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Época gloriosa en la historia de la humanidad

Published by Editorial Aurora, 2023-06-30 16:59:54

Description: Es el primer capítulo de «El partido con paredes de cristal» (1985), una de las obras de mayor proyección histórica e internacional de Álvaro Cunhal, destacado intelectual y dirigente comunista portugués, cuyos planteamientos y experiencias son útiles para la necesaria construcción del partido revolucionario de vanguardia.

Keywords: Álvaro Cunhal,Partido con paredes de cristal,PCP,socialismo

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Editorial Aurora Caracas, 2023 Revisión y edición Carlos Aquino G. Diagramación Alejandro Díaz M. Diseño Tomás Peraza A. https://EditorialAurora.home.blog 2

CONTENIDO 3

Presentación Todos quienes en verdad conciban al mar- xismo-leninismo como el imprescindible cuerpo doctrinario para entender integralmente el mundo en que vivimos y poder transformarlo, han de tener clara también la necesidad de un ge- nuino y consecuente partido revolucionario de vanguardia, el cual, si ya existe, hay que fortale- cerlo, y si no, hay que construirlo. Este partido ha de ser eminentemente comu- nista, más por sus enfoques, acción política, es- tilo de trabajo, funcionamiento y vida interna, que por su proclamación como tal. Sólo así podrá ganarse legítimamente el liderazgo de la clase obrera y el pueblo trabajador, y podrá guiarlos para la lucha contra la explotación capitalista y por el triunfo de la revolución proletaria. Con esos objetivos, han sido y son extraordina- riamente útiles los planteamientos y las expe- riencias que sintetizó Álvaro Cunhali, histórico dirigente del Partido Comunista Portugués (PCP)ii, en una de sus obras de mayor proyección histórica e internacional: El partido con paredes de cristal, publicado por primera vez en agosto de 1985. El texto que ponemos a su disposición consti- tuye amplios fragmentos del capítulo 1, «Época gloriosa en la historia de la humanidad», acerca i Coímbra, 10 de noviembre de 1913 - Lisboa, 13 de junio de 2005. ii Fundado el 6 de marzo de 1921. 4

del cual, en referencia al «avance impetuoso e irresistible de la lucha liberadora de los trabajado- res y de los pueblos» a partir de la revolución bol- chevique de 1917, el mismo Cunhal, en enero de 2002, en el prefacio para la 6ª edición señaló: Corresponde sin embargo hacer una impor- tante referencia autocrítica. El ensayo presentaba esa dinámica como toda- vía existente al momento en que era escrito. Pre- sentaba como previsible, en un tiempo histórico re- lativamente corto, quizá incluso en el siglo XX, la victoria del socialismo sobre el capitalismo en el en- frentamiento entre los dos sistemas. En resumen, asumía la idea de que el avance revolucionario mundial era irreversible (p. 7). La verdad es que el capitalismo no «perdió la ini- ciativa histórica» y no «entró en la época de su ago- nía» (p. 7). […] En el mismo sentido, el abordaje de la situación y la evolución de partidos comunistas de países so- cialistas […] mostraba tendencias susceptibles de poner en peligro el futuro de la sociedad socialista en construcción. Por ende, tiene que presentarse con espíritu au- tocrítico la perspectiva establecida en el ensayo de que, en el siglo XX, las victorias del socialismo en la lucha contra el capitalismo continuarían irreversi- blemente hasta la victoria final. Tal conclusión autocrítica, sin embargo, no des- miente la correcta afirmación de que el mundo vi- vió, en esos años de victorias de la causa comunista, una «época gloriosa de la historia de la humani- dad». Y tampoco desmiente la afirmación de que el ca- pitalismo está carcomido por insalvables contra- dicciones internas y continúa mostrándose incapaz 5

de responder a las legítimas aspiraciones económi- cas, sociales, políticas y culturales de la humani- dad.iii Finalmente, llamamos la atención del lector acerca de tres aspectos: en primer lugar, que la traducción al español que tomamos de esta obra es la de la Editorial Anteo (Buenos Aires, 1986), la cual cotejamos con la versión en portugués, por lo que le hicimos ciertos agregados y ajustes de forma y estilo; en segundo lugar, que las cursivas y los paréntesis a lo largo del texto pertenecen al original, mientras que los corchetes denotan su- presiones hechas por esta Editorial; y en tercer lugar, que incorporamos notas al pie de página con datos y criterios complementarios. Editorial Aurora Junio de 2023. iii Álvaro Cunhal, O Partido com Paredes de Vidro, 6.ª edição, Editorial Avante, Lis- boa, 2002, p. 13. 6

Nosotros, comunistas del siglo XX, tenemos la felicidad de vivir y de intervenir como fuerza po- lítica determinante en una época gloriosa de la historia de la humanidad: la época señalada por la liquidación de la división de la sociedad en cla- ses antagónicas y por la consiguiente liquidación de la explotación del hombre por el hombre. La evolución mundial en el siglo XX quedará marcada más allá de los siglos por el avance im- petuoso e irresistible de la lucha liberadora de los trabajadores y de los pueblos. El imperialismo, aunque todavía poderoso, perdió la iniciativa histórica y entró en la época de su agonía como sistema mundial. La evolución de la sociedad humana en el último medio siglo se caracteriza por sucesivas derrotas del imperia- lismo y sucesivas victorias de revoluciones socia- les y luchas de liberación nacional. Negándose a aceptar las nuevas realidades del mundo de hoy, el imperialismo, especialmente el imperialismo norteamericano, utiliza contra el proceso de trasformación social recursos mate- riales e ideológicos colosales. 7

Apoya y ayuda a las clases parasitarias deten- tadoras del Poder para que sigan imponiendo la explotación de los respectivos pueblos. Apoya a las dictaduras fascistas, a los regímenes más reaccionarios, a las medidas de represión más brutal contra los trabajadores y los pueblos en lu- cha. Utiliza contra las revoluciones medios fi- nancieros, económicos, diplomáticos, políticos y militares. Organiza bloqueos, sabotajes, atenta- dos, subversiones, redes, grupos y acciones terro- ristas. Desencadena agresiones militares y gue- rras no declaradas. En su expresión más aventu- rera e irresponsable, como lo es en la actualidad el gobierno Reagan de Estados Unidos1, lanza la carrera a los armamentos nucleares y a la milita- rización del espacio, y desencadena una política de verdadera cruzada anticomunista y antisovié- tica, poniendo en peligro la paz mundial y la exis- tencia de la humanidad. En el plano ideológico, el imperialismo desa- rrolla una colosal campaña intentando conven- cer a los pueblos de las posibilidades y la fuerza del capitalismo, y de que el ideal comunista per- dió su perspectiva de realización. Contrariando los designios, la acción y la pro- paganda del imperialismo, allí están los hechos que indican el sentido de la evolución universal. En poco más de medio siglo, a partir de la Re- volución de Octubre de 1917, que instauró el pri- mer Estado de obreros y campesinos, los trabaja- 1 Ronald Reagan (1911-2004), del partido Republicano, fue presidente de EEUU desde enero de 1981 a enero de 1989, caracterizado por un furibundo anticomu- nismo y una política intervencionista (N. de la Edit.) 8

dores y los pueblos del mundo lograron victorias históricas irreversibles2. Nuevas revoluciones so- cialistas victoriosas. Creación del sistema mun- dial del socialismo. Desmoronamiento del cente- nario sistema colonial. Conquista de la indepen- dencia y constitución de nuevos Estados por pue- blos sometidos desde mucho tiempo atrás a la do- minación imperialista. Afirmación de la clase obrera, en numerosos países, como fuerza deter- minante de la evolución social. Una tan profunda trasformación, que se ex- tiende a todos los continentes, implica procesos revolucionarios complejos y accidentados, en los que la agudeza de los conflictos es tanto mayor cuanto más insistentes y violentas son, en cada país, las tentativas contrarrevolucionarias y las injerencias e intervenciones externas del impe- rialismo. Abarcando países y sociedades con las más va- riadas estructuras económicas y sociales, el pro- ceso revolucionario mundial se traduce necesa- riamente en una extrema irregularidad y diver- sidad, en formas variadas de acción, en rumbos de desarrollo diferenciados, inesperados e im- previstos. La vida demuestra que no hay «modelos» de revoluciones ni «modelos» de socialismo. 2 Como se constata estudiando la historia de las últimas cuatro décadas, no sólo fue un error asumir que «las victorias del socialismo en la lucha contra el capita- lismo continuarían irreversiblemente», como bien señaló Cunhal autocrítica- mente en 2002, sino también creer que las «victorias históricas» logradas hasta ese momento –bien sean revoluciones sociales o de «liberación nacional»– eran igualmente «irreversibles». Concebir que los procesos revolucionarios son siem- pre de ascenso y de avance, es peligroso –además de antidialéctico– porque im- pide ver la permanente necesidad de medidas y mecanismos que procuren evi- tar desviaciones contrarrevolucionarias (N. de la Edit.) 9

Hay leyes generales de desarrollo social que se verifican en todas partes. Hay características fundamentales (relativas al modo de producción y a las relaciones de producción) de las formacio- nes sociales y económicas que se suceden en la historia. En un proceso universal, por su carác- ter, hay experiencias de validez universal. Pero las particularidades y originalidades de las situa- ciones y procesos, incluyendo la influencia de factores internacionales, determinan y exigen una creciente diversidad de soluciones para los problemas concretos que en cada país se plan- tean las fuerzas de trasformación social. Sucede que triunfan revoluciones que se con- siderarían erradas o imposibles a la luz de las ex- periencias conocidas. Y sin embargo, desde el punto de vista histórico, tiene que concluirse que el rumbo fue correcto, porque no se puede consi- derar errada una revolución que triunfa. Señal de la universalidad del proceso de tras- formación social es el hecho (previsto en térmi- nos generales por los maestros del comunismo) de que la construcción del socialismo se em- prende en países donde las relaciones de produc- ción capitalista aún son atrasadas, hasta inci- pientes, y donde la clase obrera apenas despunta como fuerza social. Uno de los acontecimientos más maravillosos y sorprendentes del proceso revolucionario de nuestros días es el hecho de que los pueblos que se liberaron del yugo colonial y conquistaron la independencia se niegan al desarrollo capitalista 10

y, a pesar de las extraordinarias dificultades re- sultantes de las estructuras económicas y de la composición de clase de la sociedad, eligen re- sueltamente el camino del socialismo3. Es el hombre quien, con su conciencia, su ac- ción y su lucha, determina el curso de la historia. Los hombres son quienes obran las trasformacio- nes sociales. Son los creadores de la historia. El avance del proceso revolucionario es asegurado por la voluntad y la lucha de las fuerzas revolu- cionarias. Aunque en un proceso extraordinariamente irregular e inquieto, lleno de contradicciones, marcado por victorias y por derrotas, ese avance no sólo es necesario, sino inevitable. Si bien es erróneo erigir en categoría de leyes objetivas las experiencias de valor temporario o meras suposiciones resultantes de un análisis su- perficial de los fenómenos, constituye un error esencial el negar la existencia de leyes científica- mente determinadas, que indican los procesos objetivos del desarrollo social. Por eso decimos que el avance del proceso re- volucionario no sólo es necesario, sino inevitable. Necesario e inevitable no sólo porque ese es el deseo y la voluntad de las fuerzas revoluciona- rias. Necesario e inevitable porque la lucha con- tra el imperialismo y por una sociedad nueva con nuevas relaciones de producción corresponde a 3 En aquellos tiempos se hablaba mucho de la «vía de desarrollo no capitalista», enfocada a los «países atrasados» y sobre todo a las excolonias, pero presuponía la existencia del campo socialista mundial para apoyarlos en la superación del atraso de su estructura económico-social y avanzar al socialismo; todo lo cual desapareció hace más de 30 años (N. de la Edit.) 11

las leyes objetivas de la evolución social, leyes que, en la época actual, conducen, a través de la acción humana, a través de la lucha de las fuerzas revolucionarias, al paso de la formación social y económica del capitalismo a la formación social y económica del socialismo4. En la época actual, todos los caminos del pro- greso social acabarán por conducir al socialismo. Este es el rasgo distintivo que señalará, en la his- toria universal, la época que vivimos. El camino de la liberación de los trabajadores y de los pueblos fue descubierto y es definido e iluminado por el marxismo-leninismo. El mar- xismo-leninismo es un sistema de teorías que ex- plican el mundo e indican cómo transformarlo. Los principios del marxismo-leninismo cons- tituyen un instrumento indispensable para el análisis científico de la realidad, de los nuevos fe- nómenos y de la evolución social y para la defini- ción de soluciones correctas a los problemas con- cretos que la situación objetiva y la lucha plan- tean a las fuerzas revolucionarias. La asimilación crítica del patrimonio teórico existente y de la experiencia revolucionaria uni- versal es un arma poderosa para el examen de la realidad y para la respuesta creativa y correcta a 4 Cuando Cunhal habla del socialismo ha de entenderse que lo hace desde la pers- pectiva marxista, por ende, asumiéndolo como la primera fase a construir en el tránsito al comunismo, después del establecimiento del proletariado como clase dominante; nada que ver con la estafa del «socialismo» reformista del tipo PSOE en España o del chavismo (MVR-PSUV) en Venezuela (N. de la Edit.) 12

las nuevas situaciones y a los nuevos fenómenos. El marxismo-leninismo surgió en la historia como un avance revolucionario en el conoci- miento de la verdad sobre el mundo real: sobre la realidad natural, sobre la realidad económica y social, sobre la realidad histórica, sobre la reali- dad de la revolución y de su proceso. El marxismo-leninismo es una explicación de la vida y del mundo social, un instrumento de in- vestigación y un estímulo a la creatividad. El marxismo-leninismo, en la inmensa ri- queza de su método dialéctico, de sus teorías y principios, es un arma poderosa para el análisis y la investigación que permite caracterizar las si- tuaciones y los nuevos fenómenos y hallar las respuestas adecuadas para unas y otros5. Es en ese análisis, en esa investigación y en esas respuestas demostradas por la práctica que se revela el carácter científico del marxismo-le- ninismo y que el PCP se afirma como un partido marxista-leninista. Por ello se rechazan simultáneamente dos ac- titudes en relación con la teoría. La primera es la cristalización de principios y conceptos, que imposibilita la interpretación de la realidad actual porque ignora o desprecia los nuevos, constantes y enriquecedores conoci- mientos y experiencias. Tal actitud tiene razones diversas y expresio- nes diversas. Puede resultar de la falta de prepa- 5 Usualmente, cuando han ocurrido errores en análisis y caracterizaciones, no ha sido por culpa de los fundamentos marxistas o de su método dialéctico-materia- lista, sino por la incorrecta aplicación de éstos (N. de la Edit.) 13

ración, que lleva fácilmente a ver como verdades eternas los principios con los cuales se entra en contacto por primera vez. Puede resultar del es- píritu dogmático por el que, a pesar de tenerse to- dos los conocimientos necesarios para el pro- greso de las ideas, se niega a aplicarlos de manera creativa. Uno de los aspectos más habituales de ese es- píritu dogmático es la sacralización de los textos de los maestros del comunismo, la sustitución del análisis de las situaciones y de los fenómenos por la trascripción sistemática y avasalladora de los textos clásicos como respuestas que sólo el análi- sis actual puede permitir. Con tales criterios, se diría que algunos no plantean como tarea apren- der con los clásicos para explicar y trasformar el mundo, sino citar el mundo para demostrar la omnisciencia de los clásicos. El estudio de los textos no sustituye el estudio la vida. La teoría surge de la práctica y vale para la práctica. Es en la práctica donde puede conver- tirse en una fuerza material. Un marxista-leninista jamás puede oponer los textos a las realidades. Jamás puede desmentir una realidad que le surge en el camino so pre- texto de que los maestros no la habían previsto. No puede, por ejemplo, oponer a las revoluciones liberadoras victoriosas de los pueblos coloniales y a la caída del colonialismo, la tesis de Lenin (en- teramente justificada en su época) de que los pueblos oprimidos de África no se podrían liberar antes de la revolución liberadora del proletariado 14

de los países opresores. Si se revela una contra- dicción entre el texto clásico y la nueva realidad, la tarea del marxista-leninista es examinar, aprender, explicar esa realidad, utilizando para ello las poderosas armas teóricas que le ofrecen los maestros del comunismo. No se es marxista-leninista sólo porque se dan vivas al marxismo-leninismo y se afirma la fide- lidad a los principios, si se los entiende como pe- trificados y ajenos a la realidad en que se lucha. Tan importante como que un partido se afirme marxista-leninista, es que lo sea en realidad6. La segunda actitud que el PCP rechaza en rela- ción a la teoría, es el intento de responder a las nuevas situaciones a través de una elaboración teórica especulativa y apriorística, despreciando o rechazando los principios del marxismo-leni- nismo y las experiencias de validez universal del movimiento revolucionario. En esta actitud es muy habitual la preocupa- ción de la «novedad», imaginándose que es cierta tan sólo porque aparece como algo nuevo y reno- vador. […] Sucede así que, lanzados a la especulación, los nuevos teóricos, sin ceder por ello, presentan como conclusiones nuevas y creadoras lo que no es sino el replanteo de conceptos viejos, supera- dos y desacreditados. No es sorprendente que, abandonando a Le- nin, acaben por caer, en el plano político, en con- 6 De hecho, posiblemente es más importante que sea en realidad marxista-leni- nista a que afirme serlo (N. de la Edit.) 15

cepciones que en numerosos aspectos se identifi- can o confunden con las del reformismo y la so- cialdemocracia. El marxismo-leninismo es, por un lado, intrín- secamente antidogmático; y por otro lado, con- trario a la elucubración teórica que no tiene a la práctica y la experiencia como fundamentos só- lidos. El marxismo-leninismo es una doctrina en movimiento, constantemente enriquecida por el avance de la ciencia, por los nuevos conocimien- tos, por los resultados del análisis de los nuevos fenómenos, por la riquísima y variada experien- cia del proceso revolucionario. Habiendo trascurrido 102 años desde la muerte de Marx y 61 años desde la muerte de Le- nin, el marxismo-leninismo fue enriquecido, en lo que respecta a las ciencias sociales, por la con- tribución dada por los más diversos partidos en la creciente diversificación y complejidad del proceso revolucionario.7 El enriquecimiento y desarrollo del mar- xismo-leninismo es obra colectiva, resultante de las experiencias de la lucha y del trabajo teórico creativo del movimiento comunista internacio- nal y de cada uno de sus destacamentos; entre los cuales, naturalmente, el Partido Comunista Por- tugués. 7 Para el momento de esta edición, ya han transcurrido 140 años desde la muerte de Marx (14 de marzo de 1883) y 99 años desde la muerte de Lenin (21 de enero de 1924), y el marxismo-leninismo continúa enriqueciéndose por los aportes de varios partidos e iniciativas comunistas, al tiempo que se fragmenta aún más el heterogéneo movimiento comunista internacional (N. de la Edit.) 16

La experiencia es una de las más sólidas raíces de la teoría y una de las más sólidas bases de la orientación y la actuación correctas de un par- tido. Hay muchos tipos de experiencia. De un par- tido, de un organismo, de un militante. Hay expe- riencias de ámbito más general y experiencias de ámbito limitado. Hay experiencias de validez más o menos perdurable. La experiencia puede traducirse en términos generales. Puede permitir el avance ideológico y teórico. Puede posibilitar el descubrimiento de leyes objetivas. En cualquier caso, es siempre una afirmación de lo concreto. La experiencia resulta de lo concreto y se mide en lo concreto. Una experiencia puede ser relativa a un solo acontecimiento. Pero la experiencia constituye el conocimiento, en relación con una misma pro- blemática, de la intervención de factores objeti- vos y subjetivos, de soluciones diferentes, de re- sultados positivos o negativos de esas soluciones, de formas y métodos de intervenir, de dirigir, de ejecutar. La experiencia revolucionaria pone la con- ciencia y la acción en confrontación con la reali- dad. Puede confirmar, alterar, contrariar, corre- gir conocimientos e ideas anteriores. En cual- quier caso, cada nueva experiencia enriquece la experiencia anterior. Experiencia es memoria. Pero la memoria no 17

puede significar la pretensión de repetir como norma la experiencia pasada en una nueva situa- ción concreta. La memoria de la experiencia im- plica la memoria de la mayor de las experiencias: la experiencia de que en la lucha revolucionaria se debe tener siempre en cuenta las situaciones concretas. En el dominio de la táctica, por ejemplo, el Par- tido debe tener agilidad, flexibilidad, maleabili- dad, rapidez y prontitud para descubrir y com- prender las nuevas situaciones y hallar las res- puestas adecuadas. La experiencia no limita ni contraría, sino que impulsa y posibilita la creatividad revoluciona- ria. Al considerarse la formación, enriquecimien- tos, valor y aplicación de la experiencia, hay que tener en cuenta tres aspectos principales. El primer aspecto a tener en cuenta es el valor de la experiencia pasada y el valor de las nuevas experiencias. La experiencia pasada acumulada por el Par- tido es un verdadero arsenal de armas eficaces en la acción política, en la lucha de masas, en la vida interna del Partido.8 Pero la actividad partidaria aporta cada día numerosas experiencias, nuevas, diversificadas, a veces imprevistas. Es un error contraponer precipitadamente las nuevas experiencias a las experiencias pasadas. 8 Ha de entenderse que para los comunistas y su Partido la experiencia es producto de un aprendizaje, por ende, surge del proceso de análisis y racionalización de acontecimientos vividos, y no que es un componente mecánicamente aparejado ni que crece en proporción directa a los años de existencia (N. de la Edit.) 18

Pero igualmente es un error (a veces una incapa- cidad) la negativa a examinar, comprender, asi- milar, aceptar las nuevas experiencias, oponién- doles las experiencias pasadas como verdades ab- solutas. Asumir la innovación por sólo ser innovación, es tan errado y peligroso como el inmovilismo. Tras 48 años de actividad clandestina, con la Revolución de Abril9, el Partido se vio ante condi- ciones totalmente nuevas, para las cuales no te- nía experiencia propia acumulada. Si la Dirección del Partido, con larga experien- cia anterior, cierra su atención a las trasforma- ciones de los tiempos, a las nuevas realidades, a la necesidad de nuevas respuestas y a las nuevas experiencias, se mostraría, a poco andar, comple- tamente incapaz de trazar una orientación justa y de conducir la actividad del Partido. Sin perder de vista las riquísimas experien- cias del pasado, fue a través de buscar soluciones adecuadas a la nueva situación que el Partido, conquistada la legalidad con la revolución, fue capaz de intervenir en la vida nacional y en el proceso revolucionario como fuerza política de- terminante. El segundo aspecto a considerar es la relación entre la experiencia colectiva y la experiencia indi- vidual. La experiencia acumulada, cuyo examen y co- nocimiento son esenciales –aunque abarque una 9 Conocida también como la «Revolución de los Claveles», triunfó el 25 de abril de 1974, encabezada por el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), y derrocó la dictadura corporativista que sufrió el pueblo luso por casi cinco décadas (N. de la Edit.) 19

infinidad de experiencias individuales y con- tenga siempre enseñanzas y novedades a recibir de la experiencia individual de cada militante–, es siempre una experiencia colectiva. De igual manera, las nuevas experiencias que se van obteniendo, teniendo sin embargo mu- chos componentes individuales, son esencial- mente experiencias colectivas. Una experiencia individual merece atención. Pero sólo tiene valor como experiencia partidaria cuando está contrastada o comprobada por otras experiencias individuales, cuando pasa a ser una experiencia válida para el colectivo. Cada militante y cada organismo no pueden bastarse con su propia experiencia, aun cuando ésta tenga un valor elevado e insustituible. Tie- nen absoluta necesidad de la experiencia de los otros militantes, organismos y organizaciones y de la experiencia colectiva y global del Partido. Los que sobrevaloran la experiencia propia, cierran los ojos a la experiencia de los demás y contraponen sistemáticamente sin examen crí- tico su experiencia propia a la experiencia de los demás y, más grave todavía, a la experiencia co- lectiva acumulada, van derecho a grandes erro- res y fracasos. La verdadera experiencia es una resultante de otras experiencias. El tercer aspecto a considerar es la relación en- tre la experiencia propia del Partido y la experien- cia de los otros partidos, del movimiento comu- nista internacional, del movimiento revolucionario 20

en general. La experiencia ajena es del más alto valor. Es imprescindible para el acierto en la actividad propia. La experiencia del movimiento revolucionario mundial y, en concreto, la experiencia de los otros partidos comunistas y obreros constituyen una contribución sin la cual cualquier partido tiene extrema dificultad en orientarse correcta- mente. Hay experiencias de validez universal, cuya ri- queza permite importantes desarrollos teóricos e inclusive el descubrimiento de leyes objetivas de la evolución social. Cerrar los ojos a la experiencia internacional acumulada y sobreestimar y, a veces, querer ge- neralizar la experiencia propia (o lo que se cree que es experiencia propia) conduce inevitable- mente a graves errores y fracasos. Es, sin embargo, igualmente errado y peli- groso no tener en cuenta las diferencias de situa- ción y la realidad en que se actúa, subestimar la experiencia propia y sus potencialidades, y co- piar mecánicamente las experiencias ajenas. En su aplicación, la experiencia debe tener en cuenta la semejanza de la situación ajena con la propia, pero debe también tener en cuenta las di- ferencias específicas. Por más ricas que sean, las experiencias aje- nas deben ser examinadas, estudiadas, conside- radas de manera crítica, confrontadas con la realidad en que se actúa y utilizadas o aplicadas 21

de manera creativa, siempre con la mirada atenta a las lecciones de la vida. En partidos de reciente creación, la experien- cia de otros partidos puede volverse predomi- nante en muchos aspectos. En numerosos casos, la experiencia de los otros se adopta antes de ser comprendida. Pero, en la medida en que un partido se desa- rrolla, no sólo obtiene mayor capacidad para asi- milar en forma crítica las experiencias de otros partidos, sino que adquiere su propia experien- cia, que pasa a ser un punto de referencia y un ángulo de visión obligatorio en la apreciación y asimilación de las experiencias de los otros. En resumen, la experiencia es una lección del pasado válida para numerosas situaciones en el presente. Y es una lección del presente para cada hora que se vive. La experiencia es una lección en movimiento, que se confirma, que se corrige, que se modifica, que se enriquece cada día y cada hora10. Es tarea del Partido estudiar, asimilar, com- plementar, ajustar y enriquecer la experiencia, como elemento capital para su correcta y efi- ciente orientación y actividad.11 *** 10 Hablando con mayor exactitud: la experiencia puede enriquecerse cada día y cada hora, en la medida en que se tenga una permanente propensión a aprender de las vivencias cotidianas, a través del análisis de lo que se lee, se escucha, se observa, se discute y se ejecuta (N. de la Edit.) 11 Esta «tarea» debe ser entendida y asumida en primera persona por cada mili- tante comunista, si es que no asume al Partido como una entidad abstracta su- praterrenal sino como un complejo conglomerado humano susceptible de come- ter errores y desviarse del camino (N. de la Edit.) 22

La Editorial Aurora valora altamente su opinión acerca del contenido, diseño y diagramación de la presente publicación. Igualmente, agradece cualquier otra sugerencia. [email protected] 23


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