["mundo arbitrariamente separada \u2014el mundo oficial, permitido, \u201cclaro\u201d\u00bb\u2014, pero que se deber\u00eda llegar a poder venerar la totalidad del mundo; por lo tanto, hab\u00eda que tener un dios que fuera a la vez demonio o hab\u00eda que instaurar junto al culto de dios un culto al diablo. Ahora resultaba que Abraxas era el dios que reun\u00eda en s\u00ed a Dios y al diablo. Durante un tiempo intent\u00e9 con mucho empe\u00f1o seguir la pista, pero no avanzaba nada. Estuve incluso revolviendo toda una biblioteca en busca de Abraxas. Sin embargo, mi car\u00e1cter no estuvo nunca muy inclinado a este m\u00e9todo de b\u00fasqueda directa y consciente, en la que uno, de momento, se encuentra solo con verdades que son como piedras en la mano. La imagen de Beatrice, que tanto y tan intensamente me hab\u00eda ocupado, se fue perdiendo lentamente, alej\u00e1ndose de m\u00ed, acerc\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s al horizonte, haci\u00e9ndose borrosa, lejana, p\u00e1lida. Ya no satisfac\u00eda a mi alma. La extra\u00f1a existencia que yo llevaba, ensimismado como un son\u00e1mbulo, empez\u00f3 a tomar un rumbo distinto. El deseo de vivir floreci\u00f3 en m\u00ed, o m\u00e1s bien el deseo de amor; el instinto sexual, que durante un tiempo se hab\u00eda disuelto en la adoraci\u00f3n de Beatrice, reclamaba nuevas im\u00e1genes y metas. Segu\u00eda sin permitirme ninguna satisfacci\u00f3n; y m\u00e1s que nunca me era imposible enga\u00f1ar mi deseo y esperar algo de las muchachas con las que mis amigos buscaban su felicidad. Empec\u00e9 a so\u00f1ar otra vez; y m\u00e1s aun durante el d\u00eda que durante la noche. Im\u00e1genes, ideas, deseos brotaban en m\u00ed y me apartaban del mundo exterior, hasta el punto de tener un trato m\u00e1s verdadero 100 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","y vivo con los sue\u00f1os, con las im\u00e1genes y sombras, que con el mundo verdadero que me rodeaba. Un sue\u00f1o determinado, un juego de la fantas\u00eda que aparec\u00eda una y otra vez, cobr\u00f3 una significaci\u00f3n especial. Este sue\u00f1o, el m\u00e1s importante y perdurable de mi vida, era aproximadamente as\u00ed: yo regresaba a mi casa sobre el portal reluc\u00eda el p\u00e1jaro amarillo sobre fondo azul, y mi madre sal\u00eda a mi encuentro; pero al entrar y querer abrazarla no era ella sino una persona que yo no hab\u00eda visto nunca, alta y fuerte, parecida a Max Demian y al retrato que yo hab\u00eda dibujado pero algo distinta y, a pesar de su aspecto impresionante, totalmente femenina. Esta figura me atra\u00eda hacia s\u00ed y me acog\u00eda en un abrazo amoroso, profundo y vibrante. El placer y el espanto se mezclaban; el abrazo era culto divino y a la vez crimen. En el ser que me estrechaba anidaban demasiados recuerdos de mi madre, demasiados recuerdos de mi amigo Demian. Su abrazo atentaba contra las leyes del respeto; y, sin embargo, era pura bienaventuranza. Muchas veces me despertaba con un profundo sentimiento de felicidad; otras, con miedo mortal y conciencia atormentada, como si despertara de un terrible pecado. Poco a poco, y de manera inconsciente, se fue estableciendo una relaci\u00f3n entre estas im\u00e1genes \u00edntimas y la indicaci\u00f3n que me hab\u00eda llegado del exterior sobre el dios que deb\u00eda buscar. La relaci\u00f3n se fue haciendo cada vez m\u00e1s estrecha y m\u00e1s profunda y comenc\u00e9 a darme cuenta de que en mi sue\u00f1o invocaba a Abraxas. Placer mezclado con espanto, hombre y mujer 101 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","entrelazados, lo m\u00e1s sagrado junto a lo m\u00e1s horrible, la culpa m\u00e1s negra palpitando bajo la m\u00e1s tierna inocencia: as\u00ed era mi sue\u00f1o de amor, as\u00ed era tambi\u00e9n Abraxas. El amor ya no era un oscuro instinto animal, como, aterrado, lo hab\u00eda sentido yo al principio: ni tampoco era la piadosa adoraci\u00f3n que hab\u00eda ofrendado a la figura de Beatrice. Eran las dos cosas, esas dos cosas y muchas m\u00e1s: \u00e1ngel y demonio, hombre y mujer, hombre y animal, bien supremo y hondo mal. Pens\u00e9 que estaba predestinado a vivir aquello, que mi destino era probarlo. Sent\u00eda deseos y miedo; pero siempre lo ten\u00eda presente, dominante. En la primavera siguiente iba a dejar el colegio para ir a la universidad, aunque todav\u00eda no sab\u00eda a cu\u00e1l ni tampoco a que facultad. Sobre mi labio superior crec\u00eda un peque\u00f1o bigote; ya era un hombre hecho y derecho y, sin embargo, estaba completamente desorientado. S\u00f3lo hab\u00eda una cosa segura en m\u00ed: la voz de mi interior, mi sue\u00f1o. Sent\u00eda el deber de seguir ciegamente sus imperativos, aunque me costaba mucho esfuerzo y me revelaba a diario contra ellos \u201c\u00bfQuiz\u00e1s estoy loco? \u2014pensaba muy a menudo\u2014, \u00bfquiz\u00e1 no soy como los dem\u00e1s hombres?\u201d Sin embargo, era capaz de hacer todo lo que hac\u00edan los dem\u00e1s. Con un poco de aplicaci\u00f3n y trabajo pod\u00eda leer a Plat\u00f3n, resolver problemas de trigonometr\u00eda o seguir un an\u00e1lisis qu\u00edmico. Pero hab\u00eda una cosa de la que no era capaz: arrancar la meta vital que se ocultaba oscuramente en mi interior y plasmarla ante mis ojos, como lo hac\u00edan todos aquellos que sab\u00edan perfectamente que iban a ser profesor o juez, m\u00e9dico o artista, cu\u00e1nto tardar\u00edan en llegar y qu\u00e9 ventajas 102 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","tendr\u00edan. Yo no pod\u00eda. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n llegar\u00eda yo un d\u00eda a algo; pero \u00bfc\u00f3mo iba a saberlo? Quiz\u00e1 tuviese que buscar y buscar durante a\u00f1os, sin llegar a nada, sin alcanzar ninguna meta. Quiz\u00e1 llegase a una meta, pero a una meta horrible, peligrosa y mala. Yo s\u00f3lo intentaba vivir lo que pugnaba por salir de m\u00ed mismo; \u00bfpor qu\u00e9 resultaba tan dif\u00edcil? Muchas veces intent\u00e9 pintar la poderosa imagen amorosa de mi sue\u00f1o, pero nunca lo consegu\u00ed. De haberlo logrado, se la hubiera enviado a Demian. \u00bfD\u00f3nde estaba? No lo sab\u00eda. S\u00f3lo sab\u00eda que estaba unido a m\u00ed. \u00bfCu\u00e1ndo volver\u00eda a verle? La paz amable de las semanas y meses bajo la influencia de Beatrice se hab\u00eda esfumado. Entonces cre\u00ed que hab\u00eda encontrado una isla y una paz. As\u00ed sol\u00eda sucederme: cuando una situaci\u00f3n me resultaba agradable, cuando un sue\u00f1o me hac\u00eda bien, empezaba a secarse y a perder su fuerza. Era in\u00fatil a\u00f1orarlos. Ahora viv\u00eda en un fuego de deseos insatisfechos y en una tensa espera que a veces me volv\u00edan loco por completo. La imagen de la amada de mis sue\u00f1os surg\u00eda a menudo ante mis ojos con di\u00e1fana claridad, m\u00e1s viva que mi propia mano. Yo le hablaba, lloraba ante ella, renegaba de ella. La llamaba madre y me arrodillaba entre l\u00e1grimas; la llamaba amada y present\u00eda su beso, que todo lo colmaba; la llamaba demonio y prostituta, vampiro y asesino. Me inspiraba los sue\u00f1os m\u00e1s tiernos y las m\u00e1s salvajes obscenidades; para ella nada era demasiado bueno o demasiado agradable, demasiado malo o demasiado bajo. Pas\u00e9 todo aquel invierno sacudido por una tormenta interior, dif\u00edcil de describir. 103 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Estaba acostumbrado a la soledad; no me molestaba. Viv\u00eda con Demian, con el gavil\u00e1n, con la imagen de mi sue\u00f1o que era mi destino y mi amada. Aquello me bastaba para vivir, porque estaba dirigido hacia la grandeza y la lejan\u00eda y me conduc\u00eda a Abraxas. Pero ninguno de estos sue\u00f1os, ninguno de mis pensamientos me obedec\u00eda; no pod\u00eda hacerles surgir o darles color cuando yo quer\u00eda. Ellos ven\u00edan y me asaltaban; me dominaban y determinaban mi vida. Hacia fuera estaba protegido. No ten\u00eda miedo de los hombres; y mis compa\u00f1eros, que lo hab\u00edan descubierto ya, me mostraban un secreto respeto que me hac\u00eda sonre\u00edr. Si me lo propon\u00eda, pod\u00eda poner al descubierto los pensamientos de la mayor\u00eda de ellos, dej\u00e1ndoles en algunas ocasiones admirados; pero me lo propon\u00eda muy pocas veces, casi nunca. Estaba siempre muy preocupado conmigo mismo. Deseaba desesperadamente vivir de una vez algo de la vida, dar algo de mi persona al mundo, entrar en relaci\u00f3n y lucha con \u00e9l. A veces, cuando caminaba por las calles al anochecer y no pod\u00eda regresar a casa hasta media noche, cre\u00eda que en aquellos momentos encontrar\u00eda a mi amada, que aparecer\u00eda tras la pr\u00f3xima esquina, que me llamar\u00eda desde la pr\u00f3xima ventana. Todo esto sol\u00eda parecerme angustioso e insoportable y pensaba que alg\u00fan d\u00eda acabar\u00eda quit\u00e1ndome la vida. En aquella \u00e9poca encontr\u00e9 un extra\u00f1o refugio. Por \u201ccasualidad\u201d, como suele decirse. Pero esas casualidades no existen. Cuando alguien necesita algo con mucha urgencia y lo 104 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","encuentra, no es la casualidad la que se lo proporciona, sino \u00e9l mismo. El propio deseo y la propia necesidad conducen a ello. En mis paseos por la ciudad hab\u00eda o\u00eddo una o dos veces m\u00fasica de \u00f3rgano en una peque\u00f1a iglesia de las afueras, pero nunca me hab\u00eda detenido a escucharla. Al volver a pasar por all\u00ed, me par\u00e9 a o\u00edr aquella m\u00fasica y reconoc\u00ed que era de Bach. Me acerqu\u00e9 a la puerta, que encontr\u00e9 cerrada; y como la calleja estaba casi desierta, me sent\u00e9 en un poyo junto a la iglesia, me sub\u00ed el cuello del abrigo y me puse a escuchar. El \u00f3rgano no era grande pero sonaba bien y alguien tocaba de una manera muy especial, con una expresi\u00f3n muy personal de voluntad e insistencia que sonaba como una oraci\u00f3n. Tuve la sensaci\u00f3n de que quien tocaba sab\u00eda que la m\u00fasica guardaba un tesoro y se esforzaba, afanaba y preocupaba por \u00e9l como si se tratara de su propia vida. T\u00e9cnicamente no entiendo mucho de m\u00fasica; pero desde muy ni\u00f1o he comprendido instintivamente esta expresi\u00f3n del alma y he sentido siempre la m\u00fasica como la cosa m\u00e1s natural en m\u00ed. El m\u00fasico toc\u00f3 despu\u00e9s algo m\u00e1s moderno; pod\u00eda ser de Reger. La iglesia estaba casi oscura y s\u00f3lo sal\u00eda un suave fulgor a trav\u00e9s de la ventana m\u00e1s cercana. Esper\u00e9 a que la m\u00fasica terminara y pase\u00e9 un rato de arriba abajo hasta que vi salir al organista. Era un hombre a\u00fan joven pero mayor que yo, fuerte y achaparrado. Ech\u00f3 a andar con pasos r\u00e1pidos, en\u00e9rgicos, un poco violentos, y desapareci\u00f3. Desde aquel d\u00eda me pas\u00e9 m\u00e1s de un atardecer sentado delante de la iglesia o paseando de arriba abajo. Una vez encontr\u00e9 la 105 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","puerta abierta y estuve media hora sentado en un banco, tiritando de fr\u00edo pero muy feliz, mientras el organista tocaba arriba, alumbrado por una p\u00e1lida luz de gas. En su m\u00fasica no s\u00f3lo le o\u00eda a \u00e9l; me parec\u00eda que todo lo que tocaba estaba relacionado entre s\u00ed, que formaba un conjunto misterioso. Reflejaba fe, entrega y piedad; pero no la de los beatos y los curas, sino la de los peregrinos y mendigos del Medievo; piedad unida a una entrega absoluta a un sentimiento de la vida que sobrepasa a todas las confesiones. Los maestros anteriores a Bach y los antiguos italianos eran interpretados con devoci\u00f3n. Y todos dec\u00edan lo mismo, todos expresaban lo que el m\u00fasico llevaba en el alma: nostalgia, profunda comprensi\u00f3n del mundo y vehemente separaci\u00f3n de \u00e9l, ardiente preocupaci\u00f3n por la propia alma oscura, exaltaci\u00f3n de la entrega y profunda curiosidad por lo maravilloso. Un d\u00eda segu\u00ed disimuladamente al organista a la salida de la iglesia y le vi entrar en una peque\u00f1a taberna, muy lejos ya, en las afueras de la ciudad. No pude resistir la tentaci\u00f3n y entr\u00e9 tras \u00e9l. Le vi por primera vez claramente. Estaba sentado en un rinc\u00f3n del peque\u00f1o local, con un sombrero negro en la cabeza y una jarra de vino delante. Su rostro era como yo me hab\u00eda imaginado. Era feo y un poco salvaje, inquieto e intenso, terco y voluntarioso; alrededor de la boca, sin embargo, ten\u00eda un gesto blando e infantil. La virilidad y la fuerza se hallaban concentradas en los ojos y la frente; la parte inferior del rostro era suave e inacabada, incontrolada y hasta blanda; la barbilla, llena de indecisi\u00f3n formaba un contraste adolescente con la frente y la mirada. Me gustaban mucho los ojos casta\u00f1os, llenos 106 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","de orgullo y hostilidad. Sin decir nada me sent\u00e9 frente a \u00e9l. No hab\u00eda nadie m\u00e1s en la taberna. Me lanz\u00f3 una mirada fulminante como si quisiera echarme. Yo no me inmut\u00e9 y segu\u00ed mir\u00e1ndole hasta que mascull\u00f3 irritado: \u2014\u00bfPor qu\u00e9 me mira tan fijamente? \u00bfQuiere algo de m\u00ed? \u2014No quiero nada de usted \u2014respond\u00ed\u2014, ya me ha dado usted mucho. Arrug\u00f3 la frente. \u2014\u00bfEs usted mel\u00f3mano? La meloman\u00eda me parece est\u00fapida. No me dej\u00e9 intimidar. \u2014Le he estado escuchando muchas veces, en la iglesia de las afueras \u2014dije\u2014. Desde luego, no quiero molestarle. Pens\u00e9 que encontrar\u00eda en usted algo, algo especial, no s\u00e9 bien qu\u00e9. Pero no me haga caso. Puedo seguir escuch\u00e1ndole en la iglesia. \u2014Siempre cierro con llave. \u2014El otro d\u00eda se olvid\u00f3 de hacerlo y estuve dentro. Otras veces suelo quedarme fuera, sentado en el poyo. \u2014\u00bfAh s\u00ed? La pr\u00f3xima vez puede entrar; hace m\u00e1s calor dentro. No tiene m\u00e1s que llamar a la puerta. Pero con fuerza, y no mientras yo est\u00e9 tocando. Y ahora, \u00bfqu\u00e9 es lo que me quer\u00eda decir? Es usted joven, probablemente un colegial o estudiante. \u00bfEs usted m\u00fasico? \u2014No. Me gusta la m\u00fasica, pero s\u00f3lo como la que usted toca; m\u00fasica absoluta, en la que se siente que el hombre golpea las puertas del cielo y del infierno. Creo que me gusta tanto la m\u00fasica porque es poco moral. Todo lo dem\u00e1s lo es; y yo busco 107 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","algo que no lo sea, la moral hace sufrir. No s\u00e9 explicarme bien. \u00bfSabe usted que tiene que haber un Dios que sea Dios y demonio a un tiempo? He o\u00eddo decir que existe uno. El m\u00fasico ech\u00f3 hacia atr\u00e1s el sombrero de ala ancha y se sacudi\u00f3 el pelo oscuro de la amplia frente. Me mir\u00f3 atentamente por encima de la mesa con el rostro inclinado hacia m\u00ed. En voz baja y tensa pregunt\u00f3: \u2014\u00bfC\u00f3mo se llama ese dios que usted dice? \u2014Por desgracia no s\u00e9 apenas nada de \u00e9l; en realidad, s\u00f3lo el nombre. Se llama Abraxas. El m\u00fasico mir\u00f3 en torno suyo con desconfianza, como si alguien pudiera o\u00edrnos. Luego se acerc\u00f3 m\u00e1s a m\u00ed y murmuro: \u2014Ya me lo imaginaba. \u00bfQui\u00e9n es usted? \u2014Soy alumno del Instituto. \u2014\u00bfC\u00f3mo ha sabido usted de Abraxas? \u2014Por casualidad. Dio tal golpazo sobre la mesa que su vaso de vino se derram\u00f3. \u2014\u00a1Casualidad! \u00a1No diga estupideces, muchacho! \u00a1No se llega por casualidad a conocer a Abraxas, para que se entere! Yo le contar\u00e9 m\u00e1s cosas sobre \u00e9l. Yo s\u00e9 algo de \u00e9l. Call\u00f3 y corri\u00f3 hacia atr\u00e1s su silla. Yo le miraba expectante, pero \u00e9l hizo una mueca. \u2014Aqu\u00ed no. Otro d\u00eda. \u00a1Tome! 108 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Meti\u00f3 la mano en el bolso de su abrigo, que no se hab\u00eda quitado, y sac\u00f3 unas casta\u00f1as asadas que ech\u00f3 sobre la mesa. Yo no dije nada, las tom\u00e9 y empec\u00e9 a comerlas muy satisfecho. \u2014Bien \u2014murmur\u00f3 al cabo de un rato\u2014. \u00bfC\u00f3mo ha sabido usted de... \u00e9l? Yo no dud\u00e9 en cont\u00e1rselo. \u2014Estaba solo y desorientado \u2014dije\u2014; entonces record\u00e9 a un amigo de otros tiempos, que sabe muchas cosas. Yo hab\u00eda pintado un p\u00e1jaro, saliendo de una bola del mundo. Y se lo envi\u00e9. Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo, cuando hab\u00eda perdido casi las esperanzas, cay\u00f3 en mis manos un papel en el que se dec\u00eda: \u201cEl p\u00e1jaro rompe el cascar\u00f3n. El cascar\u00f3n es el mundo. Quien quiera nacer tiene que destruir un mundo. El p\u00e1jaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas\u201d. No contest\u00f3 nada. Segu\u00edamos pelando nuestras casta\u00f1as y comi\u00e9ndolas con el vino. \u2014\u00bfTomamos otra jarra? \u2014Gracias. No me gusta beber. \u00c9l se ri\u00f3 un poco decepcionado. \u2014\u00a1Como quiera! A m\u00ed me pasa todo lo contrario. Me quedo todav\u00eda un rato. \u00a1V\u00e1yase, si quiere! Cuando le acompa\u00f1\u00e9 la vez siguiente despu\u00e9s de ensayar, no estuvo muy comunicativo. Me condujo por una calle antigua hasta un viejo e imponente caser\u00f3n. Subimos a una habitaci\u00f3n grande, un poco oscura y descuidada, donde nada, excepto un 109 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","piano, recordaba la m\u00fasica, en tanto que un gran estante de libros y un escritorio daban un aire de sabidur\u00eda a la estancia. \u2014\u00a1Cu\u00e1ntos libros tiene usted! \u2014exclam\u00e9 admirado. \u2014Una parte es de la biblioteca de mi padre, con el que vivo. S\u00ed, vivo con mis padres; pero no puedo present\u00e1rselos porque mis amistades gozan en esta casa de poca estimaci\u00f3n. Soy un hijo perdido, \u00bfsabe? Mi padre es un hombre tremendamente honrado, un insigne pastor y predicador de nuestra ciudad. Y yo, para que est\u00e9 claro, soy su hijo, que ten\u00eda talento y promet\u00eda mucho pero que se ha descarriado y se ha vuelto bastante loco. He estudiado teolog\u00eda, pero abandon\u00e9 esa horrible facultad antes de la licenciatura. Aunque, bien mirado, sigo dentro de mi carrera en lo que se refiere a mis estudios particulares. A\u00fan siguen pareci\u00e9ndome muy importantes e interesantes los dioses que la gente se ha inventado en cada \u00e9poca. Ahora soy m\u00fasico y parece que me van a dar pronto un puesto de organista. Entonces estar\u00e9 otra vez en el seno de la Iglesia... Mir\u00e9 hacia las librer\u00edas; y, al d\u00e9bil resplandor de la l\u00e1mpara de la mesa, encontr\u00e9 t\u00edtulos griegos, latinos, hebreos. Mientras tanto mi amigo se hab\u00eda tumbado en el suyo, junto a la pared, y manipulaba all\u00ed en la oscuridad. \u2014Venga ac\u00e1 \u2014dijo al cabo de un rato\u2014, vamos a filosofar un poco; es decir, vamos a cerrar el pico y a pensar tumbados. Encendi\u00f3 una cerilla y prendi\u00f3 fuego al papel y la le\u00f1a que hab\u00eda en la chimenea, delante de la que estaba echado. Las llamas se elevaron mientras \u00e9l azuzaba y alimentaba 110 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","cuidadosamente el fuego. Me tumb\u00e9 junto a \u00e9l sobre la alfombra descolorida. Sus ojos estaban clavados en el fuego, que tambi\u00e9n a m\u00ed me atra\u00eda; y los dos permanecimos durante m\u00e1s de una hora callados, boca abajo frente al fuego crepitante, observando c\u00f3mo llameaba y ard\u00eda, c\u00f3mo se achicaba y se retorc\u00eda, oscilaba y chisporroteaba hasta convertirse en un silencioso y perdido mont\u00f3n de brasas. \u2014La adoraci\u00f3n del fuego no ha sido la mayor tonter\u00eda que se ha inventado \u2014murmur\u00f3 una vez mi acompa\u00f1ante. Excepto esto, ninguno de los dos dijo una palabra. Yo estaba pendiente del fuego con ojos fijos; me sumerg\u00eda en sue\u00f1os y silencio, y vi figuras en el humo e im\u00e1genes en la ceniza. De pronto me sobresalt\u00e9. Mi compa\u00f1ero hab\u00eda echado un trozo de resma al fuego; de repente brot\u00f3 una peque\u00f1a y delgada llama, en la que vi el p\u00e1jaro con la cabeza amarilla de gavil\u00e1n. En las brasas agonizantes refulg\u00edan hilos dorados y ardientes formando redes, aparec\u00edan letras y dibujos, recuerdos de rostros, animales, plantas, gusanos y culebras. Cuando me despert\u00e9 y mir\u00e9 a mi amigo, lo vi con la barbilla apoyada sobre los pu\u00f1os, concentrado en la ceniza, con mirada fan\u00e1tica y fervorosa. \u2014Tengo que irme \u2014dije muy bajito. \u2014Pues v\u00e1yase. Adi\u00f3s. No se levant\u00f3; y como la l\u00e1mpara estaba apagada, tuve que buscar a tientas el camino de salida de aquella casa embrujada, a trav\u00e9s del cuarto oscuro, y de pasillos y escaleras, en la 111 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","oscuridad. Ya en la calle, me volv\u00ed a mirar la fachada del viejo caser\u00f3n. En ninguna ventana hab\u00eda luz. Una peque\u00f1a placa dorada reluc\u00eda en la puerta a la luz del farol de gas. \u201cPistorius, P\u00e1rroco\u201d, le\u00ed en ella. Una vez en casa, al encontrarme en mi cuarto despu\u00e9s de cenar, me di cuenta de que no hab\u00eda averiguado nada sobre Abraxas ni sobre Pistorius y que apenas hab\u00edamos intercambiado diez palabras. A pesar de ello, estaba muy satisfecho de la visita. Para la pr\u00f3xima vez mi nuevo amigo me hab\u00eda prometido una pieza exquisita de m\u00fasica de \u00f3rgano antigua: un pasacalle de Buxtehude. Sin darme cuenta, hab\u00eda recibido del organista Pistorius la primera lecci\u00f3n mientras permanec\u00ed tumbado con \u00e9l delante de la chimenea en su sombr\u00eda celda de ermita\u00f1o. La contemplaci\u00f3n del fuego me hab\u00eda reconfortado; hab\u00eda consolidado y ratificado inclinaciones que siempre hab\u00eda sentido, pero que nunca hab\u00eda cultivado. Poco a poco fui viendo claro, al menos parcialmente; ya desde ni\u00f1o me hab\u00eda gustado contemplar las formas extra\u00f1as de la naturaleza, no observ\u00e1ndolas simplemente sino entreg\u00e1ndome a su propia magia, a su profundo y barroco lenguaje. Las ra\u00edces largas y fosilizadas de los \u00e1rboles, las vetas coloreadas de la piedra, las manchas de aceite flotando sobre el agua, las grietas en el cristal: todas estas cosas hab\u00edan ejercido anta\u00f1o una gran fascinaci\u00f3n sobre m\u00ed, sobre todo el agua y el fuego, el humo, las nubes, el polvo y, especialmente, las manchas de colores que ve\u00eda girar al cerrar los ojos. En los d\u00edas posteriores a mi visita a Pistorius, empec\u00e9 a acordarme de esto. 112 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Porque not\u00e9 que una cierta fuerza y alegr\u00eda, y la intensificaci\u00f3n de la conciencia de m\u00ed mismo que sent\u00eda desde aquel d\u00eda, se deb\u00edan simplemente a la larga contemplaci\u00f3n del fuego. \u00a1Qu\u00e9 sedante y reconfortante era! Entre las pocas experiencias que he realizado en el camino hacia mi verdadera meta vital se cuenta la contemplaci\u00f3n de esas im\u00e1genes. La entrega a las formas irracionales, barrocas y extravagantes de la naturaleza produce en nosotros un sentimiento de concordancia entre nuestro interior y la voluntad que las ha producido. Nos sentimos tentados a creerlas caprichos nuestros, creaciones propias; vemos vacilar y disolverse la frontera entre nosotros y la naturaleza, y adquirimos conciencia de un estado de \u00e1nimo en el que no sabemos si las im\u00e1genes en nuestra retina provienen de impresiones exteriores o interiores. En ning\u00fan otro momento descubrimos con tanta facilidad la medida en que somos creadores, en que nuestra alma participa constantemente en la recreaci\u00f3n de la vida. Una misma divinidad indivisible act\u00faa en nosotros y en la naturaleza; y si el mundo exterior desapareciera, cualquiera de nosotros ser\u00eda capaz de reconstruirlo, porque los montes y los r\u00edos, los \u00e1rboles y las hojas, las ra\u00edces y las flores, todo lo creado en la naturaleza, est\u00e1 ya prefigurado en nosotros: proviene del alma, cuya esencia es eterna, y escapa a nuestro conocimiento, pero que se nos hace patente como fuerza amorosa y creadora. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s encontr\u00e9 confirmada esta observaci\u00f3n en un libro de Leonardo de Vinci, en el que se comentaba lo 113 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","sugestivo e interesante que era contemplar un muro en el que hab\u00eda escupido mucha gente. Delante de aquellas manchas sobre el muro h\u00famedo, Leonardo hab\u00eda sentido lo mismo que Pistorius y yo delante del fuego. En nuestro siguiente encuentro, el organista me dio una explicaci\u00f3n. \u2014Acostumbramos a trazar l\u00edmites demasiado estrechos a nuestra personalidad. Consideramos que solamente pertenece a nuestra persona lo que reconocemos como individual y diferenciador. Pero cada uno de nosotros est\u00e1 constituido por la totalidad del mundo; y as\u00ed como llevamos en nuestro cuerpo la trayectoria de la evoluci\u00f3n hasta el pez y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, as\u00ed llevamos en el alma todo lo que desde un principio ha vivido en las almas humanas. Todos los dioses y demonios que han existido, ya sea entre los griegos, chinos o cafres, existen en nosotros como posibilidades, deseos y soluciones. Si el g\u00e9nero humano se extinguiera con la sola excepci\u00f3n de un ni\u00f1o medianamente inteligente, sin ninguna educaci\u00f3n, este ni\u00f1o volver\u00eda a descubrir el curso de todas las cosas y sabr\u00eda producir de nuevo dioses, demonios, y para\u00edsos, prohibiciones, mandamientos y Viejos y Nuevos Testamentos. \u2014Bien \u2014objet\u00e9 yo\u2014, \u00bfd\u00f3nde queda entonces el valor del individuo? \u00bfPara qu\u00e9 nos esforzamos si ya llevamos todo acabado en nosotros mismos? \u00a1Alto! \u2014exclam\u00f3 violentamente Pistorius\u2014. Hay una gran diferencia entre llevar el mundo en s\u00ed mismo y saberlo. Un loco puede tener ideas que recuerden a Plat\u00f3n, y un peque\u00f1o y 114 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","devoto colegial del Instituto de Herrnhut puede recrear las profundas conexiones mitol\u00f3gicas que aparecen en los gn\u00f3sticos o en Zoroastro. \u00a1Pero \u00e9l no lo sabe! Mientras no lo sepa es como un \u00e1rbol o una piedra; en el mejor de los casos, como un animal. En el momento en que tenga la primera chispa de conciencia, se convertir\u00e1 en un hombre. \u00bfNo ir\u00e1 usted a creer que todos esos b\u00edpedos que andan por la calle son hombres s\u00f3lo porque anden derechos y lleven a sus cr\u00edas nueve meses dentro de s\u00ed? Muchos de ellos son peces u ovejas, gusanos o \u00e1ngeles; otros son hormigas, y otros abejas. En cada uno existen las posibilidades de ser hombre; pero s\u00f3lo cuando las vislumbra, cuando aprende a hacerlas conscientes, por lo menos en parte, estas posibilidades le pertenecen. De este g\u00e9nero sol\u00edan ser nuestras conversaciones. Raras veces me proporcionaban algo totalmente nuevo, algo sorprendente. Todas, sin embargo, hasta la m\u00e1s banal, daban suave pero insistentemente, en el mismo punto; todas me ayudaban a formarme, todas me ayudaban a quitarme una piel, romper el cascar\u00f3n; y de cada conversaci\u00f3n sacaba la cabeza m\u00e1s alta, m\u00e1s libre, hasta que mi p\u00e1jaro amarillo sac\u00f3 su hermosa cabeza de ave de rapi\u00f1a del destruido cascar\u00f3n del mundo. A menudo nos cont\u00e1bamos nuestros sue\u00f1os, a los que Pistorius sab\u00eda dar una interpretaci\u00f3n. Ahora recuerdo un caso curioso. Tuve una vez un sue\u00f1o en el que volaba; pero de manera tal que me sent\u00eda lanzado por los aires con un gran impulso, que no controlaba. La sensaci\u00f3n de aquel vuelo era grandiosa, pero pronto se convert\u00eda en angustia al verme arrebatado hacia alturas peligrosas sin poder evitarlo. Entonces descubr\u00ed que 115 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","pod\u00eda regular mis subidas y bajadas conteniendo o soltando el aire de los pulmones. A esto Pistorius dijo: \u2014El impulso que le hace a usted volar es nuestro patrimonio humano, que todos poseemos. Es el sentimiento de uni\u00f3n con las ra\u00edces de toda fuerza. Pero pronto nos asalta el miedo. \u00a1Es tan peligroso! Por eso la mayor\u00eda renuncia gustosamente a volar y prefiere caminar de la mano de los preceptos legales o por la acera. Usted no. Usted sigue volando, como debe ser. Y entonces descubre lo maravilloso; descubre que lentamente se hace due\u00f1o de la situaci\u00f3n, que a la gran fuerza general que le arrastra corresponde una peque\u00f1a fuerza propia, un \u00f3rgano, un tim\u00f3n. \u00a1Esto es estupendo! Sin \u00e9l, uno se perder\u00eda sin voluntad por los aires, como hacen por ejemplo los locos. Los locos tienen unas intuiciones m\u00e1s profundas que la gente de la acera, pero no tienen la clave ni el tim\u00f3n y se despe\u00f1an en el abismo. Usted, sin embargo, Sinclair, logra bandearse. \u00bfY c\u00f3mo? \u00bfNo lo sabe acaso? Lo hace con un nuevo \u00f3rgano, con un regulador de la respiraci\u00f3n. Y ahora puede usted ver lo poco \u00abpersonal\u00bb que es su alma en el fondo. \u00bfPor qu\u00e9 no se inventa ese regulador? \u00a1No es nuevo! Es algo prestado, existe desde hace siglos. Es el \u00f3rgano del equilibrio en los peces, la ves\u00edcula natatoria. En efecto, existen todav\u00eda hoy unas pocas especies raras de peces que usan como pulm\u00f3n la ves\u00edcula natatoria, que en ciertas ocasiones les sirve de verdad para respirar. \u00a1Justo, pues, el pulm\u00f3n que usted utilizaba en su sue\u00f1o! Pistorius incluso me trajo un tomo de zoolog\u00eda y me ense\u00f1\u00f3 el nombre y dibujos de aquellos peces tan primitivos. Con un 116 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","curioso escalofr\u00edo, sent\u00ed viva en m\u00ed una funci\u00f3n de primarias \u00e9pocas evolutivas. 117 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","6. La lucha de Jacob No puedo resumir en pocas palabras lo que el extra\u00f1o m\u00fasico Pistorius me ense\u00f1\u00f3 sobre Abraxas. Lo m\u00e1s importante que aprend\u00ed de \u00e9l fue a dar un nuevo paso en el camino hacia m\u00ed mismo. Yo era entonces, con mis dieciocho a\u00f1os, un chico poco corriente, precoz en unos sectores y muy retrasado y desorientado en otros. Cuando me comparaba con los dem\u00e1s, me sent\u00eda unas veces orgulloso y satisfecho de m\u00ed mismo pero otras deprimido y humillado. Unas veces me consideraba un genio, otras un loco. No consegu\u00eda compartir las alegr\u00edas y la vida de mis compa\u00f1eros, y me hac\u00eda reproches y c\u00e1balas como si estuviera irremediablemente separado de ellos y se me negara la vida. Pistorius, que era un extravagante declarado, me ense\u00f1\u00f3 a tener valor y respeto de m\u00ed mismo. \u00c9l me dio ejemplo encontrando siempre algo valioso en mis palabras, sue\u00f1os, fantas\u00edas y pensamientos, que tomaba siempre en serio y discut\u00eda con inter\u00e9s. \u2014Me ha dicho usted que le gusta la m\u00fasica porque no es moral. De acuerdo. \u00a1Entonces, no tiene usted que empe\u00f1arse en ser moralista! No debe compararse con los dem\u00e1s; y si la naturaleza le ha creado como murci\u00e9lago, no pretenda ser un avestruz. A veces se considera raro, se acusa de andar por otros caminos que la mayor\u00eda. Eso tiene que olvidarlo. Mire al fuego, observe las nubes; y cuando surjan los presagios y comiencen a hablar las voces de su alma, entr\u00e9guese usted a ellas sin preguntarse 118 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","primero si le parece bien o le gusta al se\u00f1or profesor, al se\u00f1or padre o a no s\u00e9 qu\u00e9 buen Dios. As\u00ed uno se estropea, desciende a la acera y se convierte en f\u00f3sil. Querido Sinclair, nuestro dios se llama Abraxas, y es dios y diablo; abarca el mundo oscuro y el claro. Abraxas no tiene nada que objetar a ninguno de sus pensamientos, a ninguno de sus sue\u00f1os. No lo olvide. Le abandonar\u00e1 el d\u00eda en que sea normal e intachable. Le olvidar\u00e1 y se buscar\u00e1 una nueva olla donde cocer sus ideas. El extra\u00f1o sue\u00f1o de amor era el m\u00e1s fiel de entre todos mis sue\u00f1os. \u00a1Cu\u00e1ntas veces se repiti\u00f3! So\u00f1aba que entraba en nuestra vieja casa por el portal, bajo el escudo, y que quer\u00eda abrazar a mi madre; y que en su lugar encontraba entre mis brazos a una mujer grande, medio hombre, medio madre, que me inspiraba miedo pero hacia la que me sent\u00eda ardientemente atra\u00eddo. Me sent\u00eda incapaz de contar este sue\u00f1o a un amigo. Me lo guardaba, aunque le hubiera revelado todo lo dem\u00e1s. Era mi rinc\u00f3n, mi secreto, mi refugio. Cuando estaba deprimido, rogaba a Pistorius que me tocara el pasacalle del viejo Buxtehude. Entonces me sentaba en la iglesia oscura, al anochecer, absorto en aquella extra\u00f1a y ferviente m\u00fasica que se perd\u00eda en s\u00ed misma y se escuchaba a s\u00ed misma, que me hac\u00eda bien y me dispon\u00eda a\u00fan m\u00e1s a dar la raz\u00f3n a las voces del alma. A veces nos qued\u00e1bamos un rato en la iglesia cuando la m\u00fasica del \u00f3rgano hab\u00eda callado, contemplando c\u00f3mo la tenue luz entraba y se perd\u00eda por las altas ventanas ojivales. 119 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u2014Parece absurdo \u2014dijo Pistorius\u2014 que yo haya sido estudiante de teolog\u00eda y hasta haya estado a punto de hacerme cura. Pero el error que comet\u00ed s\u00f3lo fue de forma. Mi vocaci\u00f3n y mi meta es ser sacerdote. \u00danicamente me content\u00e9 demasiado pronto y me puse a disposici\u00f3n de Jehov\u00e1 antes de haber conocido a Abraxas. \u00a1Ah, cada religi\u00f3n tiene su belleza! La religi\u00f3n es alma pura, y da lo mismo que uno comulgue como los cristianos o que peregrine a la Meca. \u2014Entonces \u2014opin\u00e9 yo\u2014 pod\u00eda usted haber sido sacerdote. \u2014No, Sinclair, no. Hubiera tenido que mentir. Nuestra religi\u00f3n se practica hoy como si no lo fuera. Simula que es obra de la raz\u00f3n. En \u00faltimo caso hubiera podido ser sacerdote cat\u00f3lico; pero protestante, \u00a1nunca! Los pocos creyentes verdaderos \u2014conozco algunos\u2014 se atienen generalmente a la letra; a ellos no les podr\u00eda decir, por ejemplo, que Cristo para m\u00ed no es un hombre, sino un h\u00e9roe, un mito, una gigantesca sombra en la que la humanidad se ve proyectada a s\u00ed misma contra muro de la eternidad. Y a los dem\u00e1s, a los que van a la iglesia a o\u00edr palabras sensatas, para cumplir un deber, para no perderse algo y por otras razones parecidas, a \u00e9sos, \u00bfqu\u00e9 les podr\u00eda haber dicho? \u00bfConvertirlos? \u00bfUsted cree? Pero a m\u00ed eso no me interesa. El sacerdote no quiere convertir a nadie; quiere \u00fanicamente vivir entre creyentes, entre sus iguales, y quiere ser portador y expresi\u00f3n del sentimiento que forja a nuestros dioses. Se interrumpi\u00f3 y luego sigui\u00f3: 120 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u2014Nuestra nueva fe, para la que hemos elegido el nombre de Abraxas, es hermosa, querido amigo. Es lo mejor que tenemos. \u00a1Pero est\u00e1 a\u00fan en mantillas! A\u00fan no le han crecido las alas. \u00a1Ah!, una religi\u00f3n solitaria no es verdadera. Tiene que convertirse en comunitaria; tiene que tener sus cultos, sus bacanales, sus fiestas y sus misterios... Se qued\u00f3 pensativo y abstra\u00eddo. \u2014\u00bfNo se pueden celebrar los misterios a solas o en un c\u00edrculo muy peque\u00f1o? \u2014 pregunt\u00e9 vacilante. \u2014Se puede \u2014asinti\u00f3\u2014. Yo los celebro desde hace mucho tiempo. He celebrado cultos que me acarrear\u00edan a\u00f1os de c\u00e1rcel si se descubrieran. Pero s\u00e9 que esto no es a\u00fan el camino verdadero. De pronto me dio un golpe en el hombro, asust\u00e1ndome. \u2014Muchacho \u2014dijo con vehemencia\u2014, tambi\u00e9n usted celebra misterios. S\u00e9 que tiene usted sue\u00f1os de los que nada me dice. No los quiero conocer. Pero le digo una cosa: \u00a1v\u00edvalos todos, viva esos sue\u00f1os, er\u00edjales altares! No es lo perfecto, pero es un camino. Ya se ver\u00e1 si nosotros, usted y yo y algunos m\u00e1s, somos capaces de renovar el mundo. Pero debemos renovarlo en nosotros mismos, d\u00eda a d\u00eda; si no, nada valemos. \u00a1Piense en ello! Usted tiene dieciocho a\u00f1os, Sinclair, y no corre detr\u00e1s de las prostitutas; usted debe tener sue\u00f1os de amor, deseos de amor. Quiz\u00e1 son de tal especie que le asustan. \u00a1No los tema! \u00a1Son lo mejor que posee! Cr\u00e9ame. Yo he perdido mucho por haber amordazado mis sue\u00f1os cuando ten\u00eda su 121 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","edad. Eso no debe hacerse. Cuando se conoce a Abraxas, ya no se debe hacer. No hay que temer rada ni creer il\u00edcito nada de lo que nos pide el alma. Asustado, objet\u00e9: \u2014\u00a1Pero no se puede hacer todo lo que a uno le apetece! \u00a1No se puede matar a un hombre porque a uno le resulta desagradable! Se acerc\u00f3 m\u00e1s a m\u00ed: \u2014En determinadas circunstancias se puede hasta eso. Pero la mayor\u00eda de las veces se trata de un error. Yo no digo que usted haga todo lo que le pase por su mente. No. Pero tampoco debe usted envenenar las ideas, reprimi\u00e9ndolas y moralizando en torno a ellas, porque tienen su sentido. En vez de clavarse a s\u00ed mismo o a otro en una cruz, se puede beber vino de una copa con pensamientos elevados, pensando en el misterio del sacrificio. Se puede tambi\u00e9n, sin estas ceremonias, tratar los propios instintos, las llamadas tentaciones de la carne, con amor y respeto; entonces nos descubren su sentido porque todas tienen sentido. Cuando se le vuelva a ocurrir algo muy aberrante o pecaminoso, Sinclair, cuando desee de pronto matar a alguien o cometer no s\u00e9 qu\u00e9 monstruosidad inconmensurable, piense un momento que es Abraxas el que est\u00e1 fantaseando en su interior. El hombre a quien quiere matar nunca es fulano o mengano; seguramente es s\u00f3lo un disfraz. Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no est\u00e1 dentro de nosotros mismos no nos inquieta. 122 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Nunca hab\u00eda dicho Pistorius nada que me llegara tan hondo. No pude contestar nada. Lo que me hab\u00eda impresionado vivamente era la coincidencia de estas palabras con las de Demian, que yo llevaba en mi alma desde hac\u00eda a\u00f1os. Los dos no se conoc\u00edan y los dos me dec\u00edan lo mismo. \u2014Las cosas que vemos \u2014dijo Pistorius con voz apagada\u2014 son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay m\u00e1s realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayor\u00eda de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las im\u00e1genes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz as\u00ed, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayor\u00eda. Sinclair, el camino de la mayor\u00eda es f\u00e1cil, el nuestro dif\u00edcil. Caminemos. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de haberle esperado dos veces en vano, le encontr\u00e9 por la noche en la calle. Apareci\u00f3 por una esquina solo, empujado por el fr\u00edo viento nocturno, dando traspi\u00e9s y completamente borracho. No quise hablarle. Pas\u00f3 junto a m\u00ed sin verme, con ojos alucinados y muy solos, como si siguiera una llamada misteriosa desde lo desconocido. Le segu\u00ed hasta el final de una calle. Pistorius se alejaba, como arrastrado por un hilo invisible, con paso fan\u00e1tico y a la vez descoyuntado como un fantasma. Entristecido, volv\u00ed a casa, a mis sue\u00f1os sin remedio. \u201c\u00a1As\u00ed renueva \u00e9l el mundo en su interior...!\u201d, pens\u00e9; pero en seguida me di cuenta de que aquel era un pensamiento bajo y 123 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","moralizante. \u00bfQu\u00e9 sab\u00eda yo de sus sue\u00f1os? Quiz\u00e1 caminara en su borrachera por un camino m\u00e1s cierto que yo con mis miedos. En los recreos entre las clases hab\u00eda advertido que un compa\u00f1ero al que nunca hab\u00eda hecho mucho caso buscaba mi compa\u00f1\u00eda. Era un chico peque\u00f1o de aspecto d\u00e9bil, delgado, con pelo fino y rojizo, que ten\u00eda algo especial en su mirada y en su comportamiento. Una tarde, cuando yo volv\u00eda a casa, me esper\u00f3 en la calle, me dej\u00f3 pasar, corri\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed y se qued\u00f3 parado delante de la puerta de mi casa. \u2014\u00bfQuieres algo de m\u00ed? \u2014le pregunte. \u2014Quer\u00eda solamente hablar contigo \u2014dijo t\u00edmidamente\u2014. Por favor, acomp\u00e1\u00f1ame un poco. Le segu\u00ed y not\u00e9 que estaba muy excitado y expectante. Sus manos temblaban. \u2014\u00bfEres espiritista? \u2014pregunt\u00f3 de golpe. \u2014No, Knauer \u2014dije riendo\u2014. Ni por asomo. \u00bfC\u00f3mo se te ha ocurrido? \u2014\u00bfPero eres te\u00f3sofo, verdad? \u2014Tampoco. \u2014 \u00a1Oh, no te cierres as\u00ed! Intuyo que en ti hay algo especial. Se te ve en los ojos. Estoy seguro de que tienes trato con los esp\u00edritus. \u00a1Y no pregunto por curiosidad, Sinclair! Yo mismo estoy buscando, \u00bfsabes?; \u00a1y me siento tan solo! 124 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u2014Anda, cu\u00e9ntame \u2014le anim\u00e9\u2014. Desde luego, no s\u00e9 nada de esp\u00edritus; pero vivo en mis sue\u00f1os y t\u00fa lo has notado. El resto de la gente tambi\u00e9n vive en sue\u00f1os, pero no en los propios. Ah\u00ed est\u00e1 la diferencia. \u2014S\u00ed, quiz\u00e1 \u2014murmur\u00f3\u2014. Lo que importa es qu\u00e9 clase de sue\u00f1os se vive. \u00bfHas o\u00eddo hablar de la magia blanca? Tuve que responder que no. \u2014Pues consiste en aprender a dominarse. As\u00ed se hace uno inmortal y adquiere poderes m\u00e1gicos. \u00bfNo has hecho nunca ejercicios de esos? A mis preguntas interesadas sobre esos ejercicios contest\u00f3 con evasivas misteriosas, hasta que decid\u00ed marcharme. Entonces empez\u00f3 a hablar. \u2014Ver\u00e1s, cuando, por ejemplo, quiero dominarme o concentrarme, hago uno de esos ejercicios. Pienso en algo: una palabra, un nombre o una figura geom\u00e9trica. Pienso intensamente, con todas mis fuerzas, e intento imagin\u00e1rmelo dentro de la cabeza hasta que lo siento dentro. Me lo imagino en la garganta y as\u00ed sucesivamente, hasta que estoy saturado de ello. Entonces me siento firme y ya nada consigue sacarme de mi equilibrio. Comprend\u00ed m\u00e1s o menos lo que quer\u00eda decir. Pero me daba cuenta de que algo m\u00e1s le inquietaba; estaba extraordinariamente agitado y nervioso. Intent\u00e9 facilitarle las preguntas y pronto me expuso su verdadero problema. \u2014T\u00fa eres casto, \u00bfverdad? \u2014me pregunt\u00f3 temeroso. \u2014\u00bfQu\u00e9 quieres decir? \u00bfTe refieres a lo sexual? 125 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u2014S\u00ed, s\u00ed. Yo hace dos a\u00f1os que lo soy, desde que conozco algo de esa magia. Antes me dedicaba a un vicio... ya sabes. \u00bfT\u00fa nunca has estado con una mujer? \u2014No \u2014dije\u2014. A\u00fan no he encontrado la que busco. \u2014Pero si la encontraras y creyeras que era la verdadera, \u00bfte acostar\u00edas con ella? \u2014Pues claro. Suponiendo que ella no tuviera nada en contra \u2014dije con algo de sarcasmo. \u2014\u00a1Oh, est\u00e1s completamente equivocado! S\u00f3lo se pueden desarrollar las fuerzas interiores si uno es completamente casto. Yo lo soy desde hace dos a\u00f1os. Dos a\u00f1os y algo m\u00e1s de un mes. \u00a1Es tan dif\u00edcil! \u00a1A veces no puedo casi soportarlo! \u2014Oye, Knauer, yo no creo que la castidad sea tan importante. \u2014Ya s\u00e9 \u2014protest\u00f3\u2014, eso es lo que dicen todos. Pero no lo hubiera esperado de ti. El que quiera andar por el camino superior de la espiritualidad, tiene que mantenerse puro. \u00a1No cabe duda! \u2014Bueno, pues hazlo. Pero no entiendo por qu\u00e9 un hombre que reprime su sexo va a ser m\u00e1s \u201cpuro\u201d que cualquier otro. \u00bfO es que t\u00fa puedes eliminar lo sexual de todos tus pensamientos y sue\u00f1os? Me mir\u00f3 desesperado. \u2014\u00a1No, claro que no! \u00a1Pero, Dios m\u00edo, debiera ser as\u00ed! Por la noche tengo sue\u00f1os que no podr\u00eda cont\u00e1rmelos ni a m\u00ed mismo. \u00a1Sue\u00f1os horribles, cr\u00e9eme! 126 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Me acord\u00e9 de lo que me hab\u00eda dicho Pistorius. Pero, aunque consideraba v\u00e1lidos sus consejos, no pod\u00eda transmitirlos; no sab\u00eda dar un consejo que no proviniera de mi propia experiencia y que yo mismo no me atreviera a seguir consecuentemente. Me qued\u00e9 callado y me sent\u00ed humillado por no saber d\u00e1rselo a alguien que ven\u00eda a ped\u00edrmelo. \u2014\u00a1Lo he intentado todo! \u2014lloriqueaba Knauer junto a m\u00ed\u2014. He hecho todo lo que se puede hacer, con agua fr\u00eda, con nieve, con gimnasia, con carreras. Pero no sirve de nada. Todas las noches me despierto sobresaltado por sue\u00f1os en los que no debo pensar. Y lo peor es que lentamente voy perdiendo todo lo que he aprendido intelectualmente. Ya casi no consigo concentrarme o dominarme; a veces me paso la noche entera en vela. No voy a poder aguantarlo mucho tiempo. Si al final no puedo luchar, si cedo y me ensucio otra vez, voy a ser m\u00e1s miserable que los que nunca han luchado siquiera. Lo comprendes, \u00bfverdad? Asent\u00ed, pero no ten\u00eda nada que a\u00f1adir a eso. Empezaba a aburrirme. Me asust\u00e9 de m\u00ed mismo porque su miseria y su desesperaci\u00f3n, tan patentes, no lograban hacerme una impresi\u00f3n m\u00e1s profunda. S\u00f3lo sent\u00eda que no pod\u00eda ayudarle. \u2014Entonces \u00bft\u00fa no sabes decirme nada? \u2014dijo por fin, agotado y triste\u2014. \u00bfNada en absoluto? Tiene que haber un camino. \u00bfC\u00f3mo lo solucionas t\u00fa? \u2014Yo no s\u00e9 decirte nada, Knauer. En este caso, uno no puede ayudar a los dem\u00e1s. A m\u00ed tampoco me ha ayudado nadie. Tienes que recapacitar sobre ti mismo y hacer lo que brote 127 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","verdaderamente de tu ser. No hay otra soluci\u00f3n. Si no te encuentras a ti mismo, creo que no encontrar\u00e1s tampoco a ning\u00fan esp\u00edritu. El pobre chico me mir\u00f3 desilusionado y s\u00fabitamente mudo. Luego su mirada refulgi\u00f3 con odio, me hizo una mueca y grit\u00f3: \u2014\u00a1Ah, menudo hip\u00f3crita est\u00e1s t\u00fa hecho! \u00a1Tambi\u00e9n t\u00fa tienes tu vicio, ya lo s\u00e9! Te haces el sabio y en secreto est\u00e1s en la misma basura que yo y que todos. \u00a1Eres un cerdo! \u00a1Un cerdo como yo! \u00a1Todos somos cerdos! Ech\u00e9 a andar y le dej\u00e9. Me sigui\u00f3 a\u00fan dos o tres pasos; luego se qued\u00f3 atr\u00e1s, se volvi\u00f3 y se alej\u00f3 corriendo. Me invadi\u00f3 un sentimiento mezcla de compasi\u00f3n y asco y no me pude librar de \u00e9l hasta que llegu\u00e9 a casa y pude rodearme en mi cuarto de mis dibujos, entreg\u00e1ndome con ardiente fervor a mis propios sue\u00f1os. En seguida surgi\u00f3 el del portal y el escudo, el de mi madre y el de la mujer desconocida; y vi tan claros los rasgos de la mujer que comenc\u00e9 a dibujar su retrato aquella misma noche. Cuando a los pocos d\u00edas estuvo terminado, lo colgu\u00e9 al anochecer en la pared de mi cuarto, puse la l\u00e1mpara delante y me qued\u00e9 delante de \u00e9l como ante un esp\u00edritu con el que ten\u00eda que luchar hasta conseguir una soluci\u00f3n definitiva. Era un rostro parecido a Demian, y en algunos rasgos parecido a m\u00ed. Uno de los ojos estaba m\u00e1s alto que el otro; su mirada flotaba sobre m\u00ed con fijeza pensativa, llena de fatalidad. Permanec\u00ed delante de \u00e9l; y del esfuerzo interior me fui quedando helado hasta el coraz\u00f3n. Interrogaba al retrato, le 128 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","acusaba, le acariciaba, le adoraba; llam\u00e1ndole madre, amada, prostituta y perdida, Abraxas. Record\u00e9 las palabras de Pistorius. \u00bfO eran las de Demian? No pod\u00eda recordar cu\u00e1ndo fueron pronunciadas pero cre\u00ed estar oy\u00e9ndolas de nuevo. Eran palabras sobre la lucha de Jacob con el \u00e1ngel de Dios y aquella frase: \u201cNo te dejar\u00e9 hasta que me hayas bendecido\u201d. El rostro, iluminado por la l\u00e1mpara, se transformaba a cada invocaci\u00f3n. Se volv\u00eda luminoso y claro, y luego oscuro y negro; cerraba los p\u00e1rpados p\u00e1lidos sobre los ojos muertos y los volv\u00eda a abrir lanzando miradas ardientes. Era mujer, hombre, muchacha; era un ni\u00f1o peque\u00f1o, un animal; se disolv\u00eda en una mancha, volv\u00eda a crecer y a aclararse. Por fin cerr\u00e9 los ojos, impulsado por una poderosa voz interior; y entonces vi el retrato dentro de m\u00ed, m\u00e1s grandioso y m\u00e1s potente. Quise arrodillarme delante de \u00e9l; pero estaba tan dentro de m\u00ed que no pude separarlo de m\u00ed mismo, como si se hubiera asimilado por completo a mi yo. Escuch\u00e9 un oscuro y tumultuoso bramido como de vendaval de primavera y me puse a temblar preso de un indescriptible sentimiento nuevo de miedo y vivencia. En mi alma destellaban estrellas y se volv\u00edan a apagar; los recuerdos de mi primera y olvidada infancia flu\u00edan apretados ante mis ojos. Pero mis recuerdos, que parec\u00edan repetir toda mi vida hasta lo m\u00e1s \u00edntimo, no acababan ni ayer ni hoy; segu\u00edan, reflejaban un futuro, me arrancaban del d\u00eda presente hacia nuevas formas de vida cuyas im\u00e1genes eran terriblemente claras y cegadoras pero de las que no pude recordar ninguna. 129 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Por la noche me despert\u00e9 de un profundo sue\u00f1o. Me encontr\u00e9 a\u00fan vestido sobre la cama. Encend\u00ed la luz con la sensaci\u00f3n de tener que recordar algo muy importante; pero nada sab\u00eda ya de las horas anteriores. Al encender la luz aparecieron lentamente los recuerdos. Busqu\u00e9 el retrato, pero ya no estaba en la pared ni tampoco sobre la mesa. Entonces me pareci\u00f3 recordar que lo hab\u00eda quemado. \u00bfO hab\u00eda so\u00f1ado que lo hab\u00eda quemado con mis propias manos y me hab\u00eda comido luego las cenizas? Una terrible inquietud se apoder\u00f3 de m\u00ed. Me puse el sombrero, atraves\u00e9 la casa y la calle como arrastrado por un impulso; anduve y anduve por calles y plazas como arrastrado por un torbellino; escuch\u00e9 delante de la iglesia de mi amigo, sumida en la oscuridad, buscando y buscando sin saber qu\u00e9, llevado por un oscuro instinto. Pas\u00e9 por un arrabal, donde estaban los prost\u00edbulos; aqu\u00ed y all\u00e1 brillaba alguna luz. M\u00e1s all\u00e1 se alzaban edificios en construcci\u00f3n y montones de ladrillos, cubiertos en parte por nieve gris\u00e1cea. Errando como un son\u00e1mbulo por aquel desierto, me acord\u00e9 de la casa en construcci\u00f3n de mi ciudad natal a la que Kromer, mi verdugo, me hab\u00eda arrastrado para ajustar cuentas por primera vez. En la noche gris se levantaba ante mis ojos una casa en construcci\u00f3n parecida a aquella, esper\u00e1ndome con su negro portal. Una fuerza me obligaba a entrar; quise alejarme, tropezando con la arena y los escombros, pero la fuerza era irresistible: tuve que entrar. Dando traspi\u00e9s sobre vigas y ladrillos rotos entr\u00e9 tambale\u00e1ndome en el desolado recinto. Ol\u00eda vagamente a humedad fr\u00eda y a piedra. Hab\u00eda un mont\u00f3n de arena, un 130 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","manch\u00f3n blanquecino; el resto estaba a oscuras. Me llam\u00f3 una voz espantada: \u2014\u00a1Sinclair! \u00a1Por Dios! \u00bfDe d\u00f3nde sales? Junto a m\u00ed emergi\u00f3 de la oscuridad una silueta humana, un chico peque\u00f1o y delgado como un fantasma y con cabellos erizados; reconoc\u00ed a mi compa\u00f1ero Knauer. \u2014\u00bfC\u00f3mo has venido hasta aqu\u00ed? \u2014me pregunt\u00f3 enloquecido de excitaci\u00f3n\u2014. \u00bfC\u00f3mo has podido encontrarme? No comprend\u00ed lo que quer\u00eda decir. \u2014No te he buscado \u2014dije aturdido; cada palabra me costaba esfuerzo y sal\u00eda trabajosamente entre mis labios torpes y helados. Me mir\u00f3 desconcertado. \u2014\u00bfNo me has buscado? \u2014No. Algo tiraba de m\u00ed. \u00bfMe has llamado t\u00fa? \u00a1Seguro que me has llamado! \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u00a1Si es de noche! Me rode\u00f3 desesperadamente con sus brazos delgados. \u2014S\u00ed, de noche. Pronto amanecer\u00e1. \u00a1Oh Sinclair, t\u00fa no me has olvidado! \u00bfPodr\u00e1s perdonarme? \u2014\u00bfPerdonarte, qu\u00e9? \u2014\u00a1Oh, me port\u00e9 tan mal contigo! En aquel momento me vino a la memoria nuestra conversaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas hab\u00edan transcurrido desde entonces? \u00bfCuatro, 131 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","cinco? Me daba la impresi\u00f3n de que hab\u00eda pasado una eternidad. De pronto me di cuenta de todo. No s\u00f3lo de lo ocurrido entre nosotros, sino tambi\u00e9n de por qu\u00e9 hab\u00eda venido yo a aquel lugar y de lo que Knauer hab\u00eda querido hacer. \u2014\u00bfQuer\u00edas suicidarte, Knauer? Se estremeci\u00f3 de fr\u00edo y de miedo. \u2014S\u00ed, quer\u00eda. No s\u00e9 si hubiera podido. Quer\u00eda esperar hasta el amanecer. Le conduje afuera. Los primeros rayos de luz de la ma\u00f1ana, horizontales y fr\u00edos, brillaban mortecinos en \u00e9l aire gris. Le llev\u00e9 un trecho cogido del brazo. \u2014Ahora te vas a casa y no dices a nadie nada. Te has equivocado de camino, \u00bfcomprendes? No somos cerdos como t\u00fa crees. Somos seres humanos. Creamos dioses y luchamos con ellos; y ellos nos bendicen. Seguimos caminando en silencio y nos separamos. Cuando llegu\u00e9 a casa era de d\u00eda. Lo mejor que me ofreci\u00f3 aquel tiempo en St. fueron las horas que pas\u00e9 con Pistorius junto al \u00f3rgano o frente al fuego de la chimenea. Le\u00edmos juntos un texto griego sobre Abraxas; \u00e9l me ley\u00f3 unos fragmentos de una traducci\u00f3n de los Vedas y me ense\u00f1\u00f3 a recitar el sagrado \u201cOm\u201d. Sin embargo, no fueron estas sabidur\u00edas las que me impulsaron hacia adelante, sino m\u00e1s bien todo lo contrario. Lo que me hac\u00eda bien era avanzar en mi interior, la creciente confianza en mis propios sue\u00f1os, pensamientos e intuiciones; y tambi\u00e9n la conciencia creciente del poder que llevaba en m\u00ed mismo. Con 132 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Pistorius me entend\u00eda en todos los sentidos. No necesitaba m\u00e1s que pensar intensamente en \u00e9l para que apareciera o me llegara un saludo suyo. Pod\u00eda preguntarle cualquier cosa como a Demian, sin necesidad de que estuviera delante: no necesitaba m\u00e1s que imagin\u00e1rmelo y dirigirle mis preguntas en forma de intensos pensamientos. Toda la fuerza ps\u00edquica vertida en la pregunta me volv\u00eda convertida en respuesta. Pero no era la persona de Pistorius la que me imaginaba ni la de Max Demian, sino el retrato so\u00f1ado y dibujado por m\u00ed; era esta imagen andr\u00f3gina de mi demonio, mitad hombre, mitad mujer, a la que ten\u00eda que invocar. Ahora no viv\u00eda ya solamente en mis sue\u00f1os y sobre el papel, sino en m\u00ed como una imagen ideal, como potenciaci\u00f3n de m\u00ed mismo. Mis relaciones con Knauer, el suicida frustrado, tomaron un matiz curioso y a veces casi c\u00f3mico. Desde aquella noche en la que yo le hab\u00eda sido enviado, iba detr\u00e1s de m\u00ed como un criado o un perro fiel, intentando unir su vida a la m\u00eda y sigui\u00e9ndome ciegamente. Acud\u00eda a m\u00ed con las preguntas y los deseos m\u00e1s raros; quer\u00eda ver esp\u00edritus, aprender la c\u00e1bala; y no me quer\u00eda creer cuando le aseguraba que yo no sab\u00eda nada de esas cosas. Me cre\u00eda capaz de todo. Era curioso que muchas veces viniera con sus preguntas tontas y raras precisamente cuando yo mismo ten\u00eda alg\u00fan problema que resolver, y que sus caprichosas ocurrencias y preocupaciones me dieran a menudo la clave y el impulso para solucionar las m\u00edas. Con frecuencia su presencia me molestaba, y yo le ordenaba que se marchara con tono autoritario; pero al mismo tiempo sent\u00eda que tambi\u00e9n \u00e9l me hab\u00eda sido enviado, que tambi\u00e9n \u00e9l me devolv\u00eda doblado 133 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","lo que yo le daba, que tambi\u00e9n \u00e9l era como un gu\u00eda o m\u00e1s bien un camino para m\u00ed. Los libros y escritos absurdos que me tra\u00eda y en los que \u00e9l buscaba su salvaci\u00f3n me ense\u00f1aron m\u00e1s de lo que yo pod\u00eda imaginar en aquel momento. M\u00e1s adelante Knauer desapareci\u00f3 de mi vida sin pena ni gloria. Con \u00e9l no hubo necesidad de explicaciones; pero con Pistorius, s\u00ed. Con Pistorius me sucedi\u00f3 algo muy extra\u00f1o al final de mi \u00e9poca de colegio en St. Tampoco los hombres bondadosos se libran de entrar a lo largo de su vida una o varias veces en conflicto con las bellas virtudes de la piedad y de la gratitud. Cada hombre tiene que dar una vez el paso que le aleja de su padre, de su maestro; cada cual tiene que probar la dureza de la soledad, aunque la mayor\u00eda de los hombres aguanta poco y acaba por claudicar. De mis padres y de su mundo, el mundo \u201cclaro\u201d de mi ni\u00f1ez, me hab\u00eda separado sin lucha; lenta y casi imperceptiblemente me hab\u00eda alejado de ellos. Aquello me dol\u00eda, y durante las visitas a casa me amargaba las horas; sin embargo, no llegaba hasta el coraz\u00f3n: se pod\u00eda soportar. Pero en los casos en los que no ha sido la costumbre sino el m\u00e1s \u00edntimo impulso el que nos ha llevado a ofrecer amor y veneraci\u00f3n, cuando hemos sido disc\u00edpulos y amigos de todo coraz\u00f3n, el momento de reconocer que la corriente dominante en nosotros se aparta de la persona querida es amargo y terrible. Cada pensamiento que rechaza al amigo y al maestro se vuelve con aguij\u00f3n venenoso contra nuestro propio coraz\u00f3n; cada golpe de defensa nos da en la propia cara. A quien cre\u00eda actuar seg\u00fan una moral v\u00e1lida se le aparecen las palabras 134 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u201cinfidelidad\u201d e \u201cingratitud\u201d como vergonzosos reproches y estigmas; el coraz\u00f3n aterrado huye temeroso a refugiarse en los amados valles de las virtudes infantiles. Me costaba trabajo comprender que tambi\u00e9n esta ruptura ha de ser llevada a cabo, que tambi\u00e9n hay que cortar este lazo. Poco a poco un sentimiento fue neg\u00e1ndose en mi a reconocer a mi amigo Pistorius incondicionalmente como gu\u00eda. Su amistad, su consejo, su consuelo y su presencia hab\u00eda sido lo mejor que yo hab\u00eda tenido en los meses m\u00e1s dif\u00edciles de mi adolescencia. A trav\u00e9s de \u00e9l Dios me hab\u00eda hablado. De su boca hab\u00edan salido mis sue\u00f1os, clarificados e interpretados. \u00c9l me hab\u00eda dado el valor de aceptarme a m\u00ed mismo. Y ahora sent\u00eda una creciente resistencia contra Pistorius. Cre\u00ed o\u00edr demasiadas ense\u00f1anzas en sus palabras, y sent\u00ed que captaba solamente una parte de mi ser. No hubo ri\u00f1a, ni discusi\u00f3n entre nosotros, ni ruptura, ni siquiera una explicaci\u00f3n. Le dije una sola palabra, en el fondo inocente, pero que precisamente en aquel momento rompi\u00f3 toda nuestra ilusi\u00f3n en mil pedazos multicolores. El presentimiento de que esto suceder\u00eda me ven\u00eda obsesionando desde hac\u00eda tiempo, y se transform\u00f3 en certidumbre un domingo en su vieja habitaci\u00f3n de sabio. Est\u00e1bamos tumbados en el suelo frente al fuego; \u00e9l hablaba sobre los misterios y formas de religi\u00f3n que estudiaba y en los que meditaba y cuyo posible futuro le preocupaba. Sin embargo, a m\u00ed todo ello me parec\u00eda m\u00e1s curioso e interesante que esencialmente vital. Me sonaba a erudici\u00f3n, a b\u00fasqueda fatigosa entre las ruinas de mundos pret\u00e9ritos. Y, de pronto, sent\u00ed aversi\u00f3n contra esta 135 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","manera de ser, contra este culto a la mitolog\u00eda, contra este rompecabezas de viejas doctrinas religiosas. \u2014Pistorius \u2014dije s\u00fabitamente, con una explosi\u00f3n de maldad que a m\u00ed mismo me asust\u00f3 y sorprendi\u00f3\u2014, debiera usted contarme alg\u00fan sue\u00f1o, un sue\u00f1o verdadero que haya tenido por la noche. Sabe, eso que me est\u00e1 ahora contando es... \u00a1tan arqueol\u00f3gico! Nunca me hab\u00eda o\u00eddo hablar as\u00ed; en seguida me di cuenta, con verg\u00fcenza y angustia, de que la flecha que le hab\u00eda disparado, hiri\u00e9ndole en el coraz\u00f3n, proven\u00eda de su propio arsenal, de que los reproches que a menudo le hab\u00eda o\u00eddo hacerse ir\u00f3nicamente a s\u00ed mismo se los lanzaba yo ahora afilados con malicia. Pistorius se percat\u00f3 de mi intenci\u00f3n inmediatamente y se qued\u00f3 callado. Le observ\u00e9 con el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o y vi c\u00f3mo se pon\u00eda profundamente p\u00e1lido. Despu\u00e9s de un largo silencio, coloc\u00f3 un le\u00f1o en el fuego y dijo muy tranquilo: \u2014Tiene usted raz\u00f3n, Sinclair, es usted muy inteligente. Procurar\u00e9 no molestarle con arqueolog\u00edas. Habl\u00f3 muy sereno pero yo percib\u00ed perfectamente el dolor de la herida. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda hecho? Estuve a punto de echarme a llorar; quise volverme hacia \u00e9l con cari\u00f1o, pedirle perd\u00f3n, confirmarle mi amistad, mi profunda gratitud. Me acudieron a la mente palabras llenas de emoci\u00f3n; pero no pude pronunciarlas. Me qued\u00e9 tumbado, mirando al fuego y callado. El tampoco habl\u00f3. Y as\u00ed permanecimos los dos, 136 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","mientras el fuego se consum\u00eda y se desmoronaba; y con cada llama que se extingu\u00eda sent\u00ed que algo hermoso y profundo que nunca m\u00e1s volver\u00eda se apagaba y volatilizaba. \u2014Creo que me ha comprendido mal \u2014dije por fin entre dientes con voz seca y ronca\u2014. Estas est\u00fapidas palabras sin sentido salieron mec\u00e1nicamente de mi boca, como si las estuviera leyendo en un serial del peri\u00f3dico. \u2014Le comprendo perfectamente \u2014dijo Pistorius\u2014. Tiene usted raz\u00f3n. \u2014Se interrumpi\u00f3, luego sigui\u00f3 lentamente\u2014. En la medida que un hombre puede tener raz\u00f3n contra otro hombre. \u201d\u00a1No, no! \u2014clamaba algo en m\u00ed\u2014, no tengo raz\u00f3n\u201d. Pero no pude decir nada. Sab\u00eda que con mi corta frase hab\u00eda puesto al descubierto su debilidad esencial, su problema y su herida. Hab\u00eda tocado el punto, en que \u00e9l desconfiaba de s\u00ed mismo. Su ideal era \u201carqueol\u00f3gico\u201d; Pistorius buscaba mirando hacia atr\u00e1s, era un rom\u00e1ntico. Y de pronto comprend\u00ed que lo que Pistorius hab\u00eda sido para m\u00ed no pod\u00eda serlo para \u00e9l mismo, y que tampoco pod\u00eda darse a s\u00ed mismo lo que \u00e9l me hab\u00eda dado. Me hab\u00eda ense\u00f1ado un camino que le sobrepasaba y dejaba atr\u00e1s, tambi\u00e9n a \u00e9l, al gu\u00eda. \u00a1Dios sabe c\u00f3mo surgen semejantes palabras! Yo no me hab\u00eda propuesto nada, ni hab\u00eda tenido ni idea de la cat\u00e1strofe que iba a provocar. Hab\u00eda dicho algo cuyo alcance no conoc\u00eda en el momento de expresarlo; hab\u00eda cedido a una peque\u00f1a ocurrencia, un poco maliciosa, y \u00e9sta se hab\u00eda convertido en fatalidad. Hab\u00eda cometido una peque\u00f1a y desconsiderada groser\u00eda que se hab\u00eda convertido para \u00e9l en una sentencia. 137 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u00a1C\u00f3mo dese\u00e9 aquel d\u00eda que Pistorius se hubiera enfadado o defendido, que me hubiera gritado! Pero no lo hizo; yo lo tuve que resolver todo solo conmigo mismo. Pistorius hubiera sonre\u00eddo si hubiese podido; pero no pudo, y por eso me di cuenta de lo hondo que le hab\u00eda herido. Pistorius, al recibir en silencio el golpe que yo, su indiscreto e ingrato disc\u00edpulo, le asestaba, al darme la raz\u00f3n y reconocer mis palabras como su destino, me oblig\u00f3 a odiarme a m\u00ed mismo, al mismo tiempo que centuplicaba las proporciones de mi imprudencia. Al descargar el golpe hab\u00eda cre\u00eddo dar a un hombre fuerte y alerta; pero se trataba de un hombre callado y paciente, indefenso, que se rend\u00eda en silencio. Estuvimos a\u00fan un largo rato tumbados ante el fuego que se extingu\u00eda; cada figura en las cenizas ardientes, cada brasa que se romp\u00eda, me tra\u00eda a la memoria horas felices, hermosas y fecundas, aumentando m\u00e1s y m\u00e1s mi culpa y mi deuda frente a Pistorius. Finalmente, no pude resistir m\u00e1s; me levant\u00e9 y me fui. Permanec\u00ed mucho tiempo delante de su puerta, en la escalera oscura, delante de la casa, esperando que quiz\u00e1 viniera detr\u00e1s de m\u00ed. Por fin me march\u00e9 y anduve horas y horas por la ciudad y las afueras, el parque y el bosque, hasta que se hizo de noche. Aquella noche sent\u00ed por primera vez el estigma de Ca\u00edn sobre mi frente. Lentamente comenc\u00e9 a reflexionar. Mis pensamientos empezaban acus\u00e1ndome y defendiendo a Pistorius; pero acababan siempre en lo contrario. Mil veces estuve a punto de arrepentirme y retirar mis precipitadas palabras; pero \u00e9stas 138 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","hab\u00edan sido verdad. Entonces consegu\u00ed comprender a Pistorius y reconstruir ante mis ojos su sue\u00f1o: el de ser sacerdote, predicar la nueva religi\u00f3n, instaurar nuevas formas de fervor, de amor y adoraci\u00f3n, crear nuevos mitos. Pero esto no era su fuerza ni su misi\u00f3n. Le gustaba demasiado permanecer en el pasado; conoc\u00eda demasiado bien lo pret\u00e9rito, sab\u00eda demasiadas cosas de Egipto, India, Mitra y Abraxas. Su amor estaba atado a im\u00e1genes que el mundo ya conoc\u00eda y \u00e9l sab\u00eda, en el fondo mejor que nadie, que lo nuevo deb\u00eda ser diferente, que deb\u00eda brotar de suelo virgen y no de los museos y de las bibliotecas. Su misi\u00f3n era quiz\u00e1s ayudar a los hombres a encontrarse a s\u00ed mismos, como me hab\u00eda ayudado a m\u00ed, pero no era darles lo ins\u00f3lito: los dioses nuevos. En estos momentos tuve una certeza fulminante: cada uno ten\u00eda una \u201cmisi\u00f3n\u201d, pero \u00e9sta no pod\u00eda ser elegida, definida, administrada a voluntad. Era un error desear nuevos dioses, y completamente falso querer dar algo al mundo. No exist\u00eda ning\u00fan deber, ninguno, para un hombre consciente, excepto el de buscarse a s\u00ed mismo, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse de la meta a que pudiera conducir. Aquel descubrimiento me conmovi\u00f3 profundamente; \u00e9ste fue el fruto de aquella experiencia. Yo hab\u00eda jugado a menudo con im\u00e1genes del futuro y so\u00f1ado con papeles que me pudieran estar destinados, de poeta quiz\u00e1, de profeta, de pintor o de cualquier otra cosa. Aquellas im\u00e1genes no val\u00edan nada. Yo no estaba en el mundo para escribir, predicar o pintar; ni yo ni nadie estaba para eso. Tales cosas s\u00f3lo pod\u00edan surgir marginalmente. La misi\u00f3n verdadera de cada uno era llegar a s\u00ed 139 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","mismo. Se pod\u00eda llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno: a fin de cuentas, carec\u00eda de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo dem\u00e1s eran median\u00edas, un intento de evasi\u00f3n, de buscar refugio en el ideal de la masa; era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad. La nueva imagen surgi\u00f3 terrible y sagrada ante mis ojos, presentida m\u00faltiples veces, quiz\u00e1 pronunciada ya otras tantas, pero nunca vivida hasta ahora. Yo era un proyecto de la naturaleza, un proyecto hacia lo desconocido, quiz\u00e1s hacia lo nuevo, quiz\u00e1s hacia la nada; y mi misi\u00f3n, mi \u00fanica misi\u00f3n, era dejar realizarse este proyecto que brotaba de las profundidades, sentir en m\u00ed su voluntad e identificarme con \u00e9l por completo. Hab\u00eda probado mucha soledad. Pero ahora present\u00ed que hab\u00eda una soledad m\u00e1s profunda, y que \u00e9sta era inevitable. No hice ning\u00fan intento por reconciliarme con Pistorius. Seguimos siendo amigos pero la relaci\u00f3n hab\u00eda cambiado. Hablamos una sola vez del asunto; mejor dicho, habl\u00f3 \u00e9l. Dijo: \u2014Yo quise ser sacerdote, como usted sabr\u00e1. Hubiera querido ser sacerdote de la nueva religi\u00f3n que presentimos. No podr\u00e9 serlo jam\u00e1s, lo s\u00e9; y lo s\u00e9 desde hace mucho tiempo sin atreverme a reconocerlo. Tendr\u00e9 que servir a Dios de otra manera, quiz\u00e1 mediante el \u00f3rgano o qui\u00e9n sabe c\u00f3mo. Pero tengo que sentirme rodeado de algo que considere bello y sagrado: m\u00fasica de \u00f3rgano, misterio, s\u00edmbolo y mito; lo necesito y no pienso renunciar a ello. Eso es mi punto d\u00e9bil. Porque a 140 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","veces, Sinclair, s\u00e9 que no deb\u00eda tener esos deseos, que son un lujo y una debilidad. Ser\u00eda m\u00e1s grande y m\u00e1s justo si me ofreciera al destino sin ambiciones. Pero soy incapaz; es lo \u00fanico que no puedo hacer. Quiz\u00e1s usted pueda hacerlo un d\u00eda. Es muy dif\u00edcil; es lo \u00fanico verdaderamente dif\u00edcil que existe, muchacho. He so\u00f1ado muchas veces con ello, pero no puedo, me da miedo: no puedo existir tan desnudo y solo; tambi\u00e9n yo soy un pobre perro d\u00e9bil que necesita un poco de calor y comida y sentir de vez en cuando la proximidad de sus semejantes. El que no tiene ning\u00fan deseo excepto su destino, \u00e9se no tiene ya semejantes, est\u00e1 solo en medio del universo fr\u00edo que le rodea. \u00bfComprende usted?, como Jes\u00fas en Getseman\u00ed. Ha habido m\u00e1rtires que se han dejado crucificar a gusto; pero tampoco ellos eran h\u00e9roes, no estaban liberados; tambi\u00e9n ellos deseaban algo que les resultara amable y familiar, y ten\u00edan modelos e ideales. Quien desee solamente cumplir su destino, no tiene modelo, ni ideales, nada querido y consolador. Este es el camino que habr\u00eda que seguir. La gente como usted y como yo est\u00e1 muy sola; pero, al fin y al cabo, nosotros tenemos nuestra amistad, tenemos la satisfacci\u00f3n secreta de rebelarnos, de desear lo extraordinario. Tambi\u00e9n hay que renunciar a eso cuando se quiere seguir el camino consecuentemente. Tampoco se puede querer ser revolucionario, ni m\u00e1rtir, ni dar ejemplo. Ser\u00eda inimaginable. S\u00ed, era inimaginable; pero se pod\u00eda so\u00f1ar, presentir, intuir. Algunas veces, en momentos tranquilos, sent\u00eda algo de aquello. Y concentraba la mirada en m\u00ed mismo, contemplando mi destino en los ojos abiertos y fijos. Que estuvieran llenos de 141 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","sabidur\u00eda o de locura, que irradiaran amor o profunda maldad, daba lo mismo. No hab\u00eda posibilidad de elecci\u00f3n o deseo. S\u00f3lo exist\u00eda la posibilidad de desearse a s\u00ed mismo, de desear el propio destino. Hasta este punto me hab\u00eda servido Pistorius de gu\u00eda durante un trecho. En aquellos d\u00edas anduve como loco, con la tempestad desatada en mi interior; cada paso significaba un peligro; no ve\u00eda nada m\u00e1s que la oscuridad abismal que se abr\u00eda ante mis ojos y a la que conduc\u00edan, perdi\u00e9ndose en ella, todos los caminos que hab\u00eda conocido hasta entonces. En mi mente vislumbraba la imagen de un gu\u00eda que se parec\u00eda a Demian y en cuyos ojos estaba escrito mi destino. Escrib\u00ed sobre un papel: \u201cMi gu\u00eda me ha abandonado. Estoy en plena oscuridad. No puedo andar solo. \u00a1Ay\u00fadame!\u201d Quer\u00eda mand\u00e1rselo a Demian, pero no lo hice. Cada vez que lo iba a hacer me parec\u00eda una estupidez carente de sentido. Pero me aprend\u00ed de memoria la peque\u00f1a oraci\u00f3n y la repet\u00eda a menudo en mi mente; me acompa\u00f1aba siempre. Y empec\u00e9 a intuir lo que era rezar. La \u00e9poca escolar tocaba a su fin. Mi padre hab\u00eda planeado que hiciera un viaje de vacaciones antes de mandarme a la Universidad. A qu\u00e9 Facultad, no lo sab\u00eda a\u00fan. Decidieron que estudiara un semestre de filosof\u00eda. Hubiera estado tambi\u00e9n de acuerdo con cualquier otro estudio. 142 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","7. Frau Eva Durante las vacaciones fui un d\u00eda a la casa en que hab\u00eda vivido hac\u00eda a\u00f1os Max Demian con su madre. Por el jard\u00edn paseaba una anciana; me dirig\u00ed a ella y averig\u00fc\u00e9 que la casa le pertenec\u00eda. Pregunt\u00e9 por la familia Demian y, aunque la recordaba muy bien, no sab\u00eda d\u00f3nde viv\u00eda ahora. Al ver mi inter\u00e9s, me invit\u00f3 a entrar; sac\u00f3 un \u00e1lbum encuadernado en cuero y me ense\u00f1\u00f3 una fotograf\u00eda de la madre de Demian. Yo apenas la recordaba. Al ver la peque\u00f1a fotograf\u00eda, mi coraz\u00f3n casi dej\u00f3 de latir. \u00a1Era la imagen de mi sue\u00f1o! Era ella, la gran silueta de mujer, un poco masculina, parecida a su hijo, con rasgos maternales, rasgos de sinceridad, rasgos de profunda pasi\u00f3n, bella y atractiva, bella e inasequible, demonio y madre, destino y amada. \u00a1Era ella! Me sent\u00ed traspasado por un asombro salvaje al descubrir que mi imagen so\u00f1ada viv\u00eda sobre la tierra. \u00a1Aquella mujer que llevaba los rasgos de mi destino exist\u00eda! \u00bfD\u00f3nde estaba? \u00bfD\u00f3nde? Era la madre de Demian. Poco despu\u00e9s emprend\u00ed mi viaje. \u00a1Un extra\u00f1o viaje! Iba desasosegado de un lugar a otro, siguiendo mis impulsos, siempre en busca de aquella mujer. Hab\u00eda d\u00edas en los que encontraba personas que me la recordaban, que se le parec\u00edan, que me arrastraban tras de s\u00ed por calles, por ciudades desconocidas, por estaciones, por trenes, como en un sue\u00f1o enmara\u00f1ado. Hab\u00eda otros d\u00edas en los que me daba cuenta de lo in\u00fatil que era mi b\u00fasqueda; entonces me sentaba ap\u00e1tico en un 143 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","parque, en el jard\u00edn de un hotel, en una sala de espera, concentrado en m\u00ed mismo e intentando revivir en mi interior la imagen amada. Pero la imagen se hab\u00eda hecho ya borrosa y huidiza. No pod\u00eda dormir; \u00fanicamente en el tren, atravesando paisajes desconocidos, lograba dormirme a ratos. Una vez, en Zurich, me sigui\u00f3 una mujer, guapa y un poco descarada. Yo apenas la mir\u00e9 y segu\u00ed adelante como si no existiera. Hubiera preferido morir instant\u00e1neamente antes que dedicarle a otra mujer ni un minuto de inter\u00e9s. Yo notaba que mi destino tiraba de m\u00ed; sent\u00eda que la consumaci\u00f3n estaba ya pr\u00f3xima y me enloquec\u00eda de impaciencia viendo que no pod\u00eda precipitarla. Una vez en una estaci\u00f3n \u2014creo que fue en Innsbruck\u2014 vi pasar en la ventanilla de un tren que sal\u00eda una figura que me record\u00f3 a ella y durante varios d\u00edas me sent\u00ed profundamente desdichado. Otro d\u00eda volvi\u00f3 a aparecer la imagen en un sue\u00f1o; despert\u00e9 con una sensaci\u00f3n de verg\u00fcenza y vac\u00edo ante la insensatez de mi b\u00fasqueda y volv\u00ed directamente a casa. Un par de semanas m\u00e1s tarde me matricul\u00e9 en la Universidad de H. Todo me desilusion\u00f3. Las clases de historia de la filosof\u00eda a las que yo asist\u00eda me parec\u00edan tan insulsas y mec\u00e1nicas como la vida que llevaban los j\u00f3venes estudiantes. Todo estaba cortado por el mismo patr\u00f3n; todos hac\u00edan las mismas cosas. La acalorada alegr\u00eda en los rostros juveniles ten\u00eda un aspecto vac\u00edo e impersonal. Pero yo era libre, dispon\u00eda de todo el d\u00eda y viv\u00eda tranquila y c\u00f3modamente en una casa antigua fuera de la ciudad. Sobre mi mesa ten\u00eda unos tomos de Nietzsche. Con \u00e9l 144 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","viv\u00eda, sintiendo la soledad de su alma, presintiendo el destino que le empujaba inexorablemente; sufr\u00eda con \u00e9l y era feliz de que hubiera existido un hombre que hab\u00eda seguido tan consecuentemente su camino. Una noche paseaba yo por la ciudad barrida por el viento oto\u00f1al, escuchando cantar a los estudiantes en las tabernas. Por las ventanas abiertas sal\u00eda en densas nubes el humo del tabaco, as\u00ed como canciones ruidosas y r\u00edtmicas pero desangeladas y uniformes. Parado en una esquina, escuchaba; en dos tabernas resonaba en la noche a un tiempo la alegr\u00eda ensayada de la juventud. Por todas partes aquel compa\u00f1erismo, aquellas pandillas sentadas en las tabernas, aquel eludir el destino, la evasi\u00f3n al calor del reba\u00f1o. Dos hombres pasaron lentamente a mi espalda y o\u00ed un jir\u00f3n de su conversaci\u00f3n. \u2014\u00bfVerdad que es igual que la caba\u00f1a de adolescentes en un pueblo de negros? Y todo igual, hasta los tatuajes, siguen de moda. \u00bfVe usted?: esto es la joven Europa. La voz me son\u00f3 conocida y como una singular advertencia. Segu\u00ed a los dos hombres por la calle oscura. Uno de ellos era japon\u00e9s, peque\u00f1o y elegante. A la luz de la farola pude ver el brillo de su cara amarilla y sonriente. Volvi\u00f3 a hablar el otro. \u2014Bueno, tampoco en Jap\u00f3n, en su pa\u00eds, estar\u00e1n mejor. Las gentes que no siguen a la manada son muy pocas en todas partes. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay algunos. Cada palabra me hizo estremecer de sobresalto gozoso. Conoc\u00eda al hombre que hablaba. Era Demian. 145 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","En el viento de la noche les segu\u00ed por las callejas oscuras, escuchando sus conversaciones y disfrutando del sonido de la voz de Demian. Ten\u00eda el antiguo sonido, la antigua y hermosa seguridad, la misma tranquilidad; y segu\u00eda teniendo poder sobre m\u00ed. Ahora todo marchaba bien. Le hab\u00eda encontrado. Al final de una calle de las afueras, el japon\u00e9s se despidi\u00f3 y abri\u00f3 un portal. Demian volvi\u00f3 sobre sus pasos. Yo me hab\u00eda parado y le esperaba en medio de la calle. Con el coraz\u00f3n palpitante le vi venir a mi encuentro, erguido y el\u00e1stico, con un impermeable oscuro y un bast\u00f3n colgado del brazo. Lleg\u00f3 hasta m\u00ed sin alterar su caminar acompasado, se quit\u00f3 el sombrero y mostr\u00f3 su rostro despejado tan familiar, con la boca decidida y aquella luz peculiar de su ancha frente. \u2014\u00a1Demian! \u2014exclam\u00e9. Me tendi\u00f3 la mano. \u2014\u00a1Por fin, Sinclair! \u00a1Te esperaba! \u2014\u00bfSab\u00edas que estaba aqu\u00ed? \u2014No, no lo sab\u00eda exactamente, pero te esperaba con toda seguridad. Hasta esta noche no te he visto; nos has venido siguiendo todo el tiempo. \u2014Entonces \u00bfme has reconocido inmediatamente? \u2014Naturalmente. Has cambiado, pero llevas la se\u00f1al. \u2014\u00bfLa se\u00f1al? \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al? \u2014Antes lo llam\u00e1bamos el estigma de Ca\u00edn; supongo que lo recordar\u00e1s. Es nuestro estigma. T\u00fa siempre lo has llevado; por eso me hice tu amigo. Pero ahora se ha acentuado. 146 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","\u2014No lo sab\u00eda. O s\u00ed, s\u00ed lo sab\u00eda. Una vez dibuj\u00e9 un retrato tuyo, Demian, y me qued\u00e9 asombrado porque se parec\u00eda tambi\u00e9n a m\u00ed. \u00bfEra eso el estigma? \u2014S\u00ed, eso es el estigma. Me alegro de que est\u00e9s por fin aqu\u00ed. Tambi\u00e9n mi madre se alegrar\u00e1. Me sobresalt\u00e9. \u2014\u00bfTu madre? \u00bfEst\u00e1 contigo? Ella no me conoce. \u2014\u00a1Oh!, sabe algo de ti. Te reconocer\u00e1 aunque yo no le diga qui\u00e9n eres. Hace tiempo que no sabemos nada de ti. \u2014Quise escribir muchas veces, pero no pod\u00eda. Desde hace un tiempo present\u00ed que te iba a encontrar pronto. Lo esperaba cada d\u00eda. Me cogi\u00f3 del brazo y ech\u00f3 a andar a mi lado. La tranquilidad que emanaba de su persona fue inund\u00e1ndome lentamente. Empezamos a charlar como antes. Recordamos la \u00e9poca del colegio, las clases de religi\u00f3n, y tambi\u00e9n aquel encuentro aciago durante las vacaciones; pero tampoco en esa ocasi\u00f3n hablamos del lazo m\u00e1s antiguo y estrecho que exist\u00eda entre nosotros: la aventura con Franz Kromer. Sin darnos cuenta nos encontramos en medio de un di\u00e1logo extra\u00f1o y lleno de presagios. Siguiendo la conversaci\u00f3n de Demian con el japon\u00e9s, hablamos de la vida estudiantil; y de este tema pasamos a otro que parec\u00eda muy lejano. Sin embargo, en las palabras de Demian se fund\u00edan ambos \u00edntimamente. 147 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","Habl\u00f3 del esp\u00edritu de Europa y del signo de nuestra \u00e9poca. Por todas partes \u2014dijo\u2014 se extienden el grupo y la manada, por ning\u00fan lado la libertad y el amor. El esp\u00edritu de corporaci\u00f3n, desde las asociaciones estudiantiles y los coros hasta las naciones, no es m\u00e1s que un producto de la necesidad. Es una solidaridad por miedo, temor y falta de imaginaci\u00f3n; en su fondo est\u00e1 carcomida y vieja, a punto de desintegrarse. \u2014La solidaridad \u2014dijo Demian\u2014 es algo hermoso. Pero lo que vemos florecer por ah\u00ed no es solidaridad. Volver\u00e1 a renacer del conocimiento del individuo por los individuos y durante alg\u00fan tiempo transformar\u00e1 el mundo. La que hoy existe no es m\u00e1s que esp\u00edritu gregario. Los hombres se unen porque tienen miedo los unos de los otros; los se\u00f1ores se asocian, los trabajadores se asocian, los sabios se asocian. \u00bfY por qu\u00e9 tienen miedo? S\u00f3lo se tiene miedo cuando se est\u00e1 en disensi\u00f3n consigo mismo. Tienen miedo porque nunca se han reconocido a s\u00ed mismos. \u00a1Una sociedad de hombres que tienen miedo de lo desconocido que anida en ellos! Todos se percatan de que sus leyes de vida no funcionan ya, de que viven seg\u00fan los viejos c\u00f3digos y que ni su religi\u00f3n ni su moral corresponden a lo que necesitamos. Durante cien a\u00f1os y m\u00e1s, Europa no ha hecho m\u00e1s que estudiar y construir f\u00e1bricas. Todos saben con exactitud cu\u00e1ntos gramos de p\u00f3lvora se necesitan para matar a un hombre; pero no saben c\u00f3mo se reza a Dios, no saben siquiera c\u00f3mo se pasa un rato divertido. \u00a1Mira las tabernas de los estudiantes! O un lugar de diversi\u00f3n donde se re\u00fane gente rica. \u00a1Desesperante! Querido Sinclair, de esto no puede salir nada alegre. Los hombres que se api\u00f1an acobardados est\u00e1n llenos de 148 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx","miedo y de maldad; ninguno se f\u00eda del otro. Son fieles a unos ideales que han dejado de serlo y apedrean a todo el que crea otros nuevos. Presiento graves conflictos. Vendr\u00e1n, cr\u00e9eme, vendr\u00e1n pronto. Naturalmente, no \u201cmejorar\u00e1n\u201d el mundo. Que los obreros maten a los empresarios, o que Rusia y Alemania disparen una sobre otra, nada altera la situaci\u00f3n; s\u00f3lo cambian los due\u00f1os. Pero no ser\u00e1 completamente en vano. Har\u00e1 patente la miseria de los ideales actuales; se saldar\u00e1n las cuentas con los dioses de la Edad de Piedra. Este mundo, tal como es ahora, quiere morir, quiere sucumbir y lo conseguir\u00e1. \u2014\u00bfY nosotros? \u2014pregunt\u00e9. \u2014\u00bfNosotros? \u00a1Oh!, quiz\u00e1 sucumbamos con \u00e9l. Tambi\u00e9n nos pueden matar. S\u00f3lo que con eso no acabar\u00e1n con nosotros. En torno a lo que quede de nosotros, o en torno a los que sobrevivan entre nosotros, se agrupar\u00e1 la voluntad del futuro. Y se mostrar\u00e1 la voluntad de la humanidad, que nuestra Europa ahog\u00f3 con su feria de t\u00e9cnica y ciencia. Entonces se demostrar\u00e1 que la voluntad de la humanidad no se identifica nunca, en ning\u00fan lado, con las sociedades actuales, los Estados, las naciones, las asociaciones y las Iglesias. Porque lo que la naturaleza quiere hacer del hombre, est\u00e1 escrito en cada individuo, en ti y en m\u00ed. Estaba escrito en Jesucristo y est\u00e1 escrito en Nietzsche. Cuando las sociedades actuales se derrumben, habr\u00e1 sitio para estas corrientes, las \u00fanicas importantes, que naturalmente pueden variar cada d\u00eda. Llegamos ya muy tarde a un jard\u00edn junto al r\u00edo. 149 http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx"]
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