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Published by Luisa Tamara Elias Ruan, 2022-11-09 02:48:15

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["higi\u00e9nico usado. \u2014Qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed \u2013suspir\u00f3 Bev. \u2014S\u00ed, no est\u00e1 mal \u2013coincidi\u00f3 Richie\u2013. Se han ido los t\u00e1banos y la brisa aleja a los mosquitos. \u2013 La mir\u00f3 con aire esperanzado\u2013. \u00bfTienes un cigarrillo? \u2014No \u2013dijo ella\u2013. Ten\u00eda dos, pero los fum\u00e9 ayer. \u2014L\u00e1stima. Se oy\u00f3 un silbato y todos levantaron la vista; un largo tren de carga pasaba por el terrapl\u00e9n, al otro lado de Los Barrens, rumbo al patio de maniobras. Menudo panorama ver\u00edan los pasajeros, pens\u00f3 Richie. Primero el barrio pobre de Old Cape; despu\u00e9s los pantanos de bamb\u00faes, al otro lado del Kenduskeag; por fin, antes de abandonar Los Barrens, el foso humeante que era el basural de la ciudad. Por un breve instante pens\u00f3 otra vez en la historia de Eddie, lo del leproso que hab\u00eda visto bajo la casa abandonada de Neibolt Street. Lo apart\u00f3 de su mente y se volvi\u00f3 hacia Ben. \u2014\u00bfQu\u00e9 parte te gust\u00f3 m\u00e1s? \u2014\u00bfEh? \u2013Ben se volvi\u00f3 hacia \u00e9l, con cara culpable. Mientras Bev miraba al otro lado del Kenduskeag, absorta en sus propios pensamientos, \u00e9l le hab\u00eda estado observando el perfil... y el moret\u00f3n de la mejilla. \u2014De las pel\u00edculas, idiota. \u00bfQu\u00e9 parte te gust\u00f3 m\u00e1s? \u2014Me gust\u00f3 cuando el doctor Frankenstein arroja los cuerpos a los cocodrilos que hay debajo de su casa \u2013dijo Ben\u2013. Eso fue lo mejor, para m\u00ed. \u2014Fue horrible \u2013opin\u00f3 Beverly, estremecida\u2013. Detesto esas cosas: los cocodrilos, las pira\u00f1as, los tiburones. \u2014\u00bfQu\u00e9 son las pira\u00f1as? \u2013pregunt\u00f3 Richie, inmediatamente interesado. \u2014Peces peque\u00f1itos \u2013explic\u00f3 Beverly\u2013. Tienen muchos dientes peque\u00f1itos, pero terriblemente afilados. Si te metes en un r\u00edo donde hay pira\u00f1as, te comen hasta los huesos. \u2014\u00a1Ah! \u2014Una vez vi una pel\u00edcula. Los nativos quer\u00edan cruzar un r\u00edo, pero el puente se hab\u00eda ca\u00eddo \u2013dijo ella\u2013. As\u00ed que cogieron una vaca y la hicieron entrar al r\u00edo, y cruzaron mientras las pira\u00f1as se la com\u00edan. Cuando la sacaron, la vaca era s\u00f3lo un esqueleto. Tuve pesadillas durante una semana. \u2014Vaya, c\u00f3mo me gustar\u00eda tener algunos peces de \u00e9stos\u2013dijo Richie alegremente\u2013. Los pondr\u00eda en la ba\u00f1era de Henry Bowers. Ben solt\u00f3 una risita. \u2014No creo que se ba\u00f1e. \u2014Eso no lo se, pero si se que ser\u00e1 mejor cuidarnos de esos tipos \u2013apunt\u00f3 Beverly, toc\u00e1ndose el moret\u00f3n de la mejilla\u2013. Anteayer mi padre me dio una buena tunda por romper unos platos. Y con una a la semana me basta. Hubo un momento de silencio que habr\u00eda podido ser inc\u00f3modo, pero no lo fue. Richie lo quebr\u00f3 diciendo que a \u00e9l le hab\u00eda gustado m\u00e1s la parte en que el hombre\u2013lobo agarraba al hipnotizador perverso. Por una hora o m\u00e1s hablaron de las pel\u00edculas y de otras terror\u00edficas que hab\u00edan visto, y de las que emit\u00edan por televisi\u00f3n en Alfred Hitchcock presenta. Mev vio margaritas en la orilla y cort\u00f3 una. La puso primero bajo el ment\u00f3n de Richie y despu\u00e9s bajo el de Ben, para ver si les gustaba la mantequilla. Dijo que a los dos les gustaba. Los dos cobraron aguda conciencia de su ligero contacto en el hombro y del limpio olor de su pelo. Su rostro estuvo cerca del de Ben s\u00f3lo por un momento, pero esa noche \u00e9l so\u00f1\u00f3 con el aspecto que hab\u00edan tenido sus ojos durante ese momento interminable. Cuando la conversaci\u00f3n comenzaba a decaer, oyeron voces de dos personas que ven\u00edan por el sendero. Los tres se volvieron r\u00e1pidamente hacia all\u00ed. Richie repar\u00f3 en que ten\u00edan el r\u00edo a la espalda. No habr\u00eda forma de huir. Las voces se acercaron. Richie y Ben se pusieron, inconscientemente, algo por delante de 201","Beverly. Los matorrales del final del camino se estremecieron... y de pronto apareci\u00f3 Bill Denbrough. Ven\u00eda con un chico a quien Richie conoc\u00eda muy poco. Se llamaba Bradley y ceceaba espantosamente. \\\"Tal vez iba a Bangor con Bill para la terapia de la lengua\\\", pens\u00f3 Richie. \u2014\u00a1Gran Bill! \u2013dijo. Y luego, con la voz de Toodles\u2013: Nos alegra volver a verlo, se\u00f1or Denbrough. Bill los mir\u00f3 y sonri\u00f3. En ese momento, mientras Bill miraba a Ben, a Beverly y luego otra vez a Bradley, Richie tuvo una inesperada certidumbre: Beverly era parte de ellos; as\u00ed lo dec\u00edan los ojos de Bill. En cambio, Bradley no. Pod\u00eda quedarse un rato; hasta era posible que volviera alguna otra vez a Los Barrens porque nadie le dir\u00eda: \\\"No, disculpa, pero el Club de los Perdedores ya tiene un miembro con problemas de dicci\u00f3n.\\\" Pero no formaba parte de ellos. El pensamiento le produjo un miedo s\u00fabito e irracional. Por un momento se sinti\u00f3 como si hubiera nadado un largo trecho y descubriera, de pronto, que ya no hac\u00eda pie. Hubo un destello intuitivo: \\\"Nos est\u00e1 llevando a algo. Nos est\u00e1 eligiendo uno a uno. Nada de todo esto es casual. \u00bfEstamos ya todos?\\\" Entonces la intuici\u00f3n se perdi\u00f3 en una mara\u00f1a sin significado, como si un vidrio se rompiera contra el suelo de piedra. Adem\u00e1s, no importaba. All\u00ed estaba Bill, y Bill se har\u00eda cargo de todo; Bill no dejar\u00eda que las cosas se les fueran de las manos. Era el m\u00e1s alto y sin duda el m\u00e1s apuesto. Bastaba con mirar a Bev, que ten\u00eda los ojos clavados en \u00e9l, y a Ben, que la observaba con tristeza, comprendiendo. Bill era, tambi\u00e9n, el m\u00e1s fuerte de todos, y no s\u00f3lo en un sentido f\u00edsico. Hab\u00eda m\u00e1s que eso, pero Richie a\u00fan no conoc\u00eda la palabra carisma ni el otro significado del vocablo magnetismo; por eso pens\u00f3 s\u00f3lo que la fuerza de Bill era m\u00e1s profunda y pod\u00eda manifestarse de muchos modos, algunos, tal vez, inesperados. Y sospech\u00f3 tambi\u00e9n que, si Beverly se enamoraba de \u00e9l, ben no se pondr\u00eda celoso (\\\"como se pondr\u00eda \u2013pens\u00f3 Richie\u2013, si se enamorara de m\u00ed\\\") sino que lo aceptar\u00eda como algo natural. Y hab\u00eda otra cosa: Bill era bueno. Parec\u00eda est\u00fapido pensarlo (aunque en realidad no lo pensaba; lo sent\u00eda, simplemente) pero as\u00ed era. Bill parec\u00eda irradiar bondad y fuerza. Era como los caballeros de las pel\u00edculas viejas que todav\u00eda hacen llorar, dar gritos de j\u00fabilo y aplaudir al final. Fuerte y bueno. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, cuando sus recuerdos de lo ocurrido en Derry, durante aquel verano y antes, comenzaban a evaporarse r\u00e1pidamente, a Richie Tozier, ya en la adolescencia, se le ocurri\u00f3 que john Kennedy le hac\u00eda pensar en Bill el Tartaja. \\\"\u00bfQui\u00e9n?\\\", reaccion\u00f3 su mente. Levant\u00f3 la vista, algo intrigado, y sacudi\u00f3 la cabeza. \\\"Alguien que conoc\u00ed\\\", pens\u00f3. Y descart\u00f3 su vaga intranquilidad subi\u00e9ndose los anteojos hasta la frente para concentrarse en su tarea. \\\"Alguien que conoc\u00ed hace mucho tiempo.\\\" Bill Denbrough puso los brazos en jarras, sonri\u00f3 como un sol y dijo: \u2014Bu\u2013bu\u2013bueno, a\u2013a\u2013aqu\u00ed est\u2013estamos. Y ahora, \u00bfq\u2013q\u2013qu\u00e9 se ha\u2013ha\u2013hace? \u2014\u00bfTienes cigarrillos?\u2013pregunt\u00f3 Richie. 11. Cinco d\u00edas despu\u00e9s, cuando junio tocaba a su fin, Bill dijo a Richie que quer\u00eda ir a Neibolt Street para investigar el porche donde Eddie hab\u00eda visto al leproso. Acababan de volver a casa de Richie. Bill caminaba junto a Silver. Hab\u00eda llevado a Richie en la cesta durante la mayor parte del trayecto, en un vigorizante viaje a toda velocidad a trav\u00e9s de Derry, pero tuvo la prudencia de bajarlo a una manzana de su casa. Si la madre de Richie los ve\u00eda juntos en esa bicicleta, le dar\u00eda un ataque. La cesta de Silver estaba llena de pistolas de juguete; dos eran de Bill y tres de Richie. Hab\u00edan pasado casi toda la tarde en Los Barrens, jugando a pistoleros. Beverly Marsh hab\u00eda aparecido a eso de las tres, con vaqueros deste\u00f1idos llevando una vieja escopeta de aire comprimido. El ruido del 202","disparo parec\u00eda el de un almohad\u00f3n inflado cuando alguien se sentaba encima. La especialidad de Beverly era treparse a los \u00e1rboles y disparar desde all\u00ed sobre la gente desprevenida. El moret\u00f3n de su mejilla se hab\u00eda descolorido hasta tomar un color amarillento. \u2014\u00bfQu\u00e9 has dicho? \u2013pregunt\u00f3 Richie. Estaba asustado... pero tambi\u00e9n algo intrigado. \u2014Q\u2013q\u2013quiero echar un vi\u2013vistazo bajo ese p\u2013p\u2013porche \u2013dijo Bill. Su voz era la de un empecinado, pero no miraba a Richie. En sus p\u00f3mulos hab\u00eda una fuerte mancha de color. Hab\u00edan llegado a la casa de Richie, y all\u00ed estaba Maggie Tozier, en el porche, leyendo un libro. Los salud\u00f3 con la mano: \u2014\u00a1Hola, chicos! \u00bfQuer\u00e9is t\u00e9 helado? \u2014Enseguida vamos, mam\u00e1 \u2013dijo Richie. Y a Bill\u2013: All\u00e1 no habr\u00e1 nadie. Probablemente Eddie vio a un vagabundo y perdi\u00f3 la cabeza. Por Dios, ya lo conoces. \u2014S\u00ed, lo c\u2013c\u2013conozco. P\u2013p pero recu\u2013recuerda lo de la f\u2013f\u2013foto del \u00e1l\u00e1lbum. Richie cambi\u00f3 de posici\u00f3n, inc\u00f3modo. Bill levant\u00f3 la mano derecha. Las tiritas ya no estaban, pero a\u00fan se ve\u00edan c\u00edrculos de tejido cicatrizado en los tres primeros dedos. \u2014S\u00ed, pero... \u2014E\u2013e\u2013esc\u00fachame\u2013dijo Bill. Habl\u00f3 muy lentamente, mir\u00e1ndolo a los ojos. Una vez m\u00e1s, repas\u00f3 las similitudes entre el relato de Ben y el de Eddie... y las relacion\u00f3 con lo que ellos hab\u00edan visto en la fotograf\u00eda m\u00f3vil. Sugiri\u00f3, una vez m\u00e1s, que el payaso hab\u00eda asesinado a los ni\u00f1os que en diciembre aparecieron muertos en Derry. \u2014Y t\u2013t\u2013tal vez no s\u2013s\u2013s\u00f3lo a ellos \u2013termin\u00f3\u2013. \u00bfQ\u2013q\u2013qu\u00e9 me d\u2013d\u2013dices de todos los que des\u2013 des\u2013desaparecieron? \u00bfY de Ed\u2013ed\u2013Eddie Corcoran? \u2014Lo asust\u00f3 el padrastro, joder \u2013dijo Richie. \u2013T\u2013t\u2013tal vez s\u00ed, p\u2013p\u2013pero tal vez n\u2013no. Yo l\u2013l\u2013lo c\u2013conoc\u00eda un p\u2013ppoquito; s\u00e9 q\u2013q\u2013que el padre le p\u2013ppegaba. T\u2013t\u2013tambi\u00e9n s\u00e9 q\u2013q\u2013que a veces pasaba la nonoche f\u2013f\u2013fuera de su c\u2013c\u2013asa p\u2013p\u2013 para huir de \u00e9l. \u2014Y t\u00fa crees que el payaso pudo atraparlo mientras estaba fuera de su casa \u2013dijo Richie. Bill asinti\u00f3. \u2014Y entonces, \u00bfqu\u00e9 quieres? \u00bfPedirle un aut\u00f3grafo? \u2014S\u2013s\u2013si el p\u2013payaso mat\u00f3 a los ototros, t\u2013tambi\u00e9n m\u2013m\u2013mat\u00f3 a G\u2013georgie. \u2013Los ojos de Bill se encontraron con los de Richie. Eran duros, inflexibles, implacables\u2013. Q\u2013q\u2013quiero m\u2013matarlo. \u2014Por Dios \u2013dijo Richie, asustado\u2013. \u00bfY c\u00f3mo piensas hacerlo? \u2014Mi\u2013mi p\u2013p\u2013pap\u00e1 tiene una pistola. \u00c9l no s\u2013s\u2013sabe que yo s\u00e9, p\u2013p\u2013pero la v\u2013vi. Est\u00e1 en el \u00faltimo estante de su r\u2013r\u2013ropero: \u2014Me parece muy bien, si es hombre \u2013dijo Richie\u2013, y siempre que lo encontremos sentado sobre un mont\u00f3n de huesos de chicos. \u2014\u00a1Ten\u00e9is el t\u00e9 servido, chicos! \u2013anunci\u00f3 la madre de Richie alegremente\u2013. \u00a1Venid! \u2014\u00a1Enseguida vamos, mam\u00e1! \u2013repiti\u00f3 Richie, ofreci\u00e9ndole una amplia sonrisa que desapareci\u00f3 en cuanto se volvi\u00f3 hacia Bill\u2013. Yo no disparar\u00eda contra un tipo s\u00f3lo porque vistiera de payaso, Billy. Eres mi mejor amigo, pero yo no lo har\u00eda ni dejar\u00eda que t\u00fa lo hicieras, Si pudiera imped\u00edrtelo. \u2014\u00bfY s\u2013s\u2013si hubiera u\u2013u\u2013un mo\u2013mont\u00f3n de huesos? Richie no dijo nada por un momento. Luego pregunt\u00f3. \u2014\u00bfQu\u00e9 har\u00e1s si no es un hombre, Billy? \u00bfY si es una especie de monstruo? \u00bfY si existen esas cosas? Ben Hanscom dijo que era la momia y que los globos flotaban contra el viento, y que no ten\u00eda sombra. La foto del \u00e1lbum... no s\u00e9 si lo imaginamos o si era m\u00e1gica. Pero no creo haberlo imaginado. Por lo menos, tus dedos no imaginaron nada, \u00bfeh? 203","Bill sacudi\u00f3 la cabeza. \u2014Entonces, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer si no es un hombre, Billy? \u2014T\u2013t\u2013tendremos que im\u2013imaginar otra c\u2013c\u2013cosa. \u2014Oh, s\u00ed \u2013dijo Richie\u2013. Disparas cuatro o cinco voces, y si contin\u00faa avanzando hacia nosotros, como el hombre\u2013lobo de la pel\u00edcula que vi con Ben y Bev, puedes probar con tu tirachinas. Y si el tirachinas no da resultado, yo le arrojar\u00e9 polvo para hacerlo estornudar. Y si con todo eso sigue avanzando, podemos pedir tiempo muerto y decirle: Eh, espere un momento, se\u00f1or monstruo. Esto no da resultado. Voy a consultar en la biblioteca y vuelvo. \u00bfEs eso lo que vas a decir, Gran Bill? Mir\u00f3 a su amigo, expectante. Una parte de \u00e9l quer\u00eda que Bill insistiera con su idea de inspeccionar bajo el porche de aquella casa vieja, pero otra parte quer\u00eda (desesperadamente) que Bill abandonara la idea. De alg\u00fan modo, aquello era como haber entrado en alguna de las sesiones terror\u00edficas del Aladdin, pero de otro modo, de un modo crucial, no se parec\u00eda en nada a eso. Porque uno no se sent\u00eda a salvo, como en el cine, donde uno sab\u00eda que todo terminar\u00eda bien y que, en todo caso, saldr\u00eda con el trasero intacto. La fotograf\u00eda de Georgie no hab\u00eda sido una pel\u00edcula. Richie cre\u00eda estar olvid\u00e1ndose de eso, pero al parecer se enga\u00f1aba, porque pod\u00eda ver los cortes en los dedos de Billy. Si no lo hubiera sacado a tirones... Bill, increiblemente, estaba sonriendo. Sonre\u00eda, s\u00ed. \u2014T\u2013t\u2013t\u00fa quisiste que t\u2013t\u2013te llevara a v\u2013v\u2013ver esa fo\u2013 fo\u2013foto\u2013se\u00f1al\u00f3\u2013. Ahora q\u2013q\u2013quiero lle\u2013 llevarte a ver u\u2013u\u2013una casa. Toma y daca. \u2014Asquerosa caca \u2013rim\u00f3 Richie. Y los dos rompieron a re\u00edr. \u2014M\u2013n\u2013ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana \u2013dijo Bill, como si todo estuviera resuelto. \u2014\u00bfY si es un monstruo? \u2013pregunt\u00f3 Richie, mir\u00e1ndolo a los ojos\u2013. \u00bfY si el rev\u00f3lver de tu padre no lo detiene, Bill? \u2014P\u2013p\u2013pensaremos otra c\u2013c\u2013cosa \u2013repiti\u00f3 Bill\u2013. Qu\u00e9 remedio. Ech\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s y ri\u00f3 como un loco. Un momento despu\u00e9s, Richie lo imit\u00f3. Caminaron juntos hasta el porche de Richie. Maggie hab\u00eda preparado t\u00e9 fr\u00edo y un plato de pastas. \u2014\u00bfQ\u2013q\u2013quieres venir? \u2014No \u2013dijo Richie\u2013. Pero ir\u00e9. Bill le dio una palmada en la espalda, y eso pareci\u00f3 reducir el miedo a algo soportable... aunque Richie tuvo la s\u00fabita seguridad (y no se equivocaba) de que aquella noche el sue\u00f1o tardar\u00eda en llegar. \u2014Parece que estaban discutiendo algo muy importante\u2013coment\u00f3 la se\u00f1ora Tozier, sent\u00e1ndose otra vez, con el libro en una mano y un vaso de t\u00e9 en la otra, mientras miraba a los muchachitos, llena de expectativa. \u2014Oh, a Denbrough se le ha metido en la cabeza que los Red Sox van a ascender a primera divisi\u00f3n \u2013dijo Richie. \u2014Yo y m\u2013m\u2013mi padre es\u2013es\u2013estamos seguros de que t\u2013t\u2013tienen una b\u2013b\u2013buena op\u2013p\u2013p\u2013 oportunidad \u2013dijo Bill, y prob\u00f3 su t\u00e9\u2013. E\u2013e\u2013est\u00e1 m\u2013m\u2013muy b\u2013bueno, sese\u2013se\u00f1ora T\u2013T\u2013Tozier. \u2014Gracias, Bill. \u2014Los Red Sox van a llegar a primera el d\u00eda en que t\u00fa dejes de tartamudear, boca de trapo \u2013dijo Richie. \u2014\u00a1Richie! \u2013chill\u00f3 la se\u00f1ora Tozier. Estuvo a punto de dejar caer su vaso. Pero tanto Richie como Bill Denbrough re\u00edan hist\u00e9ricamente. Mir\u00f3 a su hijo, a Bill, otra vez a su hijo, conmovida por una extra\u00f1eza que era, en su mayor parte, simple perplejidad, pero tambi\u00e9n un miedo tan delgado y agudo que le penetr\u00f3 hasta lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n y qued\u00f3 vibrando all\u00ed, como un diapas\u00f3n de vidrio. \\\"No los comprendo, a ninguno de los dos \u2013pens\u00f3\u2013. No s\u00e9 a d\u00f3nde van, qu\u00e9 hacen, qu\u00e9 204","quieren... ni qu\u00e9 ser\u00e1 de ellos. A veces... oh, a veces siento miedo por ellos, y otras veces siento miedo de ellos...\\\" Se descubri\u00f3 pensando, no por primera vez, que habr\u00eda sido hermoso tener tambi\u00e9n una ni\u00f1a. Una hermosa ni\u00f1a rubia que ella habr\u00eda vestido con faldas combinadas con lazos y, en domingo, con zapatitos de charol negro. Una bonita ni\u00f1a a la que hubiese gustado preparar bizcochos despu\u00e9s de clase y que hubiera pedido mu\u00f1ecas, no libros de ventriloquia y modelos de autom\u00f3viles muy veloces. A una ni\u00f1a habr\u00eda podido entenderla. 12. \u2014\u00bfLo conseguiste? \u2013pregunt\u00f3 Richie, ansioso. Iban llevando sus bicicletas por Kansas Street, a lo largo de Los Barrens, a las diez de la ma\u00f1ana siguiente. El cielo estaba gris y opaco. Hab\u00edan anunciado lluvias para la tarde. Richie no hab\u00eda podido dormirse hasta medianoche, y Denbrough parec\u00eda haber tenido el mismo problema, porque parec\u00eda tener dos buenas bolsas de carb\u00f3n bajo los ojos. \u2014L\u2013l\u2013lo consegu\u00ed\u2013confirm\u00f3 Bill, dando unas palmadas a su chaqueta verde. \u2014Ens\u00e9\u00f1ame \u2013pidi\u00f3 Richie, fascinado. \u2014Ahora no. \u2013Bill sonri\u00f3\u2013. Pp\u2013podr\u00eda verlo a\u2013alguien Ta\u2013tambi\u00e9n traje esto. Y sac\u00f3 su tirachinas Bullseye del bolsillo trasero. \u2014Oh, mierda, est\u00e1s chiflado \u2013dijo Richie, y se ech\u00f3 a re\u00edr. Bill simul\u00f3 estar ofendido. \u2014L\u2013l\u2013la idea fue t\u2013t\u2013tuya, Tozier. El tirachinas de aluminio hab\u00eda sido su regalo de cumplea\u00f1os, a los diez, t\u00e9rmino medio elegido por Zack entre el rifle calibre 22 que Bill quer\u00eda y la rotunda negativa de su madre a dejarlo usar un arma de fuego. El folleto de instrucciones dec\u00eda que el tirachinas era una buena arma de caza, cuando uno aprend\u00eda a usarla. \\\"En las manos adecuadas, Bullseye es tan mort\u00edfero y efectivo como un buen arco o un arma de fuego\\\", proclamaba el folleto. Despu\u00e9s de ensalzar semejantes virtudes, advert\u00eda que la honda pod\u00eda ser peligrosa. Su propietario no deb\u00eda apuntar a nadie con ninguna de las veinte municiones incluidas, as\u00ed como no le apuntar\u00eda con una pistola cargada. Bill todav\u00eda no la manejaba muy bien (y sospechaba que jam\u00e1s llegar\u00eda a conseguirlo), pero consideraba que la advertencia del folleto estaba justificada. El grueso el\u00e1stico ten\u00eda mucho impulso y cuando acertaba a una lata le hac\u00eda un agujero tremendo. \u2014\u00bfSabes usarla, Gran Bill? \u2013pregunt\u00f3 Richie. \u2014Un p\u2013p\u2013poco \u2013dijo Bill. Era cierto s\u00f3lo en parte. Despu\u00e9s de mucho estudiar las ilustraciones del folleto y de practicar en el parque de Derry hasta dejarse el brazo entumecido, hab\u00eda llegado a dar en el blanco m\u00e1s o menos tres veces de cada diez intentos. Y una vez casi hab\u00eda hecho diana. Richie tir\u00f3 del el\u00e1stico, lo hizo sonar y devolvi\u00f3 el arma sin decir nada. Le parec\u00eda muy dudoso que prestara tanto servicio como la pistola de Zack Denbrough cuando de matar monstruos se tratara. \u2014Bien \u2013dijo\u2013. As\u00ed que has tra\u00eddo tu tirachinas. Vaya, gran cosa. Eso no es nada. Mira lo que traje yo, Denbrough. Y sac\u00f3 de su chaqueta un paquete con la caricatura de un gordo que estornudaba. Los dos se miraron por un instante. Y luego estallaron en carcajadas palme\u00e1ndose mutuamente la espalda. \u2014E\u2013e\u2013estamos preparados para c\u2013ccualquier eventualidad \u2013 dijo Bill, por fin, enjuag\u00e1ndose los ojos con la manga. 205","\u2014Desde luego, Bill el Tartaja. \u2014Escucha. Va\u2013va\u2013vamos a dejar tu b\u2013b\u2013bicic\u2013c\u2013cleta ah\u00ed abajo, en Los Barrens. D\u2013donde yo dejo a SS\u2013Silver cuando jugamos. T\u2013t\u00fa vendr\u00e1s en m\u2013m\u2013mi cesta, p\u2013p\u2013por si t\u2013tenemos q\u2013q\u2013que salir hu\u2013hu\u2013huyendo. Richie asinti\u00f3. No le parec\u00eda adecuado discutir, pues su peque\u00f1a Raleigh (a veces se golpeaba las rodillas contra el manillar, cuando pedaleaba muy r\u00e1pido) parec\u00eda un pigmeo comparada con Silver. Sab\u00eda que Bill era m\u00e1s fuerte y Silver m\u00e1s veloz. Llegaron al peque\u00f1o puente, donde Bill le ayud\u00f3 a colgar su bicicleta. Despu\u00e9s se sentaron y, con el ruido ocasional del tr\u00e1fico sobre sus cabezas, Bill abri\u00f3 la cremallera de su chaqueta y sac\u00f3 la pistola de su padre. \u2014T\u2013t\u2013ten mucho c\u2013c\u2013cuidado, \u00bfquieres? \u2013dijo, entreg\u00e1ndola a Richie, que se qued\u00f3 boquiabierto. Es este tipo de p\u2013p\u2013pistolas n\u2013no\u2013no tiene se\u2013seguro. \u2014\u00bfEst\u00e1 cargada? \u2013pregunt\u00f3 Richie con temor reverencial. La pistola, una Ppk\u2013Walther era incre\u00edblemente pesada. \u2014T\u2013t\u2013todav\u00eda no \u2013dijo Bill, palme\u00e1ndose el bolsillo\u2013. Aq\u2013qu\u00ed t\u2013t\u2013tengo algunas b\u2013b\u2013balas. Pero mi pp\u2013pap\u00e1 dice que s\u2013s\u2013si el arma te nota d\u2013ddescuidado, s\u2013s\u2013se carga sola. P\u2013p\u2013para poder d\u2013 d\u2013disparar c\u2013c\u2013contra ti. Su rostro esboz\u00f3 una extra\u00f1a sonrisa, expresando que, si bien no cre\u00eda en semejante tonter\u00eda, la cre\u00eda a pies juntillas. Richie comprendi\u00f3. En el arma hab\u00eda algo de mort\u00edfero que \u00e9l nunca hab\u00eda percibido en los rev\u00f3lveres de su padre (aunque la escopeta ten\u00eda algo, en su modo de inclinarse contra el interior del armario, en el garaje, casi como si dijera: \\\"Podr\u00eda ser muy malvada si me lo propusiera, cr\u00e9eme\\\"). Pero esa pistola Walther, parec\u00eda fabricada exclusivamente para matar gente. Y Richie comprendi\u00f3, con un escalofr\u00edo, que para eso la hab\u00edan fabricado. \u00bfQu\u00e9 otra cosa se pod\u00eda hacer con una pistola? \u00bfEncender un cigarrillo? Gir\u00f3 el ca\u00f1\u00f3n hacia s\u00ed, poniendo cuidado en mantener las manos lejos del gatillo. Le bast\u00f3 echar un vistazo a aquel negro ojo sin p\u00e1rpados para comprender la peculiar sonrisa de Bill. Record\u00f3 lo que le hab\u00eda dicho su padre: \\\"Si recuerdas que las armas descargadas no existen, nunca tendr\u00e1s problemas con las armas de fuego, Richie.\\\" Y la devolvi\u00f3 a Bill, aliviado de desprenderse de ella. Bill volvi\u00f3 a guard\u00e1rsela bajo la chaqueta. De pronto, la casa de Neibolt Street parec\u00eda menos atemorizante... pero la posibilidad de que hubiera derramamiento de sangre adquir\u00eda, en cambio, nuevas fuerzas. Mir\u00f3 a Bill, tal vez con intenci\u00f3n de disuadirlo, pero interpret\u00f3 su expresi\u00f3n y se limit\u00f3 a decir: \u2014\u00bfListo? 13. Como de costumbre, cuando Bill levant\u00f3 el pie del suelo, Richie tuvo la seguridad de que iban a estrellarse contra el implacable pavimento. La gran bicicleta se bamboleaba locamente de lado a lado. Los naipes sujetos a los rayos dejaron de disparar tiros para iniciar el fuego de ametralladora. Los bamboleos se hicieron m\u00e1s pronunciados. Richie cerr\u00f3 los ojos y esper\u00f3 a que ocurriera lo inevitable. Entonces Bill vocifer\u00f3: \u2014\u00a1Hai\u2013oh, Silver, arreee! La bicicleta tom\u00f3 m\u00e1s velocidad y por fin ces\u00f3 de marearlos con ese bamboleo. Richie afloj\u00f3 las manos aferradas a la cintura de Bill y se sostuvo del castillo montado sobre la rueda trasera. Bill cruz\u00f3 Kansas Street en diagonal, vol\u00f3 por las calles laterales a una velocidad cada vez mayor y se encamin\u00f3 hacia Witcham Street como si corriera por estratos geol\u00f3gicos. Abandonaron Straphan 206","Street y tomaron por Witcham a una velocidad exorbitante. Bill inclin\u00f3 a Silver hasta casi tumbarla, bramando otra vez: \u2014\u00a1Hai\u2013oh, Silver! \u2014\u00a1Vamos, Gran Bill! \u2013grit\u00f3 Richie, tan asustado que estaba a punto de ensuciarse los vaqueros, pero riendo como loco\u2013. \u00a1\u00c9chale el resto! Bill respondi\u00f3 poni\u00e9ndose de pie sobre los pedales, para imprimirles un ritmo lun\u00e1tico. Richie estudi\u00f3 su espalda, asombrosamente ancha, considerando que s\u00f3lo ten\u00eda once a\u00f1os, y el movimiento de sus hombros bajo la chaqueta. De pronto tuvo la seguridad de que eran invulnerables, de que vivir\u00edan por siempre jam\u00e1s. Bueno, tal vez los dos no... pero Bill s\u00ed, seguro. Bill no ten\u00eda idea de lo fuerte que era, tan seguro, tan perfecto. Volaron por Witcham Street, entre casas cada vez m\u00e1s espaciadas, por intersecciones menos frecuentes. \u2014\u00a1Hai\u2013oh, Silver! \u2013chill\u00f3 Bill. Y Richie aull\u00f3, con su voz de negro Jim, potente y aguda: \u2014\u00a1Aio, Silver! \u00a1Eso \u00e9, amito, eso \u00e9! \u00a1C\u00f3mo cure el amito, se\u00f1\u00f3! \u00a1Aio, Silver, Arreeee! Ya estaban cruzando terrenos verdes, planos y sin profundidad bajo el cielo gris. Richie distingui\u00f3, en la distancia, la vieja estaci\u00f3n de ladrillos. A su derecha, los dep\u00f3sitos de hojalata marchaban en fila. Silver se sacudi\u00f3 sobre un par de v\u00edas del tren; luego cruz\u00f3 otras. Y all\u00ed estaba Neibolt Street saliendo hacia la derecha. Bajo el cartel de su nombre, otro dec\u00eda: \\\"A la v\u00eda del tren\\\". Estaba oxidado y colgaba torcido. M\u00e1s abajo hab\u00eda un tercer cartel, m\u00e1s grande, de fondo amarillo con letras negras. Era casi un comentario a lo que eran las v\u00edas en s\u00ed. Dec\u00eda: \\\"Callej\u00f3n sin salida\\\". Bill vir\u00f3 hacia Neibolt, se acerc\u00f3 a la acera y baj\u00f3 el pie. \u2014D\u2013d\u2013desde aqu\u00ed ir\u2013iremos c\u2013ccaminando. Richie se baj\u00f3 de la cesta, con una sensaci\u00f3n de alivio y pena. \u2014De acuerdo. Caminaron por la acera, resquebrajada y llena de hierbas. Delante, en las v\u00edas, una locomotora diesel marchaba lentamente, dejaba apagar su ruido y volv\u00eda a empezar. \u2014\u00bfTienes miedo? \u2013pregunt\u00f3 Richie. Bill, que llevaba a Silver por el manillar, le dirigi\u00f3 una breve mirada. \u2014S\u2013s\u00ed. \u00bfY t\u00fa? \u2014Por supuesto. Bill le cont\u00f3 que, la noche anterior, hab\u00eda interrogado a su padre sobre Neibolt Street. Al parecer, all\u00ed hab\u00edan vivido muchos ferroviarios hasta el final de la Segunda Guerra Mundial: ingenieros, maquinistas, se\u00f1aleros o peones. La calle hab\u00eda declinado junto con la estaci\u00f3n. A medida que Bill y Richie avanzaban, las casas se iban separando cada vez m\u00e1s y se tornaban m\u00e1s sucias, m\u00e1s pobres. Las \u00faltimas tres o cuatro, a ambos lados, estaban vac\u00edas y cerradas con tablas, con los patios invadidos por la hierba. Un cartel de \\\"se vende\\\" se balanceaba desoladamente en un porche. A ojos de Richie, ese letrero parec\u00eda tener mil a\u00f1os. La acera se interrumpi\u00f3. Ahora caminaban por una senda apisonada, donde las hierbas crec\u00edan sin mucha convicci\u00f3n. Bill se detuvo y se\u00f1al\u00f3. \u2014A\u2013a\u2013ah\u00ed est\u2013est\u00e1. El 29 de Neibolt Street hab\u00eda sido, en otros tiempos, una pulcra vivienda roja al estilo de Cape Cod. Tal vez, pens\u00f3 Richie, ah\u00ed hab\u00eda vivido un ingeniero, un soltero que no usaba pantalones sino vaqueros, y guantes de cuero, y gorras acolchadas. Un tipo que iba a esa casa una o dos veces al mes, para pasar tres o cuatro d\u00edas escuchando la radio mientras atend\u00eda el jard\u00edn. Un tipo que com\u00eda casi todo frito (y sin verduras, aun que las cultivar\u00eda para sus amigos) y que, en las noches ventosas, pensaba en la muchacha de sus sue\u00f1os. 207","Ahora, la pintura roja se hab\u00eda deste\u00f1ido hasta un rosa debilucho que se estaba descascarillando en feos parches parecidos a llagas. Las ventanas eran ojos ciegos, cerradas con tablas. Casi todas las tejas hab\u00edan desaparecido. La hierba crec\u00eda a ambos lados de la casa y el c\u00e9sped estaba cubierto de dientes de le\u00f3n, los primeros de la temporada. A la izquierda, una alta cerca de madera, cuyo blanco, tal vez n\u00edveo alg\u00fan d\u00eda, hab\u00eda tomado un gris opaco casi igual al del cielo cubierto, se inclinaba a un lado y otro, entre los arbustos, como si estuviera ebria. Por la mitad de esa cerca, Richie divis\u00f3 un bosquecillo de girasoles; los m\u00e1s altos parec\u00edan superar el metro y medio. Ten\u00edan un aspecto horripilante que no le gust\u00f3. La brisa los sacud\u00eda, haciendo que cabecearan como diciendo: \\\"Han llegado los chicos Muy bien, \u00bfno? M\u00e1s chicos para nosotros.\\\" Richie se estremeci\u00f3. Mientras Bill apoyaba a Silver contra un olmo, Richie estudi\u00f3 la casa. Vio que una rueda asomaba entre el pasto denso, cerca del porche, y lo se\u00f1al\u00f3. Bill asinti\u00f3; era el triciclo ca\u00eddo que hab\u00eda mencionado Eddie. Miraron calle arriba y calle abajo. El chu\u2013chu de la locomotora subi\u00f3, baj\u00f3 y volvi\u00f3 a acentuarse. El ruido parec\u00eda pender como un hechizo con el cielo nublado. Neibolt estaba completamente desierta. Richie o\u00eda alg\u00fan coche, de vez en cuando, por la carretera 2, pero no lo pod\u00eda ver. La locomotora se oy\u00f3 m\u00e1s cerca y m\u00e1s lejos, m\u00e1s cerca y m\u00e1s lejos. Los enormes girasoles cabeceaban con aire sabio. \\\"Chicos frescos. Buenos ni\u00f1os para nosotros.\\\" \u2014\u00bfL\u2013l\u2013listo? \u2013pregunt\u00f3 Bill. Richie dio un saltito. \u2014\u00bfSabes una cosa? Los \u00faltimos libros que saqu\u00e9 de la biblioteca vencen hoy \u2013dijo Richie\u2013. Tendr\u00eda que... \u2014C\u2013c\u2013corta el r\u2013rollo, R\u2013r\u2013richie. \u00bfEst\u2013est\u00e1s listo o no? \u2014Creo que s\u00ed \u2013dijo Richie, sabiendo que no estaba listo ni lo estar\u00eda nunca. Cruzaron el c\u00e9sped lleno de hierbas hasta el porche. \u2014M\u2013m\u2013mira es\u2013eso. En el lado izquierdo, el enrejado del porche estaba inclinado hacia fuera, contra una mara\u00f1a de arbustos. Los dos ni\u00f1os vieron clavos herrumbrados que se hab\u00edan desprendido. All\u00ed hab\u00eda viejos rosales; aunque las rosas florec\u00edan descuidadamente a ambos lados de la parte desprendida, las que estaban alrededor y enfrente de esa abertura ten\u00edan un aspecto esquel\u00e9tico y muerto. Bill y Richie se miraron sombr\u00edamente. Todo lo que Eddie hab\u00eda dicho se estaba confirmando; siete semanas despu\u00e9s, all\u00ed estaban las pruebas. \u2014En realidad no quieres ir ah\u00ed abajo, \u00bfverdad? \u2013rog\u00f3 Richie. \u2014N\u2013n\u2013no \u2013dijo Bill\u2013, p\u2013p\u2013pero voy a ir. Y Richie, con el coraz\u00f3n encogido, vio que hablaba muy en serio. La luz gris hab\u00eda vuelto a sus ojos. En las l\u00edneas de su cara hab\u00eda una p\u00e9trea voluntad que lo hac\u00eda parecer mayor. Richie pens\u00f3: \\\"Creo que est\u00e1 decidido a matarlo, si lo encuentra aqu\u00ed. Tal vez quiera matarlo y llevar la cabeza a su padre, para decirle: Mira, esto es lo que mat\u00f3 a Georgie; ahora puedes volver a hablar conmigo por las noches, a contarme c\u00f3mo te fue en el trabajo o a qui\u00e9n le toc\u00f3 pagar el caf\u00e9 esta ma\u00f1ana.\\\" \u2014Bill... Pero Bill ya no estaba all\u00ed. Iba hacia el extremo derecho del porche, por donde Eddie deb\u00eda de haberse escurrido. Richie tuvo que correr para seguirlo y estuvo a punto de caer sobre el herrumbroso triciclo enredado en el pastizal. Alcanz\u00f3 a Bill en el momento en que \u00e9ste se pon\u00eda en cuclillas para mirar bajo el porche. En ese extremo no hab\u00eda verja; alguien, alg\u00fan vagabundo, la habr\u00eda arrancado tiempo atr\u00e1s, para refugiarse all\u00ed abajo, donde no llegara la nieve del invierno, la fr\u00eda lluvia oto\u00f1al ni los chubascos de verano. Richie se agach\u00f3 a su lado, con el coraz\u00f3n palpitando como un tambor. Bajo el porche no hab\u00eda sino montones de hojas podridas, peri\u00f3dicos amarillentos y sombras. Demasiadas sombras. 208","\u2014Bill \u2013repiti\u00f3. \u2014\u00bfQu\u00e9? \u2013Bill hab\u00eda vuelto a sacar la Walther de su padre. Retir\u00f3 el cargador y tom\u00f3 cuatro balas de su bolsillo. Las carg\u00f3 una a una, mientras Richie le observaba, fascinado. Cuando volvi\u00f3 a mirar bajo el porche, repar\u00f3 en algo m\u00e1s. Hab\u00eda vidrios rotos. Fragmentos de vidrio que refulg\u00edan d\u00e9bilmente. El est\u00f3mago de Richie se retorci\u00f3 dolorosamente. No era ning\u00fan est\u00fapido, y comprend\u00eda que ese detalle ven\u00eda a confirmar el relato de Eddie. Si hab\u00eda astillas de vidrio entre las hojas fermentadas, bajo el porche, la ventana hab\u00eda sido rota desde dentro, desde el s\u00f3tano. \u2014\u00bfQ\u2013qu\u00e9? \u2013pregunt\u00f3 Bill, otra vez, levantando la mirada hacia \u00e9l. Su cara estaba p\u00e1lida. Al mirar ese rostro decidido, Richie arroj\u00f3 mentalmente la toalla. \u2014Olv\u00eddalo \u2013dijo. \u2014\u00bfV\u2013v\u2013vienes? \u2014S\u00ed. Se metieron a rastras por debajo del porche. El olor de las hojas en descomposici\u00f3n sol\u00eda ser agradable, pero aqu\u00e9l no. Las hojas parec\u00edan esponjas bajo las manos y las rodillas. Richie tuvo la sensaci\u00f3n de que formaban un grueso colch\u00f3n. De pronto se pregunt\u00f3 qu\u00e9 har\u00eda si una mano o una garra surg\u00eda de entre las hojas para apresarlo. Bill estaba examinando la ventana rota. Hab\u00eda fragmentos de vidrio por todas partes. La varilla de madera que separaba los paneles yac\u00eda bajo los pelda\u00f1os del porche en. dos trozos astillados. La parte alta del marco sobresal\u00eda como un hueso roto. \u2014Esto recibi\u00f3 un golpe muy fuerte \u2013susurr\u00f3 Richie. Bill, que estaba espiando hacia dentro (o tratando de hacerlo), asinti\u00f3. Richie lo apart\u00f3 con el codo para mirar tambi\u00e9n. El s\u00f3tano era un penumbroso batiburrillo de cajas y cajones. El suelo era de tierra y, como las hojas, desped\u00eda un aroma h\u00famedo y mohoso. A la izquierda se ve\u00eda el bulto de una caldera que proyectaba tuber\u00edas redondas \u2013hacia el bajo cielo raso. M\u00e1s all\u00e1, en un extremo del s\u00f3tano, Richie vio una casilla grande, con flancos de madera. Lo primero que se le ocurri\u00f3 fue que se trataba de un establo, pero \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda tener caballos en un s\u00f3tano? Luego comprendi\u00f3 que, en una casa tan vieja, la caldera deb\u00eda de haber sido de carb\u00f3n y no de petr\u00f3leo. Nadie se hab\u00eda molestado en efectuar la adaptaci\u00f3n de la caldera, porque nadie ten\u00eda inter\u00e9s en la casa. Esa casilla deb\u00eda de ser una carbonera. A la derecha, Richie divis\u00f3 un tramo de escalera que sub\u00eda al nivel de la calle. Bill estaba sentado, encorvado hacia adelante... y antes de que Richie pudiera percatarse de sus intenciones, las piernas de su amigo estaban desapareciendo por la ventana. \u2014\u00a1Bill, por el amor de Dios! \u2013sise\u00f3\u2013. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo? \u00a1Sal de ah\u00ed! Bill no contest\u00f3: Sigui\u00f3 desliz\u00e1ndose. Su chaqueta se enrosc\u00f3 por la espalda y estuvo a punto de engancharse en un trozo de vidrio que habr\u00eda podido hacerle un buen corte. Un segundo despu\u00e9s, sus zapatillas golpearon el duro suelo de dentro. \u2014Maldita sea \u2013murmur\u00f3 Richie fren\u00e9ticamente, mirando el cuadrado de oscuridad donde su amigo acababa de desaparecer\u2013. Bill, \u00bfte has vuelto loco? \u2014Si quieres, R\u2013R\u2013Richie, puedes q\u2013q\u2013quedarte ah\u00ed Mo\u2013no\u2013monta guardia. Lo que \u00e9l hizo fue ponerse boca abajo y meter las piernas por la ventana del s\u00f3tano, antes de que le fallara el valor, rezando para no cortarse las manos o el vientre con el vidrio roto. Algo le sujet\u00f3 las piernas. Richie lanz\u00f3 un alarido. \u2014S\u2013s\u2013ssoy yo \u2013susurr\u00f3 Bill. Un momento despu\u00e9s, Richie estaba de pie a su lado, baj\u00e1ndose la camisa y la chaqueta\u2013. \u00bfQui\u00e9n cre\u00edste que era? \u2014El hombre del saco \u2013dijo Richie, con una risa estremecida. \u2014T\u2013t\u2013t\u00fa ve p\u2013p\u2013por ese l\u2013l\u2013lado y yo i\u2013i\u2013i... \u2014Ni pensarlo \u2013replic\u00f3 Richie. O\u00eda claramente el latir de su coraz\u00f3n en su voz, sobresaltada e 209","irregular\u2013. Voy contigo, Gran Bill. Avanzaron hacia la carbonera; Bill, algo m\u00e1s adelante, con la pistola en la mano; Richie lo segu\u00eda de cerca, tratando de mirar a todos lados al mismo tiempo. Bill se detuvo ante un flanco de la carbonera, por un momento, y luego se asom\u00f3 s\u00fabitamente, sosteniendo el rev\u00f3lver entre ambas manos. Richie apret\u00f3 los ojos con fuerza, prepar\u00e1ndose para la detonaci\u00f3n. No la\u2013hubo. Abri\u00f3 los ojos, cauteloso. \u2014S\u2013s\u2013s\u00f3lo c\u2013c\u2013carb\u00f3n \u2013dijo Bill, con una risita nerviosa. Richie se puso a un lado y mir\u00f3. Todav\u00eda quedaba una carga de carb\u00f3n, amontonado hasta el cielo raso en la parte trasera de la casilla. Era negro como ala de cuervo. \u2014Vamos a... \u2013comenz\u00f3 Richie. En ese momento se abri\u00f3 la puerta de la escalera, con un violento estruendo, dejando pasar la blanca luz del d\u00eda. Los dos chicos gritaron. Richie oy\u00f3 gru\u00f1idos como de un animal salvaje enjaulado. Vio que unos mocasines descend\u00edan por los pelda\u00f1os. M\u00e1s arriba hab\u00eda unos vaqueros deste\u00f1idos... manos que se balanceaban... Pero no eran manos... sino garras. Enormes garras deformes. \u2014\u00a1T\u2013t\u2013trepa por el c\u2013c\u2013carb\u00f3n! \u2013aull\u00f3 Bill. Pero Richie estaba petrificado. S\u00fabitamente supo qu\u00e9 era aquelLo, lo que iba a matarlos en ese s\u00f3tano que apestaba a tierra h\u00fameda y a vino barato. Lo sab\u00eda, pero necesitaba verlo. \u2014\u00a1Ha\u2013ha\u2013hay una ve\u2013ventana a\u2013a\u2013ah\u00ed arriba! Las garras estaban cubiertas de espeso pelo pardo, los dedos terminaban en u\u00f1as melladas. Por fin, Richie vio una chaqueta de seda negra, con ribetes naranja: los colores de la secundaria de Derry. \u2014\u00a1Ve\u2013ve\u2013vete! \u2013vocifer\u00f3 Bill, dando a Richie un fuerte empuj\u00f3n. Richie cay\u00f3 despatarrado en el carb\u00f3n. Sus aristas se le clavaron dolorosamente abri\u00e9ndose paso a trav\u00e9s de su aturdimiento. Hubo avalanchas bajo sus peque\u00f1as manos. Aquellos gru\u00f1idos salvajes segu\u00edan y segu\u00edan. El p\u00e1nico desliz\u00f3 su capucha sobre la mente de Richie. Apenas consciente de lo que hac\u00eda, trep\u00f3 por la monta\u00f1a de carb\u00f3n ganando terreno, resbalando hacia atr\u00e1s para volver a avanzar, aullando mientras sub\u00eda. La ventana, all\u00e1 arriba, estaba negra de polvo de carb\u00f3n y apenas dejaba pasar algo de luz. Estaba cerrada con un pasador. Richie aplic\u00f3 sobre ella todo su peso, pero no pudo hacerla girar. Los gru\u00f1idos ya sonaban m\u00e1s pr\u00f3ximos. Abajo estall\u00f3 un disparo, casi ensordecedor en el cuarto cerrado. El humo de la p\u00f3lvora, \u00e1spero y acre, le lleg\u00f3 a la nariz. Entonces se dio cuenta de que hab\u00eda estado tratando de girar el pasador en direcci\u00f3n contraria. Cambi\u00f3 la direcci\u00f3n del movimiento y la ventana se abri\u00f3 con un chirrido prolongado, herrumbroso. El polvo de carb\u00f3n le cay\u00f3 en las manos como pimienta. La pistola volvi\u00f3 a disparar un segundo bramido ensordecedor. Bill Denbrough grit\u00f3: \u2014\u00a1T\u00fa mataste a mi hermano, hijo de puta! Por un momento, la bestia que hab\u00eda bajado por la escalera pareci\u00f3 re\u00edr, pareci\u00f3 hablar; era como si un perro cruel hubiera comenzado a ladrar palabras confusas. Richie crey\u00f3, que aquella cosa vestida con la chaqueta de la secundaria hab\u00eda graznado, a su vez: \\\"Y a ti tambi\u00e9n voy a matarte...\\\" \u2014\u00a1Richie! \u2013vocifer\u00f3 Bill. Y Richie oy\u00f3 el repiqueteo del carb\u00f3n que ca\u00eda, mientras Bill empezaba a trepar. Los rugidos y los gru\u00f1idos continuaban. Hubo un astillar de madera. Aquello era una mezcla de ladridos y aullidos, como una fr\u00eda pesadilla. Richie dio a la ventana un fuerte empell\u00f3n, sin importarle que el vidrio pudiera romperse y reducirle las manos a jirones. Ya no le importaba nada. 210","El vidrio no se rompi\u00f3; gir\u00f3 hacia fuera, sobre una vieja bisagra de acero escamada de herrumbre. Cay\u00f3 otro poco de polvo negro, esta vez en la cara de Richie. Se retorci\u00f3 hasta salir al patio lateral como una anguila, aspirando el aire fresco, sintiendo el latigazo de la hierba alta en la cara. Tuvo una vaga conciencia de que estaba lloviendo. Vio los gruesos tallos de los grandes girasoles, verdes y velludos. La Walther se dispar\u00f3 por tercera vez y la bestia del s\u00f3tano aull\u00f3; fue un sonido primitivo, de rabia pura. Luego Bill grit\u00f3: \u2014\u00a1Me ha at\u2013atrapado, Richie! \u00a1Ay\u00fa\u2013ay\u00fadame! \u00a1Me atr...! Richie gir\u00f3 en redondo, en cuatro patas, y vio la cara aterrorizada de su amigo vuelta hacia arriba, en el cuadrado de ventana por la cual, en cada oto\u00f1o, hab\u00edan descargado una carretada de carb\u00f3n para el invierno. Bill yac\u00eda despatarrado en el carb\u00f3n. Sus manos se agitaban intentando alcanzar infructuosamente el marco de la ventana. Y se deslizaba hacia atr\u00e1s... No: estaba siendo arrastrado hacia atr\u00e1s. Richie apenas ve\u00eda algo. Era una sombra m\u00f3vil, corpulenta, detr\u00e1s de Bill. Una sombra que gru\u00f1\u00eda y gimoteaba, casi humana. No hac\u00eda falta verla. Richie la hab\u00eda visto el s\u00e1bado anterior, en la pantalla del Aladdin. Era una locura total, pero aun as\u00ed el chico no puso en tela de juicio su propia cordura ni esa conclusi\u00f3n. El hombre\u2013lobo hab\u00eda atrapado a Bill Denbrough. S\u00f3lo que no era Michael Landon, con un mont\u00f3n de maquillaje en la cara y mucha piel postiza. Era real. Como para demostrarlo, Bill volvi\u00f3 a aullar. Richie estir\u00f3 la mano y aferr\u00f3 las manos de Bill. En una de ellas encontr\u00f3 la Walther y, por segunda vez en ese d\u00eda, miro directamente su ojo negro... s\u00f3lo que ahora estaba cargada. Forcejearon por Bill. Richie lo ten\u00eda por las manos; el hombre\u2013lobo, por los tobillos. \u2014\u00a1Ve\u2013vete de aqu\u00ed, Richie! \u2013bram\u00f3 Bill\u2013. \u00a1L\u00e1rgate...! De pronto, la cara del hombre lobo sali\u00f3 de la oscuridad. Ten\u00eda la frente baja y echada hacia atr\u00e1s, cubierta de vello. Sus mejillas eran huecas y peludas. Sus ojos pardo oscuro trasluc\u00edan una horrible inteligencia. La boca se abri\u00f3 en una serie de gru\u00f1idos de espuma blanca que le goteaba por la barbilla. En la cabeza, el pelo estaba peinado hacia atr\u00e1s, en una horrible parodia de la cola de pato que usaban los adolescentes. Ech\u00f3 la cabeza atr\u00e1s y rugi\u00f3, sin apartar los ojos de Richie. Bill trep\u00f3 por el carb\u00f3n. Richie lo cogi\u00f3 por los brazos y tir\u00f3 con fuerza. Por un momento crey\u00f3 que iba a ganar. Pero entonces el hombre\u2013lobo se apoder\u00f3 nuevamente de las piernas de Bill y tir\u00f3 de \u00e9l hacia atr\u00e1s, llev\u00e1ndoselo hacia la oscuridad. Era m\u00e1s fuerte. Hab\u00eda apresado a Bill y quer\u00eda qued\u00e1rselo. En ese instante, sin la menor idea de lo que estaba haciendo ni de por qu\u00e9 lo hac\u00eda, Richie oy\u00f3 que la voz del polic\u00eda irland\u00e9s brotaba de una mala imitaci\u00f3n; ni siquiera se trataba del se\u00f1or Nell. Era la voz de todos los polic\u00edas irlandeses que alguna vez agitaron la porra despu\u00e9s de media noche para comprobar las puertas de los establecimientos cerrados. \u2014\u00a1O lo sueltas, muchacho, o te rompo esa cabezota! \u00a1Por Cristo que te la rompo! \u00a1Su\u00e9ltalo ahora mismo si no quieres que te sirva tu propio h\u00edgado en una bandeja! La bestia del s\u00f3tano dej\u00f3 escapar un ensordecedor rugido de ira... pero Richie crey\u00f3 detectar otra nota en ese bramido: miedo, tal vez. O dolor. Dio un tremendo tir\u00f3n y Bill vol\u00f3 por la ventana, cayendo al pasto. Mir\u00f3 fijamente a Richie, con grandes ojos horrorizados. \u2014\u00a1R\u00e1\u2013r\u00e1pido! \u2013jade\u00f3, mientras tomaba a Richie de la camisa\u2013. \u00a1Te\u2013tenemos qu...! Richie oy\u00f3 que el carb\u00f3n volv\u00eda a caer en avalanchas. Un momento despu\u00e9s, la cara del hombre\u2013lobo llen\u00f3 la ventana del s\u00f3tano, gru\u00f1\u00e9ndoles. Sus garras buscaron el pasto inquieto. Bill a\u00fan ten\u00eda la Walther, no la hab\u00eda soltado en ning\u00fan momento. La sujet\u00f3 con las dos manos, reducidos los ojos a ranuras y apret\u00f3 el gatillo. Se produjo otro terrible estallido y Richie vio que el cr\u00e1neo del hombre\u2013lobo perd\u00eda un pedazo; un torrente de sangre le corri\u00f3 por la cara, el pelaje y el 211","cuello de la chaqueta escolar. Rugiendo siempre, empez\u00f3 a salir por la ventana. Richie se mov\u00eda con lentitud, como en un sue\u00f1o. Meti\u00f3 la mano bajo la chaqueta y busc\u00f3 el bolsillo posterior. De all\u00ed sac\u00f3 el sobre con la caricatura del hombre que estornudaba. Lo abri\u00f3 en el momento en que la sangrante bestia asomaba por la ventana, a viva fuerza, cavando profundos surcos en la tierra con sus garras. Abri\u00f3 el paquete y lo estruj\u00f3. \u2014\u00a1Vuelve a tu lugar, chico! \u2013orden\u00f3, con la voz del polic\u00eda irland\u00e9s. Una nube blanca rode\u00f3 la cara del hombre lobo. Sus rugidos cesaron s\u00fabitamente. Mir\u00f3 a Richie con una sorpresa casi c\u00f3mica y emiti\u00f3 un sonido sibilante, sofocado. Sus ojos, rojos y lega\u00f1osos, giraron hacia el chico y parecieron grab\u00e1rselo, de una vez para siempre. Entonces empez\u00f3 a estornudar. Estornud\u00f3 una y otra vez. Del hocico le brotaban kilos de saliva y el moco, negriverdoso, vol\u00f3 de las fosas nasales. Una de esas gotas salpic\u00f3 la piel de Richie, quem\u00e1ndole como \u00e1cido. Se la enjug\u00f3 con un alarido de dolor y asco. A\u00fan hab\u00eda furia en esa cara, pero tambi\u00e9n dolor. Era inconfundible. Bill podr\u00eda haberlo herido con la pistola de su padre, pero Richie le hab\u00eda hecho m\u00e1s da\u00f1o... primero, con la voz del polic\u00eda irland\u00e9s; despu\u00e9s, con el polvo que hac\u00eda estornudar. \\\"Jol\u00edn, si tuviera un poco de polvo pica\u2013pica y un vibrador de chasco, tal vez podr\u00eda matarlo\\\", pens\u00f3. En ese instante, Bill lo sujet\u00f3 por el cuello de la ropa y tir\u00f3 de \u00e9l hacia atr\u00e1s. Fue oportuno. El hombre lobo dej\u00f3 de estornudar tan bruscamente como hab\u00eda empezado, y lanz\u00f3 un zarpazo a Richie. Era incre\u00edblemente veloz. Richie podr\u00eda haberse quedado as\u00ed, con el sobre vac\u00edo en una mano, mirando al hombre lobo con aturdimiento de drogado, pensando en lo parda que era su piel, lo roja que era su sangre, pensando que en la vida real nada ven\u00eda en blanco y negro. Podr\u00eda haber seguido sentado all\u00ed hasta que esas garras se cerraran en torno a su cuello y sus largas u\u00f1as le arrancaran la garganta, pero Bill lo levant\u00f3 de un tir\u00f3n. Richie lo sigui\u00f3, a tropezones. Corrieron hacia el frente de la casa. Richie pens\u00f3: \\\"No se atrever\u00e1 a perseguirnos. Ahora estamos en la calle, no se atrever\u00e1, no se atrever\u00e1, no se...\\\" Pero los segu\u00eda. Le o\u00edan detr\u00e1s de ellos, balbuceando, gru\u00f1endo... All\u00ed estaba Silver, a\u00fan inclinada contra el \u00e1rbol. Bill subi\u00f3 de un salto y arroj\u00f3 la pistola de su padre al cestillo donde tantos rev\u00f3lveres de juguete hab\u00eda llevado. Richie ech\u00f3 un vistazo atr\u00e1s mientras trepaba a la cesta trasera y vio que el hombre lobo cruzaba el prado hacia ellos a unos metros de distancia. Sobre la chaqueta de la secundaria se estaban mezclando sangre y saliva. Por la sien derecha asomaba un fragmento de hueso blanco. Hab\u00eda manchas blancas de polvo para estornudar en su hocico. Y Richie vio otras dos cosas que parecieron completar el horror. En lugar de cremallera, la chaqueta de aquella cosa ten\u00eda grandes pompones naranja. Lo otro era peor. Era algo que le hizo sentir a punto de desmayarse, de entregarse, de dejarse matar: la chaqueta ten\u00eda un nombre bordado en hilo de oro. En el sanguinolento bolsillo izquierdo, manchadas, pero legibles, se le\u00edan las palabras \\\"Richie Tozier\\\". El hombre lobo se arroj\u00f3 contra ellos. \u2014\u00a1Vamos, Bill! \u2013aull\u00f3 Richie. Silver comenz\u00f3 a moverse, pero demasiado lentamente. Bill tardaba tanto en hacerla tomar velocidad... El hombre lobo cruz\u00f3 el sendero marcado en el momento en que Bill pedaleaba hasta la mitad de la calle. Llevaba los vaqueros deste\u00f1idos manchados de sangre. Al mirar hacia atr\u00e1s, con una horrible fascinaci\u00f3n casi hipn\u00f3tica, Richie vio que las costuras hab\u00edan cedido en algunos lugares por los que asomaban mechones de pelo \u00e1spero. Silver se bambole\u00f3 locamente. Bill iba de pie sobre los pedales, aferrado al manillar con las 212","mu\u00f1ecas hacia arriba, la cara vuelta hacia el cielo nublado, con el cuello surcado de tendones salientes. Una zarpa se estir\u00f3 hacia Richie que solt\u00f3 un grito angustioso y la esquiv\u00f3. El hombre\u2013lobo gru\u00f1\u00f3 y esboz\u00f3 una horrible sonrisa. Estaba tan cerca que Richie le vio las c\u00f3rneas amarillentas y percibi\u00f3 olor a carne podrida en su aliento. Sus dientes eran colmillos torcidos. El chico volvi\u00f3 a gritar ante un nuevo zarpazo. Estaba seguro de que iba a arrancarle la cabeza, pero la zarpa pas\u00f3 frente a \u00e9l fallando por escasos cent\u00edmetros. La fuerza del manotazo le apart\u00f3 el pelo sudoroso de la frente. \u2014\u00a1Hai\u2013oh, Silver, Arreeee! \u2013vocifer\u00f3 Bill a todo pulm\u00f3n. Hab\u00eda llegado a la cima de una peque\u00f1a cuesta. No era mucho, pero bast\u00f3 para dar impulso a Silver. Los naipes empezaron a zumbar. Bill pedaleaba furiosamente. Silver dej\u00f3 de bambolearse y tom\u00f3 un curso recto por Neibolt, hacia la carretera 2. \\\"Gracias a Dios, gracias a Dios, gracias a Dios \u2013pensaba Richie, incoherente\u2013. Gracias a...\\\" El hombre\u2013lobo volvi\u00f3 a rugir (\\\"Oh, Dios m\u00edo, parece que estuviera detr\u00e1s de m\u00ed\\\") y Richie perdi\u00f3 el aliento: algo tiraba de su camisa y de su chaqueta, estrangul\u00e1ndole la garganta. Emiti\u00f3 un ruido gorgoteante y logr\u00f3 aferrarse a Bill un segundo antes de verse fuera de la bicicleta. Bill se inclin\u00f3 hacia atr\u00e1s, pero sigui\u00f3 aferrado al manillar. Por un momento, Richie pens\u00f3 que la bicicleta se limitar\u00eda a alzar la rueda delantera, arroj\u00e1ndolos a ambos. En ese instante su chaqueta se desgarr\u00f3 por la espalda con un fuerte ruido que, extra\u00f1amente, son\u00f3 como un grotesco pedo. Volvi\u00f3 la cabeza y se encontr\u00f3 con aquellos ojos cenagosos, asesinos. \u2014\u00a1Bill! \u2013Trat\u00f3 de aullar el nombre, pero sali\u00f3 sin fuerza, sin sonido. De cualquier modo, Bill pareci\u00f3 o\u00edrlo. Pedale\u00f3 m\u00e1s que nunca en su vida. Era como si las entra\u00f1as le estuvieran subiendo, perdiendo anclas. En el fondo de la garganta sent\u00eda un dulz\u00f3n gusto a sangre. Los ojos le sobresal\u00edan de las \u00f3rbitas. Su boca colgaba, abierta, tragando aire a paladas. Y lo llen\u00f3 un descabellado, irresistible entusiasmo, algo salvaje, libre, totalmente suyo. Un deseo. Se irgui\u00f3 sobre los pedales, inst\u00e1ndolos, castig\u00e1ndolos. Silver sigui\u00f3 cobrando velocidad. Ya empezaba a sentir la carretera. Empezaba a volar. \u2014\u00a1Hai\u2013oh, Silver! \u2013grit\u00f3 otra vez\u2013. \u00a1Hai\u2013oh, Silver! \u00a1Arreee! Richie segu\u00eda escuchando el veloz golpeteo de los zapatos en el pavimento. Cuando se volvi\u00f3 a mirar, la zarpa del hombre\u2013lobo lo golpe\u00f3 por encima de los ojos con una fuerza entumecedora. Por un momento, Richie pens\u00f3 que se le hab\u00eda desprendido la tapa de los sesos. Las cosas parecieron s\u00fabitamente opacas, carentes de importancia. Los sonidos iban y ven\u00edan. El mundo perdi\u00f3 color. Gir\u00f3 hacia atr\u00e1s aferr\u00e1ndose desesperadamente a Bill. La sangre caliente le chorre\u00f3 hasta el ojo derecho, ardorosa. La zarpa vol\u00f3 otra vez golpeando el guardabarro trasero. Richie sinti\u00f3 que la bicicleta se balanceaba locamente, a punto de caer, pero volvi\u00f3 a enderezarse. Bill grit\u00f3: \\\"\u00a1Hai\u2013oh, Silver, arree!\\\", pero eso tambi\u00e9n son\u00f3 lejano, s\u00f3lo un eco o\u00eddo en el momento de apagarse. Richie cerr\u00f3 los ojos, prendido a Bill, y esper\u00f3 que llegara el final. 14. Bill tambi\u00e9n hab\u00eda o\u00eddo el sonido de los zapatos y comprendi\u00f3 que el payaso a\u00fan no renunciaba, pero no se abrevi\u00f3 a mirar. \\\"Vamos, muchacho \u2013pens\u00f3\u2013. \u00a1D\u00e1melo todo, todo lo que tengas para dar! \u00a1Vamos, Silver!\\\" Una vez m\u00e1s, Bill Denbrough se encontr\u00f3 corriendo como si lo llevara el diablo. S\u00f3lo que ahora hu\u00eda de un diablo vestido de sonriente payaso, cuya cara sudaba pintura blanca, cuya boca se curvaba en una roja mueca vampiresa, cuyos ojos eran brillantes monedas de plata. Un payaso que, por alg\u00fan motivo, llevaba una chaqueta de la secundaria de Derry sobre su traje plateado, con volantes y pompones naranja. 213","Neibolt Street pasaba como un borr\u00f3n. Silver empezaba a zumbar. \u00bfEra s\u00f3lo idea suya o el payaso hab\u00eda quedado un poco atr\u00e1s? A\u00fan no se abrevi\u00f3 a girarse Richie lo estaba estrujando, dej\u00e1ndolo sin aliento. Bill hubiera querido decirle que aflojara un poco, pero tampoco se abrevi\u00f3 a gastar fuerzas en eso. All\u00e1 delante, como un bello sue\u00f1o, estaba el \\\"Stop\\\" que indicaba la intersecci\u00f3n de Neibolt con la carretera 2. Los coches pasaban en ambas direcciones por Witcham Street. En su exhausto terror, a Bill le pareci\u00f3 casi un milagro. En ese momento, porque tendr\u00eda que aplicar los frenos un segundo despu\u00e9s (o hacer algo realmente ingenioso), se arriesg\u00f3 a mirar por encima del hombro. Lo que vio le hizo frenar a Silver con un brusco movimiento. Silver patin\u00f3 con la rueda trasera, y la cabeza de Richie golpe\u00f3 dolorosamente el hombro derecho de Bill. La calle estaba completamente desierta. Pero a veinticinco metros de distancia, m\u00e1s o menos, junto a la primera de las casas abandonadas que formaban una especie de cortejo f\u00fanebre junto a las v\u00edas del tren, hab\u00eda un objeto peque\u00f1o de un naranja intenso. Estaba junto a una alcantarilla abierta en el bordillo. \u2014Ehhh... Casi demasiado tarde, Bill se dio cuenta de que Richie estaba cayendo. Ten\u00eda los ojos vueltos hacia arriba, en blanco, y la patilla remendada de sus gafas colgaba, torcida. De la frente le brotaba un hilo de sangre. Bill lo sujet\u00f3 por el brazo y los dos se deslizaron a la derecha. Al perder Silver el equilibrio, se estrellaron contra la calle en una mara\u00f1a de brazos y piernas. Bill se despellej\u00f3 la frente y grit\u00f3 de dolor. Eso hizo que Richie parpadeara. \u2014Voy a mostrarle c\u00f3mo llegar al tesoro, se\u00f1or, pero ese tal Dobbs es muy peligroso \u2013dijo con ronco acento espa\u00f1ol. Era su voz de Pancho Villa, pero su cualidad flotante, desconectada, asust\u00f3 terriblemente a Bill. Vio que hab\u00eda varios pelos \u00e1speros pegados a la herida de Richie; eran rizados, como el vello p\u00fabico de su padre. Eso le dio m\u00e1s miedo a\u00fan. Entonces propin\u00f3 a Richie una buena bofetada. \u2014\u00a1Au! \u2013chill\u00f3 el chico. Sus ojos parpadearon y se abrieron por completo\u2013. \u00bfPor qu\u00e9 me pegas, Gran Bill? Me vas a romper las gafas. Ya est\u00e1n bastante estropeadas, por si no te has dado cuenta. \u2014M\u2013m\u2013me p\u2013p\u2013pareci\u00f3 que t\u2013t\u2013te estabas mu\u2013mu\u2013muriendo o algo as\u00ed \u2013dijo Bill. Richie se incorpor\u00f3 lentamente en la calle y se llev\u00f3 una mano a la cabeza. \u2014\u00bfQu\u00e9 pas...? Entonces lo record\u00f3. Sus ojos se abrieron de s\u00fabito espanto y se arrastr\u00f3 de rodillas, jadeando. \u2014N\u2013n\u2013no \u2013dijo Bill\u2013. S\u2013s\u2013se ha ido, R\u2013R\u2013Richie. Se ha ido. Richie vio la calle desierta donde nada se mov\u00eda y estall\u00f3 en l\u00e1grimas. Bill lo mir\u00f3 por un momento. Luego lo rode\u00f3 con los brazos. Richie se aferr\u00f3 a su cuello y lo estrech\u00f3 a su vez. Quer\u00eda decir algo ingenioso, algo as\u00ed como que Bill deber\u00eda haber probado la Bullseye contra el hombre lobo, pero no le sali\u00f3 nada. Salvo sollozos. \u2014N\u2013n\u2013no, Richie \u2013dijo Bill\u2013. No llo\u2013llo... Entonces \u00e9l tambi\u00e9n rompi\u00f3 a llorar. Quedaron abrazados y de rodillas en la calle, junto a la bicicleta tumbada, mientras las l\u00e1grimas formaban surcos en sus mejillas cubiertas de polvo de carb\u00f3n. IX. La limpieza. 1. 214","En alg\u00fan lugar del cielo del estado de Nueva York, en la tarde del 29 de mayo de 1985, Beverly Rogan empieza a re\u00edr otra vez. Sofoca la risa con ambas manos, temerosa de que alguien la crea loca, pero no puede contenerse. \\\"En aquel entonces retamos mucho \u2013piensa. Es algo m\u00e1s, otra luz en la oscuridad\u2013. Ten\u00edamos siempre miedo, pero no pod\u00edamos dejar de re\u00edr, tal como no puedo ahora.\\\" El hombre sentado junto a ella es joven y guapo, de pelo largo. Le ha dirigido varias miradas apreciativas desde que el avi\u00f3n despeg\u00f3 de Milwaukee, a las dos y media (de eso hace casi dos horas y media, con una escala en Cleveland y otra en Filadelfia), pero ha respetado su evidente deseo de no conversar; despu\u00e9s de algunos intentos de conversaci\u00f3n, a los que ella respondi\u00f3 con cortes\u00eda, pero nada m\u00e1s, ha abierto su bolso para sacar una novela de Robert Ludlum. Ahora la cierra, marcando la p\u00e1gina, y pregunta: \u2014\u00bfSe siente bien? Ella asiente, tratando de ponerse seria, pero suelta una nueva carcajada. \u00c9l sonr\u00ede, intrigado. \u2014No es nada \u2013dice ella, tratando de ponerse seria. Pero no sirve de nada; cuanto m\u00e1s lo intenta, m\u00e1s quiere su cara deshacerse en risas. Como en los viejos tiempos\u2013. Es que, de buenas a primeras, me di cuenta de que no sabia en qu\u00e9 compa\u00f1\u00eda estaba viajando. S\u00f3lo s\u00e9 que ten\u00eda un pato grande en el lado... Pero s\u00f3lo el pensarlo es demasiado. Rompe en nuevas carcajadas. La gente la mira; hay algunos ce\u00f1os fruncidos. \u2014Republic \u2013dice \u00e9l. \u2014\u00bfPerd\u00f3n? \u2014Est\u00e1 viajando a quinientos diez kil\u00f3metros por hora en un aparato de Republic Airlines. Figura en el folleto Ddsc que tiene en el bolsillo del asiento. \u2014\u00bfQu\u00e9 es Ddsc? \u00c9l saca el folleto (que tiene, efectivamente, el logotipo de Republic en la portada); indica d\u00f3nde est\u00e1n las salidas de emergencia, d\u00f3nde los aparatos de flotaci\u00f3n, c\u00f3mo usar las mascarillas de ox\u00edgeno, como asumir la posici\u00f3n de aterrizaje de emergencia. \u2014El folleto \\\"Desp\u00eddase de su Culo\\\" \u2013aclara y esta vez los dos estallan en una carcajada. \\\"Si que es guapo\\\", piensa ella. Es un pensamiento fresco, despejado, de esos que se tienen al despertar, cuando una no tiene la mente sobrecargada. Viste un su\u00e9ter y vaqueros deste\u00f1idos. Lleva el pelo, de color rubio oscuro, recogido en una coleta y eso recuerda a Beverly la que ella usaba cuando era ni\u00f1a. Piensa: \\\"Seguro que tiene una hermosa polla de universitario cort\u00e9s. Lo bastante larga como para divertirse, pero no tanto como para ser muy arrogante.\\\" Vuelve a re\u00edr, incapaz de contenerse. Se da cuenta de que ni siquiera tiene pa\u00f1uelo para enjugarse los ojos y eso la hace re\u00edr a\u00fan m\u00e1s. \u2014Ser\u00e1 mejor que se controle si no quiere que la azafata la expulse del avi\u00f3n \u2013dice \u00e9l. Ella se limita a sacudir la cabeza, riendo; ya le duelen las costillas y el est\u00f3mago \u00c9l le tiende un pa\u00f1uelo, y ella lo usa. De alg\u00fan modo, eso la ayuda a controlarse. No cesa enseguida, por cierto, pero su risa va menguando a peque\u00f1as sacudidas y jadeos. De vez en cuando piensa en el gran pato sobre el flanco del avi\u00f3n y suelta otro torrente de risitas. Al cabo de un momento, le devuelve el pa\u00f1uelo. \u2014Gracias. \u2014Por Dios, se\u00f1ora, \u00bfqu\u00e9 le ha pasado en la mano? \u2013El se la suelta por un momento. Beverly baja la vista y ve sus u\u00f1as desgarradas, las que se rompi\u00f3 hasta la cut\u00edcula al tumbar el tocador contra Tom. Ese recuerdo duele m\u00e1s que las u\u00f1as y acaba definitivamente con la risa. Retira la mano con suavidad. \u2014Me la cog\u00ed con la puerta del coche, en el aeropuerto\u2013dice, pensando en todas las mentiras 215","que ha dicho para ocultar lo que Tom le hac\u00eda, en todas las mentiras que dec\u00eda para disimular los moretones que le hacia su padre. \u00bfEs \u00e9sa la \u00faltima mentira? Qu\u00e9 maravilloso seria, casi demasiado como para creerlo. Piensa en un m\u00e9dico que asistiera a un caso de c\u00e1ncer terminal y dijera: \\\"Las radiograf\u00edas muestran que el tumor se est\u00e1 reduciendo. No tenemos idea de por qu\u00e9, pero as\u00ed es.\\\" \u2014Ha de dolerle mucho \u2013dice \u00e9l. \u2014Tom\u00e9 unas aspirinas. \u2013Ella vuelve a abrir la revista proporcionada por la compa\u00f1\u00eda, aunque \u00e9l sabe que ya la ha hojeado dos veces. \u2014\u00bfAd\u00f3nde va? Beverly cierra la revista, lo mira, sonr\u00ede. \u2014Usted es simp\u00e1tico, pero no quiero conversar. \u00bfDe acuerdo? \u2014De acuerdo \u2013dice \u00e9l, devolvi\u00e9ndole la sonrisa\u2013. Pero si quiere brindar por el pato del avi\u00f3n cuando lleguemos a Boston, cuente conmigo. \u2014Gracias, pero debo tomar otro avi\u00f3n. \u2014Vaya suerte \u2013comenta \u00e9l, mientras vuelve a abrir su novela\u2013. Su risa es maravillosa. Podr\u00eda enamorar a cualquiera. Ella abre otra vez su revista, pero se descubre observando sus u\u00f1as rotas en vez de leer el articulo sobre los placeres de Nueva Orle\u00e1ns. Bajo dos de ellas tiene ampollas de sangre purp\u00farea. en su mente oye los gritos de Tom: \\\"\u00a1Te voy a matar, hija de puta!\\\" Se estremece. Hija de puta para Tom, hija de puta para las costureras que se afanaban antes de los desfiles importantes y recib\u00edan, a cambio, las iras de Beverly Rogan; hija de puta para su padre, mucho antes de que Tom o las indefensas costureras fueran parte de su vida. Hija de puta. Pedazo de puta. Grand\u00edsima puta. Cierra moment\u00e1neamente los ojos. El pie, cortado por un trozo de cristal al huir de la habitaci\u00f3n, le palpita m\u00e1s que los dedos. Kay le dio una tirita, un par de zapatos y un cheque por mil d\u00f3lares que Beverly se apresur\u00f3 a cobrar, a las nueve de la ma\u00f1ana, en el First Bank of Chicago. Contra las protestas de Kay, Beverly libr\u00f3 un cheque suyo por mil d\u00f3lares, en una simple hoja de papel para m\u00e1quina. \u2014Cierta vez le\u00ed que tienen que pagar un cheque sin fijarse en qu\u00e9 papel est\u00e1 escrito \u2013dijo a Kay. Su voz parec\u00eda surgir de otro sitio. Como de una radio en otra habitaci\u00f3n\u2013. Alguien cobr\u00f3, una vez, un cheque firmado en una c\u00e1psula de descompresi\u00f3n. Lo le\u00ed en El libro de los r\u00e9cords, me parece. \u2013Hizo una pausa y ri\u00f3, intranquila. Kay la miraba con sobriedad, casi solemne\u2013. Pero en tu lugar lo cobrar\u00eda muy pronto, antes de que a Tom se le ocurra cancelar las cuentas. Aunque no se siente cansada (sabe, sin embargo, que a esas alturas funciona a base de pura energ\u00eda nerviosa y caf\u00e9) la noche anterior le parece algo so\u00f1ado. Recuerda haber sido seguida por tres adolescentes que la llamaban y silbaban, pero sin atreverse a abordarla. Recuerda su alivio al ver el blanco resplandor fluorescente de una tienda nocturna, volcado sobre las aceras, en una esquina. Recuerda que entr\u00f3 y dej\u00f3 que el encargado, lleno de granos en la cara, le mirara la pechera de la blusa vieja, mientras lo convenc\u00eda de que le prestara cuarenta centavos para el tel\u00e9fono p\u00fablico. No fue dif\u00edcil, considerando el espect\u00e1culo que estaba ofreciendo. Llam\u00f3 primero a Kay Mccall marcando de memoria. El tel\u00e9fono son\u00f3 diez o doce veces; empezaba a temer que Kay estuviera fuera de casa cuando su voz so\u00f1olienta murmur\u00f3: \u2014Que la excusa sea buena, quienquiera que sea. \u2014Soy Bev \u2013dijo, vacilando. Luego se lanz\u00f3 de lleno\u2013. Necesito ayuda. Hubo un silencio. Por fin Kay volvi\u00f3 a hablar. Ahora parec\u00eda totalmente despierta. 216","\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 ha pasado? \u2014Estoy en una tienda nocturna, en la esquina de Streyland Avenue y no s\u00e9 qu\u00e9 calle. Acabo de abandonar a Tom. Su amiga, enf\u00e1tica y excitada repuso: \u2014\u00a1Bien! \u00a1Por fin! Ir\u00e9 a buscarte. \u00a1Ese hijo de puta! \u00a1Ese mierda! Ir\u00e9 a buscarte en el Mercedes, \u00a1con bombos y platillos! \u2014Voy a tomar un taxi \u2013dijo Bev, sosteniendo los otros veinte centavos en la mano sudorosa. En el espejo redondo de la pared posterior vela que el empleado le miraba el trasero con profunda y so\u00f1adora concentraci\u00f3n. \u2014Pero tendr\u00e1s que pagarme el taxi cuando llegue. No tengo dinero. Ni un centavo. \u2014Le dar\u00e9 cinco d\u00f3lares de propina \u2013exclam\u00f3 Kay\u2013. \u00a1Me has dado la mejor noticia desde que Nixon renunci\u00f3! Date prisa, mujer, y... \u2013Hizo una pausa. Cuando volvi\u00f3 a hablar, lo hizo con voz seria, tan llena de bondad y amor que Beverly se sinti\u00f3 a punto de llorar\u2013. Gracias a Dios que lo has hecho, Bev. Lo digo en serio. Gracias a Dios. Kay Mccall, una ex dise\u00f1adora que se cas\u00f3 rica, se divorci\u00f3 m\u00e1s rica a\u00fan y descubri\u00f3 el feminismo en 1972, tres a\u00f1os antes de que Beverly la conociera. En el momento culminante de su controvertida popularidad, se la acus\u00f3 de haber abrazado el feminismo despu\u00e9s de usar leyes arcaicas y machistas para sacar a su esposo, un industrial, hasta el \u00faltimo centavo de lo que la ley permit\u00eda. \u2014\u00a1Tonter\u00edas! \u2013hab\u00eda asegurado Kay a Beverly, cierta vez\u2013. Los que dicen eso nunca se acostaron con Sam Chacowicz. Unas cosquillas, dos sacudidas y a otra cosa: \u00e9se era el lema de Sammy. la \u00fanica vez que aguant\u00f3 m\u00e1s de sesenta segundos fue masturb\u00e1ndose en la ba\u00f1era. Yo no lo estaf\u00e9; me limit\u00e9 a cobrar mi sueldo de soldado con retroactividad. Escribi\u00f3 tres libros: uno sobre el feminismo y la mujer trabajadora, otro sobre feminismo y familia y el tercero sobre feminismo y espiritualidad. Los dos primeros fueron bastante exitosos. En los tres a\u00f1os transcurridos desde el \u00faltimo, sin embargo, hab\u00eda pasado un poco de moda y Beverly pensaba que, para ella, era una especie de alivio. Sus inversiones hab\u00edan dado buenos frutos (\\\"El feminismo y el capitalismo no se excluyen mutuamente, gracias a Dios\\\", hab\u00eda dicho a Beverly), por lo que ahora era una mujer adinerada, con casa en la ciudad, casa en el campo y dos o tres amantes lo bastante viriles como para seguirle el tren en la cama, pero no tanto como para ganarle jugando al tenis. \\\"Cuando llegan a eso, los dejo de inmediato\\\", dec\u00eda ella, como si hablara en broma, aunque Beverly se preguntaba si era realmente as\u00ed. Beverly llam\u00f3 un taxi. Se acurruc\u00f3 en el asiento trasero con su muleta, feliz de escapar a la mirada del empleado. Dijo al conductor la direcci\u00f3n de Kay. Su amiga la estaba esperando en el extremo del sendero de entrada, con un abrigo de vis\u00f3n sobre el camis\u00f3n de franela. Calzaba pantuflas rosadas con pompones. Por suerte, los pompones no eran anaranjados; eso habr\u00eda podido hacer que Beverly huyera otra vez en la noche, gritando. El trayecto hasta la casa de Kay hab\u00eda sido extra\u00f1o; iba recuperando recuerdos con tanta celeridad y nitidez que se sent\u00eda asustada. Era como si alguien hubiera entrado en su cabeza con una excavadora, para excavar un cementerio mental cuya existencia ella ignorara hasta entonces. S\u00f3lo que eran nombres y no cad\u00e1veres los que aparec\u00edan, nombres que ella no hab\u00eda recordado en a\u00f1os: Ben Hanscom, Richie Tozier, Greta Bowie, Henry Bowers, Eddie Kaspbrak... Bill Denbrough. Especialmente, Bill; lo apodaban Bill el Tartaja, con esa franqueza de los chicos que a veces se toma por candor y otras veces por crueldad. \u00c9l le hab\u00eda pareado perfecto, hasta que abri\u00f3 la boca y comenz\u00f3 a hablar, claro. Nombres... lugares... cosas que hab\u00edan pasado. Con fr\u00edo y calor alternativamente, hab\u00eda recordado las voces del desag\u00fce... y la sangre. Su padre le hab\u00eda dado una buena tunda por gritar. Su padre... Tom... La amenaz\u00f3 el llanto... y en ese momento Kay pag\u00f3 al conductor y le dio tal propina que el hombre, asombrado, exclam\u00f3: \u2014\u00a1Gracias, se\u00f1ora! \u00a1Es muy amable! Kay la llev\u00f3 a la casa, la meti\u00f3 bajo la ducha, le dio una bata cuando sali\u00f3, prepar\u00f3 caf\u00e9 y revis\u00f3 217","sus heridas. Le puso tintura de yodo en el pie y una tirita sobre el corte. Verti\u00f3 una generosa dosis de co\u00f1ac en su segunda taza de caf\u00e9 y le orden\u00f3 que la bebiera hasta la \u00faltima gota. Despu\u00e9s prepar\u00f3 bistecs con champi\u00f1ones. \u2014Muy bien \u2013dijo\u2013, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfHay que llamar a la polic\u00eda o s\u00f3lo enviarte a Reno para que tr\u00e1mites el divorcio lo m\u00e1s r\u00e1pido posible? \u2014No puedo decirte mucho \u2013dijo Beverly\u2013. Te parecer\u00eda demasiado demencial. Pero en realidad la culta fue m\u00eda... Kay golpe\u00f3 la mesa. Bev dio un respingo en la silla. \u2014No quiero o\u00edrte decir eso \u2013exclam\u00f3 Kay con las mejillas encendidas y los ojos pardos echando chispas\u2013. \u00bfCu\u00e1nto tiempo hace que somos amigas? \u00bfNueve a\u00f1os, diez? Si llego a o\u00edrte decir una vez m\u00e1s que fue culpa tuya, vomitar\u00e9. \u00bfMe oyes? Voy a vomitar, joder. No fue culpa tuya, ni esta vez ni la vez anterior ni nunca. \u00bfNo sabes el miedo que ten\u00edamos todos tus amigos de que ese hombre tarde o temprano acabara por matarte? Beverly la miraba con ojos como platos. \u2014Y eso si habr\u00eda sido culpa tuya, al menos hasta cierto punto, por seguir con \u00e9l y dejar que pasara. Pero ahora lo has dejado. Y no vengas, con las u\u00f1as rotas, el pie herido y marcas de cintur\u00f3n en los hombros, a decirme que fue culta tuya. \u2014No me peg\u00f3 con el cintur\u00f3n \u2013dijo Bev. La mentira fue autom\u00e1tica... tanto como la intensa verg\u00fcenza que ruboriz\u00f3 su cara. \u2014Si has terminado con Tom, tambi\u00e9n deber\u00edas terminar con las mentiras \u2013observ\u00f3 Kay. La mir\u00f3 con tanto cari\u00f1o, tan largamente, que Bev se vio obligada a bajar la vista. Sent\u00eda regusto a l\u00e1grimas en el fondo de la garganta\u2013. \u00bfA qui\u00e9n cre\u00edas enga\u00f1ar? \u2013pregunt\u00f3 Kay, sin levantar la voz. Alarg\u00f3 la mano sobre la mesa para tomar las de Bev\u2013. Las gafas ahumadas, las blusas de manga larga y cuello alto... Tal vez hayas enga\u00f1ado a uno o dos clientes, pero no a tus amigos, Bev. A la gente que te estima, no. Entonces Beverly se ech\u00f3 a llorar y llor\u00f3 mucho rato, con desolaci\u00f3n, mientras Kay la abrazaba. M\u00e1s tarde, antes de acostarse, cont\u00f3 a su amiga lo que pudo: que la hab\u00eda llamado un viejo amigo de Derry, donde se hab\u00eda criado, para recordarle una promesa hecha mucho tiempo antes. Hab\u00eda llegado el momento de cumplir con esa promesa, dijo, y Kay le pregunt\u00f3 si ir\u00eda. Ella dijo que si y as\u00ed hab\u00eda comenzado el problema con Tom. \u2014\u00bfQu\u00e9 promesa hiciste? \u2013pregunt\u00f3 Kay. Beverly sacudi\u00f3 la cabeza. \u2014No puedo dec\u00edrtelo, Kay, por mucho que me gustar\u00eda. Kay asinti\u00f3. \u2014De acuerdo. Es justo. \u00bfQu\u00e9 vas a hacer con Tom cuando vuelvas de Maine? Bev, que empezaba a tener la seguridad de que jam\u00e1s volver\u00eda de Derry, se limit\u00f3 a responder: \u2014Primero vendr\u00e9 a verte y lo decidiremos juntas. \u00bfTe parece bien? \u2014Muy bien \u2013dijo Kay\u2013. \u00bfEso tambi\u00e9n es una promesa? \u2014En cuanto vuelva \u2013dijo Bev con firmeza\u2013. Puedes contar con eso. Y abraz\u00f3 a Kay con fuerza. Con el importe del cheque en el bolsillo y los zapatos de Kay en los pies, decidi\u00f3 coger un autob\u00fas rumbo a Milwaukee, temiendo que Tom hubiera ido a buscarla al aeropuerto O.Hare. Kay, que la acompa\u00f1\u00f3 al banco y a la estaci\u00f3n trat\u00f3 de \u2014O.Hare est\u00e1 lleno de guardias de seguridad, querida \u2013le dijo\u2013. No tienes por qu\u00e9 preocuparte. Si \u00e9l se acerca, bastar\u00e1 con que grites a todo pulm\u00f3n. Beverly mene\u00f3 la cabeza. \u2014Quiero mantenerme muy lejos de \u00e9l. Es el \u00fanico modo de hacer las cosas. 218","Kay la mir\u00f3 con astucia. \u2014Tienes miedo de que \u00e9l te disuada, \u00bfverdad? Beverly record\u00f3 al grupo de siete chicos de pie en el arroyo; pens\u00f3 en Stanley y en su trocito de botella de Coca\u2013Cola, refulgente al sol; pens\u00f3 en el dolor fino al cortarle \u00e9l la palma con un tajo en diagonal; pens\u00f3 en las manos cogidas en circulo y en la promesa de volver si aquello volv\u00eda a empezar... de volver para matarlo definitivamente. \u2014No \u2013dijo\u2013. No podr\u00eda disuadirme de esto. Pero podr\u00eda hacerme da\u00f1o, con guardias o sin ellos. No sabes c\u00f3mo se puso anoche, Kay. \u2014S\u00e9 c\u00f3mo se ha puesto en otras ocasiones \u2013dijo Kay, frunciendo el ce\u00f1o\u2013, ese idiota se cree muy hombre. \u2014Estaba como enloquecido \u2013dijo Bev\u2013. Los guardias de seguridad tal vez no podr\u00edan detenerlo. As\u00ed es mejor, cr\u00e9eme. \u2014Est\u00e1 bien \u2013acept\u00f3 Kay. Bev pens\u00f3, algo sorprendida, que a Kay la desilusionaba la falta de una confrontaci\u00f3n, de una gran ruptura. \u2014Cobra ese cheque cuanto antes \u2013le indic\u00f3 Bev, una vez m\u00e1s\u2013 , porque \u00e9l no dejar\u00e1 de cancelar las cuentas. Ya ver\u00e1s. \u2014Claro \u2013dijo Kay\u2013. Si lo hace, ir\u00e9 a verlo con un l\u00e1tigo y me cobrar\u00e9 en especies. \u2014No te acerques a \u00e9l \u2013le aconsej\u00f3 Beverly\u2013. Es peligroso. Kay. Cr\u00e9eme. Anoche estaba... \u2013 \\\"estaba como mi padre\\\", iba a decir pero en cambio dijo\u2013. Estaba como loco. \u2014Est\u00e1 bien. No te preocupes. Ve a cumplir con tu promesa. Y piensa un poco en lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s. \u2014Si \u2013minti\u00f3 Bev. Ten\u00eda demasiado en que pensar: en lo que hab\u00eda pasado aquel verano, cuando ella ten\u00eda once a\u00f1os, por ejemplo. En Richie Tozier, a quien hab\u00eda ense\u00f1ado a usar el yo\u2013yo, por ejemplo. En las voces del desag\u00fce, por ejemplo. Y en algo que hab\u00eda visto, algo tan horrible que aun entonces, mientras abrazaba a Kay por \u00faltima vez, junto al largo flanco plateado del ronroneante autob\u00fas, su mente no le permit\u00eda ver. Ahora, mientras el avi\u00f3n del pato en el flanco inicia su largo descenso hacia la zona de Boston, su mente retorna a eso otra vez... y a Stan Uris... y al poema sin firma que lleg\u00f3 en una postal... y a las voces... y a esos pocos segundos en los que estuvo cara a cara con algo que era, tal vez, infinito. Mira por la ventanilla, mira hacia abajo y piensa que la malignidad de Tom es insignificante comparada con la malignidad que la est\u00e1 esperando en Derry. Si existe alguna compensaci\u00f3n, es que all\u00e1 estar\u00e1 Bill Denbrough... y hubo un tiempo en que una ni\u00f1a de once a\u00f1os llamada Beverly Marsh am\u00f3 a Bill Denbrough. Recuerda la postal con el hermoso poema escrito en el dorso, y recuerda haber sabido, en otros tiempos, qui\u00e9n lo escribi\u00f3. Ya no lo recuerda, como tampoco recuerda exactamente qu\u00e9 dec\u00eda el poema... pero piensa que pudo haber sido de Bill. Si, bien pudo haber sido obra de Bill Tartaja Denbrough. De pronto recuerda el momento de irse a la cama despu\u00e9s de haber visto aquellas dos pel\u00edculas de terror, con Richie y Ben. Despu\u00e9s de su primera cita. Se hab\u00eda hecho la chistosa con Richie, al decir eso; en aquellos tiempos \u00e9sa era su defensa en la calle; pero una parte de ella se hab\u00eda sentido conmovida, entusiasmada y algo asustada En realidad hab\u00eda sido su primera cita aunque hubiera dos chicos en vez de uno. Richie le hab\u00eda pagado la entrada, como en una verdadera cita. M\u00e1s tarde, tras la persecuci\u00f3n de aquellos matones, pasaron el resto de la tarde en Los Barrens. Y Bill Denbrough apareci\u00f3 con otro ni\u00f1o. No recuerda qui\u00e9n era, pero si recuerda el modo en que los ojos de Bill se posaron en ella por un momento y la sacudida el\u00e9ctrica que eso le provoc\u00f3... una sacudida y un rubor que pareci\u00f3 calentarle todo el cuerpo. Recuerda haber pensado todo eso mientras se pon\u00eda el camis\u00f3n e iba al ba\u00f1o para lavarse la cara y los dientes. Recuerda haber pensado que le llevar\u00eda mucho tiempo conciliar el sue\u00f1o, esa noche, porque hab\u00eda mucha en que pensar... y ser\u00eda bonito pensar en todo eso, porque ellos parec\u00edan chicos buenos, chicos con los que uno pod\u00eda trabar amistad, tal vez compartir un poco de 219","confianza. Eso seria bonito. Eso seria bueno, como el para\u00edso. Y pensando en todo eso, tom\u00f3 la esponja y se inclin\u00f3 sobre el lavabo para mojarla. Y entonces una voz. 2. Sali\u00f3 del sumidero, susurrando: \u2014Ay\u00fadame... Beverly retrocedi\u00f3, sobresaltada; la esponja cay\u00f3 al suelo. Sacudi\u00f3 un poco la cabeza, como para despejarse, y volvi\u00f3 a inclinarse sobre el lavabo, mirando el sumidero con curiosidad. El ba\u00f1o estaba en la parte trasera de un apartamento de cuatro habitaciones. Se o\u00eda d\u00e9bilmente la televisi\u00f3n, una pel\u00edcula que parec\u00eda ambientada en el Oeste. Cuando terminara, probablemente su padre sintonizara un partido de b\u00e9isbol o una pelea, y despu\u00e9s se quedar\u00eda dormido en la poltrona. El empapelado del ba\u00f1o ten\u00eda un detestable dibujo de ranas sobre lirios de agua. Hac\u00eda bultos y ondulaba sobre el yeso irregular de la pared. En algunos lugares ten\u00eda humedad; en otros se estaba desprendiendo. La ba\u00f1era ten\u00eda manchas de \u00f3xido y el asiento del inodoro estaba rajado. Por sobre el lavabo asomaba una bombilla completamente descubierta. Beverly cre\u00eda recordar que, en otros tiempos, hab\u00edan tenido all\u00ed un aplique, pero se hab\u00eda roto y nunca hab\u00eda sido reemplazado. El suelo estaba cubierto de un lin\u00f3leo que hab\u00eda perdido ya el dibujo, salvo un peque\u00f1o sector bajo el lavabo. No era una habitaci\u00f3n muy acogedora, pero Beverly estaba tan habituada a ella que ya no reparaba en su aspecto. Tambi\u00e9n el lavabo ten\u00eda manchas de agua. El desag\u00fce era, simplemente, un c\u00edrculo de unos cinco cent\u00edmetros de di\u00e1metro con un tope en cruz de donde el cromado hab\u00eda desaparecido tiempo atr\u00e1s. Hab\u00eda tambi\u00e9n una tapa de goma que colgaba de una cadena arrojada de cualquier manera sobre el grifo marcado F. El agujero de desag\u00fce estaba muy oscuro; al inclinarse hacia \u00e9l, Beverly not\u00f3 un olor desagradable, como a pescado, que surg\u00eda del agujero. Arrug\u00f3 la nariz, asqueada. \u2014Ay\u00fadame... Ahog\u00f3 una exclamaci\u00f3n. Hab\u00eda, s\u00ed, una voz. Beverly hab\u00eda pensado que pod\u00eda ser un estremecimiento de las tuber\u00edas... o tal vez s\u00f3lo su imaginaci\u00f3n: consecuencia de esas pel\u00edculas. \u2014Ay\u00fadame, Beverly. La invadieron oleadas de fr\u00edo y calor. Se hab\u00eda quitado la banda de goma del pelo que ca\u00eda sobre sus hombros en una cascada luminosa. Sinti\u00f3 que sus ra\u00edces trataban de erizarse. Sin darse cuenta de lo que hac\u00eda, se inclin\u00f3 otra vez hacia el lavabo, susurrando a medias: \u2014\u00bfHay alguien ah\u00ed? La voz del desag\u00fce parec\u00eda la de un ni\u00f1o muy peque\u00f1o que apenas sab\u00eda hablar. Y a pesar de la carne de gallina, su mente busc\u00f3 una explicaci\u00f3n racional. Aqu\u00e9lla era una casa de apartamentos. Los Marsh viv\u00edan en la parte posterior de la planta baja. Hab\u00eda otras cuatro unidades. Tal vez hubiera en el edificio una criatura que se entreten\u00eda hablando dentro de la tuber\u00eda. Y alg\u00fan efecto ac\u00fastico... \u2014\u00bfHay alguien ah\u00ed? \u2013pregunt\u00f3 al desag\u00fce del ba\u00f1o, ahora con voz m\u00e1s alta. De pronto se le ocurri\u00f3 que, si su padre entraba en ese momento, la creer\u00eda loca. No hubo respuesta del desag\u00fce, pero el desagradable olor pareci\u00f3 acentuarse. Le hizo pensar en las ca\u00f1as de bamb\u00fa de Los Barrens y en el vertedero; convocaba im\u00e1genes de fuegos lentos, amargos, y de barro pegajoso que trataba de quitarle a una los zapatos. Pero no hab\u00eda ni\u00f1os peque\u00f1os en el edificio, eso era lo curioso. Los Tremont ten\u00edan un ni\u00f1o de cinco y dos ni\u00f1as menores, pero el se\u00f1or Tremont hab\u00eda perdido su empleo en la zapater\u00eda de la avenida Tracker y, despu\u00e9s de atrasarse en el pago del alquiler, un buen d\u00eda desapareci\u00f3 poco antes de que terminaran las clases, en el destartalado cami\u00f3n del padre. En el primer apartamento del primer piso viv\u00eda Skipper Bolton, pero ten\u00eda catorce a\u00f1os. 220","\u2014Todos queremos conocerte, Beverly... Se llev\u00f3 la mano a la boca, con ojos dilatados de horror. Por un momento, s\u00f3lo por un momento, crey\u00f3 haber visto que algo se mov\u00eda all\u00e1 abajo. Tuvo s\u00fabita conciencia de que el pelo le ca\u00eda sobre los hombros en dos gruesos mechones, cerca, muy cerca del desag\u00fce. Alg\u00fan instinto la oblig\u00f3 a erguir la espalda para apartar de ah\u00ed su pelo. Mir\u00f3 alrededor. La puerta del ba\u00f1o estaba firmemente cerrada,. Se o\u00eda d\u00e9bilmente la televisi\u00f3n; Cheyenne Bodie estaba advirtiendo al malo que dejara el revolver antes de que alguien saliera herido. Ella estaba sola. Exceptuando, claro est\u00e1, aquella voz. \u2014\u00bfQui\u00e9n eres? \u2013pregunt\u00f3 al lavabo, en un susurro. \u2014Matthew Clements \u2013murmur\u00f3 la vozEl payaso me trajo aqu\u00ed abajo, a los ca\u00f1os, y mor\u00ed. Muy pronto va a ir a buscarte, Beverly. Y a Ben Hanscom, y a Bill Denbrough y a Eddie... Ella se llev\u00f3 las manos a las mejillas y se las apret\u00f3 con fuerza. Sus ojos se ensanchaban... se ensanchaban Sinti\u00f3 fr\u00edo. De pronto, la voz sonaba ahogada y viej\u00edsima... pero aun as\u00ed reptaba en ella una corrupta alegr\u00eda. \u2014Flotaras aqu\u00ed abajo con tus amigos, Beverly, todos flotamos aqu\u00ed abajo. Di a Bill que Georgie le env\u00eda saludos, di a Bill que Georgie lo echa de menos, pero que lo ver\u00e1 pronto, dile que georgie estar\u00e1 en el armario una noche de \u00e9stas, quiz\u00e1 con un trozo de alambres para hund\u00edrselo en el ojo, dile... La voz se quebr\u00f3 con una serie de hipos ahogados; de pronto, una brillante burbuja roja se infl\u00f3 en el agujero y estall\u00f3, enviando gotas de sangre a la porcelana descolorida. En ese momento, la voz ahogada hablaba con celeridad e iba cambiando: ya era la voz del ni\u00f1o que se hab\u00eda o\u00eddo primero, ya la de una chica adolescente, ya la de una ni\u00f1a a quien Beverly conoc\u00eda: Veronica Grogan. Pero Veronica hab\u00eda muerto. La hab\u00edan encontrado en una alcantarilla, muerta. \u2014Soy Matthew... soy Betty... soy Veronica... estamos aqu\u00ed abajo... aqu\u00ed abajo, con el payaso... y la bestia... y la momia... y el hombre lobo... y contigo, Beverly, estamos aqu\u00ed abajo contigo y flotamos, cambiamos... Una bocanada de sangre brot\u00f3 s\u00fabitamente del sumidero salpicando el lavabo, el espejo y el empapelado con su dise\u00f1o de lirios y ranas. Beverly lanz\u00f3 un alarido s\u00fabito y penetrante. Retrocedi\u00f3, apart\u00e1ndose del lavabo, choc\u00f3 contra la puerta, la abri\u00f3 a manotazos y corri\u00f3 hacia la sala, donde su padre estaba levant\u00e1ndose. \u2014\u00bfQu\u00e9 demonios te pasa? \u2013pregunt\u00f3 con ce\u00f1o. Aquella noche estaban solos en la casa; la madre de Bev trabajaba en el turno de tres a once en Green.s, el mejor restaurante de Derry. \u2014\u00a1En el ba\u00f1o! \u2013grit\u00f3, hist\u00e9rica\u2013. \u00a1El ba\u00f1o, pap\u00e1, en el ba\u00f1o...! \u2014\u00bfAlguien estaba espi\u00e1ndote, Beverly? La mano del padre sali\u00f3 disparada para sujetarla por el brazo, con fuerza. En su cara hab\u00eda preocupaci\u00f3n, pero una preocupaci\u00f3n codiciosa, algo m\u00e1s atemorizante que consolador. \u2014No... el lavabo... en el lavabo... el... la \u2013rompi\u00f3 en sollozos. El coraz\u00f3n le lat\u00eda con tanta fuerza que temi\u00f3 ahogarse. Al Marsh la apart\u00f3 a un lado con una expresi\u00f3n que dec\u00eda: \\\"Oh, Dios, y ahora qu\u00e9\\\", y entr\u00f3 en el ba\u00f1o. Estuvo all\u00ed tanto tiempo que Beverly volvi\u00f3 a asustarse. Por fin bram\u00f3: \u2014\u00a1Beverly! \u00a1Ven aqu\u00ed! No era cuesti\u00f3n de desobedecer. Si los dos hubieran estado de pie al borde de un acantilado y \u00e9l hubiera ordenado dar un paso hacia el frente, su obediencia instintiva la habr\u00eda hecho franquear el borde antes de que su mente racional pudiera intervenir. La puerta del ba\u00f1o estaba abierta. All\u00ed estaba su padre: un hombre grande que ya estaba perdiendo el pelo casta\u00f1o rojizo, heredado por Beverly. No beb\u00eda, no fumaba, no iba con mujeres. \\\"En casa tengo todas las mujeres que me hacen falta\\\", dec\u00eda, a veces, y en esas ocasiones esbozaba una sonrisa peculiar, cargada de secretos; en vez de iluminarle el rostro, ten\u00eda el efecto 221","contrario. Ver esa sonrisa era como observar la sombra de una nube pasando velozmente por un terreno rocoso. \\\"Ellas se ocupan de m\u00ed y cuando hace falta yo me ocupo de ellas.\\\" \u2014Ahora dime de qu\u00e9 tonter\u00eda se trata \u2013pregunt\u00f3 al verla entrar. Beverly sinti\u00f3 la garganta reseca. El coraz\u00f3n le retumbaba en el pecho y sinti\u00f3 ganas de vomitar. Hab\u00eda sangre en el espejo corriendo en largos hilos. Hab\u00eda manchas de sangre en la bombilla, sobre el lavabo. La sangre corr\u00eda tambi\u00e9n por los lados de porcelana cayendo en gordas gotas al piso de lin\u00f3leo. \u2014Pap\u00e1... \u2013susurr\u00f3 ella, ronca. \u00c9l se volvi\u00f3, disgustado (como ocurr\u00eda con tanta frecuencia) y comenz\u00f3 a lavarse las manos en la pileta ensangrentada. \u2014Habla, mujer, por Dios. No sabes el susto que me has dado. A ver si te explicas. Se estaba lavando las manos en el lavabo. Beverly vio manchas de sangre en la tela gris de los pantalones, all\u00ed donde rozaban los bordes, si su frente tocaba el espejo (estaba muy cerca), tendr\u00eda sangre tambi\u00e9n sobre la piel. La chica ahog\u00f3 un grito en la garganta. \u00c9l cerr\u00f3 el grifo. Tom\u00f3 una toalla con dos abanicos de salpicaduras rojas y comenz\u00f3 a secarse las manos. Beverly, casi desmayada, le vio llenarse de sangre los grandes nudillos y las l\u00edneas de la palma. Vio sangre bajo sus u\u00f1as como marcas de culpabilidad. \u2014\u00bfY bien? Estoy esperando \u2013dijo al arrojar la toalla ensangrentada hacia el toallero. Hab\u00eda sangre... sangre por todas partes... y su padre no la ve\u00eda. \u2014Pap\u00e1... No ten\u00eda idea de lo que ocurrir\u00eda a continuaci\u00f3n, pero su padre la interrumpi\u00f3: \u2014Me preocupas, Beverly \u2013dijo\u2013. No vas a crecer nunca, Beverly. Te pasas correteando por ah\u00ed, no haces nada en la casa, no sabes cocinar, no sabes coser. Te pasas la mitad del d\u00eda en las nubes, con la nariz metida en un libro y la otra mitad con majader\u00edas. Me preocupas. Su mano le dio una dolorosa palmada en la nalga. Ella solt\u00f3 un grito sin dejar de mirarlo fijamente. \u00c9l ten\u00eda una peque\u00f1a salpicadura en la poblada ceja derecha. \\\"Si la miro fijamente terminar\u00e9 por volverme loca y ya nada de esto importar\u00e1\\\", pens\u00f3. \u2014Me preocupas mucho \u2013agreg\u00f3 \u00e9l y la golpe\u00f3 otra vez, con m\u00e1s fuerza, por encima del codo. Al d\u00eda siguiente Beverly tendr\u00eda un gran moret\u00f3n entre amarillento y purp\u00fareo. \u2014Much\u00edsimo \u2013dijo \u00e9l, lanz\u00e1ndole un derechazo al est\u00f3mago. Contuvo el pu\u00f1o en el \u00faltimo instante, por lo que Beverly perdi\u00f3 s\u00f3lo la mitad del aliento. Se dobl\u00f3 en dos, jadeando, con los ojos llenos de l\u00e1grimas. El padre la miraba, impasible. Se meti\u00f3 las manos ensangrentadas en los bolsillos del pantal\u00f3n. \u2014Tienes que crecer, Beverly \u2013dijo con tono amable y condescendiente. \u00bfNo te parece? Ella asinti\u00f3. Le palpitaba la cabeza. Llor\u00f3 en silencio. Si sollozaba, iniciando lo que su padre llamaba \\\"gimoteos de beb\u00e9\\\", no har\u00eda sino enfurecerlo. Al Marsh hab\u00eda pasado toda su vida en Derry; a quien quisiera saberlo (y a veces a quien no ten\u00eda inter\u00e9s) dec\u00eda que all\u00ed pensaba ser enterrado, con un poco de suerte, a la edad de ciento diez a\u00f1os. \\\"No hay motivo para que no viva eternamente \u2013 sol\u00eda decir a Roger Aurlette, quien le cortaba el pelo una vez al mes\u2013. No tengo vicios.\\\" \u2014Y ahora expl\u00edcate \u2013orden\u00f3\u2013, y que sea breve. \u2014Hab\u00eda... \u2013Beverly trag\u00f3 saliva\u2013. Hab\u00eda una ara\u00f1a. Una ara\u00f1a grande, gorda, negra. Sali\u00f3... sali\u00f3 arrastr\u00e1ndose del desag\u00fce y... creo que volvi\u00f3 a meterse. \u2014\u00a1Ah! \u2013El padre sonri\u00f3, como si esa explicaci\u00f3n lo complaciera\u2013. \u00bfEra eso? Si me lo hubieras dicho, Beverly, no te habr\u00eda pegado. Todas las ni\u00f1as tienen miedo a las ara\u00f1as. \u00a1Maldici\u00f3n! \u00bfPor qu\u00e9 no me lo dijiste? El se inclin\u00f3 hacia el agujero; Beverly tuvo que morderse los labios para no gritar una advertencia... pero otra vez hablaba, dentro de ella, una voz horrible, que no pod\u00eda ser parte de su persona sino la voz del mismo diablo: \\\"Deja que se lo lleve, si lo quiere. Deja que lo arrastre hacia 222","abajo. Mira lo que te sacar\u00e1s de encima.\\\" Volvi\u00f3 la espalda a aquella voz, horrorizada. Permitir que ese pensamiento se quedara en su cabeza, siquiera por un instante, la condenar\u00eda al infierno, sin duda alguna. \u00c9l miraba hacia el ojo del desag\u00fce. Sus manos chapoteaban en la sangre que manchaba el lavabo y Beverly tuvo que luchar sombr\u00edamente con sus n\u00e1useas. Le dol\u00eda el est\u00f3mago all\u00ed donde el padre la hab\u00eda golpeado. \u2014No veo nada \u2013dijo \u00e9l\u2013. Estos edificios son viejos, Bev. Los desag\u00fces parecen autopistas, \u00bfsabes? Cuando yo trabajaba de portero all\u00e1, en la escuela secundaria vieja, de vez en cuando sal\u00edan ratas ahogadas a los inodoros. Las chicas se volv\u00edan locas. \u2013Ri\u00f3 al pensar en esas man\u00edas femeninas\u2013. Casi siempre cuando el Kenduskeag estaba alto. Hay menos bichos en las ca\u00f1er\u00edas desde que instalaron el sistema nuevo, eso s\u00ed. \u2013La rode\u00f3 con un brazo para estrecharla\u2013. Mira, vete a la cama y no pienses m\u00e1s en el asunto, \u00bfde acuerdo? Ella sinti\u00f3 su amor por \u00e9l. \\\"Nunca te pego si no lo mereces, Beverly\\\", le hab\u00eda dicho \u00e9l, una vez, al protestar ella por un castigo injusto. Y ten\u00eda que ser cierto, claro, porque \u00e9l era capaz de amar. A veces pasaba todo el d\u00eda con ella, ense\u00f1\u00e1ndole a hacer cosas, charlando con ella o paseando por la ciudad, y en esas ocasiones Beverly pensaba que su coraz\u00f3n se iba a hinchar de felicidad hasta matarla. Lo amaba; trataba de aceptar que \u00e9l deb\u00eda corregirla con frecuencia porque, seg\u00fan dec\u00eda, era el trabajo que le hab\u00eda dado Dios. \\\"A las hijas \u2013dec\u00eda Al Marsh\u2013, hay que corregirlas m\u00e1s que a los chicos.\\\" \u00c9l no ten\u00eda hijos varones y Beverly sent\u00eda, vagamente, que eso tambi\u00e9n pod\u00eda ser culpa de ella. \u2014Est\u00e1 bien, pap\u00e1 \u2013dijo. Fueron juntos hasta el peque\u00f1o dormitorio de la ni\u00f1a. El brazo ya le dol\u00eda por el golpe recibido. Ella mir\u00f3 por encima del hombro y vio la pileta ensangrentada, el espejo ensangrentado, la pared ensangrentada, el suelo ensangrentado y pens\u00f3: \\\"\u00bfC\u00f3mo voy a hacer para entrar aqu\u00ed a lavarme? Por favor, Dios, Dios querido, perd\u00f3name por haber tenido malos pensamientos sobre pap\u00e1. Puedes castigarme todo lo que quieras, porque me lo merezco. Haz que me caiga y me lastime o que tenga la gripe, como el a\u00f1o pasado, cuando tos\u00eda tanto que una vez vomit\u00e9, pero por favor, Dios, haz que ma\u00f1ana la sangre no est\u00e9 m\u00e1s, por favor, \u00bfs\u00ed?\\\" El padre la arrop\u00f3, como todas las noches, y le dio un beso en la frente. Despu\u00e9s se mantuvo un momento all\u00ed, de pie, en la postura que ella recordar\u00eda siempre como \\\"su\\\" modo de tenerse de pie, tal vez de ser: algo inclinado hacia adelante, con las manos metidas en los bolsillos; los ojos azules la miraban desde arriba, desde una cara de perro salchicha luctuoso. En a\u00f1os posteriores, cuando hac\u00eda a\u00f1os que ya no pensaba en Derry, a veces ve\u00eda a un hombre sentado en el autob\u00fas, o tal vez de pie en un rinc\u00f3n... formas, oh, formas de hombres, a veces atisbadas cuando cerraba el d\u00eda, a veces vistas al otro lado de una plaza, a la luz del mediod\u00eda, en un,claro y ventoso d\u00eda oto\u00f1al, formas de hombres, reglas de hombres, deseos de hombres: o Tom, tan parecido a su padre cuando se quitaba la camisa y se encorvaba ligeramente delante del espejo para afeitarse. Formas de hombres \u2014A veces me preocupas, Bev \u2013dijo, pero ya no hab\u00eda enfado ni turbaci\u00f3n en su voz. Le toc\u00f3 el pelo con suavidad, apart\u00e1ndoselo de la frente. Entonces ella estuvo a punto de gritar. \\\"\u00a1El ba\u00f1o est\u00e1 lleno de sangre, pap\u00e1! \u00bfNo la has visto? \u00a1Hay sangre por todas partes! \u00bfNo la has visto?\\\" Pero guard\u00f3 silencio, mientras \u00e9l sal\u00eda y cerraba la puerta tras de s\u00ed, llenando su cuarto de oscuridad. A\u00fan estaba despierta, con la vista perdida en las sombras, cuando lleg\u00f3 su madre, a las once y media, y cuando se apag\u00f3 el televisor. Oy\u00f3 que sus padres entraban en el cuarto matrimonial; oy\u00f3 tambi\u00e9n el ruido del somier cuando hicieron el amor. Beverly hab\u00eda o\u00eddo una conversaci\u00f3n entre Greta Bowie y Sally Muller, comentando que ese acto sexual dol\u00eda como fuego y que ninguna chica decente quer\u00eda hacerlo: \\\"Al final, el hombre te mea ah\u00ed abajo\\\", dijo Greta, y Sally hab\u00eda exclamado: \\\"\u00a1Oh, puaj, yo jam\u00e1s dejar\u00eda que un muchacho me hiciera eso!\\\" Si dol\u00eda tanto como Greta dec\u00eda, la madre de Bev se lo guardaba muy bien; Bev la hab\u00eda o\u00eddo gritar una o dos veces, con voz contenida, pero no parec\u00eda en absoluto un grito de dolor. El lento crujir de los el\u00e1sticos se aceler\u00f3 hasta un ritmo tan r\u00e1pido que lleg\u00f3 casi al frenes\u00ed; luego se interrumpi\u00f3. Hubo un per\u00edodo de silencio; despu\u00e9s, algo de charla en voz baja; por fin, los pasos de su madre que iba al ba\u00f1o. Beverly contuvo el aliento. Esperando a que su madre gritara o no. 223","No hubo grito alguno, s\u00f3lo el ruido del agua corriendo en el lavabo seguido por un chapoteo. Luego el agua resbal\u00f3 por el sumidero con su familiar gorgoteo, la madre estaba lav\u00e1ndose los dientes. Momentos despu\u00e9s, el somier de la cama grande volvi\u00f3 a crujir, cuando su madre volvi\u00f3 a acostarse. Cinco minutos despu\u00e9s, el padre comenz\u00f3 a roncar. Un miedo oscuro le envolvi\u00f3 el coraz\u00f3n cerr\u00e1ndole la garganta. Descubri\u00f3 que ten\u00eda miedo de volverse sobre el lado derecho (su posici\u00f3n favorita para dormir) porque pod\u00eda haber algo mir\u00e1ndola por la ventana. Por eso se limit\u00f3 a permanecer de espaldas, tiesa, contemplando el cielo raso. Minutos u horas despu\u00e9s, no hab\u00eda modo de saberlo, concili\u00f3 un sue\u00f1o inquieto y fr\u00e1gil. 3. Beverly siempre despertaba cuando sonaba el despertador de sus padres. Ten\u00eda que ser r\u00e1pida, porque apenas sonaba el timbre su padre lo apagaba de un manotazo. Se visti\u00f3 deprisa mientras el padre usaba el ba\u00f1o y se detuvo por un instante frente al espejo (como casi todos los d\u00edas) para mirarse el pecho, tratando de detectar si sus senos hab\u00edan crecido algo durante la noche. Hab\u00edan comenzado a aparecer a fines del a\u00f1o anterior. En un principio hab\u00eda dolido un poco, pero ya no. Eran muy peque\u00f1os, apenas manzanitas de primavera, pero all\u00ed estaban. Era cierto: la ni\u00f1ez terminaba, ella ser\u00eda mujer. Sonri\u00f3 a su imagen y puso una mano tras la cabeza levant\u00e1ndose la cabellera y sacando pecho. Ri\u00f3 con la risa natural de una chiquilla... y de pronto se acord\u00f3 de la sangre que hab\u00eda brotado del desag\u00fce, en el ba\u00f1o, la noche anterior. Las risitas terminaron abruptamente. Se mir\u00f3 el brazo y descubri\u00f3 el moret\u00f3n formado durante la noche, una mancha oscura entre el hombro y el codo, una mancha con muchos dedos marcados. El inodoro se cerr\u00f3 de un manotazo y son\u00f3 el flujo del dep\u00f3sito. Movi\u00e9ndose con rapidez para que su padre no se enfadase con ella esa ma\u00f1ana (esa ma\u00f1ana era mejor que no reparara en ella siquiera), Beverly se puso unos vaqueros y la sudadera de la secundaria de Derry. Y entonces, porque ya no pod\u00eda seguir posterg\u00e1ndolo, abandon\u00f3 su habitaci\u00f3n para ir al ba\u00f1o. Se cruz\u00f3 en la sala con el padre que volv\u00eda a su habitaci\u00f3n para vestirse. El pijama azul bat\u00eda por su amplitud. Gru\u00f1\u00f3 algo que ella no pudo entender. De cualquier modo, respondi\u00f3: \u2014Est\u00e1 bien, pap\u00e1. Se detuvo por un momento frente a la puerta cerrada del ba\u00f1o tratando de prepararse para lo que pod\u00eda encontrar dentro. \\\"Al menos, es de d\u00eda\\\", pens\u00f3, y eso la consol\u00f3 un poco. No mucho, pero al menos un poco. Aferr\u00f3 el pomo de la puerta, lo hizo girar y entr\u00f3. 4. Para Beverly fue una ma\u00f1ana muy atareada. Prepar\u00f3 el desayuno para su padre: zumo de naranja, huevos revueltos y tostadas, en la versi\u00f3n de Al Marsh pan caliente pero poco tostado). \u00c9l se sent\u00f3 a la mesa, parapetado tras el News, y lo comi\u00f3 todo. \u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el beicon? \u2014No hay m\u00e1s, pap\u00e1. Lo terminamos ayer. \u2014Prep\u00e1rame una hamburguesa. \u2014Queda s\u00f3lo un poco de c... El papel cruji\u00f3 y descendi\u00f3 un poco. Aquella mirada azul cayo sobre ella como si tuviera peso. \u2014\u00bfQu\u00e9 has dicho? \u2013pregunt\u00f3 \u00e9l con suavidad. 224","\u2014Dije que enseguida, pap\u00e1. \u00c9l la mir\u00f3 s\u00f3lo un instante m\u00e1s. Luego el peri\u00f3dico volvi\u00f3 a subir y Beverly corri\u00f3 a la nevera para sacar la carne. Prepar\u00f3 una hamburguesa aplastando el pu\u00f1adito de carne picada que quedaba en la nevera para que pareciese m\u00e1s grande. \u00c9l la comi\u00f3 leyendo la p\u00e1gina de deportes mientras Beverly le preparaba el almuerzo: un par de bocadillos de mermelada y mantequilla de cacahuetes, un gran trozo de tarta que su madre hab\u00eda tra\u00eddo la noche anterior del restaurante y un termo de caf\u00e9 caliente con az\u00facar. \u2014Dile a tu madre que quiero ver esta casa limpia hoy mismo \u2013dijo, cogiendo la comida\u2013. Parece una cuadra. Me paso todo el d\u00eda limpiando porquer\u00edas en el hospital. No me gusta nada encontrar una porqueriza en mi propia casa. No lo olvides, Beverly. \u2014No, pap\u00e1. Se lo dir\u00e9. \u00c9l le dio un beso en la mejilla, la abraz\u00f3 torpemente y luego se march\u00f3. Como de costumbre, Beverly fue a la ventana de su habitaci\u00f3n para seguirlo con la vista mientras se alejaba por la calle. Como de costumbre, experiment\u00f3 un subrepticio alivio al verle girar en la esquina... y se odi\u00f3 por eso. Lav\u00f3 los platos y luego sali\u00f3 un rato a la escalera de atr\u00e1s con el libro que estaba leyendo. Lars Theramenius, con su largo pelo rubio reluciendo con su serena luz interior, vino con sus pasitos inseguros desde el edificio vecino para mostrar a Beverly su nuevo cami\u00f3n y sus nuevos rasgu\u00f1os en las rodillas. Beverly mir\u00f3 ambas cosas y propin\u00f3 grandes exclamaciones. Un momento despu\u00e9s la llam\u00f3 su madre. Cambiaron las s\u00e1banas de ambas camas, lavaron los suelos y enceraron el lin\u00f3leo de la cocina. Su madre se encarg\u00f3 del suelo del ba\u00f1o, por lo que Beverly se sinti\u00f3 agradecida. Elfrida Marsh era una mujer menuda de pelo canoso y aspecto ce\u00f1udo. Su rostro arrugado dec\u00eda al mundo entero que llevaba bastante tiempo en esta tierra y que pensaba permanecer aqu\u00ed un poco m\u00e1s .. Tambi\u00e9n dec\u00eda al mundo que nada de todo eso hab\u00eda sido f\u00e1cil y que no esperaba cambios inmediatos en el estado de cosas. \u2014\u00bfQuieres limpiar los cristales de la sala, Bewie? \u2013pregunt\u00f3, volviendo a la cocina. Ya llevaba puesto su uniforme de camarera\u2013. Tengo que ir al San Jos\u00e9, en Bangor, a visitar a Cheryl Tarrent. Anoche se rompi\u00f3 una pierna. \u2014S\u00ed, yo me encargo \u2013prometi\u00f3 Beverly\u2013. \u00bfQu\u00e9 le pas\u00f3 a la se\u00f1ora Tarrent? \u00bfSe cay\u00f3? Cheryl Tarrent era una compa\u00f1era de trabajo de su madre. \u2014Tuvo un accidente de coche con ese in\u00fatil con el que se ha casado \u2013respondi\u00f3 la madre, ce\u00f1uda\u2013. El marido hab\u00eda estado bebiendo. Debes dar gracias a Dios todas las noches de que tu padre no beba, Bewie. \u2014Lo hago \u2013respondi\u00f3 Beverly. Era cierto. \u2014Creo que ella va a perder el empleo, y \u00e9l no dura en ninguno.\u2013Un tono de l\u00fagubre horror se filtr\u00f3 en la voz de Elfrida\u2013. Tendr\u00e1n que vivir del gobierno, supongo. Era lo peor que se le pod\u00eda ocurrir a Elfrida Marsh. No se comparaba siquiera con perder un hijo o descubrir que una ten\u00eda c\u00e1ncer. Se pod\u00eda ser pobre; una pod\u00eda pasarse toda la vida rascando el fondo de la olla, como ella dec\u00eda. Pero por debajo de todo, aun por deba\u00fao de las alcantarillas, estaba el momento en que uno tuviera que vivir del gobierno y comer con el sudor de los otros como limosna. Y \u00e9sa era la perspectiva a la que se enfrentaba Cheryl Tarrent. \u2014Cuando hayas limpiado los cristales y sacado la basura, puedes ir a jugar un rato, si quieres. Tu padre va a la bolera esta noche, as\u00ed que no tienes que prepararle la cena. Pero quiero que est\u00e9s en casa antes del oscurecer. Ya sabes por qu\u00e9. \u2014Est\u00e1 bien, mam\u00e1. \u2014Dios m\u00edo, c\u00f3mo creces \u2013dijo Elfrida. Mir\u00f3, por un momento, los bultitos en la sudadera. Su mirada reflejaba amor, pero ninguna compasi\u00f3n\u2013. No s\u00e9 qu\u00e9 voy a hacer aqu\u00ed cuando est\u00e9s casada y tengas tu propio hogar. \u2014Creo que me quedar\u00e9 aqu\u00ed toda la vida \u2013dijo Beverly, sonriendo. La madre la abraz\u00f3 brevemente y le bes\u00f3 la comisura de la boca con sus labios secos y calientes. \u2014No me enga\u00f1o \u2013replic\u00f3\u2013. Pero te quiero, Bewie. 225","\u2014Yo tambi\u00e9n te quiero, mam\u00e1. \u2014Cuando termines con esas ventanas, repasa para estar segura de que no queden marcas \u2013 recomend\u00f3 mientras recog\u00eda su cartera y se acercaba a la puerta\u2013. De lo contrario, te las ver\u00e1s con tu padre. \u2014Ya las repasar\u00e9. \u2013En el momento en que la madre abr\u00eda la puerta para salir, Beverly pregunt\u00f3, tratando de fingir indiferencia\u2013. \u00bfNo has visto nada raro en el ba\u00f1o, mam\u00e1? Elfrida la mir\u00f3, con el entrecejo fruncido. \u2014\u00bfRaro? \u2014Bueno... anoche vi una ara\u00f1a. Sali\u00f3 del desag\u00fce. \u00bfNo te lo dijo pap\u00e1? \u2014\u00bfAnoche hiciste enfadar a tu padre, Bewie? \u2014\u00a1No! No, no. Le dije que hab\u00eda salido una ara\u00f1a del desag\u00fce y que me hab\u00eda asustado. \u00c9l me cont\u00f3 que en la escuela vieja, a veces encontraban ratas ahogadas en los inodoros. Por los desag\u00fces. \u00bfNo te cont\u00f3 lo de la ara\u00f1a? \u2014No. \u2014Oh, bueno, no importa. S\u00f3lo quer\u00eda saber si la hab\u00edas visto. \u2014No vi ninguna ara\u00f1a. Ojal\u00e1 pudi\u00e9ramos comprar un lin\u00f3leo nuevo para ese ba\u00f1o. \u2013Mir\u00f3 al cielo azul y sin nubes\u2013. Dicen que cuando una mata a una ara\u00f1a, viene lluvia. No la mataste, \u00bfverdad? \u2014No \u2013asegur\u00f3 Bev\u2013, no la mat\u00e9. La madre volvi\u00f3 a mirarla, con los labios apretados. \u2014\u00bfSegura que no hiciste enfadar a tu padre anoche? \u2014\u00a1Segura! \u2014Bewie... \u00bfalguna vez te toca? \u2014\u00bfQu\u00e9? \u2013Beverly mir\u00f3 a su madre, perpleja. Dios, su padre la tocaba todos los d\u00edas\u2013. No entiendo qu\u00e9... \u2014No importa \u2013cort\u00f3 Elfrida\u2013. No te olvides de sacar la basura. Y si esos cristales quedan manchados, no solo con tu padre te las ver\u00e1s. \u2014No me (\u00bfalguna vez te toca?) olvidar\u00e9. \u2014Y vuelve antes de que oscurezca. \u2014S\u00ed. (\u00e9l) (se preocupa mucho) Elfrida se fue. Beverly volvi\u00f3 a su cuarto para seguirla con la vista hasta la esquina, como a su padre. Cuando estuvo segura de que su madre iba, definitivamente, en camino hacia la parada del autob\u00fas, sac\u00f3 el balde, el limpiacristales y algunos trapos de bajo el fregadero. Volvi\u00f3 a la sala y empez\u00f3 con las ventanas. El apartamento parec\u00eda demasiado silencioso. Cada vez que cruj\u00eda el suelo 0 se golpeaba una puerta, daba un respingo. Cuando alguien hizo correr el agua en el inodoro de los Bolton, en el piso contiguo, Beverly solt\u00f3 una exclamaci\u00f3n que era casi un grito. Y no pod\u00eda dejar de vigilar la puerta cerrada del ba\u00f1o. Por fin se acerc\u00f3, la abri\u00f3 otra vez y mir\u00f3 adentro. Su madre lo hab\u00eda limpiado esa ma\u00f1ana y la mayor parte de la sangre acumulada bajo el lavabo hab\u00eda desaparecido, al igual que las marcas del borde. Pero a\u00fan quedaban vetas marrones sec\u00e1ndose en la pileta misma, manchas y salpicaduras en el espejo y el empapelado. Mientras contemplaba su p\u00e1lida imagen se dio cuenta, con s\u00fabito y supersticioso miedo, de que 226","la sangre del espejo causaba el efecto de que era su propia cara la que sangraba. Volvi\u00f3 a pensar: \\\"\u00bfQu\u00e9 voy a hacer con esto? \u00bfMe he vuelto loca? \u00bfMe lo estoy imaginando?\\\" De pronto, el sumidero emiti\u00f3 una risa gorjeante. Beverly lanz\u00f3 un alarido y sali\u00f3 dando un portazo. Cinco minutos despu\u00e9s, las manos a\u00fan le temblaban tanto que estuvo a punto de dejar caer la botella de limpiacristales mientras limpiaba las ventanas de la sala. 5. Eran cerca de las tres de la tarde cuando Beverly Marsh, con el apartamento cerrado y la llave en el bolsillo de sus vaqueros, cogi\u00f3 por Richard Street un paso estrecho que conectaba Main y Center. All\u00ed tropez\u00f3 con Ben Hanscom, Eddie Haspbrak y un ni\u00f1o llamado Bradley, que estaban jugando a arrimar monedas... \u2014\u00a1Hola, Bev! \u2013salud\u00f3 Eddie\u2013. \u00bfTuviste pesadillas despu\u00e9s de ver esas pel\u00edculas? \u2014No \u2013dijo Beverly, sent\u00e1ndose en cuclillas para observar el juego\u2013. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s tan enterado? \u2014Me lo cont\u00f3 Ben \u2013replic\u00f3 Eddie, se\u00f1al\u00e1ndolo con el pulgar. Ben estaba ruborizado sin motivo aparente. \u2014\u00bfQu\u00e9 pel\u00edculas? \u2013pregunt\u00f3 Bradley. Y entonces Beverly lo reconoci\u00f3: hab\u00eda ido a Los Barrens con Bill Denbrough. Iban juntos a la terapeuta de Bangor. Beverly casi lo descart\u00f3 de su mente. Si se le hubiera preguntado, tal vez habr\u00eda dicho que, por alg\u00fan motivo, le parec\u00eda menos importante que Ben y Eddie, como si estuviera menos all\u00ed. \u2014Un par de historias de monstruos \u2013le dijo y se acerc\u00f3 hasta ponerse entre Ben y Eddie\u2013. \u00bfTiras t\u00fa? \u2014S\u00ed \u2013dijo Ben; la mir\u00f3 r\u00e1pidamente y desvi\u00f3 los ojos. \u2014\u00bfQui\u00e9n va ganando? \u2014Eddie \u2013inform\u00f3 Ben\u2013. Tiene buena mano. Bev mir\u00f3 a Eddie que se frotaba solemnemente las u\u00f1as en la pechera de la camisa y solt\u00f3 una risita. \u2014\u00bfMe dej\u00e1is jugar? \u2014Por m\u00ed, s\u00ed \u2013dijo Eddie\u2013. \u00bfTienes monedas? Bev busc\u00f3 en el bolsillo y sac\u00f3 tres monedas de un centavo. \u2014Por Dios, \u00bfc\u00f3mo te animas a salir de tu casa con semejante fortuna? \u2013pregunt\u00f3 Eddie\u2013. Yo me morir\u00eda de miedo. Ben y Bradley Donovan se echaron a re\u00edr. \u2014Oh, las chicas tambi\u00e9n solemos ser valientes \u2013respondi\u00f3 Beverly muy seria. Un momento despu\u00e9s, todos re\u00edan. Bradley tir\u00f3 el primero; luego, Ben; y finalmente Beverly. Eddie, que iba ganando, ten\u00eda el \u00faltimo turno. Arrojaba las monedas hacia la pared posterior de la farmacia. A veces se quedaban cortos; a veces la moneda rebotaba contra la pared. Al final de cada ronda, el que hab\u00eda tirado la moneda m\u00e1s cercana a la pared recog\u00eda los cuatro centavos. Cinco minutos despu\u00e9s, Beverly ten\u00eda veinticuatro centavos. Hab\u00eda perdido una sola ronda. \u2014\u00a1Eza chica haze trampa! \u2013protest\u00f3 Bradley, disgustado, y se levant\u00f3 para irse. Hab\u00eda perdido el buen humor. Mir\u00f3 a Beverly con enfado y humillaci\u00f3n a un tiempo\u2013. No habr\u00eda que dejar que laz chicaz... 227","Ben se levant\u00f3 de un salto. Era sobrecogedor ver a Ben Hanscom levantarse de un salto. \u2014\u00a1Retira eso! Bradley mir\u00f3 a Ben boquiabierto. \u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014\u00a1Que retires lo que has dicho! \u00a1Ella no hizo trampa! Bradley mir\u00f3 a Ben, a Eddie, a Beverly que a\u00fan estaba de rodillas. Despu\u00e9s, otra vez a Ben. \u2014\u00bfQuierez un labio gordo para que haga juego con el rezto de tu perzona, ezt\u00fapido? \u2014Seguro \u2013dijo Ben. S\u00fabitamente, una sonrisa le cruz\u00f3 la cara. Algo en la cualidad de esa sonrisa hizo que Bradley diera un paso atr\u00e1s, sorprendido e inquieto. Tal vez lo que vio en ella fue, simplemente, que despu\u00e9s de haberse enredado con Henry Bowers y salir indemne, no una sino dos veces, Ben Hanscom no iba a dejarse aterrorizar por el escu\u00e1lido de Bradley Donovan, que ten\u00eda las manos llenas de verrugas adem\u00e1s de ese catastr\u00f3fico ceceo. \u2014Claro, y despu\u00e9s se me echar\u00e1n todos encima \u2013dijo Bradley, dando otro paso atr\u00e1s. Su voz hab\u00eda tomado un tono incierto y hab\u00eda l\u00e1grimas en sus ojos\u2013. \u00a1Zon todoz unoz trampozoz! \u2014Retira lo que has dicho de ella \u2013repiti\u00f3 Ben. \u2014No importa, Ben \u2013dijo Beverly. Tendi\u00f3 a Bradley el pu\u00f1ado de monedas\u2013. Toma las tuyas. De cualquier modo, yo no jugaba por el dinero. Desde las pesta\u00f1as inferiores de Bradley resbalaron l\u00e1grimas de humillaci\u00f3n. Dio un golpe en la palma de Beverly tir\u00e1ndole las monedas al suelo, y corri\u00f3 hacia Center. Los otros se quedaron mir\u00e1ndolo, boquiabiertos. Cuando estuvo a distancia segura, Bradley gir\u00f3 en redondo para gritar: \u2014\u00a1Lo que paza ez que erez una perra! \u00a1Trampoza, trampoza! \u00a1Tu madre ez una puta! Beverly ahog\u00f3 una exclamaci\u00f3n. Ben corri\u00f3 hacia Bradley, pero s\u00f3lo consigui\u00f3 tropezar con un caj\u00f3n vac\u00edo e irse de bruces. Bradley hab\u00eda desaparecido y el gordo se dio cuenta de que no se dejar\u00eda alcanzar. Entonces volvi\u00f3 junto a Beverly para ver si estaba bien. Esa palabra lo hab\u00eda espantado tanto como a ella. Beverly vio preocupaci\u00f3n en su rostro. Abri\u00f3 la boca para decir que estaba bien, que no se afligiera, que los palos y las piedras rompen los huesos pero que los insultos no hacen da\u00f1o... y de pronto aquella extra\u00f1a pregunta que su madre le hab\u00eda hecho (\u00bfalguna vez te toca?) volvi\u00f3 a ella. Extra\u00f1a pregunta, s\u00ed; simple pero llena de matices ominosos, turbia como caf\u00e9 fr\u00edo. En vez de decir que los insultos jam\u00e1s le har\u00edan da\u00f1o, rompi\u00f3 en llanto. Eddie la mir\u00f3, inc\u00f3modo, sac\u00f3 el inhalador del bolsillo y se lo llev\u00f3 a la boca. Despu\u00e9s se agach\u00f3 y empez\u00f3 a recoger los centavos desparramados, con expresi\u00f3n concentrada. Ben se acerc\u00f3 a ella para consolarla, pero se detuvo. Era demasiado bonita. Ante una cara tan bonita, se sent\u00eda inerme. \u2014An\u00edmate \u2013le dijo, sabiendo que sonaba idiota, pero sin que se le ocurriera nada m\u00e1s \u00fatil. Le toc\u00f3 ligeramente los hombros (ella se hab\u00eda cubierto la cara con las manos para ocultar sus ojos mojados y sus mejillas abotagadas), pero apart\u00f3 los dedos como si ella quemara. listaba tan enrojecido que parec\u00eda al borde de una apoplej\u00eda\u2013. An\u00edmate, Beverly. La chica baj\u00f3 las manos y exclam\u00f3, con voz aguda, furiosa: \u2014\u00a1Mi madre no es una puta! Es... \u00a1es camarera! Ben la mir\u00f3 boquiabierto. Eddie levant\u00f3 la vista desde los adoquines con las manos llenas de monedas. Y de pronto los tres rompieron a re\u00edr hist\u00e9ricamente. \u2014\u00a1Camarera! \u2013cloque\u00f3 Eddie. S\u00f3lo ten\u00eda una vaga idea de lo que significaba puta, pero esa comparaci\u00f3n le parec\u00eda divertida \u00a1Eso es tu madre! \u2014\u00a1S\u00ed, s\u00ed, eso! \u2013exclam\u00f3 Beverly, riendo y llorando al mismo tiempo. 228","Ben re\u00eda tanto que no pudo mantenerse en pie y se sent\u00f3, pesadamente, en un cubo de la basura, Su mole hundi\u00f3 la tapa y lo hizo caer de lado. Eddie lo se\u00f1al\u00f3, aullando de risa, mientras Beverly lo ayudaba a levantarse. Una ventana se abri\u00f3 encima de ellos. \u2014\u00a1Marchaos de aqu\u00ed, chicos! \u2013chill\u00f3 una mujer\u2013. \u00a1Hay gente que trabaja de noche, recuerden! \u00a1Esfumaos! Sin pensar, los tres se cogieron de la mano, con Beverly en el medio, y corrieron hacia Center Street. Todav\u00eda iban riendo. 6. Unieron sus recursos y descubrieron que ten\u00edan cuarenta centavos; lo suficiente para dos batidos. Como el se\u00f1or Keene era un ogro y no quer\u00eda que los chicos menores de doce a\u00f1os se quedaran en el mostrador de refrescos (aseguraba que los juegos mec\u00e1nicos de la trastienda pod\u00edan corromperlos), se llevaron los batidos en dos vasos de cart\u00f3n encerado hasta el parque Bassey y se sentaron en la hierba para beberlos. Ben ten\u00eda uno de caf\u00e9 y Eddie hab\u00eda pedido frambuesa. Beverly se sent\u00f3 entre los dos con una pajita para probar de los dos, como una abeja en las flores. Se sent\u00eda otra vez bien, por primera vez desde que el desag\u00fce hab\u00eda vomitado su borbot\u00f3n de sangre la noche anterior. Deshecha y emotivamente exhausta, pero bien, en paz consigo misma. \u2014No s\u00e9 qu\u00e9 le pas\u00f3 a Bradley \u2013dijo Eddie, por fin, con tono de azorada apolog\u00eda\u2013. Nunca se hab\u00eda puesto as\u00ed. \u2014T\u00fa me defendiste \u2013dijo Beverly y repentinamente bes\u00f3 a Ben en la mejilla\u2013. Gracias. Ben volvi\u00f3 a ponerse escarlata. \u2014No hiciste trampas \u2013murmur\u00f3, y se bebi\u00f3 la mitad de su batido de caf\u00e9 en tres largos sorbos. A eso sigui\u00f3 un eructo tan fuerte como un disparo de rifle. \u2014\u00bfTe queda algo dentro? \u2013pregunt\u00f3 Eddie. Beverly ri\u00f3 a carcajadas sujet\u00e1ndose el vientre. \u2014Basta \u2013rog\u00f3\u2013. Me duele el est\u00f3mago. Basta, por favor. Ben sonre\u00eda. Esa noche, antes de dormir, revivir\u00eda una y otra vez el momento en que ella lo hab\u00eda besado. \u2014\u00bfTe encuentras bien? \u2013pregunt\u00f3. Ella asinti\u00f3. \u2014No fue por \u00e9l. En realidad, no me import\u00f3 lo que dijo de mi madre. Fue por algo que me pas\u00f3 anoche. \u2013Vacil\u00f3, mirando a Ben, a Eddie, a Ben otra vez\u2013. Tengo... tengo que cont\u00e1rselo a alguien o ense\u00f1arlo o algo as\u00ed. Creo que me ech\u00e9 a llorar porque tengo miedo de estarme volviendo majareta. \u2014\u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1is hablando, chiflados? \u2013pregunt\u00f3 una voz. Era Stanley Uris, como siempre, menudo, delgado y demasiado limpio para sus once a\u00f1os escasos. Con su camisa blanca, pulcramente remetida en los vaqueros bien lavados, el pelo peinado y sus zapatillas impecables parec\u00eda el adulto m\u00e1s peque\u00f1o del mundo. En ese momento sonri\u00f3, rompiendo la ilusi\u00f3n. \\\"Ella se callar\u00e1 lo que iba a decir \u2013pens\u00f3 Eddie\u2013, porque Stan no estaba aqu\u00ed cuando Bradley insult\u00f3 a su madre.\\\" Pero Beverly, despu\u00e9s de una vacilaci\u00f3n, lo hizo. Porque Stanley, de alg\u00fan modo, era distinto a Bradley. \u00c9l estaba all\u00ed. \\\"Stanley es uno de nosotros \u2013pens\u00f3 Beverly y se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 eso le erizaba la piel\u2013. No les hago ning\u00fan favor si lo cuento, ni a ellos ni a m\u00ed tampoco.\\\" Pero ya era demasiado tarde. Ya estaba hablando. 229","Stan se sent\u00f3 con ellos, sereno y grave. Eddie le ofreci\u00f3 los restos del batido de frambuesa, pero \u00e9l mene\u00f3 la cabeza sin apartar los ojos de Beverly. Ninguno de los otros hablaba. Beverly les cont\u00f3 el episodio de las voces, entre las que hab\u00eda reconocido la de Ronnie Grogan. Sab\u00eda que Ronnie hab\u00eda muerto, pero era su voz, de todos modos. Les habl\u00f3 de la sangre que su padre no hab\u00eda visto ni sentido, ni tampoco su madre, por la ma\u00f1ana. Cuando termin\u00f3, mir\u00f3 todas las caras temerosa de lo que podr\u00eda ver en ellas... pero no hall\u00f3 se\u00f1ales de incredulidad. De terror s\u00ed, pero de incredulidad, ninguna. Por fin, Ben dijo: \u2014Vayamos a ver. 7. Entraron por la puerta trasera, no s\u00f3lo porque a esa cerradura correspond\u00eda la llave de Bev, sino tambi\u00e9n porque su padre la matar\u00eda si la se\u00f1ora Bolton la ve\u00eda entrar en el apartamento con tres chicos en ausencia de sus padres. \u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u2013pregunt\u00f3 Eddie. \u2014No lo entender\u00edas, tonto \u2013dijo Stan\u2013. T\u00fa calla. Eddie iba a contestar, pero ech\u00f3 otra mirada a la expresi\u00f3n tensa de Stan y decidi\u00f3 mantener el pico cerrado. La puerta daba a la cocina, llena del sol de la tarde y de silencio estival. Los platos del desayuno reluc\u00edan en el escurridor. Los cuatro ni\u00f1os se detuvieron junto a la mesa; cuando arriba se golpe\u00f3 una puerta, todos dieron un salto; despu\u00e9s rieron, nerviosos. \u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u2013susurr\u00f3 Ben. Beverly, con el coraz\u00f3n palpit\u00e1ndole en las sienes, los condujo por el pasillo al que daba el dormitorio de sus padres a un lado y la puerta cerrada del ba\u00f1o en el extremo. Despu\u00e9s de abrirla, entr\u00f3 r\u00e1pidamente y tap\u00f3 el sumidero del lavabo. Luego dio un paso atr\u00e1s para ponerse entre Ben y Eddie. La sangre se hab\u00eda secado dejando manchas marrones en el espejo, el lavabo y el empapelado. Beverly las mir\u00f3; resultaba m\u00e1s f\u00e1cil mirar las manchas que a sus amigos. En voz tan infantil que apenas pudo reconocerla como propia, pregunto: \u2014\u00bfLa veis? \u00bfAlguno de vosotros la ve? \u00bfEst\u00e1 all\u00ed? Ben se adelant\u00f3 un paso y Beverly volvi\u00f3 a sorprenderse de sus delicados movimientos a pesar de su gordura. Toc\u00f3 una de las manchas de sangre, despu\u00e9s otra, y por fin una larga chorreadura en el espejo. \u2014Aqu\u00ed. Aqu\u00ed. Aqu\u00ed. \u2013Su voz son\u00f3 inexpresiva y autoritaria. \u2014\u00a1Jol\u00edn! Es como si hubieran matado un cerdo aqu\u00ed dentro \u2013 exclam\u00f3 Stan. \u2014\u00bfY todo eso sali\u00f3 del sumidero? \u2013pregunt\u00f3 Eddie, a quien el espect\u00e1culo estaba poniendo enfermo. Como su respiraci\u00f3n se tornaba dificultosa, sujet\u00f3 su inhalador. Beverly tuvo que contenerse para no romper otra vez a llorar. No quer\u00eda hacerlo; tem\u00eda que ellos la descartaran como a cualquier otra chica. Pero tuvo que aferrar el pomo de la puerta hasta que una oleada de confianza la reconfort\u00f3. Hasta ese momento no se hab\u00eda dado cuenta de lo segura que estaba de estar volvi\u00e9ndose loca, teniendo alucinaciones, o algo as\u00ed. \u2014Y tus padres no la vieron \u2013se maravill\u00f3 Ben. Toc\u00f3 una salpicadura de sangre que se hab\u00eda secado en el lavabo, apart\u00f3 la mano de inmediato y se la limpi\u00f3 en el fald\u00f3n de la camisa\u2013. Caray... \u2014No s\u00e9 c\u00f3mo voy a hacer para volver a entrar aqu\u00ed \u2013dijo Beverly\u2013, a lavarme los dientes o... ya me entienden. \u2014Bueno, \u00bfpor qu\u00e9 no limpiamos esto? \u2013pregunt\u00f3 Stanley, de pronto. Beverly lo mir\u00f3. 230","\u2014\u00bfLimpiar? \u2014Claro. Tal vez no podamos dejar muy limpio el empapelado; est\u00e1 en las \u00faltimas, como quien dice. Pero s\u00ed podr\u00edamos sacar el resto. \u00bfTienes trapos? \u2014Bajo el fregadero de la cocina \u2013dijo Beverly\u2013. Pero si los usamos, mi madre va a preguntar por ellos. \u2014Tengo cincuenta centavos \u2013dijo Stan. Sus ojos no se apartaban de la sangre que hab\u00eda salpicado el suelo, alrededor del lavabo\u2013. Limpiaremos lo mejor posible y llevaremos los trapos a la lavander\u00eda autom\u00e1tica por la que pasamos al venir. Los lavaremos y secaremos; estar\u00e1n otra vez bajo el fregadero antes de que tus padres vuelvan. \u2014Dice mi madre que la sangre no se desprende de la tela \u2013 objet\u00f3 Eddie . . Parece que se fija o algo as\u00ed. Ben solt\u00f3 una risita hist\u00e9rica. \u2014No importa que salga o no \u2013dijo\u2013: Ellos no la ven. Nadie necesit\u00f3 preguntar a qui\u00e9nes se refer\u00eda. \u2014De acuerdo \u2013acept\u00f3 Beverly\u2013. Probemos. 8. Durante la media hora siguiente, los cuatro limpiaron como duendes sombr\u00edos. A medida que la sangre desaparec\u00eda de las paredes, el espejo y la porcelana del lavabo, Beverly sent\u00eda que su coraz\u00f3n se sosegaba m\u00e1s y m\u00e1s. Ben y Eddie se encargaron del lavabo y el espejo, mientras ella fregaba el suelo. Stan trabajaba en el empapelado con estudiada minuciosidad utilizando un trapo casi seco. Al final sacaron la sangre casi por completo, Ben termin\u00f3 desenroscando la bombilla y reemplaz\u00e1ndola con una cogida de la despensa. Las ten\u00eda en abundancia: Elfrida Marsh hab\u00eda comprado una provisi\u00f3n para dos a\u00f1os en la feria anual de Derry. Usaron un balde, un l\u00edquido limpiador y abundante agua caliente. Cambiaban el agua con frecuencia porque a ninguno le gustaba meter las manos all\u00ed una vez que el agua se pon\u00eda rosa. Por fin Stanley retrocedi\u00f3, contemplando el ba\u00f1o con el aire cr\u00edtico del chico en quien la pulcritud y el orden no son, simplemente, algo inculcado, sino innato y dijo: \u2014Creo que no se puede hacer m\u00e1s. A\u00fan quedaban leves rastros de sangre en una parte del empapelado, donde el papel estaba tan desgastado que Stanley no se hab\u00eda atrevido sino a tocarlo con suavidad Sin embargo, aun all\u00ed la sangre hab\u00eda perdido su anterior fuerza ominosa; era poco m\u00e1s que una mancha en tono pastel, sin significado. \u2014Gracias \u2013dijo Beverly a todos. No recordaba haber dicho nunca esa palabra con tanta sinceridad\u2013. Gracias a los tres. \u2014De nada \u2013murmur\u00f3 Ben. Por supuesto, se hab\u00eda ruborizado otra vez. \u2014No tiene importancia \u2013repuso Eddie. \u2014Vamos a ocuparnos de estos trapos \u2013apunt\u00f3 Stanley. Su rostro era decidido, casi severo. M\u00e1s adelante, Beverly pensar\u00eda que tal vez s\u00f3lo Stanley comprendi\u00f3 que acababan de dar otro paso hacia una confrontaci\u00f3n inconcebible. 9. 231","Llenaron una taza de jab\u00f3n en polvo y la vertieron en un frasco de mayonesa vac\u00edo. Bev busc\u00f3 una bolsa de papel para poner los trapos ensangrentados y los cuatro bajaron a la lavander\u00eda autom\u00e1tica, en la esquina de Main y Cony Street. Dos manzanas m\u00e1s all\u00e1 se ve\u00eda el canal centelleando en el sol de la tarde. En la lavander\u00eda s\u00f3lo hab\u00eda una mujer con uniforme de enfermera que esperaba junto a una secadora. Mir\u00f3 con desconfianza a los cuatro ni\u00f1os, pero enseguida volvi\u00f3 a su edici\u00f3n de bolsillo de La caldera del diablo. \u2014Agua fr\u00eda \u2013dijo Ben, en voz baja\u2013. Dice mi madre que la sangre se lava con agua fr\u00eda. Metieron los trapos en la lavadora mientras Stan cambiaba sus dos monedas de veinticinco. Volvi\u00f3 y se qued\u00f3 observando a Bev que echaba el jab\u00f3n en polvo sobre los trapos y cerraba la puerta del aparato. Luego puso dos monedas de diez en la ranura y lo puso en funcionamiento. Beverly hab\u00eda colaborado con casi todas sus monedas ganadas en el juego para comprar los batidos, pero a\u00fan encontr\u00f3 cuatro m\u00e1s en el fondo del bolsillo izquierdo. Las sac\u00f3 para ofrec\u00e9rselas a Stan, que puso cara de ofendido. \u2014Jo, invito a una chica a la lavander\u00eda y quiere pagar su parte. Beverly ri\u00f3. \u2014\u00bfEst\u00e1s seguro de que no quieres? \u2014Seguro \u2013afirm\u00f3 Stan\u2013. La verdad, Beverly, me duele gastar esos cuarenta centavos, pero estoy seguro. Los cuatro fueron a la hilera de sillas de pl\u00e1stico y all\u00ed se sentaron, sin hablar. La lavadora chapoteaba con los trapos en el interior. Abanicos de burbujas resbalaban contra el grueso vidrio del ojo de buey. Al principio, las burbujas eran rojizas y Bev se sinti\u00f3 algo descompuesta al verlas, pero descubri\u00f3 que le costaba apartar la vista. La espuma sanguinolenta pose\u00eda una horrible fascinaci\u00f3n. La enfermera los miraba cada vez con m\u00e1s frecuencia por encima del libro. Tal vez hab\u00eda temido que se mostraran demasiado bulliciosos, pero de pronto su silencio la pon\u00eda nerviosa. Cuando la secadora acab\u00f3, sac\u00f3 sus prendas, las dobl\u00f3, las puso en una bolsa de pl\u00e1stico y se fue, dedic\u00e1ndoles una \u00faltima mirada de desconcierto. En cuanto se hubo marchado, Ben dijo, con aspereza: \u2014No eres la \u00fanica. \u2014\u00bfQu\u00e9? \u2013inquiri\u00f3 Beverly. \u2014Que no eres la \u00fanica \u2013repiti\u00f3 Ben\u2013. Mira... Se interrumpi\u00f3 para mirar a Eddie, que hizo un gesto de asentimiento. Mir\u00f3 tambi\u00e9n a Stan y el chico puso cara de desdicha, pero acab\u00f3 por encogerse de hombros y asinti\u00f3 tambi\u00e9n. \u2014\u00bfDe qu\u00e9 me est\u00e1is hablando? \u2013pregunt\u00f3 Beverly. Estaba cansada de que todo el mundo le dijera cosas inexplicables ese d\u00eda; apret\u00f3 con fuerza el brazo de Ben\u2013. Si sab\u00e9is algo de esto, dec\u00eddmelo. \u2014\u00bfQuieres contarle t\u00fa? \u2013pregunt\u00f3 Ben a Eddie. Kaspbrak sacudi\u00f3 la cabeza. Sac\u00f3 el inhalador del bolsillo y lo utiliz\u00f3. Ben, hablando con lentitud y eligiendo sus palabras, cont\u00f3 a Beverly c\u00f3mo hab\u00eda conocido a Bill Denbrough y a Eddie Kaspbrak en Los Barrens, al terminar las clases, hac\u00eda casi una semana, por mucho que costara creerlo. Le habl\u00f3 del dique que hab\u00eda construido all\u00ed, al d\u00eda siguiente y repiti\u00f3 la historia de Bill sobre la fotograf\u00eda de su hermano muerto que hab\u00eda vuelto la cabeza para gui\u00f1arle un ojo. Cont\u00f3 su propia aventura con la momia que caminaba sobre el hielo del canal, en pleno invierno, con globos que flotaban contra el viento. Beverly lo escuchaba todo con creciente horror, sintiendo que se le agrandaban los ojos, que sus manos y sus pies se enfriaban. Ben qued\u00f3 en silencio, mirando a Eddie. Eddie, despu\u00e9s de aplicarse otra sibilante bocanada de su inhalador, narr\u00f3 nuevamente la historia del leproso, hablando con tanta celeridad como Ben lo hab\u00eda hecho con lentitud; sus palabras tropezaban entre s\u00ed en su urgencia por acabar de una vez. Termin\u00f3 con un peque\u00f1o sollozo, pero esa vez no llor\u00f3. \u2014\u00bfY t\u00fa? \u2013pregunt\u00f3 ella, mirando a Stan Uris. 232","\u2014Yo... Hubo un s\u00fabito silencio que los sobresalt\u00f3 a todos, tal como hab\u00eda podido hacerlo una s\u00fabita explosi\u00f3n. \u2014Los trapos est\u00e1n lavados \u2013dijo Stan. Lo vieron levantarse y abrir el lavarropas. Sac\u00f3 los estropajos que estaban apelotonados en un manojo y los examin\u00f3. \u2014Queda una manchita \u2013dijo\u2013, pero no se nota demasiado. Podr\u00eda pasar por zumo de uva. Todos asintieron gravemente, como ante documentos importantes. Beverly sinti\u00f3 un alivio similar al que hab\u00eda experimentado al ver el ba\u00f1o otra vez limpio. As\u00ed como podr\u00eda soportar la mancha deste\u00f1ida en el ra\u00eddo empapelado, tambi\u00e9n podr\u00eda soportar la leve mancha rojiza en los trapos de su madre. Hab\u00eda hecho algo para solucionarlo y eso parec\u00eda lo m\u00e1s importante. Aunque no hubiera resultado del todo, bastaba para confortarle el coraz\u00f3n. Y eso era suficiente para la hija de Al Marsh. Stan los arroj\u00f3 a una secadora y puso otros diez centavos. La m\u00e1quina empez\u00f3 a girar mientras Stan volv\u00eda a su asiento entre Eddie y Ben. Por un momento, los cuatro guardaron silencio, observando girar y caer los trapos en la m\u00e1quina. El zumbido de la secadora era tranquilizante, casi sopor\u00edfero. Una mujer pas\u00f3 junto a la puerta con un carrito lleno de provisiones; les ech\u00f3 un vistazo y sigui\u00f3 caminando. \u2014S\u00ed, vi algo \u2013dijo Stan s\u00fabitamente\u2013. No quer\u00eda hablar de eso porque prefer\u00eda pensar que era un sue\u00f1o o algo as\u00ed. Tal vez un ataque, como los que tiene ese chico Stavier. \u00bfAlguno de ustedes lo conoce? Ben y Bev sacudieron la cabeza. Eddie dijo: \u2014\u00bfEse que tiene epilepsia? \u2014Ese, s\u00ed. Ya pod\u00e9is imaginaros si fue grave. Yo habr\u00eda preferido pensar que era algo as\u00ed y no que hab\u00eda visto algo... real, de verdad. \u2014\u00bfQu\u00e9 fue? \u2013pregunt\u00f3 Bev. Pero no estaba segura de querer saberlo. Aquello no era como escuchar relatos de fantasmas junto a la hoguera de un campamento mientras uno com\u00eda salchichas y carne asadas. All\u00ed, en esa lavander\u00eda autom\u00e1tica de ambiente sofocante, se ve\u00edan grandes rollos de pelusa bajo las m\u00e1quinas de lavar (cagarrutas de fantasma, los llamaba su padre), motas de polvo bailando en los c\u00e1lidos rayos de sol que entraban por la sucia ventana, y revistas viejas con las cubiertas rotas. Eran todas cosas normales. Bonitas, normales y aburridas. Pero ten\u00eda miedo. Ten\u00eda much\u00edsimo miedo. Porque sent\u00eda que esos relatos no eran invenciones, que esos monstruos no eran inventados: la momia de Ben, el leproso de Eddie... Cualquiera de ellos o ambos pod\u00edan salir por la noche, tras la puesta del sol. O el hermano de Bill Denbrough, manco e implacable, navegando por las negras cloacas de la ciudad con monedas de plata en vez de ojos. Sin embargo, como Stan no respond\u00eda inmediatamente, insisti\u00f3: \u2014\u00bfQu\u00e9 fue? Stan comenz\u00f3 con cuidado: \u2014Estaba en ese peque\u00f1o parque, donde est\u00e1 la torre dep\u00f3sito... \u2014Oh, Dios, no me gusta ese lugar \u2013dijo Eddie l\u00fagubremente\u2013. Si hay en Derry un lugar maldito, es \u00e9se. \u2014\u00bfQu\u00e9? \u2013exclam\u00f3 Stan, \u00e1speramente\u2013. \u00bfQu\u00e9 dijiste? \u2014\u00bfNo sabes lo que pasaba all\u00ed? \u2013se extra\u00f1\u00f3 Eddie\u2013. Mi madre no me dejaba acercar aun antes de que empezaran los asesinatos de chicos. Ella... me cuida mucho. \u2013Les ofreci\u00f3 una sonrisa intranquila y apret\u00f3 el inhalador que ten\u00eda en el regazo\u2013. Es que all\u00ed se ahogaron algunos chicos. Tres o cuatro. Se... \u00bfStan? Stan, \u00bfte sientes bien? La cara de Stan Uris estaba gris. Su boca se mov\u00eda sin sonidos. Sus ojos se quedaron en blanco. Una mano trat\u00f3 d\u00e9bilmente de asir el aire y luego cay\u00f3 contra el muslo. Eddie hizo lo \u00fanico que se le ocurri\u00f3: se inclin\u00f3 hacia \u00e9l, rode\u00f3 con su brazo los hombros ca\u00eddos 233","de Stan y le puso el inhalador en la boca disparando un buen chorro. Stan comenz\u00f3 a toser y a hacer arcadas. Se irgui\u00f3, con los ojos otra vez enfocados y tosi\u00f3 contra el hueco de las manos. Por fin, aspir\u00f3 profundamente y volvi\u00f3 a reclinarse contra la silla. \u2014\u00bfQu\u00e9 me has dado? \u2013pregunt\u00f3. \u2014Es mi remedio contra el asma \u2013se disculp\u00f3 Eddie. \u2014Por Dios, sabe a cagarro de perro muerto. Todos rieron, pero fue una risa nerviosa. Todos miraban a Stan, inquietos. Ahora volv\u00eda un poco de color a sus mejillas. \u2014Es bastante malo, s\u00ed \u2013reconoci\u00f3 Eddi con cierto orgullo. \u2014S\u00ed, pero \u00bfes kosher? \u2013pregunt\u00f3 Stan. Todos volvieron a re\u00edr, aunque ninguno de ellos sab\u00eda exactamente qu\u00e9 significaba kosher. Stan fue el primero en dejar de re\u00edr y mir\u00f3 a Eddie con intensidad. \u2014Cu\u00e9ntame todo lo que sepas de la torre dep\u00f3sito \u2013dijo. Eddie comenz\u00f3, pero tambi\u00e9n Ben y Beverly contribuyeron con algunos datos. La torre dep\u00f3sito de Derry estaba situada en Kansas Street, a unos dos kil\u00f3metros y medio del centro por el lado oeste, cerca de Los Barrens. En cierta \u00e9poca, hacia fines del siglo pasado, hab\u00eda suministrado toda el agua consumida por Derry, ya que conten\u00eda cuatro millones y medio de litros. Gracias a una galer\u00eda circular al aire libre, situada justo bajo el tejado, ofrec\u00eda una vista espectacular de la ciudad y la campi\u00f1a circundante, por lo que hab\u00eda sido un sitio concurrido hasta 1930. Muchas familias iban al peque\u00f1o parque en s\u00e1bado o en domingo, cuando hac\u00eda buen tiempo; sub\u00edan los ciento sesenta pelda\u00f1os de la escalera interior, hasta la galer\u00eda, y disfrutaban del panorama. Con frecuencia llevaban tambi\u00e9n el almuerzo para hacer un picnic. Las escaleras discurr\u00edan entre la parte exterior de la torre, de tablas delgadas, pintadas de blanco deslumbrante, y su dep\u00f3sito interior, un gran cilindro de acero inoxidable que se elevaba a treinta y un metros con ochenta cent\u00edmetros. Esas escaleras sub\u00edan hasta la cima en una estrecha espiral. Justo por debajo de la galer\u00eda, una gruesa puerta de madera, abierta sobre la parte interior de la torre dep\u00f3sito, daba a una plataforma sobre el agua, un peque\u00f1o lago de monta\u00f1a, negro, suavemente chapoteante, iluminado por bombillas de magnesio atornilladas a pantallas de lata. El agua ten\u00eda exactamente treinta metros de profundidad cuando el cilindro estaba lleno. \u2014\u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda el agua? \u2013pregunt\u00f3 Ben. Bev, Eddie y Stan se miraron mutuamente. Ninguno lo sab\u00eda. \u2014Bueno, \u00bfy qu\u00e9 pas\u00f3 con esos chicos que se ahogaron? Sobre eso hab\u00eda escasa informaci\u00f3n. Al parecer, en aquellos d\u00edas (\\\"tiempos de antes\\\", los llam\u00f3 Ben, solemne, al participar en el relato), la puerta que daba a la plataforma sobre el agua quedaba siempre sin llave. Una noche, dos ni\u00f1os (o tal vez fuera uno solo, o quiz\u00e1 tres) hab\u00edan encontrado tambi\u00e9n franca la puerta de abajo. Subieron como desaf\u00edo, pero salieron, por error, no a la galer\u00eda sino a la plataforma. En la oscuridad, cayeron desde el borde sin saber d\u00f3nde estaban. \u2014A m\u00ed me lo cont\u00f3 Vic Crumly, que dijo saberlo por su padre \u2013coment\u00f3 Beverly\u2013, as\u00ed que puede ser cierto. El padre de Vic dijo que, una vez en el agua no ten\u00edan salvaci\u00f3n, porque no hab\u00eda de d\u00f3nde sujetarse. La plataforma quedaba fuera de su alcance. Dijo que debieron de nadar en c\u00edrculos, pidiendo ayuda, probablemente toda la noche. Y como nadie los oy\u00f3, se extenuaron hasta que... Dej\u00f3 morir la voz, sintiendo que el horror penetraba en ella. Con los ojos de la mente ve\u00eda a aquellos chicos patalear como cachorrillos empapados. Se sumerg\u00edan y volv\u00edan a salir, escupiendo. manoteaban m\u00e1s y nadaban menos, seg\u00fan el p\u00e1nico se iba imponiendo. Los dedos ara\u00f1aban in\u00fatilmente las paredes de acero pulido, buscando asidero. Oy\u00f3 los ecos inexpresivos de sus gritos. \u00bfPor cu\u00e1nto tiempo? \u00bfQuince minutos, media hora? \u00bfPor cu\u00e1nto tiempo hasta que los gritos cesaron y ellos quedaron flotando, simplemente, boca abajo, como extra\u00f1os peces que el encargado encontrar\u00eda a la ma\u00f1ana siguiente? 234","\u2014Dios m\u00edo \u2013dijo Stan. \u2014O\u00ed decir que una mujer perdi\u00f3 tambi\u00e9n a su beb\u00e9 \u2013agreg\u00f3 Eddie, s\u00fabitamente\u2013. Fue entonces cuando cerraron la torre para siempre. Al menos eso me dijeron. S\u00e9 que antes la gente pod\u00eda subir. Pero una vez subi\u00f3 esa se\u00f1ora con su beb\u00e9, la plataforma sale directamente al agua. Y la se\u00f1ora fue hasta la barandilla con el beb\u00e9 en brazos. No se sabe si lo dej\u00f3 caer o si se le escap\u00f3. Me contaron que un hombre quiso salvarlo, haci\u00e9ndose el h\u00e9roe. Se zambull\u00f3, pero el beb\u00e9 ya no estaba. A lo mejor ten\u00eda un abrigo o algo as\u00ed. Cuando la ropa se moja, tira hacia abajo. Eddie meti\u00f3 la mano en el bolsillo para sacar un fresquito pardo. Lo abri\u00f3, extrajo dos p\u00edldoras blancas y se las trag\u00f3. \u2014\u00bfQu\u00e9 es eso? \u2013pregunt\u00f3 Beverly. \u2014Aspirinas. Me duele la cabeza. La mir\u00f3 a la defensiva, pero Beverly no dijo nada m\u00e1s. Ben termin\u00f3 el relato. Despu\u00e9s del incidente del beb\u00e9 (\u00e9l, por su parte, hab\u00eda o\u00eddo que se trataba de una ni\u00f1a de tres a\u00f1os), el Concejo Municipal hab\u00eda resuelto cerrar la torre\u2013dep\u00f3sito, tanto abajo como arriba, y prohibir las excursiones a la galer\u00eda. Desde entonces permanec\u00eda clausurada. El encargado iba y ven\u00eda; de vez en cuando la visitaban los empleados de mantenimiento y, una vez por temporada, se organizaban visitas con gu\u00eda. Los ciudadanos interesados pod\u00edan seguir a una se\u00f1ora de la Sociedad Hist\u00f3rica por la escalera de caracol hasta la galer\u00eda de la cima, donde pod\u00edan admirar el panorama y sacar fotograf\u00edas para mostrar a los amigos. Pero la puerta de la plataforma estaba siempre con candado. \u2014\u00bfTodav\u00eda est\u00e1 llena de agua? \u2013pregunt\u00f3 Stan. \u2014Creo que s\u00ed \u2013dijo Ben\u2013. He visto que las autobombas cargan all\u00ed durante la temporada de incendios. Conectan una manguera a la tuber\u00eda del fondo. Stanley estaba mirando otra vez la secadora, donde los trapos giraban y giraban. El manojo se hab\u00eda separado; algunos trapos flotaban como paraca\u00eddas. \u2014\u00bfQu\u00e9 viste all\u00ed? \u2013pregunt\u00f3 Bev. Por un momento \u00e9l no pareci\u00f3 dispuesto a responder. Luego aspir\u00f3 profundamente, estremecido, y dijo ; algo que en principio les pareci\u00f3 muy alejado del tema. \u2014Le pusieron Memorial Park por el 23 regimiento de Maine, en la guerra civil. Los llamaban los Azules de Derry. Antes hab\u00eda una estatua, pero se vino abajo por una tormenta, en los a\u00f1os cuarenta. Como no hab\u00eda dinero para reparar la estatua, la reemplazaron por el ba\u00f1o para p\u00e1jaros. Un gran ba\u00f1o para p\u00e1jaros. Todos lo estaban mirando. Stan trag\u00f3 saliva. Su garganta emiti\u00f3 un chasquido audible. \u2014Yo soy observador de aves, \u00bfsab\u00e9is? Tengo un \u00e1lbum, un par de binoculares y todo. \u2013Mir\u00f3 a Eddie\u2013. \u00bfTe queda alguna aspirina? Eddie le entreg\u00f3 el frasquito. Stan tom\u00f3 dos y tras una breve vacilaci\u00f3n sac\u00f3 otra. Devolvi\u00f3 el frasquito y trag\u00f3 las aspirinas una tras otra, haciendo muecas. Luego prosigui\u00f3 con su historia. 10. El encuentro de Stan se hab\u00eda producido en una lluviosa tarde de principios de primavera, dos meses antes. Con el impermeable puesto, el libro de aves y los binoculares guardados en una bolsa, cerrada por un cordel, se hab\u00eda puesto en marcha hacia el Memorial Park. \u00c9l y su padre sol\u00edan ir juntos, pero esa noche: su padre ten\u00eda que trabajar y a la hora de la cena hab\u00eda llamado especialmente para hablar con Stan. Un cliente de la agencia, tambi\u00e9n observador de aves, hab\u00eda distinguido un ejemplar que parec\u00eda un cardenal macho, Fingillidue richmondena, bebiendo en el ba\u00f1o de p\u00e1jaros del Memorial 235","Park. A esas aves les gustaba comer, beber y ba\u00f1arse hacia el crep\u00fasculo. Era muy raro encontrar un cardenal tan al norte de Massachusetts. \u00bfIr\u00eda Stan a ver si pod\u00eda divisarlo? El tiempo no acompa\u00f1aba, pero... Stan dijo que s\u00ed. Su madre le hizo prometer que no se bajar\u00eda la capucha del impermeable, pero Stan no necesitaba que se lo mencionaran; era muy precavido. Nunca hab\u00eda problemas para hacerle usar las botas de goma o los pantalones para la nieve. Camin\u00f3 los dos kil\u00f3metros y medio hasta el Memorial Park bajo una llovizna tan fina y vacilante que parec\u00eda una niebla. El aire estaba opaco, pero excitante. A pesar de los \u00faltimos montones de nieve que desaparec\u00edan bajo la hierba y los bosquecillos (Stan los vio como montones de fundas sucias) hab\u00eda olor a brotes nuevos. Mientras miraba las ramas de olmos, arces y robles bajo el cielo de plomo, Stan pens\u00f3 que sus siluetas luc\u00edan misteriosamente engrosadas. Estallar\u00edan en una o dos semanas desplegando hojas de un verde delicado, casi transparente. \\\"Esta tarde el aire huele a verde\\\", pens\u00f3, sonriendo. Caminaba deprisa, porque s\u00f3lo quedaba una hora de luz. Era tan meticuloso con respecto a sus avistamientos como en cuanto a su vestimenta y h\u00e1bitos de estudio; si no dispon\u00eda de luz suficiente para estar del todo seguro, no anotar\u00eda al cardenal, aunque en el fondo supiera que lo hab\u00eda visto. Cruz\u00f3 el Memorial Park en diagonal. La torre dep\u00f3sito era una gran silueta blanca a la izquierda, pero Stan apenas le ech\u00f3 una mirada. No ten\u00eda el menor inter\u00e9s en ella. Memorial Park era un rect\u00e1ngulo que se inclinaba colina abajo. El c\u00e9sped, blanco y muerto a esa altura del a\u00f1o, se manten\u00eda bien cortado durante el verano y con canteros circulares llenos de flores. Pero no hab\u00eda juegos infantiles. Se le consideraba plaza para adultos. En el otro extremo, la pendiente se suavizaba antes de caer abruptamente hasta Kansas Street y Los Barrens. En ese sector nivelado estaba el ba\u00f1o de p\u00e1jaros que su padre le hab\u00eda mencionado. Se trataba de un cuenco de piedra de poca profundidad, fijado a un pedestal de mamposter\u00eda demasiado grande para las nimias funciones que cumpl\u00eda. Seg\u00fan el padre de Stan, antes de que se acabara el dinero pensaban volver a instalar all\u00ed la estatua del soldado. \u2014Prefiero el ba\u00f1o para p\u00e1jaros, pap\u00e1 \u2013hab\u00eda dicho Stan. El se\u00f1or Uris le revolvi\u00f3 el pelo. \u2014Tambi\u00e9n yo, hijo. M\u00e1s ba\u00f1os para p\u00e1jaros y menos balas; ese es mi lema. En la parte alta de ese pedestal hab\u00eda una frase tallada en la piedra. Stanley no le encontr\u00f3 sentido; las \u00fanicas palabras latinas que entend\u00eda eran las clasificaciones de g\u00e9neros de su libro sobre aves. \\\"Apparebat eidolon senex. Plinio\\\", rezaba la inscripci\u00f3n. Stan se sent\u00f3 en un banco, sac\u00f3 su \u00e1lbum de aves y volvi\u00f3 las p\u00e1ginas hasta encontrar, una vez m\u00e1s, la fotograf\u00eda de esa variedad de cardenales; la repas\u00f3 hasta familiarizarse con los detalles. era dif\u00edcil confundir al macho con otro p\u00e1jaro, pues era rojo como un coche de bomberos. Pero Stan era un chico meticuloso; esas cosas fortalec\u00edan su sensaci\u00f3n de pertenecer al mundo. Por eso estudi\u00f3 la fotograf\u00eda durante largos tres minutos antes de cerrar el libro (la humedad del aire estaba enroscando las esquinas de las hojas) y ponerlo otra vez en la bolsa. Sac\u00f3 los binoculares del estuche y se los llev\u00f3 a los ojos. No hab\u00eda necesidad de ajustarlos, ya que la anterior ocasi\u00f3n los hab\u00eda usado en ese mismo sitio. No se movi\u00f3. No se levant\u00f3 para pasearse ni dirigi\u00f3 los binoculares de un lado al otro para descubrir otras cosas. Permaneci\u00f3 quieto, con los binoculares enfocando el ba\u00f1o de p\u00e1jaros mientras la llovizna ca\u00eda sobre su impermeable amarillo. No se aburr\u00eda. Miraba hacia abajo, hacia aquel equivalente de una convenci\u00f3n av\u00edcola. Cuatro gorriones pardos estuvieron all\u00ed un rato hundiendo el pico en el agua y arroj\u00e1ndose gotas sobre sus lomos. Despu\u00e9s vino un azulejo, como un polic\u00eda que disolviera un grupo de alborotadores. En las lentes de Stan el azulejo era tan grande como una casa y sus gorjeos amenazadores sonaban absurdamente d\u00e9biles en comparaci\u00f3n. Los gorriones se alejaron. El azulejo, ya en dominio de todo, se pavone\u00f3 en el sitio, ba\u00f1\u00e1ndose;acab\u00f3 por aburrirse y alz\u00f3 el vuelo. Volvieron los gorriones, pero se alejaron otra vez al llegar un par de petirrojos para ba\u00f1arse y (tal vez) discutir asuntos importantes. El padre de Stan se hab\u00eda re\u00eddo ante la vacilante sugerencia de Stan de que, tal vez, los p\u00e1jaros 236","hablaban. Seguramente el padre tema raz\u00f3n al decir que los p\u00e1jaros no pose\u00edan inteligencia suficiente para hablar, que sus cerebros eran demasiado peque\u00f1os. Pero, por Dios, parec\u00edan estar conversando. Se les uni\u00f3 un p\u00e1jaro nuevo. Era rojo. Stan se apresur\u00f3 a ajustar los binoculares. \u00bfEra...? No. Era una tanagra escarlata; buen p\u00e1jaro, pero no el cardenal que \u00e9l estaba buscando. Se le uni\u00f3 un carpintero que visitaba con frecuencia el Memorial Park. Stan lo reconoci\u00f3 por el ala derecha desgarrada. Como siempre, se pregunt\u00f3 qu\u00e9 pod\u00eda haberle pasado; una escapada por un pelo de las garras de un gato parec\u00eda la explicaci\u00f3n m\u00e1s probable. Iban y ven\u00edan otros p\u00e1jaros. Stan vio un grajo, torpe y feo, un mirlo, otro carpintero. Por fin, como recompensa, detect\u00f3 a un p\u00e1jaro nuevo. No era el cardenal sino un molobro, que parec\u00eda vasto y est\u00fapido en la lente de los binoculares. Dej\u00f3 caer los binoculares contra el pecho y volvi\u00f3 a sacar el \u00e1lbum rogando que el molobro no alzara vuelo antes de que \u00e9l pudiera confirmar el avistamiento. Al menos tendr\u00eda algo que llevar a su padre. Y ya era hora de irse. La luz se estaba apagando r\u00e1pidamente. Sent\u00eda fr\u00edo y estaba mojado. verific\u00f3 los datos en el libro y volvi\u00f3 a mirar por los binoculares. A\u00fan estaba all\u00ed; no se ba\u00f1aba; no hac\u00eda m\u00e1s que mirar con cara de tonto. Era un molobro, casi con toda seguridad. Sin se\u00f1ales distintivas (al menos, ninguna que se pudiera individualizar a esa distancia) y con tan poca luz resultaba dif\u00edcil confirmarlo. Pero tal vez le quedaran tiempo y luz para otra comprobaci\u00f3n. Mir\u00f3 la ilustraci\u00f3n del libro, estudi\u00e1ndola con concentraci\u00f3n, y volvi\u00f3 a tomar los binoculares. Apenas los hab\u00eda fijado en el ba\u00f1o de p\u00e1jaros cuando un sonoro bum hizo que el probable molobro agitara las alas. Stan trat\u00f3 de seguirlo con los binoculares, pero lo perdi\u00f3. Emiti\u00f3 un siseo de disgusto.Bueno, si hab\u00eda venido una vez, tal vez volver\u00eda. Y despu\u00e9s de todo, s\u00f3lo era un molobro (probablemente un molobro) no un \u00e1guila dorada o un ping\u00fcino emperador. Stan guard\u00f3 los binoculares en el estuche y apart\u00f3 su \u00e1lbum. Despu\u00e9s se levant\u00f3 y mir\u00f3 en derredor tratando de individualizar la causa de un brusco ruido. No hab\u00eda sonado como un disparo ni como un ca\u00f1o de escape. Antes bien, como una puerta abierta de golpe en una pel\u00edcula de terror, llena de castillos, mazmorras y efectos sonoros. No vio nada. Se levant\u00f3 y ech\u00f3 a andar hacia la cuesta, rumbo a Kansas Street. En ese momento la torre dep\u00f3sito quedaba a su derecha. Era un cilindro blanco, fantasmal entre la llovizna y la penumbra. Parec\u00eda flotar. \u00bfFlotar? Qu\u00e9 pensamiento extra\u00f1o. Seguramente hab\u00eda venido de su propia cabeza (\u00bfde qu\u00e9 otra parte pod\u00eda venir un pensamiento?) pero no le parec\u00eda suyo, en absoluto. Mir\u00f3 la torre dep\u00f3sito con atenci\u00f3n y luego se encamin\u00f3 hacia all\u00ed. El edificio estaba circundado por ventanas que lo envolv\u00edan en una espiral. Stan pens\u00f3 en el cartel de peluquer\u00eda que ten\u00eda el se\u00f1or Aurlette en su fachada. Las tablas blancas sobresal\u00edan sobre cada una de esas ventanas oscuras como si fueran cejas sobre un ojo. \\\"\u00bfC\u00f3mo habr\u00e1n hecho eso?\\\", se pregunt\u00f3 Stan, con menos inter\u00e9s del que habr\u00eda sentido Ben Hanscom. Y fue entonces cuando vio que, al pie de la torre, hab\u00eda un amplio rect\u00e1ngulo oscuro. Se detuvo y pens\u00f3 que era un lugar muy extra\u00f1o para poner una ventana, tan asim\u00e9trica con respecto a las otras. Por fin se dio cuenta de que no era una ventana, sino una puerta. \\\"El ruido que o\u00ed \u2013pens\u00f3\u2013. Fue esa puerta al abrirse de golpe.\\\" Mir\u00f3 alrededor. Un crep\u00fasculo temprano, sombr\u00edo. El cielo blanco se disolv\u00eda en un p\u00farpura opaco; la niebla se espesaba un poco m\u00e1s tomando el aspecto de la lluvia franca que caer\u00eda durante toda la noche. Crep\u00fasculo y neblina, pero viento no. Pero... si no se hab\u00eda abierto por el viento, \u00bfla habr\u00eda abierto alguien de un empuj\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9? Parec\u00eda demasiado pesada para que alguien pudiera empujarla haciendo semejante estruendo. Tal vez una persona muy corpulenta... Stan, curioso, se acerc\u00f3 a investigar. La puerta era m\u00e1s grande de lo que \u00e9l hab\u00eda supuesto: un metro ochenta de alto, sesenta cent\u00edmetros de espesor; las tablas que la compon\u00edan estaban sujetas por bandas de bronce. Stan la empuj\u00f3 hasta cerrarla a medias. Giraba suavemente sobre sus goznes, a pesar del tama\u00f1o, y sin hacer el menor ruido. 237","\\\"Bueno, entonces no fue la puerta lo que o\u00edste \u2013pens\u00f3\u2013. Tal vez un avi\u00f3n de propulsi\u00f3n. Probablemente la puerta estaba abierta desde un prin...\\\" Su pie golpe\u00f3 algo. Stan baj\u00f3 la vista y vio que era un candado. Mejor dicho: los restos de un candado. Alguien lo hab\u00eda reventado. De su cuerpo asomaban flores de metal, mort\u00edferamente afiladas. Stan, con el entrecejo fruncido, volvi\u00f3 a abrir la puerta y mir\u00f3 dentro. Una escalera estrecha llevaba hacia arriba describiendo una espiral. La barandilla de la escalera era de madera y se apoyaba en gigantescas vigas que parec\u00edan unidas por cu\u00f1as y no por clavos. Algunas de esas cu\u00f1as parec\u00edan m\u00e1s gruesas que el brazo de Stan. \u2014\u00bfHay alguien aqu\u00ed? \u2013pregunt\u00f3 Stan. No hubo respuesta. Tras una breve vacilaci\u00f3n avanz\u00f3 un paso para ver mejor la angosta garganta de la escalera. Nada. Richie habr\u00eda dicho que aquello era ciudad Escalofr\u00edo. Se volvi\u00f3 para salir... y entonces oy\u00f3 m\u00fasica. Era d\u00e9bil, pero la reconoci\u00f3: m\u00fasica de organillo. Inclin\u00f3 la cabeza para escuchar; la arruga de su frente comenz\u00f3 a borrarse. M\u00fasica de organillo, claro, la m\u00fasica de los carnavales y las ferias. Conjuraba recuerdos tan deliciosos como ef\u00edmeros: palomitas de ma\u00edz, algod\u00f3n de az\u00facar, bu\u00f1uelos fritos, repiquetear de cadenas en atracciones como el Gusano Loco, el L\u00e1tigo y las Tazas. El ce\u00f1o cedi\u00f3 paso a una sonrisa dubitativa. Stan subi\u00f3 un paso, luego otro, con la cabeza inclinada. Hizo una pausa. Como si pensando en las ferias se pudiera crear una, hasta pod\u00eda oler el ma\u00edz tostado, el algod\u00f3n de az\u00facar, los bu\u00f1uelos... \u00a1y m\u00e1s a\u00fan!: pimientos, salchichas, humo de cigarrillos, aserr\u00edn. Y tambi\u00e9n el olor del vinagre blanco, de ese que se echa a las patatas fritas. Se ol\u00eda a mostaza, amarilla y muy caliente, como la que se pone a las salchichas con una cuchara de madera. Aquello era asombroso... incre\u00edble... irresistible. Subi\u00f3 otro pelda\u00f1o. Fue entonces cuando oy\u00f3 pasos ansiosos y susurrantes que descend\u00edan. Inclin\u00f3 la cabeza otra vez. La m\u00fasica de feria hab\u00eda cobrado volumen, como para disimular los pasos. Lleg\u00f3 a reconocer la melod\u00eda: era Camptown Races. Pasos, s\u00ed, pero no exactamente pasos susurrantes. En realidad sonaban... acuosos. Como si alguien caminara con botas de goma llenas de agua. Camptown ladies sing dis song, doodah doodah (Cuish\u2013cuish) Camptown Racetrack nine miles Long, doodah doodah Scnish\u2013losh... Vio sombras bambole\u00e1ndose en la pared, sobre \u00e9l. El terror atenaz\u00f3 la garganta de Stan. Era como tragarse algo caliente y horrible, un repulsivo medicamento que lo galvanizaba a uno como la electricidad. Las sombras lo provocaron. Los vio s\u00f3lo por un momento. Tuvo apenas ese breve tiempo para observar que eran dos, que iban encorvados y con aspecto antinatural. Tuvo s\u00f3lo ese momento porque la luz se estaba yendo r\u00e1pidamente. Y en el momento en que giraba, la pesada puerta de la torre se cerr\u00f3 a su espalda. Stanley corri\u00f3 escaleras abajo (hab\u00eda subido m\u00e1s de doce escalones, aunque s\u00f3lo recordaba dos o tres), asustado. Hab\u00eda demasiada oscuridad y no se ve\u00eda nada. Oy\u00f3 su propia respiraci\u00f3n, oy\u00f3 la m\u00fasica de feria que segu\u00eda sonando, all\u00e1 arriba. \\\"\u00bfQu\u00e9 hace un organillo aqu\u00ed, en la oscuridad? \u00bfQui\u00e9n lo toca?\\\" Y oy\u00f3 pasos mojados. Se acercaban. Se estaban acercando. Golpe\u00f3 la puerta con las manos. Lo hizo con tanta fuerza que hasta sus codos despidieron 238","chispas de dolor. Antes se hab\u00eda abierto con tanta facilidad... y ahora no se mov\u00eda. No... eso no era cierto. Al principio se abri\u00f3 apenas lo suficiente para permitirle ver una burlona franja de luz gris que corr\u00eda verticalmente por el lado izquierdo. Despu\u00e9s desapareci\u00f3. Como si alguien estuviera al otro lado, sosteniendo la puerta cerrada. Jadeante, aterrorizado, Stan empuj\u00f3 la puerta con todas sus fuerzas. Sinti\u00f3 que las bandas de bronce se le clavaban en las manos. Nada. Apoy\u00f3 la espalda con las manos abiertas contra la puerta. El sudor, oleoso y caliente, le corr\u00eda desde las ra\u00edces del pelo. La m\u00fasica de organillo se hab\u00eda vuelto m\u00e1s audible. Despertaba ecos en la escalera de caracol. Pero ya no ten\u00eda nada de alegre. Se hab\u00eda convertido en una endecha f\u00fanebre. Aullaba como viento y agua. Con los ojos de la mente, Stan vio una feria rural de fin de oto\u00f1o, viento y lluvia batiendo un camino desierto, estandartes flameando, carpas henchidas cay\u00e9ndose, alzando vuelo como murci\u00e9lagos de lona. Vio juegos desiertos erguidos contra el cielo, como pat\u00edbulos. El viento tamborileaba en los extra\u00f1os \u00e1ngulos de sus soportes. De pronto comprendi\u00f3 que la muerte estaba all\u00ed, que la muerte iba por \u00e9l y que huir era imposible. Por la escalera cay\u00f3 un s\u00fabito torrente de agua. Ya no se ol\u00eda a ma\u00edz tostado, ni a bu\u00f1uelos, ni a algod\u00f3n de az\u00facar, sino a podredumbre mojada. Era el hedor de un cerdo muerto que ha estallado en una furia de gusanos en un sitio apartado del sol. \u2014\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 all\u00ed? \u2013aull\u00f3. Le respondi\u00f3 una voz grave, burbujeante, que parec\u00eda ahogada de barro y agua vieja. \u2014Los muertos, Stanley. Somos los muertos. Nos hundimos, pero ahora flotamos... y t\u00fa tambi\u00e9n flotar\u00e1s. Sinti\u00f3 que el agua le mojaba los pies y se apret\u00f3 contra la puerta, horrorizado. Ya estaban muy cerca. Se sent\u00eda su proximidad. Se les pod\u00eda oler. Algo se le clav\u00f3 en la cadera al golpear la puerta, una y otra vez, en un enloquecido esfuerzo por escapar. \u2014Estamos muertos, pero a veces fanfarroneamos un poco por ah\u00ed, Stanley. A veces... Era su libro de p\u00e1jaros. Sin pensarlo, Stan lo cogi\u00f3. Ten\u00eda la bolsa en el bolsillo del impermeable y no pod\u00eda sacarla. Uno de ellos hab\u00eda llegado abajo. Se o\u00edan sus pasos arrastrados en el peque\u00f1o vest\u00edbulo de la entrada. En un momento estirar\u00eda la mano haci\u00e9ndole sentir su carne fr\u00eda. Dio un tir\u00f3n terrible y sac\u00f3 el \u00e1lbum. Lo sostuvo ante s\u00ed como si fuera un endeble escudo sin pensar en lo que hac\u00eda, pero seguro de que era lo correcto. \u2014\u00a1Petirrojos! \u2013vocifer\u00f3 en la oscuridad. Y por un momento, la cosa que se aproximaba (estaba a menos de cinco pasos) vacil\u00f3. Y por un momento Stan sinti\u00f3 que la puerta ced\u00eda. Pero ya no estaba acurrucado contra ella. Se irgui\u00f3 en toda su estatura, en la oscuridad. Se humedeci\u00f3 los labios y comenz\u00f3 a entonar: \u2014\u00a1Petirrojos! \u00a1Grullas!\u00a1Alondras! \u00a1Tanagras escarlatas! \u00a1Grajos! \u00a1Carpinteros! \u00a1Paros! \u00a1Ruise\u00f1ores! \u00a1Pel\u00ed...! La puerta se abri\u00f3 con un chirrido de protesta y Stan dio un paso hacia atr\u00e1s, hacia el aire neblinoso. Cayo de espaldas en la hierba seca. Hab\u00eda doblado el \u00e1lbum casi por la mitad; m\u00e1s tarde, aquella misma noche, descubrir\u00eda las n\u00edtidas huellas de sus dedos, hundidos en la cubierta, como si estuviera encuadernado con alg\u00fan material esponjoso y no en cart\u00f3n duro. No trat\u00f3 de levantarse sino que clav\u00f3 los talones en el suelo arrastrando el trasero por el c\u00e9sped resbaladizo. Ten\u00eda los labios apretados. Dentro de ese rect\u00e1ngulo oscuro ve\u00eda ano dos pares de piernas por debajo de la sombra diagonal arrojada por la puerta, ahora entornada. Ve\u00eda vaqueros que, al pudrirse, hab\u00edan tomado un color negro purp\u00fareo. Hilos color naranja se adher\u00edan a las costuras y el agua chorreaba desde los bajos doblados, encharcando los zapatos, casi completamente podridos, que dejaban al descubierto dedos purp\u00fareos e hinchados. Las manos pend\u00edan a los costados, laxas, demasiado largas y cer\u00faleas. De cada dedo colgaba, balance\u00e1ndose, un peque\u00f1o pomp\u00f3n naranja. 239","Stan, sosteniendo su \u00e1lbum doblado como un escudo, con la cara mojada por la llovizna, el sudor y las l\u00e1grimas, susurraba en un ronco sonsonete: \u2014Gorriones... papagayos... picaflores... albatros... kiwis... Una de aquellas manos se movi\u00f3 mostrando una palma de la que el agua interminable hab\u00eda borrado todas las l\u00edneas, dejando algo tan idiotamente suave como la mano de un maniqu\u00ed. Un dedo se desenrosc\u00f3... y volvi\u00f3 a enroscarse. El pomp\u00f3n se balanceaba, saltando. Lo llamaba por se\u00f1as. Stan Uris, que morir\u00eda en una ba\u00f1era veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s, con los antebrazos abiertos en canal, se irgui\u00f3 sobre las rodillas; despu\u00e9s, sobre los pies; por fin ech\u00f3 a correr. Cruz\u00f3 corriendo Kansas Street sin mirar a los lados y se detuvo en la otra acera, jadeando, para echar un vistazo atr\u00e1s. Desde all\u00ed no ve\u00eda la puerta de la torre dep\u00f3sito. S\u00f3lo la torre, gruesa pero gr\u00e1cil, erguido en la oscuridad. \u2014Estaban muertos \u2013susurr\u00f3 Stan, espantado. Se volvi\u00f3 bruscamente y ech\u00f3 a correr hacia su casa. 11. La secadora se hab\u00eda detenido. Tambi\u00e9n Stan. Los otros tres se limitaron a mirarlo por un largo momento. Su piel estaba casi tan gris como el anochecer de abril que acababa de narrarles. \u2014Jol\u00edn \u2013dijo Ben, por fin. \u2014Es cierto \u2013dijo Stan en voz baja\u2013. Lo juro por Dios. \u2014Yo te creo \u2013asegur\u00f3 Beverly\u2013. Despu\u00e9s de lo que pas\u00f3 en casa, podr\u00eda creer cualquier cosa. Se levant\u00f3 s\u00fabitamente, casi haciendo caer la silla, y fue a la secadora. Empez\u00f3 a sacar los trapos uno a uno para plegarlos. Estaba de espaldas al grupo, pero Ben supo que lloraba. Habr\u00eda querido acercarse, pero le falt\u00f3 valor. \u2014Tenemos que hablar con Bill sobre esto \u2013dijo Eddie\u2013. Bill sabr\u00e1 qu\u00e9 hacer. \u2014\u00bfHacer? \u2013repiti\u00f3 Stan, volvi\u00e9ndose a mirarlo\u2013. \u00bfQu\u00e9 cabe hacer? Eddie lo mir\u00f3. \u2014Bueno... \u2014Yo no quiero hacer nada \u2013sigui\u00f3 Stan. Lo miraba con tanta dureza que Eddie se removi\u00f3 en la silla\u2013. Quiero olvidarme de todo. Eso es todo lo que quiero hacer. \u2014No es tan f\u00e1cil \u2013observ\u00f3 Beverly serenamente, volvi\u00e9ndose. Bev hab\u00eda acertado: el sol que entraba en diagonal por las ventanas sucias se reflej\u00f3 en l\u00edneas brillantes en sus mejillas\u2013. No se trata s\u00f3lo de nosotros. O\u00ed hablar a Ronnie Grogan. Y el ni\u00f1o que habl\u00f3 primero... tal vez era ese peque\u00f1o de los Clements, el que desapareci\u00f3 de su triciclo. \u2014\u00bfY qu\u00e9? \u2013la desafi\u00f3 Stan. \u2014\u00bfY si sigue matando? \u2013pregunt\u00f3 ella\u2013. \u00bfY si se lleva a otros chicos? Los ojos del ni\u00f1o se cruzaron con los de ella, azules, respondiendo a la pregunta sin hablar: \\\"\u00bfY a m\u00ed qu\u00e9 me importa?\\\" Pero Beverly no apart\u00f3 la vista. Al fin fue Stan quien se vio obligado a hacerlo... tal vez porque ella todav\u00eda lloraba, pero tal vez porque ella, en su preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s, se volv\u00eda m\u00e1s fuerte. \u2014Eddie tiene raz\u00f3n \u2013dijo Bev\u2013. Tendr\u00edamos que hablar con Bill. Despu\u00e9s, quiz\u00e1 con el 240","comisario... \u2014Muy bien \u2013dijo Stan. Si trataba de mostrarse despectivo, no lo consigui\u00f3. Su voz sonaba s\u00f3lo a cansancio\u2013. Ni\u00f1os muertos en la torre dep\u00f3sito. Sangre que s\u00f3lo los ni\u00f1os pueden ver y los adultos no. Payasos que merodean por el canal. Globos que flotan contra el viento. Momias. Leprosos bajo los porches. El comisario Borton se desternillar\u00eda de risa... y despu\u00e9s nos mandar\u00eda al manicomio. \u2014Si fu\u00e9ramos todos \u2013propuso Ben\u2013. Si fu\u00e9ramos juntos... \u2014Seguro \u2013exclam\u00f3 Stan\u2013. Claro. \u00bfPor qu\u00e9 no escribes una novela? \u2013Se dirigi\u00f3 a la ventana con las manos en los bolsillos, furioso, inquieto y asustado. Mir\u00f3 fuera y sin mirarles, repiti\u00f3\u2013 : \u00bfPor qu\u00e9 no escribes una jodida novela? \u2014No \u2013dijo Ben serenamente\u2013. Ser\u00e1 Bill quien escriba las novelas. Stan se volvi\u00f3, sorprendido y los otros lo miraron. Ben Hanscom ten\u00eda una expresi\u00f3n horrorizada, como si inesperadamente se.hubiera dado una bofetada. Bev pleg\u00f3 los \u00faltimos trapos. \u2014P\u00e1jaros \u2013dijo Eddie. \u2014\u00bfQu\u00e9? \u2013preguntaron Bev y Ben al un\u00edsono. Eddie miraba a Stan. \u2014\u00bfEscapaste gritando nombres de p\u00e1jaros? \u2014Puede ser \u2013reconoci\u00f3 Stan\u2013. O tal vez la puerta estaba s\u00f3lo atascada y de pronto se solt\u00f3. \u2014\u00bfSin que t\u00fa la forzaras? \u2013se\u00f1al\u00f3 Bev. Stan se encogi\u00f3 de hombros. \u2014Creo que fueron los nombres de p\u00e1jaros que gritaste \u2013 insisti\u00f3 Eddie\u2013. Pero \u00bfpor qu\u00e9? En las pel\u00edculas uno les muestra una cruz... \u2014O reza un Padrenuestro... \u2013agreg\u00f3 Ben. \u2014... o el salmo veintitr\u00e9s \u2013concluy\u00f3 Beverly. \u2014Conozco el salmo veintitr\u00e9s \u2013respondi\u00f3 Stan\u2013, pero lo del crucifijo no me saldr\u00eda tan bien. Recordad que soy jud\u00edo. \u2014P\u00e1jaros \u2013repiti\u00f3 Eddie\u2013. \u00a1Madre de Dios! Dirigi\u00f3 a Stan otra mirada culpable, pero su amigo miraba la calle, malhumorado. \u2014Bill sabr\u00e1 qu\u00e9 hacer \u2013dijo Ben, concordando finalmente con Bev y Eddie\u2013. Apuesto cualquier cosa. \u2014O\u00edd \u2013adujo Stan, mir\u00e1ndolos severamente\u2013, podemos hablar con Bill, si quer\u00e9is. Pero para m\u00ed eso ser\u00e1 todo. Pod\u00e9is tratarme de gallina, de marica, de lo que quer\u00e1is. No soy un gallina; no lo creo. Pero lo que vi en la torre... \u2014Si no te asustara algo como eso estar\u00edas loco, Stan \u2013 se\u00f1al\u00f3 Beverly: \u2014S\u00ed me asust\u00f3, pero \u00e9se no es el problema \u2013observ\u00f3 Stan\u2013. No es siquiera lo que estoy diciendo. \u00bfNo comprend\u00e9is...? Lo miraban expectantes, con ojos afligidos y levemente esperanzados, pero Stan no pudo explicar lo que sent\u00eda. Se le hab\u00edan acabado las palabras. Hab\u00eda un c\u00famulo de sensaciones dentro de \u00e9l y no encontraba las palabras adecuadas. Pod\u00eda ser muy meticuloso, muy seguro de s\u00ed, pero ten\u00eda s\u00f3lo once a\u00f1os y apenas hab\u00eda terminado el cuarto curso. Quer\u00eda decirles que hab\u00eda cosas peores que tener miedo. Pod\u00edas tener miedo a los coches cuando vas en bicicleta. Pod\u00edas tenerle miedo a la polio. Pod\u00edas tener miedo a ese loco de Kruschev. Pod\u00edas tener miedo de ahogarte si nadabas donde no tocabas fondo. Pod\u00edas tener miedo de muchas cosas y seguir funcionando. Pero lo de la torre dep\u00f3sito... Quer\u00eda decirles que esos ni\u00f1os muertos, los que hablan bajado por la escalera de caracol en la 241","oscuridad, hab\u00edan hecho algo peor que asustarlo: lo hab\u00edan ofendido. Ofendido, s\u00ed. Era la \u00fanica palabra que se le ocurr\u00eda, pero si la pronunciaba se reir\u00edan de \u00e9l. Le ten\u00edan cari\u00f1o, sin duda, y lo hab\u00edan aceptado como a un igual, pero aun as\u00ed se reir\u00edan de \u00e9l. sin embargo, hab\u00eda cosas que ofend\u00edan el sentido del orden de cualquier persona cuerda, ofend\u00edan la idea esencial de que Dios hab\u00eda dado a la tierra una inclinaci\u00f3n sobre el eje para que el crep\u00fasculo durara s\u00f3lo veinte minutos en el ecuador y m\u00e1s de una hora en los polos; que, despu\u00e9s de hacer eso, hab\u00eda dicho: \\\"Bueno, si pueden calcular la inclinaci\u00f3n, podr\u00e1n calcular todo lo que quieran. Porque hasta la luz tiene peso y cuando la nota de un silbato desciende bruscamente es por el efecto Doppler y cuando un avi\u00f3n rompe la barrera del sonido el estruendo no es el aplauso de los \u00e1ngeles ni la flatulencia de los diablos, sino el aire que cae de nuevo en su lugar. Yo les di la inclinaci\u00f3n y me sent\u00e9 en la platea para presenciar el espect\u00e1culo. No tengo otra cosa que decir salvo que dos m\u00e1s dos son cuatro, que las luces del cielo son estrellas, que si hay sangre los adultos la ven tanto como los ni\u00f1os, y que los ni\u00f1os muertos muertos est\u00e1n.\\\" Se puede vivir con el miedo, habr\u00eda dicho Stan, si hubiera podido. Tal vez no eternamente, pero s\u00ed mucho tiempo. En cambio, con la ofensa no se puede vivir, porque abre una grieta en tu pensamiento y si miras dentro de ella ves que all\u00ed hay cosas vivas, cosas con ojos amarillos que no parpadean y que huele muy mal en esa oscuridad. Y al cabo de un rato acabas por pensar que tal vez haya todo un universo distinto all\u00e1 abajo, un universo donde hay una luna cuadrada en el cielo, donde las estrellas r\u00eden con voces fr\u00edas; un universo donde algunos tri\u00e1ngulos tienen cuatro lados y otros cinco, y otros cinco a la quinta potencia. En ese universo puede haber rosas que canten. Todo lleva al todo, les habr\u00eda dicho, si hubiera podido. Ved a vuestra iglesia y escuchad esas historias de que Jes\u00fas camin\u00f3 sobre las aguas, pero si yo viera a un tipo haciendo eso gritar\u00eda hasta quedarme ronco. Porque a m\u00ed no me parecer\u00eda un milagro sino una ofensa. Como no pod\u00eda decir nada de eso, se limit\u00f3 a insistir: \u2014Asustarse no es problema. Pero no quiero meterme en algo que me haga terminar en el manicomio. \u2014Pero \u00bfnos acompa\u00f1ar\u00e1s a hablar con \u00e9l? \u2013pregunt\u00f3 Bev\u2013. \u00bfEscuchar\u00e1s lo que nos diga? \u2014Por supuesto \u2013dijo Stan y se ech\u00f3 a re\u00edr\u2013. Tal vez convenga llevar mi \u00e1lbum de p\u00e1jaros. Todos rieron. Y de esa manera result\u00f3 m\u00e1s f\u00e1cil. 12. Beverly se despidi\u00f3 de ellos en la puerta de la lavander\u00eda y volvi\u00f3 sola a su casa, llevando los trapos. El apartamento a\u00fan estaba desierto. Guard\u00f3 los trapos bajo el fregadero de la cocina y cerr\u00f3 el armario. Despu\u00e9s mir\u00f3 hacia el ba\u00f1o. \\\"No voy a entrar all\u00ed \u2013pens\u00f3\u2013. Voy a encender el (televisor para ver Bandas de Am\u00e9rica. Tal vez pueda aprender ese paso de baile.\\\" Fue a la sala y encendi\u00f3 el televisor. Cinco minutos despu\u00e9s lo apag\u00f3, mientras Dick Clark mostraba la cantidad de grasa que sale de la cara de la adolescente com\u00fan con s\u00f3lo una toallita desinfectante Stri\u2013Dex. \\\"Si crees que puedes limpiarte la cara s\u00f3lo con agua y jab\u00f3n \u2013dec\u00eda Dick, mostrando la toallita sucia a la c\u00e1mara para que todas las adolescentes de Norteam\u00e9rica pudieran verla\u2013, f\u00edjate en esto.\\\" Beverly fue al armario de la cocina donde estaban las herramientas de su padre. Entre ellas hab\u00eda una cinta m\u00e9trica extensible. La cogi\u00f3 y fue al ba\u00f1o. Estaba reluciente, silencioso. En alg\u00fan lugar, muy lejos, se o\u00edan los chillidos de la se\u00f1ora Doyon orden\u00e1ndo a su hijo Jim que saliera inmediatamente de la calle. Se acerc\u00f3 al lavabo y mir\u00f3 dentro del oscuro ojo del sumidero. As\u00ed estuvo por un rato, con las piernas fr\u00edas como m\u00e1rmol dentro de los vaqueros. Sent\u00eda los pezones erectos y los labios resecos. Aguard\u00f3 o\u00edr las voces. 242","No hubo voz alguna. Solt\u00f3 un peque\u00f1o suspiro estremecido y comenz\u00f3 a introducir la cinta de acero en el desag\u00fce. Descendi\u00f3 con facilidad, como una espada por la garganta de un faquir tragasables. Veinte cent\u00edmetros, veinticinco, treinta. Y se detuvo al chocar contra el codo del ca\u00f1o, tal vez. Beverly la sacudi\u00f3, sin dejar de empujar, y al fin la cinta volvi\u00f3 a deslizarse por la tuber\u00eda. Cuarenta cent\u00edmetros. Sesenta, noventa. Mientras observaba la cinta amarilla que surg\u00eda de su estuche cromado, ennegrecido por las grandes manos de su padre, los ojos de su mente la vieron deslizarse por la oscuridad de los tubos, ensuci\u00e1ndose un poco, desprendiendo escamas de herrumbre. \\\"All\u00ed abajo, donde el sol nunca brilla y la noche nunca cesa\\\", pens\u00f3. Imagin\u00f3 el extremo de la cinta, con su peque\u00f1o tope de acero, desliz\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s en la oscuridad. Una parte de su mente gritaba: \\\"\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo?\\\" No ignor\u00f3 su voz... pero no pod\u00eda hacerle caso. El extremo de la cinta bajaba ahora en l\u00ednea recta hacia el s\u00f3tano. Lo imagin\u00f3 golpear contra las tuber\u00edas de la cloaca... y en ese momento la cinta volvi\u00f3 a detenerse. Beverly la sacudi\u00f3 otra vez. Hubo un sonido espectral, como el de un serrucho vibrando. Vio mentalmente el extremo met\u00e1lico revolvi\u00e9ndose contra el fondo de esa tuber\u00eda m\u00e1s ancha que deb\u00eda tener un revestimiento de cer\u00e1mica. Lo vio curvarse... y luego empuj\u00f3 un poco m\u00e1s. Un metro ochenta, dos. Dos cincuenta. Y de pronto, la cinta comenz\u00f3 a correr entre sus manos por s\u00ed misma, como si algo tirara del otro extremo. No s\u00f3lo tiraba: corr\u00eda con ella. Beverly mir\u00f3 la cinta que se desenroscaba, los ojos como platos y la boca convertida en un c\u00edrculo de miedo. Miedo s\u00ed, pero no sorpresa. Lo hab\u00eda sabido desde un principio. Hab\u00eda sabido que ocurrir\u00eda. La cinta lleg\u00f3 a su fin. Seis metros. Una risa suave brot\u00f3 del desag\u00fce, seguida de un susurro que era casi un reproche: \u2014Beverly, Beverly... no puedes luchar contra nosotros... Si lo intentas morir\u00e1s... Si lo intentas morir\u00e1s... Beverly... Algo chasque\u00f3 dentro del estuche met\u00e1lico y, de pronto, la cinta comenz\u00f3 a enroscarse con celeridad. Los n\u00fameros y las marcas pasaban como un borr\u00f3n. En los \u00faltimos dos metros, el amarillo se troc\u00f3 en un rojo oscuro y chorreante. Beverly solt\u00f3 un grito y la dej\u00f3 caer al suelo, como si se hubiera convertido en una serpiente. Otra vez hab\u00eda sangre fresca goteando en la porcelana blanca del lavabo y escurri\u00e9ndose por el sumidero. La ni\u00f1a se inclin\u00f3, sollozando; el miedo era un peso congelado en su est\u00f3mago. Recogi\u00f3 la cinta entre el pulgar y el \u00edndice. Sosteni\u00e9ndola as\u00ed, lejos de su cuerpo, la llev\u00f3 a la cocina. Mientras caminaba, la sangre gote\u00f3 al lin\u00f3leo deste\u00f1ido del pasillo y la cocina. Se tranquiliz\u00f3 pensando en qu\u00e9 dir\u00eda su padre, en qu\u00e9 le har\u00eda su padre, si descubr\u00eda que hab\u00eda ensangrentado la cinta. Claro que \u00e9l no podr\u00eda ver esa sangre. Cogi\u00f3 uno de los trapos limpios y volvi\u00f3 al ba\u00f1o. Antes de empezar a limpiar ajust\u00f3 el tap\u00f3n de goma en el sumidero para cerrar aquel ojo. La sangre estaba fresca y fue f\u00e1cil limpiarla. Sigui\u00f3 sus propias huellas limpiando las grandes gotas en el lin\u00f3leo. Despu\u00e9s enjuag\u00f3 el pa\u00f1o y lo estruj\u00f3. Cogi\u00f3 un segundo trapo para limpiar la cinta m\u00e9trica. La sangre estaba espesa, viscosa. En dos sitios hab\u00eda formado co\u00e1gulos oscuros. Aunque la sangre s\u00f3lo cubr\u00eda los \u00faltimos dos metros, o menos, ella limpi\u00f3 la cinta en toda su longitud, para retirar cualquier rastro de su paso por las tuber\u00edas. Luego la guard\u00f3 en el armario y llev\u00f3 los dos trapos sucios a la parte trasera del apartamento. La se\u00f1ora Doyon segu\u00eda grit\u00e1ndole a Jim. Su voz sonaba clara, casi como una campana, en la tarde silenciosa y c\u00e1lida. En el patio trasero, en su mayor parte tierra desnuda, hierbas y tendederos, hab\u00eda un incinerador herrumbrado. Beverly arroj\u00f3 los trapos dentro y se sent\u00f3 en los pelda\u00f1os. Las l\u00e1grimas surgieron bruscamente y ella luego no hizo esfuerzo por contenerlas. Apoy\u00f3 los brazos en las rodillas, la cabeza en los brazos, y luego llor\u00f3. Llor\u00f3 mientras la se\u00f1ora Doyon ordenaba a Jim que no se quedara en medio de la calle, \u00bfo quer\u00eda que lo atropellara un 243","coche? Derry: el segundo interludio. Quaeque ipsa misarrima vidi, Et quorum pars magna fui. Virgilio. Con el infinito no se juega. Mean Streets. 14 de febrero de 1985. D\u00eda de San Valent\u00edn. Otras dos desapariciones de ni\u00f1os la semana pasada. Justo cuando empezaba a relajarme. Uno de ellos es un chico de diecis\u00e9is a\u00f1os llamado Dennis Torrio; la otra, una peque\u00f1a de s\u00f3lo cinco que estaba jugando en el patio de su casa, en Broadway Oeste. La madre s\u00f3lo encontr\u00f3 su trineo, uno de esos platillos voladores de pl\u00e1stico azul. La noche anterior hab\u00eda ca\u00eddo otra nevada; unos diez cent\u00edmetros de nieve. No hab\u00eda m\u00e1s huellas que las de ella, me dijo el comisario Rademacher cuando lo llam\u00e9. Creo que lo fastidi\u00f3 much\u00edsimo. Eso no va a quitarme el sue\u00f1o, por cierto; tengo cosas peores que hacer. Le pregunt\u00e9 si pod\u00eda ver las fotos policiales. Se neg\u00f3. Le pregunt\u00e9 si las huellas se alejaban hacia alguna alcantarilla o reja de cloaca. A eso sigui\u00f3 una larga pausa. Luego Rademacher dijo: \u2014Empiezo a preguntarme si no le convendr\u00eda consultar a un loquero, Hanlon. La criatura fue secuestrada por su padre. \u00bfNo lee los diarios? \u2014\u00bfEl chico de Torrio tambi\u00e9n fue secuestrado por su padre? \u2013pregunt\u00e9. Otra larga pausa. \u2014Deje el asunto en paz, Hanlon \u2013dijo \u00e9l\u2013. D\u00e9jeme a m\u00ed en paz. \u2013Y colg\u00f3. Claro que leo los diarios. \u00bfAcaso no los despliego todas las ma\u00f1anas, personalmente, en la sala de lectura de la biblioteca p\u00fablica? La ni\u00f1a Laurie Ann Winterbarger estaba bajo la custodia de su madre desde la primavera de 1982 tras un agrio juicio de divorcio. La polic\u00eda trabaja con la hip\u00f3tesis de que Horst Winterbarger, quien supuestamente trabaja como empleado de mantenimiento de maquinarias en alguna parte de Florida, viaj\u00f3 en autom\u00f3vil a Maine para secuestrar a su hija. Suponen que estacion\u00f3 su coche junto a la casa y que llam\u00f3 a la ni\u00f1a; por eso no hab\u00eda m\u00e1s huellas que las de ella. Sobre el hecho de que la ni\u00f1a no hab\u00eda visto a su padre desde los dos a\u00f1os, tienen menos que decir. Parte de la profunda acritud que acompa\u00f1\u00f3 al divorcio de los Winterbarger se origin\u00f3 en las declaraciones de la mujer, seg\u00fan las cuales Horst Winterbarger habr\u00eda abusado sexualmente de la peque\u00f1a en, al menos, dos ocasiones. Pidi\u00f3 al tribunal que negara a su marido todo derecho de visita, lo cual fue concedido pese a las encendidas r\u00e9plicas de Winterbarger. Rademacher asegura que la sentencia del tribunal, al separar a Winterbarger de su hija \u00fanica, pudo haberlo impulsado a apoderarse de la ni\u00f1a. Eso, al menos, tiene cierta verosimilitud, pero \u00bfreconocer\u00eda la peque\u00f1a Laurie Ann a su padre, despu\u00e9s de tres a\u00f1os, al punto de correr a su encuentro si \u00e9l la llamara? Rademacher dice que s\u00ed, aunque ella no lo ve\u00eda desde los dos a\u00f1os. Yo no lo creo. Y la madre dice que le hab\u00eda ense\u00f1ado a no hablar con desconocidos ni acercarse a ellos, lecci\u00f3n que casi todos los ni\u00f1os de Derry aprenden temprano y con efectividad. Rademacher dice que la polic\u00eda estatal de Florida tiene una orden de busca y captura contra Winterbarger y que all\u00ed termina su responsabilidad. 244","\\\"Los asuntos de custodia pertenecen al campo de los abogados m\u00e1s que al de la polic\u00eda\\\", dijo este idiota gordo y pomposo, seg\u00fan el Derry News del viernes pasado. Pero el chico Torrio... Eso es otra cosa. Una vida familiar sin problemas. Jugaba al f\u00fatbol con los Tigres de Derry. Estaba en el equipo de honor de su escuela. En el verano de 1984 hab\u00eda seguido un curso de supervivencia en terreno salvaje con excelentes calificaciones. No ten\u00eda antecedentes de drogadicci\u00f3n. Estaba de novio con una chica que lo quer\u00eda de verdad. Ten\u00eda muchos motivos para vivir y para quedarse en Derry al menos por dos o tres a\u00f1os. Pero ha desaparecido. \u00bfQu\u00e9 le ocurri\u00f3? \u00bfUna brusca crisis de identidad? \u00bfUn automovilista ebrio lo atropell\u00f3 y sepult\u00f3 su cad\u00e1ver? \u00bfO est\u00e1 todav\u00eda en Derry, tal vez en el lado oscuro de Derry, haciendo compa\u00f1\u00eda a gente como Betty Ripsom, Patrick Hockstetter, Eddie Corcoran y los otros? \u00bfEst\u00e1...? (m\u00e1s tarde) Ya estoy otra vez en lo mismo, recorriendo una y otra vez el mismo terreno sin hacer nada constructivo; no hago sino darme cuerda hasta sentir ganas de aullar. Doy un respingo cada vez que cruje la escalerilla de hierro que lleva a las estanter\u00edas. Las sombras me sobresaltan. Me descubro pregunt\u00e1ndome c\u00f3mo reaccionar\u00eda si, mientras estuviese ordenando los libros en los estantes, empujando mi carrito de ruedas de goma, una mano saliera de entre dos hileras de vol\u00famenes, una mano que buscara a tientas... Esta tarde tuve otra vez un deseo irresistible de empezar a llamarlos. Hasta llegu\u00e9 a marcar el 404, c\u00f3digo de Atlanta, donde vive Stanley Uris. Pero me limit\u00e9 a sostener el auricular contra la oreja pregunt\u00e1ndome si quer\u00eda llamarlos porque estaba realmente seguro, ciento por ciento, o s\u00f3lo porque estaba tan nervioso que no soportaba estar solo; necesito hablar con alguien que sepa (o pueda llegar a saber) a qu\u00e9 se deben estos nervios. Por un momento o\u00ed a Richie diciendo \\\"\u00bfInsignias? \u00bfInsignias? \u00bfEquipos? \u00a1No necesitamos ninguna apestosa insignia, se\u00f1orrr!\\\", con su voz de Pancho Villa, tan claramente como si lo tuviera a mi lado... y colgu\u00e9. Porque cuando uno quiere ver a alguien tanto como yo deseaba ver a Richie (o a cualquiera de ellos) en ese momento, no se puede confiar en las propias motivaciones. Nunca mentimos mejor que cuando nos mentimos a nosotros mismos. El hecho es que todav\u00eda no estoy al ciento por ciento seguro. Si apareciera otro cad\u00e1ver, llamar\u00eda... pero por ahora debo suponer que ese idiota pomposo de Rademacher puede tener raz\u00f3n. Es posible que la peque\u00f1a recordara a su padre; podr\u00eda tener fotograf\u00edas de \u00e9l. Y supongo que un adulto realmente persuasivo podr\u00eda convencer a una criatura de que se acercara al coche, por mucho que se hubiera aconsejado al ni\u00f1o. Hay otro miedo que me persigue. Rademacher sugiri\u00f3 que puedo estar enloqueciendo. No lo creo, pero si los llamo ahora, ellos podr\u00edan pensar que estoy loco. Peor a\u00fan, \u00bfy si siquiera me recordaran? \\\"\u00bfMike Hanlon? \u00bfQui\u00e9n? No recuerdo a ning\u00fan Mike Hanlon. No, no me acuerdo de usted en absoluto. \u00bfQu\u00e9 promesa?\\\" Presiento que llegar\u00e1 el momento debido para llamarlos... y cuando llegue ese momento, sabr\u00e9 que es el debido. Los circuitos de mis amigos pueden abrirse al mismo tiempo. Es como si dos grandes ruedas dentadas estuvieran entrando en una especie de poderosa convergencia: yo y el resto de Derry por un lado, todos mis amigos de la infancia por el otro. Cuando llegue el momento, ellos oir\u00e1n la voz de la Tortuga. Por eso esperar\u00e9 y tarde o temprano me dar\u00e9 cuenta. No creo que sea ya cuesti\u00f3n de llamar o no llamar, sino de cu\u00e1ndo llamar. 20 de febrero de 1985. El incendio del Black Spot. \u2014Un ejemplo perfecto de c\u00f3mo intentar\u00e1 la C\u00e1mara de Comercio reescribir la historia, Mike \u2013 me habr\u00eda dicho el viejo Albert Carson, probablemente cloqueando de risa\u2013. Lo intentan y a veces llegan a rozar el \u00e9xito... pero los viejos recuerdan las cosas como realmente fueron. Siempre recuerdan y a veces te lo dicen, si sabes preguntar. 245","Hay gente que lleva veinte a\u00f1os viviendo en Derry y no sabe que, en otros tiempos, hubo una barraca \\\"especial\\\" para soldados rasos en la vieja base a\u00e9rea de Derry, una barraca situada casi a un kil\u00f3metro del resto de la base y que, en mitad del invierno, cuando la temperatura rondaba los veinte grados bajo cero y con un viento de sesenta kil\u00f3metros por hora aullando por esas pistas y bajando la sensaci\u00f3n t\u00e9rmica a algo incre\u00edble, ese kil\u00f3metro de m\u00e1s se convert\u00eda en algo capaz de provocar congelamiento y hasta la muerte. Las otras siete barracas ten\u00edan calefacci\u00f3n a petr\u00f3leo, ventanas reforzadas y aislamiento t\u00e9rmico. Eran abrigadas y c\u00f3modas. La barraca \\\"especial\\\", que albergaba a los veintisiete hombres de la compa\u00f1\u00eda E, era calentada por una antigua caldera de le\u00f1a. El \u00fanico aislamiento t\u00e9rmico era la pila de ramas de pino y abeto que los hombres pon\u00edan alrededor. Uno de los hombres consigui\u00f3, cierta vez, todo un juego de ventanas reforzadas, pero los veintisiete ocupantes de la barraca \\\"especial\\\" fueron enviados a Bangor, ese mismo d\u00eda, para prestar ayuda en la base, y cuando volvieron, por la noche, cansados y con fr\u00edo, todas esas ventanas estaban rotas. Todas. Eso ocurri\u00f3 en 1930, cuando la mitad de la fuerza a\u00e9rea norteamericana a\u00fan se compon\u00eda de biplanos. En Washington, Billy Mitchell hab\u00eda sido juzgado por un tribunal militar y degradado a pilotar un escritorio debido a su obstinaci\u00f3n en tratar de formar una flota m\u00e1s moderna y que hab\u00eda acabado por fastidiar a sus superiores. No mucho despu\u00e9s, renunciar\u00eda. Se volaba, por lo tanto, bastante poco en la base de Derry, a pesar de sus tres pistas. Las operaciones militares consist\u00edan, en su mayor parte, en trabajos inventados. Uno de los soldados de la compa\u00f1\u00eda E que volvieron a Derry despu\u00e9s de esa gira de servicio, terminada en 1937, fue mi padre. \u00c9l me cont\u00f3 esto: \\\"Un d\u00eda, en la primavera de 1930 (unos seis meses antes del incendio del Black Spot), yo volv\u00eda con cuatro de mis compa\u00f1eros de Boston, donde hab\u00edamos pasado un permiso de tres d\u00edas. Cuando entramos por el port\u00f3n encontramos, justo despu\u00e9s del puesto de control, a un tipo grandull\u00f3n apoyado en una pala, sac\u00e1ndose el fundillo de los pantalones del trasero. Un sargento, de alguna ciudad sure\u00f1a, de pelo color zanahoria, dientes picados, granos... Parecido a un mono sin pelo en el cuerpo, no s\u00e9 si me explico. Hab\u00eda muchos de \u00e9sos en el ej\u00e9rcito, durante la depresi\u00f3n. La cosa es que los cuatro entramos, reci\u00e9n llegados del permiso y sinti\u00e9ndonos de maravilla, y vimos en sus ojos que estaba buscando pelea para jodernos. Enseguida le hicimos el saludo, como si fuera un general condecorado. A lo mejor habr\u00edamos podido pasar, pero era un hermoso d\u00eda de primavera, brillaba el sol y a m\u00ed se me fue la lengua. \u2014Buenos d\u00edas, sargento Wilson \u2013le dije. Y \u00e9l replic\u00f3: \u2014\u00bfLe he dado permiso para hablarme? \u2013pregunt\u00f3. \u2014No, se\u00f1or \u2013dije. \u00c9l mira al resto de nosotros: Trevor Dawson, Carl Roone y Henry Whitsun, que muri\u00f3 en el incendio de ese oto\u00f1o, y les dice: \u2014Este negrito avispado corre de mi cuenta. Si no quer\u00e9is pasar una tarde de mierda trabajando, largaos a la oficina de oficiales. \u00bfEntendido? Ellos se fueron. Y Wilson brama: \u2014\u00a1Daos prisa, imb\u00e9ciles! \u00a1Quiero veros la suela de los zapatos! Luego Wilson me llev\u00f3 a uno de los cobertizos donde se guardaban los equipos y me dio una pala. Me acompa\u00f1\u00f3 al gran campo que estaba donde ahora se levanta la terminal de autobuses de la Northeast Airlines. Medio sonriendo me mira, se\u00f1ala la tierra y dice: \u2014\u00bfVes ese agujero, negro? No hab\u00eda ning\u00fan agujero, pero me pareci\u00f3 mejor darle la raz\u00f3n en todo. As\u00ed que mir\u00e9 el lugar que \u00e9l se\u00f1alaba y dije que lo ve\u00eda, claro. Entonces \u00e9l me propin\u00f3 un pu\u00f1etazo en la nariz y me tir\u00f3 al suelo. Me dej\u00f3 planchado, con la sangre chorreando sobre la \u00fanica camisa limpia que me quedaba. \u2014\u00a1No lo ves, porque alg\u00fan est\u00fapido lo rellen\u00f3! \u2013me grita. Pero sonre\u00eda, y me di cuenta de que estaba disfrutando\u2013. Y lo que vas a hacer, caraculo, es sacar toda la tierra de mi agujero. \u00a1Ahora! 246","As\u00ed que me puse a cavar, por m\u00e1s de dos horas, y muy pronto estaba metido en ese agujero hasta la barbilla. El \u00faltimo medio metro era arcilla; cuando termin\u00e9 estaba con el agua hasta los tobillos y ten\u00eda los zapatos empapados. \u2014Salga de ah\u00ed, Hanlon \u2013me dice el sargento Wilson. Estaba sentado en la hierba, fumando un cigarrillo. No me ofreci\u00f3 ninguna ayuda. Yo estaba perdido de pies a cabeza, para no mencionar la sangre sobre mi camisa. Se levant\u00f3 y se\u00f1al\u00f3 el agujero. \u2014\u00bfQu\u00e9 ves all\u00ed, negro? \u2013pregunt\u00f3. \u2014Su agujero, sargento Wilson \u2013digo. \u2014Bien, he decidido que no lo quiero. No quiero ning\u00fan agujero hecho por un negro. Vuelva a echar la tierra, soldado Hanlon. As\u00ed que volv\u00ed a rellenarlo. Cuando termin\u00e9 estaba poni\u00e9ndose el sol y empezaba a hacer fr\u00edo. \u00c9l se acerc\u00f3 a mirar en cuanto di los \u00faltimos golpes de pala a la tierra para asentarla. \u2014\u00bfY ahora qu\u00e9 ves, negro? \u2013pregunt\u00f3. \u2014Un mont\u00f3n de tierra, se\u00f1or \u2013dije. Y \u00e9l me peg\u00f3 otra vez. Por Dios, Mikey, esa vez estuve a punto de dar un salto y abrirle la cabeza con el filo de la pala. Pero si lo hubiera hecho no habr\u00eda vuelto a ver el cielo, como no fuera por entre las rejas. Aun as\u00ed, a veces pienso que habr\u00eda valido la pena. El caso es que consegu\u00ed mantener la calma. \u2014\u00a1Eso no es un mont\u00f3n de tierra, est\u00fapido piojoso! \u2013me vocifera, escupiendo saliva\u2013. \u00a1Eso es \\\"Mi agujero\\\", y ser\u00e1 mejor que saques esa tierra de ah\u00ed ahora mismo! As\u00ed que saqu\u00e9 la tierra de su agujero y despu\u00e9s lo volv\u00ed a rellenar, y despu\u00e9s \u00e9l viene a preguntarme por qu\u00e9 le hab\u00eda llenado el agujero cuando \u00e9l se dispon\u00eda a cagar dentro. As\u00ed que vuelvo a sacar la tierra. Y \u00e9l se baja los pantalones y apunta su trasero rojo y flaco hacia el agujero y me sonr\u00ede, mientras hace lo suyo, y dice: \u2014\u00bfQu\u00e9 tal va, Hanlon? \u2014Perfectamente, se\u00f1or \u2013le contesto, porque hab\u00eda decidido no ceder hasta caer desmayado o muerto. Me sent\u00eda humillado. \u2014Bueno, ya me encargar\u00e9 de eso \u2013dice \u00e9l\u2013. Para empezar, le conviene llenar ese agujero, soldado Hanlon. Mueva ese culo negro. Est\u00e1 perdiendo el ritmo. As\u00ed que lo rellen\u00e9 otra vez; por el modo en que sonre\u00eda, me di cuenta de que apenas estaba empezando. Pero entonces vino un compinche suyo con una l\u00e1mpara de gas, a decirle que hab\u00eda habido una inspecci\u00f3n por sorpresa y que Wilson hab\u00eda cometido una infracci\u00f3n por haber estado ausente. Mis amigos dieron el presente por m\u00ed, as\u00ed que no tuve problemas, pero los de Wilson, si es que se los puede llamar amigos, no se iban a molestar. Entonces me dej\u00f3 ir. Al d\u00eda siguiente yo esperaba ver su nombre en la lista de sancionados, pero no apareci\u00f3. Seguramente dijo al teniente que hab\u00eda estado ense\u00f1ando a un negro bocazas qui\u00e9n era el due\u00f1o de todos los agujeros de la base: los que ya estaban cavados y los que no lo estaban. Probablemente le dieron una medalla en vez de mandarlo a pelar patatas. Y as\u00ed eran las cosas en la compa\u00f1\u00eda E, en Derry.\\\" Corr\u00eda 1958 cuando mi padre me cont\u00f3 esta historia. Calculo que se acercaba a los cincuenta a\u00f1os, aunque mi madre s\u00f3lo ten\u00eda unos cuarenta. Le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 hab\u00eda vuelto a Derry. \\\"Bueno, s\u00f3lo ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os cuando me enrol\u00e9 \u2013dijo\u2013. Tuve que agregarme edad para que me aceptaran. Y tampoco fue idea m\u00eda. Me lo orden\u00f3 mi madre. Yo era grande, y supongo que por eso pas\u00f3 la mentira. Nac\u00ed y me cri\u00e9 en Burgaw, Carolina del Norte, y all\u00e1 s\u00f3lo ve\u00edamos carne despu\u00e9s de la cosecha de tabaco o en el invierno, a veces, si mi padre cazaba un mapache o una zarig\u00fceya. el \u00fanico buen recuerdo que conservo de Burgaw es el pastel de zarig\u00fceya con tortas de ma\u00edz. Cuando muri\u00f3 mi padre, en un accidente con una m\u00e1quina de labranza, mi madre dijo que llevar\u00eda a Pich\u00f3n Philly a Corith, donde ten\u00eda familia. Pich\u00f3n: Philly era el benjam\u00edn de la familia. \u2014\u00bfTe refieres a mi t\u00edo Phil? \u2013pregunt\u00e9, sonriendo al pensar que alguien pudiera haberlo 247","llamado Pich\u00f3n Philly. Viv\u00eda en Tucson, Arizona; era abogado y estaba en el ayuntamiento de la ciudad desde hac\u00eda seis a\u00f1os. Cuando yo era chico lo consideraba rico. Supongo que lo era, considerando la posici\u00f3n de los negros en 1958. Ganaba veinte mil d\u00f3lares al a\u00f1o. \u2014A \u00e9l me refiero \u2013confirm\u00f3 mi madre\u2013. Pero en aquellos tiempos era s\u00f3lo un mocoso de doce a\u00f1os, que usaba un sombrero de papel y un mono remendado; no ten\u00eda zapatos. Era el menor, despu\u00e9s de m\u00ed. Los mayores ya no estaban en casa: dos hab\u00edan muerto, dos estaban casados y el otro en la c\u00e1rcel (Howard nunca fue trigo limpio). Vas a ir al ej\u00e9rcito \u2013me dijo tu abuela Shirley\u2013. No s\u00e9 si empiezan a pagar enseguida, pero en cuanto te paguen me env\u00edas un giro. No me gusta que te vayas, hijo, pero si no nos mantienes a m\u00ed y a Philly, no s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros. Me dio mi certificado de nacimiento para que lo presentara a la oficina de reclutamiento y entonces vi que hab\u00eda arreglado la fecha, no s\u00e9 c\u00f3mo, para darme dieciocho a\u00f1os. Bueno, fui a los tribunales, donde estaba el encargado de reclutar, y ped\u00ed alistarme. \u00c9l me dio los formularios y se\u00f1al\u00f3 la l\u00ednea donde ten\u00eda que poner mi marca. \u2014S\u00e9 escribir mi nombre \u2013le dije. Y \u00e9l ri\u00f3 como si no me creyera. \u2014Bueno, escribe, negrito \u2013dijo. \u2014Un momento \u2013repliqu\u00e9\u2013. Quiero hacerle un par de preguntas. \u2014Adelante. \u2014\u00bfEs cierto que en el ej\u00e9rcito se come carne dos veces por semana? Eso dice mi madre, pero quiero asegurarme. \u2014No, no se come carne dos veces por semana. \u2014Ya lo imaginaba \u2013dije, pensando que ese hombre parec\u00eda un mal bicho, pero que al menos es un mal bicho sincero. Y entonces \u00e9l me dijo: \u2014Se come carne todas las noches. \u2014Ya veo que me toma por idiota \u2013dije. \u2014En eso tienes raz\u00f3n, negro. \u2014De acuerdo, pero si me alisto quiero mandar mi paga a mi madre y a Pich\u00f3n Billy. \u2014Rellena esto \u2013me explica, se\u00f1alando un formulario para asignaciones\u2013. \u00bfQu\u00e9 otra cosa tienes en la cabeza? \u2014\u00bfSe puede estudiar para oficial? Cuando dije eso, \u00e9l se ri\u00f3 tanto que parec\u00eda a punto de ahogarse. Despu\u00e9s dijo: \u2014Mira, hijo, el d\u00eda en que haya oficiales negros en este ej\u00e9rcito, Jesucristo bailar\u00e1 el charlest\u00f3n por los teatros. \u00bfFirmas o no firmas? Se me acaba la paciencia Adem\u00e1s, apestas. Firm\u00e9, y vi que \u00e9l adjuntaba el formulario de asignaci\u00f3n a mi solicitud; despu\u00e9s me tom\u00f3 juramento y yo ya fui soldado. Cre\u00ed que me enviar\u00edan a Nueva Jersey, donde el ej\u00e9rcito estaba construyendo puentes, ya que no hab\u00eda guerra en ninguna parte. Pero fui a parar a Derry, Maine, y a la compa\u00f1\u00eda E. Suspir\u00f3 y se movi\u00f3 en la silla; era un hombre corpulento, cuyo pelo blanco se rizaba hasta pegarse al cr\u00e1neo. En ese momento ten\u00edamos una de las mejores fincas de Derry y, probablemente, el mejor puesto caminero de productos al sur de Bangor. Los tres trabaj\u00e1bamos mucho y mi padre ten\u00eda que contratar mano de obra adicional durante la cosecha. Nos iba bien. \u2014Volv\u00ed porque hab\u00eda visto el Sur y hab\u00eda visto el Norte \u2013dijo \u00e9l\u2013, y en todas partes exist\u00eda el mismo odio. No fue el sargento Wilson el que me convenci\u00f3 de eso. El no era m\u00e1s que un sure\u00f1o bruto, que llevaba el Sur dondequiera fuese. No necesitaba vivir en el Sur para odiar a los negros. Los odiaba, simplemente. No; lo que me convenci\u00f3 fue el incendio del Black Spot. Mira, Mikey, en cierto sentido... Ech\u00f3 un vistazo a mi madre, que estaba tejiendo. Ella no hab\u00eda levantado la mirada, pero comprend\u00ed que escuchaba con atenci\u00f3n. Creo que mi padre tambi\u00e9n lo sab\u00eda. 248","\u2014En cierto sentido \u2013prosigui\u00f3\u2013, fue el incendio lo que me hizo hombre. En ese incendio murieron sesenta personas, dieciocho de la compa\u00f1\u00eda E. Cuando termin\u00f3 el incendio ya no quedaba compa\u00f1\u00eda. Henry Whitsun, Stork Anson, Alan Snopes, Everett Mccaslin, Horton Sartoris... Todos mis amigos murieron en ese incendio. Y no fue obra del viejo sargento Wilson ni de sus amigos, todos campesinos brutos. Fue obra de la Liga de la Decencia Blanca, secci\u00f3n Derry. Algunos de los chicos que van a la escuela contigo, hijo, fueron sus padres los que encendieron cerillas para incendiar el Black Spot. Y no estoy hablando de los chicos pobres, no. \u2014\u00bfPor qu\u00e9, pap\u00e1? \u00bfPor qu\u00e9 hicieron eso? \u2014Era s\u00f3lo Derry \u2013dijo mi padre, frunciendo el entrecejo. Encendi\u00f3 lentamente su pipa y sacudi\u00f3 el f\u00f3sforo para apagarlo\u2013. No s\u00e9 por qu\u00e9 ocurri\u00f3 aqu\u00ed. No puedo explicarlo, pero al mismo tiempo no me sorprende. La Liga de la Decencia Blanca era la versi\u00f3n norte\u00f1a del Ku Klux Klan, \u00bfentiendes? Marchaban con las mismas s\u00e1banas blancas, quemaban las mismas cruces, enviaban las mismas cartas de amenazas a los negros que, en opini\u00f3n de ellos, estaban progresando m\u00e1s de lo que les correspond\u00eda u ocupando puestos destinados a los blancos. En las iglesias donde los predicadores hablaban de la igualdad de los negros, a veces pon\u00edan cargas de dinamita. Los libros de historia hablan m\u00e1s del Kkk que de la Liga de la Decencia Blanca; mucha gente ni siquiera sabe que existi\u00f3, tal vez porque casi todos los libros de historia han sido escritos por norte\u00f1os. Era popular, sobre todo en las grandes ciudades y en las zonas industriales. Nueva York, Nueva Jersey, Detroit, Baltimore, Boston, Portsmouth: todas ten\u00edan sus ramas. En Maine trataron de organizarse, pero s\u00f3lo tuvieron \u00e9xito en Derry. Oh, por un tiempo hubo en Lewiston una rama bastante benevolente; pero a ellos no les preocupaba que los negros fueran violando mujeres blancas o robando trabajo a los blancos, por que all\u00e1 no hab\u00eda negros. En Lewiston se ocupaban de los vagabundos, de los desocupados y del ej\u00e9rcito comunista, como llamaban a los que se hab\u00edan quedado sin trabajo. La Liga de la Decencia Blanca sol\u00eda expulsar a esa gente de la ciudad en cuanto entraban. A veces les pon\u00edan hortiga en el fondillo de los pantalones. A veces prend\u00edan fuego a sus camisas. Bueno, aqu\u00ed la Liga qued\u00f3 bastante desarticulada despu\u00e9s del incendio del Black Spot. Las cosas se les fueron de las manos, \u00bfcomprendes? Como parece suceder en esta ciudad, de vez en cuando.\\\" Hizo una pausa, chupando su pipa. \\\"\u2014Es como si la Liga de la Decencia Blanca fuera una semilla m\u00e1s \u2013prosigui\u00f3\u2013, y hubiera encontrado aqu\u00ed la tierra que le conven\u00eda. Era un club para ricos, como otro cualquiera. Y despu\u00e9s del incendio, todos e limitaron a esconder sus s\u00e1banas, a protegerse mutuamente, y todo se escondi\u00f3 bajo el papeler\u00edo. \u2013Su voz hab\u00eda tomado una especie de cruel desprecio que hizo levantar la vista a mi madre, con cara de preocupaci\u00f3n\u2013. Despu\u00e9s de todo, \u00bfqui\u00e9n hab\u00eda muerto? Dieciocho negros del ej\u00e9rcito, catorce o quince negros de la ciudad, cuatro miembros de una orquesta le negros... y unos cuantos negr\u00f3filos. \u00bfQu\u00e9 importaba? \u2014Will \u2013dijo mi madre suavemente\u2013, basta ya. \u2014No \u2013dije yo\u2013. \u00a1Quiero que me lo cuente! \u2014Va siendo hora de que te acuestes, Mikey \u2013dijo \u00e9l, revolvi\u00e9ndome el pelo con su manaza\u2013. S\u00f3lo quiero contarte algo m\u00e1s, y no creo que por ahora lo entiendas; ni siquiera estoy seguro de entenderlo yo mismo. Lo que pas\u00f3 aquella noche en el Black Spot, por horrible que fuera... no creo que haya pasado por ser nosotros negros. Ni siquiera porque el Black Spot estaba cerca de Broadway Oeste, donde viven los ricos de Derry. No creo que esa Liga de la Decencia Blanca haya funcionado tan bien aqu\u00ed s\u00f3lo porque odiaba a los negros y los vagabundos m\u00e1s que la gente de Portland, Lewiston o Brunswick. Es por la tierra. Parece que las cosas malas, las cosas que da\u00f1an, se dan bien en la tierra de esta ciudad. Lo he pensado mucho, de a\u00f1o en a\u00f1o. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero as\u00ed es. Pero tambi\u00e9n hay aqu\u00ed gente buena, y en aquel entonces tambi\u00e9n hab\u00eda gente buena. A los funerales asistieron miles de personas, tanto negros como blancos. Los negocios cerraron casi por una semana. Enviaban cestos de comida y cartas de p\u00e9same con sinceridad. Y muchos echaron una mano. En esa \u00e9poca conoc\u00ed a mi amigo Dewey Conroy, y ya sabes que es blanco como la nieve, pero para m\u00ed es un hermano. Morir\u00eda por Dewey, si \u00e9l me lo pidiera. Nadie conoce el coraz\u00f3n ajeno, pero 249","creo que \u00e9l tambi\u00e9n morir\u00eda por m\u00ed, si a eso vamos. La cosa es que el ej\u00e9rcito envi\u00f3 a otra parte a los que sobrevivimos al incendio, como si tuviera verg\u00fcenza. Y creo que as\u00ed era. Yo acab\u00e9 en Fort Hood, donde pas\u00e9 seis a\u00f1os. All\u00ed conoc\u00ed a tu madre y nos casamos en Galveston, en la casa de su familia. Pero en todos esos a\u00f1os no me quit\u00e9 Derry de la cabeza. Y despu\u00e9s de la guerra traje a tu madre aqu\u00ed. Y aqu\u00ed naciste. Y aqu\u00ed estamos, a menos de cinco kil\u00f3metros del sitio donde estaba el Black Spot, en 1930. Bueno, creo que es hora de que te acuestes, jovencito. \u00a1Quiero que me cuentes lo del incendio! \u2013ped\u00ed\u2013. \u00a1Cu\u00e9ntame, pap\u00e1! \u00c9l me mir\u00f3 con ese gesto ce\u00f1udo que siempre me hac\u00eda callar, tal vez porque no lo empleaba con frecuencia. Casi siempre sonre\u00eda. \u2014No es cuento para ni\u00f1os \u2013dijo\u2013. Otra vez ser\u00e1, Mikey. Cuando los dos hayamos recorrido unos cuantos a\u00f1os mas.\\\" Pasaron otros cuatro a\u00f1os antes de que me enterara de lo ocurrido en el Black Spot aquella noche; por entonces, las recorridas de mi padre hab\u00edan llegado a su fin. Me lo cont\u00f3 todo desde la cama del hospital donde yac\u00eda, atiborrado de sedantes, entrando a la realidad o saliendo de ella, seg\u00fan dormitara o no, mientras el c\u00e1ncer se abr\u00eda paso en sus intestinos, comi\u00e9ndoselo... 26 de febrero de 1985. Estuve leyendo lo que escrib\u00ed en la \u00faltima parte de esta libreta y me sorprend\u00ed de romper en l\u00e1grimas por mi padre, que muri\u00f3 hace ya veintitr\u00e9s a\u00f1os. Recuerdo mi dolor cuando ocurri\u00f3; dur\u00f3 casi dos a\u00f1os. Despu\u00e9s, cuando termin\u00e9 la secundaria, en 1965, mi madre me dijo: \\\"\u00a1Qu\u00e9 orgulloso habr\u00eda estado tu padre!\\\" Entonces lloramos abrazados y yo pens\u00e9 que \u00e9se era el fin, que con esas l\u00e1grimas tard\u00edas hab\u00edamos acabado de enterrarlo. Pero \u00bfqui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo puede durar el luto? Es posible que treinta o cuarenta a\u00f1os tras la muerte de un hijo, un hermano, uno despierte a medias, pensando en esa persona con la misma sensaci\u00f3n de vac\u00edo, de sitios que tal vez no se llenen nunca... quiz\u00e1 ni siquiera en la muerte. Abandon\u00f3 el ej\u00e9rcito en 1937, con una pensi\u00f3n por incapacidad. Por entonces, el ej\u00e9rcito de mi padre se hab\u00eda vuelto m\u00e1s guerrero; seg\u00fan me dijo una vez, cualquiera que tuviera dos dedos de frente se daba cuenta de que, muy pronto, los ca\u00f1ones volver\u00edan a dejarse o\u00edr. En el \u00ednterin, \u00e9l hab\u00eda ascendido a sargento; perdi\u00f3 la mayor parte del pie izquierdo cuando un nuevo recluta, asustado, retir\u00f3 el seguro a una granada de mano y la dej\u00f3 caer, en vez de arrojarla. El artefacto rod\u00f3 hasta mi padre y estall\u00f3 con un ruido que, seg\u00fan \u00e9l, son\u00f3 como una tos en medio de la noche. Gran parte de los armamentos con que se entrenaban los soldados en aquellos tiempos eran defectuosos, cuando no hab\u00edan pasado tanto tiempo en dep\u00f3sitos que estaban casi inutilizables. Las balas no se disparaban y los fusiles sol\u00edan estallarte en las manos. La armada ten\u00eda torpedos que habitualmente no iban a donde se los apuntaba y, cuando lo hac\u00edan, no estallaban. La fuerza a\u00e9rea utilizaba aviones cuyas alas se desprend\u00edan si aterrizaban con demasiada dureza; he le\u00eddo que en 1939, en Pensacola, un oficial de aprovisionamiento descubri\u00f3 toda una flota de camiones del gobierno que no funcionaba porque las cucarachas les hab\u00edan comido los manguitos de goma y las correas. Por lo tanto, mi padre salv\u00f3 la vida gracias a una combinaci\u00f3n de burocracia anquilosada y equipos defectuosos. La granada explot\u00f3 s\u00f3lo a medias y \u00e9l perdi\u00f3 s\u00f3lo parte de un pie, en vez de quedar hecho papilla. Gracias a la pensi\u00f3n por incapacidad, pudo casarse con mi madre un a\u00f1o antes de lo que hab\u00eda planeado. No vinieron enseguida a Derry; primero se mudaron a Houston, donde trabajaron en la industria de guerra. Mi padre era capataz de una f\u00e1brica de detonadores para bombas. Mi madre era remachadora. Sin embargo, tal como me cont\u00f3 aquella noche en que yo ten\u00eda once a\u00f1os, nunca dej\u00f3 de pensar en Derry. Y ahora me pregunto si ese algo ciego no pudo estar actuando ya entonces, atray\u00e9ndolo para que yo pudiera tomar mi sitio en el c\u00edrculo que se form\u00f3 en Los Barrens aquella tarde de agosto. Si el engranaje del universo funciona bien, el bien siempre compensa el mal... pero el bien puede ser igualmente espantoso. 250"]


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