UN RELATO INIMAGINABLE Nombre de la escritora: Sophie Schneider Nombre de la ilustradora: Vansch España, Madrid. Septiembre del 2055 Vancouver
índice: 1. El comienzo de una gran historia………….…7 2. No hay internet………………………………………………..9 3. Una pregunta complicada que necesita una respuesta rebuscada………………………….…11 4. Un relato asombroso………..………………….…….…13 5. La normalidad llegó…………………………………...……21 6. Las enseñanzas que nos brindó………....…24 7. ¿Cómo me fue?…………………………………………...…30 8. El fin de la historia………………………………...……32
Dedicatoria: Esta novela se la dedico a todas las personas en el mundo que estuvieron cuando ocurrió la pandemia, a los médicos que luchaban cada día por salvar vidas de otros, a las personas que fallecieron por coronavirus, a las que le daban buena cara al mal tiempo y los que siempre estuvieron allí para consolarnos en los malos momentos. Se la dedico a todas las personas que se interesan por el tema al día de hoy y se tomaron un tiempo de sus vidas para leer esta novela. Y por último, a la Sophie del futuro que está leyendo esto.
A gradecimientos: Gracias a todo el equipo que me ayudó en este proceso, fue un sueño cumplido escribir esta novela, que hicimos con tiempo, esfuerzo y dedicación. Agradecimiento especial para Vansch por ayudarme dibujando las ilustraciones tan lindas que tiene la novela.
Prólogo: Quise plasmar estas vivencias en una novela, porque si bien los personajes son ficticios, muchas partes están basadas en hechos reales. Creo que la pandemia marcó un antes y después en la vida de la gente que la vivió, incluyéndome. Experiencias únicas que probablemente no se repitan jamás.
Epígrafe: ¨Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes¨ -Khalil Gibran
1 El comienzo de una gran historia Bueno, ¿por dónde comienzo? Me llamo Thomas Scott, tengo ocho años, y sí, no soy de aquí. Nací en Escocia, pero a los dos años vine a Uruguay con mi padre, después de que mis padres se separaron. :( Debo confesar que no me acuerdo mucho de ese momento porque era muy pequeño, pero igual me dolió mucho porque mi madre nunca más apareció. Mi padre y yo siempre fuimos muy unidos. Él se llama Lucas, por cierto. Pero hoy no estoy aquí para hablar sobre mi vida, bueno en realidad sí porque lo que voy a contar me pasó a mí, pero no sobre mi vida personal. Jeje
2 No hay internet Era 23 de septiembre del 2049 y como todos los días mi padre llegó de trabajar a las 18:30 hrs. Merendamos juntos y luego de hablar un rato, fui a mi cuarto para hacer mis deberes del colegio. La maestra nos había pedido que investigaramos sobre un acontecimiento muy importante que había ocurrido en el 2020. Yo no tenía ni la menor idea de lo que había pasado, así que abrí mi laptop y lo busqué. Me sorprendí mucho con lo que me apareció. ¨No se ha podido establecer conexión con Inter n et.¨
Así que me puse a jugar al D ino T-Rex Runner de Google, y no me percate del tiempo que pasé jugando. Cuando quise recordar mi padre me estaba avisando que la comida estaba lista.
3 Una pregunta complicada que necesita una respuesta rebuscada A las 22:00 me fui a dormir y mi padre fue a mi cuarto para darme ̈ mi beso de buenas noches¨. En ese momento me acordé de la tarea que tenía que hacer. -Papi, no tengo sueño. ¿Querés contarme o buscar en internet qué hecho importante pasó en el 2020 y escribirlo por diversión?- dije disimuladamente. -No sabés las ganas que tengo- dijo sarcásticamente y se rió. -Papi, por favor, iba a hacerlo antes pero no tenía internet- le supliqué desesperado. -Okey, okey, pero vos escribís.- dijo seriamente.
Le asentí con la cabeza y busqué algún papel o lápiz.
4 Un relato asombroso -Bueno, es un poco complicado de explicar, extenso tal vez- me comentó. -Te escucho con gusto- le respondí. -Era 2020 y según escuchamos en las noticias, se había creado un virus en China que era muy fácil de contagiar. Se contagiaba a través de la respiración, la boca, la tos, etc. La gente discutía sobre el origen del virus. Decían que había salido de un animal, de un laboratorio y otras teorías más. Pero lo cierto era que era terrible, la gente podía tener síntomas e ir a hacerse un test para saber si tenía COVID-19 o coronavirus (así se llamaba el virus), o
podía no tener ningún síntoma y sin enterarse ,haber pasado por la enfermedad. Lo peor era las consecuencias, algunos solo pasaban unos malos días. Otros no salían con vida. La enfermedad era más grave para la gente embarazada, los que tenían otras enfermedades, o los mayores de sesenta y cinco, bueno, eso también estaba en discusión.- hizo una pausa y fue a la cocina a buscar agua. Mientras que Lucas se fue a la cocina, me quedé reflexionando sobre lo que me había contado, tenía pinta de haber sido algo muy duro. Cuando regresó siguió contándome. -Al Uruguay llegamos a pensar que no iba a llegar, pero nos equivocamos gravemente. Recuerdo perfectamente ese viernes 13 de marzo, había tenido una tarde completamente normal, pero la noche no. Estaba con mi familia viendo la tele, cuando el periodista dice que el Presidente va a dar un comunicado.
Lo que más temimos pasó, el Presidente anunció que había llegado al Uruguay el primer caso de COVID-19, y en los días siguientes ya habían más. Yo que en ese momento estaba en primero de liceo, me pregunté qué pasaría con todo. Cuando agarré mi celular que había dejado en mi cuarto, vi la cantidad de mensajes de todos los grupos de WhatsApp hablando del tema. Desde ese día todo cambió, fue impresionante.
Las clases empezaron a ser online, por una plataforma llamada Z oom. Esa empresa debe haber ganado muchísima plata por los miles de millones de personas en el mundo que la empezaron a usar. Pero eso no fue lo único que pasó. Los profesores nos mandaban más tareas que un año de colegio normal en nuestras vidas, fue un estrés profundo. Pero por suerte después dejaron de subir tantas tareas, todo lo hacíamos en la plataforma Plan Ceibal. No estaba prohibido, pero era mejor no salir a la calle, así que pasamos más de tres meses sin ir a ningún lado. Nos levantábamos temprano para pasar más de seis horas de clase con la cola pegada a la silla frente a una cámara viendo y escuchando nuestra clase. Bueno, eso dependiendo del alumno porque algunos estaban jugando algún videojuego mientras los profesores hablaban y casi ni lo disimulaban. A algunos ni le veíamos las caras
porque siempre tenían su cámara apagada y solo aparecía su nombre, te imaginarás que nivel de aburrimiento te estoy hablando supongo- asumió mi padre. -Sí- dije, pero en realidad no tenía ni idea. -Espero que no te canses porque recién empiezo- afirmó -Tranqui Pa´, es interesante- dije -Okey, sigo entonces. Se filtraron unos audios de W hatsApp de las supuestas amigas de Carmela (una señora que había venido de Milán al Uruguay, y había asistido a un casamiento donde luego hubieron muchos casos de COVID). Las amigas afirmaban que ella había sido la que había traído la enfermedad al Uruguay, así que todos la culpamos a ella y los memes no tardaron en llegar. Pero nunca pensamos en si eso era real y si no habíamos arruinado la vida de esa persona que era una figura pública.
Le creímos a las amigas que decían que ella vivía en un T upper y nos reímos de los memes. También el papel higiénico se acabó muy rápido en los supermercados. Supongo que era porque la gente no estaba segura si se agarraría COVID, pero con tanto papel estarían seguros que al menos su trasero de seguro no se agarraría nada raro.- dijo en broma mi padre. -Jajajja, es muy cierto papi, yo hubiera hecho lo mismo- dije siguiéndole la broma. -Algunas redes sociales se hicieron muy famosas, porque la gente tenía tanto tiempo libre que se ponía a hacer estupideces en internet y la otra gente los miraba. No se si me estoy olvidando de algo importante, voy a adelantarme unos meses. A finales de junio volvimos al liceo, fue una felicidad absoluta ver a nuestros compañeros después de tanto tiempo. Dividieron el grupo a la mitad y nos turnamos para ir, para que no hubiera acumulación de gente.
También nos volvimos todos unos profesionales con algunas aplicaciones digitales, porque debíamos usarlas para trabajos, tareas, etc.
5 La normalidad llegó Empezamos a volver a la normalidad. Los restaurantes, locales, etc. empezaron a abrir nuevamente. Ya salíamos más a la calle, pero teníamos que mantener una distancia de mínimo 1,5 metros para que no nos contagiáramos de alguien con COVID. Usábamos una especie de máscara, se llamaba cubrebocas, nos cubría la boca y la nariz (aunque algunos no entendían y se lo ponían al revés, no se cubrían la nariz, o literalmente lo tenían muy bajo y no les servía para nada. No era tan difícil, pero la gente no comprendía).
En un momento llegamos a tener menos de diez casos de coronavirus en el Uruguay, pero la gente estúpida al ver esa cifra se pensó que estaban en el paraíso y fueron a los lugares como si nada, sin tapabocas. Parecía que tenían un cartel en la frente que decía; ´´me siento tan solo que al menos me gustaría que el coronavirus me acompañe´´. Y dicho y hecho, al día siguiente teníamos pila de casos. Ignorando eso, al Uruguay le fue muy bien en la pandemia. Fuimos reconocidos mundialmente por saber controlar muy bien la situación, porque si bien no estaba prohibido salir, la mayoría de la población fue consciente del riesgo y se quedó en sus casas.
6 Las enseñanzas que nos brindó Pero no todo es color negro, el coronavirus ya no nos quizo más y un día en el 2021 se marchó y nunca más regresó. Los meses siguientes fuimos precavidos y seguimos usando tapabocas. La vacuna del COVID-19 llegó muchos meses después. Cuando todo el mundo estuvo sin ni un caso hicimos una fiesta, los noticieros mostraban las distintas partes del mundo en las que la gente celebraba, bailaba, cantaba. Todo fue color de rosas, sin duda fueron unos meses inolvidables que probablemente nunca se repetirán.
Aprendimos a agradecer lo que teníamos, disfrutamos cada momento en familia que teníamos, nos unimos como sociedad por una misma causa, aprendimos a valorar cada momento, el mundo tomó un respiro y se veía más hermoso que nunca. Aprendimos a reciclar, a no contaminar el mundo, a descubrir nuevos gustos que estaban inexplorados, nos volvimos más respetuosos. más tolerantes, el mundo se unió, la paz reinó. Nos volvimos unos expertos en temas que nunca en nuestra vida se nos hubiera ocurrido conocer, pudimos ver al mundo como nunca antes, lloramos, nos estresamos, reímos, cantamos. Hicimos nuevas amistades, probamos nuevas cosas. Hicimos un montón de cosas con nuestro tiempo libre, aprendí a manejar el Word, Power Point, Drive, etc. Ví muchas series en Netflix, hacía videollamadas con mis amigos y jugábamos online juntos más de lo que nos reuníamos presencialmente, cada día nos llamábamos con
mi prima para merendar juntos por video, después de mucho meses ví a mis abuelos y les dí el abrazo más fuerte de mi vida. Me emocioné mucho al ver a mis amigos en el liceo, y hasta a los profesores. :) Sin duda aunque la cuarentena y la pandemia tuvo muchas cosas malas, las buenas las sobrepasan por mucho. Es increíble cómo el mundo se conectó aunque estábamos lejos. Puse en un frasco papeles que contaban las cosas buenas que me pasaron en el 2020 y en 2021 las leí, fue muy lindo, me causó mucha satisfacción saber todas las cosas lindas que me pasaron. El verano lo disfruté como nunca antes, en un cuaderno anoté todas las cosas que quería hacer, que las había planeado en la cuarentena, y luego hice cada una de ellas.
Agradezco a los médicos que estuvieron luchando por salvar vidas, arriesgándose cada día. También agradezco que ningún familiar, amigo, persona cercana a mi, etc, no les haya pasado nada malo y todos estén felices. Gracias a la vida, gracias a mi familia por mi existencia, por todo lo que tengo, por darme la oportunidad de estudiar, de formarme como persona, de ser una mejor persona, por darme mucho cariño y siempre estar ahí para mi. Los amo. Gracias a todas las personas que me hicieron feliz, porque si hay algo que aprendí es a valorar cada detalle. Hasta a las personas que me hicieron llorar porque me hicieron darme cuenta que soy fuerte y sigo adelante. Lo único que quiero que se contagie de aquí en más son sonrisas, porque esas si que se contagian :)
Sonríe conmigo, por la vida.- fue la última palabra que dijo mi padre de su relato. No me aguanté y fui directo hacia él. Lo abracé muy fuerte, llorando pero con felicidad. Fue increíble su relato.
Él también me abrazó super fuerte, y me dijo entre sollozos: -Al final no escribiste nada, Thomas- se rió y me miró con ojos brillantes. -Ups, me olvidé- dije graciosamente. Estuvimos un rato sin decir nada hasta que mi padre se fijó la hora en su reloj y dijo asombrado: -¡ Son las 3:00 a.m! -¡OMG, no me dí cuenta, el tiempo pasó muy rápido!- exclamé. -Bueno, vamos a dormir- me dijo. Me acurruque en mi cama y miré a mi padre: -Te quiero mucho papi- le dije. Mi padre se acercó a mi cara, me dió un beso cariñoso en la mejilla y me dijo: -Yo más -Buenas noches- le respondí. Movió su mano hacia el costado haciéndome una seña de adiós, y se fue.
7 ¿Cómo me fue? Al día siguiente, cuando volví del colegio y me subí al auto de papá le dije: -Papi no vas a adivinar lo que me pasó -Si no me lo contás supongo que no- me contestó sarcástico. -Bueno, entonces te lo digo- le respondí. Fui al colegio y cuando la maestra nos preguntó qué había pasado en el 2020, yo levanté la mano y le conté sobre el coronavirus. Pero... ¡Ella me dijo que no se refería a eso sino a los incendios en Australia!. -¿O sea que nos quedamos hasta las 3:00 a.m. para nada?- me dijo enojado. -Sí- dije cortante.
Después de un tiempo, no me aguanté y me empecé a reír muy fuerte. -¿Thomas, era broma?- mi padre me miró fijamente con ojos grandes. -Sí, jajaj- le respondí. Nos reímos juntos por un rato. -Pero… ¡Me saqué la máxima calificación!- exclamé. Mi padre me sacudió el pelo y me dijo: -Felicitaciones
8 El fin de la historia Septiembre del 2055 Hola, me llamo Thomas Scott y tengo catorce años. Ahora vivo en España, Madrid con mi padre y su novia. Hoy estoy publicando este libro para que las experiencias vividas de mi padre en el 2020 queden registradas en papel. Al publicar este libro se que muchas personas se sentirán identificadas y recordarán esos momentos. Fue un año inolvidable que probablemente no se repetirá jamás.
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