SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA Reflexiones acerca del “por qué y para qué” de la enseñanza de la filosofía en nuestro sistema educativo… Docentes: Carla Rebagliatti y Paola Scialoia ¿Por qué es importante la filosofía en la educación? Marina Garcés nos dice, algo así como que la filosofía no es útil o inútil, sino que es necesaria. “La filosofía es el más sublime y a la vez mas trivial empeño humano. Trabaja en las más diminutas rendijas y saca a la luz los paisajes más vastos. No da de comer, como se ha dicho, pero nos puede infundir coraje en el alma; y por repugnantes que sus modales, sus indecisiones y sus desplantes, su talante quisquilloso y dialéctico le pueden parecer al hombre común, nadie puede vivir sin los penetrantes rayos de luz que arroja sobre las diversas perspectivas del mundo”. (James, Williams, 1907) Esto nos remonta a su nombre autentico, a su origen, Aletheia. Develamiento, desocultamiento, quitar velos, sacar a la luz lo oculto, la verdad que se esconde bajo los ropajes de una falsa realidad. Y por su puesto a la etimología del término filosofía, amor al saber, amor a la sabiduría, amor al conocimiento, anhelo, deseo, búsqueda incesante y deseo insatisfecho. Es un lenguaje esencial, para poder aprender a pensar de forma crítica. Una actitud frete al pensar, al decidir, al actuar, una actitud crítica y reflexiva, radical para llegar a la verdad y a la raíz de las cosas. Entendido esto, como es posible que en en mundo como el de hoy, tengamos dudas de ¿para qué sirve la filosofía? En un mundo que pide a gritos autómatas enajenados del sistema, que actúen sin pensar, ¿podemos querer un mundo donde habiten seres humanos irreflexivos y dogmáticos? Para Tomás de Aquino, el estudio de la filosofía tiene que tener como fin saber, no lo que las personas han pensado sino la verdad de como son las cosas. Parafraseando a Hannah Arendt, este amor del filosofar es uno de los hechos más raros de la vida humana; ese amor posee un poder de autorrevelación, no se trata de un amor de fines, metas y logros, es un amor puro que no tiene intermediarios, un amor que nos relaciona con los demás de manera activa y reflexiva, de manera pensante.
¿Para qué filosofía en educación secundaria? Desde el planteo de Freire; enseñar no consiste en la mera trasmisión de conocimientos en sentido vertical sino más bien, la creación y producción de ese conocimiento. Consideramos fundamental su cultivo en esta etapa de la vida, los adolescentes son los que adolecen y por tanto es más que provechoso arrojar un poco de luz a su oscuridad, iluminar sus mentes con preguntas, cuestionamientos e invitarlos siempre a la investigación personal, a que analicen y reflexionen sobre el sentido de vida, la moral, la ciencia , el bien, el mal, las religiones. La filosofía en palabras de Hegel es el pájaro de las disciplinas, toda filosofía tiene su lugar, su sitio, y con el tiempo progresa y despliega la verdad. Para entenderlo nos remitimos al siguiente ejemplo: “Los capullos se olvidan cuando estallan en flor, y las flores a su vez dan origen al fruto, que muestran la verdad o el propósito de la planta...” (Hegel, G.W.F, 1977). ¿Cuál es entonces el propósito de la filosofía?; abrir, mostrarse mas allá de las apariencias, no en la caverna platónica, ir más allá, al lugar de la duda, de lo incierto, de la incertidumbre, romper las barreras de nuestros pensamientos condicionados, liberarnos al cuestionar y reflexionar sobre los grandes problemas de la humanidad. La filosofía no solo nos ayuda a ver el mundo de forma diferente, sino que también nos ayuda a cambiar nuestra forma de interactuar con él. Nos ayuda a tomar decisiones, pero no de cualquier manera, sino que decisiones meditadas. ¿Es importante el cultivo en esta etapa? Es más que importante; ya que nuestro gran desafío como docentes es el hecho de cómo desarrollar la inquietud en nuestros jóvenes, lo que supone una concepción antropológica, es decir ¿para qué enseñar filosofía?, ¿qué tipo de hombre queremos formar?; nuestro gran desafío es transformar una situación problemática en una oportunidad pedagógica, lo cual implica escuchar las distintas voces, en palabras de Gadamer: “el otro puede tener razón”. Enseñar filosofía, educar en el plano filosófico, es el trasfondo de una pedagogía dialógica, de una pedagogía de la esperanza, contra la represión y el sometimiento sin cuestionamiento, contra la obediencia ciega. En términos de Freire, el alumno no es un
vaso vacío que hay que llenar de contenido, no es simplemente una hoja en blanco que se llena con la experiencia como nos dicen los empiristas. Enseñar y educar implican otras cosas. Es importante para esto, dar lugar a la presencia del otro, trabajar con el otro. Esto es lo que consideramos un verdadero y genuino aprendizaje, un proceso constructivo y dialógico, donde el docente y el alumno se encuentran, donde todo está por delante para ser descubierto. ¿Cómo trabajar en filosofía? Teniendo en cuenta nuestro paradigma, nos remitimos necesariamente al método Socrático, a ese conjunto de procedimientos basado en el dialogo constante y constructivo, y en la inducción para la búsqueda del conocimiento. Sócrates interrogaba a sus interlocutores a partir del reconocimiento de su ignorancia, “solo sé que no se nada”. Este era el primer paso para estar en posición de buscar la verdad. Quitando así los disfraces de un falso saber. La Mayeútica, ese arte de dar a luz a la verdad, de parir el conocimiento, que es uno de los grandes aportes de Sócrates. De la mano con esto la enseñanza del Oráculo de Delfos, ese “conócete a ti mismo”, esa inscripción tan vigente y a su vez tan poco valorada en el mundo en el que vivimos. Conectarse con su interior, reconocer sus faltas, sobre todo la falta de conocimiento es lo que ayuda a buscarlo realmente. El maestro, educador y docente debe necesariamente educarse a si mismo, en este sentido parafraseando a Nietzsche quien plantea que, la función o tarea de todo maestro consiste en volverse inútil, lo mismo debe ocurrir con el alumno, este debe ser infiel a su maestro ya que su destino es volverse maestro de si mismo. ¿Cuál es el rol del docente de filosofía? Podemos ver la importancia de nuestro rol, basándonos en el planteo de Sartre en su obra el ser y la nada, el otro es un individuo capaz de pensar, de reflexionar y de crear; sin ese otro que despierta mis capacidades y potencialidades yo no soy nada, soy un
absoluto no sustancial, una conciencia vacía, un yo que no tiene contenido, mi personalidad se va formando con la presencia del otro. El acto esencial del docente no se basa en explicar, o poner en evidencia los elementos del conocimiento ni tampoco formar de acuerdo a lo establecido, sino por el contrario, poner patas arriba lo establecido, deconstruir la realidad, desenmascararla y cuestionarla en su totalidad. Enseñamos para pensar, entender, analizar, deliberar y luego decidir. Implica un ejercicio de deliberación y reflexión para poder intentar crear un efecto transformador. En palabras de Savater. “una cosa es saber después de haber pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que nadie discute por no tener que pensar”. (Savater, Fernando, 1991). Sin inquietud no hay cuestionamiento, sin cuestionamiento no hay opciones ni alternativas, siempre es mas fácil aprender a saber que aprender a ignorar, por eso la filosofía es incomoda, por eso es vista como peligrosa. Nuestro trabajo consiste no en ser tutores sino facilitadores para que nuestros jóvenes sientan la necesidad de cuestionarse. Citando a Nietzsche quien en su obra Ecce Homo se presenta de la siguiente manera: “yo conozco mi suerte. Un día mi nombre ira unido a algo formidable; al recuerdo de una crisis como jamás la ha habido en la tierra, a la más honda lucha de conciencia, a una decisión jurada contra todo lo que hasta ahora había sido creído fomentado y tenido por sagrado. Yo no soy hombre, soy dinamita” (Nietzsche, Friedrich,1888). De esto se trata, de derribar lo establecido, de cuestionar lo incuestionable, ir mas allá de los límites del propio pensamiento, dinamitar lo sagrado, lo absoluto y sembrar la duda donde reinaba la certeza imperiosa. Enseñar filosofía implica poner en juego una práctica teórica y concreta, se trata de un ejercicio riguroso sobre problemas contextuales. La filosofía dirige la mirada a todo supuesto y fundamento. Pero a pesar de todas sus ventajas, vemos que la filosofía no cotiza en el mercado del consumo, el cibermundo globalizado en el que vivimos. Filosofar en tiempos de internet, de redes sociales, es complicado, ya que la actitud filosófica exige prestar atención al otro, tarea bastante difícil en un mundo de distracciones. ¿para que dudar?, si lo más rápido y cómodo es aceptar las certezas, y recetas de la felicidad que nos vende el mercado todo el tiempo. ¿cómo motivar entonces a esta masa de gente cómoda?, al respecto nos dice Sócrates, “una vida sin indagación no merece ser vivida”. Nuestro rol nos incita a intentar cambiar aunque sea en partes esas cabezas enajenadas y lograr despertar en nuestros jóvenes el espíritu critico, la sinceridad, y la
duda. Convirtiendo así el aula de filosofía en un espacio propicio para el intercambio, para la argumentación y la discusión entendida como dialogo liberador. Al respecto nos dice Vaz Ferreira: “ la filosofía debe quedar viva como una llama en un espacio abierto, la razón es su parte externa, el sentimiento la parte interna más oscura y más caliente, los dogmas son las cenizas, no dejemos ahogar la llama, el aire libre la hace oscilar pero la alimenta...” (Vaz Ferreira, Carlos, 1962,) Para convencer a alguien de que las cosas están mal se gasta mucho, apostemos a creer que se puede, que la filosofía es una herramienta fundamental para un pensar profundo radical y diferente. Apostemos a creer que es posible trasformar la realidad. Al decir de Marx en su tesis XI sobre Feurbach: “los filósofos no han hecho mas que interpretar el mundo de diversas maneras; de lo que se trata es de transformarlo.” (Marx Karl, 1845) ¿Qué aporta la clase de filosofía a nuestros jóvenes y a la sociedad de hoy? Mejor sería preguntarnos que no aporta la filosofía, pues aporta todo y nada, todo porque nos invita a preguntarnos donde nadie se preguntó, a cuestionar lo que nadie cuestionó, a no ser dogmáticos y prejuiciosos, y nada porque ella siempre abre, nunca cierra, es un camino de búsqueda y no siempre obtenemos una respuesta absoluta y definitiva a las problemáticas, pero sin duda nos abre un panorama de opciones y perspectivas que tal vez no veíamos… Al decir de Descartes: “vivir sin filosofar es tener los ojos cerrados sin intentar abrirlos jamás.” Vinculando con Kant en su texto ¿qué es la ilustración?, ser ilustrado consiste en pensar por uno mismo, salir de la minoría de edad. Epicuro, dice que la filosofía debe curar el alma y el cuerpo, “vació es el discurso del filósofo que no cura ninguna afección humana”. (Epicuro, 1995) Hablar del cuidado personal en estos tiempos que corren, nos lleva a pensar en el cuerpo, y el cuidado físico, en el envase, y porque no en la apariencia tal cual la entendía el filósofo griego Platón cuando hacía referencia a que el cuerpo era la cárcel del alma.
¿Filosofía en ciclo básico? Partimos de la idea de que un curso de filosofía no se aprende por adquisición, sino que exige la tarea de la búsqueda y la necesidad, dejar que el alumno se someta el mismo a la filosofía, se interrogue, problemática y la vivencia. De esta manera nos preguntamos, ¿no se puede apelar a la profundización en los estudiantes de ciclo básico, no pueden ellos cuestionarse, investigar y preguntar?, claro que si, y los niños, los escolares, por supuesto!!!. Al respecto Nietzsche, en su obra Así habló Zarathustra, menciona las tres transformaciones del espíritu humano para convertirse en el creador de sus propios valores. En primer lugar el espíritu se convierte en camello, aquel animal propio del desierto caracterizado por trasportar grandes cargas; carga con el peso de los dominados y oprimidos. La segunda transformación, es cuando el camello se convierte en león, animal destructor de los valores ya establecidos.. por ultimo el león se convierte en niño, es decir aquel capaz de crear sus propios valores y ejercerlos con plena libertad. Un ser caracterizado por su pureza, imaginación, vitalidad, despojado de toda carga moral y dominadora. Entendemos que una de las características de la filosofía es precisamente el ser un tipo de saber radical, es decir, que va a la raíz, buscando el fundamento último de las cosas, agotando todos los “por qué” como una naranja exprimida hasta el máximo, con el propósito de sacar el mayor jugo posible. El niño tiene una actitud propiamente filosófica, constantemente se esta cuestionando su entorno, a sus referentes, a sus pares, y nunca se deje convencer en primera instancia, nunca una primera respuesta va a ser satisfactoria, y cuando logra autoconvencerse de una determinada explicación, una nueva interrogante vuelve a “quitarle el sueño” y vuelve a atrapar su curiosidad. Asombro y curiosidad, son dos grandes virtudes que convierten a los niños en filósofos Se ha demostrado el gran potencial formativo de la filosofía desde las edades más tempranas. Uno de los fundadores de la denominada “Filosofía para niños”, Lipman, sostiene que el diálogo filosófico es una herramienta privilegiada de indagación, participación, y sobre todo comunicación. En palabras del propio Lipman: “la filosofía es por excelencia la disciplina que plantea las preguntas genéricas que pueden servirnos de introducción a otras disciplinas, y prepararnos para pensar en las demás disciplinas” (Lipman, 2005).
Un ejemplo de la aplicación de este tipo de filosofía, trabajada con niños, es la versión del cuento de Caperucita Roja, que realiza Jordi Nomen, es una versión contada por el lobo, quien cuenta su versión de los hechos y se presenta el mismo como la víctima. Esto sirve para que los niños se pregunten y cuestionen, por ejemplo, ¿cómo se construye la verdad?, porqué sólo tenemos la versión de Caperucita? ¿Hay sólo una única verdad? . Ante tal importancia de nuestra asignatura en nuestros diferentes niveles educativos, nos preguntamos: ¿por qué se busca que cada vez se la considere de menor importancia?, por qué busca recortarse y relegarse de nuestros planes de estudio?, ¿será porque no quieren que pensemos por nosotros mismos? ¿Es peligroso dejar lo que Kant llama la minoría de edad? … y si así lo fuera…¿por qué?. Esto que nos planteamos es algo muy relevante a tener en cuenta a la hora de proponernos nuestras metas y estrategias en nuestros cursos; es una pregunta interesante para aplicar en los cursos diariamente, ¿porque cada vez vemos más que se apunta a crear personas más conformistas, y que cada vez se cuestionen menos?, ¿porque la filosofía es tan peligrosa?. Intentar entender la respuesta a este interrogante sería un hilo conductor muy interesante para nuestros cursos. BIBLIOGRAFÍA Arendt. H. (1998), La condición Humana, Chicago. Butler, Bowdon. T. (2018), 5o Clásicos de la Filosofía, sirio, S.A, España. Descartes, R. (1985), Discurso del Método y Meditaciones metafísicas, Londres. Epicuro, (1995), Epístola a Meneceo, en obras completas, tecnos, Madrid. Hegel. G.W.F, (1977), Fenomenología del Espíritu. James. W. (1907), Pragmatismo, Alianza. Lipman Mathew (2005) Filosofía en la escuela, La práctica de pensar en las aulas, Grao Marx, Karl, (1845), Tesis sobre Feurbach, en Muñoz, Antología de textos de Karl Marx, Barcelona. Nietzsche, Friedrich, (2001), Así habló Zarathustra, planeta, España. Nietzsche, Friedrich, (1888),Ecce Homo, Madrid. Nomen, Jordi, (2018), El niño filósofo, Arpa Savater, Fernando, (1991), Ética para Amador. Vaz Ferreira, Carlos, (1962), Moral para Intelectuales, Losada, Buenos Aires, Argentina.
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