Colectivo Pensamiento Creativo.
catalogo en la biblioteca del colectivo de pensamiento creativo Juan David Ospina Cubillos idea y nombre de la colección, Santiago Maldonado Edición y corrección de estilo Fabián Esteban Beltrán García diseño y diagramación la empresa que lo imprimió Impresión. Alexis Santana Apoyo moral [email protected] Primera edición Agosto 2023 ISBN: disque isbn xd -2
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El colectivo de pensamiento creativo es un grupo de personas que debaten sobre diferentes temas, expresan libremente sus ideales sin ningun tipo de discriminación, relajados, respetandose mutuamente y plasman sus pensamientos por medio de escritos. He tenido la oportunidad de leer sus libros y me han parecido extraños pero interesantes. -Ana Yolanda morales 0
Pienso que es un espacio abierto para todos aquellos que quieran dar su punto de vista sobre los diferentes temas o situaciones que se presentan en la comunidad, respetando la opinión de cada participante y las diferentes formas de ver la vida, a través de lo cual fomentan cultura, creatividad y libre expresión, lo que los hace más fuertes y seguros de sí mismos. -Marta Nivia Chaparro
Bajo el mismo techo mi primer prólogo Atenógenes. Debo confesar que nunca antes había escrito un prólogo, es de esas confe- siones que no avergüenzan, por el contrario, que la pri- mera vez sea con un libro del Colectivo de Pensamiento Creativo, se convierte en una de las cosas por las cuales vale la pena escribir y, por su- puesto, leer. Agradezco que mi tejado esté lo suficientemente alto para que el susurro de la lluvia acompañe este intento por abrir la puerta al interior de diez maneras de narrar la vida en la pandemia. Este libro – pueblo entero, público, que concierne a toda la gente – sin quererlo, 2
tal vez, es una pandemia. valorada. Tras una decena de títulos se encuentra un virus y también la cura, y valga la oportunidad para traer a colación aquella frasecita: no se sabe si es peor la cura que la enfermedad. Esa incógnita la dejo en sus manos junto con estas paginas que estoy seguro, serán buena compañía en esas noches, como ésta, lluviosas y llenas de recuerdos que no permiten olvidar aquel año intruso en el afán por seguir devorando la vida, eterna, erróneamente Los autores logran poner en evidencia un antes y un después, invitan a cavar en la memoria y hacernos preguntar ¿qué hizo de nosotros la pandemia? Y ¿qué hicimos nosotros con la pandemia? Me tomo el atrevimiento de anticipar respuestas luego de haberlos leído y descubro que quizá no hay mal que por bien no venga. De frasecitas está hecha la vida. 3
Cuesta todavía entender Lea con cuidado, tómese su cómo se sobrevivió, y aunque tiempo, deje que la lectura muchos siguen viviendo en haga lo suyo, adentro o el 2019, el cuerpo delata las afuera, sentado o de pie, consecuencias inevitables del detenidamente lea, las paso del tiempo. Habitar el tildes ya fueron puestas, los espacio respirando el propio puntos ya están en su lugar. aire, resguardado en una tela Dese la oportunidad de que no permite la intrusión de conversar con los autores, ningún fluido y que tampoco cuestiónelos, ríase con admite que tu hedor salivante ellos, si quiere confiéseles encuentre un mejor destino, sus culpas, cuénteles cómo sin duda, deja consecuencias. vivió la pandemia; ellos son Las páginas que esperan por pacientes, saben escuchar y ser leídas tal vez no evoquen el tapabocas, pero si son testigo de bocas hambrientas por decir, por denunciar, por gritar a los cuatro vientos lo que estuvo en cuarentena. 2
el desconsuelo… el malestar. Bienvenido al quinto libro del CPC, que a sus 5 años está aprendiendo a escribir de la mano de sus lectores en un proceso que ha sufrido y disfrutado al máximo. ¿No hay mal que dure 6 años ni cuerpo que lo resista? ¿Más valen 10 pájaros en mano que 100 volando? se dejan hablar. El mundo está hecho de frasecitas, ¿cuál es la suya? Yo ya lo hice y fue intere- Quizá este libro le permita sante perderse en el intento encontrarla, quizás no. de cada autor por poner en palabras experiencias que En cualquier caso, siga que son imposibles de traducir está en su casa. gramaticalmente, es impor- tante leer entre líneas y dejar volar la imaginación con lo que pueda despertar su lectu- ra; queda la sensación de no ser el único que se encontró en el encierro consigo mis- mo sin disfrutar el hallazgo; verse a un espejo que no re- fleja la imagen sino la angus- tia, el repudio, la frustración, 3
Giorni a passo di Lumaca. Julián Luna. Los días ahora son iguales, esta pegajosidad me tiene viviendo a un ritmo sub-humano del cual es más difícil que nunca intentar salir. He estado aquí antes, en esos días oscuros de los cuales recuerdo poco más que el dolor, sí me esforcé tanto por salir ¿por qué volví a caer aquí? Aunque esta vez es diferente, me siento igual de perdido pero no hay dolor. Tal vez es mejor así, mi vida se estaba convirtiendo lentamente en un huracán y no sé a dónde hubiera ido a parar. Sí no me hubiera aislado del resto de personas con las que convivía, mis amigos y compañeros, el vecino que veía siempre al volver del colegio, pero que nunca fui capaz de hablarle, siento que de no haberme alejado de todo el mundo hubiera terminado arruinándolo todo de manera irreparable. Pero el vacío me sigue carcomiendo las tripas a cada segundo del día. 4
A pesar de todo estoy intentando no perder el rumbo, los días en esta casa son bellos, soy una persona muy afortunada por tener tanto espacio al aire libre, tengo muchas comodidades y la salud no nos falta. Pero el dinero sí, mi mamá perdió su trabajo y mi papá no puede ir a trabajar, estamos aguantando como podemos, pero siento que el punto de quiebre se acerca a gran velocidad… Recuerdo aún esos primeros días en los que hacíamos chistes sobre la pandemia china de la sopa de murciélago. Luego vimos como poco a poco ese peligro se convertía en una amenaza real a nuestra realidad; Luego de que me había empezado a acostumbrar de nuevo a las jornadas de colegio, al vaivén de ofensas y chistes entre compañeros y las clases somníferas de la profesora Ruth, mi cerebro fue enviado de nuevo a la zona de inactividad vacacional, mis ganas de entrar a las clases se esfumaron, casi no salía al patio ni a la huerta. El gran espacio verde y natural del que podía disfrutar parecía tan poco atractivo que ya ni siquiera me molestaba en abrir las ventanas. La música se convirtió en la vibración que me movía a través de la vida, en un portátil que me había regalado un primo para tomar mis clases virtuales (a las cuales entré no más de 5 veces) creé mis primeras playlists en YouTube, un poco de la música que había aprendido de mi mamá, un poco de lo que le gustaba a mis amigos y las canciones que escuchaba en la radio cuando mi hermano sintonizaba la emisora de la Javeriana. La forma en que la música me mantenía a flote es algo que hasta el día de hoy sigo recordando con cariño. 5
Lo más difícil de escribir esto es intentar recordar, pues aquella zona se encuentra sumergida en la oscuridad del trauma, salvándonos de esos momentos en los que nos costaba vislumbrar la luz al final del túnel. Nuestros esfuerzos por empezar una nueva vida han dado sus frutos, tanto así, que es difícil rememorar. Nuestras vidas cambiaron por completo, pero muchos no recordamos el porqué, solo nos despertamos un día, cansados, luego de una mancha borrosa deseándonos los unos a los otros un feliz año sin saber bien de donde veníamos, pero yendo con certeza hacia un futuro mejor, esforzándonos por hacer las cosas bien y cuidando de no volver a caer por la cuerda floja al vacío. Tal vez lo que nos queda es coser los corazones rotos y seguir adelante a pesar del miedo, seguir por quienes nos dejaron y para que quienes vienen después tengan la certeza de vivir en un mundo mejor, el futuro nos pertenece y bla-bla-bla, las mismas charlas que nos dan en todos lados mientras se firman contratos millonarios que nos condenan un poco más a la extinción y los cuales no podemos detener, aprovechándose de que estamos quebrados y asustados en nuestras casas para vender los páramos y firmar contratos gigantes de fracking que les llenan los bolsillos y dejan a las poblaciones en la miseria acabando con los recursos naturales sin piedad alguna. Las personas siguen allá afuera, sin una guía, sin un abrazo, despojadas de todo contacto humano y relegadas a la virtualidad que nos convirtió en marañas de insomnio y dolores de cabeza por las luces de las pantallas. Las redes se llenan de frases bonitas, pero huecas, compartimos 6
posts sobre la salud mental mientras las personas a nuestro alrededor se desmoronan y no podemos hacer nada. Muchos fingen interés por tu vida y te mandan a tomar agüita, pero cuando intentamos hablar de lo que sentimos solo recibimos otra frase de cajón salida de algún libro de autoayuda. Y todo a nuestro alrededor parece caerse a pedazos, la naturaleza está sufriendo y nosotros, con ella y por ella, los incendios, huracanes y terremotos solo son el reflejo de un mundo vivo que permanece en movimiento y con el que parece que estamos empecinados en acabar. De nada sirven las acciones individuales, de nada te sirve hacer ladrillos ecológicos con botellas si luego permitimos que venga Coca- Cola a acabar con el agua de nuestras tierras y dejamos que conviertan nuestros páramos en polígonos mineros. Las esperanzas las perdimos hace rato, los conglomerados petroleros no cesan sus actividades y nuestro futuro está en sus sucias manos, así que, porqué no nos dedicamos a ser felices mientras podamos y nos preparamos para afrontar el futuro, no como nos lo quieren vender, sino como presentimos que realmente será, un futuro distópico, con las actividades humanas interrumpidas por la crisis climática y la falta de recursos. Tal vez allí podamos escribir la historia que queremos contar. Pero ¿está bien dejar que hagan lo que quieran? No, no tendrán la comodidad del silencio, incluso si no logramos detener nada y la tragedia igual nos alcanza, haremos ruido y denunciaremos sus acciones para que no queden en la oscuridad. Eso, al menos, es en lo que yo me he convertido, luego de pasar por 7
la despersonalización de la depresión y la soledad, he decidido no ser NUNCA más esa persona que tenía mucho miedo como para luchar por lo que consideraba justo, mi nombre es Julián Luna, renacida de las cenizas y rodeada de personas, que al igual que yo, estamos cansadas de no ser escuchadas, y estamos dispuestas a gritar. *Tal vez todos soñamos con cambiar el mundo, la pregunta es ¿qué hacemos para transformar la realidad? 8
Ñ okk A veces, mientras resucito se salta el vicio del block oficio trazos palpitantes cruzando lazos de colores puntuaciones con algo de entonación y de mes en cuando tacto borrando huellas viento pasando. 9
Solamente cuerpo Francisco Martin Noticiero de media noche Era 28 de Julio del 2020, el cuerpo apenas se sostenía del cansancio y los noticieros solo hablan de ese día, quien podría imaginar que el cuerpo se pondría rancio y malgeniado a causa del exabrupto de ver amenazada su existencia. Quizás no solo sea este cuerpo ya que se rumora que los otros cuerpos no pueden sostener más sus existencias, ya qué el aire se acabó, o bueno, eso decía aquel cuerpo que daba su último aliento. ¿¡Qué si lo ví preguntas!? Claro que ví aquel cuerpo que decía que había entrado en pandemia y ya no sentía su alma y ser. Agotado, en su cansancio, decía ser solo cuerpo de un GRAN OTRO. Y pensar que este cuerpo murió solo por una palabra que rondaba en su cabeza, y él que decía que no era nada grave, ya lo decía Juan David Ospina Cubillos en su tesis Callese la jeta, el cuerpo es una muchacha que de vez en cuando saco bailar. (Ospina. 2021) Pues, al parecer, el alma que contiene este cuerpo se le olvidó dramatizar la danza y siempre que la invitan a bailar dice que presenta una lesión en un pie. Pobre cuerpo, 10
siente dolor de tanta gramática ¡Es más! cuando lo llevan al médico dice que él se encuentra en pandemia gramatical y esta pandemia lo lleva a ser solamente cuerpo. Pobre de los cuerpos, cargan tanta gramática y aun así tratan de funcionar. En su cansancio anuncian ese malestar, se les nota en las marcas que traspasan esa piel. Pero que les quede de lección, no todo cuerpo quiere bailar, algunos preferimos hablar o hasta llorar pero allá cada quien con esa masa muscular que define como cuerpo. Después de todo, a mí no me sacan ni a bailar y mucho menos a hablar. Cárcel somática En las penumbras del inconsciente y protegida por la represión, muy dentro de ese cuerpo desgastado y marcado por la ausencia del ¡no! está el deseo de vivir. Él respiraba mientras yo renegaba del vivir, solamente quería ser cuerpo marcado por lo somático en la cárcel del recuerdo de aquel día desafortunado. Era imposible de imaginar cómo entre la piel y la palabra existe relación, “la ex-critura es un acto, la letra un garabato, un gesto, un juego de toques, marcas que se escriben en el cuerpo, efectos que confunden el signo y perturban el discurso”. (Ospina. 2021) Pues, este cuerpo olvidó el garabato escrito en su piel, ya no hay letra. Y denegando la marca que exhibe en su cuerpo, encerrado como en pandemia, sin escapatoria, con miedo y angustia, atrapado por el discurso y ya negado en el habla. Solamente cuerpo del síntoma en el gesto de su sufrimiento, de esta cárcel somática nadie se escapa y el cuerpo en defensa de la frustración de no poder ser cuerpo, pronuncia su síntoma 11
para ser escuchado, pero ¿quién escucha tal acto de rebeldía? En la estadía de la nada está la palabra habitante del inconsciente, en el cuerpo del saber, viviendo en el aislamiento a causa de la pandemia somática que ataca todos los cuerpos. Es ahí, donde el acto se consumará, el cuerpo pasará a ser solamente cuerpo de lo somático, por medio del cansancio se le juega mal rato al sentido y al razonamiento de la conciencia. El sueño sale a luz con su imagen visual y auditiva desde el síntoma y el deseo de ser escuchado. Solamente en ese instante, donde podemos ser más cuerpo que nunca, el control de la razón lo toma el cuerpo, el ser nos tiene que escuchar, no hay escapatoria. Soy un cuerpo que espera el cansancio de la conciencia tan débil, el agotamiento del ser y el deseo del alma, cuerpo en la cárcel de lo somático, pagando el precio de no ser escuchado. Ahí les dejo este garabato gramatical a ver si así nos puedes escuchar o al menos invitar a bailar o hablar. La pandemia de la Euro-lisimia Nos invade la euro-lisimia, mi cuerpo se paraliza al verla, al sentirla ¿qué será? Éste acto fallido del cuerpo y engaño de mi boca, pensamiento sin justificación, como el acto fallido que dolió en la burla del GRAN OTRO, el cual se manifiesta y se justifica por mi error desastroso, creando ansiedad en este cuerpo tan débil y vulnerable a la palabra. Quizás sea un juego de mi cansancio, el cual se manifiesta por medio de un acto fallido no aceptable, ya que castiga y crea jerarquía gramatical ¿Para quién no es aceptable? Para aquella dramática de mi cuerpo abandonado en la soledad, el cual solo retiene el dolor de la euro-lisimia que me consume y me quita 12
la vida poco a poco. Para él no es más que el sentir que soy humano, sin embargo, ese augurio consume mi cuerpo y lo lleva hasta el punto de ser atrapado en la esquina de esa puerta negra que no está abierta, en pocas palabras suprimida por la dramática del recuerdo de un significante que busca la manía de salir al cuerpo. Pero como este texto se queda en el error de unas palabras sin sentido a ese cuerpo fallido. El ultimo sentir Nacimos siendo uno solo, aunque no me conocieras yo estaba contigo, fui yo el que te permito llorar cuando lo necesitabas y ahí estaba, a medio día, gritando con el mundo. Fue en ese día cuando todo se rompió, no sé qué pasó, solo sé que te alejaste sin yo saber el porqué de tu frío rechazo; me dejó sin palabras. Observabas como si buscaras otro cuerpo, ya no querías dormir por temor a que te consumiera, al parecer me convertí en la prueba de lo que sucedió ese día. El suceso se apoderó de ti, yo no sabía cómo decirte ¡perdón si te lastime! Solo quería que escucharas mi síntoma, solo quería hablar contigo pero me fue imposible, todo fue un fracaso, pero entonces me observaste en ese espejo y me reconociste, al fin estábamos ahí los dos en el reflejo. Me mirabas fijamente, lo dijiste y lo entendí, lo nombraste y descansé. Es difícil decir que todo está bien, pero ese fue el inicio, ya verás, no te creas lo que dicen los demás, simplemente seamos cuerpo, que el encierro ya está por terminar y es ahí donde se evidenciará la verdad. 13
*Imposible no evocar una vieja disputa entre Aristóteles y su maestro, Platón, ¿somos cuerpo o tenemos cuerpo? Tal vez no soy ni lo tengo. 14
. Sin caer en desesperación, sin esperar la salvación, sin rendición. No esperes la ovación, cree en tu propia evolución. 15
EPmaypeacseimtoo.s de nuevo Para comenzar tendré que retroceder un poco para buscar memorias y acontecimientos, momentos que fueron y serán dolorosos de recordar y de superar por esta fatiga pandémica. Algo que se sintió como malestar para la mayoría de las personas, sin duda alguna, fue adaptarse a la nueva época que venia con todo, desde más muertes, tristezas, problemas de salud física y mental, tanto con la tecnología, esta nueva realidad en la que se viviría durante estos años. Es verdad que los avances tecnológicos aumentaron significativamente en miles de formas pero haciendo a las personas más dependientes a un aparato electrónico que a su propia capacidad como ser humano. Y ni hablar del hecho de que estar usando el tapabocas, generaría descontentos para las personas que no creían que este virus fuera a matar a miles de personas en todo el mundo. Durante los primeros días el caos se apoderaba de las redes sociales, de apoco invadía la vida de las personas que empezaban a sentir algunos síntomas producto del pánico. Así no fueran reales se hacían a la idea y se realizaban exámenes para descartar su infección. Claro, también estaban las personas que exageraban los malestares de la pandemia y se excedían con las medidas de protección y de cuidado, que puede que hayan disminuido el contagio, como puede que no. 16
Al recordar cuando se dio la noticia de esta pandemia, suelen surgir algunas incomodidades sobre algunas medidas de protección como evitar las aglomeraciones. La mala información y los falsos rumores sobre el virus se fueron creando tanto desde que empezó hasta que terminó. Si es que ha terminado la pandemia. De mis malestares personales, podré contarles esta anécdota: Al estar ausente durante la pandemia no se vive ni se comparte la experiencia de tener a un ser querido infectado con este virus. Los familiares no suelen contar las cosas a todos, porque estando en la distancia tampoco es que se pueda hacer nada al respecto, solo preocuparse. Suelen ocultar gran información sobre el tema de salud del paciente para evitar que la persona ausente se preocupe y no entre en el conflicto de que poder hacer desde la distancia en la que se encuentra retenido por la pandemia y sus medidas. En mi caso, también por una decisión personal. Al tener a mi papá enfermo, solo pensaba en estar ahí apoyándolo. Pero sabiendo que no podía hacer nada el malestar emocional se apodero de mi. Una de las ventajas fue que una familiar es enfermera y estuvo pendiente, al pie de la línea, luchando con la enfermedad, salvando una vida más. De relato propio se puede confirmar que los guerreros en la primera línea fueron médicos, enfermeras y funcionarios de la salud que lucharon por curar y rescatar las vidas de miles de personas. Mi papá duro bastante tiempo luchando con la enfermedad, aproximadamente un año. Menos mal la enfermera de la 17
familia manejo la situación en casa, por suerte no lo llevaron al hospital ya que para ese entonces se decía que a los pacientes de Covid 19 los estaban matando. Un vecino cercano de la familia no duró más de una semana en el hospital antes de que falleciera, y según cuentan los familiares y amigos del difunto, fue duro no poder asistir presencialmente a despedirse de él. Tiempo después les enviaron las cenizas. Para ellos, no se le dio una despedida digna. Sin duda alguna, creo que le dio bastante dolor al nieto, ya que siempre vivió con él y además, por el apodo de familia siempre tendrá presente su pérdida. Si, es verdad que a una gran mayoría de personas no les importaba mucho el tema del virus que se estaba esparciendo de forma alarmante. Sin embargo, muchas personas por miedo a perder sus empleos tuvieron que romper las restricciones que se establecieron para poder mantener a su familia. Estando en el ejército, en lugares retirados, también se pueden vivir los malestares del virus. Ver en aislamiento a soldados que lo padecieron, llevarles las cosas al lugar donde estaban encerrados bajo las precauciones adecuadas, causaba cierta intriga. Muy pocos éramos los que teníamos que llevar, traer y mantener los cuidados de los soldados afectados, a los enfermeros de combate nos tocaba estar pendientes de todo. No podré dar anécdotas muy concretas de un acercamiento más íntimo con familiares, ya que el tiempo compartido fue muy escaso antes de tomar la decisión de marcharme para el ejército, una decisión de la noche a la mañana. No recuerdo muy 18
bien la curiosidad que tenía por vivir una nueva experiencia, la cual duró dos años largos por la pandemia. Se incorporaban más y más reclutas, se acumulaban soldados en cantidades alarmantes que si o si, con pandemia o sin pandemia, se tenían que movilizar a distintos lugares. A demás, que para ese entonces el tema de las protestas si que nos causaba malestar a los soldados, por la seguridad propia y porque necesariamente teníamos que estar en lugares remotos, pero estratégicos, de seguridad. Los distintos puntos de vista desde la vida militar, fueron algo que marcó mi vida para siempre. Cada suceso se acopló muy bien y ese no sentir la pandemia como algo tan malo fue, aun así, algo nuevo y confuso para todos. Como soldado y enfermero, la ayuda y las capacitaciones fueron más que adecuadas para manejar la situación en el entrono militar. Claramente apenas salieron las primeras vacunas de inmediato la orden fue vacunarse apenas llegarán y al tener una prioridad por ser una fuerza armada fui de los primeros de recibir las dosis. El hecho de pensar que se podría tener algún malestar tras la vacuna preocupaba a más de uno, pero sinceramente no fue el caso para la mayoría. La cosa para el soldado es totalmente distinta, ya que no vive el aislamiento de la sociedad de la misma forma que lo viven las personas normales. Sin embargo, la pandemia afecto tanto física como mentalmente a uno que otro soldado que no podía salir de permiso a visitar a sus seres queridos. Más aún, cuando se tenia la oportunidad de salir no podía ver a su familia por el aislamiento social. Esta contradicción causó un malestar enorme de miles de sensaciones y emociones que los mantenían en una constante preocupación por sus familiares. 19
*Nadie sabe la sed con la que bebe el otro, sin embargo, estamos seguros de que desea algo para beber 20
L Las angustias suben como sabía, sabiendo lo que pasa cuando asimismo bajan. Consume energía con aquellas utopías donde descansaría cuando fieras internas salen de su jaula. Pasan estaciones generando combustiones, humo liberante, andante, se mimetiza en la hoja en que pasa el día a día. 21
Lado A Skeligo. Pensaba en morirme, creo que en este punto ya es normal, pero… ¿Cuál sería la mejor muerte que el dinero puede pagar? Tiene que ser la mejor. Saber vivir es fácil, pero saber cómo morir es un arte; es un proceso minucioso que voy a agradecer cuando ya no respire. Gracias a la versión de mi que hizo de mi muerte tan placentera y de mi vida una pesadilla. Me alegra verte, verte haciendo nada y pidiendo ayuda sin hacerlo. ¡Por favor que alguien que se apiade de su alma, si es que hay algo de alma aún en ese cuerpo! porque parece ser una cascara vacía, un desperdicio de espacio y tiempo. Un absoluto fracaso. Aunque está bien… supongo que ser un fracaso te libera. El objetivo de las cosas es que sean capaces de ser vividas, experimentadas por otros además de si mismas y que a partir de eso, se nombre, se descubra. No tengo manera de saber de mi sin desdoblarme, reflejarme en el otro, que me diga lo que soy y quizá me defina por aquello que soy nombrado. O puede que quizá no baste mi nombre para ser definido como muchas veces pasa. Soy un veneno constante, es lo que me recorre en el cuerpo en lugar de sangre. Y me siento mejor, no porque lo esté en 22
realidad, sino porque en contraste con el hambre y el frio que he tenido cualquier nimiedad es hogar. Y gracias por ser hogar, no siempre lo eres. Pero te dejas habitar de la mejor manera. Sin preguntas, sin reclamos; cantando en la ducha mientras duermes. Espero tu respiración, la oigo agotarse. Y no la escucho porque es lejana, no es latente. Como esa canción que te gusta, la que habla de que me quieres porque estas tan torcida como yo. No se si quieras disfrutar tanto de este dolor de ambos para llamarlo amor. Que tus besos sean así de amargos debe tener una razón. Si te besé de esa manera es porque ahora te quiero y las doscientas veces que lo hice antes, quizá no tanto. Y no hay problema en eso. Nos podemos atravesar tanto, el uno al otro, ser el mejor espejo así, sin decirnos: “cariño, lo puedes intentar, ser mejor de lo que eres, ser mejor para mí”. porque nada me haría mas feliz que dejarte ir, sería incapaz de odiarte y las veces que lo hice solo odiaba que no te fueras, que te quedara veneno de mi en los labios, pero eres igual de vacía. ¿Por qué otra razón dejarías que alguien así te quisiera? Siendo así debo tomar la decisión de cómo será mi último acto. ¿me gusta el dolor realmente? ¿realmente lo merezco? ¿o hay algo más… simple tal vez? ¿hacerlo de a pocos, todos los días, Aguantando mi propio peso hasta que no pueda más? Lo haré aguardando escondido a que la banda sonora termine. Finalmente, la mejor muerte que el dinero puede pagar, es la vida. 23
24 para todo. No sabes si quiera pensar. Hablas las palabras de otros porque no sabes cuál es tu voz. Solo en un abrazo, un abrazo vacío Me gusta verte existiendo, desde siempre. lleno de modismos, de imperfecciones, de sufrimiento. Porque desde lejos, desde aquí, solo parece una especie de metamorfosis, un cambio de narrativa y no el fin del mundo. Un último abrazo, un largo abrigo que nos cubre a todos, todo está en control. No nací para vivir, nací para verte hacerlo, para ver cómo haces hasta lo más insignificante y aburrido. Para verte mirar a un punto fijo por horas, para verte llorar, para verte bailar y no hacer nada al respecto. Mirarte fascinado por ser lo que sea que eres y expectante por lo que serás mañana. Saber si mañana tomarás la decisión de matarte o te darás una oportunidad más. Y deseo que nunca mueras porque si es así no sabría qué hacer, mi vista carecería de propósito. antes al menos podía soñar que serías mejor, que había una mínima posibilidad de que encontraras el amor, de llegar y verte en casa. Pero si tienes que morir, por favor hazlo, tu más que nadie sabes cuándo, no pienses en mí ni en nadie. Deja que todo el dolor te sienta, exprésalo todo a través de ti. Déjalo destruirte hasta que seas vacío, no hace falta nada más, realmente nunca hizo falta nada. Siempre estuviste completo.
25 Lado B Skeligo. ¿por qué te encuentro tanto en mis sueños, por qué te pienso tanto después de tanto tiempo? No creo que quiera ser feliz. Quiero destruirme, sentirme muy abajo, caer y seguir cayendo. Quiero estar en el hospital junto a la morgue, en los brazos de mi madre, que es la única que no piensa nada malo de mí. Se me acaba el tiempo y quisiera llevarme todo el sufrimiento de todos conmigo para que mi muerte no sea en vano. No importa quien sea, cercano o lejano, conocido o desconocido, bueno o malo. No quiero que nadie muera, no quiero que nadie pase por lo que estoy pasando. Quisiera decirte que no te sientas mal por ser un desastre, porque a veces parece que no depende de nosotros serlo. No te sientas culpable de haber nacido impulsivo y con muy poco autocontrol. No te sientas mal por estar lleno de melancolía desde antes de nacer. Sí se expresa todo el sufrimiento a través de ti, no hay forma de detenerlo. todos los intentos parecen antinaturales, todas las pastillas, todo el tratamiento parece solo retrasar lo inevitable. No depende de nadie, nadie tiene la culpa Se te ve horrible y demacrado, nada funciona. Cada día se pierden más las capacidades neuronales. Eres muy lento
*¿Quien diría que dentro de lo más desolador y visceral puede ir una positividad inconmensurable? 26
EL DÍA Cala, raspa, con la tinta, la clara bala iluminada esta rompiendo con la ola. Insistir en la cabeza con dos o tres rocas. Camino rocoso, ancestral y castroso. Camino pisado, pensamiento trenzado, por ‘onde vamos si no nos precipitamo, ‘tamos o damos, sumamos o restamos. 27
CL. aAmntbuiroios. Llegaste tan de repente, sin preguntar, sin avisar y sin dejarme refutar. Me dejaste tan confundida y sin poder dar marcha atrás, deseando todo esto poder olvidar. Sintiéndome tan fuera de ser que ya no sabía que más hacer, tanta rareza en tan poco tiempo claramente me cambió y de un momento a otro sola me quedé, aislada de todo lo que un día fue, sintiendo el tiempo lentamente correr, y al pasar evocó memorias que ya no están, pues en un abrir y cerrar lo que fue ya nunca más será. Recuerdo aquellas mañanas cuando no quería levantarme porque sabía que esa cotidianidad estaba matando mi cabeza, con miles de pensamientos y preguntas, como, ¿por qué pasó? ¿Cuándo terminara? ¿Estoy bien? ¿Qué siento? ¿Estoy sola? ¿Acaso perdí la cabeza? Tantas dudas atormentaban mis mañanas y ni se diga lo mucho que odiaba cuando la noche llegaba, sabía que lo único que haría era acostarme mirar al techo y llorar, llorar por lo que fue, por lo que pasó y por lo que no pude hacer. Me sentía tan impotente porque simplemente nada podía hacer y me odie por como me sentía, odiaba al mundo por 28
lo que me hizo y odié a las personas pues simplemente me dejaron sola. Después de todo lo que llore recuerdo que me acostumbré a sentirme mal, pues me di cuenta de que al hacerlo me sintia en paz. Se que suena raro, pues usualmente el estar triste se ve mal, pero después de tanto me gustaba poder llorar, llorar lo que me hacía sufrir, pues era lo único que me ayudaba a poder seguir. Así, me acostumbré a llorar, me acostumbré a sentirme sola, pues al final de cuentas la soledad era mi mejor compañía, no me juzgaba cuando me veía llorar y mucho menos cuando me quería matar. Y bueno, aunque parece, no todo fue malo, pues también hubo muchas cosas que por más efímeras que fueran me hacían olvidar, olvidar todo lo que pasaba a mi alrededor. El amor estuvo presente aunque a veces un poco ausente, al igual que la felicidad pues si te soy sincera no todo era llorar. Recuerdo reírme junto a mi familia al contarnos anécdotas muy divertidas, o al ver cómo uno de nosotros perdía jugando parqués, y creo que esos momentos hacían que todo no fuera tan malo pues, de una o otra forma me ayudaban a no pensar tanto. Justo en ese momento cuando sentía que por fin las cosas fluían, no sé porqué o a quien se le ocurrió de un momento a otro, pero tenía que volver a mi vida anterior, y lo peor de todo es que iba a salir de mi lugar feliz. Solo de pensar estar con tantas personas me hacía sentir insegura, mi mente maquinaba mil escenarios aumentando mi pulso, pues simplemente sentía que yo ya no encajaba en una sociedad. Yo 29
solo quería seguir en compañía de mi soledad, ya que aquellas personas que había dejado atrás y que ya no eran parte de mi vida iban a volver y si te soy sincera si hubiera sido mi elección no hubiera querido que volvieran. De nuevo me encontré sin poder cambiar las cosas simplemente no pude refutar más, pues el destino tomo la decisión sin consultar mi elección. Ahora viendo todo esto desde otra perspectiva es gracioso como al inicio deseaba volver a la normalidad y justo cuando me daban lo que quería simplemente ya no era lo que deseaba. Recuerdo volver a llorar deseando que todo fuera una broma y que simplemente me dejaran sola de nuevo, como lo habían hecho tiempo atrás, ya no los quería ni los necesitaba, pues con mi soledad era felizmente triste, y se que suena raro, pero como ya lo había dicho, para mí el poder sentir era paz. Lo que se suponía que era normal, para mí era fatal, pues, a pesar de que estaba en un lugar amplio me sentía encerrada en mi misma, aparentando estar bien aunque realmente me sentía incomprendida. Todo fue tan incómodo y tan raro que no sabía cómo sobrellevar la situación, todo se me hacía tan extraño y me sentía como una aguja en un pajar. Y si te preguntas porqué me sentía así, pues me sentía invisible y sin poderme encontrar, definitivamente no era yo. No sé porqué o cuándo, pero la vida que había tenido por tantos años me pareció horrible, inexplicable, incoherente, vacía, y para colmo de males, me parecía tan triste, triste porque se movía por la costumbre y por la hipocresía. No entiendo porque antes no lo veía, pero al parecer la venda que tenía poco a poco se fue. Sentía que había perdido las ganas de vivir en esta sociedad 30
y aunque según mi mente todo era horrible, habían cosas que amaba poder hacer, como salir y tener una nueva rutina, a veces esto terminaba en llanto, otras tantas terminaban en algo nuevo en mi vida. Aún sigo odiando ciertas cosas de volver a este tipo de vida, también amo otras, como que gracias a eso conocí lo que realmente soy y no lo que aparentaba ser, conocí como mi alma se siente libre al escribir, que está bien llorar si te sientes mal y que el hecho de cambiar no siempre te hará mal. Ahora que lo veo desde otro punto me doy de cuenta de que cada cambio que viví no fue tan malo, claramente ya no soy la misma, ni lo seré, pero a pesar de ello agradezco lo que ahora soy, alguien que escribe cada que se siente mal, alguien que perfectamente puede estar sola o acompañada, alguien que aunque sigue estando mal ya no sé hunde hasta perder la fe. Y a pesar de todo lo malo ahora pienso que si no cambias todo se repite otra vez. *Quizá yo no deseo cambiar. Y menos si eso significa llegar a ser mejor 31
________ Entrando al círculo que en flor representa una idea de existir. Cambiando modificaciones tal como las obligaciones que allí vemos venir en porta papel. Biche sabor en el paladar cambia su sazón en el despertar. Sensaciones basadas en brazadas, quizá algo más allá o haya en las S gomas con que te engomas y solemos Sentir estar perdido, salir sin vacilar. Sale huellas a su paso el personal con el resonar están hambrientas de del tic-tac, la mente o respuestas, así es impulso a la reacción el ser. Estar sobre del estimulo impuesto en el nieve y sentir como presupuesto, cuando andas se mueve convierte hielo tocando verdes o aridos en fuego brillante. Realmente, cuando has vivido no tan distraído del instante, suspiro crocante, consume aquel hilo que en caminos en la planta allegada, sonido de cascada con cascara de plátano corre a su destino en la corriente correspondiente a el impacto en movimiento (aire, pensamiento, expresión, agua, rio, amarillo). 32
Concha abriendo, naciendo, existiendo. Orientando fácil al tacto cuando ruidos externos dejan de ser relevantes. Líneas puntiagudas y puntos agudos entre líneas guían caminando al resplandor the hearth and earth. Fascinado para observar entre montaña asomar el resplandor, vive y rige sin comezón, también tiene su sazón, un respiro angustias cuando al cocinar es más rico conversar. evaporan. Spring respingada con De adentro hacia olores brutales y a-fuera, tal como frutales a los que tu mente abraza cuando si fuese armoniosa las nubes rocían al caer. reunión de gotas al Exteriorizando grabación con cinta precipitar, como algo escurrida. Los caminos pasarán y espiral, aquel no conservarán, pero si observarán lunar, centro un renacuajo nadar. Marcaciones fijadas y final. Vamos a mas no instaladas ahora se pueden pescar en el firmamento modificar sí en ausencia del deber destellos que solo cambiamos nuestro ser iniciando se pueden cuando se continua, notar, seguido de la firma en ese vasto mar. Comenzar por degustar sin na’ más que pensar, en el aceptar estar en el reflejar, fijar. con o sin censura, de la hermosura que 33 tal vez resulta sentir o el ser que sin invadir avanza a construir. Flexible sendero, aladas ensaladas poco ahumadas con el recorrer del ver atrás. Movimiento latente cuando persiste el
favorecer hacia el florecer, al parecer, desde cuando eres semilla. Sentir diferente a otro ser en manera referente al que también sabe, como agua a su sal o azúcar, dulce arrullo, mientras el capullo suspirando nota el amanecer. Salir con él, sentir tibio respiro en la cien, buscando un cien pies o el metalizado del verde cascarón de insecto que allí resplandece. Se percibe, es tal como cara al reflejo con sentido, cambiante, deslumbrante, Ahora, creer que entre central de líneas comienza un cambio a vislumbrar. Nubla cada línea blanca tanto, quizá cuando el al pasar, cielo se vuelve parte del común, dejando de ser el guía la rama ser que según percepción en dirección, ordinaria fue. la señal sabe Algo inútil se llamará a lo que sensación no causará. interpretar. La corriente transmitida, Allí comienza palabra pronunciada, papel el andar en la cruzado, eso que se expresa brisa que pasa sin más. Una sola vez, tal vez eso susurrándole se es, en el mismo suspiro el centro que te consumo me consumes. del venir. Se alejan en hilos de color blanco nieve, unidos como estropajo. Quedarse allí donde el maquinar de más arruina el seguro que representa estar. Insinuar, cuando llegar al centro del circular, la fase culminar, no poderse adelantar. Acaso, ¿qué tanto pesa el andar y más que la cáscara explorar? Flotante, gran amparo se nota en el faro de sentir, 34 percibir, pasando en la misma arena de
Sentir estar encontrado, o sin perdición. Hace falta lo conocido y no lo asumido desde acciones ¿Buscar qué cosa…? Te encuentras, te tienes, reencuentras, pierdes, desconectas. Huellas mismas tachonando las estrellas que se borran, algo saciadas, cuando no se reprime el día y se vive como en el firmamento que firmas con par luceros cambiantes que igual inspiran, omitiendo situaciones similares que no agradan S 35
Memorias de un impostor Mani. Lluvia de media noche, recuerdo a un impostor mirar hacia el espacio en busca de la luna, acompañado de una sinuosa soledad, su eterna compañera de esgrima. Recuerdo esperar la luna, pero solo recibir una tormenta de sentencias, recuerdo las primeras gotas, cada impacto, cada herida, cómo cada gota acariciaba y agrietaba el rostro del impostor. Cómo cada gota de realidad erosionaba un rostro de mentiras cuidadosamente esculpido. Recuerdo las mentiras aún más que la verdad, recuerdo estar, pero no ser. Recuerdo tener tres máscaras y dos días, una entrada y dos salidas, un camino y mil guías. Recuerdo todo, incluso unas manos acariciando mis mentiras. Pero la piedra se erosiona y sin importar cuántas máscaras y cuánto tiempo pase, las gotas de realidad destruirán rocas. Recuerdo ser un impostor que no reconocía su rostro, que creía tener una pistola apuntando hacia él pero solo era un espejo, que no entendía el pasado, detestaba el presente y 36
temía al futuro, que no sabía lo que buscaba y por lo tanto no entendía lo que miraba. Recuerdo sentir que estaba en el fondo pero sin el valor de mirar hacia abajo para confirmar que no seguía cayendo. Recuerdo intentar romper las cadenas con la fuerza del dolor que corre por las venas, ignorando que lo doloroso no es soltar las cadenas, es entender que tú eres las cadenas. Recuerdo estar donde la cordura se difumina, el orgullo se arrodilla y tus propios latidos susurran “impostor”. Donde la escaza luz que llega no es para buscar la salida, es para buscarte a ti mismo. Recuerdo ser un impostor durante muchos días, un impostor que pierde su máscara intentando mirar a través de la lluvia en noches frías. Petricor La tormenta de dudas solo es tu reflejo en el agua y es tan necesaria como la calma que le precede. Entre la tormenta de dudas y la calma, hay un limbo, un momento donde prevalece el petricor, donde no importa si eres un impostor o una gota de agua, donde no hay sombra, donde estar solo es diferente a sentirse solo, donde la motivación no viene de un: “¡tú puedes!” Si no de un: “¿tú puedes?”. Momento donde la luz de la luna ilumina el suelo y notas como la humedad emprende su viaje no sin antes darte un abrazo y acercarte por un méndigo segundo al “Acmé de la vie”. El petricor es tan efímero como necesario y permanece lo 37
mismo que tardas en asimilarlo, lo rápido que pasa este momento es precisamente lo que lo hace tan hermoso. El petricor es la reminiscencia de la tormenta. Caminar en el tiempo Amanece y una corriente de silencio con aroma a olvido se percibe. Los demonios y tormentas se han quedado atrás, o tal vez esperan más adelante, de cualquier modo los primeros rayos de luz muestran el confín de la madrugada. Una lucha entre rayos de luz y la oscuridad que resta, se avecina en el horizonte. Ésta es ignorada pues la verdadera odisea se encuentra en la palma de mis manos. Manos que hacen un vano intento de detener el tiempo, de quitarle un momento al mayor ladrón de todos, pero solo veo como se escapa de mis manos. El abrigo de los primeros rayos del sol sobre mi espalda acelera aún más el tiempo, un tiempo que obliga a los vestigios de un alma sedentaria a empujar la carne de un ser casi muerto al que el vivir muy poco le interesa, a sentir el dolor de estar vivo. Sin rumbo definido me dejo llevar por la gentileza del viento, solo porque requiere menos esfuerzo, en el que mi único punto de referencia son mis huellas, por las que jamás voy a regresar. Me pregunto si este día es un día más o un día menos. Me pregunto ¿cuándo terminara el día? ¿en qué momento dejare de caminar? ¿en qué momento podré parar el tiempo, sentarme y observar la luna? tantas preguntas, que diversas tormentas ya respondieron. Necesito una brújula para saber si voy por este camino porque lo conozco o voy por este camino porque espero algo de él. 38
Otoño y hojas de arce Un día mas de diciembre se extingue, sin esperar nada, siendo un alma errante y como todos los ocasos busco un buen lugar donde pasar la noche. A lo lejos veo una singular hoja que al igual que yo es arrastrada por el viento. Al acercarme noto que es una hoja de arce, que a causa de la fuerte brisa también fue condenada a deambular por este sendero. Intentando llevar la hoja junto a las demás noto un muy fuerte magnetismo, pero no por el lugar si no por las hojas. Una atracción por la belleza de las hojas más que por la firmeza del tronco. Aún sigo bajo aquel árbol, el cual cada día deja caer menos hojas. Dichas hojas de arce se han convertido en mis confidentes, en aquellas hojas intento escribir para poder entenderme, pero pasa el tiempo, cada vez hay menos hojas y no he vuelto a encontrar alguna que este en blanco. Pero aún advierto dos hojas en lo alto. Esta tarde, con mucho esfuerzo, logre talar el árbol y conseguir las dos últimas hojas que quedaban. Sin embargo, esta noche habrá una tormenta ya que escucho varios rayos a lo lejos. Esta noche, esperando la luna, apoyado en el tronco y mirando sus limpias ramas me preguntare: ¿vale la pena renunciar a todo lo que tienes solo para tener un par de hojas más? Jamás estuve en un otoño, pero estoy seguro que lo viví. 39
*Hay historias que merecen ser contadas, otras sin embargo se quedan pululando en el recuerdo ¿cómo saber de cuales se tratan las anteriores? 40
. Lleno llevando las flores hasta el mar para allí vaciar lo que se cree aprendido. Oscuro lleva aquí y allá su presente. El viento va cargando la batería pal’ cumplimiento hecho ser. 41
Tout ce qui restait Ginebra W. Aquella mañana, después de un año sumergida en la oscuridad con la que me atacaban mis propios pensamientos, me levanté un poco más optimista que de costumbre, pensé que por fin rompería mi monotonía. Tras un tiempo caí en cuenta de que no sería así, e incluso la ansiedad me consumía un poco más de lo normal, pues pase de no poder salir de la puerta de mi casa a tener un mínimo grado de “libertad” condicional. Aún recuerdo con temor ese 25 de marzo de 2020, cuando dieron inicio al confinamiento nacional. Recuerdo haberme arrepentido bastante, porque aquel último día que tuve la oportunidad de ver la luz y pisar el suelo fuera de mi casa decidí desaprovecharla, para luego oír que no podría volver a hacerlo. Mi mente se nublaba y no veía más allá, no había dónde ir, no había qué hacer, y de esta manera a mi cabeza no le quedaba más que sobrepensar cada mínimo detalle de la miseria en la que creía encontrarse. Las calles desiertas daban miedo, las multitudes ya no estaban, y el aislamiento parecía condenarnos a una eterna soledad, el extrañar a 42
alguien era mucho más fuerte que nunca, la vida tal como la conocíamos desapareció. Ciertos sentimientos un tanto contradictorios me invadían, por un lado, el hecho de tener un poco de paz en el caos de mi mente, no sentirme culpable por encontrarme tan sola, porque naturalmente lo estaba. Creí, por un momento, que no mucho era lo que iba a cambiar en mi vida, pero vaya que no sabía todo aquello que vendría después. Por otro lado, la incertidumbre me inundaba por completo cada que tenía la oportunidad, pues desde el primer momento en que supe que mi vida cambiaría, fuí consciente de que serían giros de 180 grados, y no sabía cómo terminaría todo aquello. Sí bien es cierto que estaba acostumbrada a la monotonía que había creado para mi, sabía también que esa misma se estaba rompiendo, y era extraño ver como todo empezaba a cambiar, sin poder detenerlo o tener noción de su final. La economía se resume en haber sido una completa etapa de desesperación tratando de sobrevivir sin tener ingresos fijos, pero aún así teniendo salud y comida cada día, eso nunca falto, aunque siempre se atravesaba el pensamiento de “¿qué pasa si mañana ya no hay...?” Porque no había forma de tener seguridad alguna, hoy estábamos bien, pero no sabíamos si mañana íbamos a tener sustento para seguir existiendo. Aunque tampoco digo que fue la peor situación, de hecho la creatividad de mi mamá nos sacó a flote, y a comparación de muchas personas estábamos viviendo demasiado bien. 43
Generalmente, mucho antes de la pandemia, en mi familia siempre habían conflictos, con la diferencia de que antes no pasaba mucho tiempo en mi casa, y cuando estaba, estaba lo suficientemente ocupada para casi no prestarles atención, pero ahora... ¿Cómo haría?, no tenía oportunidad de salir a despejarme, el lugar más lejano era mi cuarto, o la habitación donde estaba mi escritorio, en su defecto. El problema es que no eran netamente míos, ningún sitio de la casa era para mi en su totalidad, compartía habitación, escritorio, baño, sala, etc..., no había a dónde ir y poder sentirme, aunque fuese cinco minutos, en plena soledad, soledad en el hecho de estar sola, no de sentirme sola. Allí descubrí aquella diferencia, estar solo pero sentirte acompañado, y sentirte solo aún estando rodeado de gente, pues sabes que hay personas que te apoyan, o te encuentras compartiendo el mismo ambiente con ellas, pero dentro de ti, las cosas son diferentes, sientes que allí no hay nadie. La segunda opción era mi caso, y quería en realidad que fuese completamente lo contrario, ahora no tenía privacidad, siempre compartía los espacios con alguna persona de mi casa, pero aún así me sentía sola, y necesitaba mi espacio, necesitaba estar sola, porque otra cosa que también entendí es que a veces la compañía todo el tiempo agota. El agobio de estar entre cuatro paredes sin poder ir más allá había sido sofocante, lo que terminó dejando dentro de mi a una persona ansiosa y depresiva. Sin embargo, logré sobrevivir a ello, tratando de comprender todo lo que había cambiado en tan solo un año. Aprendí, sin querer, a 44
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