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Lo que penseis de nosotros - Antonio Morera

Published by Ciencia Solar - Literatura científica, 2016-05-29 07:45:20

Description: Lo que penseis de nosotros - Antonio Morera

Keywords: Science fiction,Ciencia ficción,Libros,Fantasía,Ebooks,Lo que penseis de nosotros,Antonio Morera

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FUTUROSCOPIAStres metros de ancho y las paredes eran bastan­ ningún motivo para que no la creyeran. Ratgebte lisas. No había tierra por ningún lado, el ca­ no lo tenía tan claro, su visión de los \"hombresmino lo podría haber abierto un gusano lagarto\" era bien distinta a la de ella.gigante que comiera roca. El grupo lo com­ponían cuatro hombres además de la mujer. El hongo bioluminiscente de las paredesAnduvieron durante horas por un camino dife­ comenzaba a brillar débilmente iniciando surente al que siguieron la primera vez después ciclo de luz cuando llegaron al lago. Estaban ende ver el milagro del cuerpo de mujer surgien­ una pequeña cala que el agua oscura y aceitosado del cuerpo del lagarto, días antes. No lamía despacio desprendiendo un resplandorhabían perdido el tiempo desde que consiguie­ verdoso al reflejar la luz de las paredes. El si­ron el dispositivo grabador: en cinco días lencio resonaba en los oídos como cuando tehabían registrado la vida cotidiana en el asenta­ tapas las orejas con la palma de la mano hueca,miento, imágenes de niños corriendo y muje­ roto rítmicamente por el sonido de las pe­res lavando la ropa o trabajando en las queñas olas al restregar los guijarros. La vozplantaciones. Esas escenas de la vida diaria del agua era hipnótica, esa pequeña zona de laserían lo más radical y revolucionario que se caverna de techo bajo y tan cerrada al aguahabría visto nunca en la Ciudad de Plata cuan­ tenía una cualidad uterina y a Lara le recordódo Lara las insertara en el sistema común de di­ las salas de maduración de los fetos en su últi­fusión de imágenes. Los detalles concretos de ma fase de desarrollo.cómo se haría esto eran confusos, pero teníantiempo; todos asumían que lo que fuera a ocu­ Dejaron los módulos en el suelo y Lara co­rrir podría tardar años, lo importante era hacer­ menzó a vestirse ante la mirada fascinada delo bien y a la primera, no habría segundas sus compañeros. Ratgeb la miraba con una in­oportunidades. Repartido en las mochilas iba tensidad sexual, imposible saber en lo que es­el traje de Lara. Se dirigían a un punto discreto taba pensando mientras la veía convertirse enen la orilla del lago. El plan era que Lara se el enemigo. Primer problema: las baterías es­pondría el traje y avanzaría hacia la isla nadan­ taban descargadas o algo le había sucedido aldo ayudada por unos sacos rellenos de restos traje puesto que no respondía ni se encendíavegetales de las plantaciones. No habían podi­ ningún indicador. Estaba muerto. En esas con­do reponer la reserva de aire y la recarga de las diciones la misión se volvía imposiblementebaterías había sido precaria, ya que no había arriesgada. Con el traje inútil solo contaría conmás electricidad que la disponible en el tendi­ el aire atrapado dentro. Contar con la escasado común de iluminación del asentamiento. provisión de los depósitos casi vacíos era apu­Habían tratado de construir un transformador rar mucho, pero sin energía para hacer circularprimitivo con ayuda de un mecánico al que no el aire y activar los reguladores no tenía casile dieron demasiados detalles. Lara entendía al­ ninguna posibilidad. Tendría que encontrar lago del tema, pero no era su especialidad. Las manera de respirar hasta llegar a los tubos, po­baterías tenían una carga mínima, la mujer nerse el casco agarrada a los sacos llenos desabía que la medición que indicaba el sistema restos vegetales, conseguir un buen cierre sindel traje no era fiable. ponerse nerviosa y luego bajar hasta el tubo y aguantar hasta que llegaran a por ella. Era un Por eso no iba a tratar de volver utilizando suicidio. Ratgeb parecía entender las implica­los impulsores; la idea era flotar con la madera ciones, no hizo falta decir nada tras darse pory no sumergirse hasta el final. Contaba con ser vencidos y comprobar que no había respuesta.capaz de aguantar hasta llegar a la boca del tu­bo de lanzamiento. Una vez allí, esperaba que —Vas a bailar un swing. Lo conseguirás,su presencia fuera detectada, y que alguien acu­ creo que eres una persona con suerte.diría a por ella, posiblemente mirmidones. —La suerte es solo un modo de describir el Tenía preparada una historia de amnesia y resultado de una acción, y suele depender dedesorientación, diría que pasó esos días escon­ que te guste el resultado. No sé si quiero morirdida, no mencionaría a los monos. Lara no veía por esto, quizá debería dejar simplemente que los mirmidones me encuentren, llamar su atención de algún modo. 51

FUTUROSCOPIAS —¿Y cómo les dirás que has sobrevivido to­ —Si me encuentran las pulseras tendré quedo este tiempo sin agua ni comida? dar muchas explicaciones. —El mismo problema tendré a la vuelta si Estaba claro que no quería discutir. Ukk lafunciona el plan. Puedo decir que me adoras­ miró hosco y se dio la vuelta murmurandoteis y que me alimentasteis. sobre vacíos interiores. —La reserva de aire no te hubiera dura­ —No entiendo esas tonterías.do cinco días y nuestra gente ha dicho que No recibió respuesta, el propio Ratgeb lle­no te conocían cuando les han interrogado. vaba al cuello un talismán contra las maldi­Eso es cierto, solo nosotros sabemos quién ciones.eres, pero si te hubiéramos \"adorado\" como —Era de su padre, probablemente sea unodices (cuando lo lógico hubiese sido matar­ de los objetos que Ukk más valore.te) la gente tendría que haberlo sabido. —¿En serio crees que alguien te puede des­Habrá represalias si ellos creen que les ocul­ truir con una palabra? —le había dicho Laratamos algo. durante la cena. —Puedo asegurarte que si me pongo en pie —No las habrá, al fin y al cabo me mantu­ ahora mismo y les digo quién eres no llegarásvisteis con vida. viva a mañana. —Pero... —No conoces a tu gente. —Y vamos a cambiar el mundo con un puña­ —Te recuerdo que soy una de ellos. do de imágenes. Si tenemos fe. Si no metemos la —Por lo que me has contado tu trabajo no pata. Si los dioses así lo quieren. La informaciónincluía tratar con personas de fuera. Perdón, es poder, pero dime, ¿por qué nos ayudas?primates. —La idea de que simplemente por ser Esto último lo dijo con sarcasmo, la cara quien soy y vivir en la isla implica que vosotrosformando una mueca desencajada. Lara perci­ tenéis que estar aquí, sin nada de lo que yobió claramente la carga de odio. Lo que les tengo, sin poder dedicar vuestro tiempo a algohabía contado les había hecho mirarse con los que os haga felices me hace sentir mal.ojos de \"ellos\", del pueblo de Lara. Ella se —Tú al menos no vienes aquí con los látigos.había visto como el otro, la bestia, el temor que —No, alguien lo hace por mí. No puedo es­asusta a los niños para que no se escapen y se tar allí y mantener mi independencia de lo queterminen la cena u obedezcan a sus padres. Por pasa aquí. En realidad no tengo opción. Enlo que había visto en el asentamiento, el miedo realidad sí que vengo con el látigo.formaba la base del sistema educativo. Por eso Tras un momento de silencio Ratgeb lelas pulseras y los amuletos, y las creencias en hurtó la mirada y dijo cortante:los poderes invisibles. —No le digas eso a los otros. Creo que no lo —Como ya te he contado, nosotros no tene­ entenderían —y acabaron de cenar en silencio.mos padres como los tenéis vosotros. Estamos Ahora volvían a mirarse. Ese momento selibres de eso, nos debemos solo a la ciudad. había ido, el ahora consistía en unas baterías —Lo dices como si fuera algo bueno. descargadas. Ukk les interrumpió. —Entonces ¿qué les vas a decir cuando te —Lara, tengo para ti una pulsera con un encuentren?símbolo de orientación que evitará que te pier­ —Que estuve sola. Que se estropeó mi tra­das y un amuleto que quita el hambre, era de je. Que he respirado el aire venenoso y que es­mi padre, de cuando salía a cazar por las caver­ toy enferma, y que no he comido nada en estosnas interiores. días salvo lo que había en mi traje. Me harán —No creo que un símbolo dibujado en una análisis, cuento con usar algunas hormonas delpulsera afecte a mi metabolismo. soporte vital para alterar los resultados. —Son­ —Vosotros no sabéis nada, creéis que lo rió— mi especialidad son esas cosas ¿recuer­abarcáis todo con vuestra ciencia, pero no das? De todas formas ahora hay que pensartenéis ni idea de lo que sucede en realidad. El otra cosa, sin las baterías no podré hacerlo.miedo es real, y la fe ¿has medido moléculas defe alguna vez con alguno de tus aparatos? 52

FUTUROSCOPIAS —¿Qué te harán por lo del aire? Alzó el brazo y lo dejó caer restallando el —Me internarán un tiempo, supongo Me látigo. Ratgeb se dobló de dolor y soltó un gri­tendrán en observación. Repetiré sus cancio­ to. En ese momento, Lara salió del agua connes y diré lo que quieren oír, y con el tiempo una piedra. Alzó ambas manos por encima deme sacarán. Espero que no mucho. Esconderé su cabeza y trato de darle con todas sus fuerzasla grabación en mi cuerpo para que no la en­ intentando acertar en una especie de salientecuentren cuando llegue, después la pondré en prismático de la base del cráneo. El hombre la­un lugar seguro hasta que pueda difundirla. garto cayó al suelo y desde allí le lanzó un lati­ —Te matarán. gazo a ciegas que se enroscó alrededor del —No lo creo. Les he costado muchos recur­ antebrazo del traje de Lara. Ella sintió el dolorsos, no creo que me eliminen si me creen sincera. de la descarga a pesar del aislamiento, pero pa­¿Por qué iban a hacerlo si no he descubierto na­ ra él era tarde, se habían echado encima de élda? Yo misma me reconozco afectada por el aire. con más piedras. Los esclavos que pierden elAdemás, no creo que mucha gente sepa la verdad, miedo ya no son esclavos nunca más.me tratarán como un caso más, y si la cosa llegahasta alguien que lo sepa, bueno, como te he di­ Cuando todo terminó Lara Solo dijo unacho no he descubierto oficialmente nada. Y nunca cosa tras el primer asesinato en la historia denadie ha matado a nadie en la Ciudad de Plata. la Ciudad de Plata: —Ellos nunca necesitan un motivo. Te ma­tarán. —Usaremos sus baterías. —El terror es un instrumento. Los mirmido­nes controlan sus emociones, lo sé. Mi vida es­ Hay algo que tengotuvo ligada un tiempo a la de uno de ellos. dentro, que está dentro de mí No pudieron seguir hablando, algo estabasaliendo del agua. y no es mi amigo, Era una figura negra y verde, una inconfun­dible cabeza de lagarto. Les habían encontrado una discordancia que subyace tras todaen el peor momento. Lara se deslizó por detrás música y toda pretensión de discurso cohe­de las rocas y se sumergió a oscuras y sin hacer rente.ruido. Desapareció, para el hombre lagarto pro­bablemente nunca había estado ahí. Lo que los Estaba sentado frente a su mesa esperandohombres veían ante sí era un ser de metal duro a que de un momento a otro su secretario lesobre el que se escurría el agua desprendiendo trajera la comida. Revisaba informes consul­destellos fosforescentes. tando algunos datos con Madre y rellenando El circuito de voz comenzó a funcionar, la huecos en su esquema de actividades. Alguienvoz sibilante y reptiliana les ordenó estarse llamó a la puerta y tras escuchar un sucintoquietos. \"pase\", su secretario entró sin hacer ruido por­ —¿Qué estáis haciendo aquí? Deberíais es­ tando una bandeja con un par de emparedadostar en vuestra cueva, durmiendo con vuestras y una taza de café humeante. Albión comió conhermanas. bocados espaciados mientras se informaba de Lentamente desenroscó el látigo, se es­ las últimas noticias, sin mirar la comida. Alcuchó un leve zumbido cuando lo puso en mar­ terminar pulsó un botón y sobre su mesa secha. Los hombres estaban inmóviles en desparramó una marea de microbots de lim­diferentes posturas, Ratgeb miraba por encima pieza. Cada unidad era de color negro, tenía ladel hombro, medio de espaldas. Les estaba ha­ forma de una lenteja y el tamaño de un granociendo con la mano extendida la señal de que de sal gruesa. Se extendieron por la superficiese estuvieran quietos. cubriéndolo todo con un movimiento semejan­ Se acercó un par de pasos. te al de una ola que se retira, y casi igual de rá­ —Yo os enseñaré lo importante que es cum­ pido. Al llegar al borde de la mesa se arrojaronplir con el horario. al suelo formando una cascada de color teflón que al chocar con las rodillas de Albión se 53

FUTUROSCOPIASabría en dos chorros. Las pequeñas unidades taré preparado, la Estructura es tan rígidaque aterrizaban en su túnica rápidamente res­ que con un poco de suerte no lo resistirá. Y ahíbalaban hacia el suelo, donde se reunían con estaré yo.las otras y se dirigían juntas a una abertura enla pared a la altura del suelo. La mesa quedó Llaman a la puerta.limpia de migas y restos de café. Él no levantó —¿Sí?la vista de lo que estaba leyendo ni por un mo­ —La hemos encontrado. Ha conseguidomento. Todo sucedió en silencio. llegar a uno de los tubos de salida. —Trátenla con delicadeza, y prepárenla pa­ Albión dejó de leer. Hizo una pausa reflexi­ ra un pequeño interrogatorio.va, abrió sus archivos personales y continuó laescritura en el punto en el que la había dejado. Rompimiento de gloria.Le gustaba dejarse una línea como cebo para se­guir a partir de ahí, le permitía enlazar con el Y hasta aquí la reconstrucción de lo queflujo de ideas anterior. Era una especie de testa­ sucedió en los Días de la Caverna. El resto demento lo que escribía. la historia es de sobra conocido. Hemos queri­ do con esta dramatización, elaborada a partir Esta idea me ha atormentado durante mu­ de los pocos restos que han sobrevivido hastachas noches. Los Padres crearon un mundo fe­ nuestros días, ofrecer una imagen plausibleliz \"donde todo el mundo tiene lo que quiere y de los hechos, abierta por supuesto a futurasno desea lo que no puede tener\". Un mundo reinterpretaciones si en algún momento apa­perfectamente ordenado, sin diferencias. Por recen nuevos datos. No queremos, eso sí, darotro lado, yo sé, y este saber en sí mismo es por finalizado este trabajo sin presentar ununa diferencia insalvable, atroz. Contribuyo a documento hasta ahora inédito: un pequeñodirigir un mundo al que no pertenezco, formo texto escrito por la persona que se llamaba aparte de una hermandad de personas mejor in­ sí misma Lara que ha aparecido entre los do­formadas que la mayoría, pero que desconoce cumentos de Albión. Se trata de unas pocas lí­la Verdad a la que solo tenemos acceso tres neas que al parecer no guardan relaciónpersonas. Tres personas y el Patriarca, claro. directa con los hechos que dieron lugar a laEsos idiotas prefirieron elegir a otro, alguien historia, pero que nos parece relevante apor­con más edad, les parezco demasiado joven. tar como apunte de la personalidad de dichaArgumentan que la gente está condicionada persona.para aceptar a un Patriarca con determinadoaspecto, venerable, mayor (pero no demasia­ [Hoy por la noche]do). Alguien que les inspire \"confianza\". Son Recuerdo cuando me sentaba aquí, hacepaparruchas, claro. Lo que sucede es que me tanto tiempo. La luz de la lámpara me deslum­tienen miedo. Llevamos años seleccionando a braba igualmente al mirar la pantalla del orde­los mejores, prefiriendo ciertos rasgos sobre nador. Yo solía taparla con un trapito, unotros, y cuando aparece alguien con las mejo­ pañuelo rojo que me dieron las mujeres con lasres cualidades, se acobardan. que pasé unos días oculta en el pueblo antes de volver. Teñía levemente la habitación con un Tengo que dejar claro que lo único que he tono rojo. Le daba un color íntimo de prostíbu­querido con mi acción es atraer el cambio, lo improvisado. Solo la luz. Aquí nadie sabe loabrir una grieta para un poco de caos. No pre­ que es un prostíbulo de todas formas.tendo nada radical, solo crearme una oportu­ Recuerdo pasar horas mirando el vacío denidad; no pienso esperar treinta años a que la pantalla, los millones de posibilidades.mi ilustre colega decida morir y dejar el car­ La más terrible soledad. Sí, de eso queríago. Por eso he elegido a esa chica para mi pe­ hablar. De la soledad. Y de que creo que nuncaqueño experimento. Nada aparatoso, unpequeño accidente. Espero... la verdad es queno sé lo que estoy esperando. Espero que suce­da Algo, cualquier cosa. Cuando suceda, es­ 54

FUTUROSCOPIASvolveré a hablar de ella. Tengo que decidirlo. bordes, que elimina las otras posibilidades,Quizá le eche valor y lo decida hoy. Por un la­ que te pone delante de la cara las cosas claras:do, no hay un máximo a superar. Hay un máxi­ esto es así. Y así va a seguir siendo. Esto es así,mo global a lo que el ser humano... Mejor será y tú ya no tienes forma de cambiarlo. Esto esdejar de hablar del ser humano. Hay un límite así, y no lo intentes porque no merece la pena.a lo que yo creo que soy capaz de sentir. Haydías mejores que otros, y hay veces que te pare­ Esto es así. Ellos no dejarán que sea dece tocar un techo —o un suelo— de dolor que otra forma, me decían en las cavernas. Esto esno sabías que existía, pero que estaba ahí. Lo así, la gente es débil. La gente es avariciosa. Lapeor que te puede pasar es lo peor que te ha pa­ gente es cobarde. La gente miente. Estos eransado. Cualquier cosa que no te ha pasado no los argumentos que me dieron los Hermanos,existe. Es así de sencillo. Si nunca te ha pasado cuando me hablaban de los que viven fuera,nada, si fueras una especie de rata de laborato­ pasando calamidades.rio perfectamente cuidada, y un día se te rom­piera una uña, sería un drama que te llevaría a Tú eres gente, como los demás. Tan simpleescribir cosas terribles. O peor aún: a enseñár­ y tan revolucionario como eso.selas a los demás. Mira cómo sufro, dirías. Co­mo Esa Gente. Esto es así. Tanto como un escroto de un cadáver del tamaño de un balón de fútbol tras Pero tiene que haber un tope. Ni siquiera tres meses de descomposición. Varón.comparas, no hay una memoria conscienteque contraponga este momento a uno del pasa­ En los meses que siguieron a la emisión dedo y te indique, con precisión matemática, si la cinta, aparecieron cadáveres flotando en eldebes sentirte mejor o peor. No existe tal cosa. lago. Nunca creí que las cosas llegarían tan le­Cada drama es siempre el más terrible, o no jos.sería un drama. Lo vi en los asentamientos, eltiempo que pasé con las personas que me Toda esa desesperación, toda esa lógicaabrieron los ojos. Lo he visto en la ciudad, los aplastante —porque­te­aplasta— son ruedeci­pequeños dramas cuando cualquier pequeño tas y poleas y planos inclinados de la mente. Endetalle de la vida cotidiana no estaba en su si­ algún momento quizá te hagan más fuerte o tetio, cuando algún meanismo decidía ir mal, permitan sobrevivir, o librarte del mamut o demis alegres conciudadanos, ignorantes de las la guerra o te ayudan a reproducirte. Pero Solocomodidades en las que desarrollan su vida. formando parte de un esquema más grande.Muchos de ellos se vendrían abajo si al abrir elgrifo no saliera agua caliene. La frustración es El juego es así. Más te vale no olvidar queun demonio que exige ser dominado. Todos so­ es un juego, porque eso elimina muchas figu­mos hermanos en eso. ras del esquema, y deja a las ruedecitas y a las poleas y a los planos inclinados mucho espacio No es el dolor lo que te lleva a hacerlo. Es para funcionar mal, y llevarte, cogido del co­la desesperación, el no ser capaz de imaginar la razón, a donde no querrías ver nunca a nadievida de otra forma, o cómo era antes (ya que el amado.pasado, como el futuro, tampoco existe). La comodidad es enemiga del hombre. La La desesperación y la lógica si estás enfer­ perfección es enemiga del hombre.mo, o mal informado. La lógica que recorta los Parece que el hombre tiene pocos amigos. Algo habrá hecho. FIN 55



FUTUROSCOPIAS VISIONES Ilustración de Ricardo García Hernanz Visiones, versiones, espejismos de una misma historia, unmismo tema. Un mismo héroe, villano, protagonista. La idea derealizar relatos sobre un tema común dejando a la creatividad elespacio que necesita. Michael Moorcock y su personaje Jerry Cornelius seencuentran agazapados bajo estas visiones. Son la inspiracióndirecta de esta sección de la revista. Moorcock animó a otrosautores a trabajar con Jerry Cornelius, a expandir su universo dehistorias, a crear un mundo compartido de ideas usando aCornelius como elemento común que a duras penas fuera elcemento que uniera esos mundos. Una idea fértil que diodiversos resultados. Moorcock escribió cuatro novelas a cualmás dispar que actuaban como una metaficción con unpersonaje como nexo de unión. Pero ni tan siquiera en estasnovelas del propio autor se dota a Cornelius de un mundo conuna coherencia interna. El personaje sería revisado por otros autores como Moebiusen su Garaje hermético, Grant Morrison en Sebastian O y Losinvisibles. Ha inspirado obras como Las aventuras de LutherArkwright de Brian Talbot. Incluso la letra de la canciónVeteran of the psychic wars, escrita por el propio Moorcock, sepodría entender como narrada en primera persona por el propioCornelius. Y así presentamos estas \"Visiones\", una excusa paradesarrollar mundos compartidos, historias comunes osimplemente trabajar sobre un tema que al autor se le imponedesde fuera como ejercicio de estilo. Cada vez con una visióndiferente, una faceta del cristal en la que se reflejan diferentesaspectos. Unas historias que esperemos les gusten. Y en este número solo una profesión como nexo común. Eltaxista espacial. Tengan cuidado con la bajada de bandera. El editor. 57

FUTUROSCOPIAS CONOCER LA VERDAD de gravedad. Y contrastaba con la delgadez por Antonio Morera del bigote, con algunos pelos rubios, y con la escasez del pelo del cráneo, rapado muy —Creo que usted y yo nos vamos a llevar corto. El taxista fijó sus ojos azules en losbien. Jajajaja. ojos del rabino, también azules, mientras este miraba, en cambio, su propia barba, El taxista terminó su apretada carcajada negra esta vez. Una de esas barbas que soncon un extraño sonido nasal. Parecía un casi inexistentes entre el labio inferior y laamago de sonarse los mocos sin ponerse barbilla, y que luego surgen hacia el pechoun pañuelo delante de la cara, como si qui­ como si tuvieran un objetivo concreto. Bajosiera asustar a su interlocutor con la ima­ el sombrero negro de ala ancha, los tirabu­gen anticipatoria de un reguero de saliva y zones postizos flotaban libremente en ausen­mocos empapando el magro bigote y la elon­ cia de gravedad.gadísima barba; y en el último momento di­jera: “Que no tonto, que es broma, que no —No le ha molestado lo que he dicho devoy a soltar los mocos al aire para que se las barbas, ¿verdad?queden flotando por aquí”. Así que se giró yllevó la mano hasta el taxímetro. —Eh. Ah. No, no. En absoluto, en abso­ luto. —Usted me dira dónde vamos jefe. —Eh. Ah. Al centro del universo, por favor. —Perdone la curiosidad, pero ¿es usted —¡Yujuuuuuuuuuuuu! La verdad es que rabino?nunca me he acercado por ahí. Se merece us­ted un abrazo por descubrirme nuevos cami­ —¿Cómo se ha dado cuenta?nos. Pues allá que vamos. ¿Tiene alguna —Jajajajajajajaja —el taxista hizo otrapreferencia en cuanto a la ruta? ¿no quiere vez su peculiar sonido nasal—. Bueno, yoque le dé un abrazo? soy taxista, como verá. Me llamo Sánchez. —Eh. Ah. Oh. No. Vaya por donde usted Joss Sánchez. Pero usted puede llamarmequiera, pero no me toque. pichafloja. —Bueno, pues si le parece, me voy a sal­ —¿Eh? ¿Qué? ¿Por qué?tar el agujero de gusano, porque yo no sé us­ —¿Por qué soy taxista o por qué puedeted, pero a mí, la verdad, es que me toca un llamarme pichafloja? ¿Quiere que le dé unpoco los cojones pagarle peaje a Ruíz Ga­ abrazo?llardón. Y más aquí. El rabino se tapó la cara con las manos, —Eh. Oh. Vale, vale. con ganas de frotarse los ojos, pero sin El taxista activó el taxímetro y la propul­ atreverse a ello por miedo a clavarse lassión iónica con el mismo gesto enérgico. La lentillas. No había nada peor que tener quemano se movió con tanta brusquedad que cambiarse las lentillas en medio de la gra­agitó el aire de la atmósfera artificial, remo­ vedad cero. Y sería todavía peor dentro deviendo el olor a pino artificial que impregna­ aquel apestoso taxi. Temía que el olor a pi­ba el exiguo interior del vehículo. no le entrara por los ojos y se quedara alo­ —Eh. Oh. Perdone, pero, ¿por qué ha di­ jado en su cerebro.cho antes que nos íbamos a llevar bien? Cuaderno de bitácora. —Por las barbas, amigo, por las barbas. Fecha estelar: 05072010. El rabino se recostó en el asiento trase­ ¡Al fin! ¡Al fin me han dado permiso dero del taxi espacial y pensó que sí, que en mi misión de conquista y destrucción deleso tenía razón. El taxista tenía una barba planeta Tierra! ¡Al fin puedo retornar a loserizada, de pelo duro y densísimo, de color tentáculos de mi amada, y dormir arrulladocastaño un tanto rojizo, que le cubría la pan­ por sus ronquidos!za como una manta abrigada. La dureza del La verdad es que me hacía falta un des­pelo era tal que apenas flotaba en ausencia canso. Después de la última bronca que me 58

FUTUROSCOPIAShan echado los mendrugos de Inteligencia —¡¿Qué?! Pero ¡¿por qué?!de la Flota, a punto he estado de desertar. —Porque me obliga el Ayuntamiento.¡¿Pues no se han atrevido a regañarme por A mí, la verdad sea dicha, me toca un poconosequé mutilaciones de ganado y nose­ el pie tener que pararme en cualquier aste­cuántas abducciones de animadoras de insti­ roide a pillar a la peña, porque luego es untuto?! follón para que me paguen las carreras, pe­ ro qué quiere que le diga. Quiero que quede constancia en este dia­ —Qué barbaridad. Qué barbaridad. Nirio privado —que será leído por todo el pú­ que estuviéramos en Cuba.blico, o no me conozco las filtraciones del —Jajajajajaja. No se preocupe, rabino,servicio— que encuentro insoportable la cre­ que no será para tanto—. El taxista juntó,tinez conspicua de la gente de Inteligencia esta vez, su peculiar sonido nasal, con unde la Flota. Si el almirantazgo es incapaz de silbido agudo lanzado hacia su próximolevantar su implante peniano sin recurrir a cliente. Contra todo pronóstico de las nor­los arbotantes de su señora es su problema, mas físicas del espacio conocido, el humanopero los agentes de campo no tenemos por calvo, gordopilo y que sangraba por los ojosqué tener que aguantarnos las ganas de ali­ poniendo perdido el asteroide sobre el cualviar nuestros impulsos genésicos como si se erguía, fue capaz de escuchar dicho silbi­fuéramos seres humanos de torcidas cos­ do. —Venga, sube, pichafloja.tumbres alimenticias y sexuales. ¿Acaso Las barbas. Se parecían en las barbas.quieren que nos sujetemos los tentáculos al El rabino entendió perfectamente lo quecuerpo con una frazada hasta que a los seño­ quiso decir el taxista cuando el calvo gordo­ritos les convenga arrasar la Tierra? Esa no pilo abrió la puerta del taxi y las barbas deles forma de tratar a un ñagarái, no señor. taxista y el rabino hicieron lo imposible pa­ ra acompañar a la atmósfera con olor a pi­ Ya es bastante malo tener que estar aquí no hacia el espacio exterior. El calvometido, dentro de las tripas de un huésped acomodó su orondo cuerpo en el asientohumano, dominando su mente, ocultándo­ trasero y cerró la puerta de golpe. El taxis­me de sus congéneres y flotando en sus di­ ta, cuyas venas empezaban a hincharse bajogestiones. su piel, se dirigió al cliente con las últimas reservas de aire que le quedaban en los pul­ Es muy estresante. Sus fantasías son tan mones.sórdidas como su dieta. Menos mal que no —Por favor, ¿podría cerrar más despa­me tengo que preocupar por sus congéne­ cio la puerta? Y si no le importa, ¿puederes, pues no tiene amigos. volverla a abrir, para que entre otra vez la atmósfera, y después cierre si quiere, pero Estoy deseando llegar a casa a palpar a despacio? Si lo hace le doy un abrazo.mi señora con los palpos. De hecho, creo El calvo miró al taxista con ojos empa­que debería coger un taxi. Así llegaría an­ pados en sangre. Pero no le vio. No obstan­tes. Además, he salido del planeta de forma te, hizo lo que le pedían. Mientras laun tanto precipitada. Tenía tantas ganas de atmósfera con olor a pino volvía a entrar encogerme un permiso que se me ha ido el san­ el taxi, el rabino reflexionó sobre las leyen­to al cielo y hasta se me ha olvidado coger das que se contaban de los taxistas espacia­un traje espacial. les, como que eran capaces de insultar a gritos incluso a través del vacío del espacio. Y ahora resulta que el mendrugo de mi —Buenas.huésped está empezando a sangrar por los —Buenas. Oiga, ¿usted no es del todoojos. humano, verdad? —No. ¿Cómo se ha dado cuenta? —Jefe. Voy a tener que parar si no le im­ —Por lo que le ha hecho usted a la po­porta. —¿Eh? ¿Ah? ¿Por qué? —Para recoger al colega este. 59

FUTUROSCOPIASbre atmósfera nada más entrar. Se huele gen, pero el cura insiste, horrorizado, endesde aquí. Ustedes los ñagarái siempre ha­ que ha estudiado biología y que los esper­cen lo mismo. Siempre se cogen un cuerpo matozoides solo se encuentran con caca yhuésped humano, se le meten por los intesti­ nosequé del Gobierno.nos y se quedan ahí, disponiendo de su cuer­po a placer. Casi diría que son ustedes un Y encima el muy jeta tiene los santos co­poquito julandrones. jones de soltarme todo esto cuando él va al centro del universo. ¡Será posible! Al centro —Oiga, sin faltar. del universo. Como si no supiéramos todos —Bueno, ¿dónde vamos? lo que pasa ahí, en el centro del universo. —Pues mire, estoy de permiso, así queprimero vamos a ir a Vulcano, y en llegando Drojaíno, metijón, degenerao, vicioso,a la luna, sale de curvatura, se mete a la de­ trolo, so quinqui, desgraciao. ¡Piazo cura!recha y va por... —Ya. Ya sé dónde va. Anda, mari­ —¡Eh! ¡Oh! ¿Cómo que cura? ¡Oiga,conzón, que te quieres ir de putas. oiga! ¡Sin faltar! Pero ¿qué impertinencia —Usted no lo entiende. Yo le dedico las es esta? Que yo no soy de esos tocaniños.palabras más bonitas en mi diario. Perovea, vea su foto. —Jajajajajaja. Bueno, bueno, rabino, no —¡Zape, zape! Si a mí me da igual. Mien­ se me mosquee con el pobre hombre este,tras no me llame pichafloja. que bastante tiene con lo que tiene. Y usted. —¿Qué? ¿Eh? ¿Ah? ¿Cómo? ¿De pu­ No, usted no. El otro usted. El usted quetas? —el rabino empezo a manotear el aire a está dentro de usted aunque usted no lo se­su alrededor intentando colocarse las bar­ pa. Haga el favor de no insultar a mi clien­bas en su sitio, que continuaban escoradas tela, a ver si van a haber aquí hondonadashacia la puerta del taxi—. ¡Pero oiga! ¡Oiga! de hostias, ¿estamos?¡Eso es pecado! Cuaderno de bitácora. —¡Oh! ¡Oh! ¡Ah! Es indignante. ¿Falta Anexo. mucho para el centro del universo? He podido coger un taxi pero, desafortu­nadamente, he de compartirlo con un ser —Pues estoy un poquitín perdido. No séhumano que insiste en sus condicionantes si tengo que girar por aquí.morales para dictar el devenir genésico demi especie. Sus dicterios reprobando mi po­ —¡Ah! ¡Oh! ¡El meteoro! ¡El meteoro!sicionamiento anatómico dentro del íleon —Uuuuuuups.del señor, por alopécico que sea, se mezclan —Gireeeee, Sáaaaanchez.con las más profundas disquisiciones inte­ —¡Ah! ¡Oh! ¡El volante! ¡No suelte el vo­lectuales sobre la naturaleza de la virtud y lante!las restricciones que para la libertad indivi­ —¡Animal! ¡Se conduce con las manos!dual derivan de degradar la santa institu­ ¡Con las dos manos!ción del matrimonio. El taxi se deslizó por la curvatura del es­ Yo he intentado explicarle que a mi seño­ pacio tiempo como por cualquier otro so­ra le soy fiel. Que su belleza es como las de cavón, mientras las bacterias de salmonelalas florecillas del campo a los pies de los ca­ que viajaban montadas en el meteorito con­ballos. Y que a mí no me llama desviado ni tra el que casi se estampaban le hacían lami padre, que es lo que más respeto en el peineta. En unos cuantos millones de añosmundo. Que desde que he dominado la men­ llegarían a un planeta y evolucionarían has­te del humano que me sirve de huésped, he ta formar una civilización del cagarse, parahecho lo imposible porque siga siendo vir­ luego exterminarse las unas a las otras en accidentes de tráfico. El rabino pensó que no era un mal guión para una película de Hollywood. En un futuro, los vehículos se movían con reactores de fusión. Pero un ac­ cidente múltiple producido en las cercanías 60

FUTUROSCOPIASdel Bernabéu amenazaba con provocar una fera con olor a humanidad del traje. Es unreacción en cadena y destruir la Tierra. cambio tan agradable que uno empieza a respirar por la boca, de puro ansia de oxíge­ —Pffffffff. Qué quiere que le diga, rabi­ no.no. Cosas peores se han visto. Nos acercamos al centro del universo y —¡Eh! ¡Oh! Oiga, ¿hay aquí instalado un presionamos el timbre de la puerta romboideaparato de telepatía? de la valla del chalet. Nos abre un menos­ mola de tres por tres —parsecs—, que dice —Nos ha jodido mayo con las flores. que qué queremos. Yo no quiero nada y el¡Que este taxi es híbrido! rabino solo quiere ver algo por la escafan­ dra. El menosmola nos dice “poneos en esa Cuaderno de bitácora. cola” y nos situamos detrás de una plétora Suplemento. de lo más granado de la intelectualidad uni­ Llegados al centro del universo, casi hay versal, desde liberales con cara de no haberque sujetar al rabino para que no se bajara logrado, a base de insultos, que papá Esta­del taxi sin traje astronáutico. Qué ganas de do les limpiara la caquita del culito, hastapillar tiene este hombre. Esta mal, mal, pe­ keynesianos con las venas resecas de tantoro mal de verdad. pincharse inyecciones de liquidez, entre­ El taxista aparca en el horizonte de suce­ mezclados con antiguos diputados marxis­sos. Dice que de ahí no pasa. Que en cuanto tas reconvertidos a la extrema derecha,mete el taxi en un área donde el tiempo se historiadores neofranquistas, socialdemó­dilata, automáticamente los de la Mutua le cratas magufos, contertulios de tarifa pla­suben el seguro porque dicen que el coche na, gentes que gracias al terrorismo puedentiene más de diez años en el universo relati­ presumir de demócratas y, en general, to­vista. dos los cretinos que en este universo abren El olor a pino de la atmósfera artificial la bocaza para rebuznar y encuentran unnos persigue en cuanto bajamos del taxi. Pe­ auditorio receptivo a su halitosis. Todosro enseguida se congela el ambientador, buscando pasar como fuera el fin de ciclo.que además se pone verde, y no sé si es porla radiación cósmica o porque le echan algu­ Después de un buen rato llegamos a lasna mierda química. El rabino está mal, pero segundas puertas romboides. Se abrenmal, mal de verdad. Y lo de no poder respi­ las puertas romboides y pasa primero elrar dice que es lo que peor le pone. Pero el menosmola de tres por tres, que va ciego,taxista se estira y nos deja unos trajes as­ bailando al son de tres perroflautas. Se cie­tronáuticos que tiene en el maletero, vol­ rran las puertas romboides. Luego pasamosviendo enseguida a recogerse los brazos por un escudo deflector. Luego por las ba­hasta su tamaño normal. Insiste en darnos terías láser. Luego por una cortina de aba­un abrazo especial para asegurarse de que lorios y ya llegamos, auténticamente, alqueramos volver. Ninguno quiere. centro del universo. He tenido que ayudar al rabino a poner­se el traje. Porque está mal, mal, pero mal Donde está Dios.de verdad. Yo creo que se le va a deformar —Eh. Ah. Oh, señor, señor. No soy dig­el fieltro del sombrero si lo tiene mucho ra­ no de que entres en mi... en mi... en mi ca­to en la escafandra, pero él insiste que si no sa, pero una palabra tuya... bastará paralos tirabuzones postizos se le caen. Yo le di­ sanarme.go que le pongo un poco de salivilla, como a La voz del rabino resonó como un true­los niños en el flequillo, y se le tienen en el no cuando habló, con humildad, al cuellositio. Y él dice que no, que no, que le da asco. de su escafandra. La voz de la oración rebo­ Se nota mucho el cambio de pasar de la taba contra la tecnología de la que el hom­atmósfera con olor a pino del taxi a la atmós­ bre había rodeado su vida y no era lo 61

FUTUROSCOPIASsuficientemente potente como para alcan­ azul en el humano gordopilo, mientras sezar a Dios. carcajeaba con toda la cara. —Oh. Ah. Oh, señor, señor. Yo solo im­ —Jajajajajaja. Te tiro a ti primero y aploro conocer la Verdad. este me lo llevo al kelo, porque vaya viaje que me lleva el notas. Pero Dios es omnipotente, omnipresen­te y omnisciente, por lo que conoce todos Por toda respuesta, el parásito ñagaráilos pensamientos y sentimientos de los se­ que habitaba en el interior del recto del hu­res humanos, hasta los más íntimos y recón­ mano gordopilo se revolcó en sus entrañas,ditos, hasta aquellos de los que los hombres lo que motivó una nueva agresión a lano son conscientes, y escucha todas las ora­ atmósfera del taxi. El taxista se repantingóciones a él dirigidas, hasta las que rebotan en su butacón, limpió el volante con la bar­contra escafandras recubiertas de esputos. ba y volvió a hacer aquel sonido suyo, tanSí, incluso las que pronuncian los fariseos, característico, como si fuera a sonarse sincon sus tirabuzones de moralidad. ponerse un pañuelo delante de la cara y en el último minuto se arrepintiera y pensara, Dios, con su divina gracia, escuchó y “si hombre, contigo voy a compartir yo misatendió la oración del rabino, como hace mocos, que son míos”.con todos sus hijos que ponen en Dios su fey sus esperanzas y solo ansían buscar la Ver­ —Bueno. Mientras no me llame pichaflo­dad. Pues solo la Verdad los hará libres. ja. ¡Y usted rabino! ¡Anime esa cara hombre! ¡Venga aquí y deme un abrazo! ¡Piense que Y en verdad, en verdad os digo, que con YO soy el camino, la verdad y la vida, pues eluna uña larga y mugrienta del dedo meñi­ camino que te muestra el GPS no es el autén­que, cogió un gramito de Verdad y lo pesó tico camino! ¡¡¡Yuuuuuuuuuuuuuuuu!!!en la balanza. —¿Qué? ¿Ya tiene lo que buscaba, rabino? *** El rabino y el humano gordopilo se qui­taron los trajes astronáuticos en medio del TANATOTAXIAtaxi, con el carajal de atmósferas consiguien­ por Jacobo Peña Conversate. Los pocos cristales con olor a pino queaún no se habían derretido, se evaporaron La oscuridad le resultaba cómoda alde repente en una nube de humanidad, y lle­ principio, cuando entraba en ella cansadonaron por completo la atmósfera del taxi, del anterior ciclo y deseando descansar,como todos los gases nobles, solo para ser pero no tardaba en volverse no ya monóto­exterminados por gente que huele a hom­ na sino alienante, diluyendo percepción ybre, como todos los nobles. recuerdos en un mismo torrente. Recordar Las hediondeces que surgían de lo más su propio nombre, de dónde venía, cuántasprofundo del humano gordopilo amenaza­ veces había pasado por este proceso en suban con alcanzar una cadencia africana, por búsqueda era difícil en ese momento. Porlo que el taxista se limitó a juntar los labios eso, cuando empezó a sentir el aire, que noy enarcar las cejas con cara de pasmo, con podía ser llamado así en sentido estricto,cara de no sé si darte un beso por sorpresao sorprenderte con esta cara de pasmo. Acto seguido, el taxista fijó sus ojos azu­les en el azul vidrioso del rabino, cuya mira­da se había perdido dentro de su plácidafaz, relajada y feliz, despeinada de falseda­des. De sus labios surgía un hilo de voz. —Elói, Elói. ¿Lámah sabájtani? El taxista depositó de nuevo su mirada 62

FUTUROSCOPIASenfriarse poco a poco y la total oscuridad El pasajero parecía intentar recordar unir degradándose a tonos de gris que aca­ dato remoto. Al hablar, su idioma sonóbarían estallando en un brillo de alumbra­ complejo y lleno de guturales sordas. Lamiento, se sintió aliviado ante el fin de este mampara entre ambos crepitó y lapseó unciclo y el comienzo del siguiente. poco antes de traducir la respuesta. Deambula mirándolo todo con el mismo —Alpha 1450 Omega 7409, órbita Ko­gesto de ira refrenada con el que le había co­ chah 3.nocido. Pese a que su aspecto se ha degrada­do, mantiene una pose digna que en A veces, con esos lenguajes de periferia,contraste con su facha le hacen parecer un la mampara producía errores. Mejor seríaloco peligroso. Joshsh decide acercársele, a asegurarse, pensó Joshsh.pesar del mal recuerdo que tiene del ante­rior encuentro. —¿Kochah 3? Eso está donde Thnord perdió el casco. Tres horas de hiper no nos —¡Eh! ¿Sarabuus, verdad? ¿Me recuer­ las quita nadie. ¿Lo sabe?das?— le grita desde la ventanilla, detenien­do el taxi a su altura. El tipo se vuelve y —Tengo prisa.responde con una mirada rencorosa; vaya si —Pues vamos.— Encogiéndose de hom­le recuerda. bros, encendió el motor de maniobra y co­ menzó el despegue. —¿Quieres comer algo? ¿Tienes ham­ Joshsh recuerda que era jueves, díabre?— Abriendo la puerta del acompañante, autorizado para expulsar gases industria­el taxista le muestra un sándwich de hofcha les, y la capa atmosférica mostraba un boni­encurtida. to color naranja. Su Mercedes­Wagen Barnard zumbó fisionando en primera y No le recomendaría hacer esto ni el más diez minutos después alcanzaron las cienarrojado de sus compañeros de profesión pe­ gravedades necesarias para el salto. Activóro el peatón aligera un poco la expresión al el reactor de tránsito y conforme a normati­ver la tregua ofrecida. Entra en el taxi y cierra va, avisó: “entramos en el hiperespacio”.despacio. Aún exhibe cautela pero acepta el La luz de las estrellas cayó a sus espal­bocado y come en silencio, dándole a Jos­ das y el firmamento frontal se fue volviendohsh unos minutos para recordar su primer y progresivamente más gris a medida queúnico viaje juntos, dos semanas antes. aceleraban, hasta quedar del todo ilumina­ do. El parabrisas reaccionó tintándose para Cuando se acercó entonces a la parada, evitarle conducir con la galaxia brillándolele notó la abundante vellosidad corporal en los ojos.muy decolorada, señal de vejez en casi to­ El pasajero iba callado y concentrado endas las especies de la galaxia. No había vis­ examinarse los cuatro dedos de cada mano.to antes esta raza: la nasalidad arrugada y Había que intentar una conversación, siem­prominente, las piernas cortas y masivas co­ pre es más entretenido.mo dos bloques de cemento, torso de barril, —Eh... me llamo Joshsh, por cierto.brazos fuertes. Tampoco era normal ver El pasajero se volvió a mirarle pero notetrápodos bípedos en esta zona del brazo contestó.espiral. —Son unas horillas de viaje y... — antes de terminar la frase el pasajero comenzó a “A quién le importa. Tengo mampara de mover la boca. Joshsh esperó la traduccióntraducción, el depósito está lleno” pensó. de la respuesta.Anticipaba una buena carrera. Al escuchar —Sarabuus.la puerta cerrarse detrás le echó otro vista­ —¿Sarabuus? ¿Así se llama?zo a la imagen del retrovisor. Ojos pe­ El otro asintió, meneando aquella granqueños, huidizos y oscuros, el cuello nariz peluda, casi probóscide, arriba y abajo.nervudo y ancho. —¿Dónde vamos? 63

FUTUROSCOPIAS —Y, ¿a trabajar o de vacaciones? —¿A otro sitio? No se ofenda pero va a —Estoy de paso. En proceso de ascen­ ser mejor que comprobemos primero quesión. tiene con qué pagarme esta carrera. —Vale. ¿Ascensión, dice? —Sí. —¿Cómo? —Parece interesante. —Dinero. Pagar. Pague este viaje y le —Es importante. llevo donde quiera. —Ah. Ya imagino. Y... ¿le espera alguien Desde luego, Joshsh no tenía pensadoallí para recibirle? No sé si se lo han dicho entrar en ninguna atmósfera hasta quepero Kochah 3 es una bola de barro y hielo aquel tipo aflojase la pasta. Por fortuna elde uso industrial recién colonizada. pasajero, que parecía haber estado me­ —Tengo prisa, por favor. ditándolo, sacó de lo que parecía una poco Suficiente. No es que en el hiperespacio higiénica bolsa orgánica alojada más o me­se pueda modificar la velocidad, así que nos donde en un humano estarían las góna­Joshsh entendió la indirecta tan claramente das, una tarjeta de pago. TauCeti Redcross.como si la mampara hubiera traducido “lle­ La entregaban en Servicios Sociales a gentevo un humor más desagradable que un desahuciada o desplazada por una guerra osaard manglio y no tengo intención de man­ la destrucción de su planeta para que em­tener esta conversación”. pezasen una nueva vida. Podía habérselo imaginado. Con gestos impacientes, Joshsh Las horas se dividieron en minutos y se­ le indicó cómo introducirla en la ranura degundos y terminaron por crear un zumbido pago mientras murmuraba sobre los jodi­sordo de tiempo sin referencias que por fin dos paletos venidos del borde espiral. Lapodía ser ignorado. Aquella ruta se usaba confirmación de que el precio de la carreraapenas nada y no merecía la pena llenarla se había descontado de la cuenta llegó encon publicidad; solo dejaron atrás un par de seguida.anuncios de colonia barata y pasada de moda. —Vale.— dijo suspirando —¿Ahora, dónde? Salir del hiperespacio al espacio normal Esta vez las instrucciones fueron largasfue como abandonar un largo túnel dentro y complejas, con muchos gestos para añadirdel cual le obligasen a uno a escuchar músi­ información a la explicación de la trayecto­ca de ascensor. Solo el rebullir del pasajero ria. La mampara consiguió reunir los datosen su asiento, desperezándose groseramen­ en un todo coherente que resultase en unate para otear el horizonte del sistema, le dirección; una enana blanca en un subsec­animó a hablar. tor vacío del área Cygnus, dentro del Cúmu­ lo Abierto 103. Joshsh entrecerró los ojos y —Hemos llegado. ¿Había estado aquí an­ se lamió los labios, valorando, evaluando ates? Sarabuus. No parecía un bromista, solo perdido. Pero tampoco era una buena per­ Como quiera que Sarabuus no res­ sona, no. Tenía olfato para calar a cabronespondía y miraba en todas direcciones, el así, gente impaciente y caprichosa a la queconductor señaló un cuerpo celeste cercano, no le importan los demás y que antes de ha­un planeta de tamaño mediano y color par­ ber caído en su situación actual, acostum­do que orbitaba alrededor de la estrella y di­ braría a ser obedecido en sus deseos o ajo: “ese es Kochah 3”. conseguirlos por la vía directa. —Eso no solo está lejos.— comenzó a —No, esto no es. responderle —No sólo está en la otra punta —¿Que no es? Sí, hombre, es justo don­ de la galaxia y en una zona despoblada. Esde me dijo. que es una estrella camino de agujero ne­ —Me equivoqué. Me han dado una direc­ gro, sin planetas ni planetoides, sin anilloción equivocada. Tengo otra. Lléveme aotro sitio. 64

FUTUROSCOPIASde asteroides, sin base de exploración, sin intentaba abrirla, se confirmó a sí mismo lonada ni nadie. ¿Qué vamos, a disfrutar de que llevaba un tiempo temiendo: circulabalas vistas? con un idiota o un loco a bordo que además de ignorar las consecuencias de darse un Su pasajero arrugó el entrecejo. No pa­ paseo por el vacío, estaba dispuesto a gas­recía complacido pero algo en su interior tar el dinero que le quedaba para hacerlo.reaccionaba, elucubraba. Respondió despa­cio y mirándole a los ojos. El resto de la discusión no salió muy bien. Joshsh insistía en explicarle la situa­ —Yo soy el cliente. Yo pago. Con una ción y el otro decía estar justo dondebuena propina. Vamos. quería. Le preguntó por el nombre de la empresa, hotel o persona a la que iba a visi­ “A la mierda”, pensó Joshsh antes de vol­ tar por si eso sirviese de algo pero esto soloverse sin responder y arrancar, lanzándose empeoró la comunicación, ya que el batiburri­hacia Kochah 3. Usó la gravedad del planeta llo de palabras que ambos generaban empe­para girar y apuntar hacia el exterior. Iba a zaban a resultar intraducible para lallevar a este gilipollas por la ruta larga, a de­ mampara.jarle sin un crédito en la tarjeta de benefi­ciencia; y si no le gustaba, que se jodiera. Sarabuus golpeó la puerta, el cristal. “Eso sí que es el límite de los límites” se di­ Diez horas. Una jornada completa de tra­ jo Joshsh. Dando un tirón a la palanca debajo entre los dos viajes y aún le quedaba la cambios, giró el vehículo y buscó y pro­vuelta. De memoria, calculó dónde podría gramó una ruta hacia la base militar de ex­meterse a descansar que no fuese una base ploración más cercana.comercial mugrienta donde le cobrasen labebida a precio de agua sin reciclar y se le —Lo siento mucho, pero si venía usted aofrecieran prostitutas polimorfas de dudosa que le suelten para morir en el vacío, eso nohigiene. Añadía mentalmente suplementos puedo hacerlo.inventados a la tarifa conforme se acerca­ban al destino. Superponiendo sus gritos a las razones del taxista, Sarabuus seguía sin escucharle; Al salir del hiperespacio la estrella mori­ cuando estuvo claro que iban a entrar debunda teñía su atmósfera magnética de to­ nuevo en el hiperespacio redobló sus inten­nos que iban del ámbar a la carne cruda. tos de salir. No era tan fuerte que pudieraPor el retrovisor, Joshsh vigilaba la reac­ romper el casco de un taxi, claro, aunqueción del pasajero. Pero Sarabuus, tras mirar llegó provocarse heridas en los nudillos, de­de nuevo el espacio cercano inquisitivo y jando una sangre negra como la tinta im­localizar un par de referencias con el dedo pregnada en los cristales.índice resbalando por la ventanilla, se giróy mostró algo parecido a la satisfacción en Ya en el hiperespacio, los golpes fueronel rostro. Asintió y dijo: “Es aquí. Gracias. bajando su intensidad y el pasajero pasó deLe pago”. forma progresiva a una suerte de catatonia, limitándose a mirar al suelo con las manos —¿Seguro? ¿No prefiere que le cobre to­ enlazadas entre las piernas. Joshsh decidiódo al volver? no darle más combustible y se mantuvo ca­ llado durante la hora larga que tardaron en —No vuelvo. Usted me deja aquí. llegar a la base que orbitaba en misión de vi­ —Ahá. ¿Y dónde? gilancia sobre un planeta recién salido de —Aquí.— repitió arrugando el entrecejo su quinta guerra civil.y volviéndose hacia la manilla de aperturade la compuerta más cercana. La agarró a la Al recibirles en el hangar los soldadosvez que tendía de nuevo su pringosa y dilapi­ se quedaron pasmados viendo llegar un taxidada tarjeta a la ranura de pago. Joshsh, en lugar del habitual vehículo oficial y másque sabía que el sistema de presurización la con la explicación adelantada por radiomantendría cerrada incluso si el fortachón acerca de su cliente. Se congregaron alrede­ 65

FUTUROSCOPIASdor del vehículo por si aquel se mostraba Es un pobre desubicado.violento. Al abrirse la compuerta y salir de Le dejaron descansar un ciclo de sueñoallí Sarabuus, con el rostro cansado y suciode sudor, se escuchó una exclamación y uno de entero, pero pasó gran parte de él en velalos militares se adelantó un paso. con la cabeza llena de pensamientos recu­ rrentes sobre Sarabuus y su historia sin —Joder, yo conozco a este tipo. ¡Eh, sentido. Después del sueño se dirigió al ta­Yak!— llamó. —¡Mira a quién tenemos aquí! xi; Sarabuus ya estaba allí, mucho más¡El polizón imposible! tranquilo e incluso su postura tenía algo de marcial flanqueado por los militares, como Sarabuus se dejó escoltar con amabili­ si hubiese pertenecido a un ejército en eldad a una celda, mientras otros acompaña­ pasado.ban a Joshsh a una sala de descanso y lecontaban la parte que conocían de la histo­ —Se ha dejado traer sin problemas.ria en que estaba implicado por accidente. Creo que tiene asumido que se trata todo de un error. Le hemos dicho que le lleva de vuel­ Aquel desconocido había aparecido sin ta a donde le encontró y parece confor­más en una nave de exploración que patru­ me.— le dijeron.llaba el mismo subsector vacío de dondeacababan de llegar. Le encontraron en un Una vez dentro del taxi miró al pasajerocompartimento de carga sellado donde de­ en el retrovisor varios segundos. Este, hos­bería haberle sido imposible entrar. Tuvie­ co, con más razón que antes para estar pocoron que atribuir a la suerte no haberle dispuesto al diálogo, se limitaba a esperarencontrado antes, ya que entrar de polizón del taxista que cumpliese su trabajo. Joshshsin ser advertido con tantos sistemas de con­ se lamió los labios y volviéndose al tenientetrol era difícil. Pero allí estaba, desnudo y que esperaba de pie junto al coche, asintió.aterido de frío como si hubiera estado ocul­ Puso música y aunque le parecía grosero, seto en los congeladores de alimento. Le de­ sintió tentado de oscurecer el cristal de lalató la alarma de “presencia extraña” que mampara que le separaba del vagabundo.debía haber sabido esquivar desde el despe­gue, semanas atrás. Las cámaras de videovi­ El regreso lo hicieron encerrados degilancia había quedado cegadas por un nuevo en el silencio; en esa ocasión el con­fogonazo de luz justo antes de que Sarabuus ductor hasta pagaría dinero por sentirse so­apareciese en la bodega; la hipótesis era lo en el vehículo. Quizá por eso la salida aque lo había provocado el propio polizón pa­ espacio normal se le hizo tan repentina;ra que no le viesen salir de donde quiera viró de inmediato hacia la capital del sub­que estuviese escondido. No se le encontra­ sistema y aterrizaron en la misma paradaron, sin embargo, materiales para provocar donde había cargado muchas horas antes.aquel estallido. No tuvo que decir nada: Sarabuus salió dando un portazo y se perdió pronto en la Tras tomarle muestras de ADN, interro­ multitud.garle sin obtener nada más que la mismajerigonza religiosa sobre ascensión, reencar­ Ahora, Joshsh le mira terminar su sánd­naciones y destino que Joshsh había escu­ wich con atención y algo que decir en lachado, contactaron con Servicios Sociales, punta de los labios. Cuando termina, Sara­le gestionaron una tarjeta de beneficencia y buus hace ademán de salir pero le detieneuna filiación temporal para terminar por de­ la mano del taxista en el hombro. Es la pri­portarle al mismo planeta de mala muerte mera vez que se tocan. Joshsh le hace ges­donde Joshsh le había recogido. tos para que vaya a la parte trasera del coche, señalando el micrófono del traduc­ —En realidad debería llevarle a la po­ tor. El vagabundo entiende, sale y hace lolicía, nosotros no nos podemos encargar. Pe­ que le piden.ro como todo parece una confusión y el tipole pagó casi toda la carrera, ahórrese proble­ —Oiga... ¿Por qué es importante paramas y déjelo donde le encontró, ¿no cree? 66

FUTUROSCOPIASusted, bueno, salir al espacio, al vacío? ¿Sa­ te satisfecho. Esta vez procura que sus mo­be que se mataría?— dice Joshsh. vimientos sean más cautelosos. Acerca su mano a la puerta, mirando los ojos de su —No. No estaría muerto. Iría arriba. chófer en busca de una confirmación. —¿Arriba? Joder. La mampara debe es­tar fallando otra vez. ¿Dónde es arriba? —Gracias—, dice. —Arriba. Ascensión. Un lugar superior. —Espera— dice Joshsh, —No, no teMuerto no, voy a otro sitio. Estoy de paso, asustes. No te estoy tomando el pelo, es quehasta que llegue arriba del todo. me preocupo por ti. Vas a saltar al vacío y —Sí. A mí también me gustaría pensar morir. No sé dónde crees que vas a ir des­que al morir voy a otro sitio mejor. Pero, y pués de la muerte y te advierto: solo te heno te molestes, sólo quienes apenas habéis traído porque te reconozco la diminuta po­abandonado vuestra atmósfera seguís pen­ sibilidad, en este amplio universo, de quesando en esas cosas. Los que vivimos en el no seas simplemente otro caso de polizónespacio sabemos que esto es todo lo que chalado. Desde ese punto de vista te entien­hay. Como dice el clásico, “no veo a dios do. Pero es que además la forma de moriraquí arriba” no sería nada agradable, ¿sabes? El cambio —No le entiendo. Yo necesito ir allí. Por de presión te dañará los órganos y eso seráfavor. muy doloroso. Imagina tus órganos in­ Es la primera vez que el rostro de Sara­ flamándose mientras te asfixias intentandobuus muestra desesperanza y tristeza, más retener el poco aire que te quede. Serán los,que impotencia o ira. Por primera vez un no sé, quince o veinte segundos más largossentimiento de fragilidad. En realidad, Jos­ de tu vida antes de que caigas inconsciente.hsh está tentado de hacerlo. Se trata de asis­ Solo quería decírtelo. Violaría la ley por ha­tir a un suicida, ¿verdad? Es ilegal, pero certe este favor pero no me gusta hacerlo.tampoco es que tenga que descubrirlo na­ ¿Lo entiendes? Querría que te lo pensases.die. Sarabuus apenas existe para el gobier­ ¿De dónde eres? Estoy dispuesto a ayudarteno, ni por iniciativa de este ni por la del si decides volver a casa.propio viajero. También está la cuestión éti­ Sarabuus solo le devuelve de nuevo unaca, pero, ¿la de quién? Su pasajero parece sonrisa. Mueve la manilla de apertura; lasaber exactamente lo que hace; es taxista, puerta no reacciona. Mira a Joshsh. Esteno neuratra, pero su instinto se lo dice. baja la mirada, busca el botón que desblo­También puede simular que va a ayudarle y quea los cierres traseros y tras soplar, la­una vez allí intentar razonar con él para que merse los labios y tener un pensamientocambie de idea. Hacer una buena obra. sobre el libre albedrío que después no re­ —Venga— dice, tras un minuto de mu­ cordará pero que le sirve ahora como justi­tuas miradas. ficación, lo aprieta. Aunque sorprendido y paralizado al sen­ El sonido de la puerta al abrirse, el airetir arrancarse el taxi sin previo aviso, la son­ siseando de golpe, una espiración morteci­risa cómplice que le dedica Joshsh anima a na seguida de silencio. Al darse cuenta deSarabuus de nuevo. Al entrar una vez más que en le retrovisor no ve lo que está pasan­juntos en el hiperespacio, esta vez desde do atrás, Joshsh se gira en el asiento. Launa órbita rápida, el ambiente se llena de puerta abierta le tapa parcialmente el cuer­cosas que decir que nunca se dirán, silen­ po de Sarabuus que flota laxo junto a ella,cios con significado y conversaciones de pe­ alejándose del vehículo hacia una zona so­queños gestos esquivos al retrovisor; es su bre el techo del mismo. Aún se mueve, nocuarto viaje en silencio, lo que lo convierte han pasado ni cinco segundos. Joshsh hacecasi en una tradición. cerrarse la puerta y ahora puede ver el ros­ De nuevo en el espacio normal, horas tro del viajero: serenos los ojos pero tensomás tarde, Sarabuus mira alrededor y asien­ el cuello y la mandíbula, señal de la asfixia y quizá de dolor. En un segundo desapare­ 67

FUTUROSCOPIAScerá flotando tras el bulto del vehículo. PRIMERA VENIDA El taxista aferra los mandos evaluando por J. J. Morillassi pesa más su morboso deseo de contem­ —Permanezcan todos en sus asientos,plar el final de la historia o el de otorgar in­ no hay motivo para alarmarse. La reentradatimidad al pasajero. No ha tomado la se ha efectuado con normalidad.decisión cuando llega el fogonazo, aunqueél lo siente más como varios segundos de in­ Lo cierto es que todo el mundo andabatensa blancura en los que no es capaz de mo­ gritando de acá para allá, empujándose yverse. La luz entra por las ventanillas y su derribando a quien pillaba por delante.sombra viene de arriba, de la dirección enque se había marchado el suicida flotando. Recuerdo el bingo mientras viajábamos por el no­tiempo. Yo me mantuve al mar­ Tan pronto se desvanece el brillo, da un gen, no creo en los juegos de azar (es estric­volantazo para poner el taxi proa al cuerpo tamente recíproco).de Sarabuus. Allí encuentra solo el espaciovacío. Sigue buscando, oscilando sobre su Tras el momento de la reentrada en eleje y pidiendo al ordenador revisar la super­ tiempo, cuando las imágenes deformadasficie en busca de objetos adheridos hasta de nosotros mismos se reajustaron de nue­convencerse de que el cuerpo, o se ha aleja­ vo (cosas de la inercia temporal), y el nú­do tanto que ya no puede distinguirlo con­ mero 23 que había salido en la bola volvió atra el horizonte o esa idea arrinconada en el ser un 23 normal en lugar de un largocerebro y cuyo acceso desata demasiados borrón de color negro, alguien tuvo tiempoproblemas para las respuestas que podría de gritar \"bingo\" antes de que sonaran lasotorgar, esa imposibilidad, ha sido posible. alarmas y se encendieran las luces rojas. La voz de los altavoces sonaba tranquilizadora. Tarda unos minutos en recuperar el con­ Normal: es solo una grabación preparadatrol de su pensamiento lo suficiente para de antemano para estos casos. Acabo de seranimarse a arrancar de vuelta a casa. De ca­ aplastado por un gordo que ha tropezado ymino reflexiona sobre el concepto de servi­ se ha caído de boca entre dos asientos. Lle­cio al cliente, de caridad y compasión, go con calma a la cabina, inserto la mone­retribución y sabiduría. Aunque no demasia­ da, espero a que la mascarilla caiga deldo; no siente que merezca la pena. No cree, techo, me la coloco con tranquilidad y sacoen realidad, que Sarabuus piense que merez­ la pistola. Es la única manera de que nadieca la pena. Un tipo como aquel le diría que se pase de listo y me la intente quitar. Si al­dejase de preocuparse. guno de estos mamones se acerca a mí, bueno, deseará no haberlo hecho y punto. —Ah, cabrón— dice de repente golpean­do el volante. —Esta carrera tampoco me la Tras un periodo de tiempo más o menoshas pagado. largo, todos los pasajeros estamos tranqui­ los respirando oxígeno con algún otro gas En esta ocasión la oscuridad tenía un tranquilizante de esos que añaden para dar­tacto acuoso y su temperatura era mayor le sabor, tú me entiendes. En mi caso, aque nunca. Cambiaba cada vez, así que pro­ menta.curó adaptarse. Se imaginó a sí mismo devuelta en el útero materno y aunque eso no \"No vuelvo a viajar con Liam­Ail\".cambiara el paisaje, cerró los ojos para in­tentar dormir un tiempo, satisfecho de es­ —La Compañía Liam­Ail les agradecetar de nuevo en el camino. que nos hayan elegido. Rogamos permanez­ can con las redes de inercia conectadas y *** con las mascarillas colocadas mientras ter­ minamos la maniobra de amarre. Bienveni­ do a la Estación Espacial Thermidor. El 68

FUTUROSCOPIASpasajero propietario del cartón premiado Thermidor. Así se quemen todos sus turbo­en el sorteo del bingo tenga la bondad de di­ rreactores en la noche de San Juan. Se su­rigirse al personal de cabina y se le hará en­ pone que aquí conseguiré un piloto y unatrega de un pasaje con destino abierto a nave para el tramo final de mi viaje. Lacualquier lugar dentro de este sistema so­ Agencia ha dedicado 3 años de trabajo alar. Tenga cuidado de no olvidar sus perte­ conseguirme una identidad falsa, entrarénencias personales. El mono amaestrado les en R'lyeh 7 como un vulgar representanteconducirá a la cinta de recuperación de equi­ comercial de una Casa menor, encargado depajes, podrán reclamar por la pérdida de buscar contactos para la importación decualquier maleta en la misma sala. La tem­ bloques de reciclado doméstico. Una vezperatura es de unos agradables 24 grados allí debo liberar una cepa de cierto virusdurante el sector diurno y de unos refrescan­ responsable del Síndrome de Machado­Mi­tes 17 durante las horas de iluminación ate­ yazaki. Se trata de un virus estético, lanuada. Que tengan un buen día, piensen en Agencia espera que se produzca un cambionosotros para su viaje de vuelta\". social que favorezca el resultado de ciertas negociaciones. El ambiente en la zona comercial de laEstación Espacial Thermidor (homenaje al ¡Cuidado!diseñador del genoma de un artrópodo mari­ A partir de aquí todo se vuelve terrible­no delicioso, habitual en la dieta de los mente futurista y como de ciencia ficción.abuelos) era frenético. El aire estaba satura­ Lo primero que hay que saber es dóndedo de humo y aromas de comida. Sospecho te estás metiendo. En el caso de la Thermi­que la Autoridad disminuye a propósito la dor la respuesta es: no lo sabes. Esta colo­potencia de los recicladores de aire para nia espacial es una mezcla gloriosa de seresmantener el clima pintoresco, abrir los ape­ escapados de los sistemas cercanos más latitos e incitar al consumo. Los registros di­ graciosa fauna local, que nunca ha salido decen que en el pasado la cosa era así al aire aquí y que a veces muestra un interés y unalibre, los cabrones están jugando a invocar persistencia envidiables por conseguir queel atavismo para fomentar el comercio. O quie­ tú salgas, pero que tus pertenencias perma­ren ahorrar. El atrezzo se completa con un nezcan.colorido abigarrado y delirante que recuer­ Camino del hotel me cruzo con un gru­da a Calcuta (el planeta, no la tecnoartista). po de tres jóvenes xarkos reunidos alrede­ dor de sus bideslizadores fumando pitillos Maniobré con pericia intentando mini­ de nicocaína. Algunos tienen el grisáceomizar el contacto humano y conseguí llegar torso desnudo, otros llevan camisetas blan­al puesto de comida rápida apenas empapa­ cas de tirantes; todos lucen una especie dedo en sudor ajeno. Thermidor es como un tupé negro y gafas de espejo. Intento esqui­supermercado para pescadores, el lugar al varlos pero uno de ellos gesticula de repen­que vas cuando quieres fingir que has cruza­ te y no puedo evitar chocar con su brazo ydo el universo y necesitas comprar cosas pa­ que mi gabardina roce su piel. Los xarkosra poder demostrarlo. Una especie de Isla tienen el ADN modificado (una de las for­Tortuga fenicia donde la piratería no existe mas favoritas de \"arte\" que se practica en lapor la simple razón de que es legal y paga EE, compitiendo quizá con la verruguiza­impuestos. ción). Su piel tiene unas pequeñas lascas que la hacen muy cortante a contrapelo. En Mi misión exige discreción. Es por eso mi pueblo los usarían para pulir suelos,que no se me ha proporcionado un pasaje di­ aquí están en su casa y paso de discutir porrecto en una línea regular de transporte de mi gabardina rajada. Sobre todo porquelas de verdad. He viajado haciendo escalas están hablando de pegarles una paliza a losy rebajado el nivel de la clase de mis billeteshasta llegar a lo más bajo: Liam­Ail y la EE 69

FUTUROSCOPIAStipos de otra banda, unos jóvenes que vis­ propios de una presidenta autonómica (meten como los albinos de Necrón V. Son muy refiero a las colonias, claro). Sigo retroce­originales. diendo hundiéndome en la gente que se se­ para manteniendo el pasillo abierto, la En primavera liberan el órgano sexual y física de los campos de mierda tiene algu­lo llevan a la vista. El pene les crece al final nas singularidades interesantes.de la espalda, las hembras se acoplan conlos machos desde atrás. El acto dura poco, En ese momento se escuchan unos gri­pero permite a los machos liberarse de la tos aterrados que vienen de su amigo elenorme tensión que les mantiene inactivos, busto parlante. A su lado hay un tipo in­con el cerebro prácticamente en blanco du­ menso y muy muy peludo. Tiene una largarante el resto del año. melena y una poblada y muy voluminosa barba castaña que brota de su cuello y meji­ Esta postura, sin embargo, no favorece llas como una cascada y está vertiendola comunicación. tranquilamente sobre la cabeza del xarko algo que parece claramente combustible La mala noticia es que el tipo con el que mientras muerde la punta de un cigarro,he chocado parece que se siente terrible­ sonriente.mente ofendido. Saco la pistola y pulso elbotón \"acoplar misil rompeculos\", un pe­ —Disculpad ¿cómo os gusta el pescado?queño brazo metálico efectúa el enganche ¿Muy hecho o tostadito por fuera pero jugo­elegantemente en menos de un segundo. Se sete por dentro? —el xarko agita su empa­forma un círculo alrededor. pado tupé frenéticamente. Juraría que se ha meado ahí dentro. —Abuelo, estás a escasos segundos de re­cibir una paliza— (esto lo traduzco yo men­ —¿Necesita un transporte?talmente, él ha dicho algo como \"eh, tú, —Estaba pensando volver a casa andan­cabrónido, te vamos a fratasar\"). do, pero creo que tengo flato. Me vendría de perlas. Mientras apunto al que habla con el ar­ Los xarkos no saben qué hacer, no impi­ma, saco un espray y rocío al que se acerca­ den que me colque tras el hombretón queba por detrás con montmoriespumita; la señala la puerta abierta de un pequeñonube se endurece alrededor de su cuerpo de­ vehículo amarillo.jando libre sólo la cabeza atrapada en un —Suba.prisma de aspecto rocoso. Debería haberle Recojo mi pistola y avanzo de espaldas,llenado la boca también, qué lenguaje, dios cubriéndole, hacia lo que parece una pe­¿qué les enseñan en el cole hoy día? queña nave de color amarillo con la vaga forma de un huevo. El tipo hace un reguero —Qué mono, parece que está en un con lo que queda de la botella que baja des­baño turco. de el pelo del chaval hasta el suelo, y cami­ na también de espaldas extendiéndolo en No es momento de explicar qué tiene de dirección al vehículo. Se sube, el xarkomalo ser un bocazas, estoy en un problema. atrapado le está llamando de todo. El tipoMientras estaba ocupado haciéndome el ma­ sonríe, saca la mano por la ventanilla con elcho, un xarko recién llegado se me ha acer­ resto del puro y lo lanza al aire, la colilla gi­cado sin que me diera cuenta dándome un ra como una nave espacial, como un huesogolpe hacia arriba en el bíceps con su ante­ arrojado al cielo por un mono y cae en unbrazo. El resultado es sangre y la perspecti­ charquito al pie del monolito.va de saber lo que se siente cuando te No sucede nada.meten un rompeculos por el recto. Doy un —Lo apagué al subir, *snort*, no sepaso atrás, otro. El círculo de gente se abre puede fumar aquí dentro —cómo sonreía elrepelido por la fuerza del campo bipolar de muy cabrón.mierda que acabo de crear a mi alrededor: Nos elevamos entre el rugido de los xar­quieren mirar, no quieren mancharse la ro­pa. El equilibrio los mantiene apretados a ladistancia adecuada. Los tres xarkos se acer­can a mi sonriendo, mostrando los dientes 70

FUTUROSCOPIASkos y salimos de allí cagando leches. enviado rudo y poco comunicativo, poseído —Bienvenido al Emporio de Servicios Es­ por la urgencia de la necesidad de su pre­ sencia en la desconocida aldea de la quepaciotranstemporales del Honrado Señor había partido tres días atrás. El padreTaksi. Soy Joss, gracias por utilizar mi Wheelock intentó pacientemente conseguirvehículo ¿dónde puedo llevarle? algún tipo de información, pero del casi in­ comprensible dialecto del torvo mensajero *** sólo pudo descifrar un par de palabras. Tampoco el antes tranquilo grupo con el EL COCHERO que el padre Wheelock cenaba entendió por Josué Insua más, aunque esas dos palabras bastaron pa­ ra helar toda conversación y hacerles retro­ El coche de caballos se detiene por algu­ ceder unos pasos como si temiesen unna razón desconocida. Fuera, el viento ulula contagio. El padre Wheelock, tras meditarloentre los árboles con violencia. El padre unos instantes, se disculpó y despidió ten­Wheelock frunce el ceño con preocupación, samente del grupo y salió a recoger sus es­y luego lleva con dulzura el dorso de su ma­ casas pertenencias mientras le conseguíanno hasta la frente húmeda por el sudor del un carruaje.niño que se agita, envuelto en terriblessueños, sobre el asiento de cuero del carrua­ El siniestro enviado había desaparecidoje. El sacerdote sacude la cabeza, desalenta­ ya cuando desde la oscuridad de uno de losdo y frustrado. Abre la puerta a la sombríos callejones de la ahora silenciosaoscuridad. ciudad se acercó el coche tirado por cuatro caballos negros cuyas riendas descansaban —¿Qué ocurre?— pregunta —¿Hay algún en las manos de un cochero de ojos azules yproblema? dividida perilla luciferina. El padre Whee­ lock y él intercambiaron una mirada —has­ —Me temo que sí— responde la voz del ta que el cochero la apartó, repentinamentecochero. —Tenemos un problema. perturbado— y ninguna palabra. Con una premura solo posible en las narraciones, el El padre Wheelock sopesa sus opciones, carruaje se puso en marcha, los caballosangustiado. El niño no resistirá mucho más. aterrorizados por la crudeza del golpe del látigo. Cuando en el interior del lúgubre co­ —¿Qué es lo que ocurre?— pregunta nue­ che el sacerdote logró conservar ciertovamente, y sale del carruaje. equilibrio y deslizó la apolillada cortinilla para que el aire de la noche entrase y venti­ —Esto— dice el cochero mientras le revien­ lase el mohoso interior ya cruzaban los bos­ta por sorpresa el cráneo con lo que parece ques cercanos.ser una pesada barra de hierro. El cuerpo delpadre Wheelock cae sobre el barro oscuro del Dejaron los bosques atrás y entraroncamino. El cochero lo mira con satisfacción y en otros nuevos. Atravesaron los camposluego empuja la puerta y observa al niño, que de cereal, dirigiéndose hacia las fuentesha comenzado a sufrir ligeras convulsiones. del Olt. Recorrieron en quebrada trayecto­ ria Ardeal, adentrándose en las montañas. La historia no comienza ni acaba aquí. Durante las escasas y breves paradas los ... caballos seguían pareciendo víctimas del Habían oído hablar de él y le rogaron frenesí, y solo el trato brutal del cocheroque acudiese. Lo hicieron por medio de un impedía que arrastrasen en una nueva ca­ rrera sin control hacia el vacío al coche y a sus ocupantes. El padre Wheelock sabía que ningún caballo podía soportar este trato mucho tiempo, y que los animales 71

FUTUROSCOPIASmorirían de mantener el ritmo. Pero no mu­ so de lo que el padre Wheelock habíarieron. encontrado nunca. Y el coche, rechinando como si fuese a Durante dos noches lucharon el demo­romperse de un momento a otro, ascendió las nio y el sacerdote en las tinieblas de la pe­montañas y atravesó los siete puentes. En mu­ queña habitación. Fuera, los aldeanoschas ocasiones el camino parecía no existir, y esperaban, interpretando en silencio cual­el padre Wheelock, en la penumbra del inte­ quiera de los horripilantes sonidos que pro­rior, pensaba en las dos palabras que el men­ venían del interior de la choza. Un pocosajero le había dicho. A su izquierda más allá, la silueta del coche de caballos es­descansaba la ajada Biblia. El padre Whee­ peraba también el desenlace. El padrelock, aunque en momentos la observó con ví­ Wheelock salió en una sola ocasión, agota­trea fijeza, no la abrió. Pero pasó sus dedos do, y le tendieron una escudilla de caldo ca­sobre ella, perdido en sus meditaciones, co­ liente que él miró sin ver durante unmo si quisiese quitarle el polvo. tiempo. Luego se sentó, cubrió el rostro con las manos e intentó meditar. Por fin se diri­ Llegaron a la aldea al fin, y fue durante la gió a los padres, que permanecian atentosnoche y todo estaba oscuro. Era luna nueva. con inmóvil expectación. Casi una veintena de personas le espera­ —El demonio es fuerte— dijo al fin.ban. Inmóviles en la oscuridad, como si lle­ —¿Y la niña?— preguntó con voz roncavasen allí desde que el mensajero partiera a su padre.encontrarle. Hombres y mujeres y niños. Al­ El sacerdote negó con la cabeza.deanos, separados desde siempre de lo que —No sobrevivirá— les dijo. —Necesita­entendemos por mundo. mos otro recipiente. Los padres tenían un hijo también, y lo Un hombre se acercó. Sucio, barbado, trajeron a presencia del padre Wheelock, yansioso. Su mujer esperaba detrás. el sacerdote introdujo el demonio en el in­ terior de su cuerpo joven y fuerte. El demo­ Le señalaron una de las cabañas. Cerca, nio comenzó a devorarlo desde dentro enpero fuera del pueblo. Sin ventanas. La ese mismo momento, pero nada pudo hacerpuerta asegurada por un terrible tocón. El para evitar la prórroga que su tiempo depadre Wheelock dudó, y luego cogió su Bi­ cautiverio había sufrido. El padre Wheelockblia. Los aldeanos la miraron suspicaces. Re­ pagó a los padres más de lo que esperabantiraron el tronco y empujaron la puerta: por su generosidad, más del precio quesolo parecía haber oscuridad. Del interior hacía tiempo habían estipulado, y estos pa­de la cabaña no salió ningún sonido. Del ex­ recieron satisfechos aunque, a la vez, algoterior ninguno respondió, tampoco. El desesperados. Envolvieron en una mugrien­sacerdote pensó en las dos palabras que le ta sábana el cuerpo del niño y lo ataron lue­habían traído hasta aquí y buscó la mirada go, y lo transportaron hasta el carruajedel hombre que le había recibido. El hom­ donde esperaba el cochero. El padre Whee­bre hizo una señal hacia el interior. lock observó su figura, intentando adivinar sus pensamientos, pero él, desde el pescan­ —Dentro —dijo—. El demonio. te, apartó la mirada, azorado nuevamente. —¿En la cabaña?— preguntó Wheelock. El padre Wheelock creyó comprender sus —En la niña— respondió el hombre. razones. Entró en el interior del carruaje, y El padre Wheelock dió un paso hacia la cerró la puerta. El cochero lanzó su látigochoza pero volvió a detenerse y se giró ha­ sobre los caballos, que fueron tragados concia el hombre. voracidad por las sombras. —¿Su hija?— preguntó. Sobre el inmóvil grupo de aldeanos que El hombre asintió con un gesto. La mu­ observaron la partida, bajo las nubesjer, detrás, retorció con fuerza su mandil. que cubrían las estrellas, se oyó un lamento —El demonio —repitió el hombre con an­siedad, urgiéndolo a entrar—. Poderoso. Y todo era verdad. En el interior de la ca­baña. En el interior de la niña. Más podero­ 72

FUTUROSCOPIASsofocado y luego volvió el silencio. sobrevivió, aún a pesar de todo aquello que La historia no comienza ni acaba aquí. perdió en el proceso. No sin secuelas, por ... supuesto. El cochero se inclinará sobre el cuerpo El mundo se ha vuelto extraño desdefebril del niño, desatará la tela que sujeta entonces, pensará, o quizá siempre lo fue.su mandíbula y, con suavidad, buscará en El tiempo, el espacio... ¿Cuántas vidas hasu boca algo que sabe que está ahí. No vivido ya? ¿En qué lugares? ¿En qué futu­tendrá duda de lo que hacer con lo que en­ ros y pasados?cuentre. Conoce con bastante detalle los mo­dos de aquellos como el padre Wheelock: El cochero observará con sus ojos azulessabe de su incesante búsqueda de demo­ el pequeño objeto todavía cubierto con lanios, del horripilante uso al que los desti­ saliva del niño que comienza a sanar en esenan una vez atados, de su inestable mismo momento y volverá a sentir hambrecautiverio encerrados en los cuerpos de los y una alegría malsana.infortunados utilizados como anclas provi­sionales y destinados a un atroz destino. —Es hora de ver quién devora a quiénQuizá los recuerdos le hagan pasar las ye­ —dirá con la esperanza de que el demoniomas de sus dedos sobre su corazón, donde pueda oírlo.sus cicatrices aún no se han cerrado. Tam­bién él fue sometido a un endorcismo, y Algunas estrellas comenzarán a apare­abandonado cuando el demonio no tuvo na­ cer liberadas del asfixiante ceñidor de lasda más que corroer para alimentarse. Pero nubes. FIN 73

\"Parecía que abandonase una habitación de hotel, abandonado ala tranquilidad de saberse libre, no como si no hubiera vivido allívarios años dejando dentro tantas cosas que le ligasen a la estaciónorbital. Llevaba una maleta, imaginaba el observador por su tamañoque con la ropa justa y suficiente para el viaje y, por supuesto, sumaletín de color blanco metacrilato donde guardaba todo lo que paraél era importante ahora.\"

FUTUROSCOPIASMEMORIAS DEL VACÍO Por Jacobo Peña Conversa Ilustración de Aitor Moreno Melcón Capítulo uno: El policía hizo una pausa. Vio como el de­ Un hombre salió de su casa. nunciante asentía de nuevo y le animaba a proseguir. Pero sonreía. Si era una broma, si [Grabación de la lectura reglamentaria toda aquella historia solo servía para reírse deque hace el agente Loid Clar al denuncian­ las autoridades, mandaría al muy idiota a pi­te respecto de la declaración anexa a la de­ car hielo.nuncia presentada por Dobn Hoevel en lacomisaría del espaciopuerto de Encélado el —Así que, como decía, dijo adiós a, vuel­día­tierra 14 de la rotación solar 12 del año vo a leer de su declaración, “las calles hu­2189] meantes y en penumbra de Caduceo con cierto alivio y esperanza”. Semanas después —Señor Hoevel, déjeme que lo repasemos llegó a la Tierra y tras resolver toda la buro­antes de imprimirlo. Salió de su apartamento cracia necesaria, hizo turismo por allí, visitóen la estación orbital Caduceo, órbita de Mer­ a la familia. Luego, embarcó en la PSS Siriocurio. No tenía prisa pero ansiaba dejar atrás IV, de la compañía OverXpress. Tras un parla base porque, cito literalmente le habían “ro­ de giros alrededor del planeta, marcharonto el corazón”. En el equipaje llevaba pocas hacia Marte.mudas y la caja de metracrilato con una selec­ción de memorias virtuales que venían a resu­ —Durante la visita a las instalaciones delmir su carrera profesional en un proyecto crucero, se fijó en una mujer que también via­gubernamental, según usted, importante y se­ jaba sola y que también se fijaba en usted.creto. ¿Hasta aquí todo correcto? Solo para es­ Entendiendo que como ya no dependía senti­tar seguros de que he transcrito bien lo que mentalmente de nadie y no le importaba pro­me ha contado. Bien. Sigo. bar suerte, podía desprenderse del pasado con facilidad y decidió conocerla. Entablaron —Un transbordador interior de línea regu­ conversación y se citaron primero para tomarlar le trasladó a tiempo a la Tierra para enla­ un cafeinado y luego para cenar. Llegaron azar con un crucero de lujo que había Marte con lo que parecía una amistad en lareservado para dos personas pero que iba a mano. A la mañana siguiente y mientras us­aprovechar usted en solitario. ted desayunaba, alguien debió entrar en su camarote, dado que encontró este abierto y 75

FUTUROSCOPIASsus cosas revueltas. No le habían robado na­ pidió que olvidase el asunto. Sí, hablaremosda, pero temió usted por la seguridad de sus con ellos, no se preocupe. Su persistente inac­memorias. De ahí pasó a extrañarse de lo rápi­ ción le llevó a pensamientos de mayor sos­do que aquella mujer, Joanna Sun, había que­ pecha.rido entablar amistad, siendo como es ellauna mujer de gran belleza y aparente indepen­ —Por fin, la nave llegó a Europa. Debiódencia. Incluso albergando ciertas sospechas de ser duro para usted volver de uno de losindefinidas, a la mañana siguiente acudió a su paseos programados y tras ver a alguien acita en el desembarco y juntos acompañaron quien no logró identificar marcharse co­al resto de su grupo de referencia a visitar rriendo de su camarote, encontrar este des­Marte. Pasearon por sus cañones terraforma­ valijado. De inmediato pudo sentir algo dedos y visitaron las atracciones. Hacia el final alivio al ver el maletín de sus secretos movi­de la visita, ella recibió un mensaje, supone us­ do de su sitio pero sin que faltase nada ented que desde la Tierra. De repente, su actitud ellos. Imagino que debió sentirse muy con­cambió. Parecía hasta recelosa. La relación en­ trariado. Esta vez hizo acusaciones bastantetre ustedes se enfrió de inmediato y antes de menos discretas a los oficiales, pero no huboregresar a la Sirio ella había desaparecido en­ forma de demostrar la culpabilidad de latre el resto del pasaje por lo que ni siquiera lle­ señorita Sun. Le prometieron buscar al cul­garon a hablar del mensaje o su actitud. pable entre los tripulantes, cosa que a ustedAquella noche tuvo sueños, dice usted, “llenos le pareció menos pérdida de tiempo que lade paranoia y de desencuentro conmigo mis­ vez anterior.mo”. ¿Seguro que quiere mantener esto en ladeclaración? No creo que vaya a ser tenido en —Con esta ligera satisfacción en la que decuenta, sinceramente. Como usted prefiera. todas formas decía no confiar del todo se de­ cidió a bajar a ver los bosques y jardines. Yo —En fin, el trayecto hacia Júpiter era lar­ también hice un viaje a Europa en mi luna dego y tuvo usted muchas oportunidades para miel, es cierto que merece la pena.observar sombras que le acechaban desde unpasillo o para comprobar si la cerradura del —Ya en el trayecto entre Europa y Titáncamarote había sido forzada por segunda vez. fue requerido por el oficial al mando de la se­Avisó usted al responsable de la seguridad en guridad de la nave. Le comunicó que habíanla nave, sin obtener respuestas satisfactorias. capturado al delincuente, un pasajero queLuego hablaremos de eso. Sí, ya sé que usted había sido hallado en posesión de lo robadodesconfiaba de asistentes de a bordo, técnicos en su camarote. Aunque piense usted que estoy pasajeros y sobre todo de aquella mujer, que fue una maniobra de distracción orquestadale esquivaba tanto como usted a ella y que se para apartarle del asunto, ya le confirmo quelimitaba a hacer una vida social discreta y tenemos en comisaría a un pasajero de la Si­tranquila. rio a la espera de interrogatorio. Hemos podi­ do comprobar que su identidad coincide con —Durante el tránsito a Europa, al princi­ la de un militar terráqueo buscado por homi­pio no quiso usted salir del camarote; “lleno cidio.de vergüenza”, dice, simuló estar enfermo pa­ra encerrarse. Pero antes de llegar a Europa —El resto del viaje fue para usted aburridodecidió ser más proactivo y salir, a la vez que y tenso a la vez. Procuró no encontrarse convigilaba su camarote y sus pertenencias. En Joanna y ella hizo lo propio y esperó paciente­un momento dado, llegó a encontrarse de nue­ mente a llegar a Encélado, donde suponíavo con la señorita Sun y grabar de forma irre­ podría poner a salvo sus memorias en su ho­gular una conversación con ella. En esta gar alquilado y contactar con agentes de la leygrabación habría indicios de la conspiración más eficaces, verbigracia, nosotros. La últimade la que nos está informando, pero fue requi­ noche del viaje, tras abandonar Titán en elsada por el personal de seguridad de la nave breve salto hacia Encélado, volvió al camarotecuando acudió usted a informar de ella y se le satisfecho y se tumbó un rato a esperar el atraque. Se quedó dormido y aquella siesta fue la vez que más y mejor descansó en todo el 76

FUTUROSCOPIASviaje, tanto que hubieron de despertarlo por­ sor, con todo su pesar y su desgracia a hom­que ya había llegado al destino. Comprobó bros, abandonando un trabajo tan irrisorioque era de los últimos en desembarcar. Llegó, como su físico, mezcla de torpeza adolescen­de hecho, el último a la pasarela por buscar a te, desesperanza cuarentona (su edad real) ysu antigua amiga en la cubierta de desembar­ parsimonia de anciano.co sin éxito, con la idea de mantenerla vigila­da y asegurarse de que cogía un taxi antes que El hombre dejó que la puerta se cerraseusted. Bajó a la terminal y fue un momento al sola tras de sí. Incluso sin que la cámaracuarto de baño. Y allí fue donde de repente se transmitiese sonido, quien le vigilaba ima­encontró frente al cañón de un arma. ginó el chasquido hidráulico como el único sonido que habría a esa hora en el pasillo. Capítulo dos: Dobn se alejaba en dirección al corredor Caduceo, órbita de Mercurio. principal donde desembocaba este, inten­ tando no hacer ruido pero ligero; parecía [Fragmento perteneciente a la novela de que abandonase una habitación de hotel,género biofake “Las horas perdidas”. con la tranquilidad de saberse libre, no co­ mo si no hubiera vivido allí varios años de­ Por Imon Jonan] jando dentro tantas cosas que le ligasen a la “Dedicado a Mat Obrain, cuyas historias estación orbital. Llevaba una maleta, imagi­de largas guardias frente al monitor han ins­ naba el observador por su tamaño que conpirado este libro”. la ropa justa y suficiente para el viaje, y, por La luz roja encendiéndose en uno de los supuesto, su maletín de color blanco meta­monitores le avisó de la activación del detec­ crilato donde guardaba todo lo que para éltor de movimiento. No era un motivo de alar­ era importante ahora, un centenar de me­ma y no era obligatorio tenerlo conectado: morias seriales almacenadas en orden cro­solo en sitios clave y por cuestiones de seguri­ nológico. Todos en la base sabían de ladad las cámaras de vigilancia advertían del obsesión que mostraba Dobn por la seguri­movimiento bajo ellas. Había otros parpadean­ dad de esa información, el trabajo de todado en ese mismo instante con el movimiento su vida aunque baldío e innecesario desdede los habitantes más madrugadores de la ba­ hacía medio siglo.se que se dedicaban precisamente a esas ta­reas que requerían vigilancia intensiva. La Su caminar ligero se truncó un poco másverdadera utilidad de los detectores era ayu­ allá y pareció recordar algo. Se tocó el dedodar en caso de una evacuación o descompre­ anular de la mano derecha y por su gesto asiones provocadas para detener un fuego, punto estuvo de volverse. Atravesó su rostrocasos en los que es necesario saber dónde está en blanco y negro, distorsionado por la lentetodo el mundo, qué salas están vacías y qué sa­ de la cámara, un gesto de pesadez, de hartaz­las no. go. En realidad, pensó el controlador, si Dobn Pero en este caso la cámara cuyo detector se dejaba algo enviarían a un operario de lim­el vigilante había decidido encender en ese tur­ pieza (recordó al desagradable alienado queno enfocaba un pasillo de acceso a simples re­ cultivaba su propio licor de restos en un se­sidencias. Aun así estuvo atento, porque era el misótano y que limpiaba precisamente aquelpasillo de Dobn Hoevel. Dobn, el de Dobn y pasillo) a recoger sus cosas para enviárselas aDanalee, el despechado, la comidilla de la ba­ través del sistema solar hasta su nueva ubica­se en estos días. Dobn, que salía del aparta­ ción en algún lugar de Encélado aunque la di­mento con su renuncia recién enviada y aún rección exacta, le había comentado una chicacaliente en la bandeja de entrada del supervi­ de administración que no sabía estarse calla­ da, aún no la habían comunicado. Dobn por fin reanudó la marcha sobre el alfombrado adherente, probablemente sin es­ cuchar más susurro que sus propios pasos. Además de servir a la seguridad en caso de 77

FUTUROSCOPIASque la rotación de la base se detuviese, la su­ compañeros, más que algo buscado o encon­perficie ayudaba a la privacidad, tapando con trado con base en la afinidad personal, eransu blandura los pasos que podrían haber mo­ una circunstancia de los muchos empleos ne­lestado a quien durmiese tras de esas paredes cesarios para hacer funcionar la base y darledemasiado ligeras que separaban unos espa­ una utilidad.cios de otros. El madrugador analista pasófrente a un buen número de puertas tras de En Caduceo viven unas 4.000 personaslas que sus vecinos y compañeros de trabajo entre expertos en análisis, científicos de dis­aún debían dormir. Por eso quienes andaban tintas disciplinas, técnicos industriales, per­interesados por el jugoso cotilleo que llegaba sonal de limpieza, abastecimiento, seguridada su fin le habían encargado al controlador es­ y servicio. No es la base orbital más grandetar atento a la marcha de Dobn; preguntarían del sistema, pero sí una de las mayores y laa lo largo del día si le vio detenerse o no fren­ dotada con mejores instrumentos de com­te al apartamento de Danalee y llamar para putación para el estudio de fenómenos espa­despedirse, si montó una escena, si la insultó, ciales. Computación, que no observación, yasi soltó uno de esos dardos que se meditan du­ que la órbita de Mercurio es solo el lugar idealrante toda la noche hasta encontrar el mejor, para mirar al Sol, el cuerpo del sistema quesi intentó terminar la relación como amigos o más carga de datos aportaba y que justificabacualquier otro intercambio final. También, si el gasto en este aspecto que se podía permitirlloró durante su marcha, si golpeó una pared la base. Mientras el vigilante iba cambiandoo se miró en un espejo y lanzó una mirada de cámara para seguirle hacia el área de as­acusándose de cobardía por huir. censores, su forma de moverse le recordaba al día en que llegó a Caduceo, estando también Pero Dobn no se detuvo ante puerta algu­ él de guardia. Ansioso pero de paso ligero, lle­na. El vigilante chasqueó la lengua frustrado gaba para ocuparse del proyecto SETI para lasin saber que su pequeño esfuerzo habría sido localización de señales de vida extraterrestre,de todas formas en vano; Danalee dormía esa el cual, cumplidos doscientos años desde sunoche en el sofá de una compañera de datos fundación, se había reducido al trabajo de unen un pasillo diametralmente opuesto que da­ solo hombre. La ciencia de nuestro siglo,ba acceso a un módulo exterior más privilegia­ preocupada como siempre en lo práctico y pe­do, con mejor gravedad de rotación. rentorio, se dividía entre quienes creían im­ posible contactar con habitantes más allá del Salió al pasillo principal, una avenida de­ sistema solar por cuestiones de pura pragmá­sierta y lo bastante ancha para que la luz de tica física y entre quienes no le veían sentido alos focos nocturnos no llegase a todos los rin­ intentarlo, ya que después de haber logradocones, evitando desvelar lo que hubiera tras salir del planeta Tierra y colonizado marginal­del aparataje de servicio y control que corría mente algunos de los demás trozos de terrenopor los muros. Tuberías untosas que se re­ que flotaban alrededor del Sol, se había cal­torcían para evitar tableros de mandos y con­ culado que abandonar la influencia magnéticamutadores protegidos por cristales con clave, del astro y someterse a la radiación y las dis­extractores de dióxido pintados de color rojo tancias del espacio profundo requería un es­y expulsores de oxígeno que, a esta hora en fuerzo mayor del que la raza humana podríaque la calefacción aún se mantenía baja, crea­ realizar sin extinguirse antes. Los recursos yban una ligera neblina. el tiempo necesarios se habían destinado a la terraformación de nuevos entornos del siste­ Ya era habitual atravesar la base entera en ma y acortar los tiempos de viaje entre ellos.hora punta sin encontrarse más que a media El SETI se dejó como un proyecto residual ydocena de personas, por lo que, tan tempra­ así siguió durante los quince años en los queno, ser el único peatón no causaba asombro a Dobn había sido el único responsable de re­nadie. Siguió adelante sin pararse a observar copilar y analizar en los ordenadores de Ca­su soledad o espantar el miedo a ella vigilan­ duceo la información sobre señales que ledo los rincones opacos; la escasez de contactoera algo con lo que vivir allí y los grupos de 78

FUTUROSCOPIASllegaba desde las zonas marginales de la he­ ciente en un entorno pequeño y cerrado comoliosfera. la base para crear un mote. En el fondo nunca salimos del colegio, dicen. Ellos, que segura­ Hacía solo seis meses empezó el desman­ mente ya se habían fijado el uno en el otro,telamiento final e inexorable de lo poco que decidieron convertir la broma en una costum­quedaba del SETI. Las cartas animando a bre y empezar a prepararse los cafés, hastaDobn a donar su trabajo a un museo y aceptar que de los sorbos y la conversación se pasó ala recolocación que le ofrecían en otros pues­ las confidencias, de las confidencias a la inti­tos llegaron a un ritmo regular hasta hacerse midad, de ahí a los besos y al permiso oficialimpertinentes, según protestaba el analista an­ para mantener una relación en un entorno la­te quien quisiera escucharle. Para él se estaba boral orbital, que les fue concedido por elhaciendo un daño irreparable a la humanidad mismo supervisor de Danalee, encantado dedejando de escuchar al exterior, pero cuando comentarle a todo el mundo cómo su chistese le pedía explicarse solo daba respuestas es­ había germinado hasta ese punto.quivas que parecían indicar que tenía la espe­ranza de que algo ocurriese en breve o que Saltando de cámara en cámara el vigilantesabía algo que no quería contar. Al final de continuó tras la imagen de Dobn por el pasillotanto hacerse el interesante acabó por quemar hasta una sala circular mejor iluminada.la paciencia de sus oyentes, quienes decidie­ Dobn levantó la mirada, sorprendido del cam­ron que Dobn solo estaba defendiendo su or­ bio de luz que le sustrajo de sus pensamien­gullo y no algo más real. tos. Allí estaban los ascensores que subían y bajaban desde el núcleo central hacia las dis­ Por entonces Danalee y él eran pareja y tintas plantas de la rueda de la estación. Esella le apoyaba con medida condescendencia, una estancia de buen tamaño, una de las cua­como una madre que espera a que se le pase tro iguales y equidistantes que hay en la baseel disgusto a un niño. Sin embargo, también de la base donde uno puede esperar encon­fue su presencia la que más pesó en la deci­ trarse con alguien a esas horas y así era: tressión de aceptar por fin el cierre de su labor. mujeres charlaban frente a la puerta de unaUn martes de primavera presentó su dimisión de las puertas y un hombre esperaba cerca depulcramente escrita y la carta de aceptación otra, solo, fumando algo que exhalaba humodel nuevo puesto de analista de plutoides en azulado, probablemente menta marciana.Encélado; dos horas después le pidió matrimo­ Dobn prefirió permanecer apartado de todosnio al motivo de su renuncia. Ella aceptó sin y esperar al que se abriese primero. Ambosla menor sorpresa, también como la madre ascensores lo hicieron a la vez pero el espiadoque sabe que su hijo finalmente cederá. Si pa­ se metió en el que ocupaba el caballero, quera Dobn fue una huida hacia delante o una for­ era el único que bajaba.ma romántica de que gastar el cheque deindemnización por los servicios prestados es Pasó a la imagen del interior del ascensoralgo que nadie llegó a preguntarle. Encargó por si comenzaba alguna conversación intere­un anillo de compromiso en las factorías flo­ sante. Los ocupantes de la cabina no parecíantantes de Venus y fijaron una fecha. El viaje reconocerse. El otro hombre tenía una placade novios sería también el de traslado a Encé­ que le identificaba como técnico, un “masca­lado, en un crucero de lujo. Ella no se despe­ dor de aluminio” al que habrían llamado paradiría hasta una semana antes del viaje con alguna reparación temprana abajo. Se bajó enobjeto de ahorrar todo lo posible de cara a su su planta deseando a Dobn un buen ciclo y elnueva vida en el satélite saturniano. ascensor continuó hacia el exterior de la base. En la base les llamaban DobleD, como el Las puertas se abrieron directamente enrefresco, ya desde antes de ennoviar. Una bro­ la sala de embarque, sencilla y construida a loma que empezó el supervisor de ella tras coin­ largo de un recorrido de doscientos metros decidir la futura pareja tres días seguidos a la la cubierta exterior, jalonado por los accesosmisma hora para tomar café en la misma me­ numerados a las mangas de embarque. Solosa, cosa estadísticamente irrelevante pero sufi­ uno de ellos estaba abierto: le esperaban a él. 79

FUTUROSCOPIASLos otros dos pasajeros, quizá nerviosos por tan emitir otra cosa que no sean canales deel salto, habían madrugado aún más que televisión pública. Hasta entonces el correoDobn y estaban dentro de la pinaza que debía tradicional en discos duros transportados ba­llevarles a la Tierra, donde enlazarían con el jo sello seguirá siendo lo más seguro.crucero de lujo Sirio IV, el mismo viaje quehabían contratado juntos Dobn y Danalee pa­ El vigilante apagó el monitor y suspiró.ra su “luna de miel”. Nada jugoso que contar. Que le veía deprimi­ do, diría. Que seguía amarrado a su maletín El vigilante pensó en ese término obsoleto de memorias del SETI como si le fuese la vidaque Dobn usaba cuando se le preguntaba por en ello. Quizá inventaría que casi pierde elel viaje, haciendo gala de su fama de hombre vuelo. Anécdotas de segunda clase.excéntrico en su lenguaje en general y en par­ticular demasiado romántico. A nadie le ex­ Capítulo tres:trañó que habiendo sido desmantelado su Tierra, espaciopuerto.trabajo y abandonado por su prometida tresdías antes de la boda lo aprovechase igualmen­ [Fragmento del registro­declaración ju­te para hacer el traslado definitivo. Es más, rada del preso J­89006­TI. Relativo a acon­los compañeros hasta le insinuaban que sería tecimientos previos al delito: hurto sinlo mejor para él marcharse pronto, como si ya agravantes. Caso 02­J­89006. Confesión vá­hubieran elegido bando y prefiriesen, de lar­ lida ante un futuro comité para la revisión dego, que la mucho más sociable Danalee fuera su condena en este delito y en el delito previola que se quedase en la estación espacial. mencionado en este mismo informe: homici­Dobn, después de todo, no haría otra cosa que dio con agravantes. Caso 01­J­890006.]atosigarles con comentarios sarcásticos sobreel amor, declamaciones sobre esperanzas per­ No, nada de “Shak”. Ni tampoco Shackary.didas y otros comentarios similares intercala­ Para ti soy el señor DePalma. Qué coño, sar­dos en sus largos silencios. Todo el mundo gento DePalma. Y yo no entré en el ejércitoestaba de acuerdo en que era mejor que tuvie­ manchándome de barro, sino de alférez uni­ra un sitio propio y lejano donde seguir mos­ versitario, así que no me trates como a untrando su tragedia. idiota. Exacto, lo has pillado, tú no me puedes tutear, yo a ti sí. Te puedo tutear y putear, los Dobn apenas se detuvo unos segundos dos somos funcionarios pero ahora estoy a tufrente a la exclusa para transferir al terminal cargo, pago mis impuestos y con ellos tu putode acceso y de ahí al ordenador de a bordo su sueldo. Así que toma nota y calla, loquero.documentación de embarque. Saludó a la asis­tente que le entregaba una USB publicitaria Vale. La decisión la tomé durante el finalcon toda la información sobre el trayecto y las del embarque, ya en la nave, pero se fue fra­líneas Translander. El iris de acceso se abrió y guando en la terminal del espaciopuerto, en laDobn abandonó Caduceo con un solo paso. Tierra. Ya sabe cómo es: a cada poco tiempo las cintas automáticas van dejándote con los El controlador, que había sido trabajador demás pasajeros frente a puertas de accesodel sistema de correo transorbital, conocía que dan paso al siguiente sector. Hay que rea­bien el vehículo: una pinaza rápida que se lizar un total de quince trámites burocráticoscomponía solo de puente de mando, cinco ca­ distintos para poder embarcar en un vuelobinas privadas para el pasaje, otra común pa­ transplanetario, incluyendo comprobación dera la tripulación y una sala comedor, además identidad, de billetes, seguro de vida, escáne­del compartimento de carga y la computado­ res corporales y de equipaje, cuestionario dera­correo con que están todas las naves obliga­ preferencias alimentarias y sanitarias y con­das a dotarse para llevar información de un sentimiento de gestión publicitaria de todospunto a otro en memorias de alquiler. Algún los datos obtenidos.día lograrán o naves más rápidas que la luz oun sistema fiable que transmita mensajes lu­minosos verdaderamente seguros que permi­ 80

FUTUROSCOPIAS Recuerdo que estaba un poco agobiado; to­ tando el atasco en la fila delante. El muy ca­da esa gente de paso, de enlace a alguna otra pullo se estaba haciendo un lío con laparte sin tiempo para visitar el planeta, ten­ documentación que le pedían sin que él acer­sos, pendientes solo de la documentación y el tase nunca a la primera. Intenté cruzar la mi­proceso de embarque. Tampoco es que se fue­ rada con ella para hacerle ver quesen a perder mucho por no visitar la ciudad. pensábamos lo mismo de ese inútil. ¿Para qué¿Conoces Chicago­Diageo? Un cementerio bu­ una mujer como esa iba a prestarle atención allicioso, un ordenado maremágnum de activi­ un hombrecillo tan gris, escueto, sin impor­dades controladas, encauzadas, anatema de la tancia, si no era para reírse?espontaneidad, con sus bosques replantados,las autopistas donde murmuran columnas au­ Ay, amigo, menuda hembra. Llevabatomáticas de vehículos conectando todas las unos pantalones de corte masculino y esaciudades del planeta a través de montañas, chaqueta vintage vaquera en cuya espalda semares y desiertos, ciudades que se parecen to­ había grabado el sol naciente japonés comodas entre sí, financiadas y reducidos sus im­ si fuese una macarra de aerociclo. Aun así,puestos en cada calle, en cada parque y hasta resultaba femenina en cada paso que daba,en el nombre con la presencia publicitaria de haciendo bailar un tango lento a su espaldauna industria u otra. Quería salir de allí. No con la melena, un poco rizada, muy cobriza,solo por que el planeta me resultase angustio­ larga hasta media columna. El rostro, serenoso y cerrado sobre sí mismo. Ya había matado y moreno, apostaría a que acostumbra a dis­a mi superior y me estaba preguntando si no frutar del aire libre. Como todos, había reci­tendría que matar también a una segunda per­ bido un poco de tratamiento estético pero sesona, allí mismo, en la cola de embarque... había dejado adrede algunas marcas de edad, ese tipo de gesto intelectual, maduro, Sí, me refiero a él. ¿Cómo me ha dicho que refleja suficiencia. Yo diría que era unaque se llamaba? ¿Hoevel? Me tenía verdadera­ cuarentona, pero bien conservada. Antes demente cabreado. Yo estaba observando la pu­ fijarse en ese capullo había lanzado miradasblicidad para distraerme, esos paneles, ya intensas al exterior a través de los ventana­sabes, de colores suaves que cambian para les mientras fumaba cigarrillos de fresa otransformarse en imágenes dulcificadas y reto­ mora, no sé. Viajaba sola: podría ser unacadas de los principales atractivos del, dígase ejecutiva de las poderosas compañías me­con tono ceremonioso, “planeta origen de la talúrgicas, alguien de mente abierta y almaespecie”. La monumental Comunidad Euro­ imaginativa pero corazón de tiburón capazpea, nación de servicios, estatuas y excursio­ de hacer bromas sobre el accidente indus­nes con París como clásico inevitable, los trial del 2118 en Ceres mientras te comuni­edificios del gobierno en América y algunos re­ caba que te despedía por bajo rendimiento.tazos de aventuras exóticas a lugares despobla­ Sería un viaje para descansar ordenado pordos y aún en recuperación de Asia y África; el médico; mucho estrés, una mujer con po­Australia y Oceanía, que se muestran poco, der, acostumbrada a depredar, que pasaríason sitios para trabajar, no para el turismo. las noches sola en el bar de la nave, las mañanas durmiendo y las tardes en el gim­ Al grano. Fue delante de uno de estos car­ nasio. La combinación de figura esbelta, ca­teles cuando me aparecieron las ganas homici­ bellera roja, estandarte nipón, pose salvaje,das. Yo me había fijado en la chica, y quién humo exhalado y alma darwiniana me hizono; nos habíamos cruzado antes en las expen­ pensar en un dragón.dedoras de billetes con reserva. Pues allí en lacola la mujer parece lanzarme una mirada de Esperaba su turno en la fila inmediata yesas escrutadoras, de arriba abajo. Pero de in­ paralela a la nuestra. Hoevel no se fijó en ellamediato, siguiéndoles la línea de tiro a las pu­ hasta que quedamos a la misma altura en lapilas, concluyo que no me mira a mí, sino al fila. La mujer dragón le miró directamente aotro tipo, al del maletín, a ese calvo de paseo los ojos y él le devolvió la mirada con unaaparatoso sin carne ni gracia que estaba mon­ sonrisa boba. Pensé, qué idiota, no se da 81

FUTUROSCOPIAScuenta, está dormido, cree que han cruzado la Medio kilómetro de altura colocada en verti­mirada por azar. Dios le da cebo a quien no cal, pintada de azul y verde, los colores de latiene anzuelo. Para mayor fastidio mío, ella le línea OverXpress, y rodeada de operarios, ca­devolvió la sonrisa. Ni siquiera así se enteró el miones, furgonetas trayendo el equipaje, cin­hombre de su falta de inteligencia y devolvió tas de transporte con el aprovisionamiento yuna sonrisa aún más estúpida, educada, para mangueras de combustible.volverse a mirar la fila y pensar en sus cosas.Vaya desplante. De verdad, de no haber teni­ Busqué la fila correspondiente al ascensordo que ser prudente, le habría enseñado a ese de mi cubierta, segregada por el coste del bi­pelele cómo se ha de devolver la sonrisa de llete, y allí dejé de verla. Mientras recorría eluna mujer así. fuselaje hacia arriba, el ascensor lanzaba un mensaje de despedida grabado que debía pa­ La prudencia, por desgracia, era muy nece­ recernos simpático. Algo así como “ahora quesaria. No había elegido este viaje por ser de dejan el suelo de la Tierra hacia otros mundosplacer o por tener a mucha gente a mi alrede­ de mierda aún a medio terminar, permitandor entre la que camuflarme. En la Tierra hay que en nombre del Gobierno corrupto, su Mi­casi doce mil millones de habitantes y cual­ nisterio de Turismo y sus prostitutas les agra­quier persona que pasa temporalmente por tu dezcamos las visitas que hayan realizado yvida desaparecerá para siempre a los dos mi­ expresemos nuestro deseo de volver a verles anutos de habértela cruzado, por lo que para ustedes y su dinero pronto”. Algo así.mí la cola del espaciopuerto era una cárcel am­bulante en la que no estaba preso pero podría Me bajé en mi cubierta para sumergirmellegar a estarlo si el cadáver de mi teniente era en un mundo de sonrisas profesionales y luzencontrado y la orden de captura se emitía an­ agradable, tan regulada como el disfrute deltes de que pudiese embarcar bajo nombre fal­ lujo estratificado por clases del que dis­so, cosa que empezaba a parecerme cada vez pondríamos durante el viaje. Me proporciona­más cercana cuanto más retrasaba el imbécil ron medicamentos para la pérdida muscularsin carisma la entrega de sus papeles. En reali­ del vacío y me adjudicaron un camarote al quedad había elegido ese viaje porque era el pri­ decidí no acudir de inmediato. Les pedí quemero en salir que llevase tan lejos, no me llevasen mis maletas adentro y me eché sobreimportaba lo que hubiera que pagar y entre una de las tumbonas con vista panorámica detanto pasajero acaudalado encontraría a la borda acristalada para ver el despegue.quien hacer compartir mi desgracia robándole Sentí el tirón de la gravedad quedándose allíla identidad. abajo; a medida que el peso del mundo y de un cadáver reciente oculto en la habitación de Impaciente pero impotente, me dediqué a un motel fueron desapareciendo, mis náuseasmirar de nuevo a la pelirroja e imaginar histo­ mejoraron.rias en las que entablábamos conversación yyo la animaba a tomar una copa. Ella, cuando Me olvidé en ese instante de mi teniente,la acompañase a la puerta del camarote me de sus insinuaciones asquerosas y de la tram­pediría que le contase mi vida y yo sellaría pa que le tendí para hacerle pagar por todassus labios con un fuerte beso para dejar claro esas noches de guardia extra. De la cara queque hay asuntos sobre mí que una mujer de puso cuando entró en la habitación y no solobuena familia como ella no debería saber. Ya, me encontró vestido, al contrario de lo pro­es un tópico, pero soñar no cuesta nada y es metido en mi nota, sino con un arma en laagradable. mano. “Debería darle vergüenza” le dije justo antes de evaporarle la cara de un disparo. “Es Pasamos por fin el último control y accedi­ usted una mujer casada”. Y cuando conseguímos al muelle. Aún teníamos que caminar ca­ olvidarme de todo eso tomé la decisión desi un centenar de metros por su estructura empezar mi nueva vida en Encélado con latransparente hasta la nave. Se sentía uno pe­ documentación y el dinero de aquel pobrequeño y abandonado en medio de la pista de imbécil.despegue y frente a la mole que nos esperaba. 82

FUTUROSCOPIAS Capítulo cuatro: cuando paso mi tarjeta y les invito a entrar en En ruta a Marte. la sección de ingeniería. Espero a que todo el mundo haya entrado, me aseguro de ello, en [Mensaje personal del agente de seguri­ realidad, y entro también.dad Ablo Aranjo a bordo de la PSS Sirio IV asu novia en GMadrid, Tierra.] “Y este es el motor de tránsito, la joya de nuestro sistema de desplazamiento interpla­ Hola, de nuevo, amor. netario”. Ahí suele elevar el tono de voz para ¿Todo bien? Nos escribimos tan a menudo darle resonancia e importancia al momento,que no sé ya qué preguntarte. Por eso también aprovechando también que estamos bajo uname lees mencionando cosas tan triviales de mi cúpula de silicio donde se encierra el motortrabajo. No, no te asombre que sepa tanto de te­ principal de la nave. Suelos esterilizados, in­mas técnicos de la nave. Verás, con la Sirio se genieros y operarios vestidos con uniformestardan casi dos días en llegar desde la Tierra a sin una pizca de grasa yendo y viniendo, flo­Marte. Es el salto interplanetario más pequeño tando libres por el aire o agarrados a cablesde los que damos, 120 millones de kilómetros de transporte. “Como ven, por su tamaño,en esta oposición, por lo que tan pronto pasa aquí es más práctico no usar el adherente o elun tiempo prudencial para que los pasajeros se magnetismo para mantenerse en el suelo y lossientan mejor del mareo, cubierta por cubierta trabajadores aprovechan la ausencia de gra­les vamos dando un paseo turístico por las en­ vedad para trabajar con más libertad y acce­trañas de la nave. der rápidamente a toda partes. Por supuesto, Yo tengo que acompañar al grupo en la vi­ son expertos acróbatas antes que ingenieros”.sita de presentación para asegurarme de queningún pasajero se queda rezagado o hace el Ahí sonarán algunas risas mientras lostonto con el material, se mira pero no se toca, pasajeros admiran la estructura. Como te hicey he llegado a aprenderme de memoria el tex­ confundirme con un cerebro privilegiado conto de tantas veces como lo he escuchado: “La ello en mi anterior mensaje, deja que ahondenave mide noventa y cinco metros de manga en tu error con más detalles. El motor demáxima, cuatrocientos cincuenta metros de es­ tránsito de una nave como la nuestra es unalora máxima y el registro bruto es de doscien­ masa de metales ligeros conectados en obli­tas trece mil toneladas de desplazamiento. cuo por tuberías al suelo y por un cableadoFabricado por la empresa terráquea Echo brillante y bien aislado a los sistemas de con­Yards, tiene capacidad para más de cuatro mil trol del techo, sobre el que se sitúa una salaquinientos pasajeros a bordo, divididos en de mando que puede verse a través de la cú­seis cubiertas. En el comedor de tres niveles pula. Medirá más de ocho metros de alto porpueden sentarse dos mil quinientos pasajeros doce de diámetro y en su interior se ve pulsarsimultáneamente. En sus miradores de borda el circuito de hadrones que permite crear lahay más de mil quinientos asientos y un gim­ energía suficiente para que los impulsores,nasio con tecnología magnética que mide más distribuidos alrededor del casco de la nave, lade mil metros cuadrados sin contar los casi deslicen a una velocidad lo bastante cercana amil más en salas especiales para practicar dis­ la de la luz como para permitir llegar en tantintos deportes”. poco tiempo a la órbita exterior del sistema. Perdona si te aburro. Quería contar algo “Calculen que por efecto de la relatividad, pa­que pasó el otro día, durante esta visita guia­ ra cuando regresen a casa tendrán unas sema­da precisamente. Justo después de que el mo­ nas más, pero para sus familiares planetariosnitor soltase todos esos datos que te acabo de habrán pasado unos dos años. Qué envidia lestranscribir, llegamos a las puertas marcadas tendrán, ¿verdad?”. Más risas. Es un buencon el distintivo amarillo que significa “pase profesional, años después sigue pareciendosolo con personal autorizado”. Estas se abren espontáneo y hasta lo hace parecer deseable. Por favor, amor, sigue trabajando en el espa­ cio hasta que nos jubilemos los dos; no sopor­ taría que la diferencia de edad nos separase. 83

FUTUROSCOPIAS En este momento el guía comienza a expli­ plicidad en los gestos ni con la expresión de lacar detalles históricos de la PSS Sirio IV, salpi­ cara, pero sí con el tono—. Te llevo viendo uncando su discurso con profusión de anécdotas rato aquí atrás y me has dado la idea; venirmesobre famosos músicos, actores, exploradores aquí y hacer como que escucho. ¿Te importa?y científicos que han disfrutado de este y susanteriores cruceros Sirio gemelos desde que Él negó con la cabeza y susurró una res­hace setenta años la OverXpress pusiera en puesta, pero el megáfono del guía la ocultó ymarcha este proyecto, inspirándose en otros el grupo comenzó a moverse de nuevo haciavisionarios como los que fundaron los míticos las escaleras, rumbo a la terraza de ese mismoOrient Express, Freedom of the Seas y Atlante nivel para un refrigerio. Esta es la parte másen siglos pasados. Sí, es una sobredosis de or­ aburrida del recorrido, ver cómo las clases al­gullo pero estamos hablando de la nave de ma­ tas del sistema abordan los canapés comoyor tamaño del sistema solar, sin contar las niños en una fiesta de cumpleaños. Me dijebases espaciales. que sería más entretenido escuchar la conver­ sación de estos dos porque estaba claro que De todas formas no te quería hablar de la algo quería ella y no podía ser un romance, nonave ni de la visita, sino de algo que vi duran­ con aquel tipo. Antes de que me digas que yote ella y me hizo recordar el día que nos cono­ no sé lo que una mujer busca, recuerda cómocimos. ¿Te acuerdas? Pasaste a mi lado te la he descrito a ella y espera a que te habledistraída, me golpeaste en ese hueco estúpida­ de él.mente diseñado por la naturaleza entre el hú­mero y el radio y yo solté un bufido de dolor. Lo primero que piensas al verle es que esSegún tú un accidente así era signo de buena un hombre triste. Ni presta atención a lo quesuerte. “¿Y he tenido suerte?” te pregunté. “Si pasa ni parece que su imaginación discurraquieres, podrías tener mucha” me respondis­ por recuerdos que merezcan la pena. Unote. Aún estoy pendiente de que confieses: lo hi­ diría por la expresión arrugada del rostro queciste adrede, estoy seguro. es de los que se regodean en recordar lo amargo de su paso por la vida. Camina dobla­ Pues a bordo pasó algo parecido e intuyo do sobre el pecho, los brazos a los costados,que a ella también le guiaba la intención, bue­ siempre examinando el suelo desde la venta­na o mala, de conocerle. Era una pelirroja de­ na de sus gafas y peinándose hacia atrás unsencuadrada con el resto de pasajeros, falta cabello corto y seco, sin lustre, para ocultar elde esa abulia que les tiene a todos cogidos por incipiente descubierto de la coronilla. La piellas gónadas y que nace del dinero, la fama o el tan pálida que las venas sobresalen más viole­poder que acumulan. Pasó a su lado, distraí­ tas que azules y los ojos inyectados de can­da, y le tocó el codo pidiéndole espacio con un sancio. Delgaducho, blando, arrastrado y malexceso de confianza. Estaban cerca de mí, así vestido. Al menos en eso destaca; como ella,que su perfume sintético oriental, estupendo no parece uno más del grupo de nuevos ricoscomplemento para una cazadora estampada que viaja en la Sirio. Pero a diferencia de ella,con el sol naciente en la espalda, me dio tan cuyas prendas demuestran calidad y un falsode lleno como a él. Al pasar le miró apartándo­ desaliño comercial, el atuendo de él, falto dese de los ojos, con cálculo perfecto, la melena originalidad y de ajustes a medida, parece sa­rojiza. Él se volvió con una sonrisa de leve cor­ cado de una tienda orbital. Parecía el hombretesía en los labios y con intención de retornar más inofensivo del mundo. Ella fue la que re­a sus pensamientos de inmediato, pero hubie­ tomó la conversación. Intentaré transcribirtera sido descortés hacerlo: ella no seguía su ca­ lo que recuerdo, pero sé indulgente si me dejomino, se detuvo junto a él y clavó los ojos, cosas y luego no sé aclarártelas.pardos y apostaría que clareados con nano­cosmética, en los suyos. Seguía sonriendo, sin —¿También viajas solo? No sé por qué laapartar la mirada. gente se empeña en viajar acompañada siempre, especialmente cuando es por pla­ —Tú también te has cansado de escuchar­ cer. ¿Qué mayor placer puede haber quelo, ¿verdad? —le susurró ella, sin mostrar com­ perderse? 84

FUTUROSCOPIAS —¿Eh? Sí. Bueno, yo viajo más o menos que todo parecía preparado de antemano, co­por trabajo. mo si tuvieses un plan y el destino te hubiera avisado para ponerlo en marcha justo conmi­ —¿Y por trabajo te subes a un crucero? go. Siempre has dicho que son imaginaciones —Bueno... mías, que nadie haría algo así y aquí tienes, —No me lo cuentes si no quieres. un encuentro muy parecido al nuestro y apos­ —No pasa nada. Estoy haciendo mi trasla­ taría que también planeado por ella. ¿Quédo a Encélado. opinas? Intentaré hablarte de cosas más per­ —¿Trasladarte? ¿Te mudas? sonales la próxima vez pero me exigiste un —Sí, y cambio de empleo. Este viaje iba a mensaje diario y hay poco con lo que sorpren­ser de placer y compartido pero la otra perso­ derte en este viaje. Por muy fascinante quena decidió no venir. pueda parecer un crucero por el sistema, está Ella sonrió y asintió callada, como si ya lo lejos de ser la fantasía romántica que esperas.supiera todo de él con esta conversación. Yotuve que moverme cerca del guía para dar una Capítulo cinco:sensación corporativa en el discurso final y les Marte, superficie.dejé allí atrás. El discurso consiste en decirles algo bas­ [Diario de Joanna Sun. Entrada del ciclotante estúpido, una anécdota que ahora no re­ 8 de la rotación 11 del 2189]cuerdo, cuando llegan a la terraza y ante lacontemplación del espacio moviéndose suave­ Querido Diario,mente alrededor. Todos ríen por lo que debe Marte es un parque de atracciones. Notener gracia aunque para mí la haya perdido. en un sentido figurado, sino literal. HabíaA ella la vi soltar solo una sonrisa irónica vuel­ oído hablar de la enorme extensión de zonasta hacia a él para hacerle partícipe, doblando recreativas, tanto que lo convierten en el lu­una ceja, de que el chiste le parecía también gar turístico más importante del sistema,un poco soso. pero verlo de cerca te hace consciente de las Bueno o malo, el chiste es la señal para verdaderas dimensiones intelectuales de de­que yo pulse el mando ambiental y cambie las dicar un mundo entero al servicio del ocio.luces de las paredes a un tono anaranjado, Para casi cualquiera que salga de la Tierra,con veteado verde: los colores de la bandera no tiene sentido otro viaje que no sea ir amarciana. El guía anuncia que eso significaba Marte, los demás están demasiado lejos yque ya estamos a menos de la mitad de cami­ tienen poco que ofrecer. Solo los ricos o losno del planeta y se despide del grupo con algo que tienen mucho tiempo, situaciones quede prisa por pasar al siguiente dejándoles allí suelen ser coincidentes, realizan travesíasdisfrutando del refrigerio. más largas. Como mi papel pasa a ser el de esperar a Así, tenemos un planeta casi del todo terra­que vayan saliendo poco a poco todos y la sala formado, en el que algunas formas de vegeta­quede vacía para el siguiente turno de turis­ ción se reproducen sin ayuda humana y eltas, volví a la parte de atrás y a una altura en clima ha pasado de catástrofe constante aque podía escucharles de nuevo. Ella bostezó. problema con el que lidiar, un problema queLes ofrecieron algo de beber. al menos en las zonas donde se instalan las —Voy a echarme pronto, quiero estar fres­ atracciones es menor. La población residenteca para la visita. ¿Te veo mañana en el desem­ aún no pasa de los ochenta y cinco millonesbarco?— le dijo ella al alargar la mano para de personas; lo cual no está mal y da unapresentarse. —Me llamo Joanna Sun. Jo. cierta esperanza a la sobresaturada Tierra. Se —Dobn Hoevel.—se presentó a su vez. empiezan a ver las caras de nietos nacidos “Jo” se marchó de allí, dejándole una son­ aquí con ayuda de la medicación y la terapiarisa a él y muchas dudas a ambos. Siempre hedicho que nuestro primer encuentro fue pla­neado, que me sorprendiste con tu descaro y 85

FUTUROSCOPIASgenética que les adapta a la menor gravedad y res obligados a leerla, pertenece a una épocapresión sin necesidad de trajes lastrados, com­ en la que este tipo de confusiones socialesplementos hormonales y respiradores, que es eran tan celebradas y emocionantes en lasel pack básico que nos proporcionaron a todos historias de ficción como antiguamente lolos pasajeros de la Sirio al aterrizar. eran las persecuciones y combates viriles u hoy las tragedias basadas en las paradojas ét­ Me encontré con mi objetivo, como había­ nicas. Dobn me ha comentado que la atrac­mos acordado durante la visita a la nave, en el ción le recordaba ese momento de la novelaascensor de desembarco. Nos saludamos con porque, decía, acababa de vivir algo muy pa­una sonrisa y nos unimos al grupo de turistas recido, esa misma mañana. Me he dado cuen­conversando sobre alguna nadería. Dobn pa­ ta entonces de que lo que yo había tomadorecía chispeante, casi diría que flirteaba con­ por galantería y flirteo arrojado era nerviosis­migo, así que el trabajo parecía medio hecho. mo, tensión emocional fruto de un disgusto reciente. Nos dejaron a la entrada del más grandede los parques temáticos: Viajes Fantásticos. —¿Es que te han robado? —le he dicho. ÉlUn camino de baldosas amarillas bajo el cielo ha movido la cabeza en un gesto ambiguo—.cobrizo circulaba entre campos de hierba dura ¿Lo has denunciado?y filosa. Prohibido tocar sin guantes, por lasalergias. Los flashes de las cámaras inunda­ Al volver de desayunar la puerta de su ca­ron la ruta. El camino nos llevaba hasta un pa­ marote, en efecto, estaba entreabierta, me halacio verde esmeralda sobre el que volaba en explicado. Si se trataba del servicio de limpie­ciclos exactos una nave automática que venía za, se habían adelantado mucho a su horario.a ser un cruce entre la bala lunar y el Nautilus ¿Quizá hoy había alguna razón técnica parade Julio Verne. A las puertas del palacio, agen­ empezar a limpiar por su zona? Pero al abrirtes turísticos vestidos como los orgoides de Pá­ la puerta encontró la cama tan desecha comoramo Andrómeda, la novela de ficción que antes y las toallas sin reponer. Se preocupó,anticipó los motores de hadrón, nos entrega­ claro: por primera vez desde que salió de Ca­ban tarjetas de presentación que podíamos duceo había dejado su maletín de trabajo enleer en nuestras pulseras. el cuarto. No, no ha dicho “maletín de traba­ jo” sino “memorias de trabajo”; ha sido des­ En un capítulo de Páramo Andrómeda, el pués cuando me ha explicado que estaban enprotagonista está invitado a una fiesta en la ca­ un maletín. Le he preguntado si no había en­tedral civil flotante de Orgon, embajada tem­ cerrado el maletín en la caja fuerte que, comoporal del desvencijado imperio terráqueo que el protagonista de la novela, cada pasajeroacaba de descubrir que no está solo en el uni­ tenía a su disposición en el camarote. No, él,verso. Le ofrecen una habitación con caja fuer­ “idiota, idiota”, se decía, lo había dejado en elte para guardar su maleta si lo desea y poder armario, junto con la ropa y el calzado y lospasar allí la noche antes de su vuelta a Andró­ amarillentos trozos de la tela adhesiva demeda. Pero cuando terminada la fiesta regre­ emergencia.sa, encuentra la puerta de la habitaciónentornada. En un principio está seguro de que Examinó el maletín en busca de rasguños,se trata de un robo, pero no le falta nada. Te­ golpes nuevos o señales de haber sido forzadomeroso de que se haya copiado información no visibles a simple vista. Pero nada. Las me­importante de los informes que lleva consigo, morias estaban al completo. La cerradura, in­el protagonista, que tiene el pomposo nombre tacta. La mente, en cambio, bien abierta yde Misha Starmann, redacta una protesta for­ desbocada hacia la angustia y el temor. Peromal con la que queda en ridículo cuando se le ya estaba, todo había pasado. “Habrá sido mihace notar que el servicio de limpieza orgoide imaginación”, le intentaba quitar importan­tiene por costumbre tradicional dejar las puer­ cia; se debió dejar él mismo la puerta abierta.tas entornadas como señal de confianza y de Además, le habrían robado, de tener alguiensu paso por la habitación. La novela, que hoy interés, el reloj, un regalo bastante caro, im­día resulta poco comprensible para los escola­ portado de la Tierra. O la cartera con la tarje­ 86

FUTUROSCOPIASta de efectivo. Pero no un maletín portamemo­ mismo tema, pero la falta de cohesión lerias viejo que a simple vista debía estar lleno ponía nervioso. Aun así se resignó a mi entu­de recuerdos y fotos. No, para robarle el ma­ siasmo y me siguió hacia allí junto con unaletín habría que saber que había algo impor­ cuarta parte del grupo, que habían tomado latante en él y buscarlo a propósito. Ahí fue misma decisión.donde volví a notar otro matiz en su ansiedad;me estaba contando todo esto con el tono de En una explanada de varias hectáreasvoz que se utiliza para narrar algo que la otra habían recreado el paisaje marciano tal y co­persona ya debería saber. ¡Como si creyese, mo lo inventó Bradbury, una casa familiartal cual, que yo podía tener algo que ver con marciana, la nave terráquea junto al río entodo esto! Sus últimas frases desechando la cuyas aguas se miraban androides decorati­posibilidad de un robo, llenas de matiz iróni­ vos. Más allá el falso pueblo americano y has­co, parecían una advertencia hacia mí. Pero ta la casa Usher II, el colmo de la recurrencia.yo soy una profesional y no me arredro por la Por supuesto, quise entrar a ver justo esta aimaginación sin domar de un cuarentón la­ pesar de que la idea de visitar un homenajementable. apilado sobre otro parecía marear a Dobn; in­ capaz de simplemente disfrutar, lo miraba todo —Veo que es realmente importante para ti con disgusto y hacía comentarios sarcásticos.—saqué yo el tema mientras paseábamos por Le dije que el problema no es que fuera unala cubierta de un Argos construido con made­ mala idea, sino que él no la entendía.ra marciana, unos pasos retrasados respectodel grupo. —Las buenas o malas ideas lo son en fun­ ción de su equilibrio y calidad; pueden ser —Es todo mi trabajo. Toda mi vida. medidas. Su respuesta sonó más seca de lo necesa­rio. No quería decirme nada más, pero sí me —Ya no sé si eres un romántico irremedia­había contado aquello por un motivo muy con­ ble o justo lo contrario.creto. Escrutaba mi rostro, buscaba algo en él.Me reí, como si su comentario sobre la impor­ Le obligué de todas formas a adelantarnostancia del trabajo hubiera sido una exagera­ a todos y entramos en la casa los primeros. Lación innecesaria de la que ambos fuésemos atracción era en realidad el colmo de la senci­conscientes pero al no secundarme él, callé y llez y el cliché. Un pasillo central a cuyos la­procuré excusarme o quizá excusarle. dos se iban alternado salas de exposición con —No es para ponerse así; haz con tus co­ escenas en holografía barata representandosas lo que quieras. Te entiendo. Yo he tenido momentos de la obra de Poe. Unas aparecíantoda la vida una pasión tremenda por las cha­ en el cuento de Bradbury y otras no lo hacían,quetas de tela estampada. Llevaba una el día como si el autor de la atracción hubiera queri­que nos vimos en la cola del embarque. ¿No te do no ya carecer, sino presumir de carenciaacuerdas? Venga, te pillé mirándome. de criterio, sumando al homenaje del home­ Salíamos en ese momento de la atracción naje un tercero. A mi pesar, empezaba a en­y delante estaban las indicaciones para dirigir­ tender a Dobn.se a las siguientes, entre las que podíamos ele­gir. El guía nos dio un mapa con un punto de El corredor se hacía más oscuro a medidacita para media hora después y los visitantes que avanzábamos hacia la salida, cegada porempezamos a dispersarnos en grupos pe­ una puerta tan falsa en su antigüedad comoqueños. Le acerqué el documento a Dobn y le todo lo demás. Yo parloteaba sin vergüenzadije que quería ver la dedicada a Crónicas describiendo en voz alta lo que veíamos conMarcianas. Me respondió que conocía el libro mi entusiasmo de aficionada y sin dirigirme apero no le gustaba; en su opinión era una sim­ Dobn en particular. A veces necesito expresarple recopilación de historias que habían sido mis pensamientos en voz alta, ya sabes. Leescritas por separado y unidas en su momen­ pillé un par de veces mirando atrás y preocu­to por puro interés comercial. Podían tener el parse porque nadie nos siguiera de cerca. ¿Qué pensaría que iba a hacerle allí, en un si­ tio público? ¿Besarle por sorpresa? ¿Arrinco­ narle y sacarle la ropa a tirones como si él 87

FUTUROSCOPIASfuese un irresistible Vanburen, recién llegado Mi agencia paga un precio astronómicosudoroso y triunfal de la pacificación venusia­ para que pueda recibir cables rápidos en lan­na? No soy ese tipo de profesional burdo y fal­ zadera. Era difícil no ver algunos gestos envi­to de clase. ¿O de verdad se creía víctima de diosos admirando discretos la talla de losun intento de robo y me tenía en mente como lujos que podía yo permitirme mientras re­sospechosa? cogía el sobre y me volvía hacia el parque de arbustos iánidos para leer en privado la me­ Cuanto más permanecíamos en la oscuri­ moria que se deslizó en mi mano al abrir eldad más aumentaba su aprensión, la respira­ envío.ción ahogada, incluso un rictus de miedo.Reconozco que lo disfruté un poco. Hay perso­ El mensaje era breve y claro; me cortó lanas que necesitan la luz para ser valientes y respiración. Cerré la agenda y miré a Dobn.dejarse llevar por el instinto y quienes necesi­ Me acerqué a él meditando a cada paso. ¿Có­tan la sombra para lo mismo. Dobn no es de mo podía haberme confundido de forma tanninguno de los dos tipos, ya te lo digo yo. absurda? Me le quedé mirando a la distancia de un abrazo y dejé inserto un silencio. En ese Bueno, me decidí a acabar con su suplicio, momento podría haberle confesado cualquierviniera de donde viniera. Aceleré el paso y cosa y con mi rostro quería dejárselo claro:abrí las puertas de salida con un solo em­ “puedes hablar, la tensión ha pasado, hay algopellón. No se lo esperaba: la luz le dio en el que ha cambiado y ya no me importa la reglarostro por sorpresa. Me reí. Me gusta escu­ que me obligaba a ocultar mis intenciones. Enchar mi risa porque no es de esas cristalinas, realidad, me caes bien, te lo habría dicho an­chillonas, sino brava, sincera, llena de autosa­ tes”.tisfacción; así la veo yo al menos. Aunque nosiempre resulta ideal en mi trabajo, tanto je­ Pero el momento pasó. Musité una excusafes como clientes prefieren que una mujer re­ para buscar el cuarto de baño y lo cierto essulte femenina, por muy duro que sea su que conseguí no volverle a ver hasta esa no­oficio. che, en la cola para acceder de nuevo a la na­ ve, muy por delante de mí. Solo una vez miró —¿Te ha gustado? La atracción, digo. No, hacia atrás y pudo atisbarme entrando con el¿verdad? Al final ibas muy callado. resto del grupo. Su cara era a la vez cenicienta y Cenicienta. No procuró esperarme por lo De nuevo a la fresca luz del sol, el rostro que no me hizo falta esquivarle al entrar. Fuide Dobn se llenó del gesto habitual, mezclan­ directa a mi dormitorio y hasta aquí que te hedo miedos y esperanzas. Nos encontrábamos abierto y me he puesto a escribir. No sé cómoen un terreno abierto, frente a la atracción de­ se van a tomar esto mis jefes ni cómo me lasdicada a los cazadores de asteroides de Yves voy a apañar con este hombre a bordo hastaHarris; en mi opinión, a la altura literaria de el final del viaje.Bradbury, aunque con esa vertiente de fuertesociología que había dado sentido de comuni­ Capítulo seis:dad los trabajadores orbitales hasta el punto En ruta a Europa.de reactivar los sindicatos. Dejó que le guiasedirecto al punto de encuentro, donde llega­ [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman,mos los primeros. en tránsito Marte­Europa, 8r11 del 2189.] Los demás turistas del grupo fueron apare­ ...y entrando en asuntos de seguridad, elciendo poco a poco procedentes cada uno de señor Dobn Hoevel de la C2b ha venido a misus atracciones favoritas. El guía sumaba cabe­ oficina esta noche afirmando haber estado ba­zas para saber quién le faltaba cuando un ofici­ jo vigilancia de una o más personas durantenista del parque se le acercó con un sobre lo que llevamos de trayecto y está seguro derígido en la mano. Le preguntó algo, nuestrocicerone asintió y se volvió hacia el grupo. Yoestaba en ese momento sacando una foto porlo que tardé un poco en darme cuenta de quevoceaba mi nombre. 88

FUTUROSCOPIASpoder identificar a una de ellas, cierta pasaje­ table, ninguna de ellas, de ser ciertos los acon­ra con la que, no oculta, había entablado lo tecimientos relatados, deja de tener algo deque creía era una sincera relación amistosa. fundamento. Es por ello que he decidido in­Dicha pasajera es la señora Joanna Sun de la vestigarlas en la justa medida para no com­cubierta 2a, quien también hace el viaje com­ prometer ni la seguridad ni la honra depleto y que tiene ya reservado un billete de pasajero alguno hasta comprobar o descartarvuelta con nuestra compañía, aunque no en la hipótesis que nos ha presentado el señorclase crucero. Hoevel. Según el señor Dobn, trabaron amistad de [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman,forma falsamente azarosa: los acontecimien­ en tránsito Marte­Europa, 10r11 del 2189.]tos le han llevado a pensar que no había casua­lidad en tales encuentros sino un motivo muy Me he dirigido al señor Hoevel para pre­concreto, que algo necesitaba ella de él. Al pre­ guntarle cómo se encuentra. La pregunta noguntarle si consideraba que algo le hiciese dig­ parece haberle gustado, como si supusierano de vigilancia, habló de unas memorias que se la hago pendiente más de su nerviosis­virtuales que transporta en el viaje, según él mo que de la veracidad de su denuncia dede un gran valor científico “por determinar”. días atrás. Aun así me comunica que tras unaHago constar que a pesar de esta información primera noche inquieto preguntándose porninguna agencia pública o empresa ha pedido los verdaderos motivos de esta mujer, por quéreforzar la seguridad de su persona. cosas la habrían llevado a confundirse, esta noche sí ha dormido bien. Quede claro que es La misma mañana de la llegada a Marte el opinión de este oficial que toda la historia deseñor Hoevel detectó, afirma, un intento de conspiración y acecho podría, y creo que esallanamiento en su camarote, cuestión que no así, no estar más que en la mente del caballe­quiso denunciar en ese momento. He recalca­ ro, pues hemos seguido discretamente a lado que considero tal silencio una imprudencia señora Sun dos días y su comportamiento nopor su parte pero le he rogado continuar con podría ser más normal.la descripción de los hechos. Desde el momen­to del posible allanamiento, el señor Dobn afir­ Esa primera noche en blanco que afirmama haber empezado a sospechar de la señora Hoevel haber pasado preocupado me pareceSun, cuyo interés en su persona se le antojaba más el fruto de su ego maltratado, puesto enahora repentino y poco natural. Sin embargo, la esperanza fallida de ser, aunque por undurante la visita a Marte ocurrió algo que le hi­ motivo erróneo, una persona del interés dezo pensar que, si bien dicha pasajera está en esta dama, quien, he de decir en otro apunteel crucero en busca de algo o alguien impor­ personal, es lógico que resulte interesante pa­tante, el interés por Hoevel se debía más a ra casi cualquier caballero.una confusión y no a algo más consistente. Laseñora Sun recibió un mensaje privado duran­ [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman,te la visita a las atracciones y a raíz de él per­ en tránsito Marte­Europa, 13r11 del 2189.]dió de forma brusca el interés en nuestrodenunciante. Según el pasajero, ella le habría De nuevo he querido dirigirme al señorevitado en el embarque, en la posterior cena y Hoevel para comprobar su estado de ánimo yen la fiesta de “Despedida a Marte”. Aun así, comunicarle que hemos decidido cesar ennos sugiere mantener una vigilancia discreta nuestra vigilancia de la señora Sun. Afirmasobre ella en previsión de que pueda causar haberse empezado a sentir deprimido, llenoun daño físico o en los bienes de otro pasajero de inacción tras pasar dos días enteros casique sí esté en el punto de mira de sus intere­ recluido viendo viejos vídeos de películas deses. Frenk Man y Zábita Oster con un generoso vaso de licor en una mano y un hidrillo hu­ Sin duda se trata de graves acusaciones y meando en la otra, haciéndose llevar los al­aunque exageradas por lo que calificaría, trasmi conversación con él, como un espíritu exci­ 89

FUTUROSCOPIASmuerzos a la cama y saliendo a pasear por cu­ la más mínima causa de duda acerca de labierta en horarios extraños, en plena noche o señora Sun y nos sorprendería y entristeceríabuscando las zonas opuestas a aquellas por tener que avisar a un pasajero acerca de sulas que desde la borda se podía ver el paso de comportamiento para con cualquier otro ocu­algún cometa importante; su intención es evi­ pante de este crucero. Creo que nos hemostar a los demás pasajeros y en particular a la entendido y se ha despedido con cordialidad.señora Sun. [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman, Este comportamiento vagabundo no me en trayecto Marte­Europa, 7r12 del 2189.]había pasado desapercibido en realidad; unade esas noches, estando de guardia, le observé Es necesario tomar alguna determinaciónun rato, tumbado en una hamaca y haciéndo­ acerca del asunto del señor Hoevel. Hoy ha si­se servir fermentos, por miedo a que se pusie­ do él quien se ha presentado en mi despacho.ra a sí mismo en una situación embarazosa. En la mano traía una memoria nueva de lasPara los demás pasajeros era fácil evitarle da­ que venden en la tienda de la nave. Me ha di­do que se limita a sentarse tranquilo, sin cho que contenía grabada una conversaciónatraer las miradas, casi ni la de viandantes mantenida con la señora Sun. Le he reconve­ocasionales. No hubo ocasión de reprocharle nido severamente pero me ha interrumpidonada y solo espero que recupere los ánimos lo con explicaciones salpicadas de gestos extra­antes posible y disfrute del crucero. vagantes, tics nerviosos varios de los que he inferido un estado mental cada vez más dete­ [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman, riorado. en tránsito Marte —Europa, 4r12 del 2189.] Según él hasta hoy no había vuelto a ver a Me he encontrado por casualidad con el Joanna Sun. La Sirio IV está atravesando enseñor Hoevel, el caballero deprimido por el asun­ este momento el cinturón de asteroides y elto de su relación fallida o hipotético allana­ espectáculo de observar a distancia las gran­miento de su camarote la pasada rotación. des masas rocosas salpicadas por breves des­Días después de nuestro último encuentro y tellos láser con que los mineros les abren lasmanteniendo con él una conversación intras­ entrañas en busca de metal y agua atrae a loscendente, he encontrado a su otrora humor es­ demás pasajeros a los ventanales de estribor,quivo y cerrado derivando hacia una irritación quedando la zona de babor apetecible para unsin objeto definido. Al menos eso le ha llevado paseo en calma.a tomar la determinación de no seguir en­cerrándose a sí mismo. Ha empezado a salir a Se encontraron a la vuelta de una curvacomer y ciertamente le he visto pasear con la amplia sin tiempo para cambiar de dirección ybarbilla algo más alta y la maleta semitranspa­ evitarse discretamente. Quedaron enfrentadosrente, descrita el día de su denuncia como la en silencio unos segundos antes de empezar ade sus memorias laborales, siempre a mano. hablar. He renovado mis protestas pero Hoevel ha insistido en poner la grabación antes de res­ Me dice también que vigila la puerta del ponder a preguntas muy lógicas: cómo es quecamarote, la posición de sus cosas en la habita­ llevaba una grabadora preparada, cómo es queción, el sonido de pasos enmoquetados tras de decidió grabar la conversación, que este acto enlas esquinas. Especula con que todo lo ocurri­ sí delata que este encuentro no habría sido tando podía haber sido una confusión, sí, pero fortuito como dice. Al final de nuestra reunióntambién, una distracción. La supuesta espía, confisqué al señor Hoevel la memoria, por loladrona o quién sabe qué otras teóricas y male­ que puedo reproducirla aquí, advirtiendo a losvolentes profesiones, se podría haber enviado oficiales en prácticas o autoridades que pudie­un falso mensaje a sí misma para distraer la ran leer este diario la ausencia de consenti­atención del señor Hoevel. miento por parte de sus protagonistas para ser reproducidas públicamente. La primera frase Con tono claro y firme le he recordado de la grabación pertenece a la señora Sun.que ni él ni nuestras pesquisas han arrojado 90

FUTUROSCOPIAS —Igual ya hemos hecho demasiado el idiota. dispuesto a respetarlo. La invitó a comer ese —Yo estaba esperando una explicación tuya. mismo día y no protestó cuando la señora Sun —Mira... no creo que te la vaya a dar. Diga­ dijo que era demasiado pronto para invitacio­mos que me he equivocado, que buscaba a al­ nes. Se acercaron juntos a ver alejarse el cin­guien y no lo he encontrado. turón de asteroides cuando apenas quedaba —¿Que me has confundido con otro? ¿Qué nadie interesado y esta noche han acudido aestabas buscando en realidad? la proyección de una película en la cubierta de —No, Dobn, no vamos a hablar de esto. Si recreo; ambos consideraron que el manejo dede verdad no puedes pasar sin preguntármelo, los efectos de distorsión mareaban y que laterminamos aquí la conversación y no te vuel­ inmersión en la trama no era total por culpavo a molestar. Pero si te da igual el porqué y de ello y que los actores, en cambio, estabanestás dispuesto a empezar de cero, yo tam­ logrados. Tomo nota de cara a la programa­bién. ción de proyecciones en el viaje de vuelta. —Me vas a decir que podemos ser amigos.No digas eso, es un tópico. Se sentaron a tomar algo en la barra por —Si no quieres, no. iniciativa de él y también por la de él más tar­ —Lo que de verdad me va a exasperar du­ de cenaron separados, él en su camarote y ellarante las próximas semanas no es saber por con unas personas a las que encontró y quequé dejaste por las buenas de hablarme, por­ resultaron socios de un socio. Tras la cena,que sobre eso al menos tengo un motivo, que Hoevel decidió venir a verme.no conozco pero estaría en la carta que reci­biste. He procurado entresacar de esta reunión [Aquí se produce un silencio de varios se­ lo más positivo para felicitar al pasajero porgundos antes de que Hoevel vuelva a hablar] aquellos puntos en los que ha mostrado caba­ —Cuéntame solo una cosa: por qué te acer­ llerosidad y serenidad. He recalcado que de­caste en un principio a mí. seo que este asunto quede olvidado lo antes —Me pareciste simpático. posible y su relación con la señora Sun sea —Vamos. cordial. Nuestra tranquilidad es la de nues­ —Está bien. Piensa que miento. Que me tros clientes y en este sentido nos alegra noacerqué a ti por interés y que he descubierto haber recibido queja alguna de la pasajera; y,que ese interés ya no lo tengo. Incluso si fuese he terminado, estamos seguros de no ir a te­así, ¿no podemos ser amigos? nerla. No obstante, y por cuestiones de priva­ —¿Ves? Ya lo has dicho. cidad y legalidad, le he requerido la grabación —Tú me has obligado. que él ha accedido a darme sin más. Se ha La descripción del señor Dobn de esta con­ marchado, si bien no bruscamente, con ciertaversación es bastante confusa incluyendo los frialdad en el saludo.motivos para desconectar el micrófono en esepreciso momento. Según él, el subtexto indica Como digo, incluso con esta finalizaciónalgo similar a una confesión sobre intereses del encuentro creo que ha llegado el momentoturbios. Por supuesto, no le doy crédito y du­ de decidir si se informa a la señora Sun dedo que nadie que lea esta transcripción vea al­ nuestra preocupación para ponernos a su dis­go más que la confesión de un interés posición si en algo ha sido molestada. Consul­romántico malogrado sobre el que ella no de­ taré la cuestión con el capitán.sea hablar. Nuestro pasajero afirma no ver reducida [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman,del todo su inquietud respecto de la señora en Puerto Europa, 10r12 del 2189.]Sun pero de todas formas y sin gustarle el Respecto del asunto de seguridad y rela­acuerdo de tregua propuesto por ella, estaba ciones entre pasajeros que nos ha estado ocu­ pando desde nuestra salida de Marte, he vuelto a recibir una visita del señor Hoevel, quien ha retomado el asunto primigenio de­ nunciando un nuevo intento de robo en su ca­ 91

FUTUROSCOPIASmarote. Aunque fue mi impulso inicial despa­ para ellos sería sencillo abrir con una llavecharle y solicitar una evaluación psicológica maestra, pero nos lleva a requerir de inmedia­por parte del médico de a bordo, en esta oca­ to su colaboración para la discreta vigilanciasión nuestro pasajero quería hacer una denun­ de los pasajeros, en especial durante la lim­cia en firme de los hechos. pieza de las habitaciones. Estos eran: que tras el almuerzo temático [Diario del Tercer Oficial Berri Lerman,en Puerto Europa y la visita submarina a las en tránsito a Titán, 12r12 del 2189.]praderas de ferrófilas prefirió no quedarse a Y en un apunte final sobre seguridad, ella cena y espectáculo sobre hielo y solicitó re­ asunto Hoevel parece haberse zanjado. Estagresar a la nave en la lanzadera más tempra­ mañana una camarera de piso ha encontradona. Que la señora Sun, clave en la historia del entre las pertenencias de un pasajero de laseñor Hoevel hasta ahora, sí prefirió quedarse C3a los bienes sustraídos al denunciante. Elen el satélite hasta más tarde. Que al llegar al pasajero ha sido confinado en un camarotepasillo correspondiente a su camarote pudo hasta nuestra llegada a Titán y los objetos de­ver una figura doblar la esquina opuesta del vueltos. El señor Hoevel parecía extrañado ydistribuidor y marcharse corriendo. Que no hasta receloso de aceptar la buena noticia. Mepudo reconocer a tal persona pero juraría que ha parecido que insinuase la necesidad de in­se trataba de un caballero. Que de inmediato vestigar una relación de complicidad entre lapuso sus ojos sobre la puerta del camarote y señorita Sun y el delincuente pero no le he de­la encontró abierta. Que salió corriendo tras jado continuar por esa línea y tras despedirledel posible intruso, dando de inmediato por he llamado al jefe de personal para pedirleesa ruta con la cubierta panorámica de estri­ que me informe de cualquier actitud molestabor de ese nivel. Que allí no había nadie en que aprecie en adelante en este pasajero.ese momento y no le era posible determinar ladirección en que habría huido el allanador, Capítulo siete:por lo que prefirió regresar a su habitación. Encélado.Que en un registro rápido del mismo echó enfalta un reloj de cierto valor, un portátil de bol­ [Grabación de origen desconocido. Pro­sillo de símil­titanio y su documentación. Que bable registro mental residual adherido alel maletín con sus memoria de trabajo había paraespacio de la heliosfera y detectado porsido sacado de su sitio pero no abierto. nuestra sonda de exploración 01011­101 en ruta por el sistema de la estrella moribunda De ser cierto todo este suceso y no hay mo­ 0111­011­110. Se adjunta a este informe portivos para creer otra cosa, el ladrón podría ha­ su relación directa con el resto de la docu­ber sido sorprendido por el regreso prematuro mentación encontrada.]de Hoevel y haber huido con lo poco quehabía encontrado hasta ese momento. No sin Cuando piso Encélado por primera vez yreticencia, el pasajero reconoció que lo roba­ noto su escasa gravedad mal compensada condo parecía indicar que no eran las memorias el traje plomado siento un inmediato mareo.el objeto del allanamiento. Hay cola, de hecho, para llegar a los lavabos más cercanos; uno de cada diez pasajeros que “O al menos, que si el ladrón quería las desembarcan conmigo han de ir a vomitar o almemorias, hizo mal en entretenerse en sacar menos a retener las ganas en un sitio dondeotros beneficios”. La frase literal es del denun­ perder las formas no sea tan vergonzante yciante, quien se obstina en no renunciar a su público.primera hipótesis. Por supuesto, he ordenado una investiga­ción intensa. El primer resultado, la confirma­ción por parte del detective de la nave de quela puerta fue forzada por alguien con conoci­mientos para ello, aleja nuestros pasos del in­terrogatorio del personal de a bordo, ya que 92

FUTUROSCOPIAS Aunque no me vendría mal entrar tam­ da persona es necesaria y se respira precau­bién, sé que habrá muchos más baños en el es­ ción y control en cada acto porque todopaciopuerto y no hay necesidad de entrar en obedece a un motivo vital, el mismo concep­los primeros que encuentre. En efecto, más to de violencia por dinero me resulta aterra­allá, cuando me he separado de quienes se diri­ dor, imposible.gen a la recogida de equipajes, veo otro cartelindicando los baños. Como esperaba, los en­ No, no puede ser un ladrón vulgar. Yo nocuentro vacíos. soy un pasajero cualquiera, una oveja al azar. ¿Quién iba a robar en un espaciopuerto, O eso parecía. Mientras me lavo las manos quién iba a pagar un billete entero para acce­escucho a mi espalda abrirse la puerta de un der a la sala de embarque y arriesgarse en unaretrete. Veo el arma por primera vez en el es­ maniobra cuyos beneficios podrían no supe­pejo. Me vuelvo y enfrento una máscara de rar los gastos? No. En todo caso, hago lo queplástico facial que deforma los rasgos del por­ la supervivencia me pide que haga.tador, el tipo de máscara que llevan los atraca­dores de autobancos en las películas. Luego, —Lléveselo. Una jugada maestra de sus je­no puedo hacer otra cosa que mirar la pistola. fes, por cierto. —Dejo el maletín a mis pies y lo empujo de una patada. Se desliza chirriando Una pistola es un punto de atracción por con el pulido suelo hasta las puntas de sus za­su influencia en la biografía de quien la en­ patos de obrero. Electricista, probablemente.frenta. Te dice que es el final o que es el princi­pio, que se acabó o que habrá mucho por El hombre lo mira extrañado. Hace un ges­delante. Cualquier tiempo después de estar a to hacia abajo con la mano a punto de agarrarpunto de morir es mucho tiempo y se agrade­ el maletín hasta que repara en su transparen­ce como si te diesen una nueva vida. cia. Echa un buen vistazo a su interior. Pienso: Encélado es un lugar pequeño, —¿Qué es esto?apenas cinco millones de habitantes. No obs­ —Las memorias.tante, ya tiene el tamaño necesario para poder —¿Qué memorias? ¿Hay tarjetas de dine­esconderse, desaparecer y tener posibilidades ro ahí?de no ser encontrado e identificado de inme­ —¿Qué? No.diato. No son cinco millones distribuidos en —¡El dinero, joder, rápido!aldeas sino concentrados en Argifia, su capital Menea la pistola como un mal actor.y núcleo bioindustrial. Es la población sufi­ —Sí, sí, claro.ciente para la aparición de la violencia como Le alargo la cartera, la coge, la abre rápi­medio para un fin. Y aun así, aunque Encéla­ damente y se asegura con el índice de que ha­do está terraformando a buen ritmo y la ya plástico en ella. Y sale corriendo. Llego aatmósfera es casi estable, aún se necesita a to­ apuntar con la mano hacia la maleta allí tira­do el mundo. Los jubilados suelen volver a sus da, a punto de pedirle que se la lleve también,planetas de origen, los niños estudian para de advertirle que se la está olvidando en eluna labor que ya tienen asegurada pero todos suelo y a sus jefes no les gustaría que perdieselos adultos están aquí porque se precisa de su allí el premio gordo.trabajo. Y si este deja de ser necesario suelen Pero sale en estampida dejando que lahaber ganado lo suficiente, los sueldos son al­ puerta dé un golpe contra la pared. Entoncestos, para volverse a casa. No, no puede ser un caigo de verdad en lo nervioso que yo estaba,atraco normal. Son muchas cosas para pensar­ hasta qué punto mis actos han sido reflejo dese en un segundo, pero me llegan a la cabeza un imaginario de expectativas sobre cómo sesin poder detenerlas. comportaría uno en esta situación si se la en­ contrase un día. Pero estas no se respaldan Mi asaltante es un manojo de nervios. por auténtica valentía: se me doblan las rodi­Puede que sea la primera vez que lo hace; no llas y quedo en el suelo apoyado contra un la­importa, estamos hermanados en esto, es la vabo. La tensión lo invade todo y anulaprimera vez que me atracan. Para alguien cualquier percepción. Ni siquiera soy capaz deque ha vivido siempre en el espacio, donde ca­ escucharme respirar. Tengo la cabeza hincha­ 93

FUTUROSCOPIASda de sangre, llenando cada cavidad incluyen­ so que les interesa; vienen varios en este cru­do los oídos; no veo, no oigo, el calor me sofo­ cero. Pero el bosque me deja ver el árbol; trasca, la garganta está inflamada, la boca abierta las luces distingo su figura esbelta, con la ca­pero boqueando, no logra hacer pasar el aire. beza ligeramente echada hacia atrás haciendo que el pelo le baje de la cintura, las manos ex­ Soy un científico y decido actuar como tal. tendidas hacia el cuerpo ajeno, Joanna en­Si logro comprender lo que ha pasado y doble­ contrándose con alguien en el bar delgarlo a una descripción de consecuencias y pa­ espaciopuerto.sos que seguir todo irá mejor. Me ha dejadosin documentación, por lo que habré de acu­ Él es un hombre de aspecto más sencillodir a una embajada. Estaré obligado a perma­ de lo que esperaría para una mujer tal. Sunecer varado en Encélado hasta que logre chaqueta parece la de un profesor universita­renovarla. Aunque ese fuera mi plan, trasla­ rio caduco aunque juraría que tiene la mismadarme a vivir aquí, si ahora quisiese viajar, es­ edad que Jo. Se saludan con afecto. Un cóm­capar, hasta que comprueben quién soy, eso plice o un jefe. Estarán hablando de mí, po­les bastará. Sí, así ha de ser el plan, el motivo niéndose al día, planeando.para un robo absurdo, comprobar mi identi­dad, no dar más pasos en falso como el de Me estoy poniendo nervioso. Busco y en­Joanna. Comprobar que soy quien creen, el cuentro un policía portuario. Le pido que mecustodio de la única información fiable sobre lleve a comisaría. Quiero hacer una declara­civilizaciones extrasolares, científica y econó­ ción. Me pregunta por el motivo. Robo indus­micamente valiosa. Imagino a un grupo de co­ trial es lo más parecido que se me ocurreleccionistas privados pujando por este decirle. Mientras le acompaño, vuelvo de nue­material, sin pretender darle uso nunca pero vo la vista hacia Jo y su desconocido com­deseando enseñárselo a sus amigos, un peda­ pañero. Han pedido una bebida. Si creen quezo de historia original de nuestra civilización tienen algo por lo que brindar, van a sorpren­que los científicos desdeñaron. Debo proteger­ derse. Encontraré a alguien que me escuche, ame. La primera vez no denuncié y la segunda un funcionario de verdad eficiente. Voy a ir asolo ha servido para ponerles sobre aviso. He por vosotros. A por todos vosotros.de acudir a autoridades competentes que ges­tionen mi traslado urgente o la protección de Capítulo ocho:mi legado intelectual. Ahora sí se darán cuen­ Un bar.ta de su importancia. [De la tableta de notas de Nazan Alphauar, Recojo el maletín del suelo y lo abrazo. Me agente comercial de DrimIn, empresa especia­levanto despacio y pruebo a caminar hasta la lizada en la simulación de romance, amistad ypuerta. Me asomo con cuidado. La vida hormi­ familia. Incluye texto insertado y sonido gra­gueante de la terminal transcurre al otro lado bado en el espaciopuerto de Encélado.]con aparente normalidad. Salgo y me dirijo alpasillo que comunica con la sala de recogida Idea para para la reunión: pedirle quede equipajes. Empiezan a llegar los pasajeros acepte pagar parte de los gastos de su error omareados que pararon a visitar el primer será despedida. Se lo diré en la cafetería. Lu­baño. Me uno a ellos, mezclándome con su gar público, mucha gente de paso, poco pro­grupo; estoy más seguro rodeado de gente. bable me monte escena. Allí la veo llegar. Se ha teñido, pelirroja. Despampanante, se la ve Espero a que recojan su equipaje, agarro segura de sí misma. Pongo a grabar conver­el mío justo a la vez que una familia y les sigo sación; precaución en caso denuncia a sindi­hacia la puerta que nos expulsa al área de re­ cato.cepción de pasajeros. Me deslumbra la inter­mitencia de los flashes que disparancompulsivamente fotógrafos aficionados a to­do el que sale, en busca de salvar la primeraimagen del familiar al que esperan o del famo­ 94

FUTUROSCOPIAS —Tienes que perdonarme. De verdad que —Uf. Ya estoy más relajada. Bueno, ¿dón­te entendí 6 de r11. de me alojo mientras llega el cliente? —De r12, ya lo ves. —Aquí, en el Sera­Tong del espaciopuer­ —¿El cliente está cabreado? to. Ahora vamos. —Bastante. Le hemos devuelto el dinero,claro, pero saldrá en parte de tu comisión, así —Vale. Joder, espero que el tipo del errorque este año tendrás que hacer extras. Está, no se aloje también allí. ¡Ja, ja, ja! Menudasobre todo, decepcionado. Le hemos convenci­ casualidad. Pobre hombre, qué mala suerte.do de volver a hacerlo en el viaje de vuelta.Salís en un par de semanas. —La que todo el mundo. A lo largo de un —¿Quieres que le contacte primero aquí día nos cruzamos con muchas casualidadesen Encélado, que me vaya dejando ver? que pasan desapercibidas. Cuando se le pase —No, eso rompería un poco la magia. Nos el estupor del engaño, descubrirá que con estapaga para que parezca un romance ocasional. por lo menos se ha divertido.Y respecto del otro, el tipo de la confusión, jo­der, ¿de verdad se parecen tanto? —Una diversión cara. —De verdad. Cuando me dijo su nombre, —Para él no.pensé, “otro que me da un nombre falso por —Nos consolaremos en cabeza ajena.pura paranoia. Pensará que no tengo nada me­ [Sonido de cristal entrechocando.]jor que hacer que ir a contárselo a su mujer”. —Esa forma de pensar es normal en este Capítulo nueve:trabajo, vete acostumbrando. 0111­011­110. —Ya. Oye, perdona, pero tengo que ir albaño. ¿Me esperas un minuto y hablamos? [Conclusión del informe: con base en la Nuestros servicios son caros. Simulamos documentación recogida de los restos de laromance espontáneo, límite legal del proxene­ civilización autodemoninada humana y entismo. Problema aquí: alguien recibe un servi­ concreto a los informes sobre el desarrollo ycio de falso romance por error. Cuando descubrimientos de su programa SETI y alinformo del error, romance se rompe sin infor­ no haber registros posteriores a los del pre­mar a falso cliente. Este busca explicaciones sente informe que hagan referencia a ello,imposibles, persigue a nuestra empleada. Pa­ podemos concluir que esta civilización nuncarece mala comedia romántica de enredo para llegó a detectar ninguna de las emisiones ex­la XBS o la XFV, horario mínima audiencia. teriores de ningún miembro de la Confedera­ Cliente erróneo es pobre desgraciado; no ción Espiral. El caso pasa por tanto alpuede pagar un servicio así. Reflexión: un departamento de arqueología espacial parahombre sale de su casa, hace viaje largo, es su análisis y posterior reciclaje en activida­confundido por otro. Ahora parece mala histo­ des museísticas y educativas.ria espías. Historia barata, bajo presupuesto.Actores normalmente secundarios pero bien Fin del informe.]valorados. Festivales independientes. En cual­quier caso: ¿no ha tenido de todas formas his­ FINtoria ficticia emocionante? ¿No ha recibidoigualmente servicio? Proponer este servicio adirección: “Aventura Simulada”. 95

\"Ada abandona una noche de descanso, se despereza mientras sedirige a la cocina. Los rayos de luz de la estrella alrededor de la que laTierra gira son los que, iluminando quizá a través de un cristal anuestra protagonista durmiente, la han arrancado del sueño.\"

FUTUROSCOPIAS CLAUSURA DELCONTINENTE SILENCIOSO Por Josué Insua Ilustración de Ricardo García Hernanz ADA que vuelva a señalar, cargado de las acusaciones de siempre, la memoria del momento en que El sol despierta a Ada, que se desprende po­ Reinhold deja caer, rendido y atormentado des­co a poco del sueño y desayuna coq au vin. de incluso ese mismo instante, su rostro sobre la suavidad de los desnudos pechos de Catheri­ Ada encontraría chocante, si pudiese cono­ na, y levante la costra de una falta que no debecerlo, lo que nosotros imaginamos cuando lee­ cicatrizar nunca. Y luego sobre cada uno de susmos la frase anterior: que Ada abandona una momentos de debilidad, repetidos como una le­noche de descanso, que se despereza mientras tanía que crece día a día pese a la morosa reti­se dirige a la cocina, que, por alguna razón que cencia del reverendo, cuando le pide entrenos produce cierta sorpresa, abre su mañana lágrimas a Dios una dispensa a la trascendentalcon un estofado. Que ese estofado contiene res­ misión que recae sobre sus hombros, o cuandotos de algún animal muerto. Que los rayos de el orgullo de ser el elegido por la Divina Gracialuz de la estrella alrededor de la que la Tierra le cierra la garganta y le impide hablar o tragar.gira son los que, iluminando quizá a través de Y, por fin, una mano que lo levante del sueloun cristal a nuestra protagonista durmiente, la con el cuidado que un padre tendría con su hijohan arrancado del sueño. Sin embargo, la for­ y, limpiándole el polvo y las lágrimas, lo colo­ma de las palabras permanece mientras su sig­ que sobre el púlpito desde el que pueda mirarnificado cambia, y es así como Ada describiría ya a su congregación con una mirada limpia yel comienzo de su día, una vez hecha la traduc­ un odio por el pecado tan puro como un cristalción más tosca, y por lo tanto eso es lo que ha fundido que sale en ese mismo instante de losocurrido. fuegos del horno. A Ada no se le dan mal las re­ conciliaciones con lo divino, pero es en lo que Ada acaba de terminar su desayuno. El que se refiere a las escenas de culpa donde se puedele guste con tanta pasión el coq au vin es un to­ decir que está su punto fuerte. Tiene facilidadque más que dibuja su original diferencia, un para los montajes en los que la tensión seguiño al pasado. Esa semilla de originalidad ha­ acumula como una carga creciente de electrici­ce que Ada sea importante en aquellas tareas dad estática antes de que todo se dispare.que forman parte de su empleo. Además, le fascinan las imágenes divinas: el ojo en el triángulo, claro, y el pantócrator sobre to­ El empleo de Ada es nada menos que ayu­ do. Y el resto, pero debe limitarse en su uso adar a parir visiones con la pericia de una parte­ las del cristianismo, sea cual sea la era, o a lasra. Visiones religiosas, antiguas, de un Dios de su propia invención. Las trabaja con tanto mi­—como decían antes— celoso. Un ojo llameante mo que a ella misma le sorprende al contemplarque escruta el alma del reverendo ReinholdNewt buscando el más nímio rastro de lujuria,de codicia o de orgullo, por ejemplo. Un dedo 97

FUTUROSCOPIASel resultado final. Es difícil creer que puedan ha­ si siempre, aunque otras veces es más efectivober salido de su esfuerzo. Y hasta para ella ejer­ algo aversivo que ocupe la mayor parte posiblecen cierta fascinación detrás de la cual se oculta de la ventana de su atención. Ada elige pensaralgo a lo que no sabe poner nombre —un senti­ en otras posibilidades durante un instantemiento extraño en ella dado el tiempo que lleva —quizá se le haya ocurrido algo nuevo— perohaciéndolo y más teniendo en cuenta la facili­ no hay suerte. Vuelve al estofado. Ignora hastadad con la que su interés por aquello que le lla­ un cierto nivel las tentativas de exploracionesma la atención se marchita. sociales de sus contactos. No sabe si se dan cuenta de ello, pero ahora no le importa. Decide Además se siente cómoda con la presencia pasear y se sumerge en las profundidades mari­del reverendo Reinhold Newt. Al principio, por nas, entre peces gigantescos. Sobrevuela lasupuesto, le dio asco; una sensación que, sor­ tierra. Se plantea dirigirse hacia alguna estrellaprendentemente, es más difícil de dejar de arras­ cercana, pero acaba de aburrirse de nuevo y lotrar desde el mundo de la manifestación deja. Vuelve a prestar atención completa alcorporal que el amor o la tristeza. El reverendo mundo, a la gente: en los minutos en los que haes un hombre del pasado, con todo lo que ello estado ausente ha pasado todo y no ha pasadoconlleva: carne, pelo en el cuerpo, uñas en los de­ nada. Se pone al día y luego la tranquilidad deldos, saliva en su boca, restos de alimentos proce­ eterno movimiento sin fin de la existencia vuel­sados entre sus dientes, mocos, comida ve a hacerla sentir harta. Es hora de olvidar esafermentando en su estómago, excremento reco­ desazón, así que lo hace. Volverá a estar ahí enrriendo sus intestinos. Un corazón latiendo deba­ cuanto la recuerde, pero entonces habrá pasadojo de las costillas. Huesos para mantenerlo todo una parte de su jornada. Por alguna razón queen su sitio. Huesos humanos: cuando uno lo no logra entender —tener innumerables expli­piensa resulta bastante inquietante. caciones es no tener ninguna— cada vez le es más complicado dejar transcurrir su fase de Ada observó al reverendo con cuidado casi ocio de una forma constructiva. Hoy no se en­entomológico durante un tiempo, desde la dis­ cuentra en buena forma, piensa. Es la desventa­tancia, antes de comenzar a trabajar con él, por­ ja de ser humano.que para el trabajo que Ada desarrolla no bastacon recordar el trazo de su vida y pensamiento Ada estuvo enferma. Es muy probable que—si fuera así, cualquiera podría hacerlo igual de lo siga estando. Es por ello que en su agendabien, y es un hecho que no todo el mundo pue­ queda meridianamente claro que no puede re­de. Y así descubrió que podía vivir con ese hom­ cordar la desconexión hasta que no haya agota­bre en su mente como el reverendo con la pitón do la práctica totalidad de su ocio diario. No seque poseía en el fondo de su pequeña capilla par­ lo prohíbe porque incluso esos minutos de des­ticular: manteniendo una cierta distancia sobre conexión mejoran la calidad de su trabajo. Sietela incomodidad que su naturaleza le producía y minutos, por ejemplo. Tres incluso. Los queusando su imagen como un recordatorio de lo sean. Si tras salir de ese vacío que la limpia porque ambos podrían estar de acuerdo en definir completo cierra los ojos, se duerme y comienzacomo el infierno de la carne. Por ello, a veces el a trabajar, la calidad de las visiones es muchotrabajo de Ada es una pesadilla —en el más lite­ mayor. Le ocurre a algunos; ella conoce a va­ral de los sentidos— pero incluso entonces el rios. No es normal que se convierta en una adic­vínculo no se rompe. ción —como le ocurrió a Ada—, pero es común que la desconexión tenga efectos beneficiosos No ha pasado mucho tiempo desde el desa­ entre la gente con la que se codea. No en la in­yuno cuando Ada comienza a sentirse saturada mensa mayoría de la población, claro está, quepor el contacto social y vuelve al cock au vin de está compuesta casi homogéneamente de alér­nuevo. La gente sigue estando ahí, por supues­ gicos a la experiencia o, como poco, suscepti­to, pero su agenda no le permite plantearse una bles de desarrollar problemas mentales graves.desconexión hasta dentro de horas, lo que signi­fica que el principal descanso que puede permi­ Ada levanta los ojos, mira directamente altirse es la inclusión de nuevos estímulos que sol y constata que le quedan exactamente seisatenúen los actuales. El cock au vin funciona ca­ 98

FUTUROSCOPIAShoras, diecisiete minutos y treinta y dos segun­ lugar a otro, Johnny recorre el paisaje desiertodos de vigilia antes de que pueda ponerse a tra­ como si fuese el último hombre vivo en la Tierra.bajar de nuevo. Cinco horas, cincuenta y siete Tiene la convicción de que eso le convierte enminutos y treinta y dos segundos hasta que pue­ alguien especial, en alguien que merece la pena;da recordar la desconexión, piensa luego, y sien­ no por los peligros que acechan fuera —quete una indefinible comezón. Ada salta con siempre los hay, él es uno de ellos— sino porquefuerza y aterriza en una playa de arena tan blan­ no hacerlo es muy fácil: solo hay que dejarseca que lastima la mirada. Vuelve a saltar hasta llevar. En cuanto uno acepta adoptar un papella selva, al lugar donde luchó contra la pantera. pasivo, el pecho repleto de ocio que es el logroSus contactos continúan vertiendo sobre ella in­ supremo de la raza humana se acerca con dul­formación con la lentitud de hilos de miel cayen­ zura hasta sus labios y comienza a nutrirlo ydo desde una cuchara. Ella intenta ignorarlos. educarlo en sus maneras. Quedarse fuera es que­Salta hasta alcanzar la isla volante, y luego vuel­ darse fuera del mundo, del centro donde suce­ve a saltar. den las cosas. Y Johnny evita ese centro y se sigue moviendo, pese a todo. Se mueve con lenti­ JOHNNY tud en un mundo en apariencia inmóvil, aunque sabe que es una cosa de la perspectiva, y que de El señor H. pregunta: la misma manera que él es invisible, el resto de —¿Fuera? ¿En carne? (sorpresa, desdén x 3) la humanidad es invisible para él. Y Johnny responde, fingiendo dificultad: —Y hueso. En carne y hueso, ya sabe. Los La soledad le hace bien.dos, cara a cara. Ahí fuera, hombre, sí. En cual­ A su alrededor se mueven máquinas, trans­quier sitio. portes automáticos. Johnny los sigue, los esqui­ La falta de expresividad de Johnny lleva un va, estudia sus trayectorias. La ciudad nuncarato poniendo nervioso al señor H. deja de mutar, cambiando su apariencia y su Johnny es semejante al reverendo Reinhold forma. No hace mucho, en el mismo lugar queNewt en que ambos son hombres del pasado y ahora atraviesa se extendía una plaza de varioses diferente en que lo son de pasados distintos. kilómetros cuadrados, sobrecogedoramenteEl pasado de Johnny es, en realidad, un antiguo vacía. Ahora se encuentra ocupado por una se­futuro que nunca existió, un tiempo que imagi­ rie de construcciones poligonales de casi unana románticamente lleno de luces de neón, cro­ decena de metros de altura, cuya misión le re­mo y penumbra. Johnny mide algo más de dos sulta tan desconocida como si las hubiesen le­metros, sin contar su cresta de polímero. Es un vantado seres de otro planeta. No le quedahombre fuerte y masivo, aunque ninguno de sus mucho para alcanzar su destino por fin, física­músculos logra definirse gracias a la inserción mente lejos del lugar donde se puso en contactogenética de una capa pseudolipídica subcutá­ con el señor H. Mucho más lejos de lo que lanea. Su brazo derecho es cibernético y él se ocu­ mayoría se desplazará durante toda su vida.pa de que nadie pueda, ni siquiera por despiste, Johnny se prepara durante la noche. En elignorarlo, aún a pesar de que ese tipo de miem­ cubículo en el que ha establecido su taller provi­bros ha estado y dejado de estar de moda tantas sional le espera una larga tarea. Si algo sale malveces que ya nunca volverá a estarlo. Cuero arti­ en algún momento del futuro próximo Johnnyficial. Una cadena colgando de su cadera. Músi­ no podrá contarlo porque lo matarán. No tieneca ELOARC sonando sin pausa en sus oídos. El ninguna duda. Es posible incluso que lo matennombre de Johnny elegido por simpatía hacia el si todo sale bien, pero —piensa— eso ya no estádesgraciado personaje de un antiguo relato. en sus manos. Revisa su equipo, y luego sigue Johnny vaga en soledad por la gigantesca con la puesta a punto de su propio cuerpo: lociudad. Fuera de los enclaves no hay apenas se­ tiende boca abajo con cuidado, comprueba elres humanos. Una vez sale de los cauces que recorrido de las articulaciones. Arregla con deli­conducen en estos tiempos a los humanos de un cadeza su cresta de polímero y se aleja para comprobar el resultado. Luego se pone con el trabajo pesado, y corta y encaja y recarga. Los 99

FUTUROSCOPIASmúsculos, las armas, las magias, todo ha de fun­ El reverendo habla de Dios, y Tullia Anna ycionar a la perfección. el resto escuchan. No dice nada nuevo porque no quiere decirlo. Esa es la intención de su dis­ Mucho tiempo después se toma un descan­ curso: no decir nada nuevo, no añadir un giroso. Fuma —¡fuma!— mientras observa su cuer­ sorprendente en la relación de la humanidadpo yaciendo en la semioscuridad. La luna lo con el Creador. No habla de las sombras. O, alilumina intermitentemente. Las nubes se retuer­ menos, no directamente.cen a la misma velocidad a la que la ciudad des­truye y vuelve a construir. Es un buen cuerpo, El reverendo Reinhold Newt es inteligente ypiensa con satisfacción. Reprime un repentino disciplinado. Es importante entender cuánto: esdeseo de acercarse a él y levantarlo, y sentir su un hombre al que Dios habla y que aún así sepeso y el calor de su sangre, y el latido de su co­ esfuerza cada día por seguir pensando con rígi­razón. Sigue fumando. Vuelve su mirada hacia da determinación, desbrozando con lenta meti­la intermitente luna sucia y desvaída y ambos se culosidad sus pensamientos. Es disciplinado aobservan mutuamente durante minutos. Se sien­ la antigua manera, y cree que pensar le ayudaráte lleno de una tranquila expectación. Extrae a llegar a algunas verdades que, o bien esperanpor fin de su escondite la memoria­enlace cuya olvidadas o no descubiertas en las lindes de lospresencia no ha olvidado en ningún momento, caminos de pensamiento que tantos han holla­la acerca a sus ojos y la hace girar entre sus de­ do, o bien han sido ocultadas cuidadosamentedos, observándola. en un punto ciego de las mentes. En este último caso, el reverendo mantiene una serie de hipó­ Todo va a cambiar. Para bien o para mal. tesis sobre la naturaleza del ocultador; el que no Johnny está preparado. se haya decidido por una respuesta obvia, fácil, permite ver el rigor intelectual al que el reve­ RElNHOLD NEWT rendo aspira. —¿En qué año estamos?— pregunta el reve­ En parte, sabe que una de las cabezas princi­rendo. pales de la hidra es el número. El Número, para escribir con propiedad. No la cantidad de som­ —¿Qué?— le responde Tullia Anna, sorpren­ bras que amenazan su alma —que no son másdida que manifestaciones aparentemente diferentes de un número que presupone sorprendentemen­ —El año actual —clarifica el reverendo con te limitado de procesos o voluntades—, sino a lapaciencia—, el que estamos viviendo. ¿Sabes en Cantidad, a la invasión de lo que en un tiempoqué año vivimos? fue una útil herramienta para el ser humano y ahora ha invertido la relación de servidumbre y —¿Según quién? —Tullia Anna intenta ga­ lo ha doblegado —o, al menos, a su parte masnar tiempo. sagrada— hasta convertirlo a su vez en una he­ rramienta suya. Esa es una parte fundamental Esa es la cuestión, piensa el reverendo, y se de la cuestión; fundamental en el sentido dealeja un par de pasos de la mujer, que todavía que es una de sus bases —aunque invisible co­parpadea confusa. mo tal— y madre de infinitud de consecuencias visibles. La cuestión no es algo que pueda seraprehendido en un instante por cualquiera al Alguna vez lo explicó de la siguiente maneraque se le exponga el hecho, a pesar de los de­ llena de sustantivos en mayúscula: donde elseos de Reinhold Newt. Al mismo reverendo le Hombre utilizó en su día el Número para enten­llevó mucho tiempo ir dibujando, trazo tras tra­ der la Realidad, el Número creció hasta crear suzo, las formas que se escondían detrás del movi­ propia Realidad. En un principio, el ganaderomiento del mundo actual. Las respuestas, como necesitó contar sus animales. Al final —ahora—siempre, le llegaron cargadas de nuevas pregun­ esa herramienta que fueron los números se hatas, y también de un cierto conocimiento. La desatado y desvinculado por completo del sercuestión es múltiple. Su forma está compuesta humano, y sus semillas han dado a luz plantasde una miríada de diferentes sombras, autóno­mas pero relacionadas. No infinitas, aunque,mientras permanecen indefinidas, lo parecen.100


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