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BATALLA DE IBARRA ISSU

Published by Ermel Aguirre, 2023-06-14 14:12:53

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Capítulo XIV 1B7/ajtualiol/la18d23e gIlboarirorsaa

ACONTECIMIENTOS POSTERIORES A LA BATALLA DE PICHINCHA Ibarra Después del triunfo alcanzado en las faldas del volcán Pichincha, por las tropas del ejército patriota, liderado por el general Antonio José de Sucre y la contribución de numerosos batallones llegados desde los cuatro puntos cardinales y dirigidos por experimentados oficiales, la entonces Presidencia de Quito, se creía que quedaba liberada de la corona española; después de la generosa y magnáni- ma capitulación entre los dos principales comandantes de los ejér- citos: patriota y realista, dirigidos por el Gral. Antonio José de Sucre y el mariscal de campo Melchor de Aymerich, respectivamente; con lo cual debía incluirse la campaña realista de Pasto, por ser territo- rio perteneciente a la Presidencia de Quito y por lo tanto debió ser entregada dicha región, que estaba dirigida por bravos y experi- mentados oficiales realistas, como el Crnel. Basilio García, quien no aceptó la capitulación de Quito y hacia oídos sordos a las insinua- ciones del mismo libertador Simón Bolívar, quien ya hizo su entra- da triunfal al territorio de la Presidencia de Quito. También el pueblo de Pasto, era ferviente admirador de la corona española, al conocer el triunfo quiteño y la capitulación en su favor, se amotinó; fue necesario la intervención del obispo de Popayán, Don Salvador Jiménez de Enciso, quien logró persuadir de la conve- niencia de la rendición. 182

EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR LLEGA A LA REGIÓN DE PASTO Parlamentarios y una comisión, salieron a buscar al libertador Simón Bolívar, a quien alcanzaron en la zona de Bermejos y convi- nieron la entrega de la plaza; ante lo cual, el libertador entró en la ciudad de Pasto (8 de junio de 1822). Con dicha rendición y aceptación Bolívar, había continuado su viaje a Quito, en donde recibió el saludo y reconocimiento de los pue- blos agradecidos, quienes llenos de alegría rendían honor y pleite- sía al caraqueño genial, cada una de los pueblos y ciudades a donde llegaba, como Tulcán, San Gabriel, El Ángel, Mira, Ibarra, Otavalo, Atuntaqui, Cotacachi, Cayambe, Tabacundo, Guayllabam- ba. Mientras permanencía el Libertador Simón Bolívar en Quito apenas habían transcurrido cuatro meses y en la región de Pasto, los indomables pastusos vivían en aparente paz (julio a septiembre 1822) De inmediato el Teniente Coronel Benito Boves armó una insurrec- ción a finales del mes de octubre. A raíz del triunfo en Pichincha, el Gral. Antonio José de Sucre, fue nombrado intendente de Quito, quien preocupado por la noticia del levantamiento militar en la ciudad de Pasto. 183

ENFRENTAMIENTOS DE LOS EJÉRCITOS PATRIOTA Y REALISTA Los infantes del Batallón Rifles fueron decisivos en la campaña de Pasto, cuyos oficiales de la Legión Británica e irlandeses combatie- ron junto al Gral. Antonio José de Sucre, en la región de Pasto para sofocar enfrentamientos en el norte de la región, al mando de un respetable batallón de soldados leales a la causa libertadora; pero los indómitos ciudadanos de Pasto no sintieron temor alguno ante el ejército patriota integrado por el batallón “Rifles”, quien se enfrentó a los rebeldes (24 de noviembre de 1822) en el lugar conocido, como “Cuchilla de Tandala”; pero ante la fuerza de los soldados y habitantes armados, el general Sucre tuvo que reclutar un mayor número de soldados voluntarios para enfrentar a los facciosos pasteños. El enfrentamiento se dio (22 de diciembre de 1822) al atravesar el río “Huaitará”, el batallón “Rifles”, al mando del Crnel. Sandez, vuelven a enfrentarse en la “Cuchilla del Tandala”, que ya en noviembre habían sido rechazados los sediciosos. Una vez dominada la situación, logran desalojar a las tropas enemi- gas en Yacuanquer (23 - 24 de diciembre de 1822), las tropas liberta- doras logran entrar a la ciudad de Pasto, después de acciones bélicas admirables de parte y parte; en la que caen trescientos soldados facciosos que huyeron por los campos. 184

GRAVES ACONTECIMIENTOS EN LA REGIÓN DE PASTO El libertador Simón Bolívar, preocupado ante la difícil situación en la ciudad de Pasto, se vio obligado a trasladarse para tratar de manera personal la dura situación y pudo llegar a la convulsionada ciudad, los primeros días de enero 1823; quien ofreció dadivas, indultos y perdón, que de nada sirvieron; pues, los rebeldes conti- nuaron convulsionando el ambiente; pero como hábil y experi- mentado estratega, aplicó severas medidas: exigió contribuciones forzosas de dinero, decomisos de ganado, chanchos y animales de corral para la alimentación de los soldados. Con la aparente pacificación de Pasto, el libertador Bolívar, regresó a Quito y dejo al Crnel. Juan José Flores como comandante general de la plaza de Pasto. Casi de inmediato el coronel Flores, tuvo que recurrir a las armas para continuar con la campaña de pacificación a los sediciosos, hasta recurrió a fusilamientos de 23 rebeldes, hizo quemar las barracas de los revoltosos, cuyas drásticas medidas, obligaron a la violencia de los opositores, que lograron aglutinar a 800 hombres armados, dirigidos por los temibles oficiales Agustín Agualongo y Estanislao Mercanceo, que se enfrentaron a las tropas dirigidos por el Crnel. Juan José Flores, quien contaba con 600 soldados. 185

LOS GENERALES SALOM Y FLORES EN PASTO Gral. Bartolomé Salom Borges Gral. Juan José Flores El Gral. Bartolomé Salom Borges y el Gral. Juan José Flores, estaban en Pasto al frente de un batallón republicano para poner orden en la convulsionada región; a donde había llegado también el liberta- dor Simón Bolívar, para negociar la pacificación con el Crnel. Agus- tín Agualongo, quien estaba a la cabeza de tres mil solados, por cuya razón fueron fácilmente vencidos por los insurrectos paste- ños; los republicanos tuvieron que huir a Popayán. El Gral. Bartolomé Salom, regresó a Quito, para organizar las tropas y avanzar hacia el norte; asi pudo llegar hasta el Puntal (Bolívar), en la provincia del Carchi, que al enterarse que venían a su encuentro las huestes del Crnel. Agustín Agualongo, tuvo que regresar nueva- mente a la capital. El mencionado Crnel. Agustín Agualongo, era un soldado aborigen, intrépido al servicio de la Causa del Rey. Durante la guerra de la independencia había merecido el título de Coronel de Milicias, era hombre de valor probado, tenaz y activo; dueño de la confianza de sus coterráneos, y contaba sobre todo el arrojó dé qué ya tantas pruebas habían dado. 186

EJÉRCITO REALISTA VENCE A LOS PATRIOTAS EN PASTO Flores vuela a atacarlo con sus fuerzas, su caballería no puede maniobrar en aquel terreno fragoso, y los indios del caudillo realis- ta, armados, en la mayor parte, de palos y armas blancas, derrotan completamente a los soldados de la República; de los que ciento cincuenta quedan muertos en el campo de batalla. El Crnel. Agustín Agualongó recoge más de 500 fusiles, que le servi- rán para continuar la guerra; además hacen prisioneros a 300 soldados, y ocupa la ciudad de Pasto. El 17 de junio llegaba a Quito, escapado del desastre de Pasto, el Mayor, Pachano, portador de la noticia del descalabro del ejército de Flores; tan extraordinario pareció aquí el suceso, que las autori- dades no podían creerlo. El comandante General de Armas de Quito: Coronel Vicente Agui- rre, envió inmediatamente información de estas ocurrencias al Libertador, que estaba para entonces en la hacienda El Garzal, cerca de Babahoyo. Bolívar conocedor de la tenacidad y valor de los pastusos, se alarmó de pronto; pero siempre activísimo, tomó de seguida la resolución de conducir la campaña en persona. 187

SIMÓN BOLÍVAR DIRIGE LAS ESTRATEGIAS EN PASTO Desde el 20 de junio principia el, Libertador a expedir, órdenes para preparar esa campaña, ordena desde luego al General Juan Paz del Castillo, que se suspenda todo envío de tropas, colombia- nas: al Perú, que vengan a reunírse con el General Barret y los Coroneles Héres y González; que las tropas existentes en Guaya- quil estén prontas a marchar en el momento preciso. Las consecuencias de la insurrección de Pasto podían ser, en aque- llos momentos de consecuencia catastróficas, no sólo para el Sur de Colombia, sino, aún para la definitiva liberación del Continente Americano. Por esta razón, liberada Colombia, se aprestaba a socorrer al Perú, el Sur de la Gran República estaba desguarnecido, ya que las legio- nes mil veces vencedoras habían marchado a segar nuevos laure- les en la tierra de los Incas. En cambio los facciosos de Pasto estaban dispuestos a invadir el Sur, que se hallaba desguarnecido, sin hallar oposición a su empuje. 188

EL CORONEL VICENTE AGUIRRE DIRIGIA DESDE QUITO Crnel. Vicente Aguirre La actividad de Bolívar para esta campaña, y la importancia que la daba, sé hace palpable por estas frases suyas, en carta dirigida al General Santander desde Quito (5 de julio de 1823). \"Estoy empleando hasta los muertos en defensa este Departamento.Yo pienso defender este país hasta con las uñas.” El Coronel Aguirre enviaba sin pérdida de tiempo, las pocas tropas que había en la Capital y las dos únicas piezas de artillería de que podía disponer. El 20 de Junio salían hacia Pasto 266 hombres a las órdenes del Coronel Calderón, con el objeto de ir a prestar su auxilio al Coro- nel Juan José Flores, cuyo, para- dero se ignoraba en aquella fecha. La escasez absoluta de armas no permitía enviar mayor contingente de hombres. El General, Jefe Superior del Departamento tornaba también sus, providencias con la activi- dad que le era característica de Ambato y Latacunga traía consi- go hombres, y esperaba comple- tar con los que se proponía reclutar en los cantones restan- tes hasta Ibarra. 189

EL LIBERTADOR SALE DE QUITO HACIA IBARRA Dos días después el General Salom, acabado de llegar de los canto- nes del Sur, repite el llamamiento patriótico, y la población acude con tanto entusiasmo y ardor, que hasta; los ancianos se presen- tan a recibir una arma conque volar al combate. Bolívar había llegado a Quito (27 de junio de 1823), lanza una admirable proclama al pueblo de la Capital; con la cual había salido a ponerse al frente de la vanguardia, llevando la orden del Liberta- dor de sólo observar al enemigo, pero no presentar combate alguno con el enemigo que ya invadía el territorio de Ibarra, al mando del Crnel. Agustín Agualongo, quien dirigia un respetable ejército. Otavalo recibe la misma invitación de los realistas para secundar su movimiento y avanzar hacia el Sur. El Libertador sale de Quito a enfrentrar a los pastusos (6 de Julio), con un batallón de 1.500 hombres, la mayoría eran reclutas, pero, llenos de entusiasmo por la causa libertadora. El Coronel Tomás Héres, quedó de Jefe Superior de Quito y encar- gado por el libertador de enviar peltrechos y subsistencias al ejérci- to que acompañaba al Libertador y que iba a dirigir en persona. 190

SIMÓN BOLÍVAR LLEGA CON SU TROPAS A TABACUNDO Bolívar acampó en Guayllabama (6 de Julio de 1823), y llegó a Otavalo tres días después, en permanente actividad. El Gral. Salom recibió, la orden de replegarse hacia Ibarra y de conservar siempre la distancia con el enemigo. El Libertador se replegó a Guayllabamba (12 de Julio de 1823), en donde se unen las columnas de retaguardia que venían de Guaya- quil; también acude el Comandante Pallares, que estaba con un batallón en Tabacundo. En cambio el Crnel. Agustín Agualongo ya ocupaba la ciudad de Ibarra sin resistencia, debido a la retirada de Bolívar, usada como estrategia para hacer creer que lo teme. El ejército se organizó en Guayllabamba en tres secciones, la primera compuesta de los Guías de la Guardia y del Batallón Yaguachi, dirigido por el General Bartolomé Salom; la segunda, Granaderos a Caballo y las compañías del Batallón Vargas, a las órdenes del General Barreto; la tercera al mando del aguerrido Coronel Maza, compuesta de la artillería y del Batallón Quito; con los cuales el libertador emprende su marcha para enfrentar al ene- migo. Llego primero a Tabacundo, luego pasó el Abra (17 de Julio de 1823), a las 6 de la mañana, para encontrarse con sus tropas a la vista en Ibarra. 191

LAS TROPAS REALISTAS INVADEN LA CIUDAD DE IBARRA Ibarra Las tropas del Crnel. Agustín Agualongo, durante la noche habían saqueado y robado a la indefensa población. El Libertador Simón Bolívar, a la vanguardia del ejército, acompa- ñado de sus ayudantes de campo y de ocho oficiales avanza sobre la Villa de Ibarra. El enemigo recibe con sorpresa el aviso de qué eran atacados por las fuerzas de infantería y artillería por la derecha e izquierda desde el camino. En el centro de la ciudad estaba el Batallón de Caballería, además las tropas de los oficiales Bartolomé Salom, José de Jesús Bareto y Joseph Maza, quienes se lanzan al asalto de la ciudad. En donde, ente el coraje de los soldados patriotas el ataque se volvió invencible; por lo que ocurrió el desbande de los soldados del ejército realista, ante la impetuosa carga de los Gra- naderos. El río Tahuando, con sus escarpadas breñas, su corte estrecho y profundo, rinde tributo a la valentía del ejército libertador; que habían combatido con arrojo, fiereza y valor. 192

CAMPO DE LA GLORIOSA BATALLA DE IBARRA La Batalla de Ibarra librada, el 17 de julio de 1823, en donde los ejércitos contendientes pelearon con valor admirable, era una guerra a muerte. En la épica batalla participaron los generales Bartolomé Salom y José de Jesús Barreto, y también los edecanes del libertador Simón Bolívar: Andrés Ibarra del Toro, Pedro Felipe Alvarez, Daniel Floren- cio O. Leary; al Capitán Santana, al Comandante de Guías Martínez, al de Granaderos, Paredes, al Mayor Herrán de los Guías a los capi- tanes Sandoval y Pío Díaz, al Teniente Camacaro y a los Alféreces de Guías, Sanoja y Jirón, pero fue el Coronel Medina “que hizo prodigios como nadie”; quien mayores elogios recibiera por heroica conducta. Ochocientos muertos quedaron en el Campo de batalla de Agua- longo, el General José de Jesús Barreto, con la caballería persigue a los faciosos de los que pocos pudieron pasar el río Guáytara. Gran parte del éxito de la importante batalla de Ibarra se debió a la estrategia de sorpresa con la que obró el Libertador Simón Bolívar, para dirigir personalmente en la única batalla en territorio de la presidencia de Quito. 193

EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR DIRIGE LA BATALLA DE IBARRA El Libertador Simón Bolívar, con su ejército obtienen el glorioso triunfo en la batalla de Ibarra, para cerrar la independencia de la Presidencia de Quito. En los partes militares se da a conocer, que en la acción desarrolla- da en la ciudad de Ibarra convertida en campo de batalla se debió al patriotismo y ardor con que el pueblo imbabureño se unio al General José de Jesús Barreto para apoyar el combate y también en la persecución de los fugitivos pastusos en desvande. El Libertador Simón Bolívar después de obteber el glorioso triunfo en la batalla de Ibarra, con la cual se cierra de manera definitiva la independencia en territorio de la presidencia de Quito; así pudo marchar organizar el regreso a Quito junto con su ejército para continuar la organización del envío de tropas y batallones hacía el Perú. La pacificación del territorio de Pasto, fue confiada al General Bartolomé Salom, con recomendaciones terminantes que consti- tuían además duras represalias en contra de los rebeldes paste- ños. El Libertador con sus órdenes quería aniquilar a la rebelde ciudad; además con deportaciones, confiscación de bienes, fusilamiento, despoblamiento del territorio y privación del uso de todo metal, aún en utensilios domésticos. 194

ACONTECIMIENTOS POSTERIORES A LA BATALLA DE IBARRA Los generales Bartolomé Salóm, José Mires y Juan José Flores quedaron al mando de la plaza de Pasto, para proteger y cuidar el orden en aquella región. Estas crueles acciones exasperaron a los habitantes de Pasto, quienes estaban atentos para armar una nueva revuelta, la misma que se produjo a los pocos días de ocupada la Ciudad de Pasto. Los militares Agualongo y Mercanceo sostuvieron nuevos y brio- sos combates contra las fuerzas del pacificador Gral. Bartolomé Salom, que por largo tiempo se mantuvieron los enfrentamien- tos; que el pacificador General Salom, había pensado en la destrucción total de los pueblos circundantes a Pasto. El Gral. Salom fue reemplazado por el también Gral. José Mires, y luego por el Crnel. Juan José Flores quien logro pacificar a Pasto (1824). 195


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