PENSAR Y ESCRIBIR DESDE LA EXPERIENCIA DOCENTES haciendo ESCUELA
Programa Filosofar con Niñas, Niños y Jóvenes en la Escuela Fundación La Salle Argentina
A todas/os las/los docentes que nos seguimos preguntando de qué se trata hacer escuela*
Índice 8 9 Puede la pregunta 11 13 Mónica Montalbetti - La Salle San Martín de Porres 15 17 La pregunta 19 21 Docente Nivel Primario - La Salle González Catán 22 23 Hacer preguntas y desnaturalizar 25 Mónica Montalbetti - La Salle San Martín de Porres 26 Repensar, repreguntar, revisar y reinventarnos en nuestras prácticas docentes 27 29 Patricia Calvo - Colegio La Salle Pigue 29'-30 30 Infancia: te busco para filosofar Caro Reina Podorozga - Colegio La Salle Arguello Reproducir no. Mirar más allá. Limar asperezas. Resistir. Ludmila Tricarico - Colegio La Salle San Martín de Porres La infancia, el tiempo, la escuela Docente s Nivel Primario - Colegio La Salle Florida Encuentro Docentes Nivel Primario - Colegio La Salle González Catán Pero él sólo tiene diez deditos Eliana - Colegio La Salle San Martín de Porres Una mirada sobre la filosofía en el aula Ana Gabriela Rodríguez - Colegio La Salle Arguello Ponerle algo más Gastón - Colegio La Salle González Catán ¿Qué pasaría si...? Adriana, Analía y Romina - Colegio La Salle San Martín ¿Qué puede la filosofía y la educación especial? Docentes Nivel Primario Especial - Colegio La Salle Buenos Aires ¿Alguna vez nos pusimos a pensar en qué pensamos cuando pensamos? ¿Pensamos? Carla - Colegio La Salle San Martín Maestra Creativo - Maestro/a Curiosa/o Mariela Fleitas, Hernán Molina - Filosolano .- Colegio San Francisco Solano las Preguntas Laura Zamora - Colegio La Salle San Martín de Porres
Cuerpos diferidos, diálogos descalsados 31 33 Romina Ferreyra - Docente Nivel Secundario 34 35 ¿Diccionario? 37 39 Docentes - Colegio La Salle González Catán 41 44 Infancias 45 46 Claudia Orea - Laura Ávila - Graciela Mingrne - Gabriela Raimondi - Colegio La Salle Florida 47 48 De cómo viajar gratis en un expreso de hormigas 49 Mariano Herrero - Colegio La Salle Arguello 51 Queridos niños, niñas y jóvenes 52 53 Lucía - Colegio La Salle Pigué 57 58 La escuela y el teatro Juan Ángel Mondino - Docente Nivel Secundario ¿Qué pueden la filosofía y la educación? Docete de Nivel Primario - Colegio La Salle Pigue Aprender - Desaprender Docente Nivel Primario - Colegio La Salle González Catán Desencuentros que nos encuentran Nelson - Colegio La Salle San Martín Después de leer “Un maestro a orillas del lago Titicaca” Docentes Nivel Primario - Colegio La Salle Malvinas La infancia Docentes Nivel Primario - Colegio La Salle Paraná Redescubrirse Cristina - Colegio La Salle San Martín de Porres ¿Que es el saber? Aquello que me saca del libreto Docentes de 5to año - Secundario Especial - Colegio La Salle Buenos Aires Prueba 3: Convertir las respuestas en pregunta Ada y Carla - Colegio La Salle San Martín de Porres Posibilidades Carina Zacai, Laura Ramos y Claudia Orea - Colegio La Salle Florida El cuentista. De Saki Victor - Colegio La Salle Malvinas Siembras Paula Piceda .- Filosolano - Colegio San Francisco Solano La Filosofía libera y nos enseña a dudar Silvia Fuentes - Colegio La Salle San Martín de Porres
¿Qué pueden la filosofía y la educación? 59 61 Docentes Nivel Primario - Colegio La Inmaculada Bahía Blanca 62 Queridos compañeros y compañeras Rita para algunos y algunas Ri - Colegio La Salle Malvinas Hola... Ayelén - Colegio La Salle Malvinas ¡Todo un desafío! El abismo de lo incierto 63 Carla Rayson, Nelson Varela, Marcela Abregú, Rocío Arienti, Pablo Marco y Romina Mahmud - Colegio La Salle San Martín ¿Por qué el tiempo le ganó a la magia? 64 Docente Nivel Primario - Colegio La Salle Arguelllo Palabra ¿Nuestra? 65 Florencia Sierra - Docente Nivel Secundario Te regalo mi enseñar y vos regálame tu aprender 67 Sole - Colegio La Salle Arguello El papel y la pantalla 69 Ilelka Warszawski - Docente Nivel Secundario Infinito 71 Rocío - Colegio La Salle San Martín Traspasar la pantalla 73 Docentes Nivel Primario - Colegio La Salle Arguello Maestra desafío 74 Alain - Filosolano - Colegio San Francisco Solano FILOSOFAR JUGANDO…¿O el juego de filosofar? 75 Romina Mahmud - Colegio La Salle San Martín Filosofía. Mi encuentro con vos. 77 78 Car - Noviembre/Pandemia ¿Qué más sigue? Adriana, Analía y Romina - Colegio La Salle San Martín ¿Diccionario? Parte 2 79 80 Docentes 5to Año Secundario Especial - Colegio La Salle Buenos Aires 81 Entre Signos Docentes del Porres A mi niña, a mis niñas/os, a las/os niñas/os por venir ¿Filosofar con las infancias - entre temporalidades? Carla Stracan - Colegio La Salle Malvinas
Que comience la ronda 85 86 Celeste Massara - Colegio La Salle Malvinas 87 Maestra artista improvisadora Gladis Nieto - Filosolano - Colegio San Francisco Solano La gran fábrica de preguntas Docentes Nivel Primario - Colegio La Salle González Catán
Puede la pregunta... ¿En qué asilo aguardan las ideas, aún sin estrenar? ¿Serán las infancias andantes quienes nos convoquen con genuina curiosidad? ¿Aún habrán partes nuestras inmunes, a tanto prólogo colonizador….? En un mundo inacabado sólo puedo contestar las respuestas que aparecen como parte del andar si se estancan en verdades sin conciencia apresarán todo cambio y posibilidades adormecidas soñarán continuando en la rutina o en pasiva comodidad. La pregunta a los supuestos una forma de empezar las conciencias se despiertan El poder a desarmar que no es suerte que esto cambie necesita otro mirar. Con tu voz y con la mía es potente tempestad, vamos ya filosofía acompaña a desandar…. Mónica Montalbetti Docente de 6° grado La Salle San Martín de Porres
La pregunta es el relámpago, es tajo, iluminación. La respuesta siempre es trueno, viene después, siempre arde y lleva sombra. Hugo Mujíca Según Walter Kohan: “(...)la infancia es eso, es una categoría política, una categoría con la que se ejerce la fuerza para dar o para negar la palabra. Creo que infante es aquel que le es negada la palabra pero la palabra en el sentido del decirse a sí mismo y no sólo con la voz, con el lenguaje hablado, el lenguaje fónico. La infancia es una categoría de silenciamiento, de empeñequecimiento, es una suerte de negación del otro…que es política, es decir es un ejercicio de poder, es una manera de establecer una relación de poder en la cual uno se atribuye el poder de darle la palabra al otro o de no darle la palabra”. ¿Consideramos a los niños y las niñas como portadores de saber? Me sorprendió mucho el último martes que pasé por su casa, tus deseos de cuidado, tan sentidos y próximos. ¿Por qué nos sorprende que los/as niños/as nos cuiden? Algo tan aprendido desde los roles se torció o se amplió en mi mirada, algo cambia en los detalles y allí un nuevo aprender. Leyendo nuestras miradas en un tiempo corto, en ese lugar…quisiera que algo se preserve y por supuesto que algo cambie. Ojalá que nos encuentren otros motivos y que guardemos eso vivido para preguntarnos: ¿Cómo transformar los vínculos horizontales en hechos pedagógicos? ¿Por qué los/as adultos/as tenemos el afán de explicar todo? ¿Por qué no dejar a los/as niños/as que utilicen la imaginación, que sean libres de crear sus propios conceptos? Dice Bárcena citando a Larrosa, educar para la capacidad liberadora es educar para ponerse en marcha, de pie, para caminar y andar, generando nuevas rutas, nuevos caminos, nuevas experiencias, nuevos mundos. “Una relación poética es una relación liberadora. Porque es en lo poético donde lo instantáneo se detiene, donde la mirada capta el instante mismo de lo que sorprende, donde la educación, en fin, abandona las viejas y actuales pretensiones de conducir la mirada del otro en una dirección correcta, previamente definida, para convertirse en el acontecimiento de una mirada compartida” (Bárcena, Orbe Larrosa, Sangrá).
Los maestros hacemos que los/as niños/as se pregunten Los recién llegados a la escuela, nos preguntan más. Los niños hacen diferentes clases de preguntas, tienen muchos por qué/s son preguntas espontáneas, verdaderas, las preguntas de los niños no están \"contaminadas \". Los/as adultos/as nos preguntamos menos y a veces ya no nos preguntamos más, ¿quizá por vergüenza? ¿Cuándo dejamos de preguntar? ¿Los/as niños y niñas se preguntan más que los adultos? ¿Los educadores hacemos posible que aparezca la pregunta, habilitamos a preguntar? ¿damos permiso? Los recién llegados a la escuela ¿traen muchos por qué? La no pregunta es silencio shhhh… Horizonte de preguntas en una tarde de octubre, con la tristeza a flor de piel, pero con espacios para la creación. Horizontes de enseñanzas, cuántos caminos de encuentros y desencuentros llevados por la curiosidad y las dudas. ¿se puede llevar a cabo en las escuelas este desafío por apostar a lo inquietante y dejar las respuestas únicas? Horizonte de preguntas. Me imagino un muro de preguntas infantiles, preguntas verdaderas, espontáneas, disparatadas, pícaras, sin respuestas, preguntas prohibidas, los mitos sobre las preguntas de los niños. La filosofía es un tiempo de preguntas y respuestas que nos puede ayudar a discernir juntos sobre el horizonte de incertidumbres que transitan los/as niños/as. ¿Cuáles son los espacios que habilitamos para la palabra de niños/as? Docente Nivel Primario La Salle González Catán Fundación Armstrong 2do ciclo Octubre 2020
Hacer preguntas y desnaturalizar Nombrar Hacer, hacernos preguntar, desnaturalizar nombrar palabras desandar palabras Habilitar momentos de reflexión sobre lo que se está trabajando, leyendo, aprendiendo. plantear dudas, pedir la palabra darle fuerza a la palabra de cada uno Poder preguntar-nos. Esas palabras arman preguntas ¿Preguntas con respuesta o preguntas sin respuesta? Preguntas para buscar… analizar el lenguaje nuestro lenguaje los modos de comunicarnos y expresar ser curiosos. Aprender a no contestar preguntas que aun no nos han realizado. ¿Qué buscamos? si buscamos… ¿es porque queremos encontrar algo? o a alguien? ¿Qué son las experiencias? ¿de quién son? Momentos de intercambio de pensares, Habilitar la palabra.¿ Qué pasaría si el tiempo se detuviera y la escuela pudiera pensarse fuera de la escuela , de ese ritmo tan estructurado? ¿Será que tiene miedo de quedarse sola? ¿La escuela que queremos y deseamos construir (y transformar) es la escuela que venimos transitando? Docentes Nivel Primario La Salle Malvinas Córdoba
Repensar, repreguntar revisar y reinventarnos en nuestras prácticas docentes. Comienzo desmenuzando tanto para imaginar, desear y apasionarse quizás, en nuestras prácticas docentes hay de qué repensar inmediato, desde lo más hondo de la inmensidad y la dimensión inimaginable de un horizonte que la infancia reclama, de a ratos pareciera que los docentes lo viéramos cómo lejos, aquello todo el tiempo. Quizás porque, algunos no sabemos leerlos en diferentes aspectos, palabras miradas y hasta una negación de algo que aquel niño no quiso o no pudo... cuánto nos están reclamando, para que su voz haga eco en el apasionado docente. ¿SINCERAMENTE VAMOS POR LA MISMA RUTA? ¿ESTAMOS TRANSITANDO LA MISMA EXPERIENCIA EN ESTE CAMINO QUE NOS UNE DE ALGUNA MANERA? Nos llaman otros tiempos, las medidas de esos tiempos son distintos en nuestras infancias, deberíamos hacernos cargo de eso, no podemos dejar pasar el tiempo de la infancia y de las experiencias que los/las atraviesan, eso también habla de una práctica docente donde el tiempo nos pone en lugar distinto o quizás igual, pero que algunos o algunas, no nos detuvimos a explorar la urgencia de la misma. Aquí encontramos donde nos invita Carlos Skliar en la siguiente cita cuando dice que “educar y aprender se hace con todo el cuerpo y con todos los sentidos” y sostiene que lo que no podrá faltar en el regreso a las aulas es una buena conversación sobre lo vivido” Apoyándonos en esto tan potente vamos a tener que dejar nuestras palabras individualistas para sumarnos y por qué no, ser parte una experiencia colectiva, donde aparecen las presencias de cuerpos íntegros, con señales que se transmiten permanentemente, es aquí donde ya un docente debe ser transformador de ese tiempo, pensando en un espacio de pensamientos y experiencias, de las cuales habrá que tomarlas para llevarlas a la vida y al mundo.
¿Será el momento de un maestro mediador? ¿Será que ya no es momento de sólo generar un espacio para filosofar? ¿O tal vez esta experiencia filosófica nos invita a pensar juntos en cada porosidad de las aulas o de la misma pantalla de la virtualidad? ¿Será que no se escucha a las niñas y niños? A nuestro humilde entender será cuestión y clave aquí la conversación y qué hacemos con lo que escuchamos, que preguntas valen la pena sostener y qué cambiamos a partir de esa escucha. Será momento de estar atentos a todos los sentidos de los cuerpos de los afectos y efectos haciendo cosas juntos. De reconocernos frágiles, pensando que educar tiene que ver con ver y cuidar el mundo de todos y no de algunos, hablando un mundo que nos involucra de una manera tan trascendente a todas las partes, maestros e infancias. Tal vez llegó el momento que el maestro debe recuperar un compromiso con un mundo distinto. Como docentes debemos buscar que las niñas/os constantemente, que ellos se conmuevan, que le implique un sentido verdaderamente significativo, hacerlo suyo y poder llevarlo a la vida, con un pensamiento crítico y empatía con los otros. El deseo casi ansioso es que nos encuentre a la mayoría de los maestros preguntándonos, cuestionándonos nuestras prácticas en un mundo colectivo, donde nos sentemos a pensar juntos con otra y otros, eso hará que genere en nuestro ser realmente una experiencia transformadora. Es la posibilidad y la oportunidad más enriquecedora que está en nuestras manos sí es que queremos transitar el mismo camino de experiencia junto a las infancias de estos tiempos. Patricia Calvo
Infancia: te busco para filosofar Aquí me encuentro ,pensando en algunas ideas donde me permito tomar la distancia necesaria para filosofar. “Tomate tu tiempo y expresa lo que sientes desde tu experiencia” Para eso es preciso buscar al niño que llevas dentro y llamar a tu pequeño interior. ¿Puede un niño tener relación con la filosofía? ¿ Estará preparado para ello? ¿Qué puede aportar la filosofía a la educación y al desarrollo de las infancias ? Los niños comparten con los filósofos preguntas profundas, como: ¿Quién soy yo?, ¿Qué hago yo aquí?, ¿Qué es la verdad?, ¿Qué es la belleza?, ¿Qué es ser justo?, ¿Qué es pensar?, ¿Cómo sé qué está bien?… En la infancia todas las formas de “sobrevivir al pensamiento” son valiosas, vas buscando y es posible pensar de otra manera. La vida nace precaria y de entrada se interesa más por las preguntas que por las respuestas...apenas nos cuestionamos, todo pensamiento puede ser de otra manera. ¿Qué éramos antes de nacer? ¿Éramos? ¿Qué significa existir? ¿Cómo es posible que yo exista? ¿Qué hace que yo sea yo y no otro? Todos estos interrogantes gestados en la rememoración del hecho de ser nacidos pueden alumbrar el surgimiento de preguntas aún más radicales ¿Qué significado tiene vivir? ¿Cuál es el sentido del mal, del dolor, del amor, de la vida? Este tipo de preguntas nos pueden parecer extrañas a una temprana edad, pero los niños se preguntan intensamente por el origen, se asombran ante él y se maravillan ante el hecho de estar en el mundo y de haber nacido en él. Y aun cuando sus preguntas no pueden formularse con total claridad, existe un universo enigmático en el que la infancia habita desde la experiencia aquellas inquietudes que viven en los claroscuros del lenguaje, entre el silencio y la posibilidad de ponerles palabras. Desde muy pequeños, están intrigados consigo mismos, con el mundo y con los demás. ¡Quieren saber y quieren jugar a pensar!
Además, se asombran de todo aquello que no entienden o les sorprende. Esta curiosidad y este asombro configuran una predisposición para filosofar. Hacer espacio a eso que nace es no conducir la voz de la infancia a decir lo que nosotros los adultos queremos que digan, es dejar que la infancia nos lleve a una región en la cual nuestros saberes, nuestro poder y nuestras prácticas ya no rigen. La infancia ya está habitada por la filosofía. Abrirnos a que la infancia también nos habite a nosotros, si nos abrimos a la infancia tenemos que desandar aquello que nos coloca en el centro de la escena como adultos, estar dispuestos a situarnos en otro lugar que no es el de las certezas, y esto es coherente con la filosofía, porque la filosofía pregunta, sospecha, descrea lo establecido. Por eso vuelvo a mi niña y le doy libertad al pensamiento que alguna vez no pudo expresarse por las multicausalidades del entorno y la invito a decir lo que piensa...así estaré asegurando donde me encuentre, un ambiente libre para que fluya el pensamiento y para que sean los niños, los conductores del espacio. Favorecer el desarrollo de una mente libre, crítica, coherente… Pensar en tomar decisiones, argumentar, deducir, construir hipótesis, relacionar, imaginar soluciones, pensar de manera alternativa… reflexionar acerca de valores, cuestionarlos y reformularse, analizar la sociedad y soñar con cambiarla, comprender, escuchar y sentir a los demás ... .es todo lo que me permito hoy. ¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE HICISTE ALGO QUE NO SIRVIERA PARA ALGO O PARA ALGUIEN? Deseo que esa experiencia filosófica trastoque la verdad en que estamos cómodamente instalados. una experiencia con el pensamiento, donde quienes participamos del encuentro salgamos transformados. Qué seamos diferentes y que disfrutemos del placer de filosofar por el simple y sencillo hecho de hacerlo. Pensar, nos define como humanos, pero saber pensar supone construirse como humano, con responsabilidad y autonomía, para mejorar y cuidar no solo al resto de la humanidad, sino también al resto de la realidad. Entonces sigo pensando…sigo filosofando hoy ,aquí y ahora. Caro Reina Podoroska
\"No existe una escuela que enseñe a vivir\" Charly García \"Desarma y sangra\".
Parto de esta frase y de la idea de que desde que nacemos somos un cuaderno de hojas lisas esperando a completarse, cual bitácora de un viaje por la ruta sin un destino... Esa sensación, incertidumbre, ansiedad y la frescura del viento pegándonos de lleno. Esto resume mi idea sobre la escuela y el rumbo. \"Desarma y sangra\", quizá salirnos por fuera del recorte, desarmar la escuela, los saberes se esparcen por otros espacios. Cuestionar, cuestionarse. Somos protagonistas de este viaje. Ampliamos horizontes ¿pero sólo en la escuela? Reproducir no. Mirar más allá. Limar asperezas. Resistir. La Salle SanDLMoucadermntiítlneaddTeerPmicoaúrrsriicceoas
La infancia, el tiempo, la escuela ¿Por qué pensar tanto? Mejor dejar el impulso salir, como el amarillo sol que nos da calor, y seguir siendo como en la infancia, volver a esa despreocupación y a disfrutar de lo pequeño, sin miedo a que la vejez nos alcance. Disfrutar de la vida en la escuela, que a su vez nos da vida... Crecer en la búsqueda de la paz por un camino que me lleve a mi lugar. Hoy, en época de pandemia, no hago otra cosa que pensar en mi infancia, en mi escuela, en los momentos de felicidad que viví en ella. Mirando hacia atrás, recuerdo mi bella infancia y lo primero que traigo a mi memoria es aquella niña jugando con sus peluches alrededor, y no quedándome quieta, reinventando, creando... Vienen a mi mente las canciones al iniciar el día, como Aurora, las de María Elena Walsh, con la Reina batata, una sensación de contención y felicidad. ¡Cuánto deseo volver hoy como maestra a ella junto a mis alumnos!
Y preguntas… ¿Qué emociones nos despierta la infancia? ¿Por qué pensamos? ¿Por qué pensar? ¿Qué nos generan los recuerdos? ¿Qué significa la palabra “búsqueda” en cada uno de nosotros? ¿Qué es la paz? ¿Pensar y desear son antónimos? ¿Cuándo un momento pasa a ser recuerdo? ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo evocamos? ¿Por qué recuerdo solo algunas cosas? ¿Qué mueve nuestro deseo? ¿Qué es el miedo? ¿A qué tenemos miedo? ¿Qué hace que la escuela sea un lugar de pertenencia? DoCceonletgeisodLeNa3iSveerallalPeñroFilm2o0rair2di0oa
“Encuentro con otros y otras invita a reinventarnos y aporta nuevos desafíos construir algunos modos de ser educadora lugar de escucha para desafiar la incertidumbre con preguntas. Ganas, creemos y reinventarnos Interactuar con niños/as en un lugar donde haya calidez preguntar y repreguntar(me) sobre mis prácticas, me despierta el deseo por descubrir con ellos y ellas Pensar en los desafíos que tenemos todos los días al trabajar con los niños y niñas dudar con ellos/as, de lo que creemos me animo a correrme de ciertos prejuicios. Volar con la imaginación junto a los niños/as desde otro lugar. El filosofar con niños me desafía a un lugar cálido lleno de desafíos, incertidumbres que nos invita a reinventarnos en lo cotidiano.” CDNioovcleeelgniPtoersLimadeaSr1aieolrle2C0Gi2col0nozalez Catán Fundación Armstrong
Era una tarde de juego con mi pequeño de dos añitos. La situación: él es mamá que hace la comida y reparte para todos sus autitos, que son más de diez. Pero él sólo tiene diez deditos. Su pregunta, al no poder contar más, fue: -Uff... ¿y ahora?, ¿me ayudás?... No, no, ya está. Y siguió: -Diez y uno , diez y dos, diez y cinco... Pensar en el SABER como lo que uno debe APRENDER o pensar en el SABER como lo que uno TRAE desde su inconsciente, desde deducir, desde inventar, ¿desde crear? Desde el uso de la razón y la autonomía de poder pedir ayuda, o no pedirla para encontrar respuestas, valorar ese conflicto (en este caso no tener más deditos para contar, tampoco era la solución porque igual no sabía contar más del diez…) para ser andamiaje de ese NUEVO SABER que vino de la mano de esa angustia... ¿Ahí está la filosofía? ¿Al generar una pregunta? ¿O al pedir ayuda? ¿Van de la mano cuando genera duda, desconcierto? ¿Van de la mano cuando encuentra varias respuestas? ¿O sólo una que la género solo/a? ¿O es opuesta? Si el SABER debe ser claro y exacto, la filosofía no es cerrada. La FILOSOFÍA puede ser el SENTIDO del SABER. ¿Cómo? ¿Cuándo cuestiono lo que ya sé? ¿O lo que creía saber? ¿Cuándo se genera la intriga de averiguar algo más? Y ahí es... ¿cuándo todo saber se vuelve significativo? La Salle SaDnoMceanrtteínded6e °PEgolrriaarndeoas
Una mirada sobre la filosofía en el aula… “…Tus ojos, esos ojos que ahora miran otros ojos que ahora miran; tus ojos necesitan los demás para saber qué es mirar y lo que miran.\" (Fragmento del poema “Ver llover” de Germán Machado) Hace unos años atrás, aunque mis prácticas docentes siempre se tiñeron con el diálogo, las preguntas y la conversación entre todos, jamás me hubiera planteado hacer filosofía con los niños en la escuela. Nada más certero y enriquecedor que ofrecer a los chicos esta posibilidad. Desde mi experiencia con la filosofía en el aula, he podido comprobar la necesidad que tenemos los seres humanos de hacernos preguntas, crear hipótesis, buscar respuestas. A través de ensayar el acto de filosofar con los chicos, ponemos en movimiento el hecho de descubrirnos a nosotros mismos y a los demás de una manera más amplia, por medio de las relaciones que creamos con el mundo cuando profundizamos una idea, la interrogamos, la ponemos en la mesa de discusión. La filosofía en el aula resulta un engranaje perfecto e ilimitado que trasciende sus puertas. Deja de ser una práctica aislada para convertirse en eje que dinamiza otros espacios. Los estudiantes y los docentes experimentamos la posibilidad de cuestionarnos desde las cosas más simples hasta las más existenciales porque entendemos que en nuestro ser más íntimo hay una filosofía natural que puede nacer cuando le damos la oportunidad. Y en este sentido aprendemos a romper con ideas y preguntas preestablecidas para concebir otras que generan muchas y diversas respuestas. Ante estas situaciones se descubre el valor de detenerse a pensar y a decir sin juicios, ir más allá de una opinión personal; de mirar entre todos, de indagar… para construir conclusiones que pueden ser colectivas o individuales. Lo importante es cómo todos nos vamos abriendo al sentido de la palabra reflexionada y al intercambio. En mi breve recorrido, pude ver cómo la filosofía en la educación primaria, da lugar a la transformación de los modos en que circula la palabra, la forma de pensar e interactuar y por qué no de sentir. Detrás de un tema disparador estallan y se suceden un sin número de interrogantes que dan pie al momento de la conversación, siendo ésta el motor que favorece el surgimiento de otras preguntas, percepciones y significaciones que calan aún más hondo. Este momento se vuelve el centro de la clase porque se propicia y entrena la escucha, la argumentación, el diálogo respetuoso y constructivo entre todos. Es la experiencia misma de aprender a crear conocimiento, de inventar, de discernir y explorar otros mundos con libertad. En estas prácticas nadie queda afuera, lo cual nos pone en contacto con la democratización de los pareceres y sentidos que cada uno manifiesta.
Y esto a mi parecer, es una de los aspectos más relevantes, porque nos ayuda a ejercitar el interés y la empatía por el otro, a superar los prejuicios, a abrir la mirada y a ponernos en el lugar de los demás. Por otro lado, tanto los docentes como los estudiantes en este ejercicio de filosofar, nos encontramos frente a ideas preconcebidas que podemos revisar y cuestionar, poniendo en juego la duda sobre lo que está dado. Comprobamos que no hay respuestas definitivas y que a través del diálogo germina una pluralidad de ideas sobre las que podemos ensayar diversas habilidades de pensamientos tales como la contrastación, la comparación, el análisis, propuestas de hipótesis, la observación y tantas otras por las cuales aprendemos a desarrollar el pensamiento crítico. Me toca vivenciar en cada encuentro, que dentro de los chicos nace una búsqueda interior más profunda en relación con las premisas y las propias experiencias que pueden expresar, decir en voz alta. Esta es una práctica que se va enriqueciendo a medida que vamos avanzando en cada semana. Se visualiza un crecimiento en la disposición de los estudiantes tendientes a pensar, concentrarse y deliberar cada vez con mayor madurez. Se crea una consciencia sobre el valor y la trascendencia de pensar, razonar y reflexionar sobre una cuestión. Desde esta perspectiva se despliega una nueva dimensión en la manera que miramos y entendemos el mundo que nos rodea y también el propio mundo. Creo además, que esto resulta inspirador en relación a la imagen de libertad que podemos percibir y al alcance que puede llegar a tener lo que pensamos, proyectamos y suponemos dentro de un contexto de análisis. A través de la filosofía se invita a los niños a salir del modo pasivo. Es increíble cómo cada uno comprometido en estas dinámicas deja de ser un espectador para convertirse en protagonista y observador que interpela diferentes cuestiones desde una manera más responsable, contemplativa, introspectiva. Este hecho a mi entender, transforma el espíritu del estudiante porque su pensamiento, sus sueños e intereses salen a la luz, se hacen visibles para el mismo y los demás. En otro sentido, asume un rol que se conjuga con los otros en la escucha, en querer comprender y construir colectivamente algo que tenga sentido superando la individualidad. Para finalizar, hoy más que nunca, en un mundo globalizado y atravesado por infinitas disyuntivas, problemáticas, dilemas, conflictos, contradicciones…la filosofía en la escuela como eje central del trabajo intelectual y reflexivo es una figura relevante y necesaria que enriquece el espíritu, abre las mentes y desarrolla el altruismo de las personas para abrazar el Universo con otra y otras miradas. Ana Gabriela Rodríguez
Ponerle algo más Salir y reencontrarse es volver siempre aquí A compartir mi rincón Ese que yo valoro Sin ser un superhéroe Sin estar en mi zona de confort Desee fuertemente tener nuevas ideas El tiempo le dio sentido A cosas que pueden volar Esas que hoy también son La extensión de mi cuerpo Colegio La FSuanlldeaGcióonnzAálremzGsCtarasottnóánng
¿Por qué los adultos no miramos el tiempo como niños y niñas? Pensar en nada sería algo que muchas veces necesitaría. Desearía que no existiera la diabetes Deseo siempre tener la duda Deseo siempre ser curiosa ¿Por qué no pienso mejor algunas cosas? Las cosas siempre suceden Las más hermosas son sin querer Qué suerte que hoy la alegría tiene tu nombre y tiene tu piel La escuela es la sensación constante De aprender y de enseñar. Que el tiempo no me maneje a mi Como me guste lo quiero usar ¿El tiempo sería mejor? ¿Qué pasaría si no existiera el profesor? Adr(imanLaaea,stSAranalaslleídaSeya3nR° Mogmraaridntoían)
¿Qué puede la filosofía y la educación especial? La filosofía y la educación especial pueden dar lugar, ofrecer otras maneras de ver y de estar. Pueden permitir tener una mirada diferente a lo que estamos acostumbrados/as a replicar, puede dar lugar a lo cotidiano, a lo que otros no pueden aún ver o escuchar. Pueden habilitar el saber de otro modo. Pueden hacer ruido y volver una y otra vez, apostando a la creación de distintas miradas, dar vuelta la moneda y poner en jaque para reverlo todo el tiempo. Además pueden validar distintas respuestas si antes hubo algún movimiento e incluso generar los espacios para que esos movimientos sucedan. Pueden también, cuestionar los modos “convencionales” establecidos del conocimiento, inventar nuevos modos de aprender, habilitando la palabra de todos/as, pensando en ese “habilitar” como entidad propia, sin la necesidad de pasar a ser convergencia hacia la idea de lo “normal”. Pueden potenciar a los chicos/as para que ganen confianza en ellos/as, en lo que piensan y sienten. Permiten correr el prejuicio de que lo esperable es lo único verdadero y que está bien. Habilitar a que todos/as piensen. Existe una necesidad de hacer democrático el pensamiento, compartirlo, debatirlo, cuestionar una idea desde el respeto. La filosofía y la educación especial transitan por caminos inciertos, intentan ser pacientes con las respuestas, transitar una pausa, permitirse la espera. Ser tolerantes con los pensamientos diversos y reconocer que hay un otro con sus vivencias y su historia que dice, que pregunta, que piensa. La filosofía y la Educación especial nos permiten pensar en la flexibilidad de los pensamientos y en la necesidad de que nuestras percepciones se amolden a los tiempos de los otros/as. La filosofía y la educación especial continúan siendo un desafío para las y los docentes. Desafío que se pone en práctica, se cuestiona, y se evalúa para transformar nuestras prácticas, ricas en conocimiento y propicias para estos nuevos espacios.
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¿Alguna vez nos pusimos a pensar en qué pensamos cuando pensamos? ¿Pensamos? Habilitar esta incógnita permite poner en práctica la posibilidad de revisar y cuestionar lo aprendido, tal vez desaprenderlo y aprender algo nuevo, distinto, que puede desaprenderse en el camino de una nueva búsqueda. Cada búsqueda es el comienzo de otra distinta, de un significado o sentido momentáneo que puede transformarse en otro a medida que se continúa recorriendo un camino o varios. Pues en ese camino podemos encontrarnos con otros sujetos que nos interpelan y que nos invitan a revisar lo que estamos buscando y creyendo encontrar. Y es en ese momento cuando la búsqueda se renueva, se resignifica. Creo que este camino de búsquedas nos ayuda a mantenernos en movimiento constante, a valorar la ausencia de certezas, a notar que nada está acabado o dado de una vez y para siempre. Cuánto podemos ir nutriéndonos de ese camino de ausencia de certezas, de lo incompleto, de lo inacabado, de interrogantes, de inquietudes, de dudas y permitirse transitarlo y vivirlo a medida que se va siendo recorrido. Carla - La Salle San Martín Maestra Creativo: porque vamos creando diferentes propuestas-preguntas. Filosolano - Mariela Fleitas
Maestra Curiosa/o: porque tengo que descubrir otras miradas y otros mundos posibles. Filosolano - Hernán Molina LAS PREGUNTAS Formular preguntas es una práctica habitual, en los docentes: ¿por qué?, ¿para qué?, ¿cómo? Siempre lo hice con la intención de despertar el interés de los alumnos, verificar si comprendieron, promover la reflexión, estimular el establecimiento de relaciones entre distintos conocimientos. Desde que comencé a habitar los espacios de filosofía, me pregunté: ¿estoy creando un espacio de reciprocidad verdadero? ¿O sólo hago preguntas para escuchar respuestas como sí o no? Entonces surgieron nuevas preguntas, tales como: ¿están buenas estas preguntas? Pero eso me llevo a preguntar: ¿y qué es bueno?, ¿y qué es malo?, ¿lo que está bien para mí, también está bien para los demás?, ¿si para mi está bueno, alcanza? Y empecé a dudar… Ahora veo que cada palabra, cada oración, es merecedora de una nueva pregunta. Vivo entre dos signos, ¿? Estoy encerrada ahí y ahora no puedo salir. La Salle San MDoacrLetaníuntredae4Z°Pagomrraordreoas
Cuerpos diferidos, diálogos desclasados. Un intento por construir preguntas desde el proletariado de las palabras. ¿hasta qué punto seguimos comprometidos con el mundo incluso cuando nos ha echado o nos hemos retirado de él? Hannah Arendt ¿Qué exige la presencia de un inesperado universal? ¿Qué diálogo es posible en el mientras tanto anárquico, al tiempo que radicalmente democrático en alcance, de un repentino impensado? Uno de los prólogos que invita a leer Deslenguada: desbordes de una proletaria del lenguaje (Flores, 2010:15) dice: “No articular el cuerpo al lenguaje, sino que el cuerpo sea el lenguaje.” ¿Cómo es posible eso en un mundo-escuela de cuerpos diferidos y diálogos desclasados? ¿Qué resistencias debemos anticipar? ¿Construidas con qué palabras? ¿Qué escuela para qué mundo? La palabra. La clase. La excedencia. La plusvalía. El cuerpo encerrado, en su clase, en su clase. Lo extraño. Lo conocido. La frontera. La escuela. El límite. El cuarto propio. El vértigo. El abismo. El capital. La resistencia. Las palabras y los pensamientos se encuentran, se atropellan, se agolpan, se empujan, se distancian, a veces hacen “pogo” justo en el estribillo de la canción de esa banda de rock que hace que los cuerpos se encuentren, se atropellen, se agolpen, se empujen, se distancien, siempre -o casi siempre- con la adrenalina y la sonrisa que acompaña esos límites porque se está para seguir bailando. ¿Qué orden impone una escuela sin cuerpos? ¿Para qué sujetos? ¿Cómo pensar(se) sin la presencia de otros cuerpos y en la diferencia que escorza sentidos? El tiempo de excepción supone también el límite, el abismo que en caída libre exige (re)pensar el mundo. ¿Qué preguntas habilita un tiempo casi indistinguible, un mundo dado por la ausencia de cuerpos encontrándose y por tanto desdibujando la materialidad que los constituye? Si los únicos cuerpos que pueden pensarse abstractos son los universales, en el tiempo de excepción, otra vez irrumpe el homodominio de la representación (Irigaray:18). Esta expresión que nos convida Irigaray condensa la preeminencia del hombre como lo mismo (“homo”) en tanto ejerce una opresión toda vez que se atribuye la administración de la (re)presentación. De este modo, sólo puede significarse y hacerse nuevamente presente [re-presentar] aquello que ejerce su dominio y que por tal, le convienen todos los signos para nombrarse, signos que sólo pueden decir ‘lo mismo’: el universal falo. ¿Cómo cuajan en este Daniela Romina Ferreyra - DNI 28304251 escenario los cuerpos que escapan esa mismidad? ¿Dónde cristalizan los cuerpos infantes, los feminizados, los oprimidos, los proletarios? ¿Cómo saltar de la metáfora a la metonimia sin cuerpos donde anclar el pensamiento, el encuentro? ¿Qué replica un mundo sin cuerpos que singularizan las existencias? ¿Qué sujetos construye un mundo sin cuerpos cuando es sólo mediante ellos que es posible hacer estallar los universales que segregan al tiempo que homogeneizan? ¿Cómo se sindicalizan cuerpos desencontrados? ¿Qué empatía se construye en la distancia que supone la “tecnoeducación”? ¿Es posible tomar la palabra en tiempos de virtualidad escolar? ¿Cómo pueden alzar la voz quienes están confinados al susurro de/en la clase? Las preguntas se agolpan en una avanzada que no puede sino acelerar la caída libre en el abismo, desde el abismo.
La costumbre que deviene normal construye silencios, es preciso interrumplirlos sin perder de vista una pregunta que nos convida Valeria Flores atribuida a Adrianne Reich : “¿Qué tipo de voz está rompiendo el silencio, y qué tipo de silencio se está rompiendo?” (Flores, 2010: 31). Es preciso que se rompa el silencio del continuo que arrastra cualquier “normalidad” no importa el marco de excepcionalidad en que sea dado. ¿Cómo hacerlo atendiendo a un compromiso con el mundo, con lxs otrxs, con la clase? “El hedor implacable devana las grafías sin escándalo. Inventa palabras con las hilachas del silencio espeso de la incerteza, el miedo y la violencia. Crea intervalos en la progresión semántica hasta la ruptura de la unidad monolítica del sentido.” (Flores, 2010: 31) No será posible que las voces oprimidas rompan la estructura monolítica de los sentidos si no pensamos los resortes que el capitalismo ofrece como arena de disputa. Es necesario volver extraño, queer, el sentido común del cotidiano para desnudar las tramas que flexibilizan el trabajo y precarizan la vida. No es posible revisar las condiciones pedagógicas de enseñanza-aprendizaje sin revisar las condiciones laborales en donde las llevamos a cabo. Extrañar las palabras, los cuerpos, la improvisación, la espontaneidad, lo distinto, algún específico nosotrxs. ¿Qué significa devenir en el extrañamiento? ¿Y devenir extrañable? Un estudiante de 14 años, Agustín, me hizo notar en un mensaje que extraña las clases de filosofía y dió una serie de precisiones que tenían que ver con el encuentro, las palabras arrojadas a un colectivo, la creatividad y en esa enumeración dejaba gravitando la sensación de extrañeza que supone un taller de filosofía con jóvenes para la dinámica diaria de su escolaridad formal. Extrañar deviene ineludible a la vez que se vuelve políticamente necesario cuando nos nutrimos de ese concepto en los términos que las teorías feministas se lo apropiaron. Y en este sentido, el principal foco que se identifica como pasible de volver extraño va a ser el escenario donde estas palabras se hacen texto, donde estos saberes se legitiman. Una crítica que desconozca las necesidades simbólicas y materiales que exige el capitalismo hoy será huérfana; una crítica que omita entender por qué es necesario pensar desde y en la filosofía, los cuerpos y las voces de la escuela en el barro donde se construyen, sobrevolará la superficie del problema. Otros tiempos exigen pensar otras resistencias, nuevas, extrañas, que en el plano del lenguaje se figuren como: “una guerra declarada contra lo que la lengua tiene de sujeción, de acción rectora, de opresión clasificatoria, de sugestión fetichizante y empobrecedora, proponiendo -como Nimrod- erigir en la página la torre donde more, soberana, la confusión.” (Flores, 2010:16) Otro mundo es necesario y allí es preciso aguzar la mirada para identificar ¿qué resortes son los que obturan un estar libre en el mundo? ¿qué dispositivos son los que el capitalismo usa para garantizar una escuela con cuerpos diferidos y diálogos desclasados? Docente de RNoivmeilnSaeFcuernrdeayrrioa
¿DICCIONARIO? Horizonte de preguntas: chiflete al pensamiento, camino curioso e inmenso. oportuno para el ámbito educativo y sobre todo para acompañar a las niñeces. Sin límite de tiempo ni edades. a la mano de todos Preguntaotros: El otro siempre me invita a pensar. Ese otro, distinto a mí. Me hace ver que no lo sé todo. No tengo la verdad absoluta. Me lleva a preguntarme, a buscar otras respuestas. Tiempo oportuno: Se define como ese tiempo o momento particular y singular de cada uno, una o une. En nuestra tarea educativa representa los procesos individuales, personales, o colectivos y grupales que están insertos en un contexto más amplio. Lo fundamental es mirar ese tiempo desde el respeto, que tiene que ver con habilitar o hacerle lugar a ese tiempo. El tiempo en la escuela es oportuno y debe ser oportunidad para todxs. Las crisis también son tiempos oportunos. Doble incertidumbre: No sé y cuando aprendo tampoco sé. Porque cuando reconocemos un por conocer, vamos por la respuesta. Y descubrimos nuevas preguntas y volvemos a no saber. Ese es el chiste de la educación. La pregunta, no la respuesta. Pregunta inquieta: La filosofía es un tiempo inmenso de preguntas y respuestas diversas que nos ayudaran a discernir el horizonte de incertidumbres que vi viraran nuestras niñeces. Niñez-pregunta: Los maestros hacemos que los niños se pregunten Los recién llegados a la escuela nos preguntan más. Los niños hacen diferentes clases de preguntas, tienen muchos por qué/s son preguntas espontaneas, verdaderas, las preguntas de los niños no están \"contaminadas \". Los adultos nos preguntamos menos y a veces ya no nos preguntamos más, por vergüenza. ¿Por qué algunos /as niños/as no preguntan? ¿La no pregunta es silencio? shhhh... Docentes 2do Ciclo Colegio La SNailvleel GPornimzáalreizoC2a0t2á0n Fundación Armstrong
Infancias La infancia es una etapa de calidez.L a escuela es mi lugar, un lugar donde siempre busco y me esfuerzo por dejar huellas. “Buscalo en tu corazón”, de Los nocheros, es un tema que me lleva a la escuela, ya que me identifica con mis alumnos. Es un lugar donde todo el tiempo tengo que pensar qué decisiones tomar, y me pregunto continuamente si estarán bien. Estas decisiones me generan muchas veces alivio, pero deseo tomar las correctas. Poder aprender con alegría y transparencia. Me gustaría llegar a anciano pudiendo sentarme a un tronco de árbol , hundirme en el abismo azul de mis pensamientos y contemplar la nada, seguir un poco más y preguntarme si aquella, mi infancia, es eterna, si sigue aún en mi. Y recorrer con los ojos cerrados el patio de la escuela, y preguntarme cuál es el sentido que hoy tiene, qué respuestas puede dar, o si, esta vez, tiene que dar lugar a más preguntas. Un juguete, un libro, un globo, una idea, la magia de descubrir puede ayudarnos a crecer con cuidado y seguridad. Cómo, con quiénes, y para qué nos lo dará la relación con los otros y su despliegue de posibilidades. Atesora un arcoíris de colores brillantes. Permite entrar con impulso y sin permiso a todos lados. ¿Se puede sostener siempre la sensación de vivir esa infancia? ¿De qué bombardeos proteger la infancia? ¿Cuándo se termina la infancia? ¿Qué modos de sostener las infancias tenemos/nos proponemos como educadores? ¿Se termina la infancia? ¿Cuáles son nuestras búsquedas? Claudia Orea - Laura Ávila- Graciela Mingrone-DGocaeLbnartieSeslaa2llRdeoaFiGmlororanidddoai
De cómo viajar gratis en un expreso de hormigas. “Es algo que viene a veces desde afuera, que me es impuesto por algo que he visto, alguna especie de constelación de ideas que se ha creado y que me da un tema literario o algo que viene de adentro, por ejemplo de un sueño, de una pesadilla o de una asociación mental que uno tiene en la duermevela. En ese momento yo me dejo ir plenamente y escribo sin exigirme a mí mismo control sobre lo que estoy haciendo\". Julio Florencio Cortázar Es sábado, es temprano, sale el sol y tengo un cuaderno y un lápiz. No llueve, ni llueve ¿Volverá a llover? La sequía en Córdoba se prolonga ya desde hace muchos meses. La Pandemia también. En la escena aparezco con catorce, diecisiete, veintidós o cuarenta y seis años. La sequía, la madrugada, el cuaderno, el lápiz y yo estamos siempre. La escuela en este tiempo se transformó en un monstruito simpático y cansador. Una vorágine de ideas, pensamientos, elucubraciones, planes y preguntas. La reflexión en la práctica se volvió una constante, muchas ideas nacieron para resolver, para avanzar, para aguantar. Algunas no pasaron de semilla, otras fueron hierbas rastreras pisoteadas por la circunstancia, y muchas crecieron y maduraron hasta dar frutos abundantes. Muchas ideas, planes y pensamientos están ahí, agazapados esperando que alguien los escriba. -¿Para qué vamos a escribir profe?, aburre. La práctica, la estrategia, la distracción de la escritura es constitutiva de mi identidad. Es a la vez una compañera, un juego, un desafío, una forma de ser frente a los otros, testimonio, un paso más allá. Es libertad, viaje y completitud. Retomando retazos de diferentes textos armados a lo largo de mi vida podría cualquier lector promedio asomarse a ver quién fui, quién soy y con audacia profetizar hacia dónde voy. En el contenido están los datos, muchas veces encriptados, siempre acompañados de claves de lectura cómplice. Escribí disfrutando y sufriendo. Con manojos de certezas y toneladas de miedos. Abrazado a leños flotando y parado en la cima de la montaña más alta oteando el horizonte. Escribí cuando no había computadoras para escribir. Con aerosol en las paredes. Con tiza en el pizarrón de la escuela. Dibujé palabras en la espalda de alguien. Escribí sus nombres mil veces del derecho y del revés. Escribí y mostré. Leí, miré a los ojos, me ruboricé. Escribí y perdí. Escribí y gané. Viajando escribí. Escribiendo viajé.-Pa, ¿Por qué a veces no escribís?, ponete.
Tarde o temprano vuelve a llover en la estepa de mi vida. Vuelve la magia, se despegan los dedos y nace de nuevo. Un poema para vos, una reflexión para los compañeros, un plan para arreglar el mundo. Ahí tenés tres inmensos ¿Para quiénes? Y un rotundo ¿Para qué? Para hacer justicia. Escribir es demorarse en pensar, afinando las ideas para convertirlas en filas de hormiguitas danzantes acomodaditas en paisajes brillantes. Es pasarse una hora en una playa solitaria, en la parte esa de arena compacta húmeda, con una ramita toda pulida por el mar, arrancando con una comilla, deteniendo el mundo en LA FRASE que cambiará toda la historia. Y sonreír al terminar desbordado del éxtasis que sucede al acto. Veintiséis años atrás pensaba que “Tal vez es lo único que me queda por hacer, también sería oportuno no pensar más, pero, y lo afirmo rotundamente, me es imposible. Y ante la inminente realidad de quedarme solo, de una vez más ser un animalito más que no ocupa un lugar muy destacado ni en el tiempo ni en el espacio, surge la obligación de prender un cigarrillo, mirar a cualquier sitio, y elaborar conceptos tristes sin buscar soluciones a problemas que no existen.” Y lo escribí. ¿Qué leés al leerme?Profesor cuéntenos, ¿Cuáles procesos mentales se disparan potencian, nacen, recrean al escribir los pensamientos?, qué se dispara en esa cabeza. Te cuento los míos: imagino, hipotetizo, viajo al mundo de otros textos, planifico, voy y vengo, uso “la que aleja las palabras”, descarto, me enamoro de frases, corto y muevo, diseño, me canso, descanso, creo que lo tengo, no veo nada, decido, giro la perilla de la intensidad, dibujo una onda, me tomo un café o unos mates, veo el final, pongo el último punto y termino, lo leo mil veces más para autosatisfacción, y vuelvo a la vida. Y finalmente, a 5000 años de distancia, en la escena estamos sentados admirando los sembrados, los cántaros llenos de la cosecha anterior, los niños juegan, los hombres llevan los animales del corral a las pasturas. Y algunas de las mujeres, están ahí, acomodando hormiguitas para contar todo lo que ven y piensan, demorando el mundo, robándole tiempo al tiempo, creando. Colegio LMaaSriaalnleo AHregrureelrloo
Una carta.. Q e d a e eu ri os niños niñ s y jóv n s: ¿Cómo empezar a escribirles? Si pudiera ordenar un poco los pensamientos que vienen a mi mente en este tiempo podría contarles de las ganas, la necesidad de mostrarles un nuevo mundo, abierto a preguntas a cuestionarnos la forma de estar y ser en el mundo. Nos detenemos, en este tiempo ya detenido, para escribirles y escribirnos. Quisiera contarles que hace un tiempo ronda en mi cabezas y mi corazón las ganas de que miren que no solo vean, que observen, que sus mentes se abran a miles de posibilidades, de experiencias de interrogantes nuevos, que se formen para dar una respuesta crítica, ¡ojo!les contamos que es difícil que es un largo camino, pero lleno de esperanza hacia algo mejor que tiene olor a esperanza. Es por esto que los quiero invitar a caminar juntos. Creo que deseo que logren abrirse sin temor a buscar sin miedo a indagar sin presiones a ser ustedes mismos. Al observar con atención a varios de ustedes me pregunto ¿Será que no se escucha a las niñas y niños? La frase que quedó dentro mio fue “solo sé que no se nada” del gran filósofo Socrates, se preguntaran por qué, porque nos invita nos alienta a seguir buscando el saber, ese saber que es infinito que es abierto, palpable, incierto, cuando descubro, cuando conozco, siempre quiero más, a eso los quiero acercar a una búsqueda incansable de lo conocido y lo desconocido pero que sean ustedes mismos los interesados.
¿Qué haremos nosotras como docentes? los guiaremos necesitamos ser sus mediadores en este proceso les daremos confianza, herramientas, intentaremos no coartar su inmenso universo de preguntas al cual nosotros queremos entrar para verlo, saborearlo, mirarlo. Nos animamos a decir que al crecer los adultos nos olvidamos de imaginar, perdemos el gusto de descubrir, nos ahogamos en burocracia y se cree que hay una única voz, es por esto que, algunos van con el estandarte de la verdad diciendo que cuestionarse no sirve, que lo que está dado es por algo, que no hay más que descubrir que ya han encontrado y descifrado todo, y puede que sea cierto, pero están ustedes que vienen a irrumpir con su espontaneidad que vienen a darnos una cachetada de realidad, que vienen con su ímpetu de preguntas de pensamientos inquietos, donde nos queda la brillante y hermosa tarea de escuchar SU VOZ, no se queden callados. Es por esto que los aliento, que confío en ustedes, que les quiero acercar alas, que les quiero presentar un mundo diferente que quiero ver su universo, que necesitamos de ustedes para que esto se haga posible que sin ustedes nuestra tarea sería en vano, queremos revertir la situación de encasillarlos en una sola manera de pensar, queremos que sean críticos que sean honestos con su pensar que tengan fundamentos, que no todo sea un porque Lsí.... os voy dejando, habrá que seguir pensando ¿Qué mundo queremos? ¿Será el que está dado ó el que queda por descubrir? Hasta pronto... Lucía
La escuela y el teatro ¿Es la escuela, experimentada a través de una pantalla, un como si? No hay en estas líneas una respuesta por la negativa o por la afirmativa. Hay un deseo de pensar, eso sí, al calor de las plataformas, las claves, las contraseñas, salas de espera, chats, invitaciones a reuniones y toda una jerga que se nos ha instalado.El eje de esta reflexión –que intenta pensar este estado de cosas poniendo en relación a la escuela con el teatro- está puesto en un par de conceptos. El primero – propio de la semántica de la dramaturgia- es el de convivio. Citamos a Jorge Dubatti: “El punto de partida del teatro es la institución ancestral del convivio, la reunión, el encuentro de un grupo de hombres en un centro territorial, en un punto del espacio y el tiempo (…) Se da en el intercambio humano directo, sin intermediaciones ni delegaciones que posibiliten la ausencia de los cuerpos. El convivio como una práctica de cuerpos presentes, de afección comunitaria y como negativa a la desterritorialización”. ¿Pueden estas palabras decirse, también, de la escuela? Los cuerpos presentes. Hace poquito (la semana previa al inicio de la cuarentena) invité a las familias de mis alumnes de 1° grado a que compartieran preguntas filosóficas. Simona trajo un cartelito rojo escrito por su tío Lucio: “¿Pensamos con el cuerpo?”, decía. Sigue Dubatti: “Lo convivial exige una extremada disponibilidad de captación del otro: la cultura viviente es eminentemente temporal y los sentidos deben disponerse a la captación permanentemente mutante de lo visible y lo audible, con el peligro de perder aquello que no se repetirá, con el riesgo de pérdida de la legilibilidad y la audibilidad. En el centro aurático del teatro, el arte adquiere una dimensión de peligrosidad del que el cine carece: el actor puede morir ante nuestros ojos”. Las preguntas que siguen beben de ésta fuente. ¿Es la escuela un lugar en el que los seres humanos nos encontramos disponibles, afectados, yectos ante la inminencia de lo incontrolable, deseosos de sorprendernos de lo que vemos y oímos (y tocamos, degustamos, olfateamos)? ¿No se parece nuestra escuela más al cine que al teatro, ya? ¿No hay un deseo de control que anticipa, el primer día de clases, el continuum de prácticas que nos encontrarán a fin de año celebrando que llegaron por fin las vacaciones? ¿Ha perdido la escuela ese carácter liberador del tiempo, que conservan aún las vacaciones en tanto resquicio del tiempo humano experimentado en la hiperproductividad propia de un sistema sustentado en el consumo? ¿Qué? ¿Acaso no podemos trabajar y percibir un salario por perder el tiempo junto con nuestres estudiantes, admirándonos de la maravilla que nos rodea, incluidos nosotres mismes y nuestras maneras de decir-nos? ¿Es “productiva” la pregunta de Lucio, el tío de Simona? ¿Son productivos –es decir: controlables- nuestros sentidos? ¿Necesitamos, al fin, controlar la vida? ¿A eso debe parecerse estar en una escuela, ocho horas por día cinco veces a la semana?Una maestra con la que trabajo, Patricia, dijo en un encuentro que compartimos: “Tenemos que desnaturalizar lo virtual, sí; pero más tenemos que desnaturalizar lo real”.
En su libro “La era de la desolación”, Dardo Scavino presenta un apartado dentro de uno de los capítulos que titula “El teatro de la moral”, jugando con “El teatro del mundo” de Calderón de la Barca. Allí dice, palabras más, palabras menos (y recuperando incluso fragmentos de la obra de Calderón), que la moral no es otra cosa que la sujeción a un rol, la imposibilidad de pensar y discutir la asignación de roles que las sociedades le hacen jugar a cada uno de sus individuos. Sos papá, se espera de vos tal cosa. Sos maestre, se espera de vos tal cosa. En la asignación de roles (y en la observación de sus cumplimientos) anida la moral, las buenas conductas y costumbres. Scavino usa al teatro porque los actores son los ciudadanos. Juegan el papel que otro les hizo jugar. Re-producen. Re-presentan. Y todos los personajes son iguales porque son todos personajes. La igualdad formal que la ley siempre guarda para justificarse y dirigir, o sea controlar. Las preguntas que siguen a continuación beben de ésta fuente. ¿No reproducimos, en lo real, nuestro rol? ¿En qué sentido actuamos? ¿Abiertes a lo intempestivo, yectes ante lo inesperado, sumergides en el tiempo del encuentro convivial? ¿U obedeciendo los paradigmas de turno? ¿O acomodados a la letra del manual -¿guión?-? ¿Qué puede un cuerpo? ¿Será que el problema no es que no sabemos lo que puede un cuerpo, sino que no sabemos (porque no experimentamos) nuestro cuerpo? ¿Será que sabemos que el cuerpo nuestro no es nuestro, pero no nos animamos a plantearnos la pregunta? ¿Será que el cuerpo –al revés de lo que moralmente y biologicistamente nos representamos- no está organizado y esa sea, un poco, la tarea de la vida: darle-darnos una organización? ¿Será que el convivio es la única condición de posibilidad para autoorganizar los cuerpos asumiendo esa “dimensión de peligrosidad” y esa “extrema disponibilidad de captación del otro”? ¿O será que no? ¿O será que ese hiato entre ese otro y nuestra posibilidad de captación es condición de posibilidad de mutuas libertades? ¿Se abre ahí un espacio para estar juntes pero libres de las captaciones? ¿Tan atentes tenemos que estar al otro? ¿En función de qué tenemos que estar tan atentes? ¿Por qué necesitamos captarlo? ¿No es precisamente la captación lo que gobierna la percepción del maestre que “cuida” el recreo para que los cuerpos no se caoticen – pero también los procesos de aprendizaje para que no se caoticen los espíritus?¿Es posible oscilar? ¿Es posible la frontera? La frontera que separa la necesidad de hacer más convivial la presencia de los cuerpos en el espacio compartido (en tanto crítica de lo real) y la necesidad de estar-con-le-otre a la distancia (como crítica de lo virtual). ¿Será que el ejercicio pedagógico sea compartir el aprendizaje de habitar esa frontera? ¿Será que la poesía, como imposibilidad extrema del lenguaje de acceder a una representación, nos ofrece una pista para eso? Docente JdeueNnivÁenl gSeelcMunodnadriinoo
¿Qué pueden la filosofía y la educación? La filosofía y la educación pueden ayudarnos a VIVIR la experiencia de aprender, a disfrutarla. La filosofía y la educación pueden abrirnos caminos para descubrir diferentes mundos. La filosofía y la educación pueden invitarnos a reflexionar en torno a nuestros propios actos, los encuentro con los otros, dónde estamos y dónde queremos estar. La filosofía y la educación pueden generar una gran potencia, si logramos complementarlas, como espacios de experiencias con otros, pensándola a ambas como oportunidades para la vida, para ese mundo que está afuera. La filosofía y la educación pueden detener el tiempo del reloj para hallar un espacio y un tiempo subjetivo y colectivo para pensar los lazos entre ambos; para reflexionar acerca de sus historias y para indagar ¿quė queremos de la escuela? Y ¿quė aporta la filosofía para ello? La filosofía y la educación pueden hacer una escuela mejor; un lugar de humanidad y encuentro. Un encuentro marcado por un “algo” especial, pensado, buscando que quienes participen puedan expresarse, escuchar, cuestionar sus pensamientos. Es un encuentro que implica darse, pero también recibir, y ello supone una apertura especial. La filosofía y la educación alimentan las propuestas didáctico/pedagógicas y promueven la espontaneidad de la pregunta. Educar con sentido…¿hacia dónde vamos?...¿Qué cultura queremos construir? Quizás una cultura que se detenga a analizar lo más obvio pero lo más útil para un diálogo abierto, profundo y reflexivo que nos conduzca a un cambio global en todos los sentidos. Es una oportunidad para repensar la escuela que queremos. Una escuela donde sea posible de pensar, de dialogar con los chicos (pregunta/respuesta/escuchar), donde se contemple, se acompañe…salir de varias estructuras. Enseñar con tranquilidad; no a las corridas…ni para cumplir o llegar con el curriculum. A veces, pareciera que la escuela se deja llevar por las coordenadas actuales, donde no hay tiempo -o si existe es un tiempo a prisas-, donde los lazos son precarios e intercambiables, donde el capitalismo es el eje central de las relaciones humanas. Una escuela donde se prepare a los alumnos para enfrentar al mundo, con otra perspectiva, con pensamiento crítico. Educar es abrir un mundo de posibilidades y creo que podemos hacerlo.
La filosofía y la educación es el camino de una gran potencialidad para desarrollar un pensamiento crítico, argumentativo con veracidad del mismo, una gran potencialidad para lograr experiencias que atraviesan desde adentro y nos prepara para el mundo de afuera. Sólo se puede dar este crecimiento con otros, juntarnos a pensar con otras y otros . “SIENTO QUE PRIMERO TE TIENE QUE ATRAVESAR A VOS COMO ADULTO LA EXPERIENCIA FILOSÓFICA” FILOSOFAR es una práctica, es un gran espacio que ofrece una oportunidad para los que se adentran en ese mundo… para hablar, para escuchar, reflexionar, opinar, construir con otros… donde nada es taxativo en “bien” o “mal”, entendido como una reacción a preguntas teóricas, escolarizadas, estandarizadas… se debe lograr un movimiento en el que la suma de las partes sea más que el todo. La Filosofía podría ser el hilo conductor de la escuela…. es como abrir una ventana y estar dispuestos a lo que ello traerá. La filosofía debe acompañarnos en la experiencia de lo vivencial para una educación más justa, más crítica y menos silenciada, debe marcar la diferencia ayudando a escuchar la voz de cada uno de los que integran la ESCUELA. La filosofía debe resaltar dentro de la escuela, para ser el camino donde la dimensión infantil sea cuidada y respetada...una oportunidad para PENSAR y SENTIR el mundo. La filosofía debe formar parte de las trayectorias educativas de cada uno de los alumnos como elemento que les permita poder enfrentarse al mundo real que los espera fuera, a forma sujetos capaces de tener una visión integral de la sociedad donde se disminuya el “tengo” que hacer o “debo” hacer para contentar al todo de la sociedad. La filosofía es una invitación a frenar y reflexionar acerca de lo que sucede en la escuela. Es detenerse en una escucha diferente…es posicionarse de otra manera, es de construirse como docente y así niños y educadores podamos pasar el aprendizaje por la propia vida… CDoolecgenioteLsadSe aNllievePl iPgüréim2a0r2io0
Aprender - Desaprender Aprendí a decir y a pensar desde prácticas más horizontales, más sensibles. Aprendí a hacerme preguntas a mirar a mi equipo ¿Cuál será el verbo indicado para decir que estamos “Haciendo escuela”? ¿Acompañar, invitar, contener, convidar? Aprendí sobre cuestiones en común sobre la escucha y generar vínculo.Desaprendí la dicotomía entre la cercanía y la distancia, ¿Cómo vincularnos? Aprendí que con una pregunta abierta se puede indagar en lo que los/as chicos/as conocen; cómo piensan, qué piensan. Desaprendí que se puede aprender a ver de otra manera, el desafío es ir ganando espacios para continuar con lo que se menciona o con lo que los/as chicos y chicas traen. Aprendí modos de hacer en equipo, el desafío es pensar en relación a el rol y la función sobre lo que se espera que hagamos y lo que deseamos hacer. Aprendí, que los y las chicas hablan y les preocupan los temas que nos atraviesan como sociedad; el maltrato, la violencia y que las conversaciones filosóficas que se generaron a la distancia construyeron nuevos vínculos. Discutieron la desigualdad, la empatía que de otro modo quizá no lo debaten. Desaprendí, correrme del rol de transmisor y escuchar .Docentes 2do Ciclo Nivel Primario 2020 Colegio La Salle González Catán Fundación Armstrong
Desencuentros que nos encuentran Si pensamos a la filosofía como un camino a recorrer podemos decir que es nuestro camino que compartimos con otros y otras personas. Es un camino en el que pensamos “distinto”; las maneras y modos que estructuramos con anterioridad ya no nos alcanzan, no nos son suficientes. Necesitamos construir nuevas ideas, que muchas veces se fundan en la deconstrucción de las ya pensadas. Es aquí donde el desafío de lo incierto nos hace dudar; y surge la emoción de lo desconocido, lo aun no descubierto. Mirar esa pintura sin saber qué es y poder crear significado, escuchar esa canción y viajar a un lugar conocido o totalmente nuevo, tener que explicar una emoción usando solamente un color, poder construir junto a otros una respuesta sabiendo que no está acabada. Estas y otras experiencias nos dan la posibilidad de filosofar. Y digo “nos da”, porque somos nosotros, los educadores, los primeros que tenemos que desandar caminos. Animarnos, desafiarnos, confiar en esos caminos donde quizá la meta no se vea tan clara. Proponer esas preguntas en las que no conocemos las “posibles respuestas”. Dejar de tener “el control” de la clase y jugar junto a los y las estudiantes; imaginar, crear, proponer… La escuela, como lugar de encuentro, debe posibilitar que los caminos del pensamiento filosófico se encuentren, se choquen, se crucen, se enreden, se unan… Es el pensamiento libre lo que nos da poder. Poder para elegir, poder para decidir, poder para cuestionar. Y el pensamiento está siempre o acaso ¿Qué pensamos cuando pensamos en “nada”? Nelson Colegio La Salle San Martín
“Un maestrdoDe eaRsooprduioéllslfaodseKdleuelselcrahg,o Titicaca” Educación popular, situada, lago VS. cohete. ¿Cómo saber que somos buenas maestras? ¿Podemos darnos cuenta de lo que el alumno necesita? ¿Qué es un aprendizaje significativo? ¿Es significativo lo que uno se acuerda? ¿Cómo impacta lo que voy a transmitir en mis alumnos? ¿Qué significado le doy a eso que enseño? El sólo hecho de que nos preguntemos si vamos por \"el camino correcto\" ya es importante. Eso nos hace repensarnos, cuestionar, aunque no encontremos la respuesta… Es valioso. La palabra orilla. No quedarnos en la orilla de lo que está bien o está mal. Docentes Nivel Primario Colegio La Salle Malvinas Córdoba
La infancia La infancia tiene esa alegría inherente que podría identificar con el blanco de la pureza. Ser maestro, no tiene relación con ningún otro tipo de trabajo, es muy singular, podemos identificar a estos seres por el portafolio que llevan en sus manos habitualmente. Yo aún me sigo preguntando: ¿Qué eslá filosofía?, seguramente es lo contrario a la matemática, pero ambas nos hacen pensar. Cuando uno es niño piensa en lo lindo que sería ser adulto, esto quizás se debe ala idea que nos hacemos de cómo nos imaginamos como adultos, sentimos felicidad y que todo va a ser color de rosa. Luego crecemos, estudiamos y preparamos, en mi caso, para ser docente, volver al aula donde pasamos tantas horas de nuestra infancia, escuchar nuevamente el himno Nacional y colocarnos el guardapolvo que caracterizaba a nuestras seños, me provoca ternura. Con el paso del tiempo esta profesión te va llenando de sorpresas, nos permite seguir creciendo y pensando en todo lo que nos queda por dar de nosotros mismos y cuántas preguntas sin respuestas nos vamos a encontrar. La infancia es más que un arcoiris, porque tiene todos los colores, no sólo siete, hasta aquellos que aún no conozco, igual que los maestros, idéntico al pensamiento filosófico… la infancia nos presenta puertas, todas diferentes, distintas, parecidas, ninguna idéntica a otra. Es maravilloso que así sea. Algunas tienen espejos donde me reflejo como persona, como maestra. Algunas están abiertas de par en par, otras apenas, otras sin llave…otras cerradas… pero aún estas pueden ser abiertas a través del hacer y pensar filosófico, propiciando momentos de encuentro con cada niño, con cada niña. Y aunque no encontremos la llave, pensemos que existe también la posibilidad de ver al otro lado a través del cerrojo y sino crearlo.LA INFANCIA ES EL TIEMPO DE LA INOCENCIA EN EL CUAL JUGANDO JUNTOS Y ALA PAR, VAMOS FILOSOFANDO NUESTRA EXISTENCIA, SIN DARNOS CUENTA, DELA LIBERTAD ADQUIRIDA Y EL GRAN PAPEL QUE CUMPLE EN NUESTRAS VIDASEL MOMENTO EN EL QUE NOS DAMOS CUENTA QUE YA SOMOS ADULTOS Los niños son tan sensibles y disfrutan todo el tiempo, por esto tendríamos que aprender mucho de ellos . Pero sí deseo que los docentes y las familias fomentemos espacios de reflexión, que puedan volver hacia atrás, ya que a mí me cuesta mucho recordar, juguetes, canciones. Que se realicen actividades de filosofar, para que sean alumnos críticos, que sean libres y esta es una granresponsabilidad para nosotros. Docentes Nivel Primario Colegio La Salle Paraná
Redescubrirse SIENTETE COMO UNA LINEA IMAGINARIA EN DONDE COMIENZA TU AVENTURA, SIN PAREDES A TU ALREDEDOR EN DONDE LOS SENTIDOS TE INVITAN A BUSCAR, PENSAR Y CONECTARTE CON LO OTRO Y CON LOS OTROS, ALGO ASI COMO REPENSARSE... QUE LAS PREGUNTAS SE ASOMEN LENTAMENTE Y EL INTERES COMIENCE A DESPERTARSE. ADQUIERE, DESCUBRE Y DISFRUTA LAS PREGUNTAS QUE SE COMIENZAN A ASOMAR AQUI Y AHORA, PORQUE EXISTO?, QUE ES LA EXISTENCIA?,ME ESFUERZO POR PENSAR?, POR QUE LOS COLORES SON DIFERENTES?,QUE ES EL MIEDO?, Y LA ANGUSTIA? TANTAS PREGUNTAS QUE INVITANA FILOSOFAR, A PENSAR PARA SENTIR UNA SENSACION PROFUNDA DE INSPIRACION POR UN MOMENTO TAN PROPIO, TAN MIO, TAN TUYO Y TAN NUESTRO... COMPARTIDO CON EL OTRO, CON LOS OTROS, SINTIENDO QUE TODOS SE CONECTAN DE ALGUNA MANERA, Y QUE EQUIVOCARSE Y PENSAR DISTINTO ES LO MAS SATISFACTORIO PORQUE PERMITE ABRIR UNA VENTANA QUE NOS DESPIERTA LENTAMENTE REDESCUBRIRNOS. SE ME OCURRE COMPARTIR ALGO TAN INTIMO Y PRIVADO COMO LO ES LA PALABRA,MI PALABRA... EL PENSAR, EL CONTAR LO QUE PIENSO, LOQUE ME PASA, LO QUE VIVO Y VOY DESCUBRIENDO DIA A DIA EN ELAMBITO ESCOLAR, JUNTO A OTRAS VOCES GRANDES Y PEQUEÑAS, ALGUNAS ESCONDIDAS OTRAS EMPODERADAS Y OTRAS QUE COMIENZAN A REDESCUBRIRSE, TEA INVITO A COMPARTIR UNA CAMINODE EXPERIENCIAS, VIVENCIAS Y MUCHO TIEMPO PARA BUSCAR MUY ENLO PROFUNDO DE TU SER ESA FILOSOFIA QUE COMIENZA A ASOMARSEPARA CRECER, ENAMORARTE Y REDESCUBRIRTE. Cristina Docentes Nivel Primario Colegio La Salle San Martín de Porres
Aquello¿Qquueé meseeslascaabdeerl?libreto ¿Qué es lo que hace que una persona, una frase, una pregunta nos llegue bien adentro y nos haga sentir vivxs? ¿Es que podamos encontrar una respuesta rápida? ¿Es que haya alguna cosa, alguna palabra que me descoloca y me deja dudando? ¿Es que me muestra un nuevo camino neuronal? ¿Es que me enoja? ¿Es que me alivia? ¿Qué pasa si ese estímulo/pregunta/persona me muestra las cosas podridas que meto dentro de mis entrañas si darme cuenta (o dándome)? ¿Qué pasa si una pregunta me parte al medio como un rayo? ¿Cómo queda mi cuerpo después de eso? ¿Sigo siendo yo mismx? ¿Cuál es mi identidad ahora? La injusticia del conocimiento que nos imposibilita a tener las mismas posibilidades… oportunidades… conocer una única realidad… …Murmullo. Tal vez un balbuceo. Sombras. Constitución poética. La palabra poética es la palabra desertora. Huyó de los mecanismos de fijación a un significado, a un referente. Pasa lo mismo con el murmullo, con el balbuceo, con la sombra. ¿Puede pasar con un cuerpo? ¿Puede pasar con un cuerpo colectivo? ¿Puede ser una práctica política? ¿Una apuesta? ¿Puede pasar con una práctica pedagógica? No es, quizás, una “práctica”. Quizás sean solo gestos, uno tras otro, uno tras otro, uno tras otro, uno tras otro, uno tras otro, hasta que se convierta en libreto. Y entonces salir hacia otro gesto. ¿El saber duele? ¿El saber ilumina? ¿Puede ser doloroso saber, o refutar nuestros conocimientos? ¿Debería serlo? ¿Por qué? Si el saber resulta doloroso, ¿nos encontramos frente a una violencia/violación intelectual? En el ámbito del aprendizaje, ¿se puede respetar los tiempos para cada pregunta, para que ellas fermenten en su debido momento? ¿Hay tiempo para el tiempo? ¿Tenemos que estar “preparados” para preguntarnos, o para que desestabilicen nuestro saber con nuevas preguntas?¿Cuándo llega una pregunta? ¿Qué la llama y quién la invita? ¿De dónde viene y a dónde va? ¿Queremos seguir sus trazos?
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