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Federico Engels. Gran luchador y maestro del proletariado

Published by Editorial Aurora, 2023-08-01 10:26:26

Description: V.I. Lenin, a las pocas semanas de la muerte de Federico Engels –5 de agosto de 1895–, escribió un artículo necrológico en el que destaca aspectos de la vida y de los trascendentales aportes del coautor de la doctrina del comunismo científico, los cuales siguen iluminando el camino para la lucha política de una clase obrera consciente, organizada y combativa.

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Editorial Aurora Caracas, 2023 Digitalización Daniela Añez L. Revisión y edición Carlos Aquino G. Diagramación Alejandro Díaz M. Diseño Tomás Peraza A. https://EditorialAurora.home.blog 2

CONTENIDO 3

Nota preliminar Para todo aquel que haya asumido la doctrina del comunismo científico como la guía para su vida y su lucha, el 5 de agosto –fecha de la muerte de Federico Engelsi en 1895– constituye un día luc- tuoso. Esa pena sólo puede consolarse al valorar la fortuna del proletariado revolucionario mundial de contar en su vanguardia con un gigante cuyas lecciones –prácticas y teóricas– siguen iluminando el camino. Muchos, algunos de ellos sin mala intención, han pretendido circunscribir el papel de Engels al de un mero «colaborador» de ese otro gigante, Car- los Marxii, e incluso reducir su aporte a nivel de un «mecenas», cuando en realidad, por derecho pro- pio, ocupa un lugar de honor como coautor de la formulación científica del materialismo dialéc- tico, la economía política y el comunismo. Cuando falleció, cerca de cumplir 75 años, dio su última muestra de rechazo a cualquier expresión de vanidad, al dejar manifiesta su voluntad de ser cremado y que la urna con las cenizas fuese lan- zada al mar, lo cual se hizo en la costa sur de Ingla- terra, cerca del poblado de Eastbourn, con un redu- cido séquito encabezado por Eleonor, hija menor de Marx. Por entonces, Vladimir Ilich Lenin tenía apenas 25 años, pero ya conocía a profundidad los textos, i Barmen, Prusia, 28 de noviembre de 1820 - Londres, Reino Unido, 5 de agosto de 1895. ii Tréveris, Prusia, 5 de mayo de 1818 - Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883. 4

la vida y la doctrina de Marx y Engels. En el otoñoiii de 1895, a las pocas semanas de morir este último, escribió un artículo que fue publicado al año si- guiente en el libro recopilatorio Rabótnik («El Tra- bajador»)iv, Nº 1-2. Ponemos a disposición del lector la necrología redactada por Lenin («Federico Engels»), la cual to- mamos del segundo volumen de sus Obras comple- tas (Editorial Progreso, Moscú, 1981). Finalmente, llamamos la atención acerca de al- gunos detalles formales que encontrará a lo largo del texto. En primer lugar, las cursivas, los parén- tesis y las acotaciones entre rayas (–) pertenecen al artículo original, mientras que los corchetes deno- tan un puntual agregado hecho por nosotros. En segundo lugar, las notas a pie de página del autor están identificadas al final de las mismas (Lenin); las de la edición de Editorial Progreso –señaladas con un asterisco (*)– fueron adaptadas en la redac- ción y en lo posible actualizadas la fuente y/o la cita respectiva; y las que incorporamos especial- mente para la presente publicación se marcaron como notas de la Editorial (N. de la Edit.). En tercer lugar, agregamos intertítulos para facilitar la lec- tura y estudio del material. Editorial Aurora Agosto de 2023. iii En Rusia es de septiembre a noviembre. iv Publicación no periódica, editada en el extranjero de 1896 a 1899 por la Unión de Socialdemócratas Rusos, bajo la redacción del grupo Emancipación del Trabajo. En total aparecieron seis números, en tres libros. El Nº 1-2 salió no antes de marzo de 1896. 5

¡Qué lumbrera intelectual se ha apagado! ¡Qué gran corazón ha dejado de latir!1 El 5 de agosto de 1895 murió en Londres Fede- rico Engels. Después de su amigo Carlos Marx (fallecido en 1883), Engels fue el más destacado sabio y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. Desde que el destino hizo amigos a Carlos Marx y Federico Engels, la labor de toda su vida se convirtió en una obra co- mún. De ahí que, para comprender lo que Fede- rico Engels ha hecho por el proletariado, sea ne- cesario ver claramente la importancia de la doc- trina y la actividad de Marx en el desarrollo del movimiento obrero contemporáneo. Marx y En- gels fueron los primeros en demostrar que la clase obrera, con sus reivindicaciones, es un pro- ducto necesario del sistema económico exis- tente, el cual, junto con la burguesía, crea y orga- niza inevitablemente al proletariado. Demostra- ron que no serán las tentativas bienintenciona- das de generosos individuos aislados, sino la lu- cha de clase del proletariado organizado lo que li- berará a la humanidad de las calamidades que la agobian. Marx y Engels fueron los primeros en di- lucidar en sus obras científicas que el socialismo 1 *Las líneas que sirven de epígrafe al artículo fueron tomadas por Lenin de la poe- sía «En memoria de Dobroliúbov», de Nikolái A. Nekrásov [1821-1877]. 6

no es una invención de soñadores, sino la meta y el resultado ineluctable del desarrollo de las fuer- zas productivas en la sociedad contemporánea. Toda la historia escrita ha sido hasta ahora la his- toria de la lucha de clases2, la sucesión del domi- nio y las victorias de unas clases sociales sobre otras. Y esto continuará hasta que desaparezcan las bases de la lucha de clases y de la dominación de clase: la propiedad privada y la producción so- cial caótica. Los intereses del proletariado exigen que estas bases sean destruidas, por lo cual la lu- cha de clase consciente de los obreros organiza- dos debe dirigirse contra ellas. Y toda lucha de clases es una lucha política. Estas ideas de Marx y Engels las ha hecho su- yas en nuestros días todo el proletariado que lu- cha por su emancipación. Pero cuando, en la dé- cada del 40, los dos amigos colaboraban en las publicaciones socialistas y participaban en los movimientos sociales de su tiempo, estas concep- ciones eran completamente nuevas. Entonces había muchos hombres con talento y sin talento, honestos y deshonestos, que en el ardor de la lu- cha por la libertad política, de la lucha contra la autocracia de los monarcas, la policía y el clero, no veían el antagonismo existente entre los in- tereses de la burguesía y los del proletariado. Es- tos hombres no admitían siquiera la idea de que los obreros actuasen como una fuerza social in- dependiente. Por otra parte, abundaban los soña- 2 En la edición inglesa de 1888 del Manifiesto del Partido Comunista, en la conocida frase que inicia: «La historia de todas las sociedades hasta nuestros días», Engels incluyó la nota: «Es decir, la historia escrita. […]», para seguir leyendo: «es la his- toria de las luchas de clases.» (N. de la Edit.) 7

dores, a veces geniales, que creían suficiente con- vencer a los gobernantes y a las clases dominan- tes de la injusticia del régimen social existente para que resultara fácil implantar en el mundo la paz y el bienestar general. Soñaban con un socia- lismo sin lucha. Por último, casi todos los socia- listas de aquella época –y, en general, los amigos de la clase obrera– veían en el proletariado una plaga y contemplaban con horror cómo, a la par con el crecimiento de la industria, crecía también esta gran calamidad pública. De ahí que todos ellos pensaran en cómo detener el desarrollo de la industria y del proletariado, en cómo parar «la rueda de la historia». En contraste con el temor general al desarrollo del proletariado, Marx y En- gels cifraban todas sus esperanzas en el continuo crecimiento de éste. Cuanto más proletarios haya, tanto mayor será su fuerza como clase re- volucionaria y tanto más próximo y posible será el socialismo3. Los méritos de Marx y Engels ante la clase obrera podrían expresarse, en pocas pa- labras, del siguiente modo: enseñaron a la clase obrera a conocerse y a tener conciencia de sí misma y sustituyeron los ensueños con la cien- cia. De ahí que el nombre y la vida de Engels deban ser conocidos de todo obrero; de ahí que inserte- mos en nuestra recopilación –la cual, como todo lo que editamos, tiene por objeto despertar la 3 Cuando Lenin habla del socialismo ha de entenderse que lo hace desde la perspec- tiva marxista, por ende, asumiéndolo como la primera fase a construir en el tránsito al comunismo, después del establecimiento del proletariado como clase dominante; nada que ver con la estafa del «socialismo» reformista del tipo PSOE en España o del chavismo (MVR-PSUV) en Venezuela (N. de la Edit.) 8

conciencia de clase de los obreros rusos– un es- bozo sobre la vida y la actividad de Federico En- gels, uno de los dos grandes maestros del proleta- riado contemporáneo. Engels nació en 18204 en Barmen, ciudad de la provincia renana del reino de Prusia5. Su padre era fabricante. En 1838, motivos familiares obli- garon a Engels, antes de terminar los estudios en el liceo, a colocarse como dependiente6 en una casa comercial de Bremen7. Este trabajo no le im- pidió ocuparse de su capacitación científica y po- lítica. Siendo todavía alumno del liceo, odió ya la autocracia y la arbitrariedad de los funcionarios públicos. El estudio de la filosofía le llevó más le- jos. En aquella época, en la filosofía alemana pre- dominaba la doctrina de Hegel8, de la que Engels se hizo adepto. Aunque el propio Hegel era admi- rador del Estado autocrático prusiano, a cuyo ser- vicio se hallaba como catedrático de la Universi- dad de Berlín, la doctrina de Hegel era revolucio- naria. La fe de Hegel en la razón humana y en los derechos de ésta y el postulado fundamental de la filosofía hegeliana, según el cual en el mundo se opera un proceso constante de mutación y 4 El 28 de noviembre (N. de la Edit.) 5 El nombre de la provincia se debía al río Rin que la atravesaba, y estaba ubicada en el extremo occidental del entonces reino de Prusia (N. de la Edit.) 6 «Empleado que tiene a su cargo atender a los clientes en las tiendas.», Real Acade- mia Española, Diccionario de la lengua española, 23ª ed., [versión 23.6 en línea], <https://dle.rae.es> [07/2023] (N. de la Edit.) 7 A unos 270 kilómetros de Barmen. Para la época era un Estado soberano, sepa- rado del reino de Prusia pero formaba parte de la Confederación Germánica. Se ubica al noroeste de la actual Alemania, a orillas del río Weser (N. de la Edit.) 8 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831). Destacado filósofo alemán, idealista objetivo, representante de la filosofía clásica alemana (N. de la Edit.) 9

desarrollo, llevaron a los discípulos del filósofo berlinés, que no querían resignarse con la reali- dad, a la idea de que también la lucha contra la realidad, la lucha contra la injusticia existente y el mal reinante, tiene sus raíces en la ley univer- sal del desarrollo perpetuo. Si todo se desarrolla, si unas instituciones sustituyen a otras, ¿por qué han de perpetuarse la autocracia del rey pru- siano o del zar ruso, el enriquecimiento de una minoría insignificante a expensas de la inmensa mayoría, el dominio de la burguesía sobre el pue- blo? La filosofía de Hegel hablaba del desarrollo del espíritu y de las ideas: era una filosofía idea- lista. Deducía del desarrollo del espíritu el desa- rrollo de la naturaleza, del hombre y de las rela- ciones humanas, de las relaciones sociales. Marx y Engels, conservando la idea de Hegel del eterno proceso de desarrollo9, rechazaron su preconce- bida visión idealista; analizando la vida real, vie- ron que no es el desarrollo del espíritu lo que ex- plica el desarrollo de la naturaleza, sino, a la in- versa, que el espíritu tiene su explicación en la naturaleza, en la materia…10 A diferencia de He- gel y otros hegelianos, Marx y Engels eran mate- rialistas11. Enfocaron el mundo y la humanidad desde un punto de vista materialista y vieron 9 Marx y Engels señalaron más de una vez que debían en gran parte su desarrollo intelectual a los grandes filósofos alemanes y, en particular, a Hegel. «Sin la filo- sofía alemana –dijo Engels– no existiría tampoco el socialismo científico». [Lenin] *La cita completa, condensada por Lenin, está en el prefacio [1874] de Engels para la tercera edición [1875] de su obra La guerra campesina en Alemania [1850]. (Véase: C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, t. 2, Editorial Progreso, Moscú, 1976, p. 179). 10 Véase: V.I. Lenin, Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo, Edi- torial Aurora, Caracas, 2022, pp. 6-7 (N. de la Edit.) 11 Véase: V.I. Lenin, El significado del materialismo militante, Editorial Aurora, Ca- racas, 2023 (N. de la Edit.) 10

que, de la misma manera que todos los fenóme- nos de la naturaleza se basan en causas materia- les, el desarrollo de la sociedad humana está con- dicionado también por el desarrollo de las fuer- zas materiales, de las fuerzas productivas. Del desarrollo de las fuerzas productivas dependen las relaciones que establecen los hombres entre sí en el proceso de producción de los objetos in- dispensables para satisfacer las necesidades hu- manas. Y en estas relaciones está la explicación de todos los fenómenos de la vida social, de los anhelos del hombre, de sus ideas y sus leyes. El desarrollo de las fuerzas productivas crea las re- laciones sociales que se asientan en la propiedad privada. Pero ahora vemos que este mismo desa- rrollo de las fuerzas productivas despoja de la propiedad a la mayoría para concentrarla en ma- nos de una insignificante minoría; destruye la propiedad, base del régimen social actual, y tiende al mismo fin que se han señalado los so- cialistas. Mas los socialistas deben comprender cuál es la fuerza social que, por su situación en la sociedad contemporánea, está interesada en rea- lizar el socialismo y hacer que esta fuerza ad- quiera conciencia de sus intereses y de su misión histórica. Esta fuerza es el proletariado. Engels lo conoció en Inglaterra, en Manchester, centro de la industria inglesa, adonde se trasladó en 1842 como empleado de una casa comercial de la que su padre era socio. Engels no se limitó allí a per- manecer en la oficina de la fábrica, sino que an- duvo por los barrios inmundos en que se alberga- 11

ban los obreros y vio con sus propios ojos la mise- ria y las calamidades que los azotaban. No con- formándose con sus propias observaciones, En- gels leyó cuanto se había escrito hasta entonces sobre la situación de la clase obrera inglesa y es- tudió minuciosamente todos los documentos ofi- ciales a su alcance. Fruto de dichas observaciones y estudios fue su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra, aparecido en 184512. Hemos señalado ya más arriba en qué consiste el mérito principal de Engels como autor de este libro. Cierto que también antes de Engels fueron mu- chos los que describieron los sufrimientos del proletariado e indicaron la necesidad de ayu- darle. Pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no es sólo una clase que sufre; que precisamente la ignominiosa situación econó- mica en que se encuentra lo impulsa con fuerza incontenible hacia adelante y le obliga a luchar por su emancipación definitiva. Y el proletariado en lucha se ayudará a sí mismo. El movimiento político de la clase obrera llevará de manera ineluctable a los trabajadores a comprender que su única salida es el socialismo. Por otra parte, el socialismo se transformará en una fuerza sólo cuando se convierta en el objetivo de la lucha po- lítica de la clase obrera. Tales son las ideas funda- mentales del libro de Engels sobre la situación de la clase obrera en Inglaterra, ideas asimiladas hoy por todo el proletariado que piensa y lucha, pero que entonces eran completamente nuevas. 12 Véase: M. Glasser, ¿Cómo estudiaba Engels?, Editorial Aurora, Caracas, 2023, pp. 7-9 (N. de la Edit.) 12

Estas ideas fueron expuestas en un libro escrito con amenidad, lleno de cuadros de lo más fide- dignos y espantosos que mostraban las calamida- des del proletariado inglés. Era un libro que cons- tituía una terrible acusación contra el capita- lismo y la burguesía, y que produjo una impre- sión grandísima. En todas partes se empezó a ci- tar la obra de Engels como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado con- temporáneo. Y en efecto, ni antes de 1845 ni des- pués ha aparecido una descripción tan brillante y veraz de las calamidades de la clase obrera. Engels se hizo socialista estando ya en Inglate- rra. En la ciudad de Manchester se puso en con- tacto con los dirigentes del movimiento obrero inglés de entonces y empezó a colaborar en las publicaciones socialistas inglesas. En 1844, al pa- sar por París de regreso a Alemania, conoció per- sonalmente a Marx, con quien mantenía ya co- rrespondencia. En París, Marx se había hecho so- cialista bajo la influencia de los socialistas fran- ceses y de la vida en Francia. Los dos amigos es- cribieron allí en colaboración el libro La sagrada familia o crítica de la crítica crítica. Esta obra, es- crita en su mayor parte por Marx y aparecida un año antes que La situación de la clase obrera en In- glaterra13, asienta las bases del socialismo mate- rialista revolucionario cuyas ideas principales 13 De hecho, la redacción de ambas obras es prácticamente simultánea, ya que La sagrada familia la trabajaron juntos en París, en agosto de 1844, y luego Marx continúo la redacción hasta noviembre de ese año, siendo publicada en febrero de 1845; mientras que la elaboración final de La situación de la clase obrera en Inglaterra –que venía gestándose desde 1842– la hizo Engels de septiembre de 1844 a marzo de 1845, y fue publicada ese mismo año con pocos meses de dife- rencia (N. de la Edit.) 13

hemos expuesto antes. La «sagrada familia» es un sobrenombre burlesco dado a los hermanos Bauer14 y a los adeptos de su filosofía. Estos seño- res predicaban una crítica situada por encima de toda realidad, por encima de los partidos y de la política, que negaba toda actuación práctica y se limitaba a contemplar con «espíritu crítico» el mundo circundante y cuanto ocurría en él. Los señores Bauer desdeñaban al proletariado, viendo en él una masa carente de sentido crítico. Marx y Engels se alzaron con energía contra esta tendencia absurda y nociva. En nombre de la ver- dadera personalidad humana –la del obrero piso- teado por las clases dominantes y por el Estado– Marx y Engels exigían no la contemplación, sino la lucha por un orden social mejor. Y veían, natu- ralmente, que la fuerza capaz de librar esta lucha e interesada en ella es el proletariado. Antes ya de que apareciese La sagrada familia, Engels había publicado en la revista Anales Franco-Alemanes15, editada por Marx y Ruge16, sus Ensayos críticos so- bre economía política17, en los que analizaba desde el punto de vista del socialismo los fenómenos básicos del régimen económico contemporáneo como consecuencias inevitables de la domina- 14 Bruno (1809-1882) y Edgar (1820-1886), ambos filósofos idealistas alemanes y destacados «jóvenes hegelianos» (N. de la Edit.) 15 *«Deutsch-Französische Jahrbücher», editada en París en alemán, de la que sólo salió el primer fascículo doble (febrero de 1844). La causa principal del cese de la edición fueron las divergencias cardinales entre Marx y Ruge. 16 Arnold Ruge (1802-1880). Publicista alemán, joven hegeliano, radical burgués. Fue diputado a la Asamblea Nacional de Fráncfort en 1848, perteneció al ala iz- quierda; en los años cincuenta, uno de los líderes de la emigración pequeñobur- guesa alemana en Inglaterra; después de 1866, nacional-liberal, partidario de Otto von Bismarck (N. de la Edit.) 17 *Se refiere a la obra de Engels «Esbozos [o apuntes] para una crítica de la econo- mía política» (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 1, pág. 498), escrita en octubre y no- viembre de 1843. 14

ción de la propiedad privada. Su relación con En- gels contribuyó, sin duda, a que Marx se decidiera a ocuparse de la economía política, ciencia en la que sus obras habrán de producir toda una revo- lución. Engels vivió en Bruselas y en París desde 1845 hasta 1847, alternando los estudios científicos con las actividades prácticas entre los obreros alemanes residentes en dichas ciudades. Engels y Marx se relacionaron allí con una asociación clandestina alemana, la Liga de los Comunistas18, la cual les encargó que expusiesen los principios fundamentales del socialismo concebido por ellos. Así surgió el famoso Manifiesto del Partido Comunista, de Marx y Engels, que vio la luz en 184819. Este librito vale por tomos enteros: su es- píritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado. La revolución de 1848, que estalló primero en Francia y se extendió después a otros países de Europa Occidental, permitió a Marx y Engels re- gresar a su patria. Allí, en la Prusia renana, asu- mieron la dirección de la Nueva Gaceta del Rin20, 18 *Primera organización internacional del proletariado revolucionario. A comien- zos de 1847, Marx y Engels ingresaron en la Liga de los Justicieros, organización secreta alemana, que en los primeros días de junio del mismo año celebró en Londres un congreso en el que la sociedad recibió el nombre de Liga de los Co- munistas. Marx y Engels participaron en las labores del II Congreso de la Liga, celebrado en Londres, en noviembre y diciembre de 1847, y por encargo del mismo escribieron el programa de la Liga: el Manifiesto del Partido Comunista, publicado en febrero de 1848. La Liga de los Comunistas desempeñó un gran pa- pel histórico como escuela de revolucionarios proletarios, como germen del par- tido proletario y precursora de la Asociación Internacional de los Trabajadores (I Internacional), y existió hasta noviembre de 1852. 19 Véase: C. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Aurora, Caracas, 2023 (N. de la Edit.) 20 *«Neue Rheinische Zeitung», periódico que se editó en Colonia desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849. Marx y Engels dirigieron el periódico, siendo 15

periódico democrático que aparecía en la ciudad de Colonia. Los dos amigos fueron el alma de to- das las tendencias democráticas revolucionarias de la Prusia renana. Defendieron hasta la última posibilidad los intereses del pueblo y de la liber- tad frente a las fuerzas reaccionarias. Como se sabe, estas últimas se impusieron. La Nueva Ga- ceta del Rin fue suspendida, y Marx, que mientras se hallaba en la emigración había perdido la ciu- dadanía prusiana, fue expulsado del país; en cuanto a Engels, participó en la insurrección ar- mada del pueblo, combatió en tres batallas en pro de la libertad y huyó a Londres, a través de Suiza, una vez derrotados los insurgentes. Marx se estableció también allí. Engels no tardó en colocarse como dependiente y luego so- cio de la misma casa comercial de Manchester, en que había trabajado durante la década del 40. Hasta 1870 Engels vivió en Manchester; Marx, en Londres. Pero eso no fue óbice para que siguieran en el más íntimo contacto espiritual, mante- niendo correspondencia casi a diario. En esta co- rrespondencia, los dos amigos intercambiaron ideas y conocimientos y continuaron elaborando en común la doctrina del socialismo científico. En 1870 Engels se trasladó a Londres y hasta 1883, el primero su redactor jefe. El periódico educaba a las masas populares y las ins- taba a levantarse para combatir la contrarrevolución. Desde los primeros meses, su postura resuelta e intransigente y su internacionalismo militante conlleva- ron persecuciones por parte del Gobierno prusiano. La deportación de Marx y las represalias contra otros redactores devinieron en el cese de la edición del perió- dico. Véase: F. Engels, Marx y la Nueva Gaceta Renana [1884], Editorial Aurora, Caracas, 2023. 16

año en que murió Marx, los dos prosiguieron su vida intelectual conjunta, llena de intensísimo trabajo21. Su resultado fue, por parte de Marx, El Capital, la más grande obra de economía política de nuestro siglo22, y, por parte de Engels, toda una serie de obras de mayor o menor volumen. Marx se dedicó a analizar los complejos fenómenos de la economía capitalista. Engels dilucidó en sus trabajos, escritos con gran fluidez y muchas ve- ces en forma de polémica, los problemas científi- cos más generales y diversos fenómenos del pa- sado y del presente en el espíritu de la concepción materialista de la historia y de la doctrina econó- mica de Marx. De estos trabajos de Engels men- cionaremos: la obra polémica contra Dühring23 (en la que analiza los problemas más importantes de la filosofía, las ciencias naturales y sociales)24, El origen de la familia, la propiedad privada y el Es- tado25 (traducido al ruso y editado en San Peters- burgo, 3ª ed., 1895), Ludwig Feuerbach26 (traduc- ción al ruso y notas de G. Plejánov, Ginebra, 21 Véase: M. Glasser, ¿Cómo estudiaba Engels?, Editorial Aurora, Caracas, 2023, pp. 18-21 (N. de la Edit.) 22 Véase: M. Glasser, ¿Cómo estudiaba Marx?, Editorial Aurora, Caracas, 2023, pp. 32-39 (N. de la Edit.) 23 Se trata de La subversión de la ciencia por el señor Eugen Dühring (conocida tam- bién como el Anti-Dühring), escrita durante 1876-1878, difundida inicialmente por entregas y publicada en forma de libro en agosto de 1878. Esta obra ha sido clave para el desarrollo del movimiento comunista internacional (N. de la Edit.) 24 Es un libro sumamente instructivo y con mucha sustancia. Por desgracia, sólo ha sido traducida al ruso una pequeña parte de él: la que esboza la historia del desarrollo del socialismo (El desarrollo del socialismo científico, 2ª ed., Ginebra, 1892). [Lenin] *Con este título apareció en ruso en 1892 la obra de Engels Del socialismo utópico al socialismo científico [1880], basada en tres capítulos del libro de Engels Anti- Dühring (véase: C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, t. 3, Editorial Progreso, Moscú, 1974, pp. 121-160). 25 *Véase: C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, t. 3, Editorial Progreso, Moscú, 1974, pp. 203-352. 26 *Véase: C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, t. 3, Editorial Progreso, Moscú, 1974, pp. 353-395. 17

1892), un artículo acerca de la política exterior del Gobierno ruso (traducido al ruso y publicado en Sotsial-Demokrat, núms. 1 y 2, en Ginebra)27, sus magníficos artículos sobre el problema de la vivienda28 y, finalmente, dos artículos, cortos pero muy valiosos, dedicados al desarrollo econó- mico de Rusia (Federico Engels acerca de Rusia, traducido al ruso por V. I. Zasúlich, Ginebra, 1894)29. Marx murió sin haber logrado dar remate a su grandiosa obra sobre el capital. Sin embargo, esta obra estaba terminada en borrador, y Engels, después de haber fallecido su amigo, emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos se- gundo y tercero de El Capital. En 1885 publicó el segundo y en 1894 el tercero (el cuarto no le dio tiempo a redactarlo30). La preparación de estos dos tomos le dio muchísimo trabajo. El socialde- mócrata austríaco Adler observó con razón que, con la edición de los tomos segundo y tercero de El Capital, Engels erigió a su genial amigo un mo- 27 *Lenin alude al artículo de Engels «La política exterior del zarismo ruso», publi- cado en los dos primeros cuadernos de Sotsial-Demokrat con el título de «La polí- tica extranjera del Imperio Ruso». Sotsial-Demokrat («El Socialdemócrata»), revista política y literaria editada en el extranjero (Londres y Ginebra) de 1890 a 1892 por el grupo Emancipación del Trabajo. Desempeñó un gran papel en la propagación de las ideas del marxismo en Rusia; aparecieron en total cuatro cuadernos. 28 *Lenin alude a los artículos de Engels «Contribución al problema de la vivienda» (véase: C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, t. 2, Editorial Progreso, Moscú, 1976, pp. 324-396). 29 *Se trata del artículo de Engels «Las relaciones sociales en Rusia» y del epílogo del mismo, incluidos en el libro Federico Engels acerca de Rusia (Ginebra, 1894). 30 *De conformidad con la indicación de Engels, Lenin denomina el cuarto tomo de «El Capital» a la obra de Marx «Historia crítica de la teoría de la plusvalía», escrita en 1862 y 1863. En el prólogo al segundo tomo de El Capital, Engels decía: «Me reservo el publicar como libro IV de El Capital la parte crítica de este manuscrito (de “Historia crítica de la teoría de la plusvalía” –Ed.), luego de suprimir los numero- sos pasajes que se reiteran en los libros II y III.» (C. Marx, El Capital, t. II, p. 5). Sin embargo, Engels no tuvo tiempo de preparar para la imprenta el tomo IV de El Capital. 18

numento majestuoso en el que, involuntaria- mente, grabó también con trazos indelebles su propio nombre. En efecto, estos dos tomos de El Capital son obra de ambos: de Marx y Engels. Las leyendas de la antigüedad nos ofrecen conmovedores ejemplos de amistad. El proleta- riado europeo puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores cuyas relacio- nes mutuas superan a todas las leyendas anti- guas más emocionantes sobre la amistad hu- mana. Engels siempre, y en general con toda jus- ticia, se posponía a Marx. «Al lado de Marx –escri- bió en una ocasión a un viejo amigo suyo– me co- rrespondió el papel de segundo violín»31. Su cariño a Marx mientras éste vivió y su veneración a la memoria del amigo muerto fueron infinitos. En- gels, el luchador riguroso y pensador severo, era hombre de una gran ternura. Después del movimiento de 1848-49, Marx y Engels, en el exilio, no se dedicaron sólo a la labor científica. Marx fundó en 1864 la Asociación In- ternacional de los Trabajadores [AIT]32, que diri- gió durante todo un decenio33. También Engels participó activamente en sus actividades. La la- 31 *Lenin se refiere a la carta de Engels a Johann F. Becker del 15 de octubre de 1884. 32 *Primera organización internacional del proletariado, fundada en Londres en 1864, en una reunión internacional convocada por obreros ingleses y franceses. La creación de la I Internacional fue resultado de una tesonera lucha que Marx y Engels habían sostenido durante muchos años para fundar el partido revolucio- nario de la clase obrera. Su órgano dirigente central fue el Consejo General de la AIT, del que Marx fue miembro permanente. Después de la derrota de la Comuna de París [1871], ante la clase obrera se planteó la tarea de crear partidos naciona- les de masas sobre la base de los principios promovidos por la I Internacional. «Teniendo presente la situación en Europa –escribió Marx–, estimo absolutamente útil relegar por cierto tiempo a segundo plano la organización formal de la Inter- nacional» (carta del 27 de septiembre de 1873 a Friedrich A. Sorge). En 1876, en la Conferencia de Filadelfia (EEUU), la I Internacional fue oficialmente disuelta. 33 Véase: F. Engels, Carlos Marx [1877], Editorial Aurora, Caracas, 2023, pp. 13-19 (N. de la Edit.) 19

bor de la Asociación Internacional que, de acuer- do con las ideas de Marx, unía a los proletarios de todos los países, tuvo magna importancia para el desarrollo del movimiento obrero. Pero incluso después de disolverse la Asociación Internacio- nal en la década del 70, el papel de Marx y de En- gels como unificadores de la clase obrera no cesó. Por el contrario, puede afirmarse que su impor- tancia como dirigentes espirituales del movi- miento obrero creció de día en día, porque el pro- pio movimiento continuó desarrollándose sin ce- sar. Después de fallecer Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. A él acudían por igual en busca de con- sejos y orientaciones tanto los socialistas alema- nes, cuya fuerza, a despecho de las persecuciones gubernamentales, aumentaba constante y rápi- damente, como representantes de países atrasa- dos, por ejemplo, españoles, rumanos y rusos, que debían meditar y sopesar bien sus primeros pasos. Todos ellos aprovechaban el riquísimo te- soro de conocimientos y experiencias del viejo Engels. Marx y Engels, que sabían ruso y leían libros en esa lengua, se interesaban vivamente por Ru- sia, seguían con simpatía el movimiento revolu- cionario de nuestro país y mantenían relaciones con revolucionarios rusos. Ambos se hicieron so- cialistas siendo ya demócratas y su sentimiento democrático de odio a la arbitrariedad política era extraordinariamente vivo. Este sentimiento político natural, unido a la profunda compren- 20

sión teórica del nexo existente entre la arbitra- riedad política y la opresión económica, así como su riquísima experiencia de la vida, hicieron que Marx y Engels fueran muy sensibles precisa- mente en el sentido político. Por eso, la heroica lu- cha que sostenía un puñado de revolucionarios rusos contra el poderoso Gobierno zarista halló la más profunda simpatía en el corazón de esos dos revolucionarios probados. Y a la inversa, era na- tural que el intento de volver la espalda a la tarea más inmediata e importante de los socialistas ru- sos –la conquista de la libertad política–, en aras de supuestas ventajas económicas, les pareciese sospechoso e incluso lo considerasen una trai- ción a la gran causa de la revolución social. «La emancipación del proletariado debe ser obra del proletariado mismo», enseñaron siempre Marx y Engels34. Y para luchar por su emancipación eco- nómica, el proletariado debe conquistar ciertos derechos políticos. Además, Marx y Engels vieron con toda claridad que la revolución política en Rusia tendría también una importancia gigan- tesca para el movimiento obrero de Europa Occi- dental. La Rusia autocrática ha sido siempre el baluarte de toda la reacción europea. Por su- puesto, la situación internacional extraordina- riamente ventajosa en que colocó a Rusia la gue- rra [franco-prusiana] de 1870, que sembró por largo tiempo la discordia entre Alemania y Fran- 34 *Véase: C. Marx, «Estatutos Provisionales de la Asociación», «Estatutos Genera- les de la Asociación Internacional de los Trabajadores»; F. Engels, «Prefacio a la edición alemana de 1890 del Manifiesto del Partido Comunista» (C. Marx y F. En- gels, Obras, t. 16, pp. 12-15; Obras escogidas en tres tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1976, t. 2, pp. 14-17; t. 1, pp. 103-105). 21

cia, no hizo sino aumentar la importancia de la Rusia autocrática como fuerza reaccionaria. Sólo una Rusia libre, que no tenga necesidad de opri- mir a los polacos, finlandeses, alemanes, arme- nios y otros pueblos pequeños, ni de azuzar con- tinuamente una contra otra a Francia y Alema- nia, dará a la Europa actual la posibilidad de res- pirar aliviada de las penalidades de las guerras, debilitará a todos los elementos reaccionarios del continente y aumentará la fuerza de la clase obrera europea. De ahí que Engels, pensando en el progreso del movimiento obrero de Occidente, deseara calurosamente la implantación de la li- bertad política en Rusia. Los revolucionarios ru- sos han perdido en su persona al mejor de sus amigos. ¡Memoria eterna a Federico Engels, gran lu- chador y maestro del proletariado! *** 22

La Editorial Aurora valora altamente su opinión acerca del contenido, diseño y diagramación de la presente publicación. Igualmente, agradece cualquier otra sugerencia. [email protected] 23


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