16/12/17
Novena Aguinaldos Familia:
Benignísimo Dios de infinita caridad, quetanto amasteis a los hombres, que lesdísteis en vuestro hijo la prenda de vuestroamor, para que hecho hombre en lasentrañas de una Virgen naciese en unpesebre para nuestra salud y remedio; yo,en nombre de todos los mortales, os doyinfinitas gracias por tan soberano beneficio.En retorno de él os ofrezco la pobreza,humildad y demás virtudes de vuestro hijohumanado, suplicándoos por sus divinosméritos, por las incomodidades en quenació y por las tiernas lágrimas quederramó en el pesebre, que dispongáisnuestros corazones con humildadprofunda, con amor encendido, con taldesprecio de todo lo terreno, para que Jesúsrecién nacido tenga en ellos su cuna y moreeternamente. Amén. (Se reza tres veces Gloria al Padre).
Día Primero ConsideraciónEn el principio de los tiempos el Verboreposaba en el seno de su Padre en lo másalto de los cielos; allí era la causa, a la parque el modelo de toda la creación. En esasprofundidades de una incalculableeternidad permanecía el Niño de Belénantes de que se dignara bajar a la Tierra ytomara visiblemente posesión de la grutade Belén. Allí es donde debemos buscarsus principios que jamás han comenzando;de allí debemos datar la genealogía de loeterno, que no tiene antepasados ycontemplar la vida de complacencia infinitaque allí llevaba.La vida del Verbo eterno en el seno de suPadre era una vida maravillosa y sinembargo, ¡misterio sublime!, busca otra
morada, una mansión creada. No eraporque en su mansión eterna faltase algo asu infinita felicidad, sino porque sumisericordia infinita anhelaba la redención yla salvación del género humano, que sin Élno podría verificarse. El pecado de Adánhabía ofendido a Dios y esa ofensa infinitano podía ser condonada sino por losméritos del mismo Dios. La raza de Adánhabía desobedecido y merecido un castigoeterno; era pues necesario para salvarla ysatisfacer su culpa, que Dios, sin dejar elcielo, tomase la forma del hombre sobre laTierra y con la obediencia a los designios desu Padre expiase aquella desobediencia,ingratitud y rebeldía. Era necesario, en lasmiras de su amor, que tomase la forma, lasdebilidades e ignorancias sistemáticas delhombre; que creciese para darlecrecimiento espiritual; que sufriese, paraenseñarle a morir a sus pasiones y a suorgullo. Y por eso el Verbo eterno, ardiendoen deseos de salvar al hombre, resolvióhacerse hombre también y así redimir alculpable.
Día Segundo ConsideraciónEl verbo eterno se halla a punto de tomarsu naturaleza creada en la santa casa deNazaret, en donde moraban María y José.Cuando la sombra del decreto divino vino adeslizarse sobre ella, María estaba sola yengolfada en la oración. Pasaba lassilenciosas horas de la noche en la uniónmás estrecha con Dios; y mientras oraba,el Verbo tomó posesión de su moradacreada. Sin embargo, no llegóinopinadamente: antes de presentarseenvió a un mensajero, que fue ArcángelSan Gabriel para pedir a María de parte deDios su consentimiento para laencarnación. El creador no quiso efectuarese gran misterio sin la aquiescencia de sucriatura.Aquel momento fue muy solemne: erapotestativo en María rehusar... Con quéadorables delicias, con qué inefable
complacencia aguardaría la SantísimaTrinidad a que María abriese los labios ypronunciase el \"sí\" que debió ser suavemelodía para sus oídos, y con el cual seconformaba su profunda humildad a laomnipotente voluntad divina. La VirgenInmaculada ha dado su asentimiento. Elarcángel ha desaparecidos. Dios se harevestido de una naturaleza creada; lavoluntad eterna está cumplida y lacreación completa. En las regiones delmundo angélico estalla el júbilo inmenso,pero la Virgen María ni le oía ni le hubieseprestado atención a él. Tenía inclinada lacabeza y su alma estaba sumida en elsilencio que se asemejaba al de Dios. ElVerbo se había hecho carne, y aunquetodavía invisible para el mundo, habitabaya entre los hombres que su inmenso amorhabía venido a rescatar. No era ya sólo elVerbo eterno; era el Niño Jesús revestidode la apariencia humana, y justificando yael elogio que de Él han hecho todas lasgeneraciones en llamarle el más hermosode los hijos de los hombres.
Día Tercero ConsideraciónAsí había comenzado su vida encarnada elNiño Jesús. Consideremos el alma gloriosa yel santo cuerpo que había tomado,adorándolos profundamente. Admirado en elprimer lugar en el alma de ese Divino Niño,considerarnos en ella la plenitud de su graciasantificadora; la de su ciencia beatífica, por locual desde el primer momento de su vida viola divina esencia más claramente que todolos ángeles y leyó lo pasado y lo por venir contodos sus arcanos conocimientos. No supopor adquisición nada que no supiese porinfusión desde el primer momento de su ser;pero Él adoptó todas las enfermedades denuestra naturaleza a que dignamente podíasometerse, aun cuando no fuese necesariopara la grande obra que debía cumplir.Pidámosle que sus divinas facultades suplanla debilidad de las nuestras y les den nuevaenergía; que su memoria nos enseñe arecordar sus beneficios, su entendimiento a
pensar en Él, su voluntad a no hacer sino loque Él quiere y en servicio suyo.Del alma del Niño Jesús pasemos ahora a sucuerpo, que era un mundo de maravillas, unaobra maestra de la mano de Dios. No era,como el nuestro, una traba para el alma; era,por el contrario, un nuevo elemento desantidad. Quiso que fuese pequeño y débilcomo el de los niños, y sujeto a todas lasincomodidades de la infancia, paraasemejarse más a nosotros y participar denuestras humillaciones. El Espíritu Santoformó ese cuerpecillo divino con taldelicadeza y tal capacidad de sentir, quepudiese sufrir el exceso para cumplir lagrande obre de nuestra redención. La bellezade ese cuerpo divino fue superior a cuantodivino fue superior a cuanto se ha imaginadojamás; la divina sangre que por sus venasempezó a circular desde el momento de laencarnación es la que lava todas las manchasdel mundo culpable. Pidámosle que lave lasnuestra en el sacramento de la penitencia,para que el día de su Navidad nos encuentrepurificados, perdonados y dispuestos arecibirle con amor y provecho espiritual.
Día Cuarto ConsideraciónDesde el seno de su madre comenzó elNiño Jesús a poner en práctica su enterasumisión a Dios, que continuó sin la menorinterrupción durante toda su vida. Adoraba asu Eterno Padre, le amaba, se sometía a suvoluntad, aceptaba con resignación el estadoen que se hallaba conociendo toda sudebilidad, toda su humillación, todas susincomodidades. ¿Quién de nosotros quisieraretroceder a un estado semejante con elpleno goce de la razón y de la reflexión?,¿quién pudiera sostener a sabiendas unmartirio tan prolongado, tan penoso de todasmaneras?. Por ahí entró el Divino Niño en sudolorosa y humilde carrera; así empezó aanonadarse delante de su Padre, aenseñarnos lo que Dios merece por parte desu criatura, a expiar nuestro orgullo, origen detodos nuestros pecados, y hacemos sentirtoda la criminalidad y desórdenes del orgullo.
Deseamos hacer una verdadera oración;empecemos por formarnos de ella unaexacta idea contemplando al Niño en elseno de su madre, El Divino Niño ora y oradel modo más excelente. No habla, nomedita ni se deshace en tiernos afectos. Sumismo estado, aceptado con la intención dehonrar a Dios, es su oración y ese estadoexpresa altamente todo lo que Dios merecey de qué modo quiere ser adorado pornosotros.Unámonos a las oraciones del Niño Dios enel seno de María; unámonos al profundoabatimiento y sea este el primer afecto denuestro sacrificio a Dios. Démonos a Dios,no para ser algo como lo pretendecontinuamente nuestra vanidad, sino paraser nada, para quedar eternamenteconsumidos y anonadados, para renunciar ala estimulación de nosotros mismos, a todocuidado de nuestra grandeza aunque seaespiritual, a todo movimiento de vanagloria.Desaparezcamos a nuestros propios ojos yque Dios sólo sea todo para nosotros.
Día Quinto ConsideraciónYa hemos visto la vida que llevaba el NiñoJesús en el seno de su purísima Madre;veamos hoy toda la vida que llevaba tambiénMaría durante el mismo espacio de tiempo.Necesidad hoy de que no tengamos en ella siqueremos comprender, en cuanto es posible anuestra limitada capacidad, los sublimesmisterios de la encarnación y e l modo comohemos de corresponder a ellos.María no cesaba de aspirar por el momento enque gozaría de esa visión beatifica terrestre; lafaz de Dios encarnado. Estaba a punto de veraquella faz humana que debía iluminar el cielodurante toda la eternidad, Iba a leer el amor filialen aquellos mismos ojos cuyos rayos deberíanesparcir para siempre la felicidad en millonesde elegidos. Iba a ver aquel rostro todos losdías, a todas horas, cada instante, durantemuchos años. Iba a verle en la ignoranciaaparente de la infancia, en los encantosparticulares de la juventud y en la serenidadreflexiva de la edad madura... Haría todo lo que
quisiese de aquella faz divina; podríaestrecharla contra la suya con toda la libertaddel amor materno; cubrir de besos los labiosque deberían pronunciar la sentencia a todoslos hombres; contemplarla a su gusto durantesu sueño o despierta, hasta que la hubieseaprendido de memoria...¡cuán ardientementedeseaba ese día!.Tal era la expectativa de María...era inaudita ensí misma, mas no por eso dejaba de ser el tipomagnífico de toda la vida cristiana. No noscontentemos con admirar a Jesús residiendo enMaría, sino por esencia, potencia y presencia.Sí, Jesús nace continuamente en nosotros y denosotros, por las buenas obras que nos hacecapaces de cumplir y por nuestra cooperacióna la gracia; de manera que el alma del que sehalla en gracia es un seno perpetuo de María, unBelén interior sin fin. Después de la comuniónJesús habita en nosotros, durante algunosinstantes, real y sustancialmente como Dios ycomo hombre, porque el mismo Niño queestaba en María está también en el SantísimoSacramento. ¿Qué es todo esto sino unaparticipación de la vida de María durante esosmaravillosos meses, y una expectativa llena dedelicias como la suya.
Día Sexto ConsideraciónJesús había sido concebido en Nazaret,domicilio de José y María, y allí era decreerse que había de nacer, según todas lasprobabilidades. Mas Dios lo tenía dispuestode otra manera y los profetas habíananunciado que el mesías nacería en Belénde Judá, ciudad de David. Para que secumpliese esa predicción, Dios se sirvió deun medio que no parecía tener ningunarelación con este objeto, a saber la ordendada por el emperador Augusto, que todoslos súbditos del imperio romano seempadronasen en el lugar de donde eranoriginarios.María y José, como descendientes que erande David, no estaban dispensados de ir aBelén. Ni la situación de la Virgen Santísimani la necesidad en que estaba José deltrabajo diario que les aseguraba la
subsistencia, pudo eximirles de este largo ypenoso viaje, en la estación más rigurosa eincómoda del año.No ignora Jesús en que lugar debe nacer einspira a sus padres que se entreguen a laProvidencia, y que de esta maneraconcurran inconscientemente a la ejecuciónde los designios. Almas interiores, observadeste manejo del Divino Niño, porque es elmás importante de la vida espiritual;aprended que quien se haya entregado aDios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, niha de querer a cada instante sino lo queDios quiera para él; siguiéndole ciegamenteaun en las cosas exteriores, tales como elcambio de lugar donde quiera que le plazcaconducirle. Ocasión tendréis de observaresta dependencia y fidelidad inviolable entoda la vida de Jesucristo, y este es el puntosobre el cual se han esmerado en imitarlelos santos y las almas verdaderamenteinteriores, renunciando absolutamente a supropia voluntad.
Día Séptimo ConsideraciónRepresentémonos el viaje de María y Joséhacia Belén, llevando consigo, aún no nacido,al Creador del universo hecho hombre.Contemplemos la humanidad y la obedienciade este Divino Niño que aunque de raza judíay habiendo amado durante siglos a su pueblocon una predilección inexplicable, obedeceasí a un príncipe extranjero que forma elcenso de población de su provincia, como sihubiese para El en esa circunstancia algoque le halagase, y quisiese apresurarse aaprovechar la ocasión de hacerseempadronar oficial y auténticamente comosúbdito en el momento en el que venía almundo. ¿No es extraño que la humillación,que causa tan invencible repugnancia a lacriatura, parezca ser la única cosa creadaque tenga atractivos para el Creador? ¿Nonos enseñará la humildad de Jesús a amaresa hermosa virtud?.
¡Ah...!Que llegue el momento en queaparezca el deseado de las naciones, porquetodo clama por este feliz acontecimiento, Elmundo, sumido en la oscuridad y el malestarbuscando y no encontrando el alivio de susmales, suspira por su Libertador. El anhelode José, la expectativa de María, son cosaque no puede expresar el lenguaje humano.El Padre Eterno se halla, si es lícito emplearesta expresión adorablemente impacientepor dar a su Hijo único al mundo, y verleocupar su puesto entre las criaturas visibles.El Espíritu Santo arde en deseos depresentar a la luz del día esta santahumanidad tan bella que El mismo haformado con tan especial y divino esmero,En cuando al Divino Niño, objeto de tantosanhelos, recordemos que hacia nosotrosavanza lo mimo que hacia Belén,Apresuremos con nuestro deseo elmomento de su llegada; purifiquemosnuestras almas para que sean su místicamorada, y nuestro s corazones para quesean su Manis terrenal; que nuestros actosde mortificación desprendimiento \"preparenlos caminos del Señor y hagan rectos sussenderos\".
Día Octavo ConsideraciónLlegan a Belén José y María, buscandohospedaje en los mesones; pero no loencuentran ya por hallarse todo ocupado, yaporque se les desechase a causa de supobreza. Empero, puede turbar la paz interiorde los que están fijos en Dios. Si Joséexperimentaba sorpresa cuando erarechazado de casa en casa, porque pensabaen María y en el Niño, sonreíase también contanta tranquilidad cuando fijaba sus miradasen su casta esposa. El niño aún no nacidoregocijábase de aquellas negativas que eran elpreludio de sus humillaciones venideras. Cadavoz áspera, el nido de cada puerta que secerraba ante ellos, era lo que había venido abuscar. El deseo de esas humillaciones era loque había contribuido a hacerle tomar laforma humana.¡Oh divino niño de Belén! Estos días que tantoshan pasado en fiestas y diversiones o
descansando muellemente en cómodas yricas mansiones, han sido para vuestrospadres un día de fatiga y vejaciones de todaclase. ¡Ay! El espíritu de Belén es el de unmundo que ha olvidado a Dios,. ¡Cuántasveces no ha sido también el nuestro¡ ¿Nocerramos continuamente con ruda ignoranciala puerta a los llamamientos de Dios, que nossolicita convertirnos, o santificarnos oconformarnos con su voluntad? ¿No hacemosmal uso de nuestras penas, desconociendo sucarácter celestial con que cada uno a su modolo lleva grabado en si? Dios viene a nosotrosmuchas veces en la vida, pero no conocemos sufaz, o le reconocemos hasta que nos vuelve laespalda y se aleja después de nuestra negativa.Se pone el sol de 24 de diciembre detrás de lostejados de Belén y sus últimos rayos doran lascimas de las rocas escarpadas que lo rodean.Hombres groseros codean rudamente alSeñor en las calles de aquella aldea oriental, ycierran sus puertas al ver a su madre, Labóveda de los cielos aparece purpurina porencima de aquellas colinas frecuentadas porlos pastores. Las estrellas va apareciendo unatras otra. Algunas horas más y aparecerá elVerbo eterno.
Día Noveno ConsideraciónLa noche ha cerrado del todo en lascampíñas de Belén. Desechados por loshombres, y viéndose sin abrigo, María yJosé han salido de la inhospitalariapoblación y se han refugiado en una grutaque se encontraba al pie de la colina. Seguíaa la reina de los ángeles el jumento que lehabía servido de humilde cabalgaduradurante el viaje, y en aquélla cueva hallaronun manso buey, dejado allí probablementepor alguno de los caminantes que habíanido a buscar hospedaje en la cuidad.El Divino Niño, desconocido por suscriaturas racionales, va a tener que acudir aloas irracionales para que calienten con sutibio aliento la atmósfera helada de esanoche de invierno, y le manifiesten con estoy con su humilde actitud el respeto y laadoración que le había negado Belén., Larojiza linterna que José tiene en la mano
ilumina tenuemente ese pobrísimo recinto,ese pesebre lleno de paja que es figuraprofética de las maravillas del altar, y de laíntima y prodigiosa unión eucarística queJesús ha de contraer con los hombres.María está en oración en medio de la gruta,y así van pasando silenciosamente lashoras de esa noche llena de misterio.Pero ha llegado la medianoche, y de repentevemos dentro de ese pesebre, poco antesvacío, al divino Niño esperado, vaticinado,deseado durante cuatro mil años coninefable anhelo. A sus pies se postra suSantísima Madre, en los transportes de unaadoración de la cual nada puede dar idea.José también se acerca y le rinde elhomenaje con que inaugura su misterioso eimponderable oficio de padre adoptivo delRedentor de los hombres. La multitud deángeles que desciende de los cielos acontemplar esa maravilla sin par , dejanestallar su alegría y hacen vibrar en los aireslas armonías de ese Gloria in Excelsis que esel eco de la adoración que se produce entorno del Altísimo, hecha perceptible por uninstante a los oídos de la pobre Tierra .
Convocados por ellos, vienen en tropel lospastores de la comarca a adorar al reciénnacido y presentarle sus humildes ofrendas.Ya brilla en oriente la misteriosa estrella deJacob, y ya se pone en marcha hacia Belénla caravana espléndida de los Reyes Magos,que dentro de pocos días vendrán adepositar a los pies del Divino Niño el oro, elincienso, y la mirra, que son símbolos de lacaridad, la adoración y la mortificación.¡Oh adorado Niño! Nosotros también, losque hemos hecho esta novena paraprepararnos al día de vuestra Navidad,queremos ofreceros nuestra pobreadoración. ¡No la rechacéis! ¡Ven a nuestrasalmas, venid a nuestros corazones llenos deamor! Encended en ellos la devoción avuestra santa infancia, no intermitente ysólo circunscrita al tiempo de vuestraNavidad, sino siempre y en todos lostiempos; devoción que fielmente practicaday celosamente propagada, nos conduzca ala vida eterna, librándonos del pecado ysembrando nosotros todas las virtudescristianas.
Oración a la Santísima VírgenSoberana María que por vuestras grandesvirtudes y especialmente por vuestrahumildad, merecisteis que todo un Dios osescogiese por madre suya, os suplico quevos misma preparéis y dispongáis mi alma yla de todos los que en este tiempo hiciesenesta novena, para el nacimiento espiritual devuestro adorado hijo.¡Oh dulcísima madre!, comunicadme algo delprofundo recogimiento y divina ternura conque lo aguardasteis vos, para que nos hagáismenos indignos de verle, amarle y adorarlepor toda la eternidad. Amén. (Se reza tres veces el Avemaría).
Oración a San José¡Oh santísimo José, esposo de María y padreadoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy aDios porque os escogió para tan soberanosmisterios y os adornó con todos los donesproporcionados a tan excelente grandeza.Os ruego, por el amor que tuvisteis al DivinoNiño, me abracéis en fervoroso deseos deverle y recibirle sacramentalmente, mientrasen su divina esencia le veo y le gozo en elcielo. Amén. (Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria).
GozosNavideños
CoroVen ven ven; ven a nuestras almas niñitoven, ven, ven; ven a nuestras almas niñitoven a nuestras almas; no tardes, tanto no tardes tanto niñito ven , ven , ven.
Dulce Jesús mío,mi niño adorado¡Ven a nuestras almas!¡Ven no tardes tanto!... ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Oh, Sapiencia suma delDios soberano, que a infantilalcance te rebajas sacro!¡Oh, Divino Niño, ven paraenseñarnos la prudenciaque hace verdaderossabios! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Oh, Adonai potente queMoisés hablando, de Israelal pueblo diste losmandatos! ¡Ah, venprontamente pararescatarnos, y que un niñodébil muestre fuerte elbrazo!
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Oh, raíz sagrada de José queen lo alto presenta al orbe tufragante nardo! DulcísimoNiño que has sido llamadoLirio de los valles, Bella flordel campo. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Llave de David que abre aldesterrado las cerradaspuertas de regio palacio!¡Sácanos. Oh Niño con tublanca mano, de la cárceltriste que labró el pecado! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Oh, lumbre de Oriente, sol deeternos rayos, que entre lastinieblas tu esplendor
veamos! Niño tan precioso,dicha del cristiano, luzca lasonrisa de tus dulces labios. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Espejo sin mancha, santo delos santos, sin igual imagendel Dios soberano! ¡Borranuestras culpas, salva aldesterrado y en forma deniño, da al mísero amparo! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Rey de las naciones,Emmanuel preclaro, De Israelanhelo Pastor del rebaño!¡Niño que apacientas consuave cayado ya la ovejaarisca, ya el cordero manso! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!
¡Ábranse los cielos y lluevade lo alto bienhechor rocíocomo riego santo! ¡Venhermoso Niño, ven Dioshumanado! ¡Luce, Diosestrella! ¡Brota, flor delcampo! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Ven, que ya María previenesus brazos, do su niño vean,en tiempo cercanos! ¡Ven,que ya José, con anhelosacro, se dispone a hacersede tu amor sagrario! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Del débil auxilio, del dolienteamparo, consuelo del triste,luz del desterrado! ¡Vida demi vida, mi dueño adorado,
mi constante amigo, midivino hermano! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Ven ante mis ojos, de tienamorados! ¡Bese ya tusplantas! ¡Bese ya tus manos!¡Prosternado en tierra, tetiendo los brazos, y aún másque mis frases, te dice millanto! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!¡Ven Salvador nuestro porquien suspiramos Ven anuestras almas, Ven, notardes tanto! ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!
Oración a Niño JesusAcordaos, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, quedijisteis a la venerable Margarita delsantísimo Sacramento, y en personasuya a todos vuestros devotos, estaspalabras tan consoladoras para nuestrapobre humanidad agobiada y doliente:\"Todo lo que quieras pedir, pídelo por losméritos de mi infancia y nada te seránegado\". Llenos de confianza en vos,
¡oh Jesús!, que sois la misma verdad,venimos a exponeros toda nuestra miseria.Ayúdanos a llevar una vida santa, paraconseguir una eternidad bienaventurada.Concédenos por los méritos infinitos devuestra infancia, la gracia de la cualnecesitamos tanto. Nos entregamos a vos,¡oh Niño omnipotente!, seguros de que noque dará frustrada nuestra esperanza, y deque en virtud de vuestra divina promesa,acogeréis y despacharéis favorablementenuestra súplica. Amén.
FelizNavidad Tiempo para dar,tiempo para compartir, tiempo para AMAR
Este es un recuerdito de nuestro matri. Esperamos la hayan pasado bueno!!Gracias por acompañarnos, Jessica & Jairo 16 de diciembre,2017
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