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Published by webmaster, 2022-07-01 19:10:09

Description: [LILEON] [TE VEO ME VEO BOOK] [29 NOV] [ESP] [LS

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WABI SABI SE RI E DE O BR AS 50

Unión (Detalle) 2017 Instalación Oxidación mineral sobre hierro, tronco, cadenas y sal Las obras de Horizonte y Unión proceden de la serie de obras Wabi Sabi, que co- menzó en el 2016 en ocasión del proyecto “Arte Efímero” y tuvo lugar en el Centro Cultural Perelló (en la localidad de Baní de la provincia de Peravia, R.D.). Fue reali- zado por Lidia León utilizando la sal procedente de las salinas de su país. En estas obras, la artista partiendo de la conocida expresión japonesa, que resulta ser casi intraducible por sus recónditos significados (¡parece querer indicar un estilo diferente de belleza!), experimenta la transformación de la materia en contacto con compuestos químicos naturales como es el cloruro de sodio. La filosofía Wabi Sabi encuentra sus orígenes en el Budismo Mahayana, que indicaba la trascendencia nouménica de las cosas apreciadas por los hombres en su natural deterioro en el tiempo, una vía posible de liberación del mundo material. En los traba- jos dedicados a Wabi Sabi emerge la vena poética de Lidia León, que en el pasado también incursionó en la composición de letras que luego fueron musicalizadas. La búsqueda de una belleza melancólica en las cosas nos regresa a la tradición de los antiguos cánticos,9 com- posiciones solemnes de carácter religioso que alababan a Dios por toda su creación. Estas obras se pueden considerar verdaderos himnos a la vida, a la que la artista/poetisa, tras ha- ber recorrido un silencioso camino interior, se reintegra para celebrar su regreso al mundo. El tiempo que normalmente en la poesía se encuentra marcado por la métrica será reintegra- do en Unión y en las obras Tejiendo Recuerdos y Es Muss Sein por una composición de tipo rítmico como si fuera un mantra. A diferencia del poeta que se identifica con las palabras, 9 http://www.sanfrancescopatronoditalia.it/notizie/francescanesimo/cantico-delle-creature-31157#.XSMg8 “Ejercitar el silencio interior agudiza los sentidos, poniendo en práctica la filosofía Wabi Sabi. Descubrir la belleza en lo cotidiano, aceptar el mundo como inacabado, imperfecto y transitorio. Mi formación como fotógrafa me ayudó a educar la mirada para aceptar los procesos naturales de descomposición y transformación”. Lidia León [LiLeón] 51

Horizonte 2017 Instalación Oxidación mineral sobre madera, tronco, cadenas y sal 22cm x 2 m x 2.60 m 52



Horizonte perdiendo en estas su identidad, Lidia León, aunque inicialmente movida por una inspiración (Detalle) poética, se encuentra luego frente a la materia que revela finalmente la imagen concreta y 2017 tangible de su trabajo. Y es precisamente esto lo que le ha sucedido a la artista mientras Instalación trabajaba en la realización de la instalación Jarinita de Sal (Lluvia de Sal) durante el 2016 en Oxidación mineral el Centro Perelló. La instalación que pretendía experimentar con los procesos de oxidación sobre madera, tronco, del hierro, cuando fue sometida a cordones de sal, engendró sobre su base la obra Unión cadenas y sal compuesta de numerosas láminas de hierro. A su vez, estas láminas, durante el proceso de oxidación e inmediatamente después de haber sido removidos, dejaron sus huellas sobre la 54 base subyacente, la cual se convirtió en Horizonte. La imagen fragmentada de Unión, con el paso de los pigmentos de óxido rojo a la madera, como magia se reconstruye en Hori- zonte. Para entender la relación existente entre ambas obras, imaginemos que Unión sea el árbol de la vida en su temporada otoñal, con ramas de hojas de colores naranja, rojo, óxido, marrones quemados, y que Horizonte sea el universo, el entorno fronterizo sobre el cual se destaca el árbol y hacia el cual las hojas vuelan arrastradas por el viento. Unión se presenta como una obra casi escultórica y bifrontal, una especie de cortina de hie- rro tejida con aros de cadena, la cual cuelga de una viga de madera en bruto. Al componer la obra, la artista deliberadamente ha dejado un espacio entre las láminas para que pase la luz, de modo que sus sombras puedan ser proyectadas en el muro detrás y en el suelo. La cadu- cidad de la vida es bien representada por la luz que, al infiltrarse entre las láminas, le devuel- ve el misterio de la muerte a las sombras. Asimismo, la trama de la obra es una alusión a los lazos que inexorablemente unen los distintos elementos (e individuos) en su cíclico devenir. Como ocurre con los procesos naturales de descomposición, algunas moléculas de Unión se introducen en el cuerpo de Horizonte, añadiendo así su sustancia matérica de origen le- ñoso. Así, Horizonte se convierte en una especie de autorretrato de Unión, en cuanto a los rasgos y los tonos cálidos. La intervención de la artista no es intencionada, considerando que ambas obras resultan del experimento iniciado con la instalación Jarinita de sal. Lidia León reconoce las dos obras bajo tales valores táctiles10 de la materia requerida por los procesos de oxidación, que se manifiestan en toda su fuerza expresiva. En el ritual de la sublimación del arte, la artista resalta la base de madera (sobre la cual ocurrió la oxidación) sobre el altar de la belleza. Así, Horizonte se convierte en la imagen arquetipo de un paisaje universal, con sus cráteres oscuros y negros alternando entre relieves rugorosos y desolados donde existe la posibilidad de perderse adentro. 10 https://www.finestresullarte.info/539n_bernard-berenson-metodo.php

Unión 2017 Instalación Oxidación mineral sobre hierro, tronco, cadenas y sal 22 cm x 2.00 m x 2.60 m.



Splash (Detalle) 2016 Instalación Acrílico sobre tela y madera “Splash inspirado en el movimiento del océano y la salpicadura de agua en el arrecife. Es una composición de seis cuadros en acrílico, que permite crear infinitas composiciones intercambiando los recuadros según el gusto de cada quien”. Lidia León [LiLeón] 57

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Splash 2016 Instalación Acrílico sobre tela y madera Cada cuadro tiene 30 x 30 x 5 cm En ambas obras, partiendo de la filosofía Wabi Sabi y buscando la belleza en la transformación 59 de la materia, la artista se encuentra contemplando los resultados de los descubrimientos de la física cuántica más recientes. En su libro “El Tao de la Física” de 1975, Fritjof Capra11 realiza un análisis comparativo de las teorías de relatividad y cuántica de la física moderna con las filosofías orientales, como el Budismo Mahayana, y particularmente con el Taoísmo y el Zen. El físico austríaco pone en evidencia como la ciencia llegó a las mismas conclusiones que la meditación y experiencia extrasensorial. La matemática o física cuántica profundiza es- pecíficamente sobre la cuestión del comportamiento de la materia, sujeta a continuas trans- formaciones moleculares, pero sobre todo devuelve la imagen de un mundo compuesto de múltiples partículas, moléculas, átomos en continua transmisión de un cuerpo o elemento a otro. Si miramos las cosas más allá de las apariencias, estamos mucho más cerca de ver su naturaleza dinámica, la cual comprende el valor del tiempo y de la vida, desde el devenir de su nacimiento, a la madurez, debilitamiento y finalmente la muerte. Y esta es la conclusión a la que llega Lidia León cuando afirma que Splash se inspira en el movimiento del océano, las olas y los bocetos de agua de las olas cuando rompen con la barrera rocosa, para evocar como las personas somos limitadas cuando no nos consideramos partículas de un sistema macroscópico en perpetuo desorden. Los seis dibujos pequeños que componen Splash, con largas pinceladas de verde que recuerdan, por la inmediatez de la ejecución, a la pintura de acción o action painting12, pueden ser arbitrariamente colocados horizontal o verticalmente intercambiándolas entre sí para indicar que dentro hay un sistema abierto (¡así como lo es el arte!). El nivel de entropía es muy alto porque los estados de desorden son más numerosos. Los seres humanos somos gotas de agua en el océano y nuestras vidas son hojas que el viento desprende del árbol cósmico. Esta visión absoluta no le resta a la dignidad e impor- tancia de los individuos, al contrario, les añade belleza a sus ojos que por primera vez están abiertos ante el espectáculo de la vida. Cada hoja es distinta a la otra, ya que presenta las líneas específicas de su nervadura, a través de la cual llega la savia vital. 11 Il Tao della Fisica, Fritjof Capra, Adelphi 1982 12 https://it.wikipedia.org/wiki/Action_painting







Tejiendo Recuerdos (Detalle) 2019 Instalación interactiva Papel, hilo de algodón, miel de hojas de tabaco La savia que fluye por las hojas de la obra Tejiendo Recuerdos es la memoria de los olores y colores que regresan desde la infancia y adolescencia de la artista. La instalación in situ- specific, muy parecida a las mamparas japonesas, consta de dos paneles armoniosos y de- licados de color blanco con manchas de color amarillo ocre y oro, cada uno compuesto por doce hojas de papel de arroz rectangulares y semitransparentes. La artista ha colocado los dos paneles uno frente al otro estableciendo una distancia entre los mismos a los fines de dejar un espacio de paso como invitación al cruce. En las manchas ubicadas en los dos lados externos de la instalación y en la parte interna del paso, podemos apreciar la sinovia dejada sobre el papel por las hojas de tabaco, tratada con agua y disolventes por un determinado número de días y finalmente removida de las hojas. El candor del papel se remite a una evo- cación de los trajes de dril blanco que el abuelo de la artista les pidió a sus dos hijos mayores que se pusieran un día que los llevó a las plantaciones de tabaco y al significado que les dio a las manchas que la miel produjo en esa ropa, que, por un lado resaltaba el carácter dignifica- dor del trabajo y, por otro, destacaba el valor del papel que, por su naturaleza frágil, reflejaba muy bien la sensación de la materia sobre la cual están hechos los recuerdos. Este es el ho- menaje que Lidia León ha querido traer a Venecia desde su país de origen, el cual posee uno de los paisajes naturales más bellos del Caribe. Una obra que, aunque concebida y realizada con elementos del paisaje caribeño, parece tener un sabor casi oriental. En tal respecto, es importante destacar que los taínos, las primeras poblaciones indígenas del Caribe, eran animistas, exactamente como lo fueron las religiones originarias del Japón que influyeron en su estética y en la filosofía Wabi Sabi. Reconocer un alma en las cosas, como una forma de apreciarlas y considerarlas en su devenir, es una visión transversal que une el mundo desde Oriente hasta Occidente. En Tejiendo Recuerdos hilos blancos se entrelazan a lo largo de la red formando el techo del túnel. Con esto la artista se refiere a las obras artesanales femeninas de hilatura y teji- do a las cuales se dedicaban las huéspedes del colegio de las Zitelle. 63





Doble página Y así, vemos regresar el soporte blanco con manchas oscuras en tonos amarillos, ocre y ma- ANTERIOR: rrón en la obra Síndone: ¿Quién ha Tocado mi Manto?, expuesta por primera vez en el Mu- Síndone ¿Quién ha seo Sacro de La Vega dentro el marco de la exposición “Hecho Aquí”. Este evoca el lienzo Tocado mi Manto? sagrado (custodiado por muchos años en la catedral de Turín) en el que fue envuelto el cuerpo (Detalle) de Cristo. Como homenaje a la cruz de Cristo, Lidia León coloca la tela blanca con corte longitu- 2018 dinal en el centro de las dos vigas de madera horizontales. Las manchas que ocurren a raíz de Instalación la contaminación de la tela por los minerales oxidados restituyen las señales del paso de Cristo. Madera y oxidación Contaminar (en latín tangere). No es coincidencia que Lidia mencione el Evangelio según mineral sobre tela Mateo (9, 18-22) en el título de la obra, donde se establece lo siguiente: “En aquel tiempo se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: ‘Mi hija acaba de 66 morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir’. Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que pa- decía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto. Pensaba: ‘Con sólo tocar su manto, me curaré’. Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: ‘Hija, ten confianza; tu fe te ha curado’. Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer“. No solo contaminar, también quiere decir fusionar elementos distintos, y es precisamente a través de este proceso que la artista crea la obra. La inviolabilidad de la vida y la muerte es un tema fundamental en la serie de obras Wabi Sabi, las cuales son basadas en la transubstanciación. Todo ha sido siempre escrito en el libro de la vida, el cual en todo momento ha estado ante nuestros ojos; es la persona que ha perdido su capacidad de apreciar las cosas por lo que son. El misterio de la resurrección se repite todos los días por ante nosotros y está dentro de nosotros. Para creer hay que amar, y el amor es el que nos lleva a apreciar la belleza del mundo. Cuando Lidia León cita al arquitecto Tadao Ando, quien establece que: “Wabi Sabi es el arte japonés de buscar la belleza en la imperfección y profundidad de la naturaleza, aceptando el ciclo natural del crecimiento, decadencia y muerte. Es simple, lenta y libre. Revela la autenticidad del todo”13, está hablando de amor ya que sólo con los ojos del amor se puede descubrir esa belleza discreta y menos visible. El mismo amor que experimentó por Venecia John Ruskin, el escritor, crítico de arte y de la arquitectura inglés, que hasta la arquitectura en ruinas de la ciudad defendió en “Piedras de Venecia”.14 Estas últimas hasta le parecieron más auténticas y verdaderas, incluso más dignas de belleza y de mención que aquellas restauradas y reconstruidas en sus equipos decorativos, evocando la 13 What is Wabisabi?, Tadao Ando. Wabisabihawaii.com 14 Las Piedras de Venecia, John Ruskin, Rizzoli 1987

Doble página siguiente: Síndone ¿Quién ha Tocado mi Manto? 2018 Instalación Madera y oxidación mineral sobre tela 140 x 90 cm





Memoria (Detalle) 2017 Instalación Madera y metal

pequeñez del alma de los hombres que, cegados por la mentira, ya no sabían observar el mun- do. Ruskin fue el primero en elaborar teorías sobre un ideal artístico de superficies delicadas y materiales consumidos que trasportan a la belleza melancólica del “tiempo que fue”, defen- diendo la dignidad de un monumento que se vislumbra en su gloria pasada, entre las briznas de hierba que crecen entre las piedras. La artista dominicana Lidia León parece poseer esta misma sensibilidad cuando viaja a lo largo de su país para descubrir los paisajes y las arquitecturas olvidadas, como sucedió en 2017, cuando al ser atraída por los restos de una casa vieja quemada, se detuvo a recoger materiales recuperados. Y es así como nace Memoria, la gran ventana incinerada por las llamas e izada entre dos postes de madera también quemados. Una obra melodramática que, durante el mismo año, fue presentada por primera vez al público en la Galería Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo como obra invitada de la muestra fotográfica “Ventanas al Mundo” de Juan Cepeda y curada por Marianne de Tolentino. Esta ventana común, formada por dos simples puertas de madera de las que aún cuel- gan sus asas antiguas y oxidadas, exude vidas pasadas. Con su supervivencia heroica al paso del tiempo y los acontecimientos, se convierte en el arquetipo de todas las venta- nas del mundo repentinamente cerradas para siempre. Lidia León lo presenta como un monumento erigido en nombre de la Memoria, un trofeo elevado entre dos pilares que aún muestran las marcas de los clavos arrancados por el traumático desplazamiento de su estructura original. Una intervención artística que históricamente se pudiese ubicar en la línea del arte pobre, un movimiento artístico surgido en Italia en la década de 1960 como antítesis del arte tradicional y conceptual, en el que sus creadores utilizaban objetos comunes y materiales considerados “pobres” (entre los cuales estaban la madera y el hierro), recuperados por los artistas como arquetipos de los lenguajes contemporáneos. En Memoria, nuevamente reafirma la forma mentis del arquitecto. LiLeón presenta la ventana con sus postigos cerrados para precisamente crear dos espacios adyacentes, pero sin comu- nicación, impidiéndole así al espectador violar la intimidad de ese entorno doméstico que solo queda en el recuerdo. En el arte, las ventanas normalmente se abren para permitir la circula- ción de la luz, pero en este caso los postigos se mantienen cerrados con la finalidad de que no exista posibilidad alguna para que la luz pueda penetrar en las tinieblas del silencio. 71



Memoria 2017 Instalación Madera y metal 1.20 x 1.20 x 3.57 m Quinta Dominica, cedida en préstamo por la artista 73





Con la obra Memoria LiLeón consolida el recuerdo melancólico de aquella casa, así como lo hizo Ruskin en sus cuadernos de diseño y daguerrotipos, plasmando los detalles de lugares y arquitecturas desaparecidas. En la poética de la artista dominicana como en la filosofía Wabi Sabi se experimenta con frecuencia este aroma agridulce que hace la vida más agradable sin importar el ángulo en que se mire, desde la más ligera hasta más pesada. Se supera la misma dicotomía entre ligereza y pesadez en la obra Es Muss Sein, una escalera rudimentaria construida por la artista con ramas simples de un árbol, la cual es dedicada al tema de la Resurrección. Es Muss Sein (expresión alemana que significa “tenía que ser”) nació como la contraparte de Síndone y fue expuesta con esta última en el Museo Sacro en La Vega en el 2018, en el Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda (ISESP) entre el 2018 y el 2019, y en la Casa de Arte de Sosúa, Puerto Plata, en el 2019. La zona aérea formada por las ramas, hojas, flores y frutos del árbol se encuentra en re- lación directa con sus raíces que se hunden en la tierra. El árbol invertido característico del simbolismo hindú representa el cíclico devenir cósmico en los movimientos continuos ascendentes y descendentes. Por lo tanto, el árbol invertido puede considerarse como la representación del esquema de la reciprocidad cíclica. Al colocar el espejo debajo de la escalera de Es Muss Sein para otorgarle mayor profundidad, Lidia León quiere destacar precisamente la reciprocidad entre la ligereza (movimiento ascendente) y la pesadez (mo- vimiento descendente). Precisamente por ello, al comentar la obra, la artista escoge un pasaje extraído de la novela “La insoportable levedad del ser” en la que Milan Kundera, quien a su vez cita a Beethoven, resuelve la dicotomía entre ligereza y pesadez del vivir, en la ineluctabilidad del destino. “Todos consideramos impensable que el amor de nuestra vida pueda ser algo leve, sin peso; creemos que nuestro amor es algo que tenía que ser, que, sin él, nuestra vida no sería nuestra vida. ¡Nos parece que el propio huraño Beethoven, con su terrible melena, toca para nuestro gran amor su «es muss sein!». ¿Pero, es realmente terrible el peso y maravillosa la levedad? La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. 76

Es Muss Sein Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo (Tenía que Ser) del hombre. La carga más pesada es, por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa pleni- (Detalle) tud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más 2018 real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se Instalación vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, Palos de madera que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes. ¿Enton- de acacia ces, que hemos de elegir, el peso o la levedad?” El destino se resuelve con el tiempo, y las instalaciones interactivas de la serie Wabi Sabi: Pa- sar delTiempo y Reloj de Arena son efectivamente dedicadas a una reflexión sobre el tiempo. 77

Es Muss Sein (Tenía que Ser) 2018 Instalación Palos de madera de acacia 350 x 90 cm 78

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En el lenguaje artístico, la instalación no puede prescindir del usuario, con la intención de solicitar su percepción o relación crítica con la obra. En la construcción de estas instalaciones, LiLeón trabajó con objetos comunes, como hojas, botellas de plástico, espejos y materiales presentes en la naturaleza como la arena y la madera. En Pasar del Tiempo, presentada entre septiembre del 2018 y enero del 2019 en el Ins- tituto Superior de Estudios Pedro Poveda (ISESP) de Santo Domingo, la artista instaló en el suelo de la sala de exposición un gran círculo de color plateado con un diámetro de 365 cm como si fuera el cuadrante del reloj. En el borde del círculo dibujó otros 12 círculos más pequeños con vinil adhesivo color dorado para representar las horas del día. En el centro del reloj, colgando del techo, encontramos un elemento rectangular reflectan- te, como si fuese una especie de aguja. Dentro del marco del taller Arte & Naturaleza, la artista invitó a los estudiantes de diversos centros educativos de la ciudad a recoger flores, hojas y frutos del jardín del ISESP y a colocarlos sobre la aguja y el cuadrante de su reloj. Durante el período de la exposición, los estudiantes tuvieron la oportunidad de observar el proceso de transformación de estos elementos naturales. La continua transmutación de la naturaleza ante nuestros ojos pone en evidencia la con- tracción del pasado y del futuro en el presente. Todo lo que es objeto de percepción se encuentra en el presente ya que es imposible percibir lo que no existe. Vivir conscien- temente el presente ayuda a desarrollar un mayor autorreconocimiento de los múltiples rasgos bajo los cuales la vida se revela. La aguja del reloj de Lidia León se encuentra de- tenida en el presente; el momento de la percepción que se convierte en una experiencia única e irrepetible, exactamente como los seres vivos y no vivos en sus infinitos estados de evolución. Comprender todo esto no solo quiere decir el perfeccionamiento de su propia visión del mundo, sino también recorrer los senderos de la creatividad. La mente creativa se nutre de colores y formas nuevas, y el arte no expresa más que la variedad y la riqueza de este eterno presente. Así lo demuestran las fotografías de los jóvenes estudiantes con los cuales Lidia León tra- bajó en ambas instalaciones. La niñez es la edad de la creatividad. Sólo un niño logra entre- tenerse por un tiempo prolongado sobre la arena al inventar juegos diferentes. Este es el motivo por el cual el arte nunca envejece, ya que los artistas saben mirar el mundo con los ojos del niño que vive aún dentro de ellos. La instalación Reloj de Arena realizada en febrero 80

Pasar del Tiempo de 2019 en la Casa de Arte de Sosúa, Puerto Plata, está construida con pocos elementos 2018 simbólicos: la arena de la playa recogida en una caja de madera rectangular, un espejo y seis Instalación interactiva botellas ordinarias, de plástico e invertidas. Vinil adhesivo A raíz de sus referencias simbólicas, la obra nos recuerda a la poética del muchachito15 tipo espejo, elementos del poeta italiano Giovanni Pascoli, quien reconocía en cada hombre la capacidad de de la naturaleza asombrarse ante las cosas pequeñas e intrascendentes. Esa capacidad que impulsó a los impresionistas a cortar con la tradición anterior de la pintura y a restituir las imágenes de la realidad según su percepción haciéndolas más vivas que antes al acogerlas en su presente. LiLeón, con su integridad recobrada de mujer y artista, desprendiéndose de todo prejuicio y con la misma naturalidad maravillosa que la caracteriza, invita al público a sentarse en el piso y jugar con la arena. La sugerencia del juego proviene de los objetos que por desgracia se encuentran con más frecuencia en las playas en nuestra era del plástico. Los vacíos de las botellas se transforman así en otros tantos relojes de arena mediante los cuales la arena fluye lentamente marcando el suave fluir del tiempo. El espejo en la pared sobre el cual se encuentra apoyada la caja de madera, mediante su efecto reflectante, introduce al espectador en la instalación, al duplicar la superficie 15 http://www.viv-it.org/schede/poetica-del-fanciullino 81

Reloj de Arena de arena y, en consecuencia, el número de botellas. Explicando la instalación, Lidia León 2019 cita al filósofo cristiano William Lane Craig cuando dice que existe una percepción real y Instalación interactiva objetiva del tiempo en el mundo de las cosas que llegan y dejan de existir. Según el natu- Arena, botellas plásticas, ralismo metafísico del filósofo, las teorías de la evolución son compatibles con la religión. espejo, elementos de En la instalación de Lidia León, el pasado y el presente en su continua alternancia dibujan la naturaleza la trayectoria sobre la cual se mueven los numerosísimos granos de arena que caen de la botella. La velocidad de su caída establece la medida de los intervalos con los cuales los dos tiempos se alternan entre ellos. Quien lo observa solo puede captar el sentido objetivo de este ciclo al no existir otro tiempo posible para la experiencia que el del inmanente pre- sente. La teósofa Anni Besant en el ensayo “La vida oculta del hombre” afirmó que: “Las tres primeras palabras “Inmanencia de Dios“, le parecerán secas, frías y sin interés. ¿Ha- brá que traducirlas? Dios está presente en todo y en todas partes. Pero no es suficiente. Esto significa que presencian su poder al seguir el borde del mar, admirando la agitación de las olas grandes del océano con un ruido de trueno al chocar con la orilla. Al recorrer algún bosque hermoso y disfrutar de su silencio, calma y sombra de mediodía, entonces conocen esta paz divina, conocen la serenidad que revela a Dios”.16 Dios es la trascendencia que se manifiesta en todas las cosas y, por lo tanto, como nos lleva a reflexionar Lidia León con sus instalaciones, es el presente, el tiempo de la Revelación. 16 La Vida Oculta del Hombre, Annie Besant, Trad., 2005. 82

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obras de lidia león CAPÍTULO II

L OS DIBUJ OS Entre Miradas… Yo “El dibujo es (Fragmento) la sinceridad 2013 del arte. Lápiz, tinta, No hay posibilidad acrílico, acuarela de engaño. sobre papel Es bueno o malo”.17 86 El dibujo es la manifestación más espontánea del talento artístico, ya que en- seguida revela la destreza del autor y se constituye en el punto de partida de muchos lenguajes artísticos. Erróneamente, y durante mucho tiempo, fue con- siderado un arte menor dada la facilidad del medio técnico, pero últimamente la crítica del arte ha reconsiderado el dibujo porque, como decía Salvador Dalí, a la facilidad del medio de ejecución no se le puede escapar la destreza de las manos. Por la feria celebra- da en mayo del año en curso en la Saatchi Gallery de Londres, conocida como la “Draw Art Fair”18, ha demostrado que, a raíz de las cada vez más frecuentes exposiciones dedi- cadas al dibujo, existe mayor interés en los dibujos de artistas contemporáneos, en es- pecial por parte de los coleccionistas. Por lo demás, el dibujo es un género del arte que se encuentra presente en diferentes manifestaciones del lenguaje artístico, incluyendo la pintura, la escultura y la arquitectura, precisamente porque contiene la idea artística como matriz, su objetivo. Existen dos tipos de dibujos: el bosquejo rápido, siendo este una especie de dibujo no terminado que sirve para plasmar imágenes reales o no reales 17 https://www.frasicelebri.it/frasi-di/salvador-dali/ 18 Draw Art Fair, Londres, 17-19 Mayo, 2019, Saatchi Gallery

en el papel, y el dibujo acabado, que constituye la realización completa de cualquier ima- 87 gen o concepto de diseño. Una sección muy interesante de esta feria fue la de “Drawings Ambience”19, dedicada a la exposición de dibujos de arquitectos contemporáneos famosos que han estudiado o enseñado en la Architectural Association School of Archicture de Londres (AA), entre los que se encuentran Zaha Hadid y Rem Koolhaas, recopilados por Alvin Boyarsky, rector de la prestigiosa academia durante un sinnúmero de años. Muchos de estos dibujos, que hoy en día se cotizan muy bien en el mercado, son ideas y proyectos nunca realizados, pero en los cuales se reconoce el genio de la mente creativa y la destreza de la mano de quien los realizó. Estas pequeñas obras de arte obligan al público a reflexionar sobre la importancia del dibujo en la arquitectura, siendo estos el primer ensayo en el que se plasman no sólo las capacidades cognitivas de las relaciones entre los volúmenes (llenos) y los espacios (vacíos), sino también las artísticas y creativas. Lidia León, por sus estudios de arquitectu- ra, bien sabe que un buen arquitecto también se reconoce por la calidad de los dibujos y de hecho lo demuestra cuando diseña sus instalaciones. No nos sorprende que su carrera profesional como artista se iniciara con los dibujos Entre Miradas...Yo, Mira... ¿Quién Mira? y Libertad en Proceso, con los cuales en el 2013 se presenta por primera vez al público en el marco de la Bienal de Dibujo de la República Dominicana, organizada por la Galería Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo, donde Entre Miradas...Yo, recibe mención de honor. En la composición Entre Miradas... Yo, LiLeón compone 12 dibujos en la superficie de un cuadro de forma que pareciere un rompecabezas. Lo realiza en técnica mixta con tinta, pastel, lápiz, acrílico y acuarela sobre papel, mostrando su rostro en diferentes estados de ánimo. El centro del marco añade un pequeño espejo redondo. Al comentar la obra, la artista afirma: “Estos 12 autorretratos nacen de la necesidad de integrar mis diferentes emociones (feliz, triste, pensativa, deprimida, coqueta, enojada, reflexiva...). Reconocerme en cada una de ellas, aceptarlas sin juzgarlas y agradecerles ya que todas forman parte de mí. En el centro he colocado un espejo para invitar a los 19 Drawing Ambience: Alvin Boyarsky and the Architectural Association, Igor Marjanovic y Jan Howard, Museo RISD, 2015

Entre Miradas… Yo 2013 Composición de 12 autorretratos con espejo en el centro Lápiz, tinta, crayola, acrílico, acuarela sobre papel 148 x 116 cm 88



demás a verse a sí mismos, a aceptarse con alegría y gratitud integrando las diferentes expresiones”. Sería innecesario reiterar el significado introspectivo y psicoanalítico del autorretrato en el arte, así que me limitaré a analizar el alcance revolucionario de esta composición original en la carrera artística de Lidia León, destacando la importancia fun- damental que también tuvo en su vida. Además de las excelentes habilidades que demuestra tener en el diseño, en este caso la idea del diseño se manifiesta en la composición armónica otorgada por el espejo redondo colocado al centro de la obra actuando como su núcleo y los 12 elementos geométricos donde se autorretrata colocados a su alrededor. La artista reconstruyó su identidad frag- mentada en un edificio intacto en el cual los elementos donde figuran los autorretratos se convierten en ventanas que se abren hacia el espectador, y es de aquí de donde proviene el título: Entre Miradas... Yo. 90

En el arte, la carrera profesional inicia cuando el artista expone su trabajo por primera vez al público. Este momento decisivo también marca la vida de la artista, ya que, siendo el arte un lenguaje introspectivo por naturaleza, mostrar el trabajo propio en cierta forma implica “desvestirse frente a los demás”. Con un talento creativo innato, reconocerse a sí misma en las distintas facetas de su emotividad, apreciarlas todas y construir una obra de arte única, fue fundamental para Lidia comprender que esta era la vía a seguir para lograr esa integridad de mujer y artista que buscaba en su edad madura. El arte es un cortocircuito de miradas que pasa del sujeto al objeto y al espectador y viceversa. El díptico de dibujos a lápiz y tinta sobre papel titulado Mira... ¿Quién Mira? apunta hacia el voyerismo que, al pasar de los siglos, nos ha dejado obras maestras de la historia del arte. En estos dos dibujos la artista va un poco más lejos, tomando prestados al Surrea- lismo dos objetos comunes vinculados entre sí por la ambivalencia sexual: el agujero de 91

Mira… ¿Quién Mira? 2013 Díptico Lápiz, tinta y acrílico sobre papel 166 x 114 cm 92

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Mira… ¿Quién Mira? la cerradura donde penetra la llave. A los fines de intrigar y despertar la curiosidad del públi- (Fragmento) co, la artista no escoge una simple llave común, sino una llave más especial cuya cabeza es 2013 trabajada con una insignia que casi asemeja a un bordado y le inscribe dentro una almendra Lápiz, tinta y acrílico ovalada como si fuera la bella inicial de un manuscrito ilustrado. En el diseño suplementario sobre papel se retoma la almendra con la cerradura de la llave en su centro; pero esta vez el oval es cuidadosamente decorado con un motivo de pequeños círculos que lo delimitan mediante 94 la reproducción de pares de ojos en varias expresiones sobre toda la superficie de la hoja. La obra es concebida con una visión hedonista donde el tema de la contemplación de la belleza se remonta a la mitología griega y, en especial, a Afrodita. El poderoso don con- cedido por esta diosa mítica a los dioses y hombres que atraía al mostrar su gran belleza era la relación que pretendía ser el momento sagrado de la unión entre el hombre y la mujer. Numerosas representaciones muestran a Afrodita o Venus en su sensual y volup- tuosa desnudez, por lo tanto, quien observa a la diosa en cierta forma se beneficia de sus poderosos dones. Uno de los casos más destacados del voyerismo en la historia del arte veneciano se tuvo con el cuadro Susana y los viejos, de Tintoretto, en el siglo XVI. En el cuadro, actualmente conservado en el Museo de Historia del Arte de Viena (en alemán, Kunsthistorisches Museum), el artista incluye el erotismo cuando, partiendo de un texto bíblico del profeta Daniel, 13, 1-64, en el que describe las virtudes de Susana20 (personaje bíblico), tergiversa la apariencia pura de esta mujer al incluir unos ancianos contemplándola con miradas ocultas en la escena donde ella contempla su desnudez en el espejo. La licencia dramática otorgada a los artistas para hablar de cualquier tema, sin nunca incurrir en pensamientos negativos o en la vulgaridad, es una de las prerrogativas por las que los lenguajes del arte gozan de la mayor libertad de expresión en cuanto a las normas sociales. Luego de haber recompuesto las distintas partes de sí misma, Lidia León comprendió que ha- bía llegado al territorio del arte donde podía moverse libremente, regalándose una sonrisa de más y en otras ocasiones una lágrima sincera, pero sobre todo donde podía respirar el dulce viento de la libertad. En el dibujo a tinta sobre papel titulado Libertad en Proceso, se aprecia una forma abstracta que parece una pluma o una hoja pintada de blanco suspendida en el aire. Al comentar su dibujo, la artista cita a la filósofa india Vimala Thakar cuando dice que la libertad interior e incondicional es la auténtica abertura hacia la dimensión espiritual. Esta dimensión espiritual es la que permite que la pluma u hoja pueda permanecer suspendida libre de la fuerza de gravedad. 20 Daniel, cap. XIII

Libertad en Proceso Al pintar el dibujo, notamos que LiLeón, con la técnica del dripping, ha dejado caer una 2013 lluvia de color dividido en líneas finas blancas. En las precipitaciones climáticas, la lluvia se Tinta sobre papel debe a la condensación de vapor del agua que, al alcanzar el cielo, se condensa en millo- 112 x 82 cm nes de gotitas de agua en las nubes y luego, por su peso, caen sobre la tierra. En el dibujo de Lidia León, las gotitas blancas que llueven sobre la hoja representan a los hombres que viven condicionados por un régimen forzado, del cual se podrían, sin em- bargo, liberar gracias al libre arbitrio para finalmente alcanzar esa dimensión donde ya no existe la fuerza de gravedad. Pero, como se encuentra escrito en el libro de la naturaleza, las condiciones perpetuas no existen para los cuerpos, sólo existen fases de continua transformación. Y precisamente de esta transformación personal que le permitió evaporar hacia las esferas celestiales es que Lidia habla en su enigmática composición. 95

á RBO L CORA ZóN 96


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