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Revista Edición N°40, Tercer Trimestre 2019

Published by Revista Cultura - Cementerio Metropolitano, 2019-10-24 09:50:12

Description: Nueva sección de Literatura Infantil

Keywords: Revista Edición N°40, Tercer Trimestre 2019,Cementerio Metropolitano

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Escritores Escritores Escritores Escritores Ítalo Chilenos Ateneo San Bernardo Aguja Literaria Taller CM CULTURA Nº40



CULTURA Director | Editor Alfredo Gaete Briseño [email protected] Diseño Gráfico Cristóbal Riesco be.net/cristobalriesco Jefe Informática Pablo Álvarez Román Casa Matriz Av. José Prieto Vial Nº 8521, Lo Espejo Fotografía Portada Houcine Ncib Instagram cultura_revista Los temas y opiniones emitidos por nuestros colaboradores y entrevistados son de su exclusiva responsabilidad y no necesariamente representan el pensamiento de la dirección de Cementerio Metropolitano Ltda. El editor se reserva el derecho de publicación. Autorizamos a nuestros lectores para extraer parcial o totalmente los textos citando la fuente.

Bienvenidos Somos Cementerio Metropolitano, fundado el 31 de Julio Somos un lugar de encuentro entre la familia, la de 1964, se constituyó como el primer cementerio memoria y los recuerdos de aquellos que han parti- ecuménico privado en Chile. Considerado desde do. La esencia de Cementerio Metropolitano es en- entonces como contemporáneo e innovador, está tregar apoyo, ayuda y compañía en todo momento orientado a mejorar cada día su infraestructura y la a quienes enfretan la pérdidad de un ser querido, calidad de sus servicios. perpetuando su memoria y acogiendo a todos sus visitantes. El camposanto está ligado a más de 80.000 familias, quienes se caracterizan por visitar regularmente a Excelencia sus seres queridos en un espacio de encuentro, cal- ma y seguridad. Construido sobre una extensión de En la calidad de las actividades productivas de ser- 67 hectáreas, sus amplios jardines y arboledas invi- vicio y gestión, otorgando a nuestros clientes toda la tan al encuentro y recogimiento en un entorno de tranquilidad que buscan. paz y tranquilidad. Nuestro camposanto cuenta con una urbanización Innovación moderna con avenidas, calles y pasillos que permi- ten un fácil acceso para el desplazamiento de sus Promovemos el desarrollo de ideas en beneficio de visitantes. la innovación y mejora constante de nuestros pro- ductos y servicios. Responsabilidad Social Contribuimos significativamente al desarrollo de la comunidad, el respeto a las normas sanitarias y la reglamentación vigente. www.cementeriometropolitano.cl

Camposanto Nichos de Reducción Nuestro camposanto cuenta con: Características: • Capilla Ecuménica para todo tipo de religión y credo • Lápida en Mármol Carrara • Salas Velatorias • Nichos Temporales y Perpetuos • Hall de Condolencias para reunir a la familia • Módulos Techados • Santuario Sta. Teresa de Los Andes • Construcción en Hormigón Armado • El Cristo, un lugar de reflexión, oración y ofrenda • Grabado Incluido • De fácil acceso peatonal y vehicular Actividades • No se cobra mantención Celebración del Día de la Madre, Navidad, Servicios Revestimientos Religiosos, Misas, Ceremonias, Exposiciones de Ta- lleres, Concursos Literarios, Taller de Pintura para Contamos con revestimientos para Bóvedas, Fron- Talentos, Revista Cultura, Festividades Evangélicas tones, Lápidas, Jarrones, Estelas y Jardineras. Estos y de todos Los Santos. pueden ser revestidos en Mármol y en diferentes ti- pos de granito. Talleres Culturales Cerámica en Frío, Pintura, Fieltro, Literatura y Re- ciclaje Bóvedas Familiares Bóveda de Mármol o Granito: • 4 y 8 capacidades más reducciones • Revestida en Mármol Carrara o Granito • Solución Perpetua • Construcción en Hormigón Armado • Calles y Veredas pavimentadas • De fácil acceso peatonal y vehicular • No se cobra mantención Ventas: (2) 27681109 Informaciones: (2) 27681100

Índice 07 Zapato Abandonado 32 Mi Padrino Juan Antonio Massone Eva Morgado F. 06 08 Cosecha 34 Ojo Cataclismo Escritores Martiza Gaioli Marcela Silva Ramírez Ítalo Chilenos 08 Tregua 35 Celda De Carne 14 Margarita Moletto Alicia Medina Flores Escritores 09 Idioma De Los 39 Era Lunes Y Estaba Loca Ateneo San Pares Confusos Alicia Medina Flores Bernardo Renzo Rosso Heydel 41 Y Era Invierno 24 09 Idioma Di Patricia Herrera Cinguettii Confusi Agencia Renzo Rosso Heydel 41 Bolígrafo Aguja Christian Ponce Arancibia 10 En África El Amor Literaria De Las Mariposas 41 Viajeros De La Nada Blanca Del Río Vergara Helena Herrera 38 10 Otros Peligros 41 Contaminado Escritores Taller Ana María Vieira Sonia Muñoz Cementerio 11 Estabas Tú 42 Mel Metropolitano Clara Claudia Michel Masses Zorayda Coelllo 46 15 El Acantilado 47 El Felino Amor Prohibido Carol Wuay Sofia Gaete Luna Literatura Infantil 18 Señales 48 Asamblea Eugenia María Leyton M. Helena Herrera 54 20 Momentos 50 La Muñeca Talleres Mirella Neira Rodríguez Alfredo Gaete Briseño 20 En Un Pabellón 52 Joselito Y La Hormiga Nelly Salas Patricia Herrera 21 Concierto De Verano 55 IV Concurso Literario Carmencita Valenzuela CM 2019 Cementerio Metropolitano 21 Pronóstico Nancy Ramírez Arancibia 57 Entrevista A Harold Durand Cementerio Metropolitano 25 Sembremos Abundancia Alfredo Gaete Briseño 63 Entrevista A Mauricio Flores Cementerio Metropolitano 26 Otto Zorayda Coello 68 Pavo Real Pintora / Sylvia Toledo 29 Crónica De Un Café Manco Sergio Carvacho 69 Pavo Real Helena Herrera 30 Capítulo XII Memorias Elefantásticas Francisco J. Alcalde Pereira

69 Pavo Real Zorayda Coello 70 Alerce, Noble Trabajo Pintora / Luisa Cid 71 Alerce, Noble Trabajo Malva Valle 72 El Titánico De Quintero Pintora / Fabiola Garrido 73 El Titánico De Quintero Patricia Herrera 74 Escalera De Color Con Olor A Flores Pintora / Sylvia Toledo 75 Escalera De Color Con Olor A Flores Eva Morgado Flores 76 Esperando La Vendimia Merybet Schnetler 77 Esperando La Vendimia Juan García Ro 77 Esperando La Vendimia Alicia Medina Flores 78 III Concurso Literario Juvenil CM Cementerio Metropolitano 79 Bases Concursables III Concurso Literario Juvenil CM 2019 Cementerio Metropolitano 85 Disco Poesías Del Metropolitano Cementerio Metropolitano 88 Recuérdame: Nueva Red Social CM Cementerio Metropolitano 90 Instagram Revista Cultura Cementerio Metropolitano

PINTURA STEPHEN THOMPSON Escritores Ítalo Chilenos ESCRITORES Juan Antonio Massone Maritza Gaioli Margarita Moletto Renzo Rosso Heydel Blanca Del Río Vergara Ana María Vieira Clara Claudia Michel Masses

Zapato Abandonado Juan Antonio Massone Si de algo estoy seguro es de la existencia de ilimita- Algún ruido de los vecinos o el azaroso paso de la das curiosidades que tienen la virtud de impresionar la policía por el lugar provocaron la huida de los malan- memoria de lo percibido. Así, como al pasar, casi como drines, dejando olvidada una zapatilla del botín. refugiadas en el anonimato, las rarezas, a la vez que frecuentes, provocan más de alguna consideración. Varían las causas, pero el resultado se mantiene: zapato o zapatilla terminan por quedar solitarios, ¿Qué hace un zapato—siempre es uno—abando- nimbados de enigma y silentes. nado, entre olvido y desparpajo, en la vereda, a la vera del camino, o en el rincón más ignorado? ¿Cómo Si fuere posible preguntar a un objeto para acla- llegó a producirse ese divorcio en relación del otro rar, en parte, los desbarajustes o peripecias que le zapato? Lo anónimo da pie para hilvanar una histo- han puesto en una situación inerme, ¿cuál podría ria, tan supuesta como probable, tan escueta como ser su confidencia? disparatada. Situados en un mundo ancho, ajeno, colosal y des- Una noche, tal vez, el dueño del zapato deambu- variado, cuyas dimensiones se alzan con impetuosa laba, algo zigzagueante, por causa de unas copas de demanda funcional; en medio de tantísimas palabras más, y después de tropezar, reiteradamente, cayó de urgidas por la ansiedad y por la codicia, tan autorrefe- bruces. Luego de un lapso de duración indefinible, rentes como desabridas, se acumulan los desechos, la creyó poder reanudar la marcha. La debilitada cons- sobreexposición, el úsese y tírese de los objetos. ciencia le impidió percatarse de la pérdida. Pero el ser humano deja algunas huellas: tacto El misterio radica en el hecho de que se olvida un e historia de anhelos y de pujos, si bien casi nunca zapato; no los dos. Cenicienta lo experimentó, aunque heroicos; mas no por ello desdeñables, así se trate de su extravío devino salvación, con príncipe incluido de un calzado que, probablemente, acompañó espe- y la verdosa envidia de la madrastra y de las hijas. ranzas y encaminó a encrucijadas. El mutismo suyo contiene un alfabeto. En las calles se agazapa el peligro. Aquel joven regresaba a casa después de participar en una fiesta. El desparpajo de la realidad más tosca y cruel se le puso por delante. Los sones de la jarana, los brindis, los consabidos chistes no impidieron que le asalta- ran para despojarlo de su fono, de sus tarjetas y de las zapatillas de marca que calzaba. Forcejeó la víctima, pero debió sucumbir a los golpes de varios individuos. METROPOLITANO 7

COSECHA Es momento de recoger lo disperso, de escribir un poema oyendo la propia respiración. Es tiempo de pintar estrellas en un cielo oscuro como el desamor. Y aún es tiempo de esperar un nuevo día. Por Maritza Gaioli Poema primero De la obra: \"Este tango es mío\" TREGUA Anoche me sorprendí en un sueño siguiendo a la muerte Era largo el recorrido En el camino los ángeles agitaban sus brazos yo, una bandera blanca. Por Margarita Moletto El Ángel, fotografía CULTURA por Krissara Lertnimanorladee. 8

IDIOMA DE LOS PIARES CONFUSOS Ha venido a mi mano la inquietud del revuelo de gorriones. Se ha posado la inquietud de sus alas. Por Renzo Rosso Heydel IDIOMA DI CINGUETTII CONFUSI É arrivata sulla mia mano la frenesia di uno svolazzar di scriccioli Ha posato la frenesia delle loro ali Por Renzo Rosso Heydel Traducción del Doctor, Profesor, Carlo Molina Birds, fotografía por Chanan Greenblatt. METROPOLITANO 9

EN ÁFRICA EL AMOR DE LAS MARIPOSAS Dos mariposas juegan en el aire se elevan descienden Se diría que ríen en los rayos del sol De pronto caen entrelazadas Tan enamoradas están que no advierten el peligro Zss zsss zss un gran lagarto —como suelen ser los lagartos africanos— atrapa por las alas a la más pequeña aquella que perseguía a la otra con excitación Sin prisa se aleja con ella en la boca La otra revolotea revolotea en vano en torno a él Por Blanca Del Río V. De “Manutara” São Tomé y Principe, 1987 OTROS PELIGROS Surcar las hebras de la noche Cincelar tu risa en espejismos Gemir canciones muertas mientras bebo fronteras por tu cuerpo Atrapar planetas fríos Coleccionar fragmentos desde las cuencas de las flores Caer en trampas incorpóreas Leer sobre mi muerte en periódicos viejos Mejor me tiendo en una plaza a contar migas de pan bajo la tarde Por Ana María Vieira 10 CULTURA

ESTABAS TÚ Más allá del tiempo, estabas Tú. En la roca suave, en la noche púrpura, en extraños sueños del ayer y el hoy. Aún, sin haberte visto caminabas cerca, caminabas lento, la distancia larga entre hiedra y sol. Una tarde roja arrastrando penas de un dolor antiguo, escuché tu voz. En soleados días de fecunda savia se encarnó la aurora, en un gran enigma y ahí estabas Tú. Por Clara Claudia Michel Masses Montañas y luna, fotografía por Eberhard Grossgasteiger. METROPOLITANO 11

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ESCRITORES Escritores Ateneo ILUSTRACIÓN San Bernardo Carol Wuay Eugenia María Leyton M. Mirella Neira Rodríguez Nelly Salas Carmencita Valenzuela Nancy Ramírez Arancibia Hendrick Goltzius

Zapato El Acantilado Carol Wuay Asomo la cabeza al borde, muy despacio, y veo la tancia cuando una quiere suicidarse. Pero algo me profundidad del océano que me espera. La muerte inmoviliza. Imagino que debe ser ese extraño apego revolotea en mis oídos, quejumbrosa, como un negro que todos llevamos dentro, aunque sean otras nues- cuervo que picotea la cabeza del moribundo. tras decisiones. Respiro el aire salado que se mete a mis pulmones. El mar ruge abriéndome su bocaza “Lánzate”, me dice, y siento que todo mi cuerpo azulada para engullirme. Le atrae la idea de tragar- está por caer. Quiere caer. Morir entre las olas y de- me. Y mis pies avanzan en el acantilado como si es- jarse arrastrar al igual que un muñeco inservible. In- tuviesen sonámbulos. Un poco más y uno de ellos servible para la vida. La humana. No sé si la de Dios. pisará el aire. Las gaviotas, entre las rocas, me enlo- quecen con su bulla de alas y robo de peces. Tienen Tengo unas náuseas tremendas. El estómago se nidos: blancos, pestilentes, donde se revuelven una me aprieta y el sabor amargo de la boca me llega has- que otra de sus crías en medio del excremento, gor- ta la garganta. Siento que muero en cuerpo y alma. das y sucias. Que la vida se me va porque le he fallado. El acanti- lado me abre su bocaza como un escape. El sol, como una bola roja que desaparece dentro de un puño oscuro, me hace recordar la historia que “Lánzate”, repite, dándome a entender que entre me contó un día mi abuela: “Si sigues el sol, tu alma el cielo y las aguas existe una vía para no sufrir. entrará en una maravillosa isla. Porque en eso se convierte una vez que toca las aguas”. Y yo le creí, y Entonces recuerdo mi pasado. El dolor que llevo desde muy pequeña quise visitar aquella isla. a cuestas sobre la espalda y que también anuda mi pecho. Un gemido angustioso escapa de mi boca, ya Ahora miro el horizonte. Algunas velas bailan que mis ojos solo ven la negrura de un espacio que sobre las olas como si fuesen volantines marinos. me rodea y sofoca. Nada tiene importancia. Nada Estoy decidida a volar del modo en que lo hacen las cambiará. Un foso imaginario hace que todo mi gaviotas, y para eso, debo abalanzarme. Tirarme y cuerpo se hunda. No lo veo, pero lo siento. Y me as- flotar. Con el cuerpo bien relajado para que, cuando fixio lento, culpablemente. El futuro se ha borrado choque con las aguas, el golpe no sea tan duro. Elevo de mi existencia. Solo hay un hoy; malo, perverso, los brazos con suavidad y respiro tratando de sentir peor... cada vez peor. Y pienso en él. En su risa, su hasta el último átomo salobre. deslealtad, su pérdida. Mi amor ido... ido como la vida. Mi vida. Y miro el acantilado que se expande A lo lejos, en la arena, una multitud de gente se más para acogerme. refugia bajo coloridos quitasoles. Los niños corren y agitan baldecitos con agua que a cada rato se derra- Parece tan fácil lanzarse. Hay que cerrar los ojos man sobre toallas y cuerpos calientes. Es un charco y adelantar uno de los pies. Cualquiera. Que sea el derecho o el izquierdo, resulta una cosa sin impor- METROPOLITANO 15

movedizo de personas que ríen, juegan a la pelota y de las fieles miradas de sus madres. Cientos de som- meten bulla con radios ruidosas. No envidio su in- brillas florecen por todas partes, haciéndome anhe- quietud. Mi alma se halla sometida bajo la perversa lar su redonda sombra. El sol ha secado sales sobre mano de la tristeza. El recuerdo de mi amor me tor- mi boca. Mis cabellos hieden, podridos desde sus tura hasta el extremo de querer pronto mi muerte. raíces; mi cuerpo flota, hinchado de agua y gases. A Sin él, no soy nada. Ya nada deseo. veces las gaviotas se acercan a picotearme, y esto es lo que más me duele, porque fueron ellas quienes me La mágica isla flota frente a mí, brillante y hermo- incitaron a lanzarme desde el acantilado. Las algas sa. Tengo deseos de ir hacia ella. Algunas gaviotas por fin me sueltan, haciéndome abandonar la roca, levantan el vuelo sobre el risco y me enseñan cómo y ahora soy arrastrada por ensortijadas olas que me hacerlo. Las imito. Muevo los brazos y, mientras la alejan de los peces y las aves, que solo quieren devo- brisa parece elevarme... ejecuto el salto. El vestido rarme. Algunos de ellos insisten en seguirme, pero se apega a mis piernas cuando caigo. la luz brillante de la isla atraviesa mis ojos, y por fin entiendo que he llegado a mi destino, a mi casa, a mi Me siento tan libre que río al mismo tiempo en refugio, a mi descanso. que una bocanada de aire se me introduce por la boca. Ya nada veo. Solo oigo que las gaviotas se bur- Los fuertes brazos de los pescadores arrastraron lan con sus risas lloronas porque al caer al agua no sé con asco aquel bulto pestilente al cual ya no le que- cómo diablos mantenerme. Los peces me miran con daban pelos sobre la cabeza. sus redondos ojos que parecen estar siempre vivos, y las algas me acarrean en un ir y venir, al igual que —Los peces dieron buena cuenta de él —dijo uno cadenas, apresándome a las rocas. de los hombres, y yo pensé en los acuáticos besos de las criaturas que me acompañaron en mi travesía. La isla se hunde. Se aleja en un bailoteo de nubes encendidas que cambian de forma cada vez que el —Debe llevar varios días en el agua. No puede viento las mueve. Trato de nadar hacia ella, pero mi reconocérsele —dijo otro, con voz aflautada. cabello sigue enredado entre las algas, de las cuales emergen caracoles y pequeños cangrejos. Estos últi- “Cómo que no”, pensé. Y me acordé de que siem- mos muerden mi cara. Se arrastran sobre ella, hun- pre fui demasiado atractiva para el sexo opuesto. diendo sus afiladas pinzas hasta hacerme sangrar. Los mismos peces ahora me besan. Algunos tiran —La barriga demasiado hinchada. Miembros y de mi vestido hasta rasgarlo en pequeños pedazos. cara ya no tiene —exclamó otro, largando el vómito Mis manos tropiezan a cada instante con los ángulos sobre la arena, lejos de los pies de sus compañeros. puntiagudos de la roca. La rodeo. Voy dando tumbos y vueltas a su alrededor, como una barca sujeta a Me espanté al oírlos. Quise levantarme y decir- su propia ancla. Ya no resisto tantos golpes. Los pe- les: “Soy yo, la Francisca”. Pero una gaviota revolo- ces anidan entre mis ropas y las jaibas no dejan de teó sobre mí, riendo. Y los hombres la corretearon. A punzarme. Incluso hasta los mismos choritos, que lo lejos mi isla se hundía y estuve a punto de llorar, abundan sobre la superficie de la roca, me parten la mientras un grupo de diminutas jaibas se arrastraba piel con sus duras bocas. sobre mi cabeza hasta ocultarse en mis oídos. A lo lejos la gente sigue riendo. Encienden fogatas —¡Miren! ¡Tiene aritos! ¡Es mujer! —dijo otro de y tocan guitarra. Mi isla ha desaparecido. El acanti- los hombres, y vi cómo sus rostros se agachaban a lado se perfila como una oscura sombra, donde las observarme con un gesto de náuseas. Uno de ellos gaviotas, ya durmientes, me han dejado al olvido. dio un grito y retrocedió. Los siguientes días de sol, que fueron muy duros Yo, que en esos momentos me di cuenta del gran para mí, me han hecho casi olvidar el recuerdo de mi error que había cometido con mi vida, detesté con amor y la isla. Ahora añoro la tibia arena en la que toda el alma el acantilado y sus mentiras. Sus fal- todos se recuestan. Las risas de los niños me hacen sas magias y libertades que me llevaron lejos de la girar la cabeza para verlos correr, coger el agua en verdad. Pero agradecí al cielo y a las algas que me sus baldes, y seguir rumbos inciertos en búsqueda impidieran alejarme mar adentro hacia una isla ima- ginaria. Mi verdadero hogar estaba en la playa. En un cementerio de blancas cruces y flores platinadas por el sol. Alguien se encargaría de llevármelas. El Descanso, fotografía CULTURA por Marco De Waal, pág opuesta. 16

Mis cabellos hieden, podridos desde sus raíces; mi cuerpo flota, hinchado de agua y gases. A veces las gaviotas se acercan a picotearme, y esto es lo que más me duele, porque fueron ellas quienes me incitaron a lanzarme desde el acantilado. METROPOLITANO 17

SEÑALES Como no entender las señales recónditas que en su inmadurez trafican perlas para cerdos. Como no entender la sabiduría diáfana de los que sienten rechazo por los venenos arcaicos. Como no entender la textura inmaculada y facturada por el Hacedor contrastes inherentes al hombre. Como no entender que al prescindir de aquello vulneramos nuestra vida ante la metamorfosis del cosmos. Como no entender razón de muerte e incongruencia la futilidad que nos envuelve indiferencia y hastío de no entender nada… Por Eugenia María Leyton M. 18 CULTURA

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MOMENTOS EN UN PABELLÓN Te vas esfumando quedamente Vuela un ave de alas siniestras En el pasar inexorable Lleva en sus huellas siderales De la luz agonizante Mis caminos y ciudades. Perdido en el coloquio íntimo Densa y tediosa inconsciencia Que tritura sentimientos, Un bosque encendido de estrellas. Urdes añosas cadenas. Las nubes se levantan con los trineos Arrastrando de mis cabellos Atando mis días, a tus días Oníricas cadenas. Con el eterno calendario Que el amor ha inventado, Mientras un bisturí Y en el turbulento devenir Rasga la esencia de mi vientre De ocultas revelaciones Dejando la cuna primaria Aprisiono estos momentos… Huérfanos a mis dos hijos. En el lenguaje invisible Alguien susurra en el oficio de la memoria: De un relámpago que se desgrana en mi ventana. (“Sentirás a la distancia mi dolor Mi sangre ha sido tuya Por Mirella Neira Rodríguez Tu silueta haciendo trizas mis espejos de plata”) Me he transformado en un árbol que solo visualiza lémures. Rebotan sobre las rocas Los latidos de mi corazón Se quiebran de nostalgia. Ruedan las montañas por los ríos. El universo es un caos matemático Un bisturí destruye sin piedad la cuna primaria de mis dos hijos. Por Nelly Salas 20 CULTURA

CONCIERTO DE VERANO PRONÓSTICO Un viaje de nubes Llueve afuera, llueve también adentro invitadas por la brisa Ante mí se estremece aquel futuro y el llamado de grillos trasnochados Mi cerebro cuerpo abajo rueda atisba, entre líneas paralelas, Y se va de tristeza no sé a dónde. la voz que convoca el mediodía, para medir Afuera llueve y en mi alma llueve en su cuenca acústica El hambre envuelve este conjunto cuan melodiosas suelen ser, La violencia, la pobreza en el mundo crecen ranas saltando al brocal Juntos ladran como perros hambrientos. y zorzales viajeros de suave plumaje. Sangra la frente de la vida Pulverizada la luz del sol Tambalea mutilado el futuro ha iniciado su danza Dictadores, corrupción y armamentismo al compás del canto del gallo Bailan al compás de bombas nucleares. alegrando rincones olvidados. Las nubes, las líneas paralelas, Me he convertido en una selva inmensa los grillos, ranas y zorzales, Como ejército recorriendo el mundo hasta el gallo, cesan su canto, Sin armas, sin fusil, apenas untada a la espera de iniciar juntos Con la sal de mis versos y palabras. el concierto más bello y luego entregarlo a raudales como Mientras afuera llueve y llueve anuncio de un nuevo verano. Y aquí dentro ¡duele! Por Carmencita Valenzuela Por Nancy Ramírez Arancibia METROPOLITANO 21

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PINTURA JEREMIAS GOTTLIEBAgencia Aguja ESCRITORESLiteraria Alfredo Gaete Briseño Zorayda Coello Sergio Carvacho Francisco J. Alcalde Pereira Eva Morgado F. Marcela Silva Ramírez Alicia Medina Flores 24 CULTURA

Sembremos Abundancia Alfredo Gaete Briseño Identificarnos con la mente, los pensamientos y el puerta hacia el campo de la generosidad, reducimos reflejo de estos a través de las emociones, disminuye la condición ilusoria. Nos convertimos en individuos nuestra autoestima y atenta contra nuestra calidad más libres y flexibles, hacemos que se desvanezcan los de vida. fantasmas del temor y la culpa, abrimos de par en par las puertas que nos comunican con nuestros talentos. Para no caer en este juego, es muy importante tener presente que nuestra conciencia moral nos Disfrutemos la vida a través de su construcción y informa si lo que pensamos y hacemos es social- despleguemos las habilidades para servir a la huma- mente adecuado. Entonces, debemos alejarnos de nidad, conscientes de nuestras capacidades únicas. los extremos, que desequilibrantes, nos llevan a la impunidad o a ser víctima de la represión. Al mismo tiempo, conectémonos con la concien- cia atemporal, que, liberada de las restricciones im- Una conciencia moral disminuida puede llegar a puestas por el tiempo psicológico, nos integra a la ser tan permisiva con respecto a nuestras conductas, riqueza universal, generando abundancia. Recorde- que no nos deja distinguir entre el bien y el mal. En mos que la experimentamos a partir de la autoadmi- tal caso, aumenta el riesgo a convertirnos en seres nistración efectiva, que, construida sobre el terreno perniciosos para la sociedad, incluso con nosotros de la paz interior, nos permite someter el tiempo a mismos. Inestables antisociales como asesinos, sá- nuestros requerimientos. dicos y psicópatas, se rigen por esta conciencia en estado embrionario. Cuando la materialización de la creatividad con- cuerda con nuestras inquietudes más profundas, las de En la contraparte, las personas que obedecen a nuestro prójimo, y la creencia en una dimensión infini- una conciencia moral excesiva, permiten la invasión ta, la riqueza universal fluye hacia el mundo material constante de los fantasmas del temor y la culpa, y y circula en forma de relaciones amorosas, amistades desarrollan diversos complejos. Su autoestima, muy valiosas, dinero sin ataduras... Entonces comenzamos disminuida, las impulsa a someterse a los vaivenes a experimentar la vida como una expresión milagrosa, de las circunstancias. no ocasionalmente, sino en todo momento. También aquí es cuestión de equilibrio, el cual Tomado de la obra desactiva la polaridad de la conciencia moral y pre- “Nuestras inquietudes más profundas” para el terreno para la abundancia. Parte 10: El camino por donde trascendemos Págs. 235 y 236 Conseguimos el rango justo al cambiar el diálo- Obra completa: publicada en wwwa.amazon.com go interior. Preguntémonos “cómo ayudar”, en lugar de “qué ganamos con eso”. Cada vez que abrimos la METROPOLITANO 25

Otto Zorayda Coello 26 CULTURA

Otto Ñonco era el hazmerreír de la escuelita. Los taba enamorado, decidió perseguir a Laura Montiel, compañeros se burlaban de su nombre, cacofonía de la chiquilla más bonita de la escuela de niñas que oes que obligaba a forzar la boca en un gesto redondo compartía el muro del patio con ellos, para halarle el para pronunciar la vocal posterior semicerrada. Era cabello, pues le dijeron llamaría su atención. Esperó la clase de niño que llevaba a registrar “cocreta” en que pasara frente a la entrada y se fue tras ella hasta los diccionarios solo para enseñar cuál era la palabra que tiró de las trenzas con todas sus fuerzas. Ese día correcta. Donde se leía “julio”, él decía “lulio” y sus se quedó sin recreo, pero eso no fue tan desolador cuadernos eran un mar de confusión entre la “d” y la como su confusión al ver que Laurita lloraba el mal- “b”, surcaban “darcos” en lugar de barcos y el cuerpo trato sufrido cuando lo acusó con la maestra. humano tenía “bermis”, no dermis. Los otros chicos hacían bromas en el baño com- Los otros niños lo llamaban bobo y luego también parando el tamaño de sus penes y quienes alardea- los adultos, después de escuchar lo que sus hijos con- ban de tener que limpiar la evidencia de sus polucio- taban sobre él en las casas. Ni siquiera la maestra del nes nocturnas antes de ir al colegio eran los héroes salón, que con su sexto de primaria era la persona del salón, semanales estrellas fugaces en el cielo de con mayor educación en los alrededores, podía negar la masculinidad desdibujada. que se trataba de un ser simple incapaz de entender igual que el resto de los mortales los mecanismos Un jueves, Pablo Peralta empujó a Otto y de su básicos del mundo. Él también se convenció de su cuaderno volaron cuatro papelitos arrugados y vuel- tontera y soportaba con resignación y sin esfuerzo tos a alisar. Pablo recogió uno de ellos con la inten- que el misterio de la suma algebraica lo tomara por ción de hacerlo trizas frente del bobo del salón, como sorpresa en cada clase. tantas otras veces, pero antes sus ojos se cruzaron con el dibujo. Se ruborizó al instante al descubrir A pesar de su torpeza intelectual, Otto era el mejor un retrato a lápiz de Laurita junto a otras niñas, era trepando árboles y con frecuencia despertaba la furia especial el énfasis puesto en delinear las piernas y de la maestra por esto. Cuando menos se lo esperaba, las rodillas redondeadas. Otto huyó de ahí antes de encontraba a un grupo de niños avistando desde la que le pidieran explicaciones y no apareció el resto base del tronco al cuerpecito ágil de Otto a través de de la tarde. las ramas. Ninguno se atrevía a seguirlo por conside- rar que desconocía el peligro que corría, pero disfru- Al día siguiente, viernes en la mañana, Pablo y taban ante la posibilidad de que pudiera equivocarse otros chicos esperaron a Otto mientras levantaban y caer. Si la maestra pillaba a más de cinco alrededor el polvo del patio por el aburrimiento. Él caminaba de un árbol, corría hacia allí con la regla de madera concentrado en las hojas de los árboles que comen- en la mano y repartía porrazos incluso antes de com- zaban a caer, así que cuando vio a sus compañeros probar que Otto estaba en la cima. Con el tiempo le fue muy tarde para buscar otra manera de entrar a resultó difícil controlar estos espectáculos, pues los la escuela. Entre todos, lo intimidaron para que con- árboles del patio escolar eran muchos y él nunca uti- fesara cómo había hecho el dibujo de Laurita y otro lizaba el mismo para sus hazañas. más comprometedor encontrado entre los papeles que dejara caer el día anterior. Como bobo que era, A pesar del entusiasmo de sus compañeros ante intuían que Otto era incapaz de hacer un dibujo solo la posible caída, Otto no escalaba para impresionar- de memoria, pues la mayoría de sus obras eran re- los ni mucho menos para trastornar a la maestra, producciones de las hojas que se afanaba tanto en como tantas veces le reprochó ella con alaridos. Su mirar. Ofuscado por el enfrentamiento, Otto solo re- único objetivo era disfrutar de las hojas de los árbo- petía: “¡Los árboles, los árboles!”. Estuvieron a punto les, lanceoladas, lobuladas o romboides, sus colores de pegarle, pero Ramiro Requena, el más sensato de y formas lo fascinaban. Además, era el único lugar todos, ofreció una salida: donde podía dibujar sin ser visto, aunque su torpeza natural y los empujones que le daban sus compa- —En el recreo nos muestras cómo —dijo. ñeros al salir del salón, con frecuencia provocaban Durante la clase, Otto no se dejó mortificar por los que las páginas de los cuadernos se saltaran y sus signos de adición y sustracción que se modificaban creaciones quedaran expuestas. entre ellos, tampoco se intimidó cuando la maestra anunció que varios pasarían al pizarrón para resolver Mientras él se distraía con las formas de las ner- los ejercicios. Por primera vez, se dio cuenta de que vaduras, los limbos y los peciolos, los varones del lo ignoraba convencida de sus pocas luces. En lugar salón se adentraban en la carrera por ostentar los de preocuparse por esto, se concentró en las miradas primeros cambios de voz y el despunte del vello fa- que le dirigían Ramiro, Pablo y los otros chicos, im- cial. Uno de ellos, convencido por la mamá de que es- pacientes porque llegara la hora del recreo. METROPOLITANO 27

A las 11 de la mañana escucharon la campana de como nunca y a golpear el tronco con su arma casti- la pequeña capilla y Otto se levantó de un salto, listo gadora. Asustado por este gesto inaudito y absurdo, para desaparecer de ahí como el día anterior. Dos de Otto comenzó a bajar del árbol apresurado, pero cal- sus compañeros, sin embargo, intuyendo que inten- culó mal cuando faltaban cuatro ramas para llegar taría algo así, le hicieron una zancadilla cuando pasó a la última y resbaló. junto a sus pupitres. Otto cayó de cara y la maestra salió de ahí exasperada, deseosa de alejarse durante Durante su caída, los dibujos que traía arrugados media hora de los preadolescentes trogloditas. bajo la axila se desperdigaron y en un segundo el sue- lo estuvo repleto de bocetos de las niñas de enfrente Resignado, Otto los condujo a la parte trasera de mezclados con las hojas rojizas del otoño. Sus compa- la capilla. De un lado estaba la pared posterior de ñeros, exaltados, corrieron a recogerlos en un segun- la construcción rudimentaria; del otro, el muro que do. Se miraron extasiados con el botín en las manos daba a la escuela de las niñas, custodiado por un y entre todos cargaron al chico que lo había hecho enorme árbol de hojas anaranjadas. En un segun- posible, quien yacía agobiado por el dolor de la caída. do, el resto de los chicos comprendió y sometieron la cuestión a votación: luego de perder tres de tres en —¡Otto! ¡Otto! —vitorearon subrayando la articu- piedra, papel o tijera, el niño que le haló el cabello a lación velofaríngea. Laura Montiel fue designado como vigía y desterra- do a volver al patio para avisar si alguien pretendía La maestra, indignada y asustada por el repenti- acercarse por ahí. no accidente, se había quedado de una pieza. Mientras tanto, Otto subió una vez más y, des- Otto terminó en el dispensario de la escuela con de su posición privilegiada, espió los movimientos un esguince en el pie y una fractura en la muñeca, al otro lado del muro. Ignorantes de todo, las niñas pero celebrado como héroe nacional de la clase. corrían por el patio de tierra, otras reían y algunas se reunían en grupos para compartir sus muñe- cas. Otto sacó la libreta estrujada en el bolsillo de su pantalón y comenzó a bosquejar trazos como si estuviera en un trance. Una tras otra, arrancaba las páginas y las sostenía debajo de su axila antes de iniciar otro dibujo. Ahí captaba una sonrisa, allá el temblor de una falda plisada o el complicado diseño de una clineja. Ansiosos, Pablo, Ramiro y los demás chicos solo tenían ojos para los rápidos movimientos de sus manos. Comenzaron a chiflarle para que dejara caer los dibujos, pero él no los escuchaba, absorto en sus obras y en el túnel naranja que lo transportaba a los misterios del otro patio. —¡SEÑOR ÑONCO! —bramó la maestra. Los chicos se giraron. Halado por una oreja, venía el enamorado de Laurita Montiel con la profesora a su lado. La señorita blandía con la otra mano su regla de fuego y, entre los dedos, llevaba arrugado uno de los dibujos que le quitaran a Otto el día anterior, lo había encontrado mientras limpiaba el salón duran- te el recreo. Con una habilidad profesística, adivinó enseguida a quién pertenecía el trazo y no le fue di- fícil entender lo que ocurría. Más iracunda que nunca, la maestra comenzó a repartir reglazos a diestra y siniestra mientras los chiquillos daban vueltas alrededor del árbol. En otra circunstancia, habrían huido de ahí, pero el botín que resguardaba Otto era muy preciado. Fuera de sí, la maestra comenzó a gritar hacia la copa del árbol 28 CULTURA

Crónica De Un Café Manco Risa Juvenil, fotografía Sergio Carvacho por Brooke Cagle. Hoy fui al café que queda a una cuadra de mi tra- 29 bajo a juntarme con Amy, beber un buen espresso y volver a laborar. \"Mokha Bunn\" se llama el lugar, así aprovecho de publicitarlo un poco. Tienen buenos dulces árabes y los chicos que trabajan son gentiles y amigables. Cuando ya estaba pagando en la barra, vi al ba- rista. El chico es manco y tiene un muñón que no le estorba en lo absoluto para manejar la máquina y preparar todas las variedades de café que ofrecen. Yo hice el típico comentario sobre el frío invernal. Él me contó que el brazo del muñón era el que más su- fría, pues la circulación era menor y se le helaba muy fácilmente. Instintivamente le sugerí que usara al- gún guante para cubrirlo. Entonces, me indicó que un guante no se vería muy estético en su muñón. Yo qui- se corregir mi consejo en el acto, y le dije que también había mitones. El chico me sonrió y me dijo \"el único problema es que un mitón puesto aquí parecería más bien un condón\". Todos reímos espontáneamente. El otro chico que hace café añadió \"bueno, es mejor un condón ahí que en ninguna parte\". Seguimos riendo hasta que me retiré del café a paso ávido y sonriente. No se puede pedir que todos seamos como el barista del muñón, que nos riamos tan fácilmente de nuestros defectos, limitaciones, o de nuestras diversas condicio- nes de vida. Hay sensibilidades diferentes, limitacio- nes de todo tipo, hechos traumáticos y no tanto... en fin, hay personas diferentes. Pero lo cierto es que volví a pensar en que el humor NO debe ser un tabú ni limi- tarse a lo políticamente correcto. El humor debe decir aquello que la sociedad hipócritamente busca callar, debe hacernos iguales en nuestras virtudes y defectos, pero, sobre todo, en nuestras limitaciones, y evidenciar nuestra diversidad no como un problema que debemos superar, sino como una realidad que podemos aceptar y resaltar para nuestro disfrute y nuestro aprendizaje. Por último, el humor puede cumplir, muchas ve- ces, la función no menos importante de presentar- nos, de manera directa y poco comedida, todo aquello que queremos falsear con el lenguaje protocolar y con otros signos cobardes, es decir, el humor puede servir de crítica social en su más alto grado y alcance. Si el gran Oscar Wilde tenía razón al decir que \"la vida es algo demasiado importante como para tomársela en serio\", solo espero que con el físico, con el sexo, con las razas (que ya ni existen) y con otras tantas diferencias problemáticas, podamos algún día hacer lo mismo que nos sugiere Wilde que hagamos con la vida. METROPOLITANO

CAPÍTULO XII MEMORIAS ELEFANTÁSTICAS Francisco J. Alcalde Pereira TOMADO DE LA OBRA “MEMORIAS ELEFANTÁSTICAS, PRIMERA EDICIÓN”, AGUJA LITERARIA, MAYO 2016 30 CULTURA

Cuando viajo, saco partido a todo lo que acontece hubo que entenderse por signos porque el inglés y con en el viaje. Con Carmen sucede algo parecido. Cada mayor razón el español les es más bien esquivo. lugar, cada rincón cual más cual menos, merece una atención “vivencial” la llamaría yo. La cultura Visitamos tantos lugares: la colina de Pierre Loti, manifestada de modo refinado o artesanal provoca quien probablemente hubiera querido pedir a la Pro- interés grande o interés pequeño, curiosidad y ansia videncia un poco más de años de vida, para pervivir de conocimiento mayor. Qué decir de la naturale- allí (quizás lo hizo), la torre Gálata más allá, con vis- za: flora y fauna. El alucinante motivo de las luces ta desde su pináculo (al que trepamos no sin cierto proyectadas sobre follajes y aguas, o el motivo de la temblor) sobre el “Cuerno de Oro”, brazo curvado respiración, el desplazamiento y los anhelos de los del Bósforo. Allende el mar de Mármara. Acá la vis- exponentes del reino animal. El colorido de unos y ta con que nos alucinó el propio Estambul y algunas de otros. La piedad que despierta (al menos en mi de sus barriadas variopintas, que desde un estrecho propia sensibilidad) la ternura. La cuasi teología de mirador de la citada torre pudimos apreciar. En las los entornos naturales o de aquellos buenamente proximidades de la torre Gálata y a los costados de intervenidos por el hombre. callejuelas empedradas y semicurvas, los comercios pintorescos con diversas mercancías. Recuerdo al A propósito de estos aspectos y respecto de los pasar uno que vendía instrumentos musicales y párrafos precedentes quiero detenerme en un lugar partituras. Algunas piezas de cuerda con maderas en particular (lo haré probablemente con otros) cual ensambladas y curvas y de connotación oriental. es Turquía. Estambul nos sedujo por sus subjetivida- des. No hermoso quizás, pero hermoso. Occidental Una avenida central de aroma, llamémosla occi- y oriental a la vez. Eurásico como pocos, moderno denteoriental con tranvías rojos de trocha angosta, como muchos, pero repleto de historia y leyenda. depositaron en nosotros todo el aire mixturado de Completamente paradojal en sus esfuerzos por mo- lo exótico, de lo único, de lo paradigmático y legen- dernizaciones a la europea, poseyendo el clasicismo dario y a la vez gentil. romano y bizantino, abigarrado también de otoma- nas expresividades. Turquía se me hizo mezquina en el tiempo: son muy poco algunos días para la indescifrable ansie- Estambul en sus callejuelas estrechas y curvadas dad del infinito. Allí la materia y lo inmaterial se posee cúpulas y cementerios de pétrea textura, casi hacen de un sentido o se me hicieron de un sentido sobre las veredas de tanto en tanto. que trascendía las edades y las limitaciones de los pasos. Similar cosa nos ocurrió con Grecia. El “Gran Bazar” abovedado y sinuoso en parte nos depositó sugerencias de variada emotividad y Tomado de la obra “Memorias Elefantásticas” aromas de tisanas, ofrecidas en tazones de vidrio y Primera edición metal en muchos de sus umbrales. Aguja Literaria, mayo 2016 Capítulo XII: págs. 41 a 43 El idioma turco es como la contextura de los tur- Obra completa: publicada en www.amazon.com cos: tallado como en piedra: tosco y refinado al mismo (EN EL PRÓXIMO NÚMERO, LEA EL CAPÍTULO XIII) tiempo, posee sonoridades latinas de tarde en cuando y sonoridades rudamente exóticas a la vez. A menudo METROPOLITANO Elefante Salvaje, fotografía por David Clode, pág opuesta. 31

Mi Padrino / Eva Morgado F. Enrique M. M. de contabilidad, sino en muchas menos una vez por mes, su trabajo Contador Auditor de la Universi- otras faenas. Allí aprendí muchas era bastante exigente y lo mante- dad de Santiago cosas, siento que hizo muy intere- nía muy ocupado. Además, vivía sante mi juventud. Disfrutaba de en una casa dentro del fundo, así Mi padre murió cuando yo tenía aquel hermoso y tranquilo paisaje estaba presente de forma perma- apenas dieciséis años, desde enton- y aprovechaba de aumentar mis nente en todas las faenas. No te- ces comencé a trabajar para ayudar ingresos; era un trabajo bien pa- nía familia propia, nosotros éra- a mi madre y hermanos. Era el ma- gado, mi padrino se había encar- mos sus parientes más cercanos. yor, así que me correspondía ser su gado de conseguirlo para mí con apoyo económico y moral. los dueños de aquel fundo. Una noche estaba en casa con mi madre y mis hermanos. No tuve problemas en encon- Era primo de mi madre, por lo Nos habíamos acostado, debía- trar trabajo, había sido un alumno que visitaba nuestra casa a me- mos madrugar al día siguiente, destacado en Contabilidad y me nudo, ocasión que aprovechaba yo para trabajar y mis hermanos dieron la oportunidad de mostrar para llevar provisiones de frutas para asistir a sus clases. Mi ma- mis habilidades en una empresa y otros productos que se daban en dre, por su parte, era una mujer sin tener que dejar mis estudios, los los sembradíos. Mis hermanos y muy laboriosa, nos alistaba el cuales cursé en horario vespertino. yo encontrábamos en él un apoyo desayuno muy temprano, se pre- afectivo muy grande, por lo que ocupaba de que cada uno se ali- La pérdida de mi padre dejó teníamos un vínculo cercano. mentara bien antes de salir a sus un vacío muy grande en mi vida, respectivas labores. que mi padrino intentó llenar con Hacía notar su presencia de afecto y apoyo. Siempre estuve forma particular, tenía la cos- Debían ser las dos de la ma- agradecido por contar con ese tumbre de golpear la puerta para drugada cuando escuchamos cla- gran hombre que asumió con tan- anunciar su llegada. Lo hacía con ramente los cinco golpes rítmicos, to entusiasmo su papel de reem- cinco golpes rítmicos, una pausa seguidos de la pausa y rematado plazo de la imagen paterna. y luego dos golpes más. De esta por los otros dos. Nos levantamos forma todos sabíamos que había de un salto para abrir la puerta, Mi padrino era el adminis- llegado de visita. pero tanto a mi madre como a trador de un fundo en La Obra, nosotros nos extrañó mucho una ubicado en el camino hacia la Durante varios años tuvimos visita a esa hora. Nos alarmamos Cordillera, en la parte sur de San- la misma rutina. Yo me iba a tra- e imaginamos los peores motivos tiago. Durante las vacaciones yo bajar al fundo en las vacaciones y para acudir tan avanzada la noche. lo ayudaba no solo en la parte de regreso recibíamos su vista al 32 CULTURA

Le hice una seña a mi madre El mismo fenómeno se repitió lo cercano que era mi padrino a para indicarle que yo abriría la una tercera vez, ahora mi madre nosotros, así que accedió de in- puerta. Ella permaneció a mi es- también estaba asustada. Traté mediato, me dio las condolencias palda, mientras mis hermanos se de mantenerme sereno, pero mi y tres días por el duelo. asomaban desde sus respectivos temor y angustia eran cada vez cuartos. Abrí y no había nadie, mayores. No ocurrió más esa no- Esta nueva pérdida dejó a mi aunque habíamos escuchado con che. Era muy tarde cuando cons- madre desamparada, no contaba claridad los golpes que anuncia- taté que mi madre y mis herma- con el apoyo de otros familiares. ban la llegada de mi padrino. Re- nos estaban dormidos. Me quedé Una vez más, tuve que hacerme visé los patios delantero y trasero despierto con una sensación de cargo de los trámites y el entierro de la casa, incluso me asomé a la angustia tremenda, esperando de otro querido hombre, al igual calle, pero todo estaba desierto. no tener malas noticias. que cuando murió mi padre. El médico dijo que el deceso se ha- Volvimos a la cama intriga- Al día siguiente, sin embargo, bía producido aproximadamen- dos. Nos disponíamos a dormir me fui al trabajo aliviado, pues mi te a las dos de la madrugada de cuando los cinco golpes rítmicos, madre solía decir que las malas acuerdo con el estado en el que lo la pausa y los dos siguientes se noticias vuelan rápido. Una vez encontraron esa mañana. Había volvieron a escuchar, pero mucho instalado en mi oficina, me calmé muerto de un infarto. más fuertes. Corrí a la puerta y la e intenté encontrar una explica- abrí con violencia, necesitaba sa- ción lógica a lo sucedido. A mi madre le dio la noticia el ber de qué se trataba. Sin embar- dueño del fundo. Pese a nuestro go, todo estaba como la primera Más o menos a las diez y me- profundo dolor y duelo, ella y mis vez, no había nadie en el umbral dia de la mañana recibí una lla- hermanos seguían aterrados por ni en los alrededores. Mis herma- mada de mi madre. Lloraba des- los golpes que escuchamos duran- nos comenzaron a asustarse. consolada, me anunció la muerte te la noche, no nos cabía duda de de mi padrino. Quería que pidie- que había sido mi padrino. Me invadió la angustia, es- ra permiso para ir a acompañar- taba seguro de que se trataba de la en tan terrible momento. Una Hasta el día de hoy y a pesar de mi padrino, pero no quería sacar amargura incontenible se apo- que han transcurrido tantos años conclusiones. Sentía que estaba deró de mí, solicité el permiso al desde aquel triste hecho, nunca ol- tratando de comunicarse con no- gerente de la empresa. El hombre vido que esa madrugada nos des- sotros, aunque la lógica me im- era vecino nuestro, de manera pertaron sus golpes de despedida. pulsaba a buscar otra explicación. que conocía a mi familia y sabía METROPOLITANO 33

OJO CATACLISMO De un segundo a otro cielo de ojos temblorosos, trizados los puentes del asombro. Pupila del presagio. Cejas aferradas al umbral de la puerta. Pestañas de la incertidumbre construcciones fraudulentas castillos montados en el aire. Réplicas, réplicas, réplicas a la velocidad del trágame terremoto. ¡A la velocidad del trágame maremoto! Párpados tristes, embarcaciones pesqueras destruidas en el caos. De un segundo a otro la muerte almuerza coronas rojas y verdes. Boca abajo la mar acomoda cadáveres y los muros de las casas. Desvelada Córnea protectora expulsando el miedo. ¡Pálido Iris al borde del abismo en los faros del fin! Desde los lagrimales radiografía del llanto. Retina del coraje sol emergiendo en la ruina. Por Marcela Silva Ramírez Tomado de la obra “En el principio” Aguja Literaria, agosto 2017 Primer lugar Poesía, II Concurso Literario Cementerio Metropolitano 2017 Pág. 95. Obra completa: publicada en www.amazon.com 34 CULTURA

CELDA DE CARNE No esas líneas no que son para leerlas tras la puerta roja en voz baja, muy baja, ante nadie, ante sordos y siervas ataviadas, perfumadas de rezos, ante plegarias que a algunos acomodan, embellecen y aseguran vida eterna. Ante carnes engominadas, escarmenadas encopetadas pacatas candorosas, ante vendajes rosáceos sábanas perfumadas orgasmos mentirosos y ropas prestadas. No, esas líneas no, que duelen desnudan, deshuesan, desenmascaran. Por Alicia Medina Flores Tomado de la obra “Vuelvo a ti” Aguja literaria, octubre 2017 Segunda edición Pág. 56 Obra completa: publicada en www.amazon.com METROPOLITANO 35

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FOTOGRAFÍA FLORIAN KLAUEREscritores Taller Cementerio ESCRITORES Metropolitano Alicia Medina Flores Patricia Herrera Christian Ponce Arancibia Helena Herrera Sonia Muñoz Zorayda Coello

Era Lunes Y Estaba Loca Alicia Medina Flores Viene como todas las noches, aunque esté de día, esa todas ellas y su cálido universo, cada dedo una nota musiquita tan oscuramente estremecedora, provo- y tu boca mi sinfonía completa. cando un nudo que aprieta el cuello hasta impedir el paso del aire que por ahí transita; mi lengua se Bailé por largos minutos ante el espejo en espera resiste y escapa, y por fin digo, rezo, llamo, y todo de que me invitaras a la pista, sin encender la luz, pen- lo que me observa se echa hacia atrás, llega hasta sando que un baile así, sin luz ni ropas, sería el tiro la pared y se pierde, desaparece y vuelvo a gritar, de gracia a esta desgracia llamada desamor, pero las encojo mi cuerpo hasta volverme niña sin alma, y notas caen muertas al piso y los versos y su estrafala- muerdo las uñas, duele el cuerpo y mueren los cabe- ria poesía saltan hasta el espejo abofeteándome repe- llos de muerte súbita; siento el frío que viene, el que tidamente hasta volverme lúcida. Aún con los labios está llegando, lo siento como oruga herida a rostro sangrando, corro la cortina y la noche persiste grosera. descubierto, así como cuando pienso en los muer- tos y estos me rechazan, y dan la vuelta cerrando la puerta, y sin remordimiento muestran el rostro de mi madre con una expresión que no recordaba. Esa musiquita me atormenta en grados mayores y toda temperatura es más de lo que puedo soportar, suelto los botones de mi blusa por si el respiro fue- ra menos doloroso, el resto de mi cuerpo reclama y mi ombligo es lo único real que queda luego de esta batalla entre la locura y la oscuridad que me rodea. Algunas veces quise ir por las voces que revolotea- ban en mi cabeza, pero no hubo brújula que me guia- ra ni camino por donde cruzar hasta la calma, solo la desnudez ante el espejo recitaba en versos trisílabos la canción que brotaba de aquellas manos, cuando suaves rozaban mis caderas; eran tus manos, vida, METROPOLITANO 39

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Y ERA INVIERNO VIAJEROS DE LA NADA Y era lluvia Amarrados al espacio tiempo la nieve inmaculada cayó implacable un día tus ochenta lunas se marchitan sobre ti, esperé tu regreso, la noche aúlla cielo adentro supe que no vendrías, entonces fui hasta ti, y nadie empuja el barco con mis manos cavé hasta encontrarte sin brújula ni timón. me recosté a tu lado, te di vida, calor, La rosa de los vientos mis latidos fueron los tuyos, se cansa de guiar reanudamos nuestra historia. los árboles sin rostro Esta vez sí fue para siempre, dan vuelta la cara la palabra invierno y la palabra nieve y aún sigues girando jamás la pronunciaron mis labios encadenado a una hélice rota Por Patricia Herrera que se quedará inerte en la próxima vuelta. BOLÍGRAFO Por Helena Herrera Aleteo sobre el enjambre sin lectura, CONTAMINADO arriba de la colmena que lo ciega y ensordece. Navegando mar de vidrio orbitan inciertos destellos pupilares. Sonámbulos en las calles, Sombras muertas extintas rebotan arrecifes ausentes de habitaciones cultivadas, milenarios. indiferentes a otras palabras; Endecha, mar. automatismo obstinado. Gaviotas albatros cormoranes Furias distracciones combatidas desechos oceánicos arrastran viento norte por la letra y el puño soterrado. de quien se atreve a despertar valentía. Por Sonia Muñoz Levantar libros y revistas en kioskos atiborrados de lectores. A pesar de los obstáculos, no se cansa de escribir, sopla letras en páginas, se engrandece la comprensión, alcanzado vuelo inmediato, esparcido mar de tinta, crecimiento imparable. Por Christian Ponce Arancibia METROPOLITANO 41

Mel Zorayda Coello Se llamaba Marta Elena Libertad Hung, pero ahora le dicen Mel. Desde niña, todo en su nombre le causó problemas, desde el Marta, M-A-R-T-A, que las letras de las apretadas listas de colegio y los rígidos carac- teres de los formularios hechos a computadora con- vertían irremediablemente en María o Martha (con H), esa letra, según dicen muda, que iba y venía en la escritura de sus documentos legales. Ni hablar del Libertad, nombre mítico-profético/maldición que le pusieron porque nació justo el día en que su papá salió de la cárcel, ese mismo padre que le heredó el apellido chino impronunciable y que probablemente fue el único asiático que existió en la escolta perso- nal de Pérez Jiménez. Creció escuchando vagamente nombres de dei- dades que siempre sonaban chan, pin o pan, entre figuras de budas gordos, vírgenes marías y dorados gatitos de plástico que saludaban con la pata. Desde pequeña tuvo la obligación de creer en el feng shui, y sufrió el estigma de que la confundieran con co- reana, japonesa o la llamaran invariablemente “la China” por su lisa, perfecta y negra cortina de pelo. Aprendió a multiplicar el arroz hasta convertirlo en la base de al menos dos de sus comidas diarias y quisieron imponerle el futuro de liderar la quincalla familiar para ofrecer desde el mostrador fósforos, re- lojes de colores, herramientas y ligas para el cabello. Se alejó de su vida prefabricada de plástico chino cuando comenzó a ver animé, adoptó la moda emo y vivió para las convenciones, los concursos de cosplay y los dibujos en las últimas páginas de sus cuadernos. Un día se cansó de ser la china y rapó su cabeza, tinturó los folículos capilares que le quedaron de azul eléctrico y comenzó a estudiar diseño gráfico. Se llamaba Marta Elena Libertad, pero ahora to- dos le dicen Mel. 42 CULTURA

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PINTURA ANNIE SPRATT Literatura Infantil ESCRITORES Sofia Gaete Luna Helena Herrera Alfredo Gaete Briseño Patricia Herrera

En este número cuarenta de la revista Cultura, tenemos el agrado de presentar una nueva sección, íntegramente dirigida a los niños. En esta, escribirán tanto autores adultos, como niños que se han iniciado en este maravilloso mundo literario. También habrá entrevistas y biografías dirigidas a estos nobeles autores. Esperamos que nuestros lectores, especialmente los menores, gocen de esta hermosa e interesante iniciativa en beneficio del importante aporte a la cultura, que significa leer. El Felino Amor Prohibido Sofía Gaete Luna Churuls era un gato que pensaba diferente; todos Mini, e inició una guerra emocional entre el amor y los gatos comen ratones, está en su naturaleza. Pues la paz contra sus instintos felinos. Lamentablemente Churuls no pensaba igual. Creía que gatos y ratones estos fueron más fuertes y lo único que quedó de la deberían ser amigos y no estaba de acuerdo con que pobre e inocente Mini, fueron sus tripas y sus intes- los ratones siempre tuvieran que huir de los gatos, así tinos esparcidos bajo la lluvia. En el suelo, lleno de que, en la guerra más terrible entre gatos y ratones, sangre, Churuls se echó a llorar, y para a la ratoncita Churuls decidió disfrazarse de ratón y ayudarles. En nunca olvidar, en un pequeño frasco su sangre de- la guerra, Churuls conoció a una hermosa guerrera cidió guardar. ratona llamada Mini, quien era amable, cariñosa y fuerte. Churuls decidió conocerla más, así que la in- Escrito en 2019, a la edad de 10 años. vitó a cenar. Mientras comían, sintió una sensación que no había sentido antes: quería comérsela. Sentía cómo el hambre llenaba su mente de ganas de ente- rrarle las uñas a la pobre Mini. Churuls estaba enamorado de ella, pero no podía contarle su secreto. Ella le preguntaba siempre por qué era tan grande y el pobre se ponía muy nervioso, sin importar cuánto deseara contarle; tenía mucho miedo de lo que pensara Mini. Pasó mucho tiempo y ellos, que ya eran novios, estaban sentados bajo un bello árbol que los cubría de la intensa lluvia. La ratoncita se acercó a Churuls para besarlo y a él le volvió esa sensación que había conocido hacía tiempo cuando estaba cenando con METROPOLITANO 47

ASAMBLEA HELENA HERRERA 48 CULTURA


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