objetos. Comenzamos a percatarnos de cómo aceptamos la apariencia de los objetos y cómo nos aferramos a ellos. Así pues, la meditación es un viaje largo, no un único entendimiento, ni siquiera varios. Se va haciendo más profunda a medida que pasan los días, los meses y los años. Continúa leyendo, pensando y meditando. REFLEXIÓN MEDITATIVA 1. Repasa los cuatro pasos del análisis descritos en el capítulo 15. 2. Cuando la sensación de que el «yo» existe por sí mismo se venga abajo y desaparezca, pasa, por ejemplo, a considerar tu brazo. 3. Observa si la sensación de que tu brazo existe de forma intrínseca desaparece al instante debido al razonamiento previo. 4. Si el análisis previo no tiene un efecto inmediato en tu brazo, el nivel de tu comprensión es todavía burdo. SIGUE TRABAJANDO La señal de que realmente hemos interiorizado la ausencia de la existencia concreta y sólida del «yo» se produce cuando consideramos el cuerpo o la mente y ya no aceptamos como verdadera su apariencia. Hemos dejado de confiar plenamente en su apariencia exagerada porque hemos interiorizado la ausencia de existencia intrínseca descubierta mediante el análisis meditativo. Esta reducción de la confianza en la autenticidad de las apariencias es una señal de éxito, y mediante la meditación continuada se hará cada vez más firme. Es este proceso el que nos acerca cada vez más a vernos como realmente somos. Comprender la vacuidad es difícil, pero si persistimos en el trabajo, si persistimos en el análisis, finalmente lo conseguimos. Entendemos qué significa buscar la existencia intrínseca y no encontrarla, buscar eso que la mente imagina y no encontrarlo. Esta falta de hallazgo aparece en la mente como un vacío, primero de manera vaga y luego con mayor claridad. Aunque la comprensión inicial no es excesivamente profunda, si perseveramos en el proceso cada vez lo será más. Página 101
Mediante esta percepción inicial de la vacuidad adquirimos una percepción más clara de qué es la ignorancia; esto, a su vez, nos permite experimentar mejor la vacuidad. Conocer mejor la vacuidad aumenta, a su vez, la capacidad para reconocer la ignorancia y lo que se está invalidando. Este reconocimiento intensifica el impacto del razonamiento a medida que lo aplicamos una y otra vez, lo que aumenta nuestra comprensión y debilita nuestra creencia en lo que está exagerado. Así es como se supera el problema. Página 102
17 Extender esta comprensión a lo que se posee. La vía por la que has llegado a conocer la falsa discriminación de tu propio ser aplícala mentalmente a todos los fenómenos. BUDA Recordemos: Si existiera un «yo» concreto, tendría que ser uno con el complejo mente-cuerpo o ser diferente del complejo mente-cuerpo. Dado que ambas posibilidades están llenas de falacias lógicas, no hay más remedio que llegar a la conclusión de que este «yo» concreto no existe en absoluto. Una vez que hemos comprendido que el «yo» de existencia intrínseca no existe, resulta relativamente fácil comprender que la impresión de que las posesiones existen de forma intrínseca es errónea. La mente y el cuerpo son objetos que ese «yo» emplea. El «yo» es como un amo al que el cuerpo y la mente pertenecen. De hecho, decimos «Hoy tengo el cuerpo cansado», o «Tengo el cuerpo en forma». Tales declaraciones son válidas. Aunque cuando nos miramos el brazo no pensamos «Esto soy yo», cuando el brazo siente dolor no hay duda de que pensamos «Estoy dolorido, no me encuentro bien». Sin embargo, es evidente que el «yo» y el cuerpo son diferentes; el cuerpo pertenece al «yo». De igual manera hablamos de «mi mente», y puede que digamos «Mi memoria está fallando; algo no anda bien». Entrenamos la mente y, como a un estudiante indisciplinado, le enseñamos a hacer lo que queremos que haga. Así pues, el cuerpo y la mente pertenecen al «yo» y el «yo» es su dueño. Aunque no puede negarse que cada uno desempeña sus funciones, no hay un «yo» independiente, separado del cuerpo y la mente, que los posee. Tus ojos, tus orejas y demás son, efectivamente, objetos que acertadamente ves como «míos», pero no existen de la forma que tan convincentemente aparecen en tu mente, es decir, como pertenencias de un «yo» de existencia intrínseca. Como dice Nagarjuna en su La guirnalda preciosa de consejos: El Buda que habla sólo para ayudar a los seres dijo que todos los seres han surgido de la noción equivocada del «yo» Página 103
y están envueltos en la noción de «lo mío». Cuando nos damos cuenta de que el «yo» no existe de forma intrínseca, comprendemos que «lo mío» no puede existir de forma intrínseca. REFLEXIÓN MEDITATIVA Considera lo siguiente: 1. Los fenómenos internos, como tu mente y tu cuerpo, te pertenecen y, por lo tanto, son «tuyos». 2. Las pertenencias externas, como tu ropa o tu coche, también son «tuyas». 3. Si el «yo» no existe de forma intrínseca, lo que es «tuyo» no puede existir de forma intrínseca. Página 104
18 Equilibrar el aquietamiento y la visión penetrante. Cultivar únicamente la estabilidad meditativa no destruirá la discriminación de la existencia intrínseca. Las emociones dañinas pueden volver y provocar toda clase de perturbaciones. BUDA El aquietamiento de la mente puede frenar las emociones contraproducentes, pero no puede eliminarlas del todo. La visión penetrante resulta necesaria, porque, como ya hemos explicado, puede eliminar por completo las emociones problemáticas y sus consiguientes conflictos. La meditación estabilizadora y la meditación analítica han de trabajar ahora conjuntamente. Cuando operan de ese modo pueden arrancar de raíz las emociones conflictivas y eliminar las limitaciones de la inteligencia para que podamos cumplir el objetivo último de ayudar a otros más eficazmente. La gran claridad y la estabilidad que genera el aquietamiento abren la vía para el análisis destinado a adquirir una poderosa visión penetrante de la ausencia de existencia intrínseca o vacuidad. Al percibir directamente la vacuidad de los fenómenos —d e nosotros mismos, las demás personas y las cosas— que nos llevan a experimentar emociones destructivas, es posible erradicar los problemas de raíz. Para combinar el aquietamiento y la visión penetrante hay que alternar la meditación concentrada con la meditación analítica, y armonizarlas. El exceso de análisis fomenta la agitación, lo que desestabiliza ligeramente la mente, pero el exceso de estabilidad hace que no queramos analizar. Como dice el sabio tibetano Tsongkhapa: Si sólo practicas la meditación analítica, el aquietamiento previamente alcanzado se deteriorará. Por consiguiente, tras haberte subido al caballo del aquietamiento, debes centrarte en el análisis y, periódicamente, alternarlo con la meditación estabilizadora. UNIÓN DEL AQUIETAMIENTO Y LA VISIÓN Página 105
UNIÓN DEL AQUIETAMIENTO Y LA VISIÓN PENETRANTE ESPECIAL En un principio, el aquietamiento y el análisis son como los dos extremos de una balanza, y uno se vuelve algo más ligero cuando el otro se manifiesta. Pero luego, al alternar hábilmente la meditación estabilizadora y la meditación analítica, el poder del análisis genera mayor flexibilidad mental y física que antes, cuando el aquietamiento se alcanzaba mediante la meditación estabilizadora. Cuando el aquietamiento y la visión penetrante operan de esta forma, simultáneamente y con igual poder, se dice que hay una «unión del aquietamiento y la visión penetrante especial». También se habla de la «sabiduría obtenida mediante la meditación», a diferencia de la sabiduría obtenida mediante la escucha, la lectura, el estudio o la reflexión. Antes, cuando leías y pensabas acerca de la vacuidad, tu conciencia apuntaba hacia la vacuidad como objeto de investigación intelectual, de modo que tu mente y la vacuidad eran cosas separadas y distintas. Ahora, sin embargo, tienes la experiencia de adentrarte en la vacuidad sin la sensación de que el sujeto y el objeto estén separados. Estás alcanzando el estado en que visión penetrante y vacuidad son como agua vertida en agua. Poco a poco, la sensación sutil de sujeto y objeto que aún queda se desvanece, de manera que el sujeto y el objeto se funden enteramente en total no conceptualidad. Como dice Buda: «Cuando el fuego de conocer la realidad tal y como es brota del análisis correcto, la madera de la conceptualidad arde como el fuego de astillas frotadas entre sí». REFLEXIÓN MEDITATIVA Para el principiante es aconsejable aprender este sistema de progreso espiritual, pues ejercerá una poderosa influencia en su desarrollo. Por ahora puedes alternar un poco de meditación estabilizadora con un poco de meditación analítica a fin de experimentar el proceso y reforzar tu meditación actual. 1. Primero centra la mente en un único objeto, por ejemplo una imagen de Buda o tu respiración. 2. Utiliza la meditación analítica tal como se describe en los cuatro pasos para meditar sobre la naturaleza del «yo». Considera la imposibilidad Página 106
lógica de afirmar que el «yo» y el complejo «mente-cuerpo» son la misma cosa o cosas diferentes: UNIDAD El «yo» y el complejo mente-cuerpo tendrían que ser absolutamente y en todos los sentidos uno. En ese caso, reivindicar un «yo» no tendría sentido. Sería imposible pensar en «mi cuerpo» o «mi cabeza» o «mi mente». Cuando la mente y el cuerpo dejaran de existir, el «yo» también dejaría de existir. Puesto que mente y cuerpo son plurales, el «yo» de una persona también sería plural. Puesto que el «yo» es sólo uno, mente y cuerpo también serían uno. Del mismo modo que la mente y el cuerpo se producen y desintegran, también debería afirmarse que el «yo» se produce intrínsecamente y se desintegra intrínsecamente. En ese caso, ni los efectos agradables de las acciones virtuosas ni los efectos dolorosos de las acciones no virtuosas recaerían en nosotros, o bien estaríamos experimentando los efectos de acciones que nosotros no hemos realizado. DIFERENCIA El «yo» y el complejo mente-cuerpo tendrían que estar completamente separados. En ese caso, debería poder encontrarse al «yo» después de retirar la mente y el cuerpo. El «yo» no tendría las características de producción, permanencia y desintegración, lo cual es absurdo. El «yo», absurdamente, tendría que ser sólo un producto de la imaginación o permanente. Absurdamente, el «yo» no tendría ninguna característica física ni mental. 3. Cuando alcances cierta visión penetrante, mantenla durante la meditación estabilizadora y valora su impacto. Página 107
4. Luego, cuando la sensación disminuya, regresa a la meditación analítica para recuperar dicha sensación y desarrollar más visión penetrante. El hecho de alternar entre la focalización en un solo tema y el análisis dirigido de éste conducirá a una experiencia más profunda. Página 108
PARTE V Cómo existen realmente las personas y las cosas Página 109
19 Vernos como una ilusión. Como las ilusiones de un mago, los sueños y la luna reflejada en el agua, todos los seres y su entorno carecen de existencia intrínseca. Pese a no existir de forma sólida, todos ellos parecen burbujas de agua brotando en el agua. GUNG TANG Como resultado de nuestra investigación sobre la naturaleza del «yo» y otros fenómenos, ahora sabemos que éstos parecen existir de forma intrínseca, pero comprendemos que carecen de existencia intrínseca, del mismo modo que una ilusión creada por un mago no existe como parece existir. Como dice Nagarjuna en su La guirnalda preciosa de consejos: Una forma vista desde lejos es vista con claridad por quienes están cerca. Si un espejismo fuera agua, ¿por qué no ven agua quienes están cerca? La manera en que este mundo es visto como real por quienes están lejos no es el modo en que lo ven los que están cerca, para quienes es insustancial, como un espejismo. Un rostro en un espejo parece un rostro, pero dicha imagen no es, en absoluto, un rostro real; desde cualquier punto de vista, está vacío de ser un rostro. Asimismo, un mago puede crear ilusiones que parecen fenómenos auténticos, como una persona en una caja atravesada por una espada, pero no están, en absoluto, establecidos como tales. Del mismo modo, fenómenos como el cuerpo parecen establecidos por sí mismos, pero están vacíos de estar establecidos de esa forma y siempre lo han estado. Eso no significa que los fenómenos sean ilusiones, sino que son como ilusiones. Aunque la imagen de nuestro rostro en el espejo no sea realmente nuestro rostro, el reflejo no es del todo inexistente. A través de su apariencia Página 110
podemos comprender qué aspecto tiene nuestro rostro. Asimismo, aunque las personas y las cosas no existen como parecen existir, es decir, establecidas por sí mismos, no son del todo inexistentes; pueden actuar y pueden ser experimentadas. Por tanto, ser como una ilusión no es lo mismo que parecer que se existe pero sin existir en realidad, como los cuernos de un conejo, que no existen en absoluto. REFLEXIÓN MEDITATIVA 1. Recuerda una ocasión en que confundiste el reflejo de una persona en un espejo con la persona real. 2. Parecía una persona pero en realidad no lo era. 3. Del mismo modo, todas las personas y las cosas parecen existir por sí mismas, sin depender de causas y condiciones, de sus partes o del pensamiento, pero no es así. 4. Así pues, las personas y las cosas son como ilusiones. RECONOCER EL CONFLICTO ENTRE APARIENCIA Y REALIDAD Utilizo ejemplos de ilusiones, reflejos y espejismos a fin de proporcionar una idea aproximada del conflicto entre lo que algo parece ser y lo que es realmente. Comprender que el reflejo de una cara en un espejo no es una cara no significa que se comprenda que una imagen especular está vacía de existencia intrínseca, pues aun sabiendo eso seguimos viendo erróneamente la naturaleza de una imagen especular como algo que existe de forma intrínseca. Si saber que la imagen especular de una cara está vacía de ser una cara significara comprender realmente la vacuidad, en cuanto dirigiéramos la atención a cualquier otro objeto —n uestro cuerpo, nuestro brazo, nuestra morada— también seríamos conscientes de su vacío de existencia intrínseca, y sin embargo no es así. Una vez más, eso no significa que todos seamos ilusiones, sino que somos como ilusiones. Para verse a uno mismo o ver otros fenómenos como ilusiones hacen falta dos cosas: la falsa apariencia de los objetos como intrínsecamente existentes y Página 111
la comprensión de que nosotros o eso que contemplamos no existe de ese modo. Dada nuestra experiencia en la meditación de buscar y no encontrar esta cualidad de independencia (aunque después de la meditación siga pareciendo que los fenómenos existen de forma intrínseca), el poder de nuestra anterior comprensión abre el camino para reconocer que tales fenómenos son ilusorios en el sentido de que, pese a parecer que existen de forma intrínseca, no es así. Como dijo Buda: «Todas las cosas poseen el atributo de la falsedad, del engaño». Existen muchas discrepancias entre cómo las cosas aparecen y cómo son realmente. Lo no permanente puede parecer permanente. Asimismo, fuentes de dolor, como el comer en exceso, parecen a veces fuentes de placer, pero en última instancia no lo son. Lo que finalmente conduce al sufrimiento no se percibe como lo que es en realidad, sino que se interpreta como una vía hacia la felicidad. Pese a desear felicidad, la ignorancia hace que no sepamos cómo alcanzarla; pese a no desear dolor, al interpretar erróneamente eso que lo causa trabajamos para conseguir las causas mismas del dolor. Los ojos de quienes asisten a un espectáculo de magia están afectados por los trucos del mago, y a través de ese engaño el público cree ver caballos, elefantes y demás. De forma similar, al aceptar la apariencia de existencia intrínseca exageramos la condición de bueno o malo de los fenómenos y, por consiguiente, somos arrastrados hacia el deseo y el odio y hacia acciones que acumulan karma. Lo que no es un «yo» de existencia intrínseca parece un «yo» de existencia intrínseca, y aceptamos esa apariencia sin más cuestionamientos. CÓMO AYUDA ESTA VISIÓN Ver las personas y las cosas como ilusiones ayuda a reducir las emociones desfavorables, porque el deseo, el odio y demás emociones aparecen al atribuir a los fenómenos más cualidades —buenas y malas— de las que en realidad tienen. Por ejemplo, cuando nos enfadamos mucho con una persona sentimos que esa persona es horrible, pero más tarde, cuando nos calmamos y la miramos de nuevo, puede que nuestra anterior percepción nos parezca ridícula. La visión penetrante impide que atribuyamos a los objetos cualidades positivas o negativas que exceden lo que es real. Esta reducción del autoengaño permite disminuir el deseo y el odio y, con el tiempo, ponerles Página 112
fin, pues tales emociones se basan en la exageración. La eliminación de las emociones malsanas deja, a su vez, un mayor espacio para desarrollar virtudes y emociones sanas. Al ver los fenómenos con visión penetrante, los trasladamos a la esfera de la práctica de la vacuidad. Cuando practiques la expansión del amor y la compasión, ten presente que el amor y la compasión, así como las personas a las que van dirigidos, son como las ilusiones de un mago en el sentido de que parecen existir sólidamente por sí mismos, cuando en realidad no es así. Si los ves como fenómenos que existen de forma intrínseca, dicha visión te impedirá desarrollar plenamente el amor y la compasión. En lugar de eso, has de verlos como ilusiones que existen de una manera pero parecen existir de otra. Esta perspectiva aumentará tu percepción de la vacuidad y de emociones sanas como el amor y la compasión, lo cual te permitirá emprender actividades compasivas efectivas. REFLEXIÓN MEDITATIVA 1. Como hiciste anteriormente, trae a la mente el objetivo de tu razonamiento, el «yo» intrínsecamente establecido, recordando o imaginando una ocasión en que creíste firmemente en él. 2. Repara en la ignorancia que atribuye una existencia intrínseca y reconócela. 3. Concéntrate en observar que, si ese establecimiento intrínseco existiera, el «yo» y el complejo mente-cuerpo tendrían que ser lo mismo o diferentes. 4. Observa detenidamente lo absurdo de afirmar que el «yo» y el complejo mente-cuerpo son lo mismo o diferentes, viendo y sintiendo la imposibilidad de las siguientes afirmaciones: UNIDAD El «yo» y el complejo mente y cuerpo tendrían que ser absolutamente y en todos los sentidos uno. En ese caso, reivindicar un «yo» no tendría sentido. Sería imposible pensar en «mi cuerpo» o «mi cabeza» o «mi mente». Página 113
Cuando la mente y el cuerpo dejaran de existir, el «yo» también dejaría de existir. Puesto que mente y cuerpo son plurales, el «yo» de una persona también sería plural. Puesto que el «yo» es sólo uno, mente y cuerpo también serían uno. Del mismo modo que la mente y el cuerpo se producen y desintegran, también debería afirmarse que el «yo» se produce intrínsecamente y se desintegra intrínsecamente. En ese caso, ni los efectos agradables de las acciones virtuosas ni los efectos dolorosos de las acciones no virtuosas recaerían en nosotros, o bien estaríamos experimentando los efectos de acciones que nosotros no hemos realizado. DIFERENCIA El «yo» y el complejo mente-cuerpo tendrían que estar completamente separados. En ese caso, deberíamos poder encontrar al «yo» después de retirar la mente y el cuerpo. El «yo» no tendría las características de producción, permanencia y desintegración, lo cual es absurdo. El «yo», absurdamente, tendría que ser sólo un producto de la imaginación o permanente. Absurdamente, el «yo» no tendría ninguna característica física ni mental. 5. Al no encontrar un «yo», concluye con firmeza: «Ni yo ni ninguna otra persona se establece de forma intrínseca». 6. Permanece durante un rato asimilando el significado de la vacuidad, concentrándote en la ausencia de establecimiento intrínseco. 7. A continuación, deja que las apariencias de la gente afloren de nuevo en tu mente. 8. Reflexiona sobre el hecho de que, dentro del contexto del origen dependiente, la gente también lleva a cabo acciones y, por tanto, acumula karma y experimenta los efectos de esas acciones. 9. Determina el hecho de que la apariencia de las personas es efectiva y posible dentro de la ausencia de existencia intrínseca. Página 114
10. Cuando efectividad y vacuidad parezcan ser contradictorias, utiliza el ejemplo de una imagen especular: La aparición de la imagen de un rostro depende, innegablemente, de un rostro y un espejo; aun cuando dicha imagen esté vacía de ojos, orejas y todo lo demás, parece poseerlos, y la imagen de un rostro desaparece innegablemente cuando el rostro o el espejo se ausentan. De igual manera, aunque una persona no tenga ni una pizca de establecimiento intrínseco, no es una contradicción que una persona desarrolle acciones, acumule karma, experimente efectos y nazca con dependencia del karma y de algunas emociones destructivas. 11. Trata de ver la ausencia de contradicción entre efectividad y vacuidad con respecto a todas las personas y cosas. Página 115
20 Percibir que todo depende del pensamiento. Aquí, ni las hermosas y variadas flores ni las bellas y doradas mansiones tienen un creador que existe intrínsecamente. Se establecen por el poder del pensamiento. Por el poder de la conceptualidad se establece el mundo. BUDA Una vez que te hayas hecho una idea aproximada de lo que significa depender del pensamiento, debes preguntarte si, por lo general, te parece o no que las personas y las cosas existen de esa forma. Cuando las emociones nos afectan a un nivel sutil, es difícil reconocer de qué manera nos aferramos a ellas. Por lo tanto, piensa en una ocasión en que sentiste un odio o un deseo intenso. La persona o cosa odiada o deseada te parecía sumamente sólida, incluso del todo inalterable, ¿verdad? Si lo meditas detenidamente, te darás cuenta de que no puedes afirmar que ya ves los fenómenos como entidades dependientes del pensamiento. Encontrarás que parecen existir por sí mismos. Cuando tenía treinta y cinco años aproximadamente, estaba reflexionando sobre el significado de un pasaje de Tsongkhapa sobre la imposibilidad de encontrar el «yo» dentro del complejo mente-cuerpo o separado de éste y cómo el «yo» depende de la conceptualidad para existir. He aquí el pasaje: La forma y el color moteado de una cuerda enroscada se asemejan a los de una serpiente, y si esta cuerda se contempla en un lugar poco iluminado surge el pensamiento: «Esto es una serpiente». No obstante, en ese momento en que se ve la cuerda como una serpiente, ni el conjunto ni las partes de la cuerda son en absoluto una serpiente. Por tanto, la serpiente se establece meramente por medio de la conceptualidad. Asimismo, cuando el pensamiento «yo» surge con dependencia de la mente y el cuerpo, nada dentro de la mente y el cuerpo —n i el conjunto formado por el continuo de momentos anteriores y posteriores, ni el conjunto de las partes en un momento dado, ni las partes por separado, ni el continuo de cada parte por separado— es en absoluto el «yo». Además, no hay absolutamente nada que sea una entidad distinta de la mente y el cuerpo y que pueda ser percibida como el «yo». Por consiguiente, el «yo» Página 116
es meramente establecido por la conceptualidad y con dependencia de la mente y el cuerpo; no se establece por medio de una entidad propia. De repente, fue como si un rayo me atravesara el pecho. Estaba tan atemorizado que durante las siguientes semanas cada persona que veía me parecía la ilusión de un mago, en el sentido de que parecía existir de forma intrínseca pero yo sabía que en realidad no era así. Fue entonces cuando empecé a comprender que, verdaderamente, es posible detener el proceso de crear emociones destructivas no aceptando más la forma en que el «yo» y los demás fenómenos parecen existir. Cada mañana medito sobre la vacuidad y recuerdo esa experiencia para trasladarla a las actividades del día. El solo hecho de pensar o decir «yo», como en «Yo haré tal y tal cosa», dispara ese sentimiento. Así y todo, no puedo afirmar que comprenda plenamente la vacuidad. EL SIGNIFICADO DE SER ESTABLECIDO POR LA CONCEPTUALIDAD Al principio, unas flores bonitas o una casa maravillosa parecen existir en sí mismas y por sí mismas, más allá de la conciencia, pero al final nada es capaz de confirmar esa existencia; en realidad, su origen está en la percepción de la mente. Es el caso para todos los fenómenos. Cuando los buscamos, no podemos encontrarlos existiendo por sí mismos, a pesar de que las apariencias digan lo contrario. Si existen es porque pueden ser una ayuda o un perjuicio, los cuales dependen de la conciencia. Nunca existieron, nunca existen y nunca existirán por sí mismos, por derecho propio. Existen por el poder de la mente, por el poder de las convenciones. En el pasaje citado al comienzo de este capítulo, Buda dice que el mundo entero depende del pensamiento conceptual. Asimismo, las Cuatrocientas estrofas de las acciones yóguicas de los bodhisattvas de Aryadeva dicen: Dado que el deseo y demás no existen sin conceptualidad, ¿qué ser inteligente sostendría que éstos son objetos reales y al mismo tiempo conceptuales? Página 117
El comentario de Chandrakirti sobre esa estrofa indica que los fenómenos existen únicamente en presencia del pensamiento conceptual: Aquello que existe sólo cuando existe conceptualidad y no existe cuando no existe conceptualidad, decididamente no se establece por su propia naturaleza, como una serpiente imaginada en una cuerda enroscada. Explorar el significado ¿Cómo comprender la insistencia de los grandes indios y tibetanos sobre la importancia del pensamiento conceptual? Sería sumamente incómodo sostener que, antes de que cada objeto aparezca ante nuestra vista, hemos de tener un pensamiento que lo construya justo en ese momento. Por muy rápido que opere el pensamiento, no habría tiempo suficiente para generar todos los pensamientos que se necesitarían en un momento concreto de percepción visual. Ciertamente, los objetos externos forman parte del proceso de adquirir conciencia de ellos, como en el caso de ver un árbol y su entorno, pero si la dependencia con respecto al pensamiento significara que necesitamos un pensamiento conceptual para construir todo aquello que vemos, sería absurdo. Por tanto, a mí me parece que el hecho de que el mundo se establezca por medio del pensamiento conceptual significa que, sin depender de una conciencia, los objetos no pueden establecer su existencia por sí mismos. Desde esta perspectiva se dice que el mundo —todos los fenómenos, tanto personas como cosas— es establecido por el pensamiento conceptual. Por ejemplo, es evidente que los efectos dependen de las causas, pero también las causas dependen sutilmente de los efectos. Cada causa es un efecto de sus propias causas, las cuales la precedieron; por tanto, la causa se origina dependiendo de sus causas. Todos los sistemas budistas afirman que los efectos se originan dependiendo de causas. Aquí, causa y efecto se hallan en una secuencia temporal, o sea, el efecto se produce después de su causa. Esto es un origen dependiente en el sentido de producción dependiente. Únicamente la perspectiva filosófica más elevada del budismo contiene una reflexión adicional, esto es, que dado que la designación de algo como «causa» depende de la consideración de su efecto, en ese sentido una causa depende de su efecto. Una causa no es una causa por sí misma; se la llama Página 118
«causa» en relación con su efecto. Aquí, el efecto no se produce antes de la causa y la causa no se genera después del efecto; es al pensar en su efecto futuro que la llamamos causa. Esto es un origen dependiente en el sentido de designación dependiente. Como dice Nagarjuna en sus Fundamentos del Camino Medio: Un hacedor depende de un hecho, y un hecho depende, para existir, de un hacedor. Aparte del origen dependiente, no vemos otra causa para su establecimiento. Agente y acción son mutuamente dependientes. Una acción se postula dependiendo de un agente y un agente se postula dependiendo de una acción. Una acción se origina dependiendo de un agente y un agente se origina dependiendo de una acción. Sin embargo, no están relacionados de la misma forma que una causa y un efecto, pues uno no se produce antes que el otro. ¿Por qué, en general, las cosas son relativas? ¿Por qué una causa está relacionada con su efecto? Porque no se establece en sí misma y por sí misma. De ser así, una causa no necesitaría depender de su efecto. Pero no existen las causas autosuficientes, de ahí que cuando examinamos analíticamente una causa no encontramos nada que sea por sí mismo, pese a la apariencia, para nuestra mente ordinaria, de que cada cosa tiene su propio ser contenido en sí misma. Dado que las cosas se hallan bajo la influencia de algo distinto de ellas, la designación de algo como causa depende necesariamente de la consideración de su efecto. Ésta es la forma en que llegamos a comprender que esta percepción más sutil del origen dependiente como designación dependiente es correcta. Hace poco, estando en el sur de la India después de un peregrinaje al monte Shri Parvata, donde Nagarjuna vivió hacia el final de sus días, inicié a un vasto público en una tradición budista llamada Kalachakra (Rueda del Tiempo). Durante la iniciación, expliqué la Alabanza al origen dependiente de Tsongkhapa junto con los Fundamentos del Camino Medio de Nagarjuna. Cuando llegué al momento en que Tsongkhapa declara: Cuando Buda dijo «Todo lo que depende de condiciones está vacío de una existencia intrínseca propia», ¿qué hay más increíble que este maravilloso consejo? Página 119
Pensé: «¡Qué razón tiene!». Lo que estaba pensando es esto: quizá hay animales que conocen el origen dependiente de las causas y los efectos; pero, para nosotros los humanos, el origen dependiente de las causas y los efectos es innegable. Pero, yendo aún más lejos, el origen dependiente de las causas y los efectos se produce por la designación dependiente, la cual indica que la causa y el efecto carecen de una existencia propia; si tuvieran una existencia propia, no tendrían que ser designadas dependientemente. Como dice Buddhapalita, seguidor de Nagarjuna, en su comentario sobre el capítulo veintidós de los Fundamentos del Camino Medio: Si algo existiera por medio de su propia entidad, ¿qué necesidad habría de postularlo con dependencia de otra cosa? Efectivamente, si una cosa existiera por sí misma, con eso bastaría. Podríamos decir «es esto», sin necesidad de relacionarlo con nada. Dado que no está establecida por sí misma, no hay más opción que postularla en relación con otra cosa. Yo siempre he encontrado muy útil esta idea. De igual modo, Tsongkhapa dice en sus Tres aspectos principales del camino: Cuando se comprende que el origen dependiente y la vacuidad existen simultáneamente, sin alternancia, el conocimiento definitivo destruye por completo la percepción de la existencia intrínseca, sólo al ver el origen dependiente como incontrovertible. En ese momento el análisis de la visión de la realidad concluye. Reflexionar sobre el entramado dependiente que hay en el centro del origen dependiente de las causas y los efectos permite comprender que los fenómenos son meramente nominales, meramente atribuidos, y sólo eso. Una vez que se comprende que la simple atribución debilita el concepto de que los fenómenos existen en sí mismos y por sí mismos, la labor de entender la visión budista de la realidad ha concluido. Confío en que el lector esté aproximándose a ese momento. Si comprendemos que esos objetos, independientemente de cómo aparezcan para nuestros sentidos o nuestra mente pensante, se establecen dependiendo del pensamiento, superamos la creencia de que los fenómenos existen por derecho propio. Comprendemos que no es cierto que se establecen por sí mismos. Comprendemos la vacuidad, la ausencia de existencia Página 120
intrínseca, a la que se suma la proliferación de problemas generados por el hecho de ver los fenómenos como entidades que existen por sí mismas, y ello proporciona la medicina para poner fin al engaño. REFLEXIÓN MEDITATIVA 1. Remóntate a una ocasión en que estuvieras lleno de odio o deseo. 2. ¿No te parece que la persona odiada o deseada es sumamente sólida, sumamente concreta? 3. Siendo así, es imposible que puedas afirmar que ya ves los fenómenos como algo que depende del pensamiento. 4. Los ves como entidades que existen por sí mismas. 5. Recuerda que es necesario meditar con frecuencia sobre la vacuidad para rebatir la falsa apariencia de los fenómenos. ESTA COMPRENSIÓN AYUDA A RECONOCER LA EXISTENCIA INTRÍNSECA Todos los sistemas budistas afirman que la existencia y la inexistencia están determinadas por un conocimiento válido. Visto así, el objeto y el sujeto parecen tener el mismo poder. El sistema budista más elevado, llamado Escuela de la Vía Media, y dentro de ésta, la Escuela de la Consecuencia, va aún más lejos al afirmar que no es que una conciencia válida encuentre cosas que existen por sí mismas, sino más bien que esas cosas dependen de ser establecidas por el pensamiento conceptual. Nada puede existir a menos que sea establecido por la conceptualidad. Todo se ve como algo que depende de la mente; la mente es la que autoriza. Por eso las escrituras budistas dicen que el «yo» y otros fenómenos existen sólo por el poder del pensamiento conceptual. Aunque el «yo» se establece dependiendo de la mente y el cuerpo, la mente y el cuerpo no son el «yo», ni el «yo» es la mente y el cuerpo. No hay nada en la mente y el cuerpo (de los que depende el «yo» para establecerse) que sea el «yo». Por consiguiente, el «yo» depende del pensamiento conceptual. El «yo» y todos los demás fenómenos los establece únicamente la mente. Una vez que Página 121
comprendemos esto, nos hacemos una ligera idea de que las personas no existen en sí mismas y por sí mismas y que sólo se establecen dependientemente. Y, cuando vemos que los fenómenos normalmente no parecen estar bajo la influencia de la conceptualidad sino que parecen existir por sí mismos, pensamos: «¡Ah! He ahí lo que se refuta». REFLEXIÓN MEDITATIVA Considera lo siguiente: 1. El «yo» se establece con dependencia de la mente y el cuerpo. 2. Sin embargo, la mente y el cuerpo no son el «yo», ni el «yo» es la mente y el cuerpo. 3. Por tanto, el «yo» depende del pensamiento conceptual, establecido por la mente. 4. El hecho de que el «yo» dependa del pensamiento implica que el «yo» no existe en sí mismo y por sí mismo. 5. Ahora observa que tienes una visión más clara de lo que significa que algo exista en sí mismo y por sí mismo, de la existencia intrínseca que la percepción de la vacuidad pretende refutar. Página 122
PARTE VI Intensificar el amor con la visión penetrante Página 123
21 Sentir empatía. Bienvenida sea la preocupación afectuosa por los seres que transmigran, impotentes, cual cubo que sube y desciende por un pozo, por exagerar primero el propio ser, el «yo», y generar luego apego a las cosas: «Esto es mío». CHANDRAKIRTI, Suplemento Aunque al principio se precisa una voluntad fuerte para desarrollar el amor y la compasión, la voluntad no basta para desarrollar ilimitadamente estas actitudes altruistas. Es importante unir a la práctica del amor y la compasión la práctica de la visión penetrante. Aunque deseemos ayudar a alguien porque nos preocupa, sin visión penetrante no podremos percibir con claridad qué beneficio resultará de nuestros esfuerzos. Se necesita la combinación de un buen corazón humano y un buen cerebro humano. Con estas dos cosas funcionando juntas, podemos conseguir mucho. METÁFORA EN LA QUE MEDITAR En el párrafo citado al comienzo de este capítulo, Chandrakirti muestra de qué modo la visión penetrante puede intensificar el amor al comprender el proceso que nos lleva al sufrimiento. Chandrakirti compara este proceso con un cubo que sube y baja por un pozo. ¿En qué se parecen los seres que nacen una y otra vez a un cubo en un pozo? Las similitudes son seis: 1. Del mismo modo que el cubo está sujeto a una cuerda, también los seres están limitados por las emociones contraproducentes y por las acciones derivadas de ellas. 2. Del mismo modo que el movimiento ascendente y descendente del cubo por el pozo lo dirige un operario, el proceso de la existencia cíclica lo dirige una mente indómita, mediante la errónea creencia de que el «yo» existe de forma intrínseca, a lo que sigue la errónea interpretación de la naturaleza de lo «mío». Página 124
3. Del mismo modo que el cubo sube y baja por el pozo una y otra vez, los seres sensibles vagan sin cesar por el gran pozo de la existencia cíclica, desde los estados más elevados de felicidad transitoria hasta los estados más bajos de sufrimiento transitorio. 4. Del mismo modo que subir el cubo requiere mucho esfuerzo pero bajarlo resulta fácil, los seres han de hacer mucho esfuerzo para impulsarse hacia arriba, a una vida más feliz, pero descienden fácilmente a situaciones dolorosas. 5. Del mismo modo que el cubo no decide sus movimientos, los factores que moldean la vida de una persona son fruto de la ignorancia, el apego y la codicia del pasado; en el presente, esos mismos factores siguen creando problemas para nuestras vidas futuras, como olas en un océano. 6. Del mismo modo que el cubo rebota en las paredes del pozo cuando sube y baja, los seres sensibles reciben golpes diariamente por el sufrimiento causado por el dolor y el cambio, y por estar atrapados en procesos que están fuera de su control. A través de este símil, Chandrakirti nos ayuda a comprender detalladamente el proceso que rige la existencia cíclica. En primer lugar, aplícate a ti mismo esta información sobre la existencia cíclica para que puedas comprender tu propia situación y desarrollar la sólida intención de trascender la dinámica de los problemas recurrentes. Si tu mente no se ha visto afectada por pensar sobre la forma en que vagas en un ciclo incontrolado de autodestrucción, cuando reflexiones sobre el proceso de sufrimiento en otros seres sensibles, no encontrarás su sufrimiento lo suficientemente insoportable para sentir la necesidad de ayudarlos a salir de esta ciénaga. REFLEXIÓN MEDITATIVA Considera lo siguiente: 1. Del mismo modo que un cubo está sujeto a una cuerda, también yo estoy limitado por las emociones contraproducentes y por las acciones derivadas de ellas. 2. Del mismo modo que el movimiento ascendente y descendente del cubo por el pozo lo dirige un operario, el proceso de mi existencia cíclica lo Página 125
dirige mi mente indómita por creer erróneamente que yo existo de forma intrínseca y que lo «mío» existe de forma intrínseca. 3. Del mismo modo que el cubo sube y baja por el pozo una y otra vez, yo vago sin cesar por el gran pozo de la existencia cíclica, desde los estados más elevados de felicidad transitoria hasta los estados más bajos de sufrimiento transitorio. 4. Del mismo modo que subir un cubo requiere mucho esfuerzo pero resulta fácil bajarlo, yo he de hacer mucho esfuerzo para impulsarme hacia arriba, a una vida más feliz, pero desciendo fácilmente a situaciones dolorosas. 5. Del mismo modo que un cubo no decide sus propios movimientos, los factores que moldean mi vida son también fruto de la ignorancia, el apego y la codicia en el pasado; en el presente, esos mismos factores siguen creando problemas para mis vidas futuras, como olas en un océano. 6. Del mismo modo que el cubo rebota en las paredes del pozo cuando sube y baja, yo recibo golpes diariamente por el sufrimiento causado por el dolor y el cambio, y por estar atrapado en procesos que se hallan fuera de mi control. 7. Por lo tanto, desde lo más hondo de mi corazón debería intentar salir de ésta rueda cíclica de sufrimiento. Extender esta percepción a los demás Una vez reconocidos los mecanismos del sufrimiento en nuestro contexto personal, podemos extender esta percepción a otros seres sensibles que padecen iguales sufrimientos. No obstante, para que nuestra respuesta sea de amor y compasión no basta con saber cómo sufren otros seres; también hemos de experimentar un sentimiento de unión con ellos. De lo contrario, cuanto más sepamos acerca del sufrimiento de nuestros enemigos, ¡existe el riesgo de que más felices seamos! Como dice Tsongkhapa: En el mundo, cuando vemos el sufrimiento en un enemigo, no sólo no nos resulta insoportable, sino que nos deleitamos en él. Cuando sufren personas que no nos han ayudado ni perjudicado, en la mayoría de los casos no prestamos atención a Página 126
su situación. Esta reacción se debe a que no tenemos un sentimiento de unión con esas personas. Pero cuando vemos sufrir a un amigo, su sufrimiento se nos hace insoportable [en el sentido de que queremos hacer algo al respecto] y el grado de insoportabilidad es mayor cuanto mayor es nuestro sentimiento de unión con él. Por consiguiente, es muy importante desarrollar un sentimiento de profundo afecto por los seres sensibles. La compasión y el amor verdaderos nacen del respeto a los demás. Este sentimiento de empatía se alcanza reconociendo que nosotros y todos los demás seres —y a sean amigos, enemigos o partes neutrales— compartimos una aspiración fundamental, que es la de querer felicidad y no querer sufrimiento, aun cuando veamos la felicidad y el sufrimiento de maneras diferentes. También se alcanza siendo consciente de que, a lo largo de incontables vidas, todo el mundo en algún momento ha sido nuestra madre y nuestro mejor amigo. (Explico detalladamente estos aspectos en How to Expand Love). Conseguido este sentimiento esencial de unión e intimidad con todo el mundo, la visión penetrante de cómo los seres vivos vagan impotentes en la existencia cíclica ayuda a intensificar el amor y la compasión. Si hay intimidad y comprensión, el amor, la compasión y el deseo de ayudar a otros surgen sin esfuerzo. REFLEXIÓN MEDITATIVA Piensa en un amigo y cultiva tres niveles de amor: 1. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Sería maravilloso que pudiera imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! 2. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Ojalá pueda imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! 3. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Haré cuanto esté en mi mano para ayudarla a imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! Ahora cultiva tres niveles de compasión: Página 127
1. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Si al menos pudiera liberarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento! 2. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Ojalá pueda liberarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento! 3. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Ayudaré a esta persona a liberarse del sufrimiento y de todas las causas del sufrimiento! Ahora cultiva el compromiso pleno: 1. La existencia cíclica es un proceso regido por la ignorancia. 2. Por tanto, es realista que trabaje para alcanzar la iluminación y para ayudar a los demás a hacer lo mismo. 3. Aun cuando tenga que hacerlo solo, liberaré a todos los seres sensibles del sufrimiento y de las causas del sufrimiento, e imbuiré a todos los seres sensibles de felicidad y de sus causas. Una a una, piensa en diferentes personas —p rimero amigos, luego personas neutrales y luego enemigos, comenzando por el menos ofensivo— y repite estas reflexiones con respecto a ellas. Te llevará meses y años, pero el beneficio de esta práctica es inmenso. Página 128
22 Reflexionar sobre la falta de permanencia. En el Tíbet había practicantes en retiro que con tal ahínco reflexionaban sobre falta de impermanencia que no lavaban sus platos después de cenar. PALTRUL RINPOCHÉ, Palabras sagradas En este capítulo explicaré la falta de permanencia, el primero de dos niveles más profundos de visión penetrante sobre el proceso de la existencia cíclica. El segundo, la vacuidad, será tratado en el siguiente capítulo. METÁFORA SOBRE LA FALTA DE PERMANENCIA Un reflejo de luna brilla en la superficie de un lago rizada por la brisa. Un enorme río de ignorancia que cree erróneamente que el complejo mente- cuerpo existe de forma intrínseca desemboca en el lago de un «yo» al que se le atribuye erróneamente una existencia intrínseca. El lago mismo está agitado por los vientos de un pensamiento contraproducente y de acciones sanas y malsanas. El reflejo de la luna simboliza tanto el nivel burdo de la falta de permanencia, fruto de la muerte, como el nivel sutil de la falta de permanencia, fruto de la desintegración momento a momento que gobierna a los seres vivos. El brillo en las rizadas ondas ilustra la falta de permanencia a la que están sujetos los seres sensibles, y es preciso ver a los seres sensibles de ese modo. Al reflexionar sobre esta metáfora, podemos llegar a percibir que los seres son innecesariamente arrastrados hacia el sufrimiento por no estar en sintonía con su propia naturaleza; esta percepción, a su vez, estimula el amor y la compasión. TOMAR CONCIENCIA DE LA FALTA DE PERMANENCIA Página 129
TOMAR CONCIENCIA DE LA FALTA DE PERMANENCIA Estamos bajo la influencia de una ilusión de permanencia, de modo que siempre pensamos que nos queda mucho tiempo. Como consecuencia de esta creencia errónea, corremos el peligro de malgastar nuestra vida por postergar las cosas, lo cual representa un serio despilfarro si tenemos en cuenta que nuestra vida goza del tiempo y las herramientas necesarias para realizar prácticas productivas. Para contrarrestar esta tendencia, es importante meditar sobre la falta de permanencia: primero sobre el hecho de que la muerte podría llegar en cualquier momento, y luego sobre la naturaleza sumamente transitoria de nuestras vidas. Una de las principales razones de que aparezcan el deseo y el odio es que estamos demasiado apegados al río de la vida. Tenemos la sensación de que éste durará siempre, y esa actitud nos lleva a obsesionarnos con superficialidades: bienes materiales, y amigos y situaciones transitorios. Para superar esta ignorancia es preciso reflexionar sobre el hecho de que llegará un día en que ya no estaremos aquí. Aunque no existe la certeza de que vayamos a morir esta noche, cuando cultivamos la conciencia de la muerte nos damos cuenta de que podríamos morir esta noche. Con esta actitud, si hay algo que podamos hacer que ayude en esta vida y también en la siguiente, será para nosotros prioritario frente a algo que ayude sólo en esta vida de una forma superficial. Más aún, al no contar con la certeza de cuándo ha de llegarnos la muerte, nos guardaremos de hacer algo que pueda perjudicar nuestra vida presente y nuestras vidas futuras. Nos sentimos motivados a desarrollar actitudes que actúen como antídotos contra las diferentes formas de mente indómita. Entonces, ya vivamos un día, una semana, un mes o un año, ese tiempo será significativo porque basaremos nuestros pensamientos y acciones en el beneficio a largo plazo. Por el contrario, cuando nos hallamos bajo la influencia de la ilusión de permanencia e invertimos nuestro tiempo en asuntos que no van más allá de la superficie de esta vida, sufrimos una gran pérdida. El hecho de que las cosas cambien instante tras instante crea la posibilidad de un desarrollo positivo. Si las situaciones no cambiaran, mantendrían para siempre su aspecto de sufrimiento. Una vez que comprendemos que las cosas se hallan en continuo cambio, cuando pasamos por un período difícil podemos encontrar consuelo en saber que la situación no será así siempre. Página 130
Es parte de la naturaleza de la existencia cíclica que lo que se ha congregado —padres, hijos, hermanos, hermanas y amigos— al final se disperse. Por mucho que dos amigos congenien, al final tendrán que separarse. Gurús y estudiantes, padres e hijos, hermanos y hermanas, maridos y esposas, y amigos íntimos deben al final separarse. Además de separarnos de todos nuestros amigos, toda la riqueza y los recursos que hemos acumulado se volverán al final inutilizables, por maravillosos que sean; la brevedad de esta vida presente nos obligará a dejar toda nuestra riqueza atrás. El filósofo y yogui indio Shantideva habla con gran elocuencia de la falta de permanencia al decir que, por muy maravillosa que llegue a ser nuestra vida presente, es como soñar con el placer y luego despertarse, y nada queda salvo el recuerdo. Como dice Buda en el Sutra del cortador de diamante: Contempla las cosas compuestas de causas como si fueran estrellas centelleantes, fantasías divisadas con ojos enfermos, como la luz parpadeante de un quinqué, como ilusiones mágicas, rocío, burbujas, sueños, relámpagos y nubes. Cuando me dispongo a dar una conferencia ante un público extenso que me mira esperando sabiduría y conocimiento, me repito esas frases sobre la fragilidad de todas las cosas y luego chasqueo los dedos, un breve sonido que simboliza la falta de permanencia. Así es como me recuerdo que no tardaré en descender de mi posición actual. Todo ser vivo —independientemente del tiempo que viva— al final ha de morir. No hay otro camino. Una vez que moramos en la existencia cíclica, no podemos vivir fuera de su naturaleza. Por muy bien que nos vayan las cosas, es parte de su naturaleza que tanto ellas como nosotros al final nos deterioremos. Como dijo Buda: «Daos cuenta de que el cuerpo carece tanto de permanencia como una vasija de barro». La buena fortuna no es permanente; por consiguiente, es peligroso aferrarse demasiado a que las cosas nos vayan bien. Toda visión de permanencia es destructiva. Cuando el presente se convierte en nuestra preocupación, el futuro no importa, lo que debilita nuestra motivación para dedicarnos a prácticas compasivas destinadas a la futura iluminación de otros. Por el contrario, la visión de la falta de permanencia proporciona la motivación adecuada. No sólo hemos de morirnos algún día sino que ignoramos cuándo ha de llegarnos el final. Debemos hacer lo necesario para que, incluso si morimos Página 131
esta noche, no tengamos de qué lamentarnos. Si nos hacemos más conscientes de la inminencia de la muerte, sentimos con más fuerza la importancia de utilizar el tiempo sabiamente. Como dice Nagarjuna en su La guirnalda preciosa de consejos: Vives en medio de las causas de la muerte como una lámpara en medio de la brisa. Habiendo abandonado todas tus posesiones, al morir, impotente, has de ir a otro lado, pero todo lo que hayas empleado en la práctica espiritual te precederá como buen karma. Si tenemos presente la rapidez con que esta vida desaparece, valoramos más el tiempo y hacemos lo que sea más útil. Si percibimos intensamente la inminencia de la muerte, sentimos la necesidad de dedicarnos a la práctica espiritual para mejorar nuestra mente, y dejamos de malgastar el tiempo en distracciones que van desde comer y beber a conversaciones interminables sobre guerras, idilios y chismorreos. Para la persona que no puede siquiera hacer frente a la palabra muerte, por real que sea, probablemente la llegada de ésta le producirá gran desasosiego y temor. Pero quienes están acostumbrados a reflexionar sobre la inminencia de la muerte están preparados para recibir la muerte sin lamentarlo. Reflexionar sobre la incertidumbre de la llegada de la muerte desarrolla una mente serena, disciplinada y virtuosa, porque está pensando en algo más que en las cosas superficiales de esta corta vida. Todos compartimos una existencia marcada por el sufrimiento y la falta de permanencia. Una vez que reconocemos lo mucho que tenemos en común, comprendemos que es absurdo que nos peleemos. Piensa en un grupo de presos que van a ser ejecutados. Al cabo de su convivencia en la cárcel, todos encontrarán su final. No tiene sentido que se peleen durante los días que les quedan. Al igual que esos prisioneros, todos nosotros estamos unidos por el sufrimiento y la falta de permanencia. Así las cosas, no existe razón alguna para luchar unos con otros o malgastar toda nuestra energía, mental y física, acumulando dinero y bienes. REFLEXIÓN MEDITATIVA Considera esto en profundidad: Página 132
1. Es indudable que moriré. La muerte no puede evitarse. La vida se me acaba y no puedo alargarla. 2. Cuándo moriré es algo indeterminado. La duración de la vida entre los humanos varía. Las causas de muerte son muchas y las causas de vida, en comparación, pocas. El cuerpo es frágil. 3. Al morir, nada me ayudará salvo mi actitud transformada. Los amigos no podrán ayudarme. Mis bienes no me servirán de nada, y tampoco mi cuerpo. 4. Todos estamos en esta situación arriesgada, de modo que no tiene sentido discutir, pelearse y malgastar toda nuestra energía mental y física acumulando dinero y bienes. 5. Debería practicar ahora el reducir mi apego a los caprichos pasajeros. 6. Desde lo más hondo de mi corazón, debería intentar superar este ciclo de sufrimiento generado por percibir erróneamente lo no permanente como permanente. FALTA DE IMPERMANENCIA SUTIL Las sustancias que forman los objetos a nuestro alrededor se desintegran momento a momento; la conciencia interna con que observamos tales objetos externos también se desintegra momento a momento. He ahí la naturaleza de la falta de permanencia sutil. Los físicos de partículas no dan por sentada la apariencia de un objeto sólido, como por ejemplo una mesa, sino que examinan los cambios que se producen en sus elementos más pequeños. La felicidad ordinaria es como el rocío en la punta de una brizna de hierba: desaparece rápidamente. El hecho de que desaparezca demuestra que no es permanente y que se halla bajo el control de otras fuerzas, causas y condiciones. También indica que es imposible conseguir que todo esté bien; hagamos lo que hagamos dentro del marco de la existencia cíclica, no podemos superar las fronteras del sufrimiento. Cuando vemos que la verdadera naturaleza de las cosas es la falta de permanencia, no nos impactan los cambios que sobrevienen, ni siquiera la muerte. REFLEXIÓN MEDITATIVA Página 133
Considera lo siguiente: 1. Mi mente, mi cuerpo, mis bienes y mi vida no son permanentes porque obedecen a causas y condiciones. 2. Las mismas causas que producen mi mente, mi cuerpo, mis posesiones y mi vida también hacen que todo ello se desintegre momento a momento. 3. El hecho de que las cosas carezcan de una naturaleza permanente indica que no funcionan por sí mismas, sino bajo una influencia externa. 4. Al percibir erróneamente como algo constante eso que se desintegra momento a momento, me genero sufrimiento y genero sufrimiento a los demás. 5. Desde lo más hondo de mi corazón, debería intentar salir de este círculo de sufrimiento inducido por percibir erróneamente lo no permanente como permanente. EXTENDER ESTA REFLEXIÓN A LOS DEMÁS Dado que lo que nos hace desgraciados son nuestras actitudes de permanencia y autovaloración, las meditaciones más provechosas son, por un lado, las meditaciones acerca de la falta de permanencia y el vacío de existencia intrínseca y, por otro, las meditaciones sobre el amor y la compasión. De ahí que Buda hiciera hincapié en que las dos alas del pájaro que vuela hacia la iluminación son la compasión y la sabiduría. Guiándote por tu experiencia personal de no reconocer lo no permanente por lo que realmente es, podrás comprender por qué otros seres sensibles vagan a lo largo de ilimitadas formas de existencia cíclica por cometer ese mismo error. Observa su sufrimiento inconcebible y su similitud contigo en cuanto al hecho de que desean felicidad y no desean sufrimiento. A lo largo de innumerables vidas han sido tus mejores amigos y te han apoyado con bondad, que es lo que los hace íntimos. El ver que uno tiene la responsabilidad de ayudarlos a obtener felicidad y liberarse del sufrimiento desarrolla el amor y la compasión. A veces, cuando visito una gran ciudad y me alojo en la planta alta de un hotel, contemplo el tráfico, los cientos e incluso miles de coches que van de un lado a otro, y reflexiono que, aunque estos seres no son impermanentes, Página 134
están pensando: «Quiero ser feliz», «He de hacer este trabajo», «He de conseguir este dinero», «Debo hacer esto otro». Se imaginan, erróneamente, como seres permanentes. Esa reflexión estimula mi compasión. REFLEXIÓN MEDITATIVA Piensa en un amigo o una amiga y considera lo siguiente de corazón: 1. La mente, el cuerpo, los bienes y la vida de esta persona carecen de permanencia porque obedecen a causas y condiciones. 2. Las mismas causas que producen la mente, el cuerpo, los bienes y la vida de esta persona también hacen que todo ello se desintegre momento a momento. 3. El hecho de que las cosas carezcan de una naturaleza permanente indica que no funcionan por sí mismas, sino bajo una influencia externa. 4. Al percibir erróneamente como algo constante eso que se desintegra momento a momento, este amigo se genera sufrimiento y genera sufrimiento a los demás. Ahora cultiva tres niveles de amor: 1. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Sería maravilloso que pudiera imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! 2. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Ojalá pueda imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! 3. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Haré cuanto esté en mi mano para ayudarla a imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! Ahora cultiva tres niveles de compasión: 1. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Si al menos pudiera liberarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento! 2. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Ojalá pueda liberarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento! 3. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Ayudaré a esta persona a liberarse del Página 135
sufrimiento y de todas las causas del sufrimiento! Ahora cultiva el compromiso pleno: 1. La existencia cíclica es un proceso regido por la ignorancia. 2. Por tanto, es realista que trabaje para alcanzar la iluminación y para ayudar a los demás a hacer lo mismo. 3. Aun cuando tenga que hacerlo solo, liberaré a todos los seres sensibles del sufrimiento y de las causas del sufrimiento, e imbuiré a todos los seres sensibles de felicidad y de sus causas. Una a una, piensa en diferentes personas —primero amigos, luego personas neutrales y luego enemigos, comenzando por el menos ofensivo— y repite estas reflexiones con respecto a ellas. Te llevará meses y años, pero el beneficio de esta práctica es inmenso. Página 136
23 Fusionarse con el amor supremo. No basta con que la doctrina sea grande. La persona debe tener una actitud grande. Dicho tibetano Hemos llegado al nivel más profundo del amor y la compasión, el cual es posible por el conocimiento del vacío de existencia intrínseca. Chandrakirti lo expresa del siguiente modo: Rindo homenaje a la preocupación afectuosa al ver a los transmigradores vacíos de existencia intrínseca pese a que parecen existir de forma intrínseca, como el reflejo de la luna en el agua. El reflejo de la luna en un agua transparente y tranquila parece ser enteramente la luna, pero no lo es; en realidad, la luna está en el cielo. Esta imagen simboliza la apariencia del «yo» y de todos los demás fenómenos de que existen de forma intrínseca: aunque parezcan existir por sí mismos, carecen de esa cualidad. Como quien percibe erróneamente el reflejo de la luna como la luna, percibimos erróneamente la apariencia del «yo» y de otros fenómenos como cosas que existen por sí mismas. Esta metáfora puede utilizarse como una vía para desarrollar una visión profunda de cómo somos arrastrados innecesariamente hacia el sufrimiento al aceptar falsas apariencias y caer presa, de ese modo, del deseo y el odio y de todas las acciones que se derivan de uno y otro, lo que nos lleva a acumular karma y nacer una y otra vez en un ciclo de dolor. Esta visión penetrante estimula en nosotros el amor y la compasión profundos porque vemos con claridad cuán innecesarios son esos males. Aquí, los seres sensibles son vistos no sólo como seres que sufren en un proceso similar al del cubo en un pozo y como seres imbuidos de falta de permanencia como un reflejo rutilante, sino también como seres sometidos a la ignorancia de aceptar la falsa apariencia de existencia intrínseca. Con esta visión profunda fresca en la mente, sentimos brotar en nosotros un gran amor Página 137
y una gran compasión por todos los seres sensibles; nos sentimos próximos a ellos porque, como nosotros, desean ser felices y no desean sufrir, y sentimos el impacto de que hayan sido nuestros mejores amigos en el transcurso de incontables vidas, amigos que nos apoyaron con bondad. Para acceder a este nivel profundo de amor y compasión primero necesitamos comprender que nosotros y los demás seres sensibles estamos vacíos de existencia intrínseca. Así pues, repasemos los pasos para tomar conciencia de la naturaleza última del «yo». REFLEXIÓN MEDITATIVA 1. Como hiciste anteriormente, trae a la mente el objetivo de tu razonamiento, el «yo» intrínsecamente establecido, recordando o imaginando una ocasión en que creíste firmemente en él. 2. Repara en la ignorancia que atribuye una existencia intrínseca y reconócela. 3. Concéntrate en observar que, si existiera ese establecimiento intrínseco, el «yo» y el complejo mente-cuerpo tendrían que ser lo mismo o diferentes. 4. Observa detenidamente lo absurdo de afirmar que el «yo» y el complejo mente-cuerpo son lo mismo o diferentes viendo y sintiendo la imposibilidad de las siguientes afirmaciones: UNIDAD El «yo» y el complejo mente y cuerpo tendrían que ser absolutamente y en todos los sentidos uno. En ese caso, reivindicar un «yo» no tendría sentido. Sería imposible pensar en «mi cuerpo» o «mi cabeza» o «mi mente». Cuando la mente y el cuerpo dejaran de existir, el «yo» también dejaría de existir. Puesto que mente y cuerpo son plurales, el «yo» de una persona también sería plural. Puesto que el «yo» es sólo uno, mente y cuerpo también serían uno. Página 138
Del mismo modo que la mente y el cuerpo se producen y desintegran, también debería afirmarse que el «yo» se produce intrínsecamente y se desintegra intrínsecamente. En ese caso, ni los efectos agradables de las acciones virtuosas ni los efectos dolorosos de las acciones no virtuosas recaerían en nosotros, o bien estaríamos experimentando los efectos de acciones que nosotros no hemos realizado. DIFERENCIA El «yo» y el complejo mente-cuerpo tendrían que estar completamente separados. En ese caso, deberíamos poder encontrar al «yo» después de retirar la mente y el cuerpo. El «yo» no tendría las características de producción, permanencia y desintegración, lo cual es absurdo. El «yo», absurdamente, tendría que ser sólo un producto de la imaginación o permanente. Absurdamente, el «yo» no tendría ninguna característica física ni mental. 5. Al no encontrar un «yo», concluye con firmeza: «Ni yo ni ninguna otra persona se establece de forma intrínseca». 6. Resolución: Desde lo más hondo de mi corazón debería intentar salir de ésta rueda de sufrimiento que me impongo al percibir erróneamente lo que no existe intrínsecamente como algo que existe intrínsecamente. EXTENDER ESTA REFLEXIÓN A OTROS Las actitudes destructivas son nuestros enemigos internos, la base de todos nuestros problemas. ¿Cómo se generan? A partir del deseo y el odio, cuya fuente es la ignorancia. Dado que tales emociones destructivas sólo causan perjuicio y nunca beneficio, tenemos que vencerlas. Para ello es preciso tratar las causas. Todas las emociones problemáticas tienen su origen en una emoción destructiva básica, esto es, una conciencia ignorante que no sabe cómo son en realidad las personas y las cosas y que interpreta erróneamente su naturaleza. Página 139
Tenemos que ver las emociones destructivas como enemigas, primero reconociéndolas y luego adoptando técnicas para destruirlas. Regidos por las emociones destructivas, emprendemos acciones que establecen tendencias contraproducentes en la mente. Las acciones no virtuosas nos llevan a renacer en vidas más infelices, mientras que las acciones virtuosas nos llevan a renacer en vidas más felices. Unas y otras, con todo, tienen su origen en la vasta ignorancia. Si tomamos verdadera conciencia de la realidad —el vacío de existencia intrínseca— y nos habituamos a ella en la meditación, dejamos de acumular el karma que nos hace renacer en la existencia cíclica; al final dirigiremos nuestro propio renacimiento, para así poder ayudar a los demás de forma más eficaz. Dado que la existencia cíclica tiene su origen en la percepción errónea de existencia intrínseca, la única forma de salir de la existencia cíclica es reconocer esta falacia. Aunque son muchos los factores que generan existencia cíclica, únicamente yendo a su origen —la ignorancia— puede cortarse, pues la ignorancia es la fuente de todas las demás causas. Mediante las reflexiones meditativas de este libro has aprendido a cultivar antídotos contra esas causas con el propósito de poner fin al sufrimiento y las causas del sufrimiento. Cuando interiorizas este proceso, generas la intención de alcanzar la liberación con algo más que palabras. A través de la práctica, los objetivos se transforman; generamos la sincera intención de abandonar la rueda del dolor, y en ese momento nos convertimos en un practicante espiritual con mayor capacidad. Como el erudito y yogui tibetano Tsongkhapa nos explica en sus Tres aspectos principales del camino, llegados a este punto nos concentramos noche y día en alcanzar la liberación. Desde lo más hondo de la mente hemos decidido que, si no nos liberamos de todo el proceso de la existencia cíclica, no habremos cumplido el objetivo de nuestra vida como seres humanos. Ser un ser humano es la mejor base posible para alcanzar la liberación de la existencia cíclica, para utilizar las tres prácticas de ética, meditación concentrada y sabiduría. Practicar la ética implica refrenar abiertamente la mala conducta del cuerpo, el habla y la mente. Las malas conductas más sutiles se eliminan practicando la meditación concentrada del aquietamiento de la mente. El abandono final de las acciones negativas se consigue practicando la sabiduría de la visión penetrante en el vacío de existencia intrínseca. Al comienzo se practica la ética porque, cuando funcionamos bajo la influencia de emociones totalmente destructivas, la conducta física y verbal es Página 140
áspera, dañina para nosotros y para los demás. La ética implica controlar tales actitudes burdas para que no se manifiesten; así y todo, la práctica de la ética no erradica las emociones destructivas. Sólo cuando las emociones destructivas se han extinguido por completo se alcanza la liberación. He aquí el proceso que debes seguir una vez que hayas comprendido tu situación en la existencia cíclica: 1. Primero, entrénate en reconocer el alcance del sufrimiento en esta vida. 2. A continuación, genera aversión por todas las modalidades del círculo de sufrimiento de una vida a otra, llamado «existencia cíclica», y practica la ética, la meditación concentrada y la sabiduría. 3. Finalmente, mediante el dominio pleno de estas prácticas, podrás llegar al estado de liberación de la existencia cíclica en donde el sufrimiento se ha extinguido por completo. De esta manera alcanzamos la liberación, pero ni siquiera entonces hemos cumplido del todo nuestros objetivos. Todavía no hemos superado el principal obstáculo para la capacidad plena de ayudar a los demás, es decir, predisposiciones que todavía restan en la mente debido a la ignorancia con respecto a la verdadera naturaleza de las personas y las cosas. Aunque hemos vencido la ignorancia en sí, tales predisposiciones permanecen latentes en la mente, impidiéndonos conocer todo lo que puede ser conocido. Mientras estemos en este estado, aunque intentemos ayudar a los demás el beneficio que resulte será pequeño. Si bien liberarse de la existencia cíclica es, sin duda, beneficioso, en lo referente a la mente nuestra visión sigue centrada principalmente en nuestro bienestar personal. En cuanto al progreso personal, el proceso de superar obstáculos y desarrollar estados superiores no ha concluido aún; seguimos viviendo en una paz solitaria. Es importante no fomentar la tendencia hacia la paz solitaria, porque si buscamos la liberación meramente por nuestro bien, se alarga el proceso de alcanzar la iluminación altruista dirigida al bien de los demás, que es el objetivo último. Al ocuparnos sólo de nosotros mismos, alimentamos una actitud de autovaloración, actitud que luego, cuando practicamos el amor y la compasión grandes, cuesta vencer. Por consiguiente, es muy importante que desde el principio no invirtamos todo el poder de la mente en nuestro beneficio personal. Al comprender la vacuidad, nos damos cuenta de que es posible liberarse del cepo de la existencia cíclica, y eso refuerza nuestra decisión de abandonarla; cuando comprendemos que el sufrimiento de los demás también Página 141
tiene su origen en la ignorancia, nos damos cuenta de que pueden liberarse de todo sufrimiento, lo que fortalece nuestra decisión de ayudarlos. Así pues, la visión penetrante convierte el amor y la compasión en expresiones realistas de un saber profundo. Como dijo Buda: «La compasión de Buda por los seres sensibles es fruto de esta reflexión: “Aunque todos los fenómenos están vacíos, los seres sensibles se aferran a perspectivas de existencia intrínseca”». Al comprender que los seres están vacíos de existencia intrínseca, desarrollamos un amor y una compasión aún más profundos, pues percibimos holísticamente cómo éstos, por el hecho de ignorar cuál es la verdadera naturaleza de las personas y demás fenómenos, se generan sufrimiento. Tomar conciencia del vacío de existencia inherente despeja el camino para intensificar el amor y la compasión. El hecho de comprender la naturaleza última de las personas y las cosas nos trae a la mente incontables seres sensibles que, como nosotros, desean felicidad y no desean sufrimiento, seres que a lo largo de incontables vidas han sido nuestros mejores amigos y nos han apoyado con bondad. El sentir esta intimidad y conocer por qué están atrapados en la rueda del dolor a través del renacimiento produce en nosotros una poderosa preocupación por su bienestar. REFLEXIÓN MEDITATIVA Piensa en un amigo y, mientras recuerdas el proceso de la existencia cíclica autodestructiva, considera lo siguiente: 1. Como yo, esta persona se encuentra perdida en el océano de una percepción errónea del «yo» como un fenómeno de existencia inherente, alimentado por un enorme río de ignorancia que cree, erróneamente, que la mente y el cuerpo existen de forma intrínseca, y agitado por vientos de pensamientos y acciones contraproducentes. 2. Como quien confunde el reflejo de la luna en el agua con la propia luna, esta persona interpreta erróneamente la apariencia del «yo» y de otros fenómenos como entidades que existen por sí mismas. 3. Al aceptar esta falsa apariencia, esta persona, impotente, es arrastrada al deseo y el odio, lo que la lleva a acumular karma y nacer una y otra vez en una rueda de dolor. Página 142
4. A través de este proceso esta persona genera innecesariamente sufrimiento, para ella y para los demás. Ahora cultiva tres niveles de amor: 1. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Sería maravilloso que pudiera imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! 2. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Ojalá pueda imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! 3. Esta persona desea felicidad pero carece de ella. ¡Haré cuanto esté en mi mano para ayudarla a imbuirse de felicidad y de todas las causas para ser feliz! Ahora cultiva tres niveles de compasión: 1. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Si al menos pudiera liberarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento! 2. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Ojalá pueda liberarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento! 3. Esta persona quiere ser feliz y no quiere sufrir, y sin embargo está terriblemente afligida. ¡Ayudaré a esta persona a liberarse del sufrimiento y de todas las causas del sufrimiento! Ahora cultiva el compromiso pleno: 1. La existencia cíclica es un proceso regido por la ignorancia. 2. Por tanto, es realista que trabaje para alcanzar la iluminación y para ayudar a los demás a hacer lo mismo. 3. Aun cuando tenga que hacerlo solo, liberaré a todos los seres sensibles del sufrimiento y de las causas del sufrimiento, e imbuiré a todos los seres sensibles de felicidad y de sus causas. Una a una, piensa en diferentes personas —p rimero amigos, luego personas neutrales y luego enemigos, comenzando por el menos ofensivo— y repite estas reflexiones con respecto a ellas. Te llevará meses y años, pero el beneficio de esta práctica es inmenso. Página 143
EL IMPACTO DEL AMOR Y LA COMPASIÓN GRANDES Muéstrate dispuesto a familiarizarte con esta actitud, asumiendo la carga de proteger a todos los seres sensibles de todos los problemas; hazlo de forma reiterada y con análisis regulares. Tu empatía será tan grande que inundará todo su ser. Sin deseo alguno de recompensa, tu única meta será el desarrollo de los demás, sin sentirte desalentado ni desanimado en tu tarea. Página 144
Apéndice Repaso de las reflexiones meditativas PARTE I. LA NECESIDAD DE UNA VISIÓN PENETRANTE 1. Preparar el terreno para desarrollar una visión penetrante 1. Todas las emociones contraproducentes se basan en la ignorancia de la verdadera naturaleza de las personas y las cosas. 2. Hay formas concretas de inhibir temporalmente el deseo y el odio, pero si debilitamos la ignorancia que percibe de forma errónea nuestra naturaleza, la de los demás y la de todas las cosas, todas las emociones destructivas se debilitarán. 3. La ignorancia considera que los fenómenos —q ue en realidad no existen en sí mismos ni por sí mismos— existen independientemente del pensamiento. 2. Descubrir la fuente de los problemas Considera lo siguiente: 1. ¿El atractivo de un objeto parece inherente a él? 2. ¿El atractivo de un objeto oculta sus defectos y desventajas? 3. ¿La exageración del atractivo de ciertos objetos conduce al deseo? Página 145
4. ¿La exageración de la fealdad de ciertos objetos conduce al odio? 5. Observa cómo: Primero percibes un objeto. Luego observas que el objeto es bueno o malo. Luego concluyes que el objeto existe de forma independiente. Luego concluyes que ese atributo bueno o malo es inherente al objeto. Luego generas deseo u odio según tus juicios previos. 3. Por qué es necesario comprender la verdad Considera lo siguiente: 1. La ignorancia conduce a exagerar la importancia de la belleza, la fealdad y demás cualidades. 2. La exageración de estas cualidades conduce al deseo, el odio, la envidia, la agresividad y demás emociones destructivas. 3. Estas emociones destructivas conducen a acciones contaminadas por percepciones erróneas. 4. Estas acciones (karma) conducen a los inevitables renacimientos en la existencia cíclica y a la generación constante de problemas. 5. Superar la ignorancia reduce nuestra exageración de las cualidades positivas y negativas, lo que a su vez debilita el deseo, el odio, la envidia, la agresividad y demás emociones destructivas y pone fin a las acciones contaminadas por percepciones erróneas y, por tanto, a los inevitables renacimientos en la existencia cíclica. 6. La visión penetrante es la salida. PARTE II. CÓMO DEBILITAR LA IGNORANCIA 4. Sentir el impacto de las interrelaciones mutuas Página 146
1. Piensa en un fenómeno no permanente, como una casa. 2. Imagina que nace dependiendo de unas causas concretas: madera, carpinteros y demás. 3. Observa si esta dependencia choca con la apariencia de la casa como un fenómeno que existe por sí mismo. Luego: 1. Piensa en un fenómeno no permanente, por ejemplo un libro. 2. Imagina que nace dependiendo de sus partes: páginas y cubierta. 3. Observa si esa dependencia con respecto a las partes choca con el hecho de que parezca existir por sí mismo. Luego: 1. Considera la conciencia implicada en la observación de un jarrón azul. 2. Reflexiona sobre su nacimiento con dependencia de sus partes: los diversos momentos que conforman su continuo. 3. Observa si su dependencia con respecto a las partes choca con la apariencia de que existe por sí misma. Luego: 1. Considera el espacio en general. 2. Reflexiona sobre su nacimiento con dependencia de sus partes: norte, sur, este y oeste. 3. Observa si su dependencia con respecto a sus partes choca con la apariencia de que existe por sí misma. También: 1. Considera el espacio de una taza. 2. Reflexiona sobre su nacimiento con dependencia de sus partes: la mitad superior y la mitad inferior de la taza. 3. Observa si su dependencia con respecto a las partes choca con la apariencia de que existe por sí misma. 5. Entender el razonamiento del origen dependiente de las cosas Página 147
Considera lo siguiente: 1. Dependiente e independiente forman una dicotomía. Todo lo que existe es una cosa u otra. 2. Cuando algo es dependiente, por fuerza está vacío de existencia intrínseca. 3. En ningún lugar de las partes del cuerpo y la mente que forman la base del «yo» podemos encontrar el «yo». Por tanto, el «yo» no se establece por sí mismo sino mediante el poder de otras condiciones, esto es, sus causas, sus partes y el pensamiento. 6. Ver la interdependencia de los fenómenos Considera lo siguiente: 1. La existencia intrínseca nunca existió, no existe y nunca existirá. 2. Sin embargo, imaginamos que sí existe y, por consiguiente, nos vemos arrastrados hacia emociones angustiantes. 3. La creencia de que los fenómenos existen de forma intrínseca es una exageración extrema, un abismo aterrador. 4. La creencia de que los fenómenos no permanentes no pueden realizar funciones, o actuar como causa y efecto, es una negación extrema, otro abismo aterrador. 5. Tomar conciencia de que todos los fenómenos carecen de existencia intrínseca porque tienen un origen dependiente evita ambos extremos. Tomar conciencia de que los fenómenos tienen un origen dependiente evita el peligroso extremo de la negación; tomar conciencia de que carecen de existencia intrínseca evita el peligroso extremo de la exageración. 7. Evaluar el origen dependiente de las cosas y la vacuidad Considera lo siguiente: 1. Dado que las personas tienen un origen dependiente, están vacías de existencia intrínseca. Al ser dependientes, no existen por sí mismos. Página 148
2. Dado que las personas y las cosas están vacías de existencia intrínseca, por fuerza han de tener un origen dependiente. Si los fenómenos existieran por sí mismos, no podrían depender de otros factores, ya sean estos causas, partes o el pensamiento. Puesto que los fenómenos no pueden existir por sí mismos, pueden transformarse. 3. Estos dos reconocimientos deberían trabajar juntos, fomentándose mutuamente. PARTE III. APROVECHAR EL PODER DE LA CONCENTRACIÓN Y LA VISIÓN PENETRANTE 8. Centrar la mente 1. Observa detenidamente una imagen de Buda o de otra figura o símbolo religioso, prestando atención a la forma, el color y los detalles. 2. Practica para que la imagen aparezca internamente en tu conciencia, imaginándola a la altura de las cejas, a una distancia de un metro y medio o dos metros, con una estatura de entre tres y diez centímetros (mejor que sea pequeño) y un brillo intenso. 3. Piensa que la imagen es real y está dotada de las magníficas cualidades de cuerpo, habla y mente. 9. Poner a punto la mente para la meditación 1. Fija la mente en el objeto de meditación. 2. Empleando la introspección, comprueba de vez en cuando si tu mente permanece en el objeto. 3. Si adviertes que se ha desviado, invoca de nuevo el objeto y fija tu mente en él todas las veces que sea necesario. Luego: Página 149
1. Para contrarrestar la laxitud, que es una forma demasiado relajada de percibir el objeto meditativo: Primero tensa un poco la atención en el objeto. Si eso no funciona, haz más brillante el objeto, elévalo o presta más atención a sus detalles. Si eso no funciona, deja el objeto y piensa durante un rato en un tema agradable, como las maravillosas cualidades del amor y la compasión o la maravillosa oportunidad de que la vida humana permita la práctica espiritual. Si eso no funciona, deja de meditar y ve a un lugar elevado o con amplias vistas. 2. Para contrarrestar la agitación, que es una forma demasiado tensa de percibir el objeto meditativo: Primero intenta relajar un poco tu forma de imaginar el objeto. Si eso no funciona, baja el objeto en tu mente e imagínalo más pesado. Si eso no funciona, deja el objeto y piensa durante un rato en un tema que te serene, por ejemplo el modo en que la ignorancia ocasiona los sufrimientos de la existencia cíclica, o la inminencia de la muerte, o las desventajas del objeto hacia el que te has desviado y las desventajas de la distracción misma. PARTE IV. CÓMO PONER FIN AL AUTOENGAÑO 10. Meditar primero sobre uno mismo Considera lo siguiente: 1. La persona está en el centro de todos los problemas. 2. Por consiguiente, lo mejor es trabajar para comprender primero tu verdadera naturaleza. 3. Acto seguido, esta percepción podrá aplicarse a la mente, el cuerpo, la casa, el coche, el dinero y demás fenómenos. Página 150
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