CUCHILLOS EN EL ALMA Cuando sea cenizas, y mis recuerdos vaguen con el viento, y no haya pensamientos capaces de abordar el alma armados de cuchillos. Cuando sea cenizas, y nada de lo dicho, de lo vivido, ni siquiera de aquello tan amado, tenga forma de aliento, cuando el tiempo se torne lo que es, una falsa percepción del hombre, ¿A dónde irá esta tarde con sus penas? 151
Y ENTONCES LA LUZ Escribe Muñoz Molina que Borges, citando a Pascal, decía: que el universo es un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna. Perdidos en la petulancia, en las sombras de orgullos inconfesos, en la patria de la adulación, somos el enemigo perfecto de nosotros mismos, la agresión, la hostilidad sin rastro, y de pronto una luz, el chasquido de un látigo en el más absoluto vacío, una grieta en el alma, vacilamos, 153
sentimos que perdemos la piel, que algo en nosotros se disuelve, frágiles, al cabo humildes, asistimos al alumbramiento de la vida, al viaje de una hoja de castaño, justo cuando llega el otoño, al aullido del lobo, al fluir del silencio en el sueño atemporal del aire. Es entonces la luz, y todo lo opaco se vuelve transparente, y cada latido abre un espacio nuevo, dejaste de ser tú, y exiliado del conocimiento, hueles oyes ves saboreas 154
y a nada pones nombre, y sientes en tus yemas la eternidad del tiempo. 155
INSOMNIO Con paciencia he logrado despojar a la noche de los planes que traía para mí, ya ni siquiera insiste, ni yo necesito mostrar mi rebeldía a la almohada que aguarda. Sabe la noche que buscaré consuelo en papeles tan blancos que dan vértigo, que escamaré los miedos y sus restos calientes dormirán en la danza infinita de mis dedos, dibujando, en un continuo de tinta, la materia que por fin los convierte en carne de su carne. A veces nos ocurre que ni ellos ni yo tenemos el valor de hacernos libres, y es entonces, cuando la noche sin rencor, sabiéndonos heridos, nos devuelve a la cama y deja que seamos, por unas horas más, sombras de la memoria inquieta. 156
OCUPACIÓN INÚTIL Han pasado los años tan deprisa que ahora permanezco quieto, y dejo a mis sentidos que se adentren en lo más profundo de mí, y luego que se alejen y me hablen de lo que normalmente desprecio, en el afán de llenarlo todo de tareas imprescindibles, pero qué hay más urgente que la vida, envejecer no es, sino quitarse las prisas, trillar lo necesario hasta hacer de lo básico la ocupación más inútil, más bella. 157
ATARDECER Yo volvía de Córdoba atravesando la mancha, volvía de ese sueño de calles blancas estrechas y en silencio, Volvía de ese oasis de palmeras de mármol, ausente, entusiasmado, patios a punto de estallar en flores cristos y vírgenes atravesando el puente sobre un Guadalquivir en calma abrazando la bella, quién pudiera escuchar la llamada y asistir al torrente de fieles, confundirse, escuchar al califa dirigir el rezo y en la noche cuando miles de lámparas ondulan en el bosque 158
de geométricas columnas, sentir los siglos, Yo volvía en compañía de Maimonides, de Averroes y traía conmigo la soledad teñida de un cristo de los faroles que penetra en lo profundo de la noche, entonces volví la mirada y sol caía durmiéndose en el campo angosto de la mancha. 159
NUEVO AÑO Ya se asentó el nuevo año, y todos me felicitaron por ello. Hoy el día me trae una luz intensa, un cielo limpio donde escribir mis sueños, porque los sueños son la conciencia misma de estar vivo, sembrar en la noche la esperanza para que las tormentas, que han de venir, no acaben por llevarse todo. Hoy tiene la mañana esa textura de orden y paz, 160
no tengo ruidos estridentes andando por la cabeza. Quieta, puedo observar los detalles del espacio que habito, apreciar la belleza de los geranios, que me regalan, aún con frío, unas flores tan rojas como mi sangre. Deja el café su rastro amargo y en su tránsito, un calor que me invita a otro sorbo, a refugiarme en mi y sentir el inmenso placer de crecer con el día dejándome llevar. 161
SI EL MAR AHOGARA LAS PENAS Sentado frente al mar escruto el horizonte, y en las aguas inertes pretendo adivinar esperanzado, por el lado donde todo se cae, la aparición de un mástil, el del barco que recoge las penas, todas las penas, todas, para ahogarlas luego en alta mar y para siempre. 162
TORMENTA EN EL OLIVAR 163
ESTACIÓN DE MERCANCÍAS 164
ESPEJISMO 165
ESPEJISMO 2 166
PRIMERA LÍNEA DE PLAYA 167
UN TREN EN LAS AFUERAS 168
TORMENTA SOBRE RAILES 169
MANTEL 170
CAMPO DE GIRASOLES 171
ACANTILADO 172
VIAJE 173
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SOMBRAS 175
LUCES 176
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ROSAS Hoy no he robado rosas. Cuando tú no estás prefiero las margaritas. 179
TRINCHERAS de esos sábados de rescate con mi amigo Pedro Siguen albergando el semblante triste de hace setenta años, pero siguen ahí, en cada curva de la loma ascendente, haciéndome saborear su persistencia. Escucho el devenir de quienes imaginaban una tierra libre y disparaban improperios al cielo, mientras cargaban sus fusiles de bravura en ausencia de plomo. Ahora, cuando tú y yo respiramos el aire imaginando aquel fuego cruzado, disfrutamos la suerte de estar juntos camino del almuerzo. 180
UN SÁBADO QUE NO QUISO SER CUALQUIERA Sólo mucho después Le puse palabras Al profundo bienestar Que trajeron las tuyas. Hubiera deseado negociarte una tregua con el tiempo, haberte regalado un extra de serena y profunda calma, o el sueño de pasear despierto por el esplendor de los canales de Tenochtitlan. Quedé en un profundo silencio como si la eternidad fluyera por sorpresa 181
despertando mis venas y arterias, y ni siquiera Moctezuma pudiera arrebatarme el corazón para alimento de sus dioses. Te agradezco, la generosidad de hacerme un hueco en esa esquina del alma, donde se cultivan los abrazos, y los hombres de buena voluntad proclaman sin vergüenza que se quieren, cansados de las guerras se retiran y admiran como nadie el atardecer y se preguntan cómo han podido obviar tanta belleza. 182
ELEMENTOS 183
NO ME TOMES A MAL. SON SÓLO PALABRAS Mi lengua se propaga en ocasiones como un ejército en retirada, desplegando por desesperación su artillería pesada, pero tú sabes bien que son pequeñas vísceras, son eso, ficticios arranques de seguridad disimulos y desacordes, adornos para un tiempo cómplice. Así que cuando a ti acudan, cuando comiencen a llegar las primeras sílabas comprende y disculpa, pues hasta el tiempo acaba por limar las aristas del lenguaje y su capacidad de armarse para ser contundente. 184
POSTALES 185
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A SALVO 191
INSTANTES NÓMADAS No hace muchos días encontré, para mi sorpresa, un numeroso grupo de poemas, una familia inmensa, casi un pueblo, alojados en un cajón de mi mesa, en un descanso largo. Son instantes vividos, mis instantes, la memoria más profunda, la sima donde reposan las voces del tiempo que va y viene, y habitan en libretas de viajes, hojas sueltas, diarios abandonados, notas tomadas con prisas, ininteligibles, algunos parecen de mayor jerarquía presenta un aspecto elegante, 192
generalmente copias, de aquellos entregados después del amor o detalles, para hacer de los regalos algo personal. Son notarios del tiempo, dan fe de cada instante, ayudan a la fragilidad de la memoria a reconstruir un tiempo en el que ser, acercarse a las voces, a los silencios, a los paisajes, a los murmullos del viento, al insomnio, al latido imprudente, a la tarde de lluvia, a la pena, a la lágrima que supo a verdad, desnuda, a la piel que cubriste y luego te cubrió en aquel despertar de marzo palpitando las esencias de Florencia, o cuando hielo lo cubría todo y al escuchar tus pasos sentiste la soledad, 193
o la altura que turbó tu sentido del equilibrio y alteró los sueños. No importa que hayan sido, están a salvo, son tiempo y conciencia, mordiscos insensatos, memoria, instantes nómadas. 194
A VECES SOBRO Unas veces no escribo porque me faltan las palabras, otras, sin embargo, soy yo quien sobro y pasan de largo, sin desprecio, sin rumbo conocido, tan sólo pasan y nada puedo hacer salvo esperar y encontrarme con ellas a su vuelta. A veces transcurren los días, las semanas, incluso meses, y apostado en los caminos, desespero su falta de noticias, nada sé, y mis manos vacías no alargan a cubrir del frío un alma tan blanca con la nieve. 195
VENTANA 196
TU LENGUA Tuviste que venir desde tan lejos para que yo tuviera la certeza de que tu lengua, que es mi lengua, es música en tu boca. 197
EL ESPIGÓN Golpea el mar sobre las rocas, el espigón es un intruso en esta llanura de silencios, en esta extensa mecedora de sueños. Penetra en ella hiriendo las aguas, las rasga en dos, ya no descansarán sobre la playa se quedarán dormidas sobre este brazo pétreo. 198
PALABRAS Me gusta pronunciar las palabras usadas las que el tiempo ha ido elevando a la categoría de básicas, las curtidas, las encallecidas, las que se encuentran en los bolsillos de cualquiera las que anidan en el paladar de los humildes las que acompañan a los buenos días las que reconfortan sin ser pronunciadas las contundentes, las que paran el tiempo las que frenan en seco a los desalmados las que surgen después de las lágrimas para regar el corazón de esperanza, 199
las que no se disparan porque la buena gente sabe aguantarlas en la punta de lengua. Me gustan palabras como amapola campo, surco, tierra, semilla, manos, esperanza, sudor, azada, palabras que me devuelven a mi padre afanado en la huerta, sus brazos robustos, musculosos tostados de tanto sol. Me gustan las palabras materiales como destornillador, martillo, cemento madera, serrucho, brocha y tantas otras que aprendí de labios de mi hermano. Me gustan palabras como hijo porque en boca de mi madre sabían a todas las palabras. 200
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