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Published by webmaster, 2022-07-01 19:10:09

Description: [LILEON] [TE VEO ME VEO BOOK] [29 NOV] [ESP] [LS

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exhibición y obra de LIDIA LEÓN







exhibición y obra de LIDIA LEÓN textos roberta semeraro

Curaduría y Textos LIBRO en BOOK in LIBRO IN Roberta Semeraro ESPAÑOL English ITALIANO Co-Curaduría Iris Peynado Diseño y Producción Lourdes Saleme y Asociados Diseño Logo Exhibición Justine Agostinelli Traducciones Paddy Bianca IEromazzo Mara Gerety Rossella Vasta Corrección de Estilo Félix Fernández Fotografías Maurizio Rossi Portada, 4-5, 7, 13-14, 22-23, 31-33, 38-39, 52-54, 60-62, 66, 68, 147, 157, 159-161 Andrea Merola 8, 14, 20, 24-26, 144, 152, 156 Michele Crosera 10-11, 18-19, 44, 63-65 Luis Nova Guardas, 34-37, 41, 43, 47-49, 56-57, 59, 70, 72-75, 77, 78-79, 86-100, 103, 123, 129-131, 133, 135-138, 140-141, 143, 148, 151 Mariano Hernández 50-51, 55, 58, 67, 69, 80-81, 112-113, 118-119 David Nin 104-105, 109, 111 Frankie Báez 122 Guadalupe CasaSnova 121 LIDIA LEÓN 29, 40, 76, 83-84, 109-110, 115, 126, 133 Edición Fotográfica JesÚS RODRÍGUEZ Impresión Elcograf Copyright Fundación Lileón www.lileon.net Impreso en 2019 ISBN: 978-9945-9142-3-8 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Ninguna parte de este libro puede ser alterada, reutilizada o reproducida por ningún medio sin el permiso por escrito del titular del copyright como autor intelectual del libro.

CON T ENIDO Presentación 6 Embajador Andrea Canepari Introducción 8 Iris Peynado Lidia León, del Silencio a la Expresión Creativa 12 Marianne de Tolentino capítulo I Te Veo, Me Veo La Exhibición 20 Te Veo, Me Veo La Exhibición 22 Te Veo, Me Veo La Obra 34 Wabi Sabi 50 capítulo II Obras de Lidia León 84 Dibujos 86 Árbol Corazón 96 Latitudes y Longitudes 104 ADN Arte de Nacer 112 Jaula Brillante 122 RiCaca 134 capítulo III ¿Quién es LiLeón? 144 Declaración de Artista 146 Proceso de Trabajo 148 ¿Quién es LiLeón? 150 Muestras 154





Italia y la República Dominicana comparten una historia profunda basada en la cul- tura. El primer obispo residente en la República Dominicana, Alessandro Geraldini, llegó a Santo Domingo hace 500 años, el 17 de septiembre del 1519; fue un impor- tante humanista, intelectual italiano, amigo de Cristóbal Colón y el primer constructor de la Catedral de Santo Domingo. Como él, muchos otros italianos han “construido” una nueva cultura junto con los dominicanos y han creado valiosas relaciones culturales entre nuestros países. Arquitectos dominicanos estudiaron en Italia y trajeron nuestra idea de belleza y construcción y la transformaron. No solo el arte, sino también el desarrollo de la agricultura y la propia Armada Dominicana nacieron de los contactos con los italianos. Es un diálogo fructífero que se renueva como lo demuestra la importante presencia de la artista Lidia León en Venecia en conjunto con la Bienal de Arte de 2019. Es una artista prominente con un gran contenido ideal y ético en sus obras, por lo que ver sus creacio- p r e s e n ta c i ó n nes en Venecia es una inspiración para crear nuevos puentes entre nuestros dos países. La exhibición de Lidia León en Venecia coincide con un momento importante para Italia y la República Dominicana, el de la celebración de los 120 años de relaciones diplomáticas. El arte contemporáneo, que se ha convertido en uno de los lenguajes más internaciona- les, tiene la fuerza de superar las barreras culturales y fronteras geográficas, reportando el análisis del mundo en que vivimos a un terreno común de reflexión. La 58a Exposición Internacional de Arte de Venecia, con la participación de 89 países, entre los cuales se en- cuentra la República Dominicana, muestra como el arte continúa siendo una gran riqueza para la humanidad, siempre ofreciendo puntos críticos diferentes para el crecimiento de los pueblos y sus naciones. 6

La comparación, o más bien el diálogo, entre los artistas contemporáneos se convierte así en un instrumento diplomático eficaz para continuar tejiendo las relaciones entre culturas, dando impulso a políticas que promueven la paz y comprensión entre pueblos. Podría parecer que la vocación de las embajadas sólo sea la de apoyar a los artistas del propio país, pero en este caso se ha decidido promover la exhibición de una artista dominicana en Italia: además de afianzar las relaciones entre los dos países en ocasión del aniversario de sus relaciones diplomáticas, se quiere dar inicio a una nueva dirección, en la cual el arte y la cultura se convierten en vehículos de diálogo y refuerzan los vínculos simbólicos entre Italia y la República Dominicana. Andrea Canepari Embajador de Italia en la República Dominicana 7

introducción 8

Desde que empecé a ser parte de la Asociación Cultural RO.SA.M. y más desde que fui nombrada como su vicepresidenta, tenía pegado a mi pecho el deseo de hacer un proyecto cultural de promoción del arte de mi país, República Dominicana. Cuando conocí el arte de Lidia vi representado el sentido de libertad de los habitantes de nuestra isla, por su capacidad de volar fuera de los esquemas establecidos y de tomar decisiones que no susurran, sino que son gritos de fuerza y de convicción como los de mi pueblo. Lidia es de espíritu tranquilo y de mente y manualidad estructurada, pero al mismo tiempo estas características explotan con audacia, liberándola a través de su obra. Para mí, como actriz de profesión, co-curar una exposición ha sido como curarme a mí misma, una experiencia única, una magnífica ocasión para medir mi visión del arte en el sentido más amplio del término, y entender cuánto de mí misma puedo dar para contribuir a que el arte continúe brillando. Entonces, estuvo claro en mí que el marco ideal, así como el más hermoso y prestigioso donde exponer la obra de Lidia, de mi país, era durante la Bienal de Arte de Venecia 2019 por lo que lo propuse a los asociados y, en particular, a la crítica de arte Roberta Semeraro. La exposición Te Veo, Me Veo es fiel a su artista, refleja su coraje y su alegría de vivir, su confianza en el prójimo y su implacable deseo de compartir su obra. A su vez, estoy muy feliz de que esta iniciativa se haya convertido en parte de las celebra- ciones del aniversario de las relaciones diplomáticas entre República Dominicana e Italia, donde nacieron mis hijas y donde llevo viviendo muchos años. Iris Peynado, Co-Curadora Vicepresidenta Asociación Cultural RO.SA.M. 9



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La obra de Lidia León Te Veo, Me Veo es espectacular. Mientras más se contempla, más tiempo se quisiera permanecer allí, ante esa muestra que consideramos la mejor de su autora, aunque luego nuestra memoria visual la atesore… En un itinerario artístico, constructivo y comprometido, Lidia León siempre ha manifestado inquietudes y reflexiones, se ha cuestionado, se ha expresado apasionadamente y con ponderación a la vez. Una culminación de estos estados de ánimo que motivan proyectos a menudo ambiciosos, ha gestado, en Venecia, una exposición inolvidable. Compartimos la opinión de su curadora, Roberta Semeraro: “El arte de Lidia León es el testimonio de cómo la sensibilidad, la inteligencia se encuentran entre los elementos in- natos de un gran número de dominicanos, y no nos sorprendemos de que este país esté en gran desarrollo también desde el punto de vista cultural. Me sorprende felizmente haber encontrado en los artistas dominicanos, y sobre todo en Lidia, ese sentido de res- L i d i a León, del sile n cio a la expres ió n creativa ponsabilidad social que revive la idea misma de comunidad, a diferencia de las tendencias individualistas más difundidas en Europa en el arte contemporáneo”. No es costumbre nuestra iniciar un texto con una cita extensa, sin embargo, las afirmacio- nes de Roberta Semeraro nos parecen de mucho sentido, por ser ella la curadora, asociada en una tarea primordial con Iris Peynado, y por situar a Lidia León en el contexto domini- cano, un discernimiento bienvenido y positivo. Sus palabras rinden justicia a nuestro arte. Lidia León, más que una catarsis Como suele suceder en las muestras importantes, una llave autobiográfica abre la puerta de la obra de Lidia León, a partir de su formación, su ejercicio profesional, su temperamen- to. Quien tiene la dicha de conocer las distintas facetas de su personalidad, las observa en la pluralidad estética de Te Veo, Me Veo. La carrera de arquitectura ha tenido gran valor para ella. “Creo que mi formación como arquitecta me ayuda a trabajar mucho con símbolos, con formas, con colores”, decía Lidia León, respecto a su colaboración para una incomparable exposición testimonial de su fa- milia en el Centro León, importante centro de arte y cultura de la República Dominicana. 12

Por cierto, ella desempeñó, durante años, un papel preponderante en la fundación y el desarrollo de la institución, “destacando los vínculos entre el crecimiento personal, el crecimiento familiar, el crecimiento profesional”. Esa misma mística y filosofía de los León, uniendo historia, conducta y tradición, la encontramos en su entrega exclusiva a las artes plásticas, a inicios de esta década, pues aunque, en funciones ejecutivas y de asesoría, Lidia León nunca se había distanciado de la arquitectura y tampoco había dejado una amplia vocación creativa que incluía música y poesía. Más que una catarsis fue una especie de estado de gracia lo que la hizo entrar en las artes plásticas como se entra en una religión. Sus participaciones en las Bienales Nacionales de Artes Visuales de 2013 y 2015 aportaron al arte dominicano una nueva dimensión, no solamente por retos espaciales, sino por las investigaciones y la integración del público. Lidia León trabajaba sin cesar con un entusiasmo callado, que luego estallaba en presen- taciones únicas en el medio local, desde los elementos tecnológicos hasta la audacia for- mal, priorizando una comunicación individual y colectiva, consiguiendo reacciones activas y regocijadas… No sorprendió a nadie que sus obras obtuviesen el Premio del Público. Lidia León, artista contemporánea dominicana Por tanto, el arte de Lidia nunca está hecho, siempre se está haciendo. Si enfocamos el arte contemporáneo dominicano, su formulación rechaza las diferencias entre las categorías, siendo la instalación un testimonio de estas mezclas genéricas: des- pliegue espacial, pintura, gráfica, foto, video, intervenciones múltiples. Las encontramos en la obra de Lidia León. Asímismo, Lidia León disocia su contenido de cualquier temática conservadora. En po- cas palabras, atraviesa las fronteras y las academias establecidas, proclama una completa libertad creadora, se entrega a una plena efervescencia dimensional, espacial, textural, cuando no ha decidido seguir fotografiando, pintando y dibujando, categorías que ella tam- bién domina. Lejos de ser una iconoclasta, reincidente en la mayoría de sus producciones artísticas, es experimentadora por vocación y convicción, pretende ensanchar las fronteras del arte, hasta ella desconoce sus propios límites y se “autodescubre”. Lidia aspira a que su lenguaje se adecue a las opciones de su época, a sus cuestionamientos, 13

a sus cambios. El acercamiento a los valores individuales, humanistas y sociales, se sitúa en los materiales, en las dimensiones, en el espacio, en el gesto, en la propuesta, aunque podría parecer una utopía. Su compromiso introduce un dinamismo continuo, cambiando y recreando modelos. Son piezas experimentales, por decisión propia. Constante evolución Ya Lidia León se iba concentrando intelectualmente en la propuesta filosófica y existencial japonesa, Wabi Sabi, que le comunicó sosiego e inspiración. Si lo pensamos, no había una invocación que le correspondía mejor, por su sabiduría, su historia plurisecular, su valor universal, provechosa para la naturaleza caribeña, fructífera con una biodiversidad real-ma- ravillosa pero en alerta y permanente peligro de un deterioro, ya iniciado. Poco importa que el término Wabi Sabi sea intraducible –hasta para los japoneses–, mejor aún por nuestra curiosidad, la permanente valoración de la estética japonesa y la signifi- cación que el concepto encierra. Es una profesión de fe, una manera particular de ver el mundo, de distinguir la belleza según etapas sucesivas, las cuales transmiten el paso del tiempo y una desperfección (in)esperada. Verdadero prolegómeno –¡en dos breves palabras!–, Wabi Sabi respondía a las inquietu- des de Lidia, a su apreciación de la vida, estén bienvenidas o no las ineludibles transfor- maciones. La artista sigilosamente lleva esta constante evolución a la creación visual, y su búsqueda plasmará lo esencial según el momento: el objeto que contemplamos y disfru- tamos hoy definido, jamás existe como definitivo en el futuro y sus apariencias. Ahora bien, esta filosofía oriental no impide que Lidia León sitúe sus producciones visuales en el Caribe, un mundo iconográfico, existencial y social, que la artista invita a mirar y pro- fundizar, si lo queremos… Pues ella cree en la lectura libre y participante de la obra de arte. De hecho, Lidia León atribuye al mestizaje étnico-geográfico antillano y a la diversidad de orígenes, las preguntas que los dominicanos se hacen acerca de su identidad: ”A veces yo siento que, en parte, por lo que el mismo dominicano se siente inseguro de su identidad, se cuestiona, no la siente firme y sólida, es que debemos entendernos como un pueblo de múltiples diversidades, pero esa es la riqueza del Caribe”. Riqueza cultural, que ella no vacila en ensanchar. Lidia León quiere que su obra pueda contribuir a cambiar el destino de la plástica domini- cana y acabar con el aislamiento caribeño que tanto lamentaba el gestor cultural europeo 14

Antonio Zaya: “Están excluidos del arte, no del contemporáneo, del arte en general, como si aquí no hubiera arte. Es que se les niega allá el pan y la sal”. Afinidades y museografía Lidia León ha desplegado su instalación Te Veo, Me Veo en la Iglesia Santa María de la Presentación, más conocida como “de las Zitelle”, en la isla de la Giudecca. De ningún modo, la obra de Lidia León atentaría contra un lugar sagrado, ni lo profanaría, todo lo con- trario: el montaje, cuidadosamente planeado, aprovecha características interiores, forma- les, dimensionales, estilísticas, históricas. Los valores que la obra transmite se alían con la trascendencia religiosa. El diálogo entre la arquitectura –a la vez potente y ligera– de Andrea Palladio y la presencia del arte es inobjetable. He aquí una correspondencia espontánea entre ambiente eclesial y obras contemporáneas, sin que estas sean un injerto extraño… Hemos escuchado a varias personas fascinadas que anhelarían que Te Veo, Me Veo permanezca en su recinto veneciano. Diálogo y eco sublime, la carga espiritual resuena en el silencio, el caudal meditativo vi- bra, la percepción se agudiza, No habría, creemos, una mejor relación estética. Obras de hoy sin concesión al pasado, interactúan con el tiempo secular, asombrosamente. Esta integración en el espacio circundante, la siente el contemplador, invitado a pasar discre- cionalmente de una pieza a otra y a devolverse, prescindiendo de una segunda mirada… Con inteligencia práctica, estudio de proporciones y medidas, ordenamiento estricto, Lidia León formuló metódicamente una composición geométrica sensible. El diseño resultante favorece el desciframiento de signos gráficos, ontológicos, cotidianos, mágicos aun, que cada pieza de la muestra presenta y/o sugiere. Como todo artista contemporáneo auténtico, solicita la participación intelectual y sensible del espectador, que se vuelve así creador asociado. Las cinco piezas demuestran que no se necesita más para conformar una gran y memorable exposición, montada con profesio- nalidad, con una disposición espacial precisa y adecuada. Las obras Lidia León requiere del espectador una participación activa y plural: movimiento, con- cepción, sensibilidad, curiosidad. Para un pleno aprecio, Te Veo, Me Veo debe percibirse 15

directamente en su realidad, aquí tridimensional y sensorial, del mismo modo que la mejor reproducción no sustituye la contemplación de la pintura original. La obra central que da su nombre a la muestra, Te Veo, Me Veo, es un portentoso volumen ovoide que impresiona de repente, por su colocación, su tamaño, su revestimiento metáli- co, brillante y reflectante. Ciertamente, como lo expresa la artista, “la estructura en forma de huevo, evoca el origen de la vida”. Confrontados a esta forma perfecta, símbolo de la renovación y continuidad de las especies, a su perenne poder de fascinación, anhelamos descubrir cuáles misterios y secretos encierra su interior. El espectador no está solo delante de una obra, de una superficie, sino que, discrecional- mente, al decidir participar físicamente, experimenta distintos tipos de emociones, cuando atraviesa la cortina, penetra en otro mundo… de donde es difícil extraerse. Hubiéramos querido prolongar el instante del juego, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo…. Es entonces cuando Lidia da curso libre tanto a su fantasía como a sus preocupaciones altruistas. La creadora se hace lúdica, alegre, traviesa aun. Promueve, desde el tablón del sube y baja –símbolo del retorno a la infancia–, el reflejo en abismo y el juego de los espejos, las transparencias cristalinas y la revelación del otro… que de repente aparece y se nos parece. En fin, un ilusionismo real maravilloso, ingeniosamente ideado y realizado, funde una estética sorprendente, conocimientos científicos y aportes tecnológicos. Te Veo, Me Veo seduce y no deja de perturbar… lo que aumenta la seducción. Lidia León nunca trabaja en una vía única e investiga soluciones consonantes con la actuali- dad. Así mismo, aprovecha varios materiales y procesos: metales, madera, tela, papel, hue- llas, oxidación, pintura, objetos y sujetos todos de transformaciones que ella rige y dirige. Si físicamente están separados, el conjunto se convierte en una trama, un tejido, una pro- puesta, que se capta mediante elementos mosaicados, fijados y suspendidos, tangibles y rítmicos aún. No se descartaría que sean portadores de enigmas y mensajes: per se, Síndone, inspirado en el Manto Sagrado, propicia la connotación. La instalación colgante, Horizonte y Unión, que consideramos un dúo magistral, no podría expresar mejor aquella (trans)mutación de Wabi Sabi, con la oxidación salina de las placas, con sus máculas irregulares e insólitamente iridiscentes. Sus huellas, impresas en la tabla de madera, le transmitieron un emocionante lirismo abstracto e informalista. La serie Wabi Sabi, completa, eleva la significación y/o simbolismo, a la vez que su 16

ejecución alcanza una incuestionable pulcritud, que puede ser la pulcritud del deterio- ro, de la contaminación, del envejecimiento. Ahora bien, referencias, metáforas, mi- tos, tienen particular resonancia en nuestra sensibilidad, una interdependencia entre transformación y comunicación. Coda Paolo Baratta afirma: “Debemos fomentar la revolución permanente, traída por las obras y los artistas, evitando siempre modelos que convierten al artista en un sujeto unidimensio- nal, un agente directo de la historia y la evolución política”. Te Veo, Me Veo de Lidia León coincide con la íntima convicción expresada por el Presiden- te de la 58a Bienal de Venecia. Marianne de Tolentino Crítica de Arte. Directora Galería Nacional de Bellas Artes Nota DE LA AUTORA: Las citas son parte de una entrevista que hicimos a Lidia León en el año 2003 en Santiago de los Caballeros, con motivo de la apertura del Centro León, institución cultural dependiente de la Fundación Eduardo León Jimenes, de la cual fue Directora. “El arte estimula la comunicación entre mis sentidos, despierta la memoria desvaneciendo las fronteras del tiempo y espacio, evocando en el presente infinitas conexiones. En la actualidad estoy trabajando con hojas de tabaco, las acaricio, dejó que su aroma y su miel despierten las historias del abuelo en el campo. Siendo testigo de los procesos naturales de transformación y descomposición de la materia descubro la transitoriedad, la sustancia efímera de la que estamos hechos, conecto con mi origen, la tierra”. Lidia León [LiLeón] 17

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Te veo Me Veo La exhibición CAPÍTULO I

T E VEO, ME VE o la Exhibición

Te Veo, Me Veo 2018 Instalación interactiva Aluminio, metal, madera, acrílico y tela 2.62 x 4.00 x 2.60 metros “Mi trabajo confirma la conciencia de sentirme un reflejo de una realidad colectiva más amplia con respecto a la realidad individual personal, revela que todos estamos interconectados como gotas del mismo océano y me anima a descubrir lo que está más allá de una simple mirada Descubrir la interconexión entre ciencia, naturaleza y espiritualidad, desvelando el enlace entre lo intangible y lo visible”. Lidia León [LiLeón] Através de su arte, Lidia León reflexiona sobre temas de naturaleza social y exis- tencial, como la intolerancia y la carencia cultural. Sirviéndose de su talento y creatividad, busca fomentar un pensamiento crítico e integrador en las nuevas generaciones. Por los importantes matices culturales y sociales de su trabajo, la Asociación Cultural RO.SA.M., con sede en Venecia y activa en proyectos de sostenibilidad, recibió en el 2018 la propuesta de la actriz dominicana Iris Peynado de organizar la primera exposición en Europa de la artista LiLeón. En enero del año en curso, junto con Peynado, visitamos a la artista en su estudio/taller de Santo Domingo para elegir las obras a exponer en Venecia. Las obras de Lidia no sólo reflejan la belleza de su tierra y la vitalidad de su gente, sino también los valores profun- dos de esta espléndida civilización compuesta por personas que llegaron al país a lo largo de los años de todas partes del mundo. El arte de LiLeón es el testimonio de cómo la 23

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< Dos vistas de la inauguración de la exhibición donde aparecen Eddy, Hulda, Silvia y Julia Guzmán, Maurizio Rossi, Mónika Despradel, José Antonio Rodríguez, Embajador ante la UNESCO en París, y Lidia León sensibilidad, la inteligencia y la creatividad se encuentran entre los elementos innatos de un gran número de dominicanos, y no nos sorprende que este país esté en gran desarro- llo también desde el punto de vista cultural. Me sorprendió felizmente haber encontrado en los artistas dominicanos y, sobre todo, en Lidia León, ese sentido de responsabilidad social que revive la idea misma de comunidad, a diferencia de las tendencias individua- listas más difundidas en Europa en el arte contemporáneo. Pareciera que los artistas dominicanos sienten un deber ineludible hacia su sociedad. No es coincidencia que las obras de Lidia León son siempre muy interactivas, invitando al visitante a la reflexión a través del juego. Pero no sólo esto, durante este breve viaje marcado por los lugares vividos por la artista, como lo son Santo Domingo, Santiago y Sosúa, atravesando viejas montañas y llanuras más recientes dentro de una naturaleza totalmente envolvente por sus colores magníficos, he encontrado en la sencillez de las personas y las cosas los signos de la imperecedera belleza que comprueba ser más verdadera y más democrática por ser más cercana a todos, de la que habla Lidia y a la que invita al público a redescubrir y apreciar. Y es esta visión espontánea del arte, para nada ingenua ni pretenciosa, pero valientemente digna, la que LiLeón ha traído con su exposición a la Serenísima, constru- yendo así nuevos puentes entre nuestros dos países. La exposición es acogida por la entidad pública Istituzioni di Ricovero e di Educazione (I.R.E.) en la hermosa iglesia paladina de Santa María de la Presentación en ocasión de la Bienal de Arte de Venecia 2019. El tema de la exposición Te Veo, Me Veo es dedicado a la reciprocidad, encajando con la misión de esta entidad pública, la cual históricamente ha prestado asistencia a los ancia- nos, menores y personas con dificultades en la ciudad de Venecia. La suerte ha querido que I.R.E., formada por instituciones antiguas, de las cuales durante siglos heredó un patrimonio inestimable además de colecciones importantes, haya em- prendido recientemente a través del proyecto “Joyas Ocultas de Venecia” del Servicio al Ciudadano de la Fundación Venecia, una acción de promoción y desarrollo de sus cinco complejos monumentales para acoger exposiciones de arte contemporáneo, siendo la iglesia de las Zitelle uno de estos. A raíz de esto, la muestra de LiLeón pudo llevarse a cabo en dicha Iglesia, entrando así a for- mar parte de las iniciativas que este año tuvieron lugar en las denominadas “Joyas Ocultas de Venecia”. Asimismo, cabe señalar que la exposición de la artista dominicana ha superado 27

el escrutinio del Patriarcado de Venecia, entidad que con la debida cautela comprueba las ac- tividades desarrolladas en las iglesias consagradas, así como de la Superintendencia Arqueo- lógica, Bellas Artes y Paisajes para el municipio de Venecia y su Laguna (Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per il Comune di Venezia e Laguna), entidad responsable de preservar los lugares de interés histórico y artístico de la ciudad. La iglesia de Santa María de la Presentación goza de una ubicación privilegiada al encon- trarse en la isla de Giudecca, con vista hacia la Plaza San Marcos y justo frente a la Punta della Dogana. Este es el antiguo complejo restaurado por Tadao Ando, el arquitecto japo- nés que Lidia León intencionalmente menciona en su explicación de la filosofía Wabi Sabi, la inspiración de cuatro de las obras expuestas en Venecia. Sensible a los temas que afectan a las mujeres, en la obra Tejiendo Recuerdos Lidia León recuerda los trabajos artesanales a los cuales se dedicaban las Zitelle (solteronas), dígase, las mujeres jóvenes pobres pero muy hermosas hospedadas en el hospicio fundado a mediados de los años 1500, del que formaba parte la iglesia. La planta central de la iglesia fue incluso retomada para la presentación circular de las obras del ciclo Wabi Sabi. Estas fueron ubicadas entre el altar principal y los altares meno- res, en torno a la obra Te Veo, Me Veo, que da nombre a la exposición, la cual es a su vez posicionada bajo la cúpula central, un diseño del renombrado arquitecto Andrea Palladio. Las estructuras independientes, compuestas por marcos de hierro que sostienen las cua- tro obras, fueron diseñadas con la intención de hacer alusión a las rejillas de los altares de la iglesia a través de las cuales las jóvenes huéspedes del lugar de devoción (las zitelle) asistían a las sagradas funciones. Para concluir, los colores de las obras de LiLeón se mez- clan con los tonos cálidos del suelo de mármol de la iglesia, sus pinturas valiosas, hermo- sos retablos del altar y ornamentos sacros, restituyendo un ambiente realmente único y especial caracterizado por el diálogo constante entre lo antiguo y lo contemporáneo. La elección de una iluminación artificial tenue sobre las obras se tomó no sólo para respe- tar la espiritualidad del lugar sino también para darle preferencia a las condiciones de luz del lugar, que de por sí es muy iluminado. La luz solar que penetra hacia el interior de la iglesia por la cúpula y la entrada principal, que se abre sobre las aguas del canal de la Giu- decca, rebota sobre la obra reflejante Te Veo, Me Veo ubicada al centro de la iglesia, la cual, al alumbrarse, ilumina las obras a su alrededor. Las obras de LiLeón, al pasar la luz entre 28

> Julio Valdez, Daisy Caamaño, Lidia León, Mario Arvelo Caamaño, Embajador, Representante Permantente de la República Dominicana ante las Agencias de Naciones Unidas en Roma y Miguel Ramírez 29

ellas, (exactamente como lo hacen los Apóstoles en la Última Cena de Tintoretto conser- vada en la basílica de San Giorgio Maggiore en Venecia) parecen vivir en perfecta armonía con el medio ambiente que las alberga y sobre todo con Venecia que, por su naturaleza, disfruta de una especial iluminación. Visitada por miles de personas, la exposición también se insertó en la vida cotidiana vene- ciana, dado que inmediatamente después del cierre de las escuelas por las vacaciones de verano, se convirtió en uno de los lugares preferidos de los niños de la isla, atraídos por el columpio escondido en la obra Te Veo, Me Veo. Entre otros, el aspecto lúdico del arte fue también citado por Ralph Rugoff, director de esta 58ª edición de la Bienal de Arte 2019, que lleva un título significativo: “May You Live in Interesting Times”. Y no sólo esto, ya que las palabras mismas que componen Te Veo, Me Veo tienen una cierta afinidad con el idioma hablado por los venecianos. El fotógrafo Maurizio Rossi de la Isla de Burano le dedicó un homenaje a LiLeón al inmor- talizar en sus fotos inolvidables la presencia de la artista dominicana y sus obras en Vene- cia; así como lo hizo el cineasta italiano y residente de Venecia Marco Agostinelli, quien ostenta el Premio a la Trayectoria en el marco del Festival Internacional de Películas sobre el Arte [Festival International du Film sur l’Art] de Montreal de 2000. Este último realizó dos documentales cortos sobre la exposición, los cuales fueron proyectados al público durante los eventos organizados por la Embajada de Italia en Santo Domingo con motivo de la celebración de los 120 años de relaciones diplomáticas entre Italia y la República Do- minicana. En fin, todas las obras de LiLeón son envueltas por un aura de carácter sagrado, que permitiría considerarlas “Epifanías”, es decir, puntos de no retorno desde el cual el público ya no ve las cosas con la misma perspectiva de antes. “Muchas de mis propuestas promueven la inclusión social a través del juego, liberando tensiones y estimulando la imaginación. Invitan al público a relacionarse con mi trabajo, fomentando la necesidad social de los seres humanos, promoviendo un espacio de respeto por nuestras diferencias, contrarrestando la discriminación”. Lidia León [LiLeón] 30

Las fotografías recogen momentos de la apertura de la exhibición Te Veo, Me Veo de Lidia León en la Iglesia Santa María de la Presentación. Venecia, Italia. 9 de mayo de 2019. 31





T e ve o, Me ve o la obr a 34

La forma oval de la obra Te Veo, Me Veo que da título a la exposición viene direc- 35 tamente de la cosmogonía, ya que recuerda el huevo cósmico,1 colgado en el áb- side de las iglesias cristianas-ortodoxas.2 El huevo cósmico, uno de los símbolos más frecuentes del arte antiguo y moderno, representa el nacer y renacer. No es una coin- cidencia que se haya convertido en el símbolo de la Pascua de Resurrección. Mas allá de su valor simbólico, el huevo cósmico fue utilizado por los artistas renacentistas para medir el espacio de sus pinturas, al dividirlo en dos partes perfectamente simétricas y equilibra- das. De hecho, era generalmente colocado en la parte central del cuadro con pinceladas de blanco puro para reflejar la luz, transportándola a las áreas más oscuras del lienzo. Así pues, el huevo, en su característica forma de elipse, se convierte en la imagen represen- tativa del universo y su cíclico devenir. Al ver el arte como un lenguaje inconsciente que, mediante el artefacto artístico, logra la gratificación del autor, resulta en la sublimación del 1 Diccionario de los Símbolos, Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, Rizzoli, 1987 2 https://it.wikipedia.org/wiki/Pala_di_Brera

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Doble página ANTERIOR: Montaje de la obra Te Veo, Me Veo [Segunda Edición] que será presentada en el Centro León en 2020. Santiago, República Dominicana. Vista frontal de la obra Te Veo, Me Veo en la Iglesia Santa María de la Presentación. Venecia, Italia. 38



Te Veo, Me Veo contenido bajo la forma y estructura de la obra de arte. Te Veo, Me Veo también puede (Detalle) relacionarse con el nacimiento y el renacimiento de la personalidad de Lidia León, quien 2018 redescubre su integridad como mujer y artista en el acto creativo. Instalación interactiva En este sentido, resulta interesante señalar que esta obra, expuesta por primera vez en Aluminio, metal, madera, Europa, en la iglesia de Santa María de la Presentación en Venecia, es también el primer acrílico y tela prototipo realizado por la artista dominicana de una idea que surge durante la etapa de su vida correspondiente a la reapropiación del “Yo” a través de la práctica artística. 40 Con su habilidad de interpretar las cosas, LiLeón transforma el huevo cósmico de símbolo de nacimiento y renacimiento en una nave espacial para explorar el planeta del conoci- miento de sí mismo y de los demás. Una especie de aeronave con una estructura aerodinámica típica. Está compuesta por lá- minas reflectantes de aluminio y, en su interior, una cabina donde los visitantes se colocan en las extremidades opuestas de un columpio simple y semioculto por una cortina de tela negra, que además divide el espacio interno y externo de la cabina. En el centro de esta cortina se abre una ventana ovalada hecha de acrílico plástico trans- parente. A través de un dispositivo inteligente, la oscilación hacia arriba y hacia abajo de la tabla de madera detona el dispositivo que enciende/apaga la luz a lo interno de la cabina, haciendo que la ventana se vuelva transparente (luz encendida) e inmediatamente des- pués se vuelva reflectante (luz apagada). Por lo tanto, los visitantes que ocupan ambos lados del columpio son transportados por el juego, viendo por la ventana primero la cara del otro (Te Veo) y un instante después su propia cara (Me Veo). Es evidente, tanto en la estructura de la obra como en el mecanismo mismo del columpio, que existe una alusión al acto sexual de la concepción. No es coincidencia que dentro de las Sagradas Escrituras3 la relación sexual entre el hombre y la mujer sea representada con el verbo “conocer”. Como la placenta conserva la forma embrionaria de la vida, así la coraza de aluminio de la obra Te Veo, Me Veo esconde en su interior el misterio mediante el cual la vida tiene su origen, que es precisamente la fecundación, entendida como la interpe- netración y unión del sujeto con el objeto del conocimiento. En el 2013, la artista se había previamente enfocado en la genética con su instalación Arte De Nacer | ADN, la cual recibió el Premio del Público en el marco de la 27ª Bienal Nacional de Artes Visuales celebrada en 3 Génesis 4,1,17, 25; 19, 8 - Evangelio según San Lucas 1,34 y según San Mateo 1,25

Santo Domingo. Los genes contienen la información necesaria para el desarrollo de los individuos. Por lo tanto, según la visión propuesta por Lidia León con ambas obras, para que el individuo encuentre su dignidad de ser humano es necesario que inicie los procesos cognitivos que lo llevan a alcanzar la conciencia de sí mismo y sus semejantes. La obra, centrada en el concepto de la reciprocidad entre opuestos, busca experimentar el proceso del conocimiento partiendo de la Regla de Oro (o ética de la reciprocidad).4 Desde un punto de vista antropológico, la reciprocidad correlaciona los dos principios fundamen- tales de la ética: la libertad y la igualdad. Numerosos filósofos, sabios y padres espirituales se esforzaron en encontrar una inter- pretación de esta regla de sencillo razonamiento, pero de difícil aplicación (lo demuestra el hecho de que, a pesar del paso del tiempo y del discurso interminable sobre el tema, las discriminaciones raciales siguen perpetuándose). En su Crítica de la Razón Práctica, 4 http://www.aecna.org/Amicizia_Ebraico_Cristiana_di_Napoli/Regola_doro.html 41

Immanuel Kant (a quien Lidia León cita al comentar su obra), busca establecer su impe- rativo categórico y objetivos en el obrar del hombre, afirmando: “Obra de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca simplemente como medio”. El análisis deontológico de esta afirmación pone en evidencia la estrecha vinculación que existe entre cada acción con la realidad en la cual ocurre, teniendo en esta última sus efectos y consecuencias. Por lo tanto, si nos fijamos en los demás y en ellos encontramos un reflejo de nosotros mismos, como la artista nos invita a hacer, no existirán trastornos en las relaciones interpersonales, sino únicamente reciprocidad entre individuos, quienes tendrán la certeza de vivir en un sistema de justicia e igualdad. El hecho de que la artista dominicana haya sentido la necesidad de creativamente dar espacio y forma a conceptos que forman la base de los derechos humanos es la demos- tración del alto valor de su trabajo. Al verse enfrentada con un tema tan importante, Lidia León, quien fue criada y educada en una familia católica que se dedicó por varias genera- ciones a valorar el arte y la cultura en su país, recurrió a todos los conocimientos obtenidos desde su juventud, incluyendo los estudios de fotografía, artes aplicadas y la obtención del grado de arquitecta en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) de la República Dominicana. • Su percepción del espacio le es innata y fue desarrollada gracias a la experiencia de sus estudios de arquitectura. Toda la obra de Lidia León se desarrollará de forma tridimensional y, por ello, la artista es más propensa a utilizar materiales reflectantes o transparentes que permiten abarcar el espacio que lo rodea sin afectarlo. Lo que la caracteriza en cuanto a “Con el movimiento lúdico divertido del sube y baja, en Te Veo, Me Veo, se revela el juego de poder entre los seres humanos. Recordando nuestra infancia observamos con ingenuidad los constantes encuentros y desencuentros propios de la vida”. Lidia León [LiLeón] 42

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su relación con el espacio es un tipo de enfoque más apegado al pensamiento del cons- tructivismo de los años veinte del siglo pasado, el cual conceptualizaba el arte como una construcción en el espacio en el que la forma de la obra a menudo coincidía con su función y estructura. LiLeón concibió y diseñó Te Veo, Me Veo de forma tal que tuviese una función determinada. A raíz de esto nació la forma oval y su estructura. • Su percepción de la iluminación proviene de la fotografía y sobre todo del cuarto oscuro, en el cual se inspira al construir la cabina interna de Te Veo, Me Veo donde, con el apagar y encender de la luz, los visitantes pueden verse entre sí. Incluso, el material reflectante utilizado para la envoltura de la obra es primordialmente afectado por la luz. ¿Qué color podría ser más adecuado para representar el conocimiento sino el de la luz misma? El conocimiento es un hecho de iluminación, una meta alcanzada al dejar atrás la sombra de la ignorancia en la que acostumbramos vivir y pasar a la luz de la sabiduría, tal y como enseñaba Platón con el mito de la caverna.5 Este mito anticipa el concepto de la fotografía, ya que la palabra fotografía se deriva de dos vocablos de origen griego: phos (luz) y graphè (escritura), lo cual significa escribir o dibujar con luz. • Con un sentido del humor que la lleva a replantearse el juego común de los columpios de nuestra memoria colectiva, una alegoría del concepto de unidad de los elementos com- plementarios maschineo y femmineo, transforma el columpio en el mecanismo funcional y sustancial de su obra. Irónicamente, el aspecto lúdico de la obra Te Veo, Me Veo recuerda las “operaciones culturales” de algunos exponentes del Neodadaísmo italiano como Pie- ro Manzoni, quien en el 1959 consagró el arte del huevo duro al imprimir la huella de su pulgar sobre algunos huevos duros, ofreciéndoselos al público para comer.6 Pino Pascali afirmaba que el juego es una forma de aprendizaje tanto para los niños como los adultos: “Los juegos de los niños son realmente creados para permitirles experimentar y descubrir las cosas, para conocerlas y al mismo tiempo poder superarlas. Pero, ¿qué se entiende por niño? Independientemente de su edad, los hombres pueden permanecer siendo ‘niños’ hasta el final de su vida”. En Te Veo, Me Veo, la ética y la estética se combinan a la perfección, dando forma a una obra muy sugestiva y empírica con la cual los visitantes pueden interactuar y, sobre todo, estar en contacto con la personalidad de la artista. El colocar la exposición Te Veo, Me Veo 5 http://www.filosofico.net/Antologia_file/AntologiaP/PLATONE_%20IL%20MITO%20DELLA%20CAVERNA 6 http://performart.altervista.org/piero-manzoni 45

en la iglesia de Santa María de la Presentación en Venecia encuentra sus motivaciones en las Sagradas Escrituras evangélicas de los apóstoles Mateo y Lucas cuando Jesús dice: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”.7 Aunque no exclusivamente, también se encuentra contextualizada en las políticas de tolerancia e integración actualmente promovidas por la Iglesia y las fac- ciones más progresistas de la sociedad contemporánea. No debemos olvidar, sin embar- go, que esta iglesia fue el lugar de culto del complejo eclesiástico conocido comúnmente como de las Zitelle, el antiguo colegio que acogía a las chicas pobres, alejándolas así de la mezquindad de la vida. Debemos también recordar que Venecia, la ciudad Serenísima, llamada la puerta de Europa al Oriente, cuenta con una larguísima tradición de acoger pueblos diversos, especialmente por vía del comercio marítimo. La República de Venecia, nacida en el siglo IX, fue uno de los primeros ejemplos en la historia de un Estado basado en una organización moderna y democrática.8 El elemento reflectante que compone la exposición Te Veo, Me Veo nos conecta con el gran escenario de esta ciudad, donde los hombres y los objetos conviven en armonía con el medio ambiente, encontrando el equilibrio en sus múltiples y diversos reflejos en el espejo del agua. 7 http://www.chiesalogos.com/public/serie/matt-7.12-la-regola-d-oro-10.3.13.pdf 8 https://www.persee.fr/doc/efr_0223-5099_1996_act_220_1_4989 “En mi caso, el arte conceptual inicia desde un silencio interior producto de largos períodos de meditación. Te Veo, Me Veo, está inspirado en el aforismo griego, reconócete a ti mismo, lo que veo en ti habla más de mí que de ti. Mi formación de arquitecta facilita la construcción de estas experiencias intangibles”. Lidia León [LiLeón] 46


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