["Eddie sigui\u00f3 sin responder. La madre entr\u00f3 un poco m\u00e1s en la habitaci\u00f3n detestando esa sensaci\u00f3n t\u00edmida de su interior, desconfiando de ella, porque nunca se hab\u00eda sentido t\u00edmida ni vacilante junto a Eddie. Tambi\u00e9n sinti\u00f3 enfado, aunque apenas naciente. \u00bfQu\u00e9 derecho ten\u00eda su hijo a hacerla sentir as\u00ed, despu\u00e9s de todo lo que se hab\u00eda sacrificado por \u00e9l? \u2014Estuve hablando con el doctor Handor y \u00e9l me asegura que vas a quedar perfectamente bien \u2013dijo Sonia, sent\u00e1ndose en una silla junto a la cama\u2013. Claro que, si se presenta el menor problema iremos a ver a un especialista de Portland. Hasta de Boston, si hace falta. Sonri\u00f3, como si otorgase un gran favor. Eddie no le devolvi\u00f3 la sonrisa. Y segu\u00eda sin responder. \u2014\u00bfMe oyes, Eddie? \u2014Has echado a mis amigos \u2013repiti\u00f3 \u00e9l. \u2014S\u00ed reconoci\u00f3 ella finalmente. Tambi\u00e9n dos pod\u00edan jugar a aquel juego. Le devolvi\u00f3 la mirada. Pero entonces ocurri\u00f3 algo terrible: los ojos de Eddie parecieron crecer... Las motas grises de su iris parec\u00edan moverse, como nubes de tormenta. Sonia cobr\u00f3 s\u00fabita conciencia de que el chico no estaba encaprichado ni con un berrinche ni nada de eso. Estaba furioso con ella... y Sonia, de pronto, tuvo miedo, porque en esa habitaci\u00f3n parec\u00eda haber algo m\u00e1s, aparte de su hijo. Baj\u00f3 la vista y abri\u00f3 torpemente su bolso en busca de un pa\u00f1uelo. \u2014S\u00ed, los ech\u00e9 \u2013dijo. Descubri\u00f3 que su voz sonaba fuerte y decidida... mientras no lo mirara\u2013. Has sufrido una herida grave, Eddie. No necesitas visitas, descontando la de tu madre. Y no necesitas visitas como ellos en tu vida. Si no hubiese sido por ellos ahora estar\u00edas en casa viendo televisi\u00f3n o construyendo tu coche de cart\u00f3n en el garaje. El sue\u00f1o de Eddie era construir un coche de cart\u00f3n y llevarlo a Bangor. Si ganaba, le conceder\u00edan un viaje con todos los gastos pagados a Akron, Ohio, para el Derby Nacional de esos veh\u00edculos construidos con cajas de naranja. Sonia estaba dispuesta a dejarlo seguir adelante con ese sue\u00f1o, siempre y cuando le pareciese que la realizaci\u00f3n de ese coche era s\u00f3lo eso: un sue\u00f1o. Ciertamente, no ten\u00eda intenciones de permitir que Eddie arriesgara la vida en un artefacto tan peligroso, ni en Derry ni en Bangor ni en Akron. Pero, tal como su propia madre hab\u00eda dicho tantas veces, lo que se ignora no hace da\u00f1o. (Su madre tambi\u00e9n hab\u00eda tenido por costumbre repetir: \\\"Hay que decir la verdad a cualquier costo\\\", pero trat\u00e1ndose de recordar aforismos, Sonia, como casi todo el mundo, seleccionaba mucho.) \u2014No fueron mis amigos los que me rompieron el brazo \u2013dijo Eddie con la misma voz inexpresiva\u2013. Anoche se lo dije al doctor Handor y esta ma\u00f1ana al se\u00f1or Nell. El que me rompi\u00f3 el brazo fue Henry Bowers. Hab\u00eda otros chicos con \u00e9l, pero fue Henry. Si yo hubiese estado con mis amigos no me habr\u00eda pasado nada. Me pas\u00f3 esto por estar solo. Eso record\u00f3 a Sonia el comentario de la se\u00f1ora Van Prett sobre la conveniencia de tener amigos y mont\u00f3 en c\u00f3lera. Levant\u00f3 bruscamente la cabeza. \u2014\u00a1Eso no interesa y t\u00fa lo sabes muy bien! \u00bfAcaso crees que tu madre naci\u00f3 ayer? S\u00e9 muy bien por qu\u00e9 ese chico Bowers te rompi\u00f3 el brazo. Ese polic\u00eda irland\u00e9s estuvo tambi\u00e9n en casa. Ese mat\u00f3n te rompi\u00f3 el brazo porque t\u00fa y tus \\\"amigos\\\" se lo buscaron. \u00bfY crees que eso habr\u00eda pasado si me hubieses hecho caso cuando te dije que no te tratases con ellos? \u2014No. Creo que habr\u00eda pasado algo peor \u2013dijo Eddie. \u2014\u00bfBromeas? \u2014Estoy hablando en serio. \u2013Sonia sinti\u00f3 que de su hijo surg\u00edan oleadas de potencia\u2013. Bill y mis amigos van a volver, mam\u00e1. Estoy seguro. Y cuando vuelvan, t\u00fa no vas a echarlos. No vas a decirles ni una palabra. Son mis amigos y no vas a robarme a mis amigos s\u00f3lo porque te d\u00e9 miedo quedarte sola. Ella lo mir\u00f3 fijamente. Los ojos se le llenaron de l\u00e1grimas que le cayeron por las mejillas mojando el polvo que las cubr\u00eda. \u2014Conque ahora le hablas as\u00ed a tu madre \u2013observ\u00f3, entre sollozos\u2013. Supongo que as\u00ed les hablan tus \\\"amigos\\\" a sus padres. Supongo que lo aprendiste de ellos. Se sent\u00eda a salvo en las l\u00e1grimas. Habitualmente, cuando ella lloraba, Eddie lloraba tambi\u00e9n. 451","Era una treta sucia, tal vez, pero \u00bfhab\u00eda tretas sucias cuando se trataba de proteger a un hijo? dif\u00edcilmente. Levant\u00f3 la vista ba\u00f1ada en l\u00e1grimas sinti\u00e9ndose triste y traicionada. Eddie no podr\u00eda resistir ese torrente de l\u00e1grimas y pesar. Su cara perder\u00eda esa expresi\u00f3n fr\u00eda y alerta. Tal vez su respiraci\u00f3n comenzara a silbar un poquito, segura de que la lucha hab\u00eda terminado y de que ella hab\u00eda conseguido otra victoria... por \u00e9l, por supuesto. Todo por \u00e9l. La horroriz\u00f3 tanto ver la misma expresi\u00f3n en su rostro \u2013en todo caso, se hab\u00eda acentuado\u2013 que su voz se cort\u00f3 en medio de un sollozo. Hab\u00eda tristeza bajo su expresi\u00f3n, pero hasta aquello atemorizaba: parec\u00eda una tristeza adulta. Y el imaginar a Eddie como adulto le hac\u00eda aletear un pajarito de p\u00e1nico dentro de la mente. As\u00ed se sent\u00eda en las raras ocasiones en que se preguntaba qu\u00e9 ser\u00eda de ella si Eddie no quer\u00eda ir a la Escuela de Comercio de Derry o a la Universidad de Maine, de modo que pudiese volver a casa todos los d\u00edas despu\u00e9s de clases. \u00bfQu\u00e9 pasarla si se enamoraba de una chica y quer\u00eda casarse? \\\"\u00bfQu\u00e9 lugar tengo yo en todo eso? \u2013gritaba la aterrorizada voz de p\u00e1jaro, cuando se le ocurr\u00edan esos pensamientos extra\u00f1os, casi de pesadilla\u2013. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda mi lugar en una vida as\u00ed? \u00a1Te amo, Eddie, te amo! Te amo y te cuido. T\u00fa no sabes cocinar, cambiar las s\u00e1banas ni lavar la ropa. \u00bfPara qu\u00e9, si yo hago todo eso por ti? \u00a1Lo hago porque te amo!\\\" Y \u00e9l le dijo: \u2014Te quiero, mam\u00e1. Pero tambi\u00e9n quiero a mis amigos. Y creo... creo que est\u00e1s llorando a prop\u00f3sito. \u2014C\u00f3mo me haces sufrir, Eddie \u2013susurr\u00f3 ella. Y las l\u00e1grimas anegaron su rostro. Si sus l\u00e1grimas de un momento antes hab\u00edan sido calculadas, \u00e9sas no lo eran. A su modo, peculiarmente, ella era dura; hab\u00eda acompa\u00f1ado a su marido a la tumba sin derrumbarse; hab\u00eda conseguido empleo a pesar de la Depresi\u00f3n, hab\u00eda criado a su hijo y, cuando fue preciso, tambi\u00e9n luch\u00f3 por \u00e9l. Y \u00e9sas eran las primeras l\u00e1grimas totalmente involuntarias, no calculadas, que vert\u00eda en muchos a\u00f1os, tal vez desde que Eddie hab\u00eda enfermado de bronquitis, a los cinco, haci\u00e9ndole temer lo peor. Ahora lloraba por esa expresi\u00f3n terriblemente adulta, alienada, de su rostro. Ten\u00eda miedo por \u00e9l, pero tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, ten\u00eda miedo de \u00e9l. La asustaba esa aura que parec\u00eda rodearlo, que parec\u00eda exigirle algo. \u2014No me obligues a elegir entre t\u00fa y mis amigos, mam\u00e1 \u2013dijo Eddie. Su voz era tensa pero dominada\u2013. No ser\u00eda justo. \u2014\u00a1Es que son malos amigos, Eddie! \u2013exclam\u00f3 ella, casi fren\u00e9tica\u2013. \u00a1Lo s\u00e9 y lo siento con todo mi coraz\u00f3n! \u00a1No te dar\u00e1n m\u00e1s que dolores y pesares! Lo m\u00e1s horrible era que, en verdad, eso era lo que sent\u00eda; una parte de ella lo intu\u00eda en los ojos del chico Denbrough que la hab\u00eda mirado con las manos en los bolsillos, centelleante el pelo rojo bajo el sol de verano. Sus ojos eran tan serios, extra\u00f1os y distantes... como los de Eddie en ese momento. \u00bfY no hab\u00eda visto en torno de \u00e9l la misma aura que ahora luc\u00eda Eddie? \u00bfLa misma, pero m\u00e1s fuerte? Pens\u00f3 que s\u00ed. \u2014Mam\u00e1... Se levant\u00f3 tan deprisa que estuvo a punto de tumbar la silla. \u2014Volver\u00e9 al anochecer \u2013dijo\u2013. Es el \\\"shock\\\", el accidente y el dolor lo que te hace hablar as\u00ed. Lo s\u00e9. Est\u00e1s... est\u00e1s... \u2013A tientas, encontr\u00f3 el texto original en la confusi\u00f3n de su mente\u2013: Has tenido un mal accidente pero te vas a poner bien. Y entonces te dar\u00e1s cuenta de que tengo raz\u00f3n, Eddie. Son malos amigos. No son como nosotros. No te convienen. Pi\u00e9nsalo bien y preg\u00fantate si alguna vez tu madre te ha dado un mal consejo. Pi\u00e9nsalo y... \\\"\u00a1Estoy huyendo! \u2013pens\u00f3, con dolorido espanto\u2013. \u00a1Estoy huyendo de mi propio hijo! Oh, Dios, por favor, no lo permitas...\\\" \u2014Mam\u00e1. Por un momento estuvo a punto de huir. Sent\u00eda a los otros en \u00e9l: a sus \\\"amigos\\\" y a algo m\u00e1s, algo que estaba a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de ellos. Y tuvo miedo de que eso le lanzara un destello. Era como si su hijo estuviese pose\u00eddo por algo, por una fiebre espantosa, como hab\u00eda ocurrido con la bronquitis a los cinco a\u00f1os. 452","Hizo una pausa con la mano en el pomo de la puerta. No quer\u00eda escuchar lo que \u00e9l iba a decirle. Y cuando el chico lo dijo fue tan inesperado que ella tard\u00f3 un momento en comprender. La comprensi\u00f3n cay\u00f3 como un saco de cemento. Por un instante temi\u00f3 desmayarse. Eddie dijo: \u2014El se\u00f1or Keene dijo que mi medicamento para el asma es s\u00f3lo agua. \u2014\u00bfQu\u00e9...? \u2013Sonia volvi\u00f3 los ojos flam\u00edgeros hacia \u00e9l. \u2014S\u00f3lo agua. Con un agregado para darle gusto a medicina. Dijo que era un pla\u2013ce\u2013bo. \u2014\u00a1Qu\u00e9 dices! \u00a1Eso es una absoluta mentira! No me explico por qu\u00e9 te ha dicho semejante mentira. Pero hay otras farmacias en Derry. Y voy a... \u2014He tenido tiempo de pensarlo \u2013continu\u00f3 Eddie, suave e implacable, sin dejar de mirarla a los ojos\u2013, y creo que ha dicho la verdad. \u2014\u00a1Te digo que no, Eddie! \u2013El p\u00e1nico hab\u00eda vuelto, aleteando. \u2014Creo que es verdad. De lo contrario habr\u00eda alguna advertencia en el frasco. Algo como que es peligroso tomar demasiado. Aunque... \u2014\u00a1Eddie, no quiero o\u00edr una palabra m\u00e1s! \u2013dijo ella, tap\u00e1ndose los o\u00eddos con las manos\u2013. No est\u00e1s... no est\u00e1s normal y eso es todo. \u2014Aunque sea algo que se puede comprar sin receta, siempre le ponen instrucciones \u2013prosigui\u00f3 \u00e9l, sin levantar la voz. Pos\u00f3 en ella sus ojos grises y Sonia no pudo apartar la vista\u2013. Hasta cuando se trata del jarabe para la tos... o de tu Geritol. Hizo una pausa. Sonia dej\u00f3 caer las manos; era demasiado esfuerzo mantenerlas sobre las orejas. Parec\u00edan muy pesadas. \u2014Y se me ocurre... que t\u00fa lo sab\u00edas, mam\u00e1. \u2014\u00a1Eddie! \u2013Fue casi un gemido. \u2014Porque \u2013prosigui\u00f3 \u00e9l, como si ella no hubiese abierto la boca, concentrado en el problema, con el entrecejo fruncido\u2013, porque vosotros, los padres, ten\u00e9is que saber de medicamentos. Utilizo ese inhalador cinco o seis veces al d\u00eda. Y t\u00fa no me permitir\u00edas utilizarlo tanto si pensaras que podr\u00eda... hacerme da\u00f1o. Porque tu misi\u00f3n es protegerme, como siempre dices. Entonces... \u00bflo sab\u00edas, mam\u00e1? \u00bfSab\u00edas que era s\u00f3lo agua? Ella no dijo nada. Le temblaban los labios. Sinti\u00f3 que toda su cara temblaba. Ya no lloraba. Se sent\u00eda demasiado asustada como para llorar. \u2014Porque si lo sab\u00edas \u2013prosigui\u00f3 Eddie, siempre con el entrecejo fruncido\u2013, no me explico que mi madre quisiera hacerme creer que el agua era medicamento... o que yo ten\u00eda asma aqu\u00ed \u2013se se\u00f1al\u00f3 el pecho\u2013, cuando el se\u00f1or Keene dice que s\u00f3lo tengo asma aqu\u00ed. \u2013Y se se\u00f1al\u00f3 la cabeza. Ella pens\u00f3 explic\u00e1rselo todo. Se lo explicar\u00eda con tranquilidad y l\u00f3gica. Su miedo de que \u00e9l muriera, a los cinco a\u00f1os, que casi la hab\u00eda vuelto loca, porque hab\u00eda perdido a Frank s\u00f3lo dos a\u00f1os antes. Su idea de que s\u00f3lo se pod\u00eda proteger a un hijo vigil\u00e1ndolo y am\u00e1ndolo, atendi\u00e9ndolo como se atiende un jard\u00edn, fertilizando, sacando las hierbas y, a veces, podando, por mucho que doliera. Le dir\u00eda que a veces era mejor para un ni\u00f1o (sobre todo trat\u00e1ndose de un ni\u00f1o delicado como Eddie) pensar que estaba enfermo en vez de ponerse enfermo de verdad. Y concluir\u00eda habl\u00e1ndole de la estupidez de los m\u00e9dicos y del maravilloso poder del amor; le dir\u00eda que \u00e9l ten\u00eda asma y que ella lo sab\u00eda, sin importar lo que opinaran los m\u00e9dicos ni lo que le dieran para eso. Le dir\u00eda que se pod\u00eda hacer medicamentos con algo m\u00e1s que las sustancias de un farmac\u00e9utico malicioso. \\\"Eso es medicamento \u2013le dir\u00eda\u2013, porque el amor de tu madre lo convierte en medicina. Es un poder que Dios da a las madres amantes y abnegadas. Por favor, Eddie, cari\u00f1o, amor m\u00edo, debes creerme.\\\" Al final no dijo nada. Su miedo era demasiado grande. \u2014Pero tal vez no haga falta que hablemos de esto \u2013sigui\u00f3 Eddie\u2013. El se\u00f1or Keene puede haber estado bromeando. A veces los mayores... ya sabes, gustan de hacer bromas a los ni\u00f1os. Porque los chicos nos creemos casi cualquier cosa. Es cruel hacernos eso, pero a veces los grandes nos lo hacen. \u2014S\u00ed \u2013dijo Sonia Kaspbrak, ansiosa\u2013. A muchos les gusta bromear y a veces se portan como 453","est\u00fapidos... crueles... y... y... \u2014As\u00ed que voy a seguir esperando a Bill y a mis amigos \u2013dijo Eddie\u2013, y seguir\u00e9 usando mi medicamento para el asma. Me parece lo correcto, \u00bfno? S\u00f3lo entonces, siendo ya demasiado, tarde, ella comprendi\u00f3 lo cruelmente que hab\u00eda ca\u00eddo en la trampa. Lo que \u00e9l estaba haciendo era, casi extorsi\u00f3n, pero \u00bfqu\u00e9 alternativa cab\u00eda? Quiso preguntarle c\u00f3mo pod\u00eda ser tan calculador, tan dado a la manipulaci\u00f3n. Abri\u00f3 la boca para preguntarlo... y la cerr\u00f3 otra vez. Con toda probabilidad, con ese humor \u00e9l pod\u00eda contestarle. Pero ella sab\u00eda una cosa, s\u00ed, una cosa era segura: jam\u00e1s volver\u00eda a poner un pie en la farmacia del entrometido Parker Keene. La voz de Eddie, ya extra\u00f1amente t\u00edmida, interrumpi\u00f3 sus pensamientos: \u2014\u00bfMam\u00e1? Ella lo abraz\u00f3, con cuidado de no da\u00f1arle el brazo fracturado, y Eddie le devolvi\u00f3 el abrazo. 7. Por lo que a Eddie concern\u00eda, su madre se fue justo a tiempo. Durante la horrible confrontaci\u00f3n con ella hab\u00eda sentido que el aliento se le acumulaba en los pulmones y en la garganta, amenazando con envenenarlo. Resisti\u00f3 hasta que la puerta se hubo cerrado tras ella; entonces empez\u00f3 a jadear. El aire agrio sub\u00eda y bajaba por su garganta cerrada como un fuelle caliente. Ech\u00f3 mano de su inhalador; eso le hizo doler el brazo, pero no le import\u00f3. Lanz\u00f3 una buena r\u00e1faga hacia su garganta y aspir\u00f3 profundamente el sabor a alcanfor, pensando: \\\"\u00bfQu\u00e9 importa que sea un pla\u2013ce\u2013bo? Las palabras no tienen importancia si el asunto funciona.\\\" Se dej\u00f3 caer sobre las almohadas, con los ojos cerrados, respirando libremente por primera vez desde que ella hab\u00eda entrado. Estaba asustado, muy asustado. Las cosas que le hab\u00eda dicho, el modo en que hab\u00eda actuado... ten\u00eda la impresi\u00f3n de no haber sido \u00e9l mismo, como si una fuerza obrase a trav\u00e9s de \u00e9l... Y su madre tambi\u00e9n la hab\u00eda sentido; \u00e9l lo hab\u00eda visto en sus ojos y en sus labios estremecidos. Nada le dec\u00eda que esa potencia fuera maligna, pero su enorme fuerza lo asustaba. Era como subir a un juego de feria realmente peligroso y darse cuenta de que uno no pod\u00eda bajar hasta que todo terminara, pasara lo que pasara. \\\"No podemos echarnos atr\u00e1s \u2013pens\u00f3 Eddie, sintiendo el peso caliente del yeso que le envolv\u00eda el brazo roto\u2013. Nadie volver\u00e1 a su casa hasta que, esto termine. Estoy asustado. \u2013Y comprendi\u00f3 que el verdadero motivo por el que no se hab\u00eda dejado separar de sus amigos era algo que jam\u00e1s habr\u00eda podido decir a su madre\u2013: No puedo enfrentarme solo a esto.\\\" Luego solloz\u00f3 un poco y se dej\u00f3 caer en un sue\u00f1o inquieto. So\u00f1\u00f3 con una oscuridad en la que funcionaba una maquinaria, una maquinaria de bombeo. 8. Esa noche, cuando Bill y el resto de los Perdedores, volvieron al hospital, amenazaba lluvia. Eddie no se sorprendi\u00f3 al verlos entrar. Estaba seguro de que volver\u00edan. Hab\u00eda hecho calor durante todo el d\u00eda. M\u00e1s adelante, todos estar\u00edan de acuerdo en que esa tercera semana de julio hab\u00eda sido la m\u00e1s calurosa de un verano excepcionalmente c\u00e1lido. Las nubes de tormenta empezaron a acumularse a eso de las cuatro, purp\u00fareas y colosales, pre\u00f1adas de lluvia, cargadas de rayos. La gente hac\u00eda sus recados a paso r\u00e1pido, con cierta intranquilidad, con un ojo puesto en el cielo. Casi todos dec\u00edan que llover\u00eda a c\u00e1ntaros a la hora de la cena, lavando parte de la densa humedad del ambiente. Los parques y plazas de Derry, poco poblados durante todo el verano, 454","quedaron totalmente desiertos alrededor de las seis. La lluvia se demoraba; los columpios pend\u00edan, inm\u00f3viles y sin sombra, en una luz extra\u00f1amente amarilla. Los truenos resonaban, gruesos; eso, el ladrido de un perro y el grave murmullo del tr\u00e1fico en Main Street eran los \u00fanicos ruidos que llegaban por la ventana de Eddie. Hasta que aparecieron los Perdedores. Bill fue el primero, seguido de Richie. Beverly y Stan entraron despu\u00e9s; luego, Mike. Ben fue el \u00faltimo, inc\u00f3modo con su jersey blanco de cuello alto. Se acercaron a su cama con aire solemne. Ni siquiera Richie sonre\u00eda. \\\"Las caras \u2013pens\u00f3 Eddie, fascinado. \u00a1Por el amor de Dios, esas caras! \\\" Ve\u00eda en ellos lo que su madre hab\u00eda visto en \u00e9l esa misma tarde. Una extra\u00f1a combinaci\u00f3n de poder y desolaci\u00f3n. La luz amarilla de la tormenta les daba un aspecto fantasmal, distante, sombr\u00edo. \\\"Estamos pasando \u2013pens\u00f3 Eddie\u2013. Pasamos a algo nuevo; estamos en la frontera. Pero \u00bfqu\u00e9 hay al otro lado? \u00bfAd\u00f3nde vamos? \u00bfAd\u00f3nde?\\\" \u2014Ho\u2013o\u2013ola, E\u2013e\u2013edie \u2013dijo Bill\u2013. \u00bfC\u2013c\u2013c\u00f3mo est\u00e1s? \u2014Muy bien, Gran Bill \u2013le respondi\u00f3 tratando de sonre\u00edr. \u2014Menudo d\u00eda ayer \u2013coment\u00f3 Mike. Detr\u00e1s de su voz resonaban los truenos. Ni el velador ni la l\u00e1mpara del cielo raso estaban encendidas y todos parec\u00edan desvanecerse y volver a aparecer en esa luz morada. Eddie imagin\u00f3 esa misma luz cayendo sobre todo Derry, en el parque McCarron, entrando por los agujeros del techo del Puente de los Besos, dando al Kenduskeag un aspecto de vidrio empa\u00f1ado. Pens\u00f3 en los columpios que permanec\u00edan inm\u00f3viles, detr\u00e1s de la escuela, mientras las nubes se amontonaban, cada vez m\u00e1s altas. Pens\u00f3 en esa luz amarilla y atronadora y en el silencio, como si toda la ciudad estuviese dormida... o muerta. \u2014S\u00ed \u2013dijo\u2013, menudo d\u00eda. \u2014M\u2013m\u2013mis vi\u2013viejos ir\u00e1n al ci\u2013cicine p\u2013p\u2013pasado ma\u2013ma\u00f1ana por la nnnoche \u2013dijo Bill\u2013. C\u2013c\u2013 cambia la p\u2013p\u2013programaci\u00f3n. Entttonces aprovecharemos p\u2013p\u2013para ha\u2013a\u2013acer los b\u2013b\u2013b... \u2014Balines de plata \u2013dijo Richie. \u2014\u00bfPero no \u00edbamos...? Es mejor as\u00ed \u2013dijo Ben\u2013. Sigo creyendo que podr\u00edamos haber hecho balas, pero no basta con creer. Si fu\u00e9semos adultos... entonces... \u2014Oh, s\u00ed, el mundo ser\u00eda una joya si fu\u00e9semos adultos \u2013coment\u00f3 Beverly\u2013. Los adultos pueden hacer lo que les da la gana, \u00bfno? Cualquier cosa, y siempre sale bien. \u2013Emiti\u00f3 una risa nerviosa\u2013. Bill quiere que yo dispare contra \\\"Eso\\\". \u00bfTe lo imaginas, Eddie? Yo, campeona de tiro al blanco, \u2014No s\u00e9 de qu\u00e9 est\u00e1is hablando \u2013dijo Eddie. Pero ten\u00eda la impresi\u00f3n de saberlo. Al menos, se estaba haciendo una idea. Ben se lo explic\u00f3. Fundir\u00edan uno de sus d\u00f3lares de plata para hacer dos balines, algo m\u00e1s peque\u00f1os que cojinetes. Y despu\u00e9s, si de veras hab\u00eda un hombre\u2013lobo en el 29 de Neibolt Street, Beverly le plantar\u00eda un bal\u00edn de plata en la cabeza con el tirachinas de Bill. Adi\u00f3s, hombre\u2013lobo. Y si acertaban en cuanto a que se trataba de un \u00fanico monstruo con muchas caras, adi\u00f3s, \\\"Eso\\\". La cara de Eddie debi\u00f3 tomar alguna expresi\u00f3n, porque Richie se ech\u00f3 a re\u00edr con un gesto de asentimiento. \u2014Ya imagino lo que sientes, t\u00edo. Yo tambi\u00e9n tuve la impresi\u00f3n de que Bill hab\u00eda perdido la chaveta cuando empez\u00f3 a hablar de usar el tirachinas y no la pistola de su padre. Pero esta tarde... \u2013 Se interrumpi\u00f3 para carraspear. Lo que estaba por decir era: \\\"Esta tarde, despu\u00e9s de que tu madre nos ech\u00f3...\\\" Eso, obviamente, no serv\u00eda\u2013. Esta tarde fuimos al vertedero y Bill llev\u00f3 su Bullseye. Mira. \u2013Sac\u00f3 del bolsillo una lata achatada que hab\u00eda contenido trozos de pi\u00f1a. En el medio ten\u00eda un agujero mellado, de cinco cent\u00edmetros de di\u00e1metro\u2013. Esto lo hizo Beverly con una piedra, desde seis metros de distancia. A mi modo de ver, es como un disparo de calibre 38. Bocazas est\u00e1 convencido. Y cuando Bocazas est\u00e1 convencido, no hay m\u00e1s que hablar. \u2014Una cosa es matar latas \u2013dijo Beverly\u2013, y otra son... las cosas vivas. Tendr\u00edas qu\u00e9 \u2013hacerlo t\u00fa, Bill. De veras. 455","\u2014N\u2013no \u2013dijo Bill\u2013. Pro\u2013probamos todos. Y v\u2013v\u2013viste c\u00f3\u2013c\u00f3mo re\u2013resulttt\u00f3... \u2014\u00bfC\u00f3mo? \u2013quiso saber Eddie. Bill lo explic\u00f3, lenta y entrecortadamente, mientras Beverly miraba por la ventana, con los labios blancos de tan apretados. Por motivos que no pod\u00eda explicarse, sent\u00eda algo m\u00e1s que miedo: estaba profundamente avergonzada por lo ocurrido ese d\u00eda. Camino del hospital hab\u00eda insistido en que tratasen de hacer las balas, no porque estuviese m\u00e1s segura que Bill o Richie del resultado que pod\u00edan dar llegado el momento, sino porque, si algo pasaba en aquella casa, el arma estar\u00eda en manos de (\\\"Bill\\\") otro. Pero contra los hechos no se pod\u00eda discutir. Cada uno de ellos hab\u00eda tomado diez piedras que arroj\u00f3 con la Bullseye contra diez latas puestas a seis metros de distancia. Richie hab\u00eda acertado a una de las diez; Ben, a dos; Bill, a cuatro; Mike, a cinco. Beverly, disparando casi como al azar, como si no tomase punter\u00eda, hab\u00eda derribado nueve de las diez latas acert\u00e1ndole directamente en el centro. \u2014P\u2013pp\u2013pero pri\u2013primero ha\u2013a\u2013ay que ha\u2013hacer los ba\u2013ba\u2013balines. \u2014\u00bfPasado ma\u00f1ana por la noche? Para entonces ya habr\u00e9 salido de aqu\u00ed \u2013dijo Eddie. Su madre protestar\u00eda ante la idea... pero no protestar\u00eda mucho despu\u00e9s de lo ocurrido esa tarde. \u2014\u00bfTe duele el brazo? \u2013pregunt\u00f3 Beverly. Llevaba un vestido rosa (no el mismo que \u00e9l hab\u00eda visto en su sue\u00f1o; tal vez se lo hab\u00eda cambiado despu\u00e9s de ser echada por su madre), al que hab\u00eda aplicado flores peque\u00f1as. Y medias de seda o nylon; se la ve\u00eda muy adulta pero tambi\u00e9n muy infantil, como a una ni\u00f1a que jugase a vestirse de gala. Su expresi\u00f3n era so\u00f1adora y distante. Eddie pens\u00f3: \\\"Apostar\u00eda a que es as\u00ed cuando duerme.\\\" \u2014No mucho \u2013dijo. Hablaron un rato intercalando sus voces con los truenos. Eddie no les pregunt\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda pasado m\u00e1s temprano, esa tarde, y ninguno de ellos lo mencion\u00f3. Richie sac\u00f3 su yo\u2013yo, lo lanz\u00f3 un par de veces y volvi\u00f3 a guardarlo. La conversaci\u00f3n decay\u00f3. En una de las pausas se produjo un breve chasquido que desvi\u00f3 la atenci\u00f3n de Eddie. Bill ten\u00eda algo en la mano y por un momento el paciente sinti\u00f3 que el coraz\u00f3n se le aceleraba, alarmado. Por ese breve instante pens\u00f3 que se trataba de una navaja. Pero cuando Stan encendi\u00f3 la luz del cielo raso, dispersando la penumbra, vio que s\u00f3lo se trataba de un bol\u00edgrafo. bajo aquella luz, todos volv\u00edan a parecer naturales, reales, simplemente sus amigos. \u2014Se me ocurri\u00f3 que deb\u00edamos firmarte el yeso \u2013dijo Bill. \\\"Pero no se trata de eso \u2013pens\u00f3 el chico de pronto, con s\u00fabita y alarmante claridad\u2013. Es un contrato, Gran Bill, \u00bfverdad? O lo m\u00e1s parecido a un contrato que haremos jam\u00e1s.\\\" Sinti\u00f3 miedo... y despu\u00e9s verg\u00fcenza y enfado contra s\u00ed mismo. Si se hubiese roto el brazo antes del verano, \u00bfqui\u00e9n le habr\u00eda firmado el yeso? \u00bfQui\u00e9n, aparte de su madre y, quiz\u00e1, el doctor Handor? \u00bfLas t\u00edas de haven? Ellos eran sus amigos y su madre se equivocaba: no eran malos amigos. \\\"Tal vez\u2013pens\u00f3\u2013 no existen los buenos y los malos amigos; tal vez s\u00f3lo hay amigos, gente que nos apoya cuando sufrimos y que nos ayuda a no sentirnos tan solos. Tal vez siempre vale la pena sentir miedo por ellos, y esperanzas, y vivir por ellos. Tal vez tambi\u00e9n valga la pena morir por ellos, si as\u00ed debe ser. No hay buenos amigos ni malos amigos, s\u00f3lo personas con las que uno quiere estar, necesita estar; gente que ha construido su casa en nuestro coraz\u00f3n.\\\" \u2014Bueno \u2013dijo, algo ronco\u2013, eso ser\u00eda estupendo, Gran Bill. Bill se inclin\u00f3 solemnemente sobre la cama para escribir su nombre en el gran yeso que envolv\u00eda el brazo roto de Eddie con letras grandes e inclinadas. Richie firm\u00f3 con un adem\u00e1n florido. La letra de Ben era estrecha e inclinada hacia atr\u00e1s; cada una parec\u00eda a punto de caer al menor empuj\u00f3n. Mike Hanlon firm\u00f3 con trazos grandes y torpes porque era zurdo y el \u00e1ngulo no le favorec\u00eda; 456","puso su nombre sobre el codo de Eddie y lo envolvi\u00f3 con un c\u00edrculo. Cuando Beverly se inclin\u00f3 sobre la cama, Eddie percibi\u00f3 un perfume floral y ligero. Ella firm\u00f3 con caligraf\u00eda redondeada, seg\u00fan el m\u00e9todo Palmer. Stan fue el \u00faltimo; sus letras eran peque\u00f1as y apretadas; dej\u00f3 su nombre junto a la mu\u00f1eca de Eddie. Despu\u00e9s, todos dieron un paso atr\u00e1s, como si tomaran conciencia de lo que hab\u00edan hecho. Fuera, el trueno volvi\u00f3 a murmurar densamente. Un rel\u00e1mpago ba\u00f1\u00f3 la fachada de madera con una luz breve y tartamudeante. \u2014\u00bfListo? \u2013pregunt\u00f3 Eddie. Bill asinti\u00f3. \u2014V\u2013v\u2013ven a mi ca\u2013ca\u2013casa de\u2013despu\u00e9s de cenar, p\u2013p\u2013p\u2013pasado ma\u00f1\u2013\u00f1ana, si pupu\u2013puedes, \u00bfeh? Eddie asinti\u00f3. Hubo otro per\u00edodo de conversaciones inconexas, casi desarrolladas al azar. Una parte se la llev\u00f3 el asunto que concitaba la atenci\u00f3n de Derry en ese mes de julio: el juicio a Richard Macklin por el asesinato de su hijastro Dorsey y la desaparici\u00f3n de Eddie Corcoran, el hermano mayor del peque\u00f1o difunto. Macklin tardar\u00eda a\u00fan dos d\u00edas en derrumbarse y confesar, llorando, en el banquillo de los testigos. Pero los Perdedores estaban de acuerdo en que ese hombre no ten\u00eda relaci\u00f3n con la desaparici\u00f3n del chico: probablemente \u00e9ste hab\u00eda huido... o \\\"Eso\\\" se hab\u00eda encargado de \u00e9l. El grupo se retir\u00f3 a eso de las siete menos cuarto. La lluvia a\u00fan no hab\u00eda ca\u00eddo. Continu\u00f3 amenazando hasta mucho despu\u00e9s de que la madre de Eddie hiciera su segunda visita (se fue horrorizada por las firmas del yeso y a\u00fan m\u00e1s horrorizada por la decisi\u00f3n de su hijo de abandonar el hospital al d\u00eda siguiente); ella hab\u00eda imaginado una semana o m\u00e1s de absoluto reposo para que los extremos de la fractura pudieran \\\"asentarse\\\", seg\u00fan dijo. Por fin, las nubes de tormenta se abrieron con el viento. No hab\u00eda ca\u00eddo una sola gota sobre Derry. La humedad sigui\u00f3 elevada; esa noche la gente durmi\u00f3 en porches, prados y sacos de dormir puestos en los sembrados de las granjas. La lluvia cay\u00f3 al d\u00eda siguiente, poco despu\u00e9s de que Beverly viera algo terrible de lo cual fue v\u00edctima Patrick Hockstetter. XVII. Otro de los desaparecidos: La muerte de Patrick Hockstetter. 1. Al terminar, Eddie se sirve otra copa con pulso tembloroso. Mira a Beverly y dice: \u2014T\u00fa viste a Eso, \u00bfverdad? Lo viste coger a Patrick Hockstetter, el d\u00eda despu\u00e9s de que todos me firmaron el yeso. Los otros se inclinan hacia adelante. Beverly se echa el pelo hacia atr\u00e1s, en una nube rojiza. Su rostro luce extraordinariamente p\u00e1lido. Saca a tientas otro cigarrillo del paquete, el \u00faltimo, y acciona su encendedor. Parece incapaz de guiar la llama hasta la punta del cigarrillo. Al cabo de un momento, Bill le sujeta la mu\u00f1eca con firmeza y aplica la llama al lugar debido. Beverly le dirige una mirada agradecida y exhala una nube de humo azul gris\u00e1ceo. \u2014S\u00ed \u2013dice\u2013. Aquello ocurri\u00f3 ante mi vista. Y se estremece. \u2014\u00c9l estaba lo\u2013lo\u2013loco \u2013dice Bill. Y piensa: \\\"El solo hecho de que Henry fuese con un chiflado como Patrick Hockstetter al avanzar el verano es revelador. O Henry estaba perdiendo parte de su encanto, de su atractivo, o su 457","propia demencia hab\u00eda progresado tanto que el chico Hockstetter le parec\u00eda normal. Ambas cosas llevan a lo mismo: la creciente... degeneraci\u00f3n de Henry. \u00bfSirve esa palabra? S\u00ed, teniendo en cuenta lo que le sucedi\u00f3 y d\u00f3nde termin\u00f3. Hay otra cosa que apoya esa idea\\\", se dice Bill, pero todav\u00eda la recuerda apenas vagamente. \u00c9l, Richie y Beverly bajaron al local de Tracker Hermanos a principios de agosto; los cursos de verano que hab\u00edan mantenido a Henry m\u00e1s o menos lejos de ellos estaban a punto de terminar. \u00bfY Victor Criss no hab\u00eda ido a hablarles? S\u00ed, en efecto. Por entonces las cosas se acercaban r\u00e1pidamente a su fin y Bill piensa que todos los chicos de Derry lo present\u00edan; m\u00e1s que nadie, los Perdedores y el grupo de Henry. Pero eso hab\u00eda sido despu\u00e9s. \u2014Oh, s\u00ed, en eso tienes raz\u00f3n \u2013dice Beverly\u2013. Patrick Hockstetter estaba chiflado. Ninguna de las chicas quer\u00eda sentarse a su lado en la escuela. Una estaba tranquilamente sentada, haciendo sus tareas y de pronto sent\u00eda una mano... casi tan liviana como una pluma, pero caliente y sudorosa. Carnosa. \u2013Traga saliva y su garganta emite un peque\u00f1o chasquido. Los otros la observan con solemnidad alrededor de la mesa\u2013. Una la sent\u00eda en el costado o sobre el pecho. Claro que ninguna de nosotras ten\u00eda mucho pecho por aquel entonces. Pero a Patrick no parec\u00eda interesarle eso.... Una sent\u00eda ese... contacto y se apartaba con un movimiento brusco, volvi\u00e9ndose. Y all\u00ed estaba Patrick, sonriente, con sus grandes labios carnosos. Ten\u00eda una caja l\u00e1pices... \u2014Llena de moscas \u2013dice Richie bruscamente\u2013. Ya s\u00e9. Las mataba con una regla grande, verde, y las guardaba en su caja de l\u00e1pices. Hasta recuerdo c\u00f3mo era esa caja: roja, con una tapa de pl\u00e1stico con ondas blancas que se abr\u00eda desliz\u00e1ndose. Eddie asiente. \u2014Una se apartaba. Y \u00e9l, con una gran sonrisa, sol\u00eda abrir la caja de l\u00e1pices para que uno pudiese ver esas moscas muertas \u2013prosigue Beverly\u2013. Y lo peor, lo m\u00e1s horrible, era el modo en que sonre\u00eda, siempre sin decir nada. La se\u00f1ora Douglas lo sab\u00eda, porque Greta Bowie lo hab\u00eda delatado, y creo que tambi\u00e9n Sally Mueller dijo algo. Pero... creo que la se\u00f1ora Douglas tambi\u00e9n le ten\u00eda miedo. Ben se mece hacia atr\u00e1s, sobre las patas traseras de la silla, con las manos entrelazadas detr\u00e1s del cuello. Beverly no puede creer que est\u00e9 tan delgado. \u2014Estoy seguro de que tienes raz\u00f3n \u2013dice \u00e9l. \u2014\u00bfQ\u2013q\u2013qu\u00e9 le p\u2013pas\u00f3, Be\u2013beverly? \u2013pregunta Bill. Ella vuelve a tragar saliva, tratando de luchar contra el poder de pesadilla de lo que vio aquel d\u00eda, en Los Barrens. Iba con sus patines atados y colgados del cuello sintiendo todav\u00eda una punzada en la rodilla que se hab\u00eda golpeado al caer en el pasaje Saint Crispin, otra de las cortas calles arboladas que terminaban, sin salida, all\u00ed donde la tierra descend\u00eda \u2013y desciendeabruptamente hacia Los Barrens. Recuerda (oh, qu\u00e9 claros y potentes son esos recuerdos cuando vienen) que llevaba puestos unos pantaloncitos cortos, demasiado cortos, en realidad, porque apenas le cubr\u00edan las bragas. En el \u00faltimo a\u00f1o transcurrido hab\u00eda cobrado mayor conciencia de su cuerpo; en los \u00faltimos seis meses, mejor dicho, a medida que sus curvas se acentuaban y se tornaban m\u00e1s femeninas. Uno de los motivos de esa mayor consciencia era el espejo, por supuesto, pero no el principal; el principal era que su padre parec\u00eda m\u00e1s \u00e1spero, en los \u00faltimos tiempos; tend\u00eda m\u00e1s a abofetearla, hasta a pegarle con el pu\u00f1o. Parec\u00eda inquieto, casi enjaulado, y ella se pon\u00eda cada vez m\u00e1s nerviosa cuando lo ten\u00eda cerca. Era como si entre los dos provocasen, cierto olor, un olor que no exist\u00eda cuando ella estaba sola en el apartamento, un olor que no hab\u00eda existido antes, antes de ese verano. Y cuando mam\u00e1 no estaba todo era peor. Si hab\u00eda un olor, cierto olor, \u00e9l tambi\u00e9n deb\u00eda percibirlo, porque Bev lo ve\u00eda cada vez menos; en parte, porque su grupo jugaba a los bolos en el verano; en parte, porque \u00e9l estaba ayudando a su amigo Joe Tammerly a arreglar coches... Pero Beverly sospechaba que tambi\u00e9n era por ese olor, el que provocaban cuando estaban juntos, sin ninguna intenci\u00f3n por parte de ellos, pero tan inevitable como el sudor en verano. La imagen de los p\u00e1jaros, cientos y miles de p\u00e1jaros que descienden hacia los tejados, los cables telef\u00f3nicos, las antenas de televisi\u00f3n, vuelve a interponerse. \u2014Y hiedra venenosa \u2013dice en voz alta. \u2014\u00bfQ\u2013q\u2013qu\u00e9? \u2013pregunta Bill. \u2014Algo sobre la hiedra venenosa \u2013repite ella, mir\u00e1ndolo\u2013. Pero era eso. S\u00f3lo parec\u00eda hiedra venenosa. \u00bfMike...? \u2014No importa \u2013dice Mike\u2013. Ya lo recordar\u00e1s. Cu\u00e9ntanos la que recuerdes ahora, Bev. 458","\\\"Recuerdo los pantalones cortos, azules \u2013les dir\u00eda\u2013, y lo deste\u00f1idos que estaban; c\u00f3mo me apretaban a la altura del trasero y las caderas. Ten\u00eda medio paquete de Lucky Strike en un bolsillo y el Bullseye en el otro...\\\" \u2014\u00bfRecuerdas el Bullseye? \u2013pregunta a Richie. Todos asienten. \u2014Me lo dio Bill \u2013prosigue ella\u2013. Yo no quer\u00eda, pero... \u00e9l... \u2013Sonr\u00ede a Bill d\u00e9bilmente\u2013. Al Gran Bill no se le pod\u00eda decir que no, eso era todo. As\u00ed que lo tom\u00e9. Y por eso estaba sola aquel d\u00eda. Para practicar. A\u00fan no cre\u00eda tener valor para utilizarlo, llegado el caso. Pero... aquel d\u00eda lo utilic\u00e9. Fue preciso. Mat\u00e9 a uno de ellos... a una parte de \\\"Eso\\\". Fue terrible. Aun ahora me cuesta pensar en eso. Y uno de los otros me atrap\u00f3. Mirad. Levanta el brazo y lo vuelve para que todos puedan ver una cicatriz en el antebrazo. Parece producida por un objeto circular y caliente, del tama\u00f1o de un habano. Al mirarla, Mike Hanlon siente un escalofr\u00edo. Es una de las partes de la historia que, al igual que el involuntario di\u00e1logo \u00edntimo de Eddie con Keene, ha sospechado sin tener confirmaci\u00f3n. \u2014En cierto aspecto ten\u00edas raz\u00f3n, Richie \u2013dice\u2013. Ese Bullseye era un arma asesina. Me daba miedo, pero tambi\u00e9n me gustaba. Richie r\u00ede y le da una palmada en la espalda. \u2014Mierda, siempre lo supe, falda tonta \u2013afirma. \u2014\u00bfS\u00ed? \u00bfDe veras? \u2014S\u00ed, de veras. Me lo dec\u00edan tus ojos, Bevvie. \u2014Es que parec\u00eda un juguete, pero era de verdad. Con aquel tirachinas se pod\u00edan abrir agujeros en las cosas. \u2014Y aquel d\u00eda abriste un agujero en cierta cosa \u2013musita Ben. Ella asiente. \u2014Fue a Patrick a quien... \u2014\u00a1No, por Dios! \u2013exclama ella\u2013. Fue al otro. Esperad. \u2013Apaga su cigarrillo, bebe un sorbo y logra sosegarse un poco\u2013. Yo hab\u00eda estado patinando. Me ca\u00ed y me di un buen golpe. Entonces decid\u00ed bajar a Los Barrens para practicar. Primero fui al club, para ver si estabais all\u00ed. No hab\u00eda nadie. S\u00f3lo aquel olor a humo. \u00bfRecord\u00e1is lo que tardamos en sacar el olor? Todos asienten, sonriendo. \u2014Nunca logramos sacarlo del todo \u2013dice Ben. \u2014Luego ech\u00e9 a andar hacia el vertedero \u2013prosigue ella\u2013, porque all\u00ed era donde hac\u00edamos las pruebas. All\u00ed hab\u00eda muchas cosas para probar punter\u00eda. Hasta ratas. \u2013Hace una pausa. Su frente se ha cubierto de una fina pel\u00edcula de sudor\u2013. En realidad yo quer\u00eda tirar contra las ratas \u2013dice, por fin\u2013. Contra algo vivo. Contra las gaviotas, no; sab\u00eda que no podr\u00eda matar a una gaviota. Pero una rata... Quer\u00eda intentarlo. \\\"Me alegro de haber ido desde Kansas y no desde Old Cape, porque all\u00ed, en el terrapl\u00e9n del ferrocarril, no hab\u00eda d\u00f3nde esconderse. Me habr\u00edan visto enseguida y s\u00f3lo Dios sabe lo que habr\u00eda pasado. \u2014\u00bfQui\u2013qui\u2013qui\u00e9nes te habr\u00edan visto? \u2014Ellos. Henry Bowers, Victor Criss, Belch Huggins y Patrick Hockstetter. Estaban en el vertedero y... De pronto los sorprende a todos con una risa de ni\u00f1a; sus mejillas enrojecen. R\u00ede hasta que los ojos se le llenan de l\u00e1grimas. \u2014Vamos, Bev \u2013dice Richie\u2013. Venga, cu\u00e9ntanos el chiste. \u2014Oh, era un chiste, s\u00ed \u2013reconoce ella\u2013. Era un chiste, pero creo que me habr\u00edan matado si me hubiesen visto. \u2014\u00a1Ahora me acuerdo! \u2013exclama Ben, y \u00e9l tambi\u00e9n se echa a re\u00edr\u2013. Recuerdo que nos lo contaste. 459","Beverly, riendo, dice: \u2014Se hab\u00edan bajado los pantalones y estaban tir\u00e1ndose pedos. Hay un instante de silencio. Luego todos sueltan carcajadas. El sonido retumba en la biblioteca. Mientras piensa c\u00f3mo contarles la muerte de Patrick Hockstetter, lo primero que recuerda es el aspecto del vertedero cuando uno llegaba por Kansas Street; era como entrar en un extra\u00f1o cintur\u00f3n de asteroides. Hab\u00eda un camino de tierra, con huellas profundas (en realidad, era una carretera de la ciudad que hasta ten\u00eda nombre: Old Lyme), que iba desde Kansas hasta el vertedero, la \u00fanica calle que llegaba a Los Barrens; la utilizaban los camiones recolectores de residuos. Beverly camin\u00f3 cerca de Old Lyme, porque se hab\u00eda vuelto m\u00e1s cautelosa (como todos ellos, probablemente) desde la fractura sufrida por Eddie. Sobre todo, cuando estaba sola. Avanz\u00f3 por entre densas matas, esquivando un matorral de hiedra venenosa, cubierto de hojas aceitosas y rojizas, oliendo la podredumbre ahumada del vertedero, oyendo las gaviotas. A su izquierda, por ocasionales aperturas en el follaje, se ve\u00eda Old Lyme. Los otros la miran, esperando. Ella hurga en su paquete de cigarrillos y lo encuentra vac\u00edo. Richie le pasa uno de los suyos. Ella lo enciende, mira alrededor y dice: \u2014Caminar hacia el vertedero desde Kansas era como 2. entrar en un extra\u00f1o cintur\u00f3n de asteroides. El cintur\u00f3n de basuroides. Al principio no hab\u00eda sino matorrales que brotaban del suelo esponjoso. De pronto, uno ve\u00eda el primer basuroide: una lata oxidada o una botella de gaseosa, llena de bichos atra\u00eddos por los restos de la bebida. Despu\u00e9s, un brillante destello de sol, despedido por un trozo de papel de aluminio que colgaba de un \u00e1rbol. se pod\u00eda ver alg\u00fan somier (o tropezar con \u00e9l, si uno no andaba con cuidado) o alg\u00fan hueso llevado por alg\u00fan perro para mascar hasta el aburrimiento. El vertedero no era tan feo; por el contrario, ten\u00eda cierto inter\u00e9s, pens\u00f3 Beverly. Lo horrible (lo que daba un poco de miedo) era el modo en que se hab\u00eda extendido, creando aquel cintur\u00f3n de basuroides. Ya estaba cerca. Los \u00e1rboles eran m\u00e1s grandes, casi todos abetos, y los matorrales iban raleando. Las gaviotas graznaban con sus voces agudas y quejosas; el aire estaba denso con el olor a quemado. De pronto, a la derecha de Beverly, inclinada contra la base de un \u00e1rbol, apareci\u00f3 una herrumbrada nevera Amana. Beverly le ech\u00f3 un vistazo, recordando al polic\u00eda que hab\u00eda ido a darles una charla en tercer grado. Les hab\u00eda dicho que algunas cosas echadas como las neveras, eran peligrosas; algunos ni\u00f1os sol\u00edan meterse dentro para jugar al escondite, por ejemplo, y all\u00ed pod\u00edan morir asfixiados. Aunque para qu\u00e9 iba una a esconderse en una mugrienta... Se oy\u00f3 un grito, tan cerca que le hizo dar un salto, seguido por risas. Beverly sonri\u00f3. Despu\u00e9s de todo, estaban all\u00ed. Hab\u00edan dejado la casita por el olor a humo y estaban all\u00ed, tal vez rompiendo botellas a pedradas o recogiendo desperdicios. Empez\u00f3 a apretar el paso olvidando la raspadura de su rodilla en su ansiedad por verlos... por verlo a \u00e9l, el de pelo rojo tan parecido al suyo, por si le sonre\u00eda con esa sonrisa que tanto la emocionaba. Se sab\u00eda demasiado joven como para amar a un chico; a su edad no se pod\u00edan tener sino \\\"enamoramientos\\\", pero aun as\u00ed amaba a Bill. Y apret\u00f3 el paso, balanceando los patines en el hombro, mientras la goma del Bullseye marcaba un ritmo suave contra su nalga izquierda. Estuvo a punto de salirles al encuentro antes de darse cuenta de que no se trataba de su grupo, sino del de Bowers. Sali\u00f3 de entre los matorrales. El lado m\u00e1s empinado del vertedero estaba a unos setenta metros de distancia; una centelleante avalancha de basura yac\u00eda contra la pendiente del foso de 460","grava. A la izquierda estaba la topadora de Mandy Fazio. Mucho m\u00e1s cerca, frente a s\u00ed, vio varios coches abandonados. A finales de mes se los recog\u00eda para enviarlos a Portland como chatarra, pero ese d\u00eda hab\u00eda diez o doce, algunos sin ruedas, otros de lado, uno o dos volcados sobre el techo, como perros muertos. Estaban dispuestos en dos hileras. Beverly camin\u00f3 por el pasillo escarpado, sembrado de desechos, entre los viejos autom\u00f3viles, como una novia \\\"punk\\\" de a\u00f1os futuros, pregunt\u00e1ndose ociosamente si podr\u00eda romper alg\u00fan parabrisas con el Bullseye. Uno de los bolsillos del pantaloncito azul estaba abultado por las municiones que usaba para practicar. Las voces y las risas proven\u00edan de cierto sitio, detr\u00e1s de los coches abandonados y a la izquierda, en el borde del vertedero. Beverly camin\u00f3 alrededor del \u00faltimo, un Studebaker al que le faltaba el motor. El grito de saludo muri\u00f3 en sus labios. La mano que hab\u00eda levantado para agitar pareci\u00f3 marchitarse. Su primer azorado pensamiento fue: \\\"Oh, por Dios, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1n desnudos?\\\" A eso sigui\u00f3 un medroso reconocimiento. Qued\u00f3 petrificada frente al Studebaker, con la sombra pegada a los talones de sus zapatillas. Por un momento qued\u00f3 totalmente a la vista de los gamberros; si cualquiera de los cuatro hubiese levantado la vista desde el c\u00edrculo que formaban, as\u00ed en cuclillas, no habr\u00eda dejado de verla: una chica de estatura m\u00e1s que mediana, con un par de patines al hombro, boquiabierta, escarlata y sangrando por la rodilla. Antes de volar a ocultarse tras el Studebaker vio que, despu\u00e9s de todo, no estaban completamente desnudos; ten\u00edan puesta la camisa; se hab\u00edan limitado a bajarse los pantalones y los calzoncillos hasta los tobillos como si tuvieran que hacer \\\"caquita\\\" (en su espanto, la mente de Beverly hab\u00eda recurrido al diminutivo eufemismo que utilizaba cuando apenas era m\u00e1s que un beb\u00e9). Pero \u00bfd\u00f3nde se hab\u00eda visto que cuatro chicos hicieran \\\"caquita\\\" al mismo tiempo? Ya fuera de la vista, su primera idea fue escapar, escapar cuanto antes. El coraz\u00f3n le palpitaba con fuerza y sent\u00eda los m\u00fasculos pesados de adrenalina. Mir\u00f3 alrededor, fij\u00e1ndose en lo que no le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n al llegar, segura de que aquellas voces pertenec\u00edan a sus amigos. La hilera de coches abandonados, a su izquierda, era bastante escasa; los autom\u00f3viles no estaban puestos flanco contra flanco, como estar\u00edan una semana antes de que viniese el chatarrero. Hab\u00eda estado expuesta a la vista de los chicos varias veces, hasta llegar a donde estaba. Si retroced\u00eda, quedar\u00eda expuesta otra vez, y entonces podr\u00edan verla. Adem\u00e1s, sent\u00eda una especie de curiosidad vergonzosa: \u00bfqu\u00e9 diablos estaban haciendo? Con cautela, los espi\u00f3 por detr\u00e1s del Studebaker. Henry y Victor Criss estaban m\u00e1s o menos de cara a ella. Patrick Hockstetter, a la izquierda de Henry. Belch Huggins estaba de espaldas a ella. Beverly observ\u00f3 que su culo era extremadamente grande y velludo; una risita medio hist\u00e9rica le borbote\u00f3 s\u00fabitamente en la garganta, como el gas en un vaso de soda. Tuvo que apretarse la boca con ambas manos y desaparecer otra vez detr\u00e1s del Studebaker, luchando por contener la risa. \\\"Tienes que salir de aqu\u00ed, Beverly. Si te atrapan...\\\" Volvi\u00f3 a mirar por entre los coches abandonados, a\u00fan cubri\u00e9ndose la boca con las manos. El espacio libre ten\u00eda, tal vez, tres metros de ancho y estaba sembrado de latas, trocitos de vidrio y hierba dura. Si llegaba a hacer un solo ruido pod\u00edan o\u00edrla... sobre todo si aflojaban la atenci\u00f3n en lo que tan concentrados los ten\u00eda, fuese lo que fuese. Al pensar en lo despreocupada que hab\u00eda sido su caminata hasta all\u00ed, a la chica se le hel\u00f3 la sangre. Adem\u00e1s... \u00bfQu\u00e9 cuernos estaban haciendo? Espi\u00f3 otra vez y vio mejor los detalles. A poca distancia hab\u00eda un mont\u00f3n de libros y papeles. Eso significaba que acababan de salir de las clases de recuperaci\u00f3n. Y como Henry y Victor estaban de frente, pudo verles sus \\\"cosas\\\". Eran las primeras \\\"cosas\\\" que ve\u00eda en su vida, descontando las fotograf\u00edas de un librito sucio que Brenda Arrowsmith le hab\u00eda mostrado el a\u00f1o anterior; y en esas ilustraciones no se ve\u00eda demasiado. Bev observ\u00f3 que parec\u00edan tubitos colgados entre las piernas. El de Henry era peque\u00f1o y lampi\u00f1o, pero Victor lo ten\u00eda bastante grande y rodeado de vello negro. \\\"Bill tiene una as\u00ed\\\", pens\u00f3. Y de pronto tuvo la sensaci\u00f3n de que el cuerpo entero se le cubr\u00eda de rubor; el calor la recorri\u00f3 en una oleada que la dej\u00f3 mareada, d\u00e9bil, casi enferma. En ese momento sinti\u00f3 algo muy parecido a lo que hab\u00eda experimentado Ben Hanscom el \u00faltimo d\u00eda de clases al mirar su brazalete de tobillo que centelleaba al sol... pero \u00e9l no hab\u00eda sufrido ese terror 461","entremezclado. Lanz\u00f3 otra mirada atr\u00e1s. El sendero entre los coches, que conduc\u00eda al refugio de Los Barrens, parec\u00eda mucho m\u00e1s largo. Le dio miedo moverse. Si ellos sab\u00edan que ella hab\u00eda visto sus \\\"cosas\\\" probablemente le har\u00edan da\u00f1o. \\\"Mucho\\\" da\u00f1o. Belch Huggins aull\u00f3 de pronto, haci\u00e9ndole dar un respingo. Henry chill\u00f3: \u2014\u00a1Noventa cent\u00edmetros! \u00a1En serio, Belch, eran \u2013noventa cent\u00edmetros! \u00bfNo es cierto, Vic? Vic asinti\u00f3 y todos rieron. Beverly espi\u00f3 otra vez por detr\u00e1s del Studebaker. Patrick Hockstetter se hab\u00eda levantado a medias, de modo que ten\u00eda el culo casi metido bajo la cara de Henry. El otro ten\u00eda un objeto plateado y reluciente. Ella tard\u00f3 un momento en darse cuenta de que se trataba de un encendedor. \u2014\u00bfNo dijiste que ten\u00edas uno en marcha? \u2013protest\u00f3 Henry. \u2014Y lo tengo \u2013asegur\u00f3 Patrick\u2013. Ya te dir\u00e9 cu\u00e1ndo... \u00a1Prep\u00e1rate! \u00a1Ya viene! \u00a1Aho... ahora! Henry abri\u00f3 el encendedor. En ese momento se oy\u00f3 el inconfundible ruido de un buen pedo. No hab\u00eda forma de equivocarse, porque Beverly lo o\u00eda con bastante frecuencia en su propia casa, sobre todo los s\u00e1bados por la noche, despu\u00e9s de las salchichas con jud\u00edas. En el momento en que Patrick se pedone\u00f3 y Henry accion\u00f3 el encendedor, ella vio algo que la dej\u00f3 boquiabierta: del trasero de Patrick parec\u00eda brotar directamente un chorro de llama azul, como la llama piloto de un calentador de gas. Los chicos volvieron a bramar de risa, mientras Beverly se retiraba tras el coche, ahogando sus risitas. Si re\u00eda no era porque aquello la divirtiera. Era divertido, s\u00ed, pero sobre todo re\u00eda por una mezcla de profunda repulsi\u00f3n y espanto. Porque no conoc\u00eda otro modo de medirse con lo que acababan de ver. Eso ten\u00eda alguna relaci\u00f3n con las \\\"cosas\\\" de los chicos, pero no llegaba a ser el todo, ni siquiera la mayor parte de lo que sent\u00eda. Despu\u00e9s de todo, sab\u00eda que los chicos ten\u00edan esas \\\"cosas\\\"; aquello pod\u00eda considerarse como un vistazo de confirmaci\u00f3n. Pero lo que estaban haciendo parec\u00eda tan extra\u00f1o, rid\u00edculo y, al mismo tiempo, tan primitivo, que se descubri\u00f3, a pesar de su acceso de hilaridad, buscando a tientas el centro de s\u00ed misma, con cierta desesperaci\u00f3n. \\\"Basta \u2013pens\u00f3, como si \u00e9sa fuera la respuesta\u2013. Basta, te van a o\u00edr. Basta ya, Bevvie.\\\" Pero eso era imposible. Todo lo que pod\u00eda hacer era re\u00edr sin usar las cuerdas vocales para que la carcajada brotase de ella bajo la forma de resoplidos casi inaudibles, con las manos pegadas a la boca y las mejillas como manzanas, los ojos anegados en l\u00e1grimas. \u2014\u00a1Joder, eso duele! \u2013aull\u00f3 Victor. \u2014\u00a1Tres metros y medio! \u2013vocifer\u00f3 Henry\u2013. \u00a1Lo juro por la memoria de mi madre! \u00a1Tres metros y medio, t\u00edos! \u2014\u00a1Me importa una mierda! \u00a1Me has quemado el culo! \u2013bram\u00f3 Victor. Hubo m\u00e1s risas.. Beverly, a\u00fan tratando de ahogar sus carcajadas detr\u00e1s del coche, pens\u00f3 en una pel\u00edcula que hab\u00eda visto por televisi\u00f3n. Se trataba de una tribu de la selva que ten\u00eda un rito secreto. Quien lo ve\u00eda era sacrificado a su dios, que era un gran \u00eddolo de piedra. Eso no le impidi\u00f3 seguir riendo, pero dio a sus resoplidos un matiz casi fren\u00e9tico. Cada vez se parec\u00edan m\u00e1s a alaridos silenciosos. Le dol\u00eda el est\u00f3mago. Las l\u00e1grimas le resbalaban por las mejillas. 3. Si aquella calurosa tarde de julio, Henry, Victor, Belch y Patrick Hockstetter acabaron pedone\u00e1ndose en el vertedero fue a causa de Rena Davenport. Henry conoc\u00eda los efectos de consumir demasiadas alubias asadas. Ese efecto estaba muy bien expresado en la breve estrofa que le hab\u00eda ense\u00f1ado su padre cuando a\u00fan llevaba pantalones cortos: \\\"\u00a1oh, alubias y flatulencia! \u00a1Cuantas m\u00e1s comes, m\u00e1s ruido metes!\\\" 462","Rena Davenport y su padre se entend\u00edan desde hac\u00eda casi ocho a\u00f1os. Ella era gorda, cuarentona y desaseada. Henry imaginaba que algunas veces se acostaba con su padre, aunque no lograba hacerse una idea de c\u00f3mo alguien pod\u00eda unir su cuerpo al de Rena Davenport. El orgullo de Rena eran sus alubias. Las dejaba en remojo durante la noche del s\u00e1bado y las horneaba a fuego lento durante todo el domingo. A Henry no le disgustaban (despu\u00e9s de todo, eran algo para llevarse a la boca y masticar), pero despu\u00e9s de ocho a\u00f1os cualquier cosa perd\u00eda su encanto. Y Rena no se conformaba con hacer s\u00f3lo un poco: preparaba alubias para alimentar a un regimiento. Los domingos al anochecer, cuando aparec\u00eda con su DeSoto verde (ten\u00eda un beb\u00e9 de goma, desnudo, colgado del retrovisor, como si fuera \u00e9l linchado m\u00e1s joven del mundo), sol\u00eda traer un cubo de hierro galvanizado en el asiento trasero lleno de alubias humeantes. Esa noche com\u00edan los tres; Rena, siempre elogiando su propia mano para la cocina, mientras el chalado de Butch gru\u00f1\u00eda y mojaba el pan en el jugo o le ordenaba callarse si transmit\u00edan un partido por radio y Henry se limitaba a comer, mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos. Ante un plato de aquellas alubias dominicales hab\u00eda concebido la idea de envenenar al perro de Mike Hanlon. A la noche siguiente, Butch recalentaba otro poco. Los martes y los mi\u00e9rcoles, Henry llevaba un bote lleno de alubias para comer en la escuela. Los jueves, viernes a m\u00e1s tardar, ni Henry ni su padre pod\u00edan probar una sola m\u00e1s. Los dos dormitorios de la casa ol\u00edan a pedos rancios a pesar de las ventanas abiertas. Entonces Butch tomaba los restos y los mezclaba con otros sobrantes de comida para alimentar a \\\"Bip\\\" y \\\"Bop\\\", los dos cerdos. El domingo Rena aparecer\u00eda con otro cubo humeante y el ciclo volver\u00eda a empezar. Aquella ma\u00f1ana Henry hab\u00eda puesto una enorme raci\u00f3n de alubias en su mochila. Las comieron entre los cuatro, a mediod\u00eda, sentados en el patio bajo la sombra de un gran olmo. Fue Patrick quien sugiri\u00f3 que fuesen al vertedero donde estar\u00edan solos en la tarde calurosa. Cuando llegaron, las alubias estaban haciendo su efecto. 4. Poco a poco, Beverly volvi\u00f3 a dominarse. Sab\u00eda que era preciso salir de all\u00ed; en todo caso, la retirada era menos peligrosa que estar en las cercan\u00edas. Ellos estaban concentrados en lo que estaban haciendo y, si lo malo llegaba a peor, les llevar\u00eda una buena ventaja. En el fondo de su mente hab\u00eda decidido tambi\u00e9n que, si lo peor llegaba a terrible, unos cuantos disparos con el Bullseye podr\u00edan frenarlos. Estaba a punto de escabullirse cuando Victor dijo: \u2014Tengo que marcharme, Henry. Mi padre quiere que lo ayude a cosechar ma\u00edz. \u2014Oh, diablos \u2013protest\u00f3 Henry\u2013. No se va a morir si no vas. \u2014Es que est\u00e1 furioso conmigo. Por lo del otro d\u00eda. \u2014Si no sabe apreciar una broma, que, se joda. Beverly prest\u00f3 m\u00e1s atenci\u00f3n suponiendo que se refer\u00edan a la gresca que acab\u00f3 con la fractura de Eddie. \u2014En serio. Tengo que irme. \u2014Lo que pasa es que le duele el culo \u2013dijo Patrick. \u2014Vigila esa boca, capullo \u2013protest\u00f3 Victor\u2013. A ver si te crece. \u2014Yo tambi\u00e9n tengo que marcharme \u2013dijo Belch. \u2014Qu\u00e9, \u00bftu padre tambi\u00e9n quiere que le ayudes a cosechar ma\u00edz? \u2013pregunt\u00f3 Henry con ce\u00f1o. Eso, a su modo de ver, deb\u00eda ser un chiste, porque el padre de Belch hab\u00eda muerto. \u2014No, pero tengo trabajo. Reparto el \\\"Weekly Shopper\\\". \u2014\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o es eso del \\\"Weekly Shopper\\\"? \u2013pregunt\u00f3 Henry, inquieto adem\u00e1s de enfadado. 463","\u2014Es un trabajo \u2013explic\u00f3 Belch\u2013. Con eso gano dinero. Henry emiti\u00f3 un ruido de disgusto. Beverly se arriesg\u00f3 a echar otra mirada. Victor y Belch segu\u00edan de pie, abroch\u00e1ndose los pantalones. Henry y Patrick prosegu\u00edan en cuclillas con los pantalones ca\u00eddos. En la mano de Henry relumbraba el encendedor. \u2014\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n te has acobardado? \u2013pregunt\u00f3 a Patrick. \u2014No \u2013asegur\u00f3 Patrick. \u2014\u00bfNo tienes que cosechar ma\u00edz ni repartir basura? \u2014No. \u2014Bueno \u2013dijo Belch, vacilando\u2013, hasta luego, Henry. \u2014Seguro \u2013dijo Henry y escupi\u00f3 junto a los zapatos de Belch. Vic y Belch echaron a andar hacia las dos hileras de coches abandonados... hacia el Studebaker tras el cual se agazapaba Beverly. Al principio, ella se limit\u00f3 a acurrucarse, petrificada de terror, como un conejo. Despu\u00e9s se desliz\u00f3 por el lado izquierdo y retrocedi\u00f3 hacia el coche siguiente, un maltratado Ford que no ten\u00eda portezuelas. Por un momento se detuvo y mir\u00f3 a ambos lados, oyendo c\u00f3mo se aproximaban los chicos. Vacil\u00f3, con la boca reseca y la espalda ardi\u00e9ndole de sudor; una parte de su mente se preguntaba c\u00f3mo quedar\u00eda con un yeso como el de Eddie y las firmas de los Perdedores inscritas en \u00e9l. Despu\u00e9s se lanz\u00f3 al interior del Ford, por el lado del pasajero. Se tumb\u00f3 en la mugrienta alfombra del suelo haci\u00e9ndose tan peque\u00f1a como pudo. All\u00ed hac\u00eda un calor espantoso; hab\u00eda un fuerte olor a polvo, tapizado podrido y cagarrutas de rata. Tuvo que esforzarse para no estornudar o toser. Oy\u00f3 las voces bajas de Belch y Victor que pasaban a poca. distancia, conversando. Luego desaparecieron. Estornud\u00f3 tres veces, r\u00e1pidamente y en silencio, apretando los labios y tap\u00e1ndose la nariz. Probablemente podr\u00eda irse si andaba con cuidado. Lo mejor era pasarse al lado del conductor, escurrirse por el espacio libre y evaporarse. Pero el horror de verse casi descubierta la hab\u00eda dejado sin valor, al menos por el momento. Se sent\u00eda m\u00e1s segura all\u00ed, en el Ford. Adem\u00e1s, ahora que Victor y Belch no estaban, los otros dos tambi\u00e9n se ir\u00edan pronto. Entonces ella podr\u00eda volver al club. Hab\u00eda perdido todo inter\u00e9s en practicar con el tirachinas. Adem\u00e1s, ten\u00edas ganas de orinar. \\\"Vamos, daos prisa, \u00edros de una vez, por favor...\\\" Un instante despu\u00e9s oy\u00f3 el aullido de Patrick. \u2014\u00a1Uno ochenta! \u2013vocifer\u00f3 Henry\u2013. \u00a1Un aut\u00e9ntico lanzallamas! \u00a1Lo juro! Luego, silencio por un rato. El sudor corr\u00eda por la espalda de la chica. El sol entraba por el parabrisas resquebrajado y le calentaba el cuello. Su vejiga estaba tensa. Henry grit\u00f3 con tanta potencia que Beverly se sobresalt\u00f3: \u2014\u00a1No seas gilipollas, Hockstetter! \u00a1Me has quemado el culo! \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo con ese encendedor? \u2014Tres metros \u2013inform\u00f3 Patrick, con una risita aguda, cuyo solo sonido inspir\u00f3 a Bev un asco fr\u00edo, como si hubiese visto una oruga en su ensalada\u2013. Tres metros, Henry. Azul intenso. Tres metros, por lo menos. \u00a1Lo juro! \u2014Dame eso \u2013gru\u00f1\u00f3 Henry. \\\"Vamos, est\u00fapidos, \u00edros, \u00edros...\\\" Cuando Patrick volvi\u00f3, a hablar, su voz son\u00f3 tan baja que Bev apenas consigui\u00f3 o\u00edrla. Si hubiese habido la m\u00e1s leve brisa, el sonido no le habr\u00eda llegado. \u2014Quiero ense\u00f1arte algo \u2013dijo. \u2014\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o dices? \u2014Es algo bueno \u2013Insisti\u00f3 Patrick. \u2014\u00bfQu\u00e9 es? 464","Entonces se hizo el silencio. \\\"No quiero mirar. No quiero ver lo que est\u00e1n haciendo. Adem\u00e1s podr\u00edan verme, seguramente me ver\u00e1n, porque hoy ya he gastado toda mi buena suerte.\\\" Pero la curiosidad se impuso a la prudencia. Hab\u00eda algo extra\u00f1o en ese silencio, algo atemorizante. Ella levant\u00f3 la cabeza, cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, hasta mirar por el parabrisas nublado y roto. No hab\u00eda peligro de que la viesen, porque los dos chicos estaban concentrados en lo que Patrick dec\u00eda. Ella no entend\u00eda lo que estaba viendo, pero adivin\u00f3 que era algo horrible. Claro que no cab\u00eda esperar otra cosa de ese Patrick, tan chiflado. Ten\u00eda una mano entre los muslos d\u00e9 Henry y la otra entre los suyos. Con una masajeaba la \\\"cosa\\\" de Henry y con la otra, la suya. Pero no era exactamente masajear... La estrujaba; tiraba de ella y la dejaba volver a caer. \\\"\u00bf\\\"Qu\u00e9 hace\\\"?\\\", se pregunt\u00f3 Beverly, horrorizada. No lo sab\u00eda, pero le dio miedo. No hab\u00eda tenido tanto miedo desde que su lavabo hab\u00eda vomitado sangre salpic\u00e1ndolo todo. Una parte de ella le dec\u00eda que, si ellos descubr\u00edan que los hab\u00eda visto hacer eso, no se limitar\u00edan a hacerle da\u00f1o; tal vez la matar\u00edan. Aun as\u00ed, no pod\u00eda apartar la vista. Vio que la cosa de Patrick se hab\u00eda puesto m\u00e1s larga, pero no mucho; a\u00fan le colgaba entre las piernas como una serpiente sin espinazo. La de Henry, en cambio, hab\u00eda crecido de un modo asombros. Se levantaba, tiesa y dura, casi hasta tocarle el ombligo. La mano de Patrick sub\u00eda y bajaba, sub\u00eda y bajaba, deteni\u00e9ndose a veces para estrujar o para hacer cosquillas en el saco extra\u00f1o y pesado que Henry ten\u00eda debajo de su cosa. \\\"Son los huevos \u2013pens\u00f3 Beverly\u2013. \u00bfLos chicos tienen que andar siempre con eso? Por Dios, yo me volver\u00eda loca. \u2013Otra parte de su mente susurr\u00f3\u2013: Bill tambi\u00e9n tiene.\\\" Y su cerebro, por cuenta propia, se imagin\u00f3 sosteni\u00e9ndolos en la mano ahuecada, probando su textura... Esa sensaci\u00f3n quemante volvi\u00f3 a recorrerla encendiendo un furioso rubor. Henry miraba la mano de Patrick como si estuviese hipnotizado. A su lado estaba el encendedor, reflejando el sol. \u2014\u00bfQuieres que me la meta en la boca? \u2013pregunt\u00f3 Patrick. Sus grandes labios de h\u00edgado sonrieron, complacientes. \u2014\u00bfEh? \u2013pregunt\u00f3 Henry, como arrancado de un profundo sue\u00f1o. \u2014Que si quieres me la meta en la boca. A m\u00ed no me imp... La mano de Henry sali\u00f3 disparada y Patrick cay\u00f3 despatarrado; su cabeza dio un golpe seco contra la grava. Beverly volvi\u00f3 al suelo del coche, con el coraz\u00f3n acelerado en el pecho apretando los dientes para contener un gemido. Henry, despu\u00e9s de tirar a Patrick, se hab\u00eda vuelto. Por un momento, antes de que ella bajase la cabeza para convertirse en un ovillo, le pareci\u00f3 que Henry la hab\u00eda visto. \\\"Dios m\u00edo, que no me haya visto \u2013rog\u00f3\u2013. Dios m\u00edo, perd\u00f3name por haber espiado. Por favor, Dios m\u00edo...\\\" La blusa blanca se le pegaba al cuerpo, por el sudor. En los brazos tostados le brillaban gotitas como perlas. La vejiga le lat\u00eda dolorosamente. Muy pronto se mojar\u00eda los pantalones. Esper\u00f3 que la cara furiosa y demente de Henry apareciese en la abertura donde habr\u00eda debido estar la portezuela. Ten\u00eda que ocurrir. Era imposible que \u00e9l no la hubiese visto. La sacar\u00eda de all\u00ed y le... Se le ocurri\u00f3 una idea nueva, a\u00fan m\u00e1s terrible. Una vez m\u00e1s tuvo que luchar para no orinarse encima. \u00bfY si \u00e9l quer\u00eda hacerle algo con su \\\"cosa\\\"? \u00bfY si quer\u00eda que ella la pusiera en alguna parte suya? Ella sab\u00eda, claro, d\u00f3nde hab\u00eda que ponerla, como si el conocimiento le hubiera surgido repentinamente en la mente. Pens\u00f3 que, si Henry trataba de poner su cosa all\u00ed, se volver\u00eda loca. \\\"No, por favor, que no me haya visto, por favor.\\\" En ese momento le lleg\u00f3 la voz de Henry, aumentando su horror porque sonaba mucho m\u00e1s cerca. \u2014No me gustan esas cosas de maricas. 465","Desde m\u00e1s lejos, la voz de Patrick: \u2014S\u00ed que te gust\u00f3. \u2014\u00a1No me gust\u00f3! \u2013grit\u00f3 Henry\u2013. \u00a1Y si le dices a alguien que me gust\u00f3, te mato! \u2014Se te puso dura \u2013apunt\u00f3 Patrick. Por la voz, estaba sonriendo, cosa que no extra\u00f1aba a Beverly. Patrick estaba loco, tal vez m\u00e1s loco que Henry, y los locos no le tienen miedo a nada\u2013. Yo lo vi. Unos pasos crujieron en la grava, cada vez m\u00e1s cerca. Beverly levant\u00f3 la vista con los ojos dilatados. Por el viejo parabrisas del Ford vio la nuca de Henry. Estaba mirando a Patrick, pero si se volv\u00eda... \u2014Si se lo dices a alguien, dir\u00e9 que eres marica \u2013amenaz\u00f3 Henry\u2013. Y luego te matar\u00e9. \u2014No me asustas, Henry \u2013dijo Patrick, riendo\u2013. Pero a lo mejor no digo nada, si me das un d\u00f3lar. Henry se volvi\u00f3. Beverly ya no ve\u00eda su nuca, sino un cuarto de su perfil. \\\"Por favor, Dios m\u00edo, por favor\\\", rog\u00f3 mientras la vejiga le palpitaba m\u00e1s y m\u00e1s. \u2014Si lo dices \u2013dijo Henry con voz baja y amenazadora\u2013, yo contar\u00e9 lo que haces con los gatos. Y con lo perros. Contar\u00e9 lo de tu nevera. \u00bfSabes qu\u00e9 pasar\u00e1, Hockstetter? Te llevar\u00e1n a un manicomio. Silencio. Henry tamborile\u00f3 con los dedos en el cap\u00f3 del Ford. \u2014\u00bfMe oyes? \u2014Te oigo. \u2013La voz de Patrick sonaba rencorosa y un poco asustada. Pero estall\u00f3\u2013: \u00a1Te gust\u00f3! \u00a1Se te puso dura! \u00a1Nunca he visto ninguna tan dura! \u2014S\u00ed, supongo que has visto muchas, marica asqueroso. Pero acu\u00e9rdate de la nevera. Tu nevera. Y si te veo otra vez cerca de m\u00ed, te parto la cara. Silencio. Henry se alej\u00f3. Beverly gir\u00f3 la cabeza y lo vio pasar junto al volante del Ford. Si \u00e9l hubiese mirado hacia su izquierda la habr\u00eda descubierto. Pero no mir\u00f3. Un momento despu\u00e9s, sus pasos se alejaban por donde Victor y Belch hab\u00edan desaparecido. S\u00f3lo quedaba Patrick. Beverly esper\u00f3, pero nada ocurr\u00eda. Pasaron cinco minutos. Su necesidad de orinar ya era desesperante. Podr\u00eda contenerse dos o tres minutos, no m\u00e1s. Y la pon\u00eda nerviosa no saber d\u00f3nde estaba patrick. Volvi\u00f3 a espiar por el parabrisas y lo vio sentado all\u00ed. Henry se hab\u00eda dejado el encendedor. Patrick hab\u00eda guardado sus libros en la peque\u00f1a mochila de lona que le colgaba del cuello como si fuese un vendedor de peri\u00f3dicos, pero a\u00fan ten\u00eda los pantalones y los calzoncillos ca\u00eddos alrededor de los pies. Estaba jugando con el encendedor. Encend\u00eda una llama casi invisible en el fulgor del d\u00eda, cerraba la tapa y volv\u00eda a empezar. Parec\u00eda hipnotizado. Una l\u00ednea de sangre le corr\u00eda desde la comisura de la boca hasta el ment\u00f3n. La mejilla se le estaba hinchando, pero \u00e9l parec\u00eda no darse cuenta. Una vez m\u00e1s, Beverly sinti\u00f3 asco. Patrick estaba loco, claro que s\u00ed; nunca en su vida hab\u00eda tenido tantas ganas de alejarse de alguien. Movi\u00e9ndose con cuidado, rept\u00f3 por debajo del volante, baj\u00f3 a tierra y se desliz\u00f3 por detr\u00e1s del Ford. Luego ech\u00f3 a correr por el mismo camino por donde hab\u00eda venido. Cuando estuvo entre los pinos, detr\u00e1s de los coches abandonados, mir\u00f3 hacia atr\u00e1s. Ya no hab\u00eda nadie. El vertedero dormitaba al sol. Sinti\u00f3 que la tensi\u00f3n se le aflojaba en el pecho y el est\u00f3mago, dejando s\u00f3lo la urgencia de orinar. Camin\u00f3 apresuradamente unos pasos m\u00e1s y se apart\u00f3 del sendero, a la derecha. Tuvo los \\\"shorts\\\" desabotonados casi antes de que la maleza hubiese vuelto a cerrarse tras ella. Ech\u00f3 una mirada para asegurarse de que no hab\u00eda hiedra venenosa y se agach\u00f3, sujet\u00e1ndose de un tronco para no caer. 466","Mientras estaba subi\u00e9ndose los pantaloncitos, oy\u00f3 que unos pasos se acercaban desde el vertedero. Los matorrales s\u00f3lo le permitieron ver un destello de loneta azul y el cuadriculado de una camisa escolar. Era Patrick. Volvi\u00f3 a agacharse esperando que \u00e9l pasara rumbo a Kansas Street. El escondite era bueno, ya no ten\u00eda necesidad de orinar y Patrick estaba perdido en su propio mundo demencial. Cuando el chico desapareciese, ella retroceder\u00eda para dirigirse al club de los Perdedores. Pero Patrick no pas\u00f3 de largo. Se detuvo en el sendero, casi frente a ella, para mirar la herrumbrada nevera Amana. Beverly pod\u00eda observar a Patrick por un resquicio de los matorrales sin demasiado riesgo. Ahora que se hab\u00eda aliviado, volv\u00eda la curiosidad. Y si Patrick la descubr\u00eda, ella estaba segura de correr m\u00e1s deprisa. El muchacho no era tan gordo como Ben, pero s\u00ed regordete. Sac\u00f3 el tirachinas del bolsillo y puso cinco o seis municiones en el bolsillo de la pechera. Loco o no, un buen disparo a la rodilla lo detendr\u00eda. Se acordaba muy bien de esa nevera. Las hab\u00eda a montones en el vertedero, pero de pronto se dio cuenta de que era la \u00fanica que Mandy Fazio no hab\u00eda desarmado, arranc\u00e1ndole el cierre y retirando la puerta. Patrick comenz\u00f3 a tatarear y a mecerse delante del viejo artefacto. Beverly sinti\u00f3 otro escalofr\u00edo. Era como en las pel\u00edculas de terror, cuando alguien trataba de llamar a un muerto para que saliera de la cripta. \u00bfQu\u00e9 se tra\u00eda entre manos? Si ella lo hubiera sabido, si hubiera sabido lo que iba a ocurrir cuando Patrick hubiera terminado su rito particular y abriera la puerta enmohecida, habr\u00eda salido corriendo como alma que lleva el diablo. 5. Nadie, ni siquiera Mike Hanlon, ten\u00eda la menor idea de lo chiflado que estaba Patrick Hockstetter. Ten\u00eda doce a\u00f1os y era hijo de un vendedor de pinturas. Su madre era una cat\u00f3lica devota, que morir\u00eda de c\u00e1ncer de mama en 1962, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de que Patrick fuera consumido por la oscura entidad que exist\u00eda en Derry y debajo de ella. Su coeficiente de inteligencia, aunque bajo, estaba dentro de lo normal; el chico hab\u00eda repetido ya dos cursos: primero y tercero. Ese a\u00f1o asist\u00eda a las clases de verano para no repetir tambi\u00e9n quinto. Sus maestros lo ten\u00edan por alumno ap\u00e1tico (as\u00ed lo hab\u00edan anotado varios, en las seis l\u00edneas escasas que el bolet\u00edn de la escuela municipal reservaba para \\\"comentario del profesor\\\") y bastante perturbador (cosa que ninguno anot\u00f3, porque sus sensaciones eran demasiado difusas para expresarlas en seis l\u00edneas, ni siquiera en sesenta). Si hubiera nacido diez a\u00f1os despu\u00e9s, alg\u00fan psic\u00f3logo habr\u00eda podido derivarlo a un tratamiento que quiz\u00e1 (o quiz\u00e1 no, puesto que Patrick era mucho m\u00e1s astuto que lo que indicaba su coeficiente intelectual) habr\u00eda revelado las aterradoras profundidades ocultas tras esa fofa y p\u00e1lida cara de luna. Era un soci\u00f3pata. Tal vez, en ese caluroso julio de 1958, hab\u00eda llegado ya a ser un psic\u00f3pata completo. No hab\u00eda cre\u00eddo nunca que las otras personas, cualquier otra criatura viviente, en realidad, fueran \\\"reales\\\". Cre\u00eda ser, por su parte, una criatura aut\u00e9ntica, probablemente la \u00fanica del universo, pero no estaba seguro de que esa autenticidad lo convirtiese en \\\"real\\\". No ten\u00eda, exactamente, la sensaci\u00f3n de hacer da\u00f1o ni la de sufrir da\u00f1o alguno, como lo demostraba su indiferencia ante el golpe que Henry le hab\u00eda propinado en la cara. Pero, si bien la realidad era, para \u00e9l, un concepto sin significado alguno, comprend\u00eda a la perfecci\u00f3n el concepto de \\\"reglas\\\". Y, aunque todas sus profesoras lo encontraban extra\u00f1o (tanto la se\u00f1ora Douglas, en quinto curso, c\u00f3mo la se\u00f1ora Weems, en tercero, estaban enteradas de la existencia de aquella caja llena de moscas y aunque ninguna de las dos ignoraba sus implicaciones, cada una deb\u00eda luchar con veinte o veintiocho alumnos m\u00e1s, cada uno con sus propios problemas), ninguna tuvo con \u00e9l problemas serios de disciplina. A veces entregaba los ex\u00e1menes totalmente en blanco; a veces, con un enorme y decorativo signo de interrogaci\u00f3n. La se\u00f1ora Douglas hab\u00eda descubierto tambi\u00e9n que era mejor mantenerlo lejos de las ni\u00f1as, porque ten\u00eda manos romanas y dedos rusos. Pero era tranquilo, tan tranquilo que, a veces, se 467","lo habr\u00eda podido tomar por un gran terr\u00f3n de arcilla, torpemente modelado con forma de ni\u00f1o. Era f\u00e1cil ignorar a Patrick, quien fracasaba en silencio, cuando una ten\u00eda que lidiar con ni\u00f1os como Henry Bowers y Victor Criss, activamente revoltosos e insolentes, capaces de robar el dinero de la merienda o de da\u00f1ar las instalaciones escolares a la menor oportunidad, o con criaturas como la mal bautizada Elizabeth Taylor, una epil\u00e9ptica cuyas neuronas funcionaban s\u00f3lo espor\u00e1dicamente, a quien hab\u00eda que convencer de que no se recogiera el vestido en el patio para exhibir sus bragas nuevas. En otras palabras, la Escuela Municipal de Derry era el t\u00edpico carnaval pedag\u00f3gico, un circo con tantas pistas que el propio Pennywise habr\u00eda pasado inadvertido. Por cierto, ninguna de las maestras (ni sus padres) sospechaban que a los cinco a\u00f1os Patrick hab\u00eda asesinado a su hermanito Avery, un beb\u00e9. A Patrick no le hab\u00eda gustado que su madre trajera a Avery del hospital. No le importaba (eso pens\u00f3 en un principio) que sus padres tuvieran dos hijos, cinco o cincuenta, siempre que los otros no alteraran su propia rutina. Pero descubri\u00f3 que Avery la alteraba. Las comidas se serv\u00edan tarde. El beb\u00e9 lloraba por las noches y lo despertaba. Sus padres parec\u00edan estar siempre rondando la cuna; con frecuencia, cuando \u00e9l trataba de llamarles la atenci\u00f3n, le resultaba imposible. Fue una de las pocas veces en su vida en que Patrick se asust\u00f3. Se le ocurri\u00f3 que, si sus padres lo hab\u00edan tra\u00eddo a \u00e9l mismo del hospital y \u00e9l era \\\"real\\\", entonces Avery tambi\u00e9n pod\u00eda serlo. Hasta era posible que, cuando Avery pudiera caminar y hablar, llevara al padre el ejemplar del \\\"Derry News\\\" y entregara a su madre los moldes de hacer pan. Entonces, ambos padres podr\u00edan decidir deshacerse totalmente de Patrick. No le daba miedo que quisieran m\u00e1s a Avery (aunque era obvio que lo quer\u00edan m\u00e1s, efectivamente). Lo que le importaba era que: 1) las reglas hab\u00edan cambiado o estaban siendo infringidas desde la llegada de Avery; 2) Avery pod\u00eda ser real, y 3) era posible que lo expulsaran para favorecer a Avery. Una tarde, Patrick entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n de su hermanito, poco despu\u00e9s de que el autob\u00fas escolar lo dejase en la puerta de la calle, tras recogerlo en el parvulario. Era enero; comenzaba a nevar. Un viento potente ululaba en el parque McCarron, sacudiendo las heladas ventanas del piso alto. La madre dorm\u00eda en su habitaci\u00f3n. Avery hab\u00eda estado inquieto durante toda la noche. Su padre estaba trabajando. El beb\u00e9 dorm\u00eda boca abajo, con la cabeza vuelta hacia un lado. Patrick, inexpresiva su cara de luna, gir\u00f3 la cabeza del beb\u00e9 hasta apretarle la carita contra la almohada. Avery hizo un ruidito de sofocaci\u00f3n y la movi\u00f3 hacia un lado. Patrick observ\u00f3 eso y se qued\u00f3 pensando, mientras la nieve se fund\u00eda en sus botas amarillas y formaba un charco en el suelo. Tal vez pasaron cinco minutos (pensar r\u00e1pidamente no era la especialidad del chico). Luego volvi\u00f3 a poner la cara de Avery contra la almohada y la sujet\u00f3 all\u00ed por un momento. El beb\u00e9 se agit\u00f3 bajo su mano, forcejeando, pero sus forcejeos eran d\u00e9biles. Patrick lo solt\u00f3. Avery volvi\u00f3 a poner la cara de lado, solloz\u00f3 un poco y sigui\u00f3 durmiendo. El viento envi\u00f3 una r\u00e1faga, haciendo repiquetear las ventanas. Patrick esper\u00f3, por si el sollozo hab\u00eda despertado a su madre. No fue as\u00ed. Se sent\u00eda invadido por un gran entusiasmo. El mundo se presentaba ante sus ojos con claridad, por primera vez. Sus facultades emotivas eran gravemente defectuosas y, en esos momentos, experiment\u00f3 lo que pod\u00eda sentir una persona totalmente dalt\u00f3nica si, con una inyecci\u00f3n, pudiera percibir los colores por un instante... o lo que un drogadicto en el momento en que la droga pone su cerebro en \u00f3rbita. Aquello era algo nuevo, cuya existencia no hab\u00eda sospechado hasta entonces. Con suavidad, volvi\u00f3 a poner a Avery de cara contra la almohada. En esa oportunidad, cuando el beb\u00e9 forceje\u00f3, \u00e9l no lo solt\u00f3. Apret\u00f3 la cara con m\u00e1s firmeza contra la almohada. Avery emiti\u00f3 gritos ahogados, y \u00e9l comprendi\u00f3 que estaba despierto. Ten\u00eda la vaga idea de que, si lo soltaba, el ni\u00f1o podr\u00eda denunciarlo a su madre. Lo sostuvo. El beb\u00e9 forceje\u00f3. Patrick sigui\u00f3 apret\u00e1ndole la cabeza contra la almohada. El beb\u00e9 solt\u00f3 un flato. Patrick sigui\u00f3 sujet\u00e1ndolo. Al final no hubo m\u00e1s movimientos. \u00c9l lo sujet\u00f3 por cinco minutos m\u00e1s, sintiendo que el entusiasmo llegaba a su cima y comenzaba a mermar poco a poco; la inyecci\u00f3n iba perdiendo efecto, el mundo volv\u00eda a ser gris, la droga maduraba en la somnolencia acostumbrada. Patrick baj\u00f3 la escalera y se sirvi\u00f3 un vaso de leche, con un plato lleno de galletas. La madre baj\u00f3 media hora despu\u00e9s, diciendo que no lo hab\u00eda o\u00eddo llegar. Estaba tan cansada... (\\\"Ya no te cansar\u00e1s m\u00e1s, \\\"mami\\\" \u2013pens\u00f3 Patrick\u2013; no te preocupes, me he encargado de eso.\\\") Se sent\u00f3 junto a \u00e9l, comi\u00f3 una de sus galletas y le pregunt\u00f3 c\u00f3mo le hab\u00eda ido en la escuela. \u00c9l respondi\u00f3 que bien y le mostr\u00f3 su dibujo de una casa con un \u00e1rbol. El papel estaba cubierto de garabatos sin sentido, hechos con cera negra y marr\u00f3n. La madre dijo que estaba muy bonito. Patrick llevaba todos los d\u00edas los mismos garabatos negros y marrones. A veces dec\u00eda que eran un pavo; a veces, un \u00e1rbol de Navidad; a veces, un ni\u00f1o. La madre siempre le dec\u00eda que estaba muy bonito... aunque, en una parte 468","de s\u00ed tan profunda que ella apenas conoc\u00eda, se preocupaba. Hab\u00eda algo inquietante en la oscura igualdad de esos grandes garabatos negros y marrones. No descubri\u00f3 la muerte de Avery hasta cerca de las cinco. Hasta entonces hab\u00eda supuesto que el beb\u00e9 estaba durmiendo una siesta muy larga. Patrick estaba viendo los dibujos animados en el peque\u00f1o televisor, y sigui\u00f3 viendo la televisi\u00f3n durante todo el alboroto que se produjo a continuaci\u00f3n. Estaban dando \\\"Helic\u00f3ptero de rescate\\\" cuando lleg\u00f3 la se\u00f1ora Henley desde la casa vecina (su madre ten\u00eda el cad\u00e1ver del beb\u00e9 ante la puerta de la cocina, gritando a todo pulm\u00f3n, con la ciega esperanza de que el aire fr\u00edo lo reviviera; Patrick tuvo fr\u00edo y sac\u00f3 un su\u00e9ter del armario). Hab\u00eda empezado \\\"Patrulla de caminos\\\", su favorita, cuando el se\u00f1or Hockstetter volvi\u00f3 del trabajo. Cuando lleg\u00f3 el m\u00e9dico acababa de empezar \\\"Dimensi\u00f3n desconocida\\\". \\\"\u00bfQui\u00e9n sabe qu\u00e9 extra\u00f1as cosas puede contener este universo?\\\", especulaba Truman Bradley, mientras la madre de Patrick chillaba y se debat\u00eda entre los brazos de su esposo, en la cocina. El m\u00e9dico observ\u00f3 la profunda calma de Patrick, su mirada sin interrogantes, y supuso que estaba en estado de \\\"shock\\\". Quiso que tomara una p\u00edldora. A Patrick no le import\u00f3. Diagnosticaron muerte por asfixia accidental. En a\u00f1os posteriores, esa fatalidad hubiera despertado dudas, pues se desviaba del s\u00edndrome observado habitualmente en las muertes infantiles. Pero, cuando ocurri\u00f3, la muerte fue registrada y el beb\u00e9 sepultado. Patrick se sinti\u00f3 gratificado al comprobar que las cosas volv\u00edan al orden y sus comidas llegaban nuevamente en hora. En la locura de aquella tarde y la noche siguiente (gente que entraba y sal\u00eda, portazos, las luces de la ambulancia en la pared, los gritos de la se\u00f1ora Hockstetter) s\u00f3lo el padre de Patrick estuvo a punto de descubrir la verdad. Estaba de pie junto a la cuna vac\u00eda, unos veinte minutos despu\u00e9s de retirado el cad\u00e1ver; simplemente estaba all\u00ed, sin poder convencerse de que hubiera ocurrido todo eso. Al mirar hacia abajo, vio un par de huellas en el suelo de madera. Hab\u00edan sido dejadas por las botas amarillas de Patrick. Al mirarlas, un pensamiento horrible se elev\u00f3 por un instante en su cerebro, como gas venenoso de un profundo pozo de mina. Su mano subi\u00f3 lentamente hasta su boca, mientras los ojos se agrandaban. En su mente comenz\u00f3 a formarse una imagen. Antes de que pudiera cobrar nitidez, \u00e9l abandon\u00f3 el cuarto, cerrando la puerta tras de s\u00ed con tanta fuerza que el marco se astill\u00f3. Nunca hizo pregunta alguna a Patrick. Patrick nunca volvi\u00f3 a hacer nada parecido, aunque no habr\u00eda sido incapaz de repetirlo. No sent\u00eda remordimientos ni ten\u00eda pesadillas. Con el correr del tiempo, sin embargo, fue cobrando conciencia de lo que le habr\u00eda pasado si lo hubieran descubierto. Hab\u00eda reglas. Si uno no las respetaba, le ocurr\u00edan cosas desagradables... incluso pod\u00edan encerrarlo o sentarlo en la silla el\u00e9ctrica. Pero el recuerdo de aquel entusiasmo, aquella sensaci\u00f3n de color y calidez, era demasiado poderosa y maravillosa para renunciar por completo a ella. Patrick mataba moscas. Al principio se limitaba a aplastarlas con el matamoscas de su madre; m\u00e1s adelante descubri\u00f3 que pod\u00eda matarlas eficazmente con una regla de pl\u00e1stico. Tambi\u00e9n descubri\u00f3 la diversi\u00f3n del papel cazamoscas. Se pod\u00eda comprar una larga cinta pegajosa en el mercado de la avenida Costello, por s\u00f3lo dos centavos. A veces, Patrick pasaba hasta dos horas en el garaje, observando a las moscas que aterrizaban y forcejeaban por liberarse, las miraba con la boca abierta y los ojos polvorientos encendidos por ese raro entusiasmo; el sudor le corr\u00eda por la cara redonda y el cuerpo gordo. Patrick mataba escarabajos, pero cuando era posible los capturaba con vida. A veces robaba una aguja larga del alfiletero de su madre, clavaba con ella a un escarabajo y se sentaba en el jard\u00edn, cruzado de piernas, para ver c\u00f3mo mor\u00eda. En esas ocasiones, su expresi\u00f3n era la de un ni\u00f1o leyendo un libro interesante. Cierta vez hab\u00eda descubierto a un gato atropellado que agonizaba contra la acera de Main; se sent\u00f3 a observarlo hasta que una anciana lo vio empujar con el pie a la pobre bestia gemebunda. Entonces le peg\u00f3 con la escoba con que estaba barriendo su acera, grit\u00e1ndole: \\\"\u00a1Vete a tu casa! \u00bfEst\u00e1s loco o qu\u00e9?\\\" Patrick volvi\u00f3 a su casa sin enfadarse con la anciana. Lo hab\u00edan pillado faltando a las reglas, eso era todo. Por fin, el a\u00f1o anterior (ni a Mike Hanlon ni a ninguno de los otros les habr\u00eda sorprendido, a esa altura, saber que hab\u00eda sido el mismo d\u00eda en que George Denbrough fuera asesinado) Patrick hab\u00eda descubierto la herrumbrada nevera Amana en el vertedero. Al igual que Bev, hab\u00eda o\u00eddo la advertencia sobre esos artefactos abandonados, en los que treinta millones de est\u00fapidos se ahogaban a\u00f1o a a\u00f1o. Patrick pas\u00f3 largo rato mirando la nevera, jugando ociosamente con las manos en el bolsillo. Hab\u00eda vuelto ese entusiasmo, m\u00e1s fuerte que nunca, exceptuando el momento en que arregl\u00f3 lo de Avery. El entusiasmo volv\u00eda porque en los 469","g\u00e9lidos y humeantes p\u00e1ramos que compon\u00edan su mente, Patrick Hockstetter hab\u00eda tenido una idea. Una semana despu\u00e9s, los Luce, que viv\u00edan a tres puertas de los Hockstetter, notaron la falta del gato \\\"Bobby\\\". Los chicos de Luce, que hab\u00edan jugado con \u00e9l desde siempre, pasaron horas busc\u00e1ndolo en todo el vecindario. Hasta reunieron sus ahorros para sacar un anuncio en el \\\"Derry News\\\". En vano. Si alguien hubiera visto a Patrick ese d\u00eda, m\u00e1s gordo que nunca con su chaqueta de invierno, olorosa a naftalina, llevando una caja de cart\u00f3n duro, tampoco habr\u00eda sospechado nada. Unos diez d\u00edas despu\u00e9s del de Acci\u00f3n de Gracias, los Engstrom, que viv\u00edan en la misma manzana que los Hockstetter, casi directamente atr\u00e1s perdieron a su cachorro de cocker. Otras\u2013 familias perdieron gatos y perros en los siete u ocho meses siguientes. Por supuesto, Patrick se hab\u00eda apoderado de todos ellos, adem\u00e1s de diez o doce animales callejeros que merodeaban por la Manzana del Infierno. Los puso en la nevera pr\u00f3xima al vertedero, uno a uno. Cada vez que llevaba otro animal, con el coraz\u00f3n retumb\u00e1ndole en el pecho, los ojos calientes y acuosos de entusiasmo, tem\u00eda que Mandy Fazio hubiera retirado el cerrojo del aparato o hecho saltar las bisagras con su maza. Pero Mandy nunca la toc\u00f3. Tal vez ignoraba que estaba all\u00ed; tal vez la fuerza de voluntad de Patrick lo manten\u00eda lejos... o quiz\u00e1 era obra de alguna otra potencia. El que m\u00e1s dur\u00f3 fue el cocker de los Engstrom. A pesar del intenso fr\u00edo, a\u00fan estaba vivo cuando Patrick volvi\u00f3 por tercera vez, en otros tantos d\u00edas, aunque ya hab\u00eda perdido toda su energ\u00eda. cuando lo sac\u00f3 de la caja de cart\u00f3n para ponerlo por primera vez en la nevera, el animal mene\u00f3 la cola y le lami\u00f3 cari\u00f1osamente las manos. Un d\u00eda despu\u00e9s, el cachorro hab\u00eda estado a punto de escaparse. Patrick tuvo que perseguirlo casi hasta el vertedero, arrojarse sobre \u00e9l y sujetarlo por una pata trasera. El cachorro lo hab\u00eda mordido con sus afilados dientecillos. A Patrick no le import\u00f3. A pesar de los mordiscos, llev\u00f3 al cocker nuevamente a la nevera. Tuvo una erecci\u00f3n al meterlo dentro. Eso no era raro. Al segundo d\u00eda, el cachorro trat\u00f3 de escapar otra vez, pero se mov\u00eda con mayor lentitud. Patrick lo meti\u00f3 a empujones, cerr\u00f3 la herrumbrada puerta y se apoy\u00f3 contra ella. O\u00eda que el perrito rascaba la puerta y gem\u00eda. \u2014Vamos, perrito \u2013dijo Patrick Hockstetter, con los ojos cerrados y la respiraci\u00f3n acelerada . Vamos, perrito. Al tercer d\u00eda, al abrirse la puerta, el cachorro s\u00f3lo pudo girar sus ojos hacia la cara de Patrick. Sus costados palpitaban r\u00e1pidamente. Un d\u00eda despu\u00e9s, el cocker estaba muerto, con una corona de espuma congelada alrededor del hocico. Patrick, al verla, pens\u00f3 en un helado de coco; ri\u00f3 locamente mientras retiraba el cad\u00e1ver para arrojarlo entre las matas. Ese verano, la provisi\u00f3n de v\u00edctimas (que Patrick consideraba \\\"animales de experimentaci\u00f3n\\\") hab\u00eda mermado mucho. Dejando a un lado la cuesti\u00f3n de la realidad, ten\u00eda muy bien desarrollado el instinto de autoconservaci\u00f3n y una intuici\u00f3n exquisita. Sospechaba que sospechaban de \u00e9l. No sab\u00eda de seguro qui\u00e9n: \u00bfel se\u00f1or Engstrom? Tal vez. El se\u00f1or Engstrom se hab\u00eda vuelto a mirarlo con expresi\u00f3n pensativa, un d\u00eda de esa primavera, en la tienda donde estaba comprando cigarrillos y donde Patrick hab\u00eda ido a comprar el pan. \u00bfLa se\u00f1ora Josephs? Quiz\u00e1; a veces se sentaba ante la ventana de su sala con un telescopio y, seg\u00fan la se\u00f1ora Hockstetter, era \\\"una entrometida\\\". \u00bfEl se\u00f1or Jacubois, que ten\u00eda una insignia de la Sociedad Protectora de Animales en el parachoques del coche? \u00bfEl se\u00f1or Nell? \u00bfOtra persona? Patrick no lo sab\u00eda con seguridad, pero la intuici\u00f3n le dec\u00eda que alguien sospechaba de \u00e9l, y \u00e9l nunca discut\u00eda con su intuici\u00f3n. Se limit\u00f3 a atrapar algunos animales vagabundos entre los derruidos inquilinatos de la Manzana del Infierno, eligiendo s\u00f3lo los que parec\u00edan muy flacos o enfermos. Sin embargo, descubri\u00f3 que la nevera hab\u00eda adquirido un extra\u00f1o poder sobre \u00e9l. Comenz\u00f3 a dibujarla en la escuela, cuando estaba aburrido. A veces so\u00f1aba con ella y la ve\u00eda enorme, de unos veinte metros de alto, sepulcro blanqueado, poderosa cripta helada bajo el g\u00e9lido claro de luna. En esos sue\u00f1os, la gigantesca puerta se abr\u00eda. Unos ojos enormes lo miraban fijamente. Entonces despertaba, sudando fr\u00edo. De cualquier modo, no pudo renunciar del todo a las alegr\u00edas del artefacto. Ese d\u00eda hab\u00eda descubierto, por fin, qui\u00e9n sospechaba de \u00e9l: Bowers. Al saber que Henry Bowers conoc\u00eda el secreto de su c\u00e1mara de eliminaci\u00f3n, Patrick sinti\u00f3 algo parecido al p\u00e1nico. En realidad no era muy parecido, pero de cualquier manera esa inquietud mental le result\u00f3 opresiva y desagradable. Henry lo sab\u00eda. Sab\u00eda que Patrick, a veces, desobedec\u00eda las reglas. 470","La \u00faltima v\u00edctima hab\u00eda sido una paloma que descubri\u00f3 dos d\u00edas antes, en Jackson Street. La paloma estaba herida y no pod\u00eda volar. Patrick fue a su casa, sac\u00f3 la caja del garaje y puso a la paloma dentro. El ave le picote\u00f3 varias veces el dorso de la mano, dej\u00e1ndole huellas ensangrentadas. A \u00e9l no le import\u00f3. Cuando abri\u00f3 la nevera, al d\u00eda siguiente, la paloma estaba muerta, pero \u00e9l no retir\u00f3 el cad\u00e1ver. Ahora, teniendo en cuenta la amenaza de Henry, Patrick decidi\u00f3 que le conven\u00eda deshacerse de esos restos cuanto antes. Tal vez hasta llevara un cubo de agua y algunos trapos para limpiar el interior de la nevera, que no ol\u00eda muy bien. Si Henry dec\u00eda algo y el se\u00f1or Nell bajaba a investigar, tal vez se diera cuenta de que algo (varios algos, en realidad) hab\u00eda muerto all\u00ed dentro. \\\"Si Henry se chiva \u2013pens\u00f3 Patrick, de pie en el pinar, contemplando la herrumbrada Amana\u2013, yo dir\u00e9 que \u00e9l le quebr\u00f3 el brazo a Eddie Kaspbrak. \u2013Claro que, probablemente, eso\u2013 ya se sab\u00eda, nadie pod\u00eda probar nada porque todos ellos hab\u00edan declarado que hab\u00edan pasado ese d\u00eda jugando en la casa de Henry y el padre de Henry, el loco, los hab\u00eda respaldado\u2013. Pero si \u00e9l se chiva, yo me chivo. Una cosa por otra.\\\" Eso ya no importaba. Lo que correspond\u00eda era deshacerse de la paloma. Dejar\u00eda abierta la puerta de la nevera y despu\u00e9s volver\u00eda con trapos y agua para limpiar. Bien. Patrick abri\u00f3 la puerta que daba a su propia muerte. Al principio qued\u00f3 s\u00f3lo desconcertado, sin poder captar lo que estaba viendo. Para \u00e9l no ten\u00eda sentido alguno. No hab\u00eda contexto. Se limit\u00f3 a mirar fijamente, con la cabeza inclinada a un lado y los ojos muy grandes. La paloma no era sino un esqueleto rodeado por un mont\u00f3n de plumas. En el cad\u00e1ver no quedaba carne alguna. Y alrededor, pegados a las paredes interiores de la nevera, colgando del congelador, balance\u00e1ndose de las rejillas, hab\u00eda decenas de cosas color carne que parec\u00edan grandes moluscos. Patrick vio que apenas se mov\u00edan, aleteando, como en un brisa. Pero no hab\u00eda brisa. Frunci\u00f3 el ce\u00f1o. De pronto, una de aquellas cosasmoluscos despleg\u00f3 alas de insecto. Antes de que Patrick pudiese captar el simple hecho, el ser hab\u00eda volado por el espacio abierto entre la nevera y el brazo izquierdo de Patrick. Lo golpe\u00f3 all\u00ed con un sonido hueco. Hubo un instante de ardor que pas\u00f3 enseguida. Patrick sent\u00eda el brazo como siempre... pero la carne p\u00e1lida de aquella especie de molusco se puso rosa y luego, con s\u00fabita brusquedad, roja. Aunque Patrick no ten\u00eda miedo de casi nada, en el sentido que habitualmente se da a la palabra (es dif\u00edcil temer a las cosas que no son reales), hab\u00eda algo que lo llenaba de asco y repulsi\u00f3n. A los siete a\u00f1os, cierto c\u00e1lido d\u00eda de agosto, hab\u00eda descubierto, al salir del lago Brewster, que ten\u00eda cuatro o cinco sanguijuelas adheridas a su est\u00f3mago y sus piernas. Grit\u00f3 hasta quedar ronco, mientras su padre se las desprend\u00eda. Ahora, en un mort\u00edfero arrebato de inspiraci\u00f3n, comprendi\u00f3 que aquello eran extra\u00f1as sanguijuelas voladoras. Hab\u00edan invadido su nevera. Patrick empez\u00f3 a aullar mientras golpeaba aquella cosa pegada a su brazo, ya hinchada casi como una pelota de tenis. Al tercer golpe, la cosa se abri\u00f3 repugnantemente. La sangre, \\\"su\\\" sangre, le chorre\u00f3 desde el codo a la mu\u00f1eca, pero la cabeza del bicho, una especie de gelatina sin ojos, segu\u00eda prendida. En cierto modo, era como la estrecha cabeza de un p\u00e1jaro que terminaba en una estructura similar al pico; pero ese pico no era plano ni puntiagudo, sino tubular y romo, como la trompa del mosquito. Y esa trompa estaba hundida en el brazo de Patrick. Sin dejar de gritar, hizo una pinza con los dedos para arrancarse esa cosa reventada. La ventosa se desprendi\u00f3 limpiamente seguida de un flujo de sangre mezclado con un l\u00edquido como pus. Hab\u00eda dejado en su brazo un agujero del tama\u00f1o de una moneda, aunque no le dol\u00eda. Y el bicho, aunque reventado, segu\u00eda retorci\u00e9ndose y buscando en sus dedos. Patrick lo arroj\u00f3, gir\u00f3 sobre sus talones... y m\u00e1s sanguijuelas salieron volando de la nevera y cayeron mientras \u00e9l buscaba el tirador de la nevera. Se le posaron en las manos, en los brazos, en el cuello. Una lo toc\u00f3 en la frente. Cuando Patrick levant\u00f3 la mano para quit\u00e1rsela, vio otras cuatro bajo sus dedos; temblaban apenas, mientras se iban poniendo de color rosa. No hab\u00eda dolor... pero s\u00ed una horrible sensaci\u00f3n de drenaje. Aullando, girando sobre s\u00ed, golpe\u00e1ndose la cabeza y el cuello con las manos llenas de sanguijuelas, Patrick Hockstetter pensaba: 471","\\\"esto no es real, s\u00f3lo un mal sue\u00f1o, no te preocupes, no es real, nada es real...\\\" Pero la sangre que brotaba de las sanguijuelas reventadas parec\u00eda muy real, igual que el zumbido de sus alas... y su propio terror. Una de ellas se meti\u00f3 debajo de, su camisa y se le adhiri\u00f3 al pecho. Mientras le pegaba fren\u00e9ticamente, observando la mancha de sangre que se esparc\u00eda sobre ese lugar, otra cay\u00f3 en su ojo derecho. Patrick lo cerr\u00f3, pero no sirvi\u00f3 de nada: sinti\u00f3 el breve ardor al hundirse la trompa en su p\u00e1rpado para chuparle el fluido del globo ocular. Patrick sinti\u00f3 que el ojo se contra\u00eda dentro de la cuenca. Aull\u00f3 otra vez. Una sanguijuela aprovech\u00f3 para entrar en su boca y anidar en su lengua. Todo era bastante indoloro. Patrick avanz\u00f3 a tropezones y agitando los brazos por el sendero que llevaba al dep\u00f3sito de coches viejos. Los par\u00e1sitos le colgaban de todo el cuerpo. Algunos chuparon hasta llenarse y reventaron como globos. Cuando eso ocurr\u00eda, ba\u00f1aban a Patrick con un chorro de su propia sangre. La sanguijuela que ten\u00eda en la boca se iba hinchando; abri\u00f3 las mandibulas, pues su \u00fanico pensamiento coherente era que no deb\u00eda reventar all\u00ed. Pero revent\u00f3 all\u00ed. Patrick despidi\u00f3 un chorro de sangre y carne de par\u00e1sito como si fuera un v\u00f3mito. Cay\u00f3 en la mezcla de polvo y grava y rod\u00f3 sobre s\u00ed, gritando. Poco a poco, el ruido de sus propios aullidos se fue borrando, como si se alejase. Un momento antes de perder el sentido, vio que una silueta sal\u00eda desde atr\u00e1s del \u00faltimo coche abandonado. Al principio, Patrick pens\u00f3 que era un hombre, tal vez Mandy Fazio. Estaba salvado. Pero al acercarse la silueta, vio que su cara era como cera derretida. A veces empezaba a endurecerse y se parec\u00eda a algo \u2013o a alguien\u2013, pero enseguida volv\u00eda a desdibujarse, como si no lograse decidir qui\u00e9n o qu\u00e9 deseaba ser. \u2014Hola y adi\u00f3s \u2013dijo una voz burbujeante, por debajo del sebo derretido de sus facciones. Patrick trat\u00f3 de aullar otra vez. No quer\u00eda morir. Por ser la \u00fanica persona \\\"real\\\", no pod\u00eda morir. Si mor\u00eda, todos los habitantes del mundo morir\u00edan con \u00e9l. La forma humana se apoder\u00f3 de sus brazos, incrustados de sanguijuelas, y empez\u00f3 a arrastrarlo hacia Los Barrens. La mochila llena de libros, manchada de sangre, iba dando tumbos tras \u00e9l, a\u00fan enredada a su cuello. Patric, que segu\u00eda tratando de gritar, perdi\u00f3 la conciencia. Despert\u00f3 s\u00f3lo una vez: cuando, en alg\u00fan infierno oscuro, maloliente, mojado, donde no brillaba luz alguna, ni un solo rayo de luz, \\\"Eso\\\" empez\u00f3 a alimentarse. 6. En un principio, Beverly no comprendi\u00f3 lo que estaba viendo ni qu\u00e9 pasaba. S\u00f3lo sab\u00eda que Patrick Hockstetter hab\u00eda empezado a debatirse, a bailar, a dar gritos. Se levant\u00f3 con cautela, sosteniendo el tirachinas en una mano y dos municiones en la otra. La voz de Patrick segu\u00eda oy\u00e9ndose por el camino, chillando a todo pulm\u00f3n. En ese momento Beverly fue la encantadora mujer en que se convertir\u00eda; si Ben Hanscom hubiera estado all\u00ed para verla tal vez su coraz\u00f3n no lo habr\u00eda resistido. Estaba erguida en toda su estatura, con la cabeza inclinada a la izquierda, los ojos dilatados y el pelo peinado en dos trenzas que hab\u00eda rematado con dos peque\u00f1as cintas de terciopelo rojo. Su postura era de concentraci\u00f3n absoluta, felina. Hab\u00eda apoyado el peso del cuerpo sobre el pie izquierdo girando el torso a medias, como si fuera a correr tras Patrick. El pantaloncito deste\u00f1ido dejaba asomar el borde de sus bragas amarillas. M\u00e1s abajo se ve\u00edan las piernas ya suavemente musculosas, bellas a pesar de las costras, los moretones y las manchas de polvo. \\\"Es una trampa. Te ha visto, sabe que probablemente no puede alcanzarte en una carrera y por eso trata de que te acerques. \u00a1No lo hagas, Bevvie!\\\" Pero otra parte de ella reconoc\u00eda demasiado dolor y miedo en esos alaridos. Quer\u00eda ver qu\u00e9 le hab\u00eda pasado a Patrick con m\u00e1s claridad, si algo hab\u00eda pasado. Quer\u00eda, sobre todo, entrar en Los Barrens por un camino diferente para no presenciar esa locura. 472","Los gritos de Patrick cesaron. Un momento despu\u00e9s, Beverly oy\u00f3 que alguien hablaba... pero comprendi\u00f3 que era su propia imaginaci\u00f3n. Oy\u00f3 la voz de su padre, que dec\u00eda: \\\"Hola y adi\u00f3s.\\\" Su padre no estaba siquiera en Derry ese d\u00eda. Hab\u00eda salido hacia Brunswick a las ocho, con Joe Tammerly, para recoger un cami\u00f3n. Sacudi\u00f3 la cabeza como para despejarla. La voz no volvi\u00f3 a dejarse o\u00edr. Hab\u00eda sido su imaginaci\u00f3n, obviamente. Sali\u00f3 de entre los matorrales al sendero, lista para correr en cuanto viera a Patrick abalanzarse sobre ella; sus reacciones se sensibilizaron tanto como bigotes de gato. Mir\u00f3 el sendero y sus ojos se dilataron. All\u00ed hab\u00eda sangre. Mucha sangre. \\\"Sangre de mentirijillas \u2013insisti\u00f3 su mente\u2013. Por cuarenta y nueve centavos puedes comprar un bote en la tienda de Dahlie. \u00a1Ten cuidado, Bevvie!\\\" Se arrodill\u00f3 para tocar la sangre con los dedos y la examin\u00f3 con atenci\u00f3n, No era falsa. Entonces sinti\u00f3 un destello caliente en el brazo izquierdo, justo debajo del codo. Ech\u00f3 un vistazo y vio algo que, al principio, tom\u00f3 por un abrojo. No, no pod\u00eda ser un abrojo. Los abrojos no se retuercen ni aletean. Aquello estaba vivo. Un momento despu\u00e9s not\u00f3 que la estaba \\\"picando\\\". Lo golpe\u00f3 con el dorso de la mano derecha, y aquello estall\u00f3, salpicando sangre. Bev retrocedi\u00f3 un paso, horrorizada, y entonces vio que la cabeza informe de aquella cosa segu\u00eda clavada en su carne. Con un chillido de repulsi\u00f3n, tir\u00f3 de ella y vio salir el aguij\u00f3n de su brazo, como una daga peque\u00f1a, chorreando sangre. Entonces comprendi\u00f3 qu\u00e9 era la sangre del sendero, y sus ojos volaron a la nevera. La puerta se hab\u00eda cerrado otra vez, pero varios par\u00e1sitos estaban fuera reptando torpemente sobre el esmaltado blanco, herrumbroso. Ante la vista de Beverly, uno de ellos despleg\u00f3 sus alas membranosas, como de mosca, y zumb\u00f3 hacia ella. La chica actu\u00f3 sin pensar: carg\u00f3 una de las municiones de acero en el Bullseye y tens\u00f3 la honda. Al flexionar los m\u00fasculos del brazo izquierdo, vio que la sangre brotaba a borbotones del orificio que aquello hab\u00eda dejado en su brazo. Solt\u00f3 la honda, apuntando inconscientemente a la bestia voladora. \\\"\u00a1Mierda he fallado!\\\", pens\u00f3 en el momento en que el proyectil sal\u00eda disparado como un fragmento de luz parpadeante bajo el sol neblinoso. M\u00e1s tarde dir\u00eda a los otros Perdedores que estaba segura de haber fallado, as\u00ed como el jugador de bolos sabe que su tiro ha sido malo en cuanto la bola abandona sus dedos. Pero entonces vio que el proyectil describ\u00eda una curva. Sucedi\u00f3 en una fracci\u00f3n de segundo, pero la impresi\u00f3n fue muy clara: hab\u00eda descrito una curva. Golpe\u00f3 a la cosa voladora, convirti\u00e9ndola en pasta. Una lluvia de gotitas amarillentas cay\u00f3 sobre el sendero. Beverly retrocedi\u00f3 lentamente, con los ojos dilatados y los labios estremecidos, la cara ba\u00f1ada de un blanco gris\u00e1ceo, espantada. Manten\u00eda la vista clavada en la puerta de la nevera por si las dem\u00e1s cosas la olfateaban o percib\u00edan su presencia. Pero los par\u00e1sitos se limitaron a arrastrarse lentamente, como moscas de oto\u00f1o aturdidas por el fr\u00edo. Por fin gir\u00f3 en redondo y ech\u00f3 a correr. El p\u00e1nico lat\u00eda oscuramente en sus pensamientos. Llevaba el tirachinas en la mano izquierda y de vez en cuando miraba sobre el hombro. A\u00fan hab\u00eda sangre salpicando el sendero y las hojas de los matorrales, como si Patrick hubiese avanzado en zigzag al correr. Beverly irrumpi\u00f3 otra vez en la zona de los coches abandonados. Delante de ella hab\u00eda un charco de sangre que la tierra pedregosa comenzaba a absorber. El suelo parec\u00eda removido, con marcas oscuras trazadas en la blanca superficie polvorienta. Como si en ese sitio hubiese habido lucha. Dos surcos, separados por medio metro, se alejaban de all\u00ed. Beverly se detuvo, jadeando. Ech\u00f3 una mirada a su brazo y comprob\u00f3, aliviada, que el flujo de sangre iba menguando, aunque ten\u00eda trazos hasta en la palma de la mano. Empezaba a sentir dolor, una palpitaci\u00f3n sorda y pareja, como se siente en la boca una hora despu\u00e9s de la visita al dentista, cuando empieza a pasar el efecto de la novoca\u00edna. Volvi\u00f3 a mirar atr\u00e1s y, al no ver nada se dedic\u00f3 a estudiar aquellos surcos que se apartaban de los coches abandonados y del vertedero para perderse en Los Barrens. \\\"Esas cosas estaban en la nevera. Seguramente se lanzaron todas sobre \u00e9l; basta con ver toda esta sangre. Lleg\u00f3 hasta aqu\u00ed y luego pas\u00f3 algo m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9?\\\" 473","Ten\u00eda miedo de saberlo. Las sanguijuelas eran una parte de \\\"Eso\\\" y hab\u00edan llevado a Patrick hacia otra parte de \\\"Eso\\\", tal como se lleva a un venado enloquecido de p\u00e1nico hacia el matadero. \\\"\u00a1Vete de aqu\u00ed! \u00a1Vete, Bevvie!\\\" Pero sigui\u00f3 los surcos cavados en la tierra. \\\"\u00a1Por lo menos ve en busca de los otros!\\\" \\\"Ir\u00e9... dentro de un momento.\\\" Sigui\u00f3 caminando. Segu\u00eda los surcos por una pendiente cada vez m\u00e1s blanda. Los sigui\u00f3 otra vez hasta el follaje denso. Una cigarra chirriaba, estridente; de pronto qued\u00f3 en silencio. Los mosquitos le aterrizaban en el brazo surcado de sangre. Los apartaba a manotazos, mordi\u00e9ndose el labio inferior. All\u00e1 delante hab\u00eda algo en el suelo. Lo recogi\u00f3. Era una billetera de las que hac\u00edan los chicos en el curso de manualidades del Centro C\u00edvico. El autor de \u00e9sa no era muy buen artesano: las puntadas de pl\u00e1stico ya se estaban soltando y el compartimiento para billetes flameaba como boca floja. En el monedero hab\u00eda una moneda de veinticinco centavos. La billetera s\u00f3lo conten\u00eda una credencial de la biblioteca, extendida a nombre de Patrick Hockstetter. Beverly arroj\u00f3 la billetera a un lado y se limpi\u00f3 los dedos en los pantaloncitos. Quince metros m\u00e1s all\u00e1 encontr\u00f3 una zapatilla. La maleza era ya demasiado densa y no le permit\u00eda seguir la huella de los surcos, pero no hac\u00eda falta ser rastreador para distinguir las salpicaduras de sangre. El rastro descend\u00eda, serpenteante, por un soto empinado. Bev perdi\u00f3 pie y resbal\u00f3; los espinos la ara\u00f1aron. Unas l\u00edneas de sangre fresca aparecieron en la parte alta del muslo. Ahora respiraba aceleradamente; el pelo, sudoroso, se le pegaba a la cabeza. Las manchas de sangre llegaban hasta uno de los difusos senderos abiertos en Los Barrens con el Kenduskeag a poca distancia. All\u00ed estaba la otra zapatilla de Patrick, con los cordones ensangrentados. Beverly se aproxim\u00f3 al r\u00edo con el Bullseye preparado. Los surcos hab\u00edan reaparecido, ahora menos profundos. \\\"Eso es porque perdi\u00f3 las zapatillas\\\", se dijo ella. Camin\u00f3 por el \u00faltimo recodo del camino y se encontr\u00f3 frente al r\u00edo. Los surcos bajaban hasta la orilla y, por fin, llegaban hasta uno de esos cilindros de cemento: una de las estaciones de bombeo. All\u00ed se interrump\u00edan. La tapa de hierro que coronaba ese cilindro estaba entreabierta. Al inclinarse para mirar abajo, una gruesa y monstruosa risita brot\u00f3 s\u00fabitamente del interior. El p\u00e1nico la invadi\u00f3. Beverly gir\u00f3 en redondo y huy\u00f3 hacia el claro, hacia el club, con el brazo ensangrentado protegi\u00e9ndose la cara de las ramas que la fustigaban. \\\"A veces yo tambi\u00e9n me preocupo, pap\u00e1 \u2013pens\u00f3, descabelladamente\u2013. A veces me preocupo \\\"mucho\\\".\\\" 7. Cuatro horas despu\u00e9s, todos los Perdedores, menos Eddie, se agazapaban entre los matorrales, cerca del sitio donde Beverly hab\u00eda visto a Patrick Hockstetter abrir la nevera. El cielo se hab\u00eda cubierto de nubes tormentosas; en el aire hab\u00eda otra vez olor a lluvia. Bill sosten\u00eda el extremo de la larga cuerda. Los seis hab\u00edan reunido sus monedas para comprar la cuerda y un botiqu\u00edn de primeros auxilios para Beverly. Bill hab\u00eda aplicado cuidadosamente un parche de gasa al agujero sanguinolento del brazo. \u2014D\u2013d\u2013di a tus pa\u2013padres q\u2013q\u2013que te rasp\u2013p\u2013paste pat\u2013pat\u2013patinando \u2013recomend\u00f3. \u2014\u00a1Mis patines! \u2013record\u00f3 Beverly, horrorizada. Los hab\u00eda olvidado por completo. \u2014Ah\u00ed est\u00e1n \u2013se\u00f1al\u00f3 Ben. 474","Yac\u00edan a poca distancia. La chica corri\u00f3 a recogerlos antes de que ninguno de ellos pudiera ofrecerse. Acababa de recordar que los hab\u00eda dejado a un lado antes de orinar, y no quer\u00eda que los otros se acercaran a ese sitio. Bill at\u00f3 un extremo de la cuerda al tirador de la nevera; todos lo acompa\u00f1aron cautelosamente, en grupo, listos para huir a la menor se\u00f1al de peligro. Bev hab\u00eda ofrecido devolverle el tirachinas, pero \u00e9l insisti\u00f3 en que se lo quedase. Nada se movi\u00f3. Aunque el suelo frente al artefacto estaba manchado de sangre, los par\u00e1sitos se hab\u00edan ido. \u2014Podr\u00edamos traer al comisario Borton, al se\u00f1or Nell y a otros cien polic\u00edas, sin que sirviese de nada \u2013coment\u00f3 Stan Uris, amargamente. \u2014No ver\u00edan un pimiento \u2013concord\u00f3 Richie\u2013. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 tu brazo? \u2014Duele. \u2013Ella hizo una pausa, mir\u00f3 a Bill, a Richie y otra vez a Bill\u2013. \u00bfCre\u00e9is que mis padres ver\u00e1n la herida que tengo? \u2014N\u2013n\u2013no creo \u2013musit\u00f3 Bill\u2013. Prepprep\u2013p\u2013pa\u2013raos para co\u2013co\u2013correr. V\u2013vvoy a at\u2013t\u2013tar esto. Pas\u00f3 el extremo de la soga por el tirador cromado, lleno de herrumbre, con el cuidado de quien desactiva una sombra. At\u00f3 un nudo flojo y retrocedi\u00f3. Cuando hubo cubierto cierta distancia, dedic\u00f3 a los otros una sonrisa temblorosa. \u2014Uff \u2013dijo\u2013. M\u2013m\u2013menos mal. Ya e\u2013e\u2013est\u00e1. Ya a una distancia prudencial (eso cab\u00eda esperar) de la nevera, Bill les repiti\u00f3 que estuviesen preparados para huir. Un trueno reson\u00f3 directamente arriba haci\u00e9ndoles dar un respingo. Comenzaban a caer las primeras gotas. Bill tir\u00f3 de la cuerda con todas sus fuerzas. El nudo se solt\u00f3, pero no antes de haber abierto la puerta de la nevera. Del interior cay\u00f3 una avalancha de pompones naranja. Stan Uris emiti\u00f3 un gru\u00f1ido. Los otros se limitaron a mirar, boquiabiertos. La lluvia se torn\u00f3 m\u00e1s fuerte. Los rel\u00e1mpagos soltaban latigazos all\u00e1 arriba, intimid\u00e1ndolos. En el momento en que la puerta se abr\u00eda por completo, restall\u00f3 un rayo azul purp\u00fareo. Richie fue el primero en ver aquello y grit\u00f3 con voz aguda, herida. Bill solt\u00f3 una exclamaci\u00f3n de furia y miedo. Los otros guardaron silencio. En el lado interior de la puerta, en letras de sangre, reseca, se le\u00edan estas palabras: Basta ya o los mato. Es un consejo del amigo Pennywise A la lluvia torrencial se sum\u00f3 el granizo. La puerta de la nevera se mec\u00eda, estremecida por el fuerte viento, mientras la leyenda empezaba a chorrear tomando el ominoso aspecto de un anuncio de pel\u00edculas de terror. Bev no se dio cuenta de que Bill se hab\u00eda levantado hasta que lo vio avanzar hacia la nevera, sacudiendo los pu\u00f1os. El agua le chorreaba por la cara, peg\u00e1ndole la camisa a la espalda. \u2014\u00a1Te vamos a m\u2013m\u2013matar! \u2013vocifer\u00f3. Los truenos rug\u00edan, entre rel\u00e1mpagos tan poderosos que la chica llegaba a percibir su olor. A poca distancia de ellos se oy\u00f3 el sonido resquebrajado de un \u00e1rbol que ca\u00eda. \u2014\u00a1Vuelve aqu\u00ed, Bill! \u2013chillaba Richie\u2013. \u00a1Vuelve, t\u00edo! Empez\u00f3 a levantarse, pero Ben lo baj\u00f3 nuevamente de un tir\u00f3n. \u2014\u00a1T\u00fa mataste a mi hermano George! \u00a1Hijo de puta! \u00a1Bastardo! \u00a1Quiero verte la cara! \u00a1Sal si eres valiente! El granizo cay\u00f3 a c\u00e1ntaros, fustig\u00e1ndolos aun a trav\u00e9s de los arbustos. Beverly levant\u00f3 el brazo para protegerse la cara. En las mejillas chorreantes de Ben hab\u00edan aparecido manchas rojas. 475","\u2014\u00a1Bill! \u00a1Vuelve! \u2013grit\u00f3 ella, desesperada. Un trueno m\u00e1s ahog\u00f3 su voz, rodando por Los Barrens, por debajo de las nubes negras. \u2014\u00a1Quiero verte la cara, maldito hijo de puta! Bill pateaba con furia el mont\u00f3n de pompones que hab\u00edan salido de la nevera. Gir\u00f3 en redondo y empez\u00f3 a caminar hacia el grupo con la cabeza gacha, como si no sintiera el granizo, aunque a esa altura cubr\u00eda el suelo como si fuera nieve. Avanz\u00f3 torpemente entre las matas. Stan tuvo que sujetarlo por el brazo para evitar que se metiera entre las zarzas. Lloraba. \u2014Ya vale, Bill \u2013dijo Ben, rode\u00e1ndolo con un brazo torpe. \u2014S\u00ed, no te preocupes \u2013agreg\u00f3 Richie\u2013. No vamos a echarnos atr\u00e1s. \u2013Mir\u00f3 a los otros con ojos salvajes en la cara mojada\u2013. \u00bfAlguien quiere echarse atr\u00e1s? Todos sacudieron la cabeza. Bill levant\u00f3 la vista sec\u00e1ndose los ojos. Estaban todos empapados de pies a cabeza; parec\u00edan una camada de cachorros despu\u00e9s de vadear un r\u00edo. \u2014\\\"Eso\\\" n\u2013n\u2013nos ti\u2013ti\u2013tiene m\u2013m\u2013miedo \u2013asegur\u00f3\u2013. L\u2013I\u2013lo intuyo. P\u2013Puedo jurarlo. Beverly asinti\u00f3. \u2014Tienes raz\u00f3n. \u2014Ayu\u2013yu\u2013yudadme \u2013pidi\u00f3 Bill\u2013. Pp\u2013por favor. A\u2013a\u2013ayudadme. \u2014Lo haremos \u2013dijo Beverly. Y tom\u00f3 a Bill entre sus brazos. Nunca hab\u00eda pensado en lo f\u00e1cil que era rodearlo con los brazos, en lo delgado que era. Sinti\u00f3 el coraz\u00f3n de Bill palpitando contra la camisa; lo sinti\u00f3 junto al suyo. Y pens\u00f3 que ning\u00fan contacto le hab\u00eda parecido nunca tan dulce, tan intenso. Richie los abarc\u00f3 a ambos con sus brazos y apoy\u00f3 la cabeza en el hombro de Beverly. Ben hizo lo mismo por el otro lado. Stan Uris abraz\u00f3 a Richie y a Ben. Mike, despu\u00e9s de una breve vacilaci\u00f3n, desliz\u00f3 un brazo por la cintura de Beverly y el otro por los hombros estremecidos de Bill. Y as\u00ed permanecieron, estrech\u00e1ndose, mientras el granizo se convert\u00eda en lluvia torrencial, tan densa que parec\u00eda una nueva atm\u00f3sfera. Truenos y rel\u00e1mpagos resonaban en lo alto. Nadie hablaba. Beverly manten\u00eda los ojos cerrados con fuerza, Se quedaron bajo la lluvia, abraz\u00e1ndose y escuchando el ruido del agua en los matorrales. Eso era lo que Beverly recordaba mejor: el ruido de la lluvia y el silencio compartido. Y un vago dolor porque Eddie no estaba all\u00ed, con ellos. Recordaba esos detalles. Y recordaba haberse sentido muy joven, muy fuerte. XVIII. El tirachinas. 1. \u2014Bueno, Ben \u2013dice Richie\u2013, te ha llegado el turno. La pelirroja se ha fumado todos los cigarrillos, incluyendo la mayor parte de los m\u00edos. Se hace tarde. Ben ech\u00f3 un vistazo al reloj. S\u00ed, es tarde, casi medianoche. \\\"Queda tiempo para un cuento m\u00e1s\\\". piensa. Un cuento m\u00e1s antes de las doce, s\u00f3lo para mantenerse abrigados. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1? Pero eso es s\u00f3lo un chiste, por supuesto, y no de los mejores; s\u00f3lo queda una historia por contar, al menos una que \u00e9l recuerde, y es la historia de los balines de plata que hicieron en el taller de Zack 476","Denbrough la noche del 23 de julio y que utilizaron el d\u00eda 25. \u2014Yo tambi\u00e9n tengo mis cicatrices \u2013dice\u2013. \u00bfLo record\u00e1is? Beverly y Eddie sacuden la cabeza; Bill y Richie asienten. Mike guarda silencio, con los ojos alertas en la cara cansada. Ben se levanta y se desabrocha la camisa, abri\u00e9ndola. All\u00ed aparece una antigua cicatriz, con forma de H. Sus l\u00edneas est\u00e1n quebradas porque la barriga era m\u00e1s grande cuando pusieron all\u00ed esa marca, pero su forma sigue siendo identificable. La gruesa cicatriz que desciende desde la barriga era m\u00e1s grande cuando pusieron all\u00ed esa marca, pero su forma sigue siendo identificable. La gruesa cicatriz que desciende desde la barra transversal de la H es mucho m\u00e1s n\u00edtida. Parece una blanca cuerda de ahorcado de la que se hubiera cortado el lazo. Beverly se lleva la mano a la boca: \u2014\u00a1El hombre\u2013lobo! \u00a1En aquella casa! \u00a1Oh, Dios! Y se vuelve hacia las ventanas como si pudiese verlo acechar en la oscuridad exterior. \u2014En efecto \u2013dice Ben\u2013. \u00bfY quer\u00e9is saber algo curioso? Hace dos noches, esa cicatriz no estaba all\u00ed. S\u00f3lo se ve\u00eda la antigua tarjeta de presentaci\u00f3n de Henry; lo s\u00e9 porque se la ense\u00f1\u00e9 a un amigo m\u00edo, un tabernero llamado Ricky Lee, all\u00e1 en Hemingford Home. Pero \u00e9sta... \u2013R\u00ede sin humor y empieza a abrocharse otra vez\u2013. \u00c9sta acaba de volver. \u2014Como las que tenemos en la palma de las manos. \u2014S\u00ed \u2013dice Mike, mientras Ben se abrocha la camisa\u2013. El hombre\u2013lobo. Aquella vez todos vimos a \\\"Eso\\\" con forma de hombre\u2013lobo. \u2014Porque as\u00ed lo hab\u00eda visto Ri\u2013RiRichie la p\u2013pri\u2013mera vez \u2013murmura Bill\u2013. \u00bfNo fue as\u00ed? \u2014S\u00ed \u2013responde Mike. \u2014Est\u00e1bamos unidos, \u00bfverdad? \u2013comenta Beverly con tono de enso\u00f1aci\u00f3n\u2013. Tan unidos que nos le\u00edamos la mente. \u2014El Viejo Peludo estuvo a punto de usar tus tripas para ligas, Ben \u2013apunta Richie, pero no sonr\u00ede al decirlo. Se ajusta las gafas remendadas por la nariz; su cara luce blanca, ojerosa y fantasmag\u00f3rica. \u2014Bill te salv\u00f3 \u2013dice Eddie abruptamente\u2013. Es decir, Bev nos salv\u00f3 a todos, pero si no hubiera sido por ti, Bill... \u2014S\u00ed \u2013concuerda Ben\u2013. Me salvaste, Gran Bill. Yo estaba casi perdido en esa casa de locos. Bill se\u00f1ala brevemente la silla vac\u00eda. \u2014Recib\u00ed cierta ayuda de Stan Uris. Y \u00e9l la pag\u00f3 caro. Tal vez muri\u00f3 por eso. Ben Hanscom sacude la cabeza. \u2014No digas eso, \u2014Pero es v\u2013v\u2013verdad. Y si es cuculpa vuestra, tambi\u00e9n es culpa m\u00eda, y de t\u2013t\u2013todos los presentes, porque seguimos adelante. Aun despu\u00e9s de lo que pas\u00f3 con Patrick y de lo que hab\u00eda escrito en aquella nevera, seguimos adelante. Creo que es culpa m\u00eda, m\u2013m\u2013m\u00e1s que de nadie, porque yo qu\u2013qu\u2013quer\u00eda que sigui\u00e9ramos. Por Ge\u2013Georgie. Tal vez hasta porque pensaba que, si ma\u2013taba al as\u2013s\u2013sesino de Georgie, mis padres tendr\u00edan que q\u2013q\u2013q\u2013q... \u2014\u00bfQuererte otra vez? \u2013adivina Beverly, con suavidad. \u2014S\u00ed. Claro. Pero no c\u2013c\u2013creo que fuera cu\u2013cu\u2013culpa de nadie, Ben. A\u2013as\u00ed era Stan, s\u2013s\u2013 simplemente. \u2014No pudo enfrentarlo \u2013dice Eddie. Est\u00e1 pensando en la revelaci\u00f3n del se\u00f1or Keene sobre su medicamento para el asma y su imposibilidad de abandonarlo. Piensa que podr\u00eda haber abandonado la costumbre de enfermarse, pero no la de creer. Tal como han resultado las cosas, tal vez esa costumbre le ha salvado la vida. 477","\u2014Ese d\u00eda estuvo grandioso \u2013dice Ben\u2013. Stan y sus p\u00e1jaros. Una risa sofocada corre entre ellos; todos miran la silla que Stan habr\u00eda debido ocupar si el mundo fuese un lugar recto y cuerdo donde los buenos ganaran siempre. \\\"Lo echo de menos \u2013piensa Ben\u2013. Dios m\u00edo, c\u00f3mo lo echo de menos...\\\" Y dice: \u2014\u00bfRecuerdas, Richie? Un d\u00eda comentaste que, seg\u00fan dec\u00edan algunos, \u00e9l hab\u00eda matado a Jes\u00fas. Y Stan contest\u00f3: \\\"\u00c9se debe haber sido mi padre.\\\" \u2014Lo recuerdo \u2013dice Richie en voz casi inaudible. Saca el pa\u00f1uelo del bolsillo posterior, se quita las gafas y, despu\u00e9s de enjugarse los ojos, vuelve a pon\u00e9rselas. Guarda el pa\u00f1uelo y propone, sin apartar la vista de sus manos\u2013. \u00bfPor qu\u00e9 no lo cuentas, Ben? \u2014Duele, \u00bfverdad? \u2014S\u00ed \u2013dice Richie, ya tan espesa la voz que cuesta entender sus palabras\u2013. Claro que duele. Ben mira a todos y asiente. \u2014Muy bien. Otro cuento antes de las doce, s\u00f3lo para mantenernos abrigados. Bill y Richie tuvieron la idea de hacer las balas... \u2014No \u2013corrige Richie\u2013. A Bill se le ocurri\u00f3 primero; pero tambi\u00e9n fue el primero en ponerse nervioso. \u2014S\u2013s\u2013s\u00f3lo empec\u00e9 a preocuparme... \u2014Creo que no tiene importancia \u2013interrumpe Ben\u2013. Aquel mes de julio, los tres pasamos bastante tiempo en la biblioteca. Trat\u00e1bamos de averiguar c\u00f3mo se hac\u00edan las balas de plata. Yo ten\u00eda plata: cuatro d\u00f3lares que hab\u00edan sido de mi padre. Despu\u00e9s, Bill se puso nervioso, pensando en qu\u00e9 situaci\u00f3n nos encontrar\u00edamos si nos sal\u00eda mal el disparo en el momento en que alg\u00fan monstruo se nos viniera encima. Y cuando vimos la punter\u00eda de Beverly con el tirachinas, terminamos usando mis d\u00f3lares de plata para hacer balines. Conseguimos los utensilios y nos reunimos, todo el grupo, en casa de Bill. T\u00fa estabas presente, Eddie. \u2014Dije a mi madre que \u00edbamos a lugar al Monopoly \u2013completa Eddie\u2013. Me dol\u00eda mucho el brazo, pero tuve que ir caminando porque ella estaba muy enfadada conmigo. Y cada vez que o\u00eda a alguien detr\u00e1s de m\u00ed, por la calle, me volv\u00eda como movido por un resorte pensando que era Bowers. Eso empeor\u00f3 el dolor. Bill sonr\u00ede. \u2014Y lo que hicimos fue reunirnos a mirar c\u00f3mo Ben hac\u00eda las municiones. Creo qu\u2013e Ben habr\u00eda po\u2013podido hacer las ba\u2013balas de plata. \u2014Oh, no estoy tan seguro \u2013aduce Ben, aunque no es cierto. Recuerda que fuera estaba oscureciendo (el se\u00f1or Denbrough hab\u00eda prometido llevarlos a todos en coche hasta sus respectivas casas); en la hierba cantaban los grillos y las primeras luci\u00e9rnagas parpadeaban junto a las ventanas. Bill hab\u00eda preparado cuidadosamente el tablero del Monopoly en el comedor, como si llevaran m\u00e1s de una hora jugando. Recuerda eso y el claro charco de luz amarilla que ca\u00eda sobre la mesa de trabajo de Zack. Recuerda que Bill dijo: \u2014Hay que tener c\u2013c\u2013c... 2. cuidado. No quiero qu\u2013que esto quequede hecho un des\u2013s\u2013sastre. Mi padre se v\u2013v\u2013va a po\u2013 poner f\u2013f\u2013f... Escupi\u00f3 una ristra de efes y, por fin, logr\u00f3 decir \\\"furioso\\\". Richie se sec\u00f3 ostentosamente la cara. 478","\u2014\u00bfRepartes toallas despu\u00e9s de la ducha, Bill \\\"Tarta\\\"? Bill hizo adem\u00e1n de pegarle y el chico se encogi\u00f3, chillando con su voz de negrito esclavo. Ben no les prestaba atenci\u00f3n. Observaba los utensilios y las herramientas que Bill iba disponiendo bajo la luz. Parte de su mente deseaba tener alg\u00fan d\u00eda un taller tan bonito como \u00e9se, pero la mayor parte se concentraba en la tarea a realizar. No ser\u00eda tan dif\u00edcil como la fabricaci\u00f3n de balas de plata, pero aun as\u00ed ten\u00eda que ser cuidadoso. No hab\u00eda excusas para un trabajo chapucero. Eso era algo que nadie le hab\u00eda ense\u00f1ado; simplemente, lo sab\u00eda. Bill hab\u00eda insistido en que Ben se encargara de hacer las municiones, as\u00ed como insist\u00eda en que Beverly se encargara de utilizar el tirachinas. Cab\u00eda discutir esas decisiones y las hab\u00edan discutido, pero s\u00f3lo veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s, al relatar el episodio, repar\u00f3 Ben en que nadie hab\u00eda sugerido que una bala o bal\u00edn de plata pod\u00eda no servir para detener a un monstruo; ten\u00edan de su parte el peso de mil pel\u00edculas de terror. \u2014Bueno \u2013dijo Ben, haciendo crujir los nudillos mientras miraba a Bill\u2013, \u00bftienes los moldes? \u2013Oh. \u2013Bill dio un respingo\u2013. A\u2013aaqu\u00ed. Meti\u00f3 la mano en el bolsillo del pantal\u00f3n y sac\u00f3 su pa\u00f1uelo. Lo despleg\u00f3 sobre el banco de carpintero. Dentro hab\u00eda dos bolas de acero opaco, cada una con un peque\u00f1o agujero. Eran moldes para balines. Despu\u00e9s de decidir que ser\u00edan balines y no balas, Bill y Richie hab\u00edan vuelto a la biblioteca para investigar c\u00f3mo se hac\u00edan los balines. \u2014Qu\u00e9 atareados est\u00e1is \u2013hab\u00eda comentado la se\u00f1ora Starrett\u2013. Balas una semana, balines a la siguiente. \u00a1Y estamos en vacaciones! \u2014No queremos perder el adiestramiento \u2013dijo Richie\u2013. \u00bfNo es cierto, Bill? \u2014S\u2013s\u2013s\u00ed. Seg\u00fan result\u00f3, hacer balines era muy f\u00e1cil, una vez se ten\u00edan los moldes. La cuesti\u00f3n era d\u00f3nde conseguirlos. Eso se solucion\u00f3 con un par de discretas preguntas a Zack Denbrough... y ninguno de los Perdedores se sorprendi\u00f3 al saber que s\u00f3lo un taller fabricaba esos moldes en Derry: Herramientas de Precisi\u00f3n Kitchener. Su propietario era el sobrino\u2013tataranieto de los hermanos que hab\u00edan instalado la fundici\u00f3n Kitchener. Bill y Richie fueron all\u00e1 con todo el efectivo que los Perdedores pudieron reunir en tan breve plazo: diez d\u00f3lares con cincuenta y nueve centavos. Cuando Bill pregunt\u00f3 cu\u00e1nto costaba un par de moldes para balines de dos pulgadas, Carl Kitchener (que parec\u00eda un ebrio consuetudinario y ol\u00eda a vieja manta de caballo) pregunt\u00f3 para qu\u00e9 quer\u00edan los moldes. Richie dej\u00f3 que Bill se encargara de la respuesta, sabiendo que eso facilitar\u00eda las cosas: si los chicos se burlaban de su tartamudez, a los adultos los pon\u00eda inc\u00f3modos, cosa que sol\u00eda resultar muy \u00fatil. Antes de que Bill llegara a la mitad de la explicaci\u00f3n que hab\u00eda preparado con Richie durante el trayecto (algo referido a un modelo de molino de viento para el proyecto de ciencia del a\u00f1o siguiente), Kitchener le hizo se\u00f1as de que estaba bien y le propuso el incre\u00edble precio de cincuenta centavos por molde. Bill, sin poder creer en tanta buena suerte, le entreg\u00f3 un billete de un d\u00f3lar. \u2014Por esto no os voy a dar una bolsa \u2013dijo Carl Kitchener, mir\u00e1ndolos con el, desprecio de quien est\u00e1 convencido de haberlo visto todo en este mundo, generalmente por duplicado\u2013. No damos bolsas por compras de menos de cinco d\u00f3lares. \u2014No i\u2013i\u2013importa, s\u2013s\u2013se\u00f1or \u2013dijo Bill. \u2014Y no os deteng\u00e1is frente a mi tienda \u2013indic\u00f3 Kitchener\u2013. A los dos les hace falta un buen corte de pelo. Ya fuera, Bill dijo: \u2014\u00bfN\u2013notaste, Ri\u2013Richie, que los m\u2013m\u2013mayores no te venden na\u2013na\u2013nada aparte de g\u2013g\u2013 golosinas y rev\u2013vistas si no te p\u2013p\u2013preguntan pa\u2013para qu\u00e9 es? \u2014Cierto \u2013dijo Richie. 479","\u2014\u00bfP\u2013p\u2013por qu\u00e9 ser\u00e1? \u2014Porque nos consideran peligrosos. \u2014\u00bfS\u2013s\u2013s\u00ed? \u00bfTe p\u2013p\u2013parece? \u2014S\u00ed \u2013asegur\u00f3 Richie y se ech\u00f3 a re\u00edr\u2013. Qued\u00e9monos frente a la tienda. Nos levantaremos los cuellos, miraremos a la gente con aire sospechoso y nos dejaremos crecer el pelo. \u2014Vete a la m\u2013m\u2013m... \u2013dijo Bill. 3. \u2014Bueno \u2013dijo Ben, mirando los moldes\u2013. Ahora... Le hicieron un poco m\u00e1s de espacio, mir\u00e1ndolo con expresi\u00f3n esperanzada como mira al mec\u00e1nico el due\u00f1o de un coche que no sabe nada de autom\u00f3viles. Ben no repar\u00f3 en esa expresi\u00f3n. Estaba concentrado en su trabajo. \u2014Alcanzadme esa bala \u2013dijo\u2013, y el soldador. Bill le entreg\u00f3 una bala de mortero cortada en dos. Era un recuerdo de guerra que Zack hab\u00eda recogido en Alemania cinco d\u00edas despu\u00e9s de entrar con el ej\u00e9rcito del general Patton. En otros tiempos, cuando Georgie a\u00fan llevaba pa\u00f1ales, se hab\u00eda utilizado en la casa como cenicero. Pero Zack hab\u00eda dejado de fumar y la bala de mortero hab\u00eda desaparecido. Bill la hab\u00eda encontrado en la parte trasera del garaje una semana antes. Ben puso la bala de mortero en el torno, la ajust\u00f3 y luego tom\u00f3 el soldador de manos de Beverly. Sac\u00f3 del bolsillo un d\u00f3lar de plata y lo, dej\u00f3 caer en el improvisado crisol. Son\u00f3 a hueco. \u2014Eso te lo dio tu padre, \u00bfverdad? \u2013observ\u00f3 Beverly. \u2014S\u00ed \u2013dijo Ben\u2013, pero no lo recuerdo muy bien. \u2014\u00bfEst\u00e1s seguro de que quieres usarlo para esto? \u00c9l la mir\u00f3 con una sonrisa. \u2014S\u00ed \u2013contest\u00f3. Y ella le devolvi\u00f3 la sonrisa. Para Ben fue suficiente. Si ella le hubiese sonre\u00eddo dos veces, habr\u00eda sido capaz de hacer balines de plata para matar a un pelot\u00f3n de hombres\u2013lobo. \u2014Bueno, manos a la obra. No hay problema. Es m\u00e1s f\u00e1cil que andar a pie. Todos asintieron, vacilantes. A\u00f1os despu\u00e9s, al relatar todo eso, Ben pensar\u00eda: \\\"Hoy en d\u00eda cualquier ni\u00f1o podr\u00eda ir a comprar un soldador de propano... siempre que su padre no tuviese uno en el taller.\\\" Pero en 1958 las cosas no eran tan f\u00e1ciles; Zack Denbrough ten\u00eda uno a gas que pon\u00eda nerviosa a Beverly. Ben se dio cuenta de que ella estaba nerviosa y quiso decirle que no se preocupara, pero temi\u00f3 que le temblara la voz. \u2014No te preocupes \u2013dijo a Stan, de pie junto a ella. \u2014\u00bfEh? \u2013se extra\u00f1\u00f3 Stan, parpadeando. \u2014Que no te preocupes, digo. \u2014\u00a1Pero si no estoy preocupado! \u2014Ah, me pareci\u00f3. En todo caso, quer\u00eda decirte que esto no es nada peligroso. Por si te preocupas. \u2013\u00bfTe sientes bien, Ben? \u2014Perfectamente \u2013murmur\u00f3 \u00e9l\u2013. Dame las cerillas, Richie. 480","Richie se las dio. Ben hizo girar la v\u00e1lvula del gas y encendi\u00f3 un f\u00f3sforo bajo la boca del soldador. Se oy\u00f3 un \u00a1flump! y apareci\u00f3 un brillante fulgor azul y naranja. Ben gradu\u00f3 la llama hasta convertirla en un hilo azul y empez\u00f3 a calentar la base de la bala de mortero. \u2014\u00bfTienes el embudo? \u2013pregunt\u00f3 a Bill. \u2014Ten. Bill le entreg\u00f3 un embudo que Ben hab\u00eda fabricado poco antes. El diminuto agujero de la base se ajustaba casi exactamente al de los moldes, y Ben lo hab\u00eda hecho sin tomar precauciones. Bill estaba asombrado, casi at\u00f3nito, pero no sab\u00eda c\u00f3mo expresarlo sin incomodar a su amigo. Absorto en lo que estaba haciendo, Ben pod\u00eda dirigirse a Beverly... y lo hizo con la precisi\u00f3n del cirujano que da \u00f3rdenes a su enfermera. \u2014Bev, t\u00fa tienes el mejor pulso. Clava el embudo en el agujero. Usa uno de esos guantes para no quemarte. Bill le entreg\u00f3 un guante de trabajo y Beverly puso el diminuto embudo en el molde. Nadie hablaba. El siseo del soldador parec\u00eda muy potente. Todos lo observaban entornando los ojos. \u2013E\u2013e\u2013espera \u2013dijo Bill s\u00fabitamente. Corri\u00f3 a la casa y volvi\u00f3 un minuto despu\u00e9s con un par de gafas oscuras envolventes, de poco precio, que llevaban m\u00e1s de un a\u00f1o languideciendo en un caj\u00f3n de la cocina. \u2014Ser\u00e1 me\u2013mejor q\u2013q\u2013que te pon\u2013que te pongas esto, Ben. Ben las tom\u00f3 con una gran sonrisa y se las puso. \u2014\u00a1Caray, si parece Fabian! \u2013exclam\u00f3 Richie\u2013. \u00a1O Frankie Avalon! \u00a1Cualquiera de los que salen en \\\"Bandas de Am\u00e9rica\\\"! \u2014Vete a la mierda, Bocazas \u2013dijo Ben. Pero comenz\u00f3 a re\u00edr a pesar de s\u00ed mismo. La idea de parecerse a Fabian o a alguno de \u00e9sos era muy extra\u00f1a. Como la llama vacil\u00f3, dej\u00f3 de re\u00edr y volvi\u00f3 a concentrarse. Dos minutos despu\u00e9s entreg\u00f3 el soldador a Eddie, que lo sujet\u00f3 con timidez con la mano sana. \u2014Listo \u2013dijo a Bill\u2013. Dame el otro guante. \u00a1R\u00e1pido! Bill se lo entreg\u00f3. Ben se lo puso y sostuvo en la mano enguantada la bala de mortero, mientras hac\u00eda girar la manivela del torno con la otra. \u2014Suj\u00e9talo, Bev. \u2014Estoy lista, no te preocupes \u2013respondi\u00f3 ella. Ben inclin\u00f3 el crisol sobre el embudo mientras los otros miraban; un chorrito de plata fundida fluy\u00f3 entre ambos recept\u00e1culos. Ben vert\u00eda con precisi\u00f3n, sin desperdiciar una gota. Por un momento se sinti\u00f3 electrizado. Le parec\u00eda verlo todo aumentado por un fuerte resplandor blanco. Por ese \u00fanico momento no se sinti\u00f3 Ben Hanscom, el gordo que usaba sudaderas, para disimular la barriga y las tetas; se sinti\u00f3 Thor, que fabricaba truenos y rayos en la forja de los dioses. La sensaci\u00f3n pas\u00f3 de inmediato. \u2014Bueno \u2013dijo\u2013. Tendr\u00e9 que recalentar la plata. Que alguien ponga un clavo o algo as\u00ed en el agujerito del embudo, antes de que los restos se endurezcan all\u00ed. Stan lo hizo. Ben sujet\u00f3 otra vez la bala de mortero en el torno y tom\u00f3 el soldador. \u2014Bien \u2013dijo\u2013; n\u00famero dos. Y volvi\u00f3 al trabajo. 4. 481","Diez minutos m\u00e1s tarde hab\u00edan terminado. \u2014\u00bfY ahora? \u2013pregunt\u00f3 Mike. \u2014Ahora pasamos una hora jugando al Monopoly \u2013dijo Ben\u2013, mientras la plata se endurece en los moldes. Despu\u00e9s los abro con un cincel, a lo largo de las l\u00edneas de corte, y asunto terminado. Richie ech\u00f3 una mirada inquieta a la cara resquebrajada de su reloj. \u2014\u00bfA qu\u00e9 hora vuelven tus padres, Bill? \u2014D\u2013d\u2013diez, diez y m\u2013m\u2013media \u2013dijo Bill\u2013. Hay p\u2013p\u2013programa do\u2013doble en el A\u2013a\u2013aa... \u2014Aladdin \u2013complet\u00f3 Stan. \u2014S\u00ed. Y despu\u00e9s ir\u00e1n a c\u2013c\u2013comer pi\u2013pizza. Casi siempre ha\u2013ha\u2013acen eso. \u2014Entonces tenemos tiempo de sobra \u2013apunt\u00f3 Ben. Bill asinti\u00f3. \u2014Vamos \u2013propuso Bev\u2013. Quiero llamar a mi casa. Lo promet\u00ed. Y no quiero que ninguno de vosotros hable. Mi padre cree que estoy en el Centro C\u00edvico y que desde all\u00ed me llevar\u00e1n a casa en coche. \u2014\u00bfY si quiere ir a buscarte m\u00e1s temprano? \u2013pregunt\u00f3 Mike. \u2014Entonces me ver\u00e9 en un problema. Ben pens\u00f3: \\\"Yo te proteger\u00eda, Beverly.\\\" En su imaginaci\u00f3n se despleg\u00f3 un sue\u00f1o inmediato, con un final tan dulce que se estremeci\u00f3. El padre de Bev empezaba a re\u00f1irla, le gritaba y todo eso (ni siquiera en su sue\u00f1o lograba imaginar un enfado de Al Marsh). Ben se arrojaba delante de ella y le dec\u00eda a Marsh que se marchase. \\\"Si quieres meterte en l\u00edos, gordo, sigue protegiendo a mi hija.\\\" Hanscom, casi siempre tranquilo, pod\u00eda convertirse en un tigre furioso cuando se enfadaba. As\u00ed que fue muy sincero con Al Marsh. \\\"Si quieres meterte con ella, tendr\u00e1s que v\u00e9rtelas primero conmigo.\\\" Marsh echaba a andar hacia \u00e9l... pero el fulgor de acero que ve\u00eda en los ojos de Hanscom lo deten\u00eda. \\\"Me las pagar\u00e1s\\\", murmuraba. Sin embargo, era evidente que hab\u00eda perdido las ganas de pelear. Despu\u00e9s de todo, era s\u00f3lo un tigre de papel. \\\"Lo dudo mucho\\\", dec\u00eda Hanscom, con una tensa sonrisa a lo Gary Cooper. Y el padre de Beverly se iba sigilosamente. \\\"\u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3, Ben? \u2013gritaba Bev, con los ojos brillantes, llenos de estrellas\u2013. Parec\u00edas a punto de matarlo.\\\" \\\"\u00bfMatarlo? \u2013dec\u00eda Hanscom, demorando en sus labios la sonrisa de Gary Cooper\u2013. Ni pensarlo, nena. Aunque sea un gilipollas, sigue siendo tu padre. Podr\u00eda haberlo maltratado un poco, pero s\u00f3lo porque no soporto que nadie te levante la voz, \u00bfsabes? Ella le echaba los brazos al cuello y lo besaba (en los labios, \u00a1\\\"en los labios\\\"!). \\\"Te amo, Ben\\\", sollozaba. \u00c9l sent\u00eda sus pechos peque\u00f1os firmemente apretados contra el torso y... Se estremeci\u00f3, descartando esa imagen brillante, terrible, con esfuerzo. Richie estaba en el marco de la puerta pregunt\u00e1ndole si los acompa\u00f1aba o no. S\u00f3lo entonces not\u00f3 que estaba solo en el taller. \u2014S\u00ed \u2013dijo, con un peque\u00f1o sobresalto\u2013, ya voy. \u2014Te est\u00e1s volviendo senil, Ben \u2013reproch\u00f3 Richie, mientras lo ve\u00eda acercarse a la puerta. Pero le dio una palmada en el hombro. Ben sonri\u00f3 y le rode\u00f3 brevemente el cuello con un brazo. 482","5. No hubo problemas con el padre de Beverly. Hab\u00eda llegado a casa tarde despu\u00e9s de trabajar, dijo la madre por tel\u00e9fono. Se hab\u00eda quedado dormido frente al televisor y s\u00f3lo se hab\u00eda despertado el tiempo necesario para acostarse en la cama. \u2014\u00bfTe traen a casa, Bevvie? \u2014S\u00ed. El padre de Bill Denbrough nos llevar\u00e1 a unos cuantos. La se\u00f1ora Marsh pareci\u00f3 s\u00fabitamente alarmada. \u2014No habr\u00e1s salido con un chico, \u00bfverdad, Bev? \u2014No, por supuesto \u2013dijo Bev, mirando por la arcada hacia el comedor donde los otros rodeaban el tablero de Monopoly. \\\"Pero me gustar\u00eda que as\u00ed fuera\\\", pens\u00f3 mientras agregaba\u2013: Chicos, puajj. Lo que pasa es que aqu\u00ed abajo todas las noches hay un padre o una madre que se encarga de llevar a los chicos a su casa. Eso, al menos, era cierto. El resto era una mentira tan atroz que se ruboriz\u00f3 en la oscuridad. \u2014Bueno \u2013dijo la madre\u2013. S\u00f3lo quer\u00eda estar segura. Porque si tu padre te pilla saliendo con muchachos a tu edad, se pondr\u00e1 furioso. \u2013Como si lo pensara mejor, agreg\u00f3\u2013: Y yo tambi\u00e9n. \u2014S\u00ed, ya lo s\u00e9. Bev segu\u00eda mirando hacia el comedor. Lo sab\u00eda, s\u00ed. Y all\u00ed estaba, no con un chico sino con seis, en una casa donde los padres hab\u00edan salido. Vio que Ben la miraba, preocupado, y le esboz\u00f3 una sonrisa. \u00c9l, aunque ruborizado, le devolvi\u00f3 el saludo. \u2014\u00bfEst\u00e1s con alguna de tus amigas? \\\"\u00bfDe qu\u00e9 amigas me hablas, mam\u00e1?\\\" \u2014Eh, s\u00ed, est\u00e1 Patty O.Hara. Y creo que tambi\u00e9n Ellie Geiger. Est\u00e1 abajo, jugando al ping\u2013pong. La facilidad con que ment\u00eda la avergonz\u00f3. Habr\u00eda preferido hablar con su padre; le habr\u00eda dado m\u00e1s miedo, pero menos verg\u00fcenza. Eso deb\u00eda significar que no era muy buena. \u2014Te quiero, mam\u00e1 \u2013dijo. \u2014Y yo a ti, Bev, \u2013Su madre hizo una pausa antes de agregar\u2013: Ten cuidado. En el diario dicen que puede haber otro caso. Ha desaparecido un chico llamado Patrick Hockstetter. \u00bfLo conoces, Bevvie? Ella cerr\u00f3 los ojos por un instante. \u2014No, mam\u00e1. \u2014Bueno... adi\u00f3s, cari\u00f1o. \u2014Adi\u00f3s. Se reuni\u00f3 con los otros ante la mesa y jugaron al Monopoly durante una hora. Stan fue el ganador. \u2014Es que los jud\u00edos somos estupendos cuando se trata de hacer dinero \u2013dijo Stan, mientras instalaba un hotel y dos grandes negocios en pleno centro\u2013. Todo el mundo lo sabe. \u2014Jes\u00fas, hazme jud\u00edo \u2013dijo Ben. Y todos rieron, porque Ben estaba casi en la quiebra. De vez en cuando Beverly miraba a Bill, observando sus manos limpias, sus ojos azules, el fino pelo rojo. Mientras \u00e9l mov\u00eda el peque\u00f1o zapato plateado que usaba como marcador, pens\u00f3: \\\"Si \u00e9l me tomara la mano, me sentir\u00eda tan feliz que podr\u00eda morir.\\\" En el pecho se le encendi\u00f3, por un instante, una c\u00e1lida luz. Sonri\u00f3 en secreto, mir\u00e1ndose las manos. 6. 483","El final de la noche fue casi descorazonador. Ben tom\u00f3 un cincel del estante y us\u00f3 un martillo para golpear los moldes por las l\u00edneas de corte. Se abrieron con facilidad. Dos peque\u00f1as bolas de plata cayeron a la mesa. En una de ellas se ve\u00eda, vagamente, parte de una fecha: 925. En la otra, l\u00edneas onduladas que pod\u00edan ser restos de la cabellera de la Libertad. Todos las miraron sin decir nada. Por fin, Stan tom\u00f3 una. \u2014Bastante peque\u00f1a \u2013observ\u00f3. \u2014Tambi\u00e9n lo era la piedra que David arroj\u00f3 contra Goliat \u2013apunt\u00f3 Mike\u2013. A m\u00ed me parecen poderosas. Ben se descubri\u00f3 asintiendo. \u00c9l opinaba lo mismo. \u2014\u00bfTt\u2013t\u2013terminamos? \u2013pregunt\u00f3 Bill. \u2014Terminamos \u2013confirm\u00f3 Ben\u2013. Toma. Y arroj\u00f3 el segundo bal\u00edn a Bill, sorprendi\u00e9ndolo tanto que el chico estuvo a punto de dejarlo pasar. Los balines circularon de mano en mano. Cada uno de ellos los observ\u00f3 de cerca, maravill\u00e1ndose ante su redondez, su peso, su misma existencia. Cuando volvieron a Ben, los retuvo en la mano mirando a Bill. \u2014\u00bfQu\u00e9 hacemos con ellos? \u2014D\u00e1\u2013d\u00e1selos a B\u2013beverly. \u2014\u00a1No! La mir\u00f3 con amabilidad, pero severo. \u2014B\u2013b\u2013bev, ya he\u2013hemos discut\u2013t\u2013tido esto y... \u2014Yo lo har\u00e9 \u2013asegur\u00f3 ella\u2013. Disparar\u00e9 la honda cuando llegue el momento. Si llega. Probablemente provocar\u00e9 que \\\"Eso\\\" nos mate a todos, pero lo har\u00e9. Eso s\u00ed: no quiero llevarlas a casa. Cualquiera de mis (\\\"mi padre\\\") padres podr\u00eda encontrarla. Y me armar\u00edan un esc\u00e1ndalo. \u2014\u00bfNo tienes ning\u00fan escondrijo? \u2013pregunt\u00f3 Richie\u2013. Yo tengo cuatro o cinco. \u2014Tengo uno \u2013dijo Beverly. Hab\u00eda una peque\u00f1a ranura en el fondo de su cama, donde a veces escond\u00eda cigarrillos, historietas y, recientemente, revistas de cine y de modas\u2013. Pero nada seguro para este caso. Gu\u00e1rdalas t\u00fa, Bill. Al menos, hasta que llegue el momento. \u2014Est\u00e1 bien \u2013acept\u00f3 \u00e9l. En ese momento, unas luces iluminaron el camino de entrada\u2013. Jol\u00edn, lle\u2013llegan t\u2013temprano. S\u2013s\u2013salgamos de a\u2013aqu\u00ed. Acababan de sentarse otra vez alrededor del tablero cuando Sharon Denbrough abri\u00f3 la puerta de la cocina. Richie puso los ojos en blanco e hizo adem\u00e1n de secarse la frente. Los otros rieron con ganas. Richie acababa de hacer un buen chiste. La madre entr\u00f3 un momento m\u00e1s tarde. \u2014Tu padre est\u00e1 esperando en el coche para llevar a tus amigos, Bill. \u2014Bu\u2013bu\u2013bueno, mam\u00e1 \u2013dijo \u00e9l\u2013. Ya t\u2013t\u2013termin\u00e1\u2013bamos. \u2014\u00bfQui\u00e9n gan\u00f3? \u2013pregunt\u00f3 Sharon, sonriendo a los amiguitos de su hijo con ojos brillantes. \\\"La ni\u00f1a ser\u00e1 muy bonita \u2013pens\u00f3\u2013. Probablemente dentro de uno o dos a\u00f1os no podremos dejarlos solos si hay ni\u00f1as en el grupo. Pero por el momento es demasiado pronto para que el sexo despierte.\\\" \u2014Ga\u2013gan\u00f3 St\u2013Stan \u2013dijo Bill\u2013. Los ju\u2013jud\u00edos son estu\u2013estupendos cuando s\u2013s\u2013se trata de hacer d\u2013d\u2013di\u2013nero. \u2014\u00a1Bill! \u2013exclam\u00f3 ella, horrorizada y enrojeciendo. Y tuvo que mirarlos a todos, asombrada, porque estaban aullando de risa, incluido Stan. El 484","asombro se convirti\u00f3 en algo parecido al miedo (aunque nada de eso dir\u00eda a su marido m\u00e1s tarde, en la cama). En el aire hab\u00eda una sensaci\u00f3n de electricidad est\u00e1tica, s\u00f3lo que mucho m\u00e1s poderosa y atemorizante. Tuvo la impresi\u00f3n de que si tocaba a cualquiera de esos ni\u00f1os recibir\u00eda una tremenda descarga. \\\"\u00bfQu\u00e9 les ha pasado?\\\", pens\u00f3, espantada. Tal vez hasta abri\u00f3 la boca para decir algo as\u00ed. Pero Bill ya estaba pidiendo disculpas, aunque con un fulgor travieso en los ojos, y Stan aseguraba que no importaba, que era s\u00f3lo un chiste. Y ella se sinti\u00f3 demasiado confundida. Prefiri\u00f3 no decir nada. De cualquier modo, fue un alivio que aquellos chicos se fueran y que su propio hijo, aquel desconcertante tartamudo, subiera a su cuarto y apagara la luz. 7. El d\u00eda en que el Club de los Perdedores se encontr\u00f3 finalmente con \\\"Eso\\\", en combate cuerpo a cuerpo, el d\u00eda en que \\\"Eso\\\" estuvo a punto de destripar a Ben Hanscom, fue el 25 de julio de aieh. Fue un d\u00eda caluroso, h\u00famedo y tranquilo. Ben recordaba claramente el clima: la \u00faltima jornada de calor. A partir de entonces se hab\u00eda instalado una temporada fresca y nubosa. Llegaron al 29 de Neibolt Street a eso de las diez de la ma\u00f1ana. Bill llevaba a Richie en \\\"Silver\\\"; Ben mostraba sus amplias nalgas a ambos lados del vencido asiento de su Raleigh. Beverly baj\u00f3 por Neibolt con su Schwinn de mujer, con el pelo rojo apartado de su frente por una banda verde. Mike lleg\u00f3 solo. Unos cinco minutos despu\u00e9s, aparecieron Stan y Eddie, caminando. \u2014\u00bfC\u2013c\u2013c\u00f3mo est\u00e1 tu bra\u2013brazo, E\u2013eeddie? \u2014Oh, m\u00e1s o menos. Me duele cuando me vuelvo de ese lado, dormido. \u00bfHas tra\u00eddo todo? En el cestillo de \\\"Silver\\\" hab\u00eda un envoltorio de lona. Bill lo sac\u00f3 para desplegarlo y entreg\u00f3 el tirachinas a Beverly, que lo tom\u00f3 con una peque\u00f1a mueca, en silencio. Tambi\u00e9n hab\u00eda all\u00ed una cajita de lata para pastillas de menta. Bill la abri\u00f3, mostrando los dos balines de plata. Todos los miraron en silencio agrupados en el ra\u00eddo prado de la casa donde s\u00f3lo parec\u00edan crecer hierbas malas. Bill, Richie y Eddie conoc\u00edan ya ese lugar; los otro observaban con curiosidad. \\\"Las ventanas parecen ojos \u2013pens\u00f3 Stan. Y su mano busc\u00f3 el librito que ten\u00eda en el bolsillo trasero toc\u00e1ndolo como para que le diese buena suerte. Llevaba ese libro consigo a casi todas partes; era la \\\"Gu\u00eda de p\u00e1jaros norteamericanos\\\", de M. K. Handy\u2013. Parecen ojos sucios y ciegos.\\\" \\\"Hiede \u2013pens\u00f3 Beverly\u2013. Lo huelo, pero no con la nariz exactamente.\\\" Mike pens\u00f3: \\\"Es como aquella vez en la fundici\u00f3n. Tiene el mismo ambiente... como si nos dijera que entremos.\\\" Ben pens\u00f3: \\\"\u00c9sta es una de las guaridas de \\\"Eso\\\", s\u00ed. Como los agujeros Morlock, por donde entra. y sale. Y \\\"Eso\\\" sabe que estamos aqu\u00ed. Espera que entremos.\\\" \u2014\u00bfE\u2013est\u00e1is se\u2013seguros de que\u2013de querer entrar? \u2013pregunt\u00f3 Bill. Todos lo miraron, p\u00e1lidos y solemnes. Nadie dijo que no. Eddie sac\u00f3 el inhalador del bolsillo y se aplic\u00f3 un buen disparo. \u2014Dame un poco \u2013dijo Richie. Eddie lo mir\u00f3, sorprendido, esperando el chiste. Richie tendi\u00f3 la mano. \u2014No es broma. \u00bfMe das un poco? Su amigo encogi\u00f3 el hombro sano, con un movimiento extra\u00f1amente descoyuntado, y le pas\u00f3 el inhalador. Richie lo hizo funcionar y aspir\u00f3 profundamente. \u2014Me hac\u00eda falta \u2013dijo, devolvi\u00e9ndoselo. Tosi\u00f3 un poco, pero sus ojos estaban serenos. \u2014\u00bfPuedo yo tambi\u00e9n? \u2013pregunt\u00f3 Stan. 485","As\u00ed, uno tras otro, usaron el inhalador de Eddie. Cuando el medicamento volvi\u00f3 a su due\u00f1o, Eddie lo guard\u00f3 en el bolsillo trasero de donde sobresal\u00eda el pico. Todos se volvieron para mirar la casa. \u2014\u00bfVive alguien en esta calle? \u2013pregunt\u00f3 Beverly en voz baja. \u2014En esta parte ya no \u2013respondi\u00f3 Mike\u2013. S\u00f3lo los vagabundos que permanecen por un tiempo y luego se van en los trenes de carga. \u2014Ellos no ven nada \u2013coment\u00f3 Stan\u2013. Est\u00e1n a salvo. En su mayor\u00eda, al menos. \u2013Mir\u00f3 a Bill\u2013. \u00bfCrees que los adultos pueden ver a \\\"Eso\\\", Bill? \u2014N\u2013n\u2013no lo s\u00e9. A\u2013a\u2013alguien debe de ha\u2013haber. \u2014Ojal\u00e1 conoci\u00e9ramos a alguien \u2013murmur\u00f3 Richie, ce\u00f1udo\u2013. Esto no es trabajo para chicos, \u00bfno os parece? Bill estaba de acuerdo. Cuando los hermanos Hardy se met\u00edan en l\u00edos, all\u00ed estaba Fenton Hardy para sacarlos. Lo mismo ocurr\u00eda con Hartson, el padre de Rick Brant, y hasta Nancy Drew ten\u00eda un padre que aparec\u00eda al instante si los malos la arrojaban, maniatada, a una mina desierta o algo por el estilo. \u2013Tendr\u00eda que haber alg\u00fan adulto con nosotros \u2013prosigui\u00f3 Richie, mirando la casa cerrada, de pintura desconchada, ventanas sucias y porche oscuro. Suspir\u00f3, cansado, y Ben sinti\u00f3, que por un momento, la decisi\u00f3n general vacilaba. Por fin, Bill dijo: \u2014Va\u2013va\u2013vamos a ech\u2013char un vist\u2013ttazo. Mi\u2013mi\u2013mirad. Caminaron hasta el lado izquierdo del porche donde el enrejado estaba suelto. Los rosales desmandados a\u00fan estaban all\u00ed... y aquellos que el leproso de Eddie hab\u00eda tocado al salir segu\u00edan negros y marchitos. \u2014\u00bfCon s\u00f3lo tocarlos los dej\u00f3 as\u00ed? \u2013pregunt\u00f3 Beverly, horrorizada. Bill asinti\u00f3. \u2014\u00bfE\u2013e\u2013est\u00e1is todos s\u2013s\u2013seguros? Por un momento no hubo respuesta. Ninguno estaba seguro, aunque sab\u00edan, por la expresi\u00f3n de Bill, que \u00e9l era capaz de entrar sin ellos. Adem\u00e1s, en la cara del l\u00edder hab\u00eda cierto embarazo. Como les hab\u00eda dicho anteriormente, George no hab\u00eda sido hermano de ellos. \\\"Pero todos los otros chicos \u2013pens\u00f3 Ben\u2013: Betty Ripson, Cheryl Lamonica, ese chico de los Clements, Eddie Corcoran, tal vez, Ronnie Grogan... hasta Patrick Hockstetter. Eso mata a los chicos, mierda.\\\" \u2014Ir\u00e9, Gran Bill \u2013dijo. \u2014Claro, joder \u2013repuso Beverly. \u2014Seguro \u2013dijo Richie\u2013. \u00bfO crees que vamos a perdernos la diversi\u00f3n, so capullo? Bill los mir\u00f3, con la garganta cerrada. Luego hizo un gesto de asentimiento y entreg\u00f3 a Beverly la caja de lata. \u2014Y t\u00fa, Bill, \u00bfest\u00e1s seguro? \u2014Se\u2013se\u2013seguro. Ella asinti\u00f3, horrorizada por la responsabilidad y encantada por su confianza. Abri\u00f3 la cajita, sac\u00f3 las municiones y guard\u00f3 una en el bolsillo delantero de sus pantalones. Puso la otra en la honda de goma del Bullseye y cerr\u00f3 la mano. Sent\u00eda la bolita bien apretada contra su pu\u00f1o; aunque fr\u00eda al principio, se iba entibiando lentamente. \u2014Vamos \u2013dijo con voz no demasiado firme\u2013. Vamos, antes de que me arrepienta. Bill hizo un gesto de asentimiento y clav\u00f3 la mirada, en Eddie. \u2014\u00bfPo\u2013po\u2013p\u2013podr\u00e1s, E\u2013e\u2013eddie? El chico asinti\u00f3. 486","\u2014Por supuesto. La \u00faltima vez estaba solo. Esta vez estoy con mis amigos, \u00bfme explico? Los mir\u00f3, sonriendo. Su expresi\u00f3n era t\u00edmida, fr\u00e1gil y muy hermosa. Richie le dio una palmada en la espalda. \u2014As\u00ed me gusta, se\u00f1orrr. Si alguien quiere robarrrle el inhaladorrr, lo matamos lenta y dolorrrosamente. \u2014Qu\u00e9 mal te sale el tono alem\u00e1n, Richie \u2013sonri\u00f3 Bev. \u2014Deb\u2013debajo del p\u2013p\u2013porche \u2013dijo Bill\u2013. Se\u2013se\u2013guidme todos. Despu\u00e9s, al s\u2013s\u2013s\u00f3tano. \u2014Si t\u00fa vas delante y esa cosa salta sobre ti, \u00bfqu\u00e9 hago? \u2013pregunt\u00f3 Beverly\u2013. \u00bfDisparo a trav\u00e9s de ti? \u2014S\u00ed, si es n\u2013n\u2013necesario. P\u2013p\u2013pero su\u2013sugiero q\u2013q\u2013que trates pri\u2013primero de dar la vu\u2013 vuelta. Richie ri\u00f3 nerviosamente. \u2014R\u2013r\u2013revis\u2013revisaremos toda la c\u2013ccasa, s\u2013s\u2013si hace f\u2013f\u2013falta. \u2013Bill se encogi\u00f3 de hombros\u2013. Q\u2013q\u2013quiz\u00e1 no haya n\u2013n\u2013nada. \u2014\u00bfTe parece? \u2013pregunt\u00f3 Mike. \u2014No \u2013dijo Bill\u2013. \\\"Es\u2013s\u2013so\\\" est\u00e1 a\u2013a\u2013aqu\u00ed. Ben tambi\u00e9n estaba seguro. La casa de Neibolt Street parec\u00eda envuelta en un vaho letal. No estaba a la vista, pero se lo pod\u00eda percibir. Se humedeci\u00f3 los labios con la lengua. \u2014\u00bfLi\u2013listos? \u2013pregunt\u00f3 Bill. Todos se volvieron para mirarle. \u2014Listos, Bill \u2013dijo Richie. \u2014V\u2013v\u2013vamos. S\u00edg\u2013s\u00edgueme de ce\u2013cerca, B\u2013beverly. Se dej\u00f3 caer de rodillas y avanz\u00f3 a rastras por entre los rosales marchitos hasta meterse debajo del porche. 8. Entraron por este orden: Bill, Beverly, Ben, Eddie, Richie, Stan y Mike. Las hojas, debajo del porche, crepitaban dejando escapar un olor viejo y agrio. Ben arrug\u00f3 la nariz. \u00bfAlguna vez hab\u00eda percibido ese olor en las hojas muertas? Estaba seguro de que no. Y entonces lo asalt\u00f3 una idea desagradable. Esas hojas ol\u00edan como deb\u00edan de oler las momias un momento despu\u00e9s de que el arque\u00f3logo abriese el ata\u00fad: a polvo y a amargo \u00e1cido t\u00e1nico. Bill hab\u00eda llegado a la ventana rota del s\u00f3tano y estaba mirando hacia dentro. Beverly se arrastr\u00f3 hasta su lado. \u2014\u00bfVes algo? Bill sacudi\u00f3 la cabeza. \u2014P\u2013p\u2013pero eso n\u2013n\u2013no qui\u2013quiere decir n\u2013n\u2013nada. M\u2013m\u2013mira: ah\u00ed est\u2013t\u2013t\u00e1 el carb\u00f3n p\u2013p\u2013por donde salimos Ri\u2013RiRichie y yo. Ben, que miraba por entre ambos, vio el carb\u00f3n. Adem\u00e1s del susto, sent\u00eda cierta excitaci\u00f3n que recibi\u00f3 de buen grado al reconocerla instintivamente como arma. Ese mont\u00f3n de carb\u00f3n era una se\u00f1al distintiva en el paisaje, que uno s\u00f3lo conoc\u00eda por libros o por conversaciones ajenas. Bill gir\u00f3 en redondo y se desliz\u00f3 por la ventana. Beverly entreg\u00f3 el tirachinas a Ben pleg\u00e1ndole los dedos sobre la honda y la bolita acurrucada en ella. \u2014D\u00e1mela en cuanto llegue abajo \u2013le pidi\u00f3\u2013. Inmediatamente. 487","\u2014Entendido. Ella se dej\u00f3 caer con agilidad. Para Ben, por lo menos, hubo un instante deslumbrador cuando los faldones de la blusa se le escaparon de los vaqueros, descubriendo un vientre blanco y plano. Tambi\u00e9n la emoci\u00f3n de sentir sus manos al recibir el Bullseye. \u2014Ya la tengo. Baja t\u00fa. Ben gir\u00f3 en redondo y empez\u00f3 a retorcerse para pasar por la ventana. Habr\u00eda debido prever lo que ocurri\u00f3 de inmediato; era casi inevitable que se atascara. Su trasero choc\u00f3 con el marco de la ventana y no le permiti\u00f3 avanzar m\u00e1s. Trat\u00f3 de salir y se dio cuenta, horrorizado, de que pod\u00eda ir hacia fuera, pero con grave peligro de que los pantalones (y quiz\u00e1 tambi\u00e9n los calzoncillos) se le bajaran hasta las rodillas. Y all\u00ed quedar\u00eda, con su enorme trasero pr\u00e1cticamente en la cara de su amada. \u2014\u00a1Date prisa! \u2013dijo Eddie. Ben tirone\u00f3 ce\u00f1udamente con ambas manos. Por un momento le fue imposible moverse, pero al fin sus posaderas atravesaron el agujero. Los vaqueros le ci\u00f1eron dolorosamente las ingles estruj\u00e1ndole los test\u00edculos. La parte alta de la ventana le enrosc\u00f3 la camisa hasta los om\u00f3platos. Ahora era la barriga lo que le imped\u00eda seguir. \u2014H\u00fandela, Ben \u2013dijo Richie entre risitas hist\u00e9ricas\u2013. Si no la hundes, tendremos que enviar a Mike por el tractor de su padre para sacarte de ah\u00ed. \u2014Bip\u2013bip, Richie \u2013dijo Ben, apretando los dientes. Hundi\u00f3 el est\u00f3mago tanto como pudo, luchando contra el p\u00e1nico y la claustrofobia. Su cara se hab\u00eda puesto roja, brillante de sudor. El agrio olor de las hojas segu\u00eda en su nariz, sofocante. \u2014\u00a1Bill! \u00bfNo pod\u00e9is tirar de m\u00ed? Sinti\u00f3 que Bill lo sujetaba por un tobillo y Beverly por el otro. Volvi\u00f3 a hundir el est\u00f3mago Y. un momento despu\u00e9s, ca\u00eda a tumbos por la ventana. Bill lo sostuvo y ambos estuvieron a punto de caer. Ben no se atrev\u00eda a mirar a la chica. Nunca en su vida se hab\u00eda sentido tan avergonzado como en ese momento. \u2014\u00bfE\u2013e\u2013est\u00e1s bien, t\u00edo? \u2014S\u00ed. Bill solt\u00f3 una risa temblorosa. Beverly le imit\u00f3 y un momento despu\u00e9s Ben tambi\u00e9n pudo re\u00edr un poco, aunque pasar\u00edan a\u00f1os antes de que pudiese ver algo remotamente divertido en lo que acababa de ocurrir. \u2014\u00a1Eh! \u2013llam\u00f3 Richie desde arriba. Eddie necesita ayuda. \u2014Va\u2013vale \u2013dijo Bill. \u00c9l y Ben se colocaron bajo la ventana. Eddie entr\u00f3 desliz\u00e1ndose sobre la espalda. Bill le cogi\u00f3 las piernas por encima de las rodillas. \u2014Cuidado \u2013pidi\u00f3 el chico con voz quejumbrosa y asustada\u2013. Tengo cosquillas. \u2014Ram\u00f3n tiene cosquillas, se\u00f1orrr \u2013anunci\u00f3 la voz de Richie, convertida en la de Pancho Villa, Ben sujet\u00f3 a Eddie por la cintura tratando de no tocar el yeso ni el cabestrillo. Entre \u00e9l y Bill lograron pasar a Eddie por la ventana del s\u00f3tano como si se tratara de un cad\u00e1ver. Eddie solt\u00f3 un grito, pero eso fue todo. \u2014\u00bfE\u2013e\u2013eddie? \u2014S\u00ed \u2013dijo el chico\u2013. Est\u00e1 bien. No hay problema. Pero de la frente le brotaban grandes gotas de sudor y respiraba con alientos breves, r\u00e1pidos. Sus ojos recorrieron el s\u00f3tano. Bill volvi\u00f3 a retroceder. Beverly estaba a poca distancia, con el tirachinas listo para disparar en caso necesario. Sus ojos no dejaban de escrutar el s\u00f3tano. Richie baj\u00f3 a continuaci\u00f3n seguido por Stan y Mike. Todos ellos se mov\u00edan con una suave gracia que Ben les envidi\u00f3. Por fin estuvieron todos en el s\u00f3tano donde Bill y Richie hab\u00edan visto a \\\"Eso\\\" s\u00f3lo un mes antes. 488","La habitaci\u00f3n estaba en penumbras, pero no a oscuras. Por las ventanas se filtraba una luz crepuscular que formaba charcos en el sucio suelo. El s\u00f3tano pareci\u00f3 muy grande a los ojos de Ben, casi demasiado grande, como si estuviese presenciando alg\u00fan tipo de ilusi\u00f3n \u00f3ptica. Por arriba se entrecruzaban vigas polvorientas. Las tuber\u00edas de la caldera estaban herrumbradas. Una especie de trapo blanco, polvoriento, pend\u00eda de los ca\u00f1os de agua en mugrientos cordeles. El olor se percib\u00eda tambi\u00e9n all\u00ed abajo, un olor amarillo, sucio. Ben pens\u00f3: \\\"\\\"Eso\\\" est\u00e1 aqu\u00ed, sin duda. Desde luego que est\u00e1.\\\" Bill ech\u00f3 a andar hacia la escalera y los otros lo siguieron. Se detuvo ante el primer escal\u00f3n para mirar abajo. Meti\u00f3 el pie y sac\u00f3 algo. Todos miraron aquel objeto sin decir palabra: era un guante blanco de payaso, ya sucio de polvo. \u2014A\u2013a\u2013arriba \u2013orden\u00f3. Al subir, salieron a una cocina mugrienta. Hab\u00eda una sola silla, de respaldo recto, en el centro del lin\u00f3leo irregular. Era todo el mobiliario. En un rinc\u00f3n se amontonaban botellas de vino vac\u00edas. Ben vio otras en la despensa. All\u00ed se ol\u00eda a alcohol y a cigarrillos rancios. \u00c9sos eran los olores que dominaban, pero el otro olor tambi\u00e9n estaba all\u00ed, cada vez m\u00e1s fuerte. Beverly se acerc\u00f3 a los armarios y abri\u00f3 uno. De inmediato solt\u00f3 un grito penetrante: una rata de color negro pardusco le salt\u00f3 casi a la cara. Cay\u00f3 en la mesa y los fulmin\u00f3 a todos con sus ojos negros. Beverly, sin dejar de gritar, levant\u00f3 el tirachinas y tens\u00f3 la honda. \u2014\u00a1No! \u2013rugi\u00f3 Bill. Ella se volvi\u00f3 para mirarlo, p\u00e1lida y aterrorizada. Luego hizo un gesto de asentimiento y afloj\u00f3 el brazo sin haber disparado. Pero Ben comprendi\u00f3 que hab\u00eda estado a punto de hacerlo. La chica retrocedi\u00f3 lentamente, tropez\u00f3 con Ben y dio un respingo. \u00c9l la rode\u00f3 con un brazo, estrech\u00e1ndola. La rata se escabull\u00f3 por la mesa hasta el extremo, salt\u00f3 al suelo y desapareci\u00f3 por la despensa. \u2014Quer\u00eda hacerme disparar \u2013dijo Beverly con voz d\u00e9bil\u2013. Que usara una de nuestras dos \u00fanicas municiones \u2014S\u00ed \u2013confirm\u00f3 Bill\u2013. Es c\u2013c\u2013como ese c\u2013c\u2013campo de ad\u2013diestramiento del FBI. T\u2013t\u2013te hacen ca\u2013caminar p\u2013p\u2013por una c\u2013c\u2013calle de d\u2013d\u2013decorado, por d\u2013ddonde salen b\u2013blancos. Si di\u2013disparas contra la g\u2013g\u2013gente hon\u2013honrada y no s\u00f3lo c\u2013c\u2013contra los ma\u2013maleantes, pipierdes p\u2013p\u2013puntos. \u2014No puedo hacerlo, Bill \u2013dijo ella\u2013. Voy a arruinarlo todo. Toma. Ll\u00e9valo t\u00fa. Le tend\u00eda el Bullseye, pero Bill sacudi\u00f3 la cabeza. \u2014D\u2013d\u2013debes ser t\u00fa, Beverly., En otro de los armarios se oy\u00f3 una especie de maullido. Richie se acerc\u00f3. \u2014\u00a1No te acerques demasiado! \u2013exclam\u00f3 Stan\u2013. Podr\u00eda... Richie ech\u00f3 una mirada dentro y se volvi\u00f3 con expresi\u00f3n de asco. El golpe con que cerr\u00f3 el armario produjo un eco muerto en la casa vac\u00eda. \u2014Una camada de ratas. \u2013Parec\u00eda enfermo\u2013. La m\u00e1s grande que he visto. Tal vez la m\u00e1s grande del mundo. \u2013Se frot\u00f3 la boca con el dorso de la mano\u2013. Hay cientos de cr\u00edas all\u00ed dentro. Las colas... tienen las colas enredadas, Bill. Como atadas. \u2013Hizo una mueca\u2013. Como serpientes. Todos miraron la puerta del armario; el chillido era apagado pero audible. \\\"Ratas \u2013pens\u00f3 Ben, mirando la cara p\u00e1lida de Bill, la cenicienta de Mike\u2013. Todo el mundo teme a las ratas. Y \\\"Eso\\\" tambi\u00e9n lo sabe. \u2014V\u2013Vamos \u2013dijo Bill\u2013. Aqu\u00ed, e\u2013een Nei\u2013neibolt Street, la div\u2013diversi\u00f3n nunca se ac\u2013acaba. Siguieron por el vest\u00edbulo delantero. All\u00ed se entremezclaban los desagradables olores a yeso podrido y orina rancia. Por los vidrios sucios pudieron echar un vistazo a la calle y ver sus bicicletas. Las de Bev y Ben estaban erguidas sobre sus soportes. La de Bill, apoyada contra un tronco de arce. A Ben le pareci\u00f3 que las bicicletas estaban a mil kil\u00f3metros de distancia, como si las viera por un telescopio al rev\u00e9s. La calle desierta, con sus escasos parches de asfalto, el cielo h\u00famedo y deste\u00f1ido, el \\\"ding\u2013ding\u2013ding\\\" de una locomotora que se desviaba por una v\u00eda lateral, todas esas cosas le parec\u00edan sue\u00f1os, alucinaciones. Lo real era ese escu\u00e1lido vest\u00edbulo con sus hedores y sus 489","sombras. En un rinc\u00f3n hab\u00eda un mont\u00f3n de fragmentos pardos: una botella de cerveza rota. En otro, mojada y henchida, una revista con fotograf\u00edas de mujeres. La chica de la portada se inclinaba sobre una silla con la falda recogida, mostrando la parte alta de sus medias de red y sus bragas negras. La foto no era especialmente sexy, en opini\u00f3n de Ben; tampoco le molest\u00f3; que Beverly la viera. La humedad hab\u00eda dado un color amarillento a la piel de la mujer y llenado de arrugas la superficie de su cara. Su mirada salaz se hab\u00eda convertido en la mueca libidinosa de una prostituta muerta. (A\u00f1os despu\u00e9s, mientras Ben relataba esto, Bev grit\u00f3 s\u00fabitamente, sobresaltando a todos, que no se limitaban a escuchar el relato sino que estaban reviviendo el episodio: \\\"\u00a1Era ella! \u00a1La se\u00f1ora Kersh! \u00a1Era ella!\\\") Ante los ojos de Ben, la vieja\u2013joven de la revista gui\u00f1\u00f3 el ojo y mene\u00f3 el trasero en una lasciva invitaci\u00f3n. Fr\u00edo, pero sudando, Ben apart\u00f3 la vista. Bill abri\u00f3 una puerta a la izquierda y todos lo siguieron a una gran habitaci\u00f3n que, antiguamente, pod\u00eda haber sido la sala. De la l\u00e1mpara pend\u00eda un arrugado par de pantalones verdes. Como el s\u00f3tano, esa habitaci\u00f3n parec\u00eda demasiado grande, casi tan larga como un vag\u00f3n de carga, demasiado para una casa tan peque\u00f1a como parec\u00eda desde fuera... \\\"Oh, pero eso era fuera\\\", dijo una voz nueva dentro de su mente, una voz jocosa y chillona. Ben tuvo la s\u00fabita certeza de estar oyendo a Pennywise en persona; Pennywise le estaba hablando por alg\u00fan descabellado aparato de radio mental. \\\"Fuera las cosas siempre parecen m\u00e1s peque\u00f1as de lo que son, \u00bfverdad, Ben?\\\" \u2014Vete \u2013susurr\u00f3. Richie se volvi\u00f3 a mirarlo, p\u00e1lido y tenso. \u2014\u00bfHas dicho algo? Ben sacudi\u00f3 la cabeza. La voz hab\u00eda desaparecido. Eso era lo importante. Sin embargo (\\\"fuera\\\") hab\u00eda comprendido. Esa casa era un sitio especial, una especie de estaci\u00f3n, uno de los muchos lugares de Derry por donde \\\"Eso\\\" encontraba su salida al mundo superior. Esa casa maloliente y podrida en la que todo estaba mal. No s\u00f3lo porque parec\u00eda demasiado grande: tambi\u00e9n los \u00e1ngulos estaban mal y la perspectiva no ten\u00eda sentido. Ben estaba de pie junto a la puerta que se abr\u00eda entre la sala y el vest\u00edbulo, mientras los otros se alejaban de \u00e9l por un espacio que, de pronto, le pareci\u00f3 tan amplio como el parque Bassey. Sin embargo, a medida que se alejaban, parec\u00edan tornarse m\u00e1s grandes en vez de m\u00e1s peque\u00f1os. El suelo se arqueaba hacia abajo y... Mike se volvi\u00f3 y llam\u00f3: \u2014\u00a1Ben! Ben vio la alarma en su rostro. \u2014\u00a1Ac\u00e9rcate! \u00a1Te est\u00e1s quedando atr\u00e1s! Apenas si oy\u00f3 esa \u00faltima palabra. Se distanciaba, como si los otros se estuviesen alejando en un tren expreso. S\u00fabitamente aterrorizado, ech\u00f3 a correr. Detr\u00e1s de \u00e9l, la puerta se cerr\u00f3 con un ruido ahogado. Grit\u00f3... y algo pareci\u00f3 barrer el aire a sus espaldas agit\u00e1ndole la camisa. Mir\u00f3 atr\u00e1s, pero no hab\u00eda nada. Eso no alter\u00f3 su convencimiento de que algo hab\u00eda pasado por all\u00ed. Alcanz\u00f3 a los otros, jadeando, sin aliento. Habr\u00eda jurado que \u2013acababa de correr un kil\u00f3metro, pero cuando mir\u00f3 atr\u00e1s, la pared opuesta del vest\u00edbulo estaba apenas a tres metros. Mike le apret\u00f3 el hombro con tanta fuerza que le hizo da\u00f1o. \u2014Me has asustado, t\u00edo \u2013dijo. Richie, Stan y Eddie lo miraban interrogativamente\u2013. Se le ve\u00eda \\\"peque\u00f1o\\\" \u2013dijo Mike\u2013. Como si estuviese a un kil\u00f3metro de distancia. 490","\u2014\u00a1Bill! Bill se volvi\u00f3 a mirarlo., \u2014Tenemos que asegurarnos de que nadie se aparta \u2013jade\u00f3 Ben\u2013. Esta casa... es como la casa embrujada de los parques de diversiones o algo as\u00ed. Nos perderemos. Creo que \\\"Eso\\\" quiere que nos perdamos. Que nos separemos. Bill lo mir\u00f3 con los labios apretados. \u2014E\u2013est\u00e1 bien \u2013dijo\u2013. To\u2013to\u2013todos unidos. N\u2013n\u2013nada de sep\u2013separarse. Todos asintieron, asustados, arracimados contra la pared del vest\u00edbulo. La mano de Stan busc\u00f3 a tientas el libro de los p\u00e1jaros en el bolsillo trasero. Eddie ten\u00eda su inhalador en la mano, apretando y soltando, apretando y soltando, como un alfe\u00f1ique dedicado a aumentar sus m\u00fasculos con una pelota de tenis. Bill abri\u00f3 la puerta y se encontr\u00f3 con otro vest\u00edbulo m\u00e1s estrecho. El empapelado, que ten\u00eda un estampado de rosas y elfos con gorros verdes, se estaba desprendiendo del yeso esponjoso. Las manchas amarillas de la humedad esparc\u00edan anillos seniles en el cielo raso. Un chorro de luz mohosa entraba por una ventana sucia, en el otro extremo. De pronto, el corredor pareci\u00f3 alargarse. El cielo raso se elev\u00f3 y empez\u00f3 a estrecharse sobre ellos como un extra\u00f1o cohete. Las puertas crecieron hacia arriba, alargadas como caramelo blando. las caras de los elfos se volvieron largas y extra\u00f1as; sus ojos eran agujeros negros y sangrantes. Stan solt\u00f3 un grito y se llev\u00f3 las manos a los ojos. \u2014\u00a1N\u2013no no es re\u2013real! \u2013grit\u00f3 Bill. \u2014\u00a1S\u00ed que es real! \u2013aull\u00f3 Stan, hundiendo sus peque\u00f1os pu\u00f1os contra los ojos\u2013. \u00a1Es real y t\u00fa lo sabes, por Dios, me estoy volviendo loco, esto es una locura, esto es una locura...! \u2014\u00a1Mi\u2013mi\u2013mira! \u2013vocifer\u00f3 Bill. Y todos ellos (Ben con la cabeza d\u00e1ndole vueltas) vieron que Bill se agachaba, enrosc\u00e1ndose, y se arrojaba s\u00fabitamente hacia arriba. Su pu\u00f1o cerrado golpe\u00f3 contra nada, absolutamente nada, pero se oy\u00f3 un fuerte ruido de rotura. El yeso cay\u00f3 de un lugar donde ya no hab\u00eda cielo raso... y de pronto lo vieron. El pasillo volvi\u00f3 a ser un pasillo, estrecho, sucio, de techo bajo, pero cuyas paredes ya no se estiraban hacia la eternidad. Bill los miraba, frot\u00e1ndose la mano lastimada, harinosa de yeso. Arriba se ve\u00eda la clara marca dejada por su pu\u00f1o. \u2014N\u2013n\u2013no es re\u2013real \u2013dijo a todos\u2013. S\u2013s\u2013s\u00f3lo una fa\u2013f\u2013fachada f\u2013f\u2013falsa. \u2014Para ti, tal vez \u2013dijo Stan sombr\u00edamente. Su rostro mostraba espanto y horror. Mir\u00f3 en derredor, como si ya no supiera d\u00f3nde estaba. Al percibir el hedor agrio que rezumaban sus poros, Ben, que se hab\u00eda alegrado demasiado por la victoria de Bill, volvi\u00f3 a asustarse. Stan estaba a punto de derrumbarse. Pronto se pondr\u00eda hist\u00e9rico y volver\u00eda a gritar. Y entonces \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda? \u2014Para ti \u2013repiti\u00f3 Stan\u2013. Pero si yo hubiese intentado eso, no habr\u00eda pasado nada. Porque... t\u00fa tienes a tu hermano, Bill, pero yo no tengo nada. Recorri\u00f3 el entorno con la vista: primero el sal\u00f3n, que hab\u00eda cobrado una tonalidad parda, sombr\u00eda, tan densa y neblinosa que apenas se ve\u00eda la puerta por donde hab\u00edan entrado. Luego, el pasillo, iluminado pero tambi\u00e9n oscuro, tambi\u00e9n mugriento, tambi\u00e9n completamente inveros\u00edmil. Los elfos hac\u00edan cabriolas en el papel podrido bajo las rosas. El sol refulg\u00eda en los vidrios de la ventana, en el extremo del pasillo. Y Ben comprendi\u00f3 que si llegaban hasta all\u00ed encontrar\u00edan moscas muertas... m\u00e1s vidrios rotos \u00bfy qu\u00e9 m\u00e1s? \u00bfLas tablas del suelo separadas para hacerlos caer a una mortal oscuridad donde esperaban dedos codiciosos? Stan ten\u00eda raz\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo se les hab\u00eda ocurrido entrar en su guarida sin m\u00e1s protecci\u00f3n que dos rid\u00edculos balines de plata y un in\u00fatil tirachinas? Vio que el p\u00e1nico de Stan saltaba de uno a otro, como un incendio de prados arrastrado por el viento. Se ensanch\u00f3 en los ojos de Eddie, abri\u00f3 la boca de Bev en una exclamaci\u00f3n herida, hizo que Richie se ajustara las gafas con ambas manos para mirar alrededor como si temiera encontrarse con un enemigo pis\u00e1ndole los talones. Temblaban, al borde de huir atropelladamente. Casi hab\u00edan olvidado la recomendaci\u00f3n de Bill 491","de no separarse. Escuchaban al p\u00e1nico que, con la fuerza de un vendaval, aullaba entre sus o\u00eddos. Como en un sue\u00f1o, Ben oy\u00f3 la voz de la se\u00f1orita Davies, la ayudante de biblioteca, que le\u00eda a los peque\u00f1os: \\\"\u00bfQui\u00e9n camina, \\\"trip\u2013trap\\\", sobre mi puente?\\\" Y los vio, vio a los ni\u00f1os inclinados hacia adelante, silenciosos y solemnes, reflejando en los ojos la eterna fascinaci\u00f3n del cuento de hadas: \u00bfSer\u00eda el monstruo derrotado... o se los comer\u00eda? \u2014\u00a1Yo no tengo nada! \u2013gimi\u00f3 Stan Uris. Parec\u00eda muy peque\u00f1o, casi tanto como para escurrirse entre las rendijas del suelo, como una carta humana\u2013. \u00a1T\u00fa tienes a tu hermano, t\u00edo, pero yo no tengo nada.! \u2014\u00a1S\u2013s\u2013s\u00ed ti\u2013ti\u2013tienes! \u2013chill\u00f3 Bill. Aferr\u00f3 a Stan y Ben y gimi\u00f3 mentalmente: \\\"No, Bill, por favor, as\u00ed actuar\u00eda Henry, si act\u00faas as\u00ed \\\"Eso\\\" nos matar\u00e1 a todos ahora mismo.\\\" Bill hizo girar a Stan con mano ruda y le arranc\u00f3 el librito del bolsillo trasero. \u2014\u00a1Dame eso! \u2013vocifer\u00f3 Stan, ech\u00e1ndose a llorar. Los otros, asustados, se apartaron de Bill, cuyos ojos parec\u00edan despedir llamas. Su frente relumbraba como una l\u00e1mpara. Present\u00f3 el libro a Stan como un sacerdote presenta la cruz a un vampiro. \u2014T\u2013t\u2013tienes tus pa\u2013p\u2013p\u2013p\u2013pa... Gir\u00f3 la cabeza hacia arriba con los tendones del cuello salientes, la nuez como una punta de flecha clavada en su garganta. Ben estaba lleno de miedo y piedad por su amigo Bill Denbrough, pero tambi\u00e9n experimentaba una fuerte sensaci\u00f3n de maravilloso alivio. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda dudado de Bill? \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda podido alguno de ellos dudar de Bill? \\\"Oh, Bill, dilo, por favor, \u00bfno puedes decirlo?\\\" Y Bill, de alg\u00fan modo, lo dijo: \u2014Tienes tus pa\u2013pa\u2013pa\u2013p... \u00a1\\\"P\u00e1jaros\\\"! Arroj\u00f3 el libro a Stan. El ni\u00f1o jud\u00edo lo tom\u00f3 mirando a Bill sin decir palabra. En las mejillas le reluc\u00edan las l\u00e1grimas. Apret\u00f3 el libro hasta que los dedos se le pusieron blancos. Bill lo mir\u00f3. Luego mir\u00f3 a los otros. \u2014V\u2013v\u2013vamos \u2013orden\u00f3. \u2014\u00bfCrees que los p\u00e1jaros servir\u00e1n de algo? \u2013pregunt\u00f3 Stan en voz baja y ronca. \u2014En la torre\u2013dep\u00f3sito te sirvieron, \u00bfno? \u2013apunt\u00f3 Bev. Stan la mir\u00f3, inseguro. Richie le dio una palmada en el hombro. \u2014Vamos, Stan, amigo \u2013lo alent\u00f3\u2013. \u00bfEres hombre o rat\u00f3n? \u2014Debo de ser hombre \u2013respondi\u00f3 Stan, tembloroso, limpi\u00e1ndose las l\u00e1grimas con el dorso de la mano\u2013. Que yo sepa, los ratones no se cagan en los pantalones. Rieron, y Ben habr\u00eda jurado que la casa se apartaba de ellos, de ese sonido alegre. Mike gir\u00f3. \u2014Esa habitaci\u00f3n grande, la que dejamos atr\u00e1s. \u00a1Mirad! Miraron. El sal\u00f3n estaba ya casi negro. No era humo, no era gas; s\u00f3lo negrura, una negrura casi s\u00f3lida. El aire hab\u00eda sido privado de su luz. La negrura parec\u00eda rodar y doblarse ante sus miradas, casi coagulada en rostros. \u2014V\u2013v\u2013vamos. Volvieron la espalda a lo negro y siguieron caminando por el pasillo. Hab\u00eda tres puertas en \u00e9l: dos con sucios pomos de porcelana blanca; la tercera, con un simple agujero donde hubiera debido estar el pomo. Bill hizo girar el picaporte y empuj\u00f3 para abrir. Bev, pegada a \u00e9l, levant\u00f3 el Bullseye. Ben retrocedi\u00f3, consciente de que los otros estaban haciendo lo mismo, agrup\u00e1ndose detr\u00e1s de Bill como perdices asustadas. Aquello era un dormitorio; estaba vac\u00edo. S\u00f3lo hab\u00eda un colch\u00f3n manchado. Los herrumbrados fantasmas de los alambres en espiral, que formaban un somier desaparecido mucho tiempo atr\u00e1s, hab\u00edan quedado tatuados en el pellejo amarillo del colch\u00f3n. Ante la \u00fanica ventana, se balanceaban los girasoles. 492","\u2014No hay nada... \u2013comenz\u00f3 Bill. Y entonces el colch\u00f3n empez\u00f3 a inflarse y a desinflarse, r\u00edtmicamente. De pronto se desgarr\u00f3 por el medio dejando escapar un l\u00edquido negro, pegajoso, que manch\u00f3 el relleno y corri\u00f3 por el suelo hacia la puerta en largos cordones. \u2014\u00a1Cierra, Bill! \u2013grit\u00f3 Richie. \u00a1Cierra esa maldita puerta! Bill cerr\u00f3 de un portazo y mir\u00f3 a sus compa\u00f1eros, asintiendo. \u2014Vamos. Apenas hab\u00eda tocado el pomo de la segunda puerta, al otro lado del estrecho pasillo, empez\u00f3 a sonar aquel alarido zumbante detr\u00e1s de la madera barata. 9. Hasta Bill retrocedi\u00f3 ante ese grito agudo, inhumano. Ben tuvo la sensaci\u00f3n de que aquel ruido pod\u00eda volverlo loco; imagin\u00f3 un grillo gigantesco detr\u00e1s de la puerta, como en esas pel\u00edculas donde la radiactividad hace crecer a todos los bichos. No habr\u00eda podido correr, aunque ese espanto zumbador hubiese astillado los paneles de la puerta para acariciarlo con sus grandes patas peludas. Not\u00f3 que, junto a \u00e9l, Eddie respiraba con jadeos dificultosos. El grito creci\u00f3 en intensidad sin perder su cualidad de insecto. Bill retrocedi\u00f3 un paso m\u00e1s. Su cara ya no ten\u00eda sangre. Bajo los ojos abultados, los labios eran s\u00f3lo una cicatriz purp\u00farea. \u2014\u00a1Dispara, Beverly! \u2013se oy\u00f3 gritar Ben\u2013. \u00a1Dispara a trav\u00e9s de la puerta! \u00a1Dispara antes de que nos atrape! El sol ca\u00eda por la sucia ventana del extremo con un peso febril. Beverly levant\u00f3 el Bullseye como si estuviese dormida, mientras el grito se hac\u00eda m\u00e1s alto, m\u00e1s alto... Pero antes de que ella pudiese tensar la honda, Mike grit\u00f3: \u2014\u00a1No! \u00a1No! \u00a1No tires, Bev! Jol\u00edn, c\u00f3mo no me di cuenta... Incre\u00edblemente, Mike estaba riendo. Se adelant\u00f3 para abrir la puerta de un fuerte empuj\u00f3n. La madera se desprendi\u00f3 de la jamba hinchada con un ruido chirriante. \u2014\u00a1Es un silbador! \u00a1Un simple silbador para espantar a los cuervos! La habitaci\u00f3n estaba vac\u00eda. En el suelo hab\u00eda una lata con ambos extremos cortados. En el medio ten\u00eda un trozo de cordel encerado, bien tenso y anudado contra los agujeros perforados en la lata. Aunque en la habitaci\u00f3n no hab\u00eda brisa alguna (la \u00fanica ventana estaba cerrada y cubierta con tablas puestas al azar, por donde pasaban ranuras de luz) no cab\u00eda duda de que el zumbido proven\u00eda de la lata. Mike se acerc\u00f3 a ella y le solt\u00f3 una patada. El zumbido ces\u00f3 de inmediato mientras la lata iba a parar a un rinc\u00f3n. \u2014S\u00f3lo un silbador para alejar a los cuervos \u2013explic\u00f3 a los otros, como excus\u00e1ndose\u2013. No es nada. S\u00f3lo un truco barato. Pero yo no soy un cuervo. \u2013Mir\u00f3 a Bill, a\u00fan sonriente\u2013. Todav\u00eda tengo miedo a \\\"Eso\\\", creo que a todos nos da miedo. Pero \\\"Eso\\\" tambi\u00e9n nos teme a nosotros. Sabes, creo que \\\"Eso\\\" est\u00e1 muy asustado. Bill asinti\u00f3. \u2014Pi\u2013pi\u2013pienso lo mmmmismo. Se acercaron a la \u00faltima puerta del pasillo. Bill pas\u00f3 el dedo por el agujero donde hubiese debido estar el picaporte. En ese momento, Ben comprendi\u00f3 que all\u00ed terminar\u00eda todo; detr\u00e1s de esa puerta no hab\u00eda triqui\u00f1uelas. El olor era m\u00e1s potente y tambi\u00e9n la mareante sensaci\u00f3n de dos fuerzas opuestas que se arremolinan en torno a ellos. Ech\u00f3 un vistazo a Eddie, que ten\u00eda un brazo en cabestrillo y la mano sana ocupada con el inhalador. Mir\u00f3 a Bev, que estaba al otro lado, muy p\u00e1lida, 493","sujetando el tirachinas en alto como si fuese un hueso de la suerte. Pens\u00f3: \\\"S\u00ed tenemos que huir tratar\u00e9 de protegerte, Beverly, lo juro.\\\" Ella debi\u00f3 de captar su pensamiento, porque gir\u00f3 hacia \u00e9l y esboz\u00f3 una sonrisa tensa. Ben se la devolvi\u00f3. Bill empuj\u00f3 la puerta. Los goznes pronunciaron un grito sordo y quedaron en silencio. Era un retrete... pero all\u00ed hab\u00eda algo raro. \\\"\u00bfQu\u00e9 han roto aqu\u00ed adentro? \u2013fue cuanto Ben pudo pensar al principio\u2013. Esto no fue una botella de vino.\\\" Hab\u00eda fragmentos blancos sembrados por doquier. Por fin, Ben lo comprendi\u00f3. Era la demencia que lo coronaba todo. Se ech\u00f3 a re\u00edr, y Richie le imit\u00f3. \u2014Alguien se tir\u00f3 aqu\u00ed la madre de todas las pedorretas \u2013dijo Eddie. Mike ri\u00f3 asintiendo con la cabeza. Stan sonre\u00eda. S\u00f3lo Bill y Beverly permanec\u00edan muy serios. Los trocitos blancos sembrados por toda la habitaci\u00f3n eran fragmentos de porcelana: el inodoro hab\u00eda estallado. El dep\u00f3sito, como borracho, se ergu\u00eda en un charco de agua salvado de la ca\u00edda por el hecho de que el artefacto estaba en un rinc\u00f3n y la pared lo hab\u00eda frenado. Todos se aglutinaron detr\u00e1s de Bill y Beverly haciendo chirriar bajo los pies los trocitos de porcelana. \\\"Fuera lo que fuese \u2013pens\u00f3 Ben\u2013, envi\u00f3 a ese pobre inodoro al infierno.\\\" Imagin\u00f3 a Henry Bowers arrojando dentro dos o tres M\u201380 y huyendo a toda prisa despu\u00e9s de bajar la tapa. No se le ocurr\u00eda otra cosa, como no fuera dinamita, que pudiese causar semejante cataclismo. Algunos de los fragmentos eran grandes, pero se los contaba con los dedos de una mano; en su mayor\u00eda se reduc\u00edan a astillas afiladas como dardos. El empapelado (guirnaldas de rosas y elfos con gorros, como en el vestibulo) estaba salpicado de agujeros en todas las paredes. Parec\u00edan disparos de fusil, pero Ben comprendi\u00f3 que eran trocitos de porcelana empotrados en las paredes por la fuerza de la explosi\u00f3n. Hab\u00eda all\u00ed una ba\u00f1era, levantada sobre patas que imitaban zarpas con mugre de generaciones incrustada. Ben le ech\u00f3 un vistazo y vio, en el fondo, un residuo de salitre y mugre. Desde arriba, una ducha herrumbrada miraba hacia abajo. Hab\u00eda un lavabo y un botiqu\u00edn torcido con los estantes vac\u00edos. En esos estantes, all\u00ed donde hab\u00edan estado los frascos, hab\u00eda peque\u00f1os anillos de herrumbre. \u2014\u00a1Yo no me acercar\u00eda demasiado, Gran Bill! \u2013se\u00f1al\u00f3 Richie. Ben se volvi\u00f3 a mirar. . Bill se estaba acercando al hueco abierto en el suelo donde hab\u00eda estado en otro tiempo el inodoro. Se inclin\u00f3 hacia \u00e9l... y gir\u00f3 hacia los otros. \u2014\u00a1S\u2013S\u2013se oye un b\u2013b\u2013bombeo de maqmaquinaria, como en Los Barrens! Bev se acerc\u00f3 m\u00e1s. Ben la sigui\u00f3. S\u00ed, se o\u00eda el palpitar constante. S\u00f3lo que as\u00ed, retumbando por las tuber\u00edas, no se parec\u00eda al ruido de una maquinaria, sino al de un ser vivo. \u2014P\u2013p\u2013por aqu\u00ed sa\u2013sa\u2013sali\u00f3 \u2013dijo Bill. Estaba mortalmente p\u00e1lido pero los ojos le brillaban de entusiasmo\u2013. P\u2013p\u2013por aq\u2013aqu\u00ed sa\u2013sali\u00f3 a\u2013a\u2013aquel d\u2013d\u2013d\u00eda, y de aq\u2013aqu\u00ed sale s\u2013s\u2013siempre. \u00a1Los de\u2013de\u2013desag\u00fces! Richie asent\u00eda. \u2014Nosotros est\u00e1bamos en el s\u00f3tano, pero \\\"Eso\\\" no estaba all\u00ed. Baj\u00f3 la escalera, porque por aqu\u00ed pod\u00eda salir. \u2014\u00bfY eso lo hizo \\\"Eso\\\"? \u2013pregunt\u00f3 Beverly. \u2014C\u2013c\u2013creo que t\u2013t\u2013ten\u00eda pri\u2013prisa \u2013contest\u00f3 Bill, gravemente. Ben mir\u00f3 el interior de la tuber\u00eda. Ten\u00eda unos noventa cent\u00edmetros de di\u00e1metro y estaba oscura como un pozo de mina. La superficie interior, de cer\u00e1mica, ten\u00eda incrustaciones de algo que prefiri\u00f3 no investigar. Ese palpitar flotaba hacia arriba, hipn\u00f3ticamente... y de pronto \u00e9l crey\u00f3 ver algo. No lo vio con los ojos del cuerpo, al menos al principio, sino con otro, profundamente arraigado en su mente. Volaba hacia ellos, avanzando con la velocidad de un tren expreso, llenando por completo la garganta de esa oscura tuber\u00eda. Estaba en su forma original, fuese cual fuese. Cuando llegase adoptar\u00eda alguna forma sacada de sus mentes. Ven\u00eda, sub\u00eda desde sus propios caminos asquerosos 494","y de las catacumbas negras bajo la tierra, con los ojos relucientes de una luz feral, verde amarillenta. Ven\u00eda, ven\u00eda, \\\"Eso\\\" ven\u00eda. Y de pronto, al principio bajo la forma de chispas, Ben vio los ojos de \\\"Eso\\\" en la oscuridad. Tomaron forma: llameantes y malignos. Sobre el palpitar de la maquinaria, Ben percibi\u00f3 un ruido nuevo: \\\"juuuu\\\"... Un olor f\u00e9tido eruct\u00f3 desde la mellada boca del desag\u00fce. Se ech\u00f3 atr\u00e1s, tosiendo y haciendo arcadas. \u2014\u00a1Ya viene! \u2013exclam\u00f3\u2013. \u00a1Lo he visto, Bill, ya viene! Beverly levant\u00f3 el Bullseye. \u2014Bien \u2013dijo. Algo estall\u00f3 en la boca del desag\u00fce. Al reconstruir esa primera confrontaci\u00f3n, m\u00e1s tarde, Ben s\u00f3lo recordar\u00eda una forma cambiante, plateada y naranja. No era fantasmal sino s\u00f3lida, y \u00e9l percibi\u00f3, detr\u00e1s de \\\"Eso\\\", alguna otra forma, verdadera y definitiva. Pero sus ojos no pod\u00edan captar exactamente lo que estaba viendo. Y entonces Richie retrocedi\u00f3 a tropezones, con el rostro convertido en un garabato de terror, gritando una y otra vez: \u2014\u00a1El hombre\u2013lobo, Bill! \u00a1Es el hombre\u2013lobo! \u00a1El hombre\u2013lobo adolescente! De pronto, la silueta se materializ\u00f3. El hombre\u2013lobo estaba de pie en la boca del desag\u00fce con un pie peludo a cada lado del agujero. Sus ojos verdes echaban llamas hacia ellos desde su cara repulsiva. Estir\u00f3 el hocico y una espuma blancoamarillenta le escurri\u00f3 entre los dientes. Emiti\u00f3 un gru\u00f1ido aturdidor. Sus brazos se dispararon hacia Beverly, con los pu\u00f1os de su chaqueta de la secundaria recogidos sobre los brazos peludos. Su olor era caliente, crudo, asesino. Beverly solt\u00f3 un alarido. Ben la aferr\u00f3 por la parte trasera de la blusa y tir\u00f3 con tanta fuerza que se le desgarraron las costuras bajo los brazos. Una zarpa barri\u00f3 el aire all\u00ed donde ella estaba un momento antes. Beverly cay\u00f3 tambale\u00e1ndose contra la pared. La bolita de plata escap\u00f3 de su mano. Por un momento centelle\u00f3 en el aire. Mike, m\u00e1s r\u00e1pido que el rel\u00e1mpago, la cogi\u00f3 de un manotazo antes de que cayera y se la devolvi\u00f3. \u2014Dispara, nena \u2013dijo. Su voz sonaba casi serena\u2013. Dispara ahora. El hombre\u2013lobo emiti\u00f3 un rugido que acab\u00f3 en un aullido escalofriante, con el hocico apuntando al cielo. El aullido se convirti\u00f3 en risa. La zarpa se abati\u00f3 contra Bill, en el momento en que el chico se volv\u00eda para mirar a Beverly. Ben lo apart\u00f3 de un empell\u00f3n y Bill cay\u00f3 despatarrado. \u2014\u00a1Dispara, Bev! \u2013aullaba Richie\u2013. \u00a1Por Dios, dispara! El hombre\u2013lobo salt\u00f3 hacia adelante y a Ben ya no le cupo duda, ni entonces ni despu\u00e9s, de que \\\"Eso\\\" sab\u00eda exactamente qui\u00e9n era el jefe. Trataba de alcanzar a Bill. Beverly tens\u00f3 la honda y dispar\u00f3. Una vez m\u00e1s, el proyectil no iba hacia el blanco, pero en esa oportunidad no hubo curva salvadora. Pas\u00f3 a m\u00e1s de treinta cent\u00edmetros abriendo un agujero en el empapelado de la pared, sobre la ba\u00f1era. Bill pronunci\u00f3 una maldici\u00f3n a gritos. La cabeza del hombre\u2013lobo gir\u00f3 en redondo; sus ojos verdes, relucientes, estudiaron a Beverly por un instante. Ben, sin pensar, se puso delante de ella, que buscaba a ciegas, en su bolsillo, la otra munici\u00f3n de plata. Sus vaqueros eran demasiado ajustados, porque a\u00fan estaba usando la ropa del a\u00f1o anterior. Sus dedos se cerraron sobre la bolita, pero se le escap\u00f3. La busc\u00f3 a tientas y logr\u00f3 encontrarla. Tir\u00f3 de ella sac\u00e1ndose el bolsillo y desparramando catorce centavos, dos entradas de cine y un pu\u00f1ado de pelusa. El hombre\u2013lobo lanz\u00f3 un zarpazo a Ben, que se manten\u00eda protectoramente de pie delante de ella... bloque\u00e1ndole la punter\u00eda. El monstruo ten\u00eda la cabeza inclinada en el \u00e1ngulo mort\u00edfero de la bestia de presa y hac\u00eda sonar los dientes. Ben estir\u00f3 la mano, a ciegas. En sus reacciones ya no hab\u00eda espacio para el terror: experimentaba, en cambio, una especie de furia mezclada con el desconcierto y la sensaci\u00f3n de que el tiempo, de alg\u00fan modo, se hab\u00eda detenido con un inesperado chirriar de frenos. Hundi\u00f3 los dedos en el pelo duro, apelmazado (\\\"Su pelaje \u2013pens\u00f3\u2013, esto es su pelaje\\\"), y sinti\u00f3 los pesados huesos de su cr\u00e1neo. Tirone\u00f3 de esa cabeza lobuna con todas sus 495","fuerzas, pero, aunque era corpulento para su edad, no sirvi\u00f3 de nada. Si no hubiera retrocedido tambaleante hasta chocar con la pared, \\\"Eso\\\" le habr\u00eda desgarrado la garganta con sus dientes. \\\"Eso\\\" fue tras \u00e9l, dilatados los ojos amarilloverdosos, gru\u00f1endo con cada aliento. Ol\u00eda a cloacas y a algo m\u00e1s, algo silvestre, pero desagradable, como las casta\u00f1as podridas. Una de sus fuertes garras se elev\u00f3. Ben la esquiv\u00f3 como pudo. La zarpa, terminada en grandes u\u00f1as, desgarr\u00f3 heridas sin sangre en el papel de la pared y en el blanco yeso de abajo. Ben oy\u00f3 vagamente que Richie gritaba. Eddie aullaba, pidiendo a Beverly que disparara, que disparara. Pero Beverly no disparaba. Era su \u00fanica oportunidad y ella estaba decidida a actuar de modo que no hiciese falta otra. Sobre su vista cay\u00f3 una clara frialdad que jam\u00e1s en su vida volver\u00eda a experimentar. Todo estaba en perfecto relieve; nunca m\u00e1s volver\u00eda a ver las tres dimensiones de la realidad tan claramente definidas. Pose\u00eda todos los colores, todos los \u00e1ngulos, todas las distancias. El miedo desapareci\u00f3. Experimentaba la excitaci\u00f3n del cazador que goza de la certeza de la pr\u00f3xima consumaci\u00f3n. Su pulso se hizo m\u00e1s lento. El pu\u00f1o tembloroso, hist\u00e9rico, con que hab\u00eda estado tensando la honda cobr\u00f3 firmeza y se torn\u00f3 natural. Aspir\u00f3 hondo, muy hondo. Tuvo la sensaci\u00f3n de que sus pulmones jam\u00e1s acabar\u00edan de llenarse. Lejana, vagamente, oy\u00f3 unos estallidos sordos. No importaban. Apunt\u00f3 a la izquierda esperando acertar de pleno a la imposible cabeza del hombre\u2013 lobo. Las garras del hombre\u2013lobo volvieron a descender. Ben trat\u00f3 de esquivarlas agach\u00e1ndose, pero de pronto se vio apresado. \\\"Eso\\\" le sacudi\u00f3 como si fuese un mu\u00f1eco de trapo. Sus fauces se abrieron. \u2014\u00a1Hijo de puta! Ben hundi\u00f3 un pulgar en uno de sus ojos. \\\"Eso\\\" aull\u00f3 de dolor y una de aquellas zarpas le desgarr\u00f3 la camisa. Ben hundi\u00f3 el vientre, pero una de las u\u00f1as traz\u00f3 una l\u00ednea siseante de dolor en su torso. La sangre brot\u00f3 de \u00e9l manch\u00e1ndole los pantalones, las zapatillas, el suelo. El hombre\u2013lobo lo arroj\u00f3 a la ba\u00f1era. Ben se golpe\u00f3 la cabeza, vio estrellas y forceje\u00f3 hasta conseguir sentarse. Ten\u00eda el regazo lleno de sangre. El hombre\u2013lobo gir\u00f3 en redondo. Ben observ\u00f3, con la misma claridad lun\u00e1tica, que el monstruo llevaba vaqueros Levi Strauss, deste\u00f1idos y con las costuras reventadas. De un bolsillo trasero le colgaba un pa\u00f1uelo rojo, como los que usan los guardaagujas del ferrocarril. En la espalda de su chaqueta escolar, negra y naranja, se le\u00edan las palabras \\\"Escuela secundaria Derry equipo matador\\\"; m\u00e1s abajo, el nombre \\\"Pennywise\\\". En el centro, un n\u00famero: 13. \\\"Eso\\\" se lanz\u00f3 contra Bill. El chico hab\u00eda logrado levantarse y estaba de espaldas a la pared, mir\u00e1ndolo fijamente. \u2014\u00a1Dispara, Beverly! \u2013grit\u00f3 Richie otra vez. \u2014Bip\u2013bip, Richie. \u2013Beverly oy\u00f3 su propia voz como si estuviese a mil kil\u00f3metros de distancia. La cabeza del hombre\u2013lobo estaba s\u00fabitamente all\u00ed, en la l\u00ednea de fuego. Ella solt\u00f3 la honda, sin el menor estremecimiento en sus manos; dispar\u00f3 tan tranquila, tan naturalmente como hab\u00eda disparado contra las latas en el vertedero el d\u00eda en que todos hab\u00edan probado la punter\u00eda para ver qui\u00e9n lo hac\u00eda mejor. Ben tuvo tiempo de pensar: \\\"Oh, Beverly, si fallas podemos darnos por muertos, y no quiero morir en esta ba\u00f1era sucia. Pero no puedo salir.\\\" Beverly no fall\u00f3. Un orificio apareci\u00f3 s\u00fabitamente en el centro del hocico. Bev hab\u00eda apuntado al ojo derecho y errado apenas por un cent\u00edmetro. El grito, casi humano de sorpresa, dolor, miedo y c\u00f3lera, fue ensordecedor. A Ben le resonaron los o\u00eddos. De pronto, el orificio desapareci\u00f3, oscurecido por borbotones de sangre. La sangre sal\u00eda a chorros de la herida. Los borbotones empaparon la cara y el pelo de Bill. \\\"No importa \u2013pens\u00f3 Ben, fuera de s\u00ed\u2013. No importa, Bill. Nadie lo ver\u00e1 cuando salgamos de aqu\u00ed. Si es que salimos.\\\" Bill y Beverly avanzaron hacia el hombre\u2013lobo. Detr\u00e1s de ellos, Richie gritaba hist\u00e9ricamente: \u2014\u00a1Dispara otra vez, Beverly! \u00a1M\u00e1talo! \u2014\u00a1S\u00ed, m\u00e1talo! \u2013gorje\u00f3 Eddie. 496","\u2014\u00a1\\\"M\u00e1talo\\\"! \u2013grit\u00f3 Bill, con la boca torcida en un rictus tembloroso. En el pelo ten\u00eda un poco de yeso, blancoamarillento\u2013. \u00a1\\\"M\u00e1talo, Bevvie, no lo dejes escapar\\\"! \\\"Pero si no quedan balines \u2013pens\u00f3 Ben\u2013. \u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1is hablando? \u00bfCon qu\u00e9 va a disparar?\\\" Pero lo comprendi\u00f3 al mirar a Beverly. Si no hubiese estado enamorado de la chica en ese momento le hubiese entregado su coraz\u00f3n. Beverly hab\u00eda tensado la honda ocultando el hecho de que ya no hab\u00eda municiones. \u2014\u00a1M\u00e1talo! \u2013vocifer\u00f3 Ben. Y se dej\u00f3 caer torpemente por el borde de la ba\u00f1era. Ten\u00eda los vaqueros y los calzoncillos empapados, pegajosos de sangre. No sab\u00eda si su herida era grave o no. Despu\u00e9s del primer escozor no hab\u00eda dolido mucho, pero tanta sangre lo asustaba. Los ojos verdosos del hombre\u2013lobo pasaron de uno a otro, llenos de incertidumbre y dolor. La sangre bajaba en hilos por la pechera de su chaqueta. Bill Denbrough sonri\u00f3. Era un sonrisa suave, casi amorosa... pero no le tocaba los ojos. \u2014No debiste meterte con mi hermano \u2013dijo\u2013. M\u00e1ndalo al infierno, Beverly. Los ojos de la bestia perdieron la incertidumbre. Con gracia \u00e1gil y suave, gir\u00f3 en redondo y se zambull\u00f3 en el desag\u00fce. Al introducirse all\u00ed fue cambiando. La chaqueta de la secundaria se fundi\u00f3 en su pelaje y el color desapareci\u00f3 de ambos. La forma de su cr\u00e1neo se alarg\u00f3, como si estuviese hecho de cera y el material se ablandase, medio derretido. Su forma se alteraba. Por un instante, Ben crey\u00f3 haber visto c\u00f3mo era en realidad, y el coraz\u00f3n se le congel\u00f3 en el pecho dej\u00e1ndolo jadeante. \u2014\u00a1\\\"Os voy a matar\\\"! \u2013rugi\u00f3 una voz desde el interior del desag\u00fce. Era gruesa, salvaje, no humana\u2013. \u00a1\\\"Os voy a matar... Os voy a mata... Os voy a matar\\\"...! Las palabras se fueron alejando m\u00e1s y m\u00e1s, disminuyendo, borr\u00e1ndose, cobrando distancia. Por fin se unieron al ronroneo palpitante de la maquinaria de bombeo. La casa pareci\u00f3 asentarse con un golpe sordo, seco y pesado. Pero no se estaba asentando. Ben comprendi\u00f3 que, de alg\u00fan modo, se encog\u00eda, volviendo a su tama\u00f1o normal. La magia que \\\"Eso\\\" hab\u00eda utilizado para hacerla parecer m\u00e1s grande se retiraba. La casa se reduc\u00eda como un muelle. Volv\u00eda a ser una simple casa, con olor a humedad y a podredumbre, una casa sin muebles a la que acud\u00edan los borrachos y los vagabundos, para beber, conversar y dormir al abrigo de la lluvia. \\\"Eso\\\" hab\u00eda desaparecido. En su estela, el silencio parec\u00eda estridente. 10. \u2014S\u2013s\u2013salg\u2013salg\u2013salgamos de a\u2013a\u2013aqu\u00ed \u2013dijo Bill. Se acerc\u00f3 a Ben, que estaba tratando de levantarse, y cogi\u00f3 una de sus manos tendidas. Beverly estaba de pie cerca del agujero. Se mir\u00f3 y la frialdad se troc\u00f3 en un rubor que pareci\u00f3 calentar toda su piel. Debi\u00f3 haber aspirado muy hondo. Los estallidos opacos que le hab\u00edan llegado eran los de los botones de su blusa. Hab\u00edan saltado todos. La blusa pend\u00eda abierta, dejando sus pechos peque\u00f1os al descubierto. Cerr\u00f3 la blusa de un manotazo. \u2014Ri\u2013Ri\u2013Richie \u2013dijo Bill\u2013, ay\u00faayud\u2013d\u2013dame con B\u2013B\u2013Ben. Est\u00e1 hehe\u2013he... Richie se acerc\u00f3 a \u00e9l; y luego Stan y Mike. Entre los cuatro lograron que Ben se pusiera de pie. Eddie se hab\u00eda acercado a Beverly para rodearle los hombros torpemente con el brazo sano. \u2014Has estado grandiosa \u2013dijo. Y Beverly rompi\u00f3 en sollozos. Ben dio dos pasos tambaleantes hasta la pared y se apoy\u00f3 contra ella antes de caer otra vez. Se sent\u00eda mareado, el mundo recuperaba el color s\u00f3lo para volver a perderlo. Y ten\u00eda, decididamente, ganas de vomitar. 497","Un momento despu\u00e9s, el brazo de Bill estaba alrededor de \u00e9l, fuerte y reconfortante. \u2014\u00bfE\u2013es\u2013es gra\u2013gra\u2013grave, Ben? Ben se oblig\u00f3 a mirarse el vientre. Esos dos simples actos, el de doblar el cuello y el de abrir la desgarradura de su camisa, requirieron m\u00e1s valor que la decisi\u00f3n de entrar en aquella casa. Esperaba encontrarse con la mitad de sus intestinos colgando como grotescas ubres, pero vio que el flujo de sangre se hab\u00eda reducido a un goteo intermitente. El hombre\u2013lobo lo hab\u00eda herido larga y profundamente, pero al parecer no era mortal. Richie se uni\u00f3 a ellos. Mir\u00f3 la herida que describ\u00eda un curso retorcido desde el pecho de Ben hasta el bulto del vientre y clav\u00f3 una mirada en la cara del chico. \u2014\\\"Eso\\\" estuvo a punto de llevarse tus tripas para usarlas de tirantes, Ben, \u00bfsabes? \u2014No es broma, t\u00edo \u2013dijo Ben. \u00c9l y Richie se miraron fijamente por un largo momento. Despu\u00e9s soltaron una risa hist\u00e9rica al mismo tiempo, salpic\u00e1ndose mutuamente con saliva. Richie tom\u00f3 a Ben en sus brazos y le dio palmadas en la espalda. \u2014\u00a1Lo derrotamos, Ben! \u00a1Lo derrotamos! \u2014N\u2013n\u2013no lo de\u2013de\u2013derrotamos \u2013corrigi\u00f3 Bill, ce\u00f1udo\u2013. T\u2013t\u2013tuvimos susuerte. Sa\u2013salgamos de aq\u2013q\u2013qu\u00ed a\u2013antes de que se le oc\u2013ocurra vo\u2013vo\u2013volver. \u2014\u00bfAd\u00f3nde vamos? \u2013pregunt\u00f3 Mike. \u2014A Los Barrens. Beverly se acerc\u00f3 a ellos, sujetando los bordes de su blusa. Sus mejillas estaban muy rojas. \u2014\u00bfAl club? Bill asinti\u00f3. \u2014\u00bfAlguien puede dejarme su camisa? \u2013pregunt\u00f3 ella, a\u00fan ruborizada. Bill le ech\u00f3 un vistazo y la sangre le subi\u00f3 a la cara atropelladamente. Se apresur\u00f3 a apartar la vista, pero en ese instante Ben sinti\u00f3 una oleada de certeza y horribles celos. Por ese \u00fanico segundo, Bill hab\u00eda cobrado conciencia de ella de una manera que, hasta entonces, s\u00f3lo el propio Ben hab\u00eda experimentado. Los otros tambi\u00e9n hab\u00edan mirado y apartado la cara. Richie tosi\u00f3 contra el dorso de la mano. Stan se puso rojo. Mike Hanlon retrocedi\u00f3, como si lo asustase la curva de ese pecho blanco y peque\u00f1o, visible bajo la mano de la chica. Beverly alz\u00f3 la cabeza sacudi\u00e9ndose el pelo enmara\u00f1ado. A\u00fan estaba ruborizada, pero su rostro era bell\u00edsimo. \u2014No puedo remediarlo: soy una chica \u2013dijo\u2013. Tampoco puedo remediarlo si estoy creciendo por arriba. Y ahora, por favor, \u00bfalguien me deja su camisa? \u2014Cla\u2013claro \u2013dijo Bill. Se quit\u00f3 la camiseta blanca por la cabeza cubriendo el pecho angosto, las costillas visibles y los hombros quemados por el sol cubiertos de pecas\u2013. T\u2013t\u2013t\u2013toma. \u2014Gracias, Bill. Por un c\u00e1lido momento, los ojos de ambos se encontraron directamente. Bill no apart\u00f3 la vista. Su mirada era firme, adulta. \u2014D\u2013d\u2013de nada \u2013dijo. \\\"Buena suerte, Gran Bill\\\", pens\u00f3 Ben. Y apart\u00f3 la cara. Le hac\u00eda sufrir en un lugar tan profundo que ni un vampiro, ni un hombre\u2013lobo podr\u00edan alcanzarlo. De cualquier modo, exist\u00eda algo llamado decoro. Si no conoc\u00eda la palabra, ten\u00eda el concepto muy claro. Mirarlos cuando estaban mir\u00e1ndose as\u00ed habr\u00eda sido tan incorrecto como mirar los pechos de Beverly cuando soltara los bordes de la blusa para ponerse la camiseta de Bill. \\\"Si as\u00ed deben ser las cosas, de acuerdo. Pero nunca la amar\u00e1s como yo. Nunca.\\\" La camiseta de Bill le llegaba casi hasta las rodillas. 498","\u2014V\u2013vvamos \u2013repiti\u00f3 Bill\u2013. N\u2013n\u2013no s\u00e9 qu\u00e9 pen\u2013pens\u00e1is, p\u2013p\u2013pero pa\u2013para m\u2013m\u2013m\u00ed, por ho\u2013o\u2013 oy es b\u2013b\u2013bastan\u2013bastante. Todos coincidieron en eso. 11. Se encontraban en la casita del club con la ventana y la trampilla abiertas. Adentro estaba fresco y en Los Barrens, ese d\u00eda, reinaba un absoluto silencio. Estaban sentados, cada uno perdido en sus propios pensamientos. Richie y Bev se pasaban un cigarrillo. Eddie se aplic\u00f3 su inhalador. Mike estornud\u00f3 varias veces y dijo que estaba a punto de pescar un resfriado. \u2014Es lo \u00fanico que usted puede pescar, se\u00f1orrr \u2013repuso Richie, amistoso. Y eso fue todo. Ben segu\u00eda esperando que ese loco interludio de Neibolt Street tomase la tonalidad de los sue\u00f1os. \\\"Retroceder\u00e1 y se har\u00e1 pedazos \u2013pensaba\u2013, como pasa con los sue\u00f1os. Uno despierta jadeando y cubierto de sudor, pero quince minutos despu\u00e9s ya no recuerda siquiera de qu\u00e9 trataba el sue\u00f1o.\\\" Pero eso no ocurri\u00f3. Todo lo ocurrido, desde el momento en que hab\u00eda entrado a duras penas por la ventana del s\u00f3tano hasta el instante en que. Bill habla utilizado la silla de la cocina para romper una ventana para que pudiese salir, permanec\u00edan luminosa y claramente grabados en su memoria. Eso no hab\u00eda sido un sue\u00f1o. La sangre coagulada en su pecho y en su barriga no era un sue\u00f1o. Y no importaba que su madre pudiera verlo o no. Beverly se levant\u00f3. \u2014Tengo que volver a casa \u2013dijo\u2013. Quiero cambiarme antes de que llegue mi madre. Si me ve con una camiseta de chico me matar\u00e1. \u2014La va a matarrr, se\u00f1orrita \u2013concord\u00f3 Richie\u2013, pero lentamente. \u2014Bip\u2013bip, Richie. Bill la miraba con gravedad. \u2014Ma\u00f1ana te devuelvo la camiseta, Bill. \u00c9l asinti\u00f3 con un adem\u00e1n de la mano, dando a entender que eso no ten\u00eda importancia. \u2014\u00bfNo tendr\u00e1s problemas por llegar a tu casi as\u00ed? \u2014No\u2013no. Ap\u2013p\u2013penas mmme miran, en c\u2013c\u2013casa. Ella asinti\u00f3 con la cabeza y se mordi\u00f3 el labio inferior. Era alta para su edad, y hermosa. \u2014\u00bfY ahora, Bill? \u2014N\u2013n\u2013no s\u00e9. \u2014Esto no ha terminado, \u00bfverdad? Bill sacudi\u00f3 la cabeza: , \u2014Ahora nos perseguir\u00e1 con sa\u00f1a \u2013dijo Ben. \u2014\u00bfM\u00e1s balines de plata? \u2013inquiri\u00f3 ella. El gordo descubri\u00f3 que apenas pod\u00eda sostenerle la mirada. \\\"Te amo, Beverly... Puedes quedarte con Bill, con el mundo entero, con lo que te haga falta. Pero d\u00e9jame quererte, deja que te siga amando. Creo que me bastar\u00e1.\\\" \u2014No s\u00e9 \u2013dijo\u2013. Podr\u00edamos, pero... Dej\u00f3 apagar la voz, encogi\u00e9ndose de hombros. No pod\u00eda decir lo que sent\u00eda; por alg\u00fan motivo, no lograba sacarlo a relucir: que era como estar en una pel\u00edcula de monstruos, pero no del todo. La 499","momia le hab\u00eda parecido diferente, de alg\u00fan modo, de un modo que confirmaba su realidad esencial. Lo mismo pod\u00eda decirse del hombre\u2013lobo; \u00e9l pod\u00eda atestiguarlo porque lo hab\u00eda visto en un paralizante primer plano que ninguna pel\u00edcula, ni siquiera tridimensional, hab\u00eda podido permitirle; hab\u00eda visto el destello peque\u00f1o, anaranjado y fogoso (como un pomp\u00f3n) de sus ojos verdes. Esas cosas eran... bueno, eran sue\u00f1os convertidos en realidad. Y una vez que los sue\u00f1os cobraban realidad, escapaban al poder del durmiente y eran cosas mort\u00edferas, capaces de actuar con independencia. Los balines de plata hab\u00edan dado resultado porque los siete estaban convencidos de que funcionar\u00edan. Pero no lo hab\u00edan matado. Y la pr\u00f3xima vez, \\\"Eso\\\" se acercar\u00eda a ellos de otra forma, una forma sobre la que la plata no tuviese poder. \\\"Poder, poder\\\", pens\u00f3 Ben, mirando a Beverly. Ya no era incorrecto: sus ojos se hab\u00edan encontrado otra vez con los de Bill y ambos se miraban como si estuviesen perdidos. Fue s\u00f3lo por un instante, pero a Ben se le hizo muy largo. \\\"Todo se reduce siempre al poder. Yo amo a Beverly Marsh; por eso ella tiene poder sobre m\u00ed. Ella ama a Bill Denbrough, y entonces \u00e9l tiene poder sobre ella. Pero creo... que \u00e9l est\u00e1 empezando a amarla. Tal vez fue a causa de la cara de Bev cuando dijo que no pod\u00eda remediar el ser chica. Tal vez fue por verle el pecho. Tal vez s\u00f3lo por lo bonita que se ve cuando la luz le da de perfil, o por sus ojos, No importa. Pero si \u00e9l se enamora, Beverly tendr\u00e1 poder sobre \u00e9l. Superman tiene poder, excepto cuando hay criptonita alrededor. Batman tiene poder, aunque no pueda volar ni ver a trav\u00e9s de las paredes. Mi madre tiene poder sobre m\u00ed, y su jefe sobre ella. Todo el mundo tiene algo de poder... salvo, tal vez, los beb\u00e9s y los ni\u00f1os.\\\" Despu\u00e9s pens\u00f3 que hasta los beb\u00e9s y los ni\u00f1os ten\u00edan poder, porque pod\u00edan llorar hasta que uno hiciera algo para calmarlos. \u2014\u00bfBen? \u2013pregunt\u00f3 Beverly\u2013. \u00bfTe han comido la lengua los ratones? \u2014\u00bfEh? No. Estaba pensando en el poder. El poder de los balines. Bill lo mir\u00f3. \u2014Me preguntaba de d\u00f3nde sali\u00f3 ese poder \u2013complet\u00f3 Ben. \u2014D\u2013d\u2013de... \u2013comenz\u00f3 Bill. Pero cerr\u00f3 la boca. Esboz\u00f3 una expresi\u00f3n pensativa. \u2014Bueno, tengo que marcharme \u2013dijo Beverly\u2013. Ya nos veremos. \u2014Por supuesto \u2013dijo Stan\u2013. Ven ma\u00f1ana sin falta. Vamos a romperle a Eddie el otro brazo. Todos rieron. Eddie fingi\u00f3 arrojar su inhalador contra el bromista. \u2014Bueno, hasta ma\u00f1ana \u2013dijo Beverly. Y se impuls\u00f3 para salir del agujero. Al mirar a Bill, Ben not\u00f3 que no re\u00eda. A\u00fan ten\u00eda la misma expresi\u00f3n pensativa y el gordo comprendi\u00f3 que estaba absorto. Sab\u00eda tambi\u00e9n en qu\u00e9 pensaba su amigo. \u00c9l tambi\u00e9n pensar\u00eda mucho en eso, en los d\u00edas venideros. No constantemente, pues hab\u00eda ropa que poner a secar por cuenta de su madre, juegos en Los Barrens y, durante un per\u00edodo lluvioso, en los cuatro primeros d\u00edas de agosto, los siete se dedicar\u00edan a jugar al parch\u00eds en la casa de Richie Tozier. Su madre le anunciar\u00eda que Pat Nixon, en su opini\u00f3n, era la mujer m\u00e1s bonita de Norteam\u00e9rica, y quedar\u00eda horrorizada cuando Ben optara por Marilyn Monroe (exceptuando el pelo, le encontraba parecido con Bev). Tendr\u00eda tiempo para comer todos los frankfurts y las golosinas que le cayeran a mano y para sentarse en el porche trasero a leer \\\"Lucky Starr y las lunas de Mercurio\\\". Tendr\u00eda tiempo, para todas esas cosas mientras cicatrizaba la herida de su vientre y empezaba a escocer. Porque la vida, a los once a\u00f1os, continuaba siempre. Y a los once a\u00f1os, aunque fueses inteligente y capaz, no hab\u00eda mucho sentido de la perspectiva. Ben podr\u00eda vivir con lo ocurrido en la casa de Neibolt Street. Despu\u00e9s de todo, el mundo estaba lleno de maravillas. Pero hab\u00eda momentos extra\u00f1os en que sacaba a relucir las preguntas y volv\u00eda a examinarlas. \\\"El poder de la plata, el poder de los balines, \u00bfde d\u00f3nde viene un poder as\u00ed? \u00bfDe d\u00f3nde viene el poder, cualquiera sea? \u00bfC\u00f3mo se consigue? \u00bfC\u00f3mo se utiliza?\\\" Le parec\u00eda que la vida de los siete pod\u00eda depender de esas cuestiones. Una noche, al quedarse dormido, mientras la lluvia marcaba un comp\u00e1s adormecedor en el techo y contra las ventanas, se le 500"]
Search
Read the Text Version
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
- 6
- 7
- 8
- 9
- 10
- 11
- 12
- 13
- 14
- 15
- 16
- 17
- 18
- 19
- 20
- 21
- 22
- 23
- 24
- 25
- 26
- 27
- 28
- 29
- 30
- 31
- 32
- 33
- 34
- 35
- 36
- 37
- 38
- 39
- 40
- 41
- 42
- 43
- 44
- 45
- 46
- 47
- 48
- 49
- 50
- 51
- 52
- 53
- 54
- 55
- 56
- 57
- 58
- 59
- 60
- 61
- 62
- 63
- 64
- 65
- 66
- 67
- 68
- 69
- 70
- 71
- 72
- 73
- 74
- 75
- 76
- 77
- 78
- 79
- 80
- 81
- 82
- 83
- 84
- 85
- 86
- 87
- 88
- 89
- 90
- 91
- 92
- 93
- 94
- 95
- 96
- 97
- 98
- 99
- 100
- 101
- 102
- 103
- 104
- 105
- 106
- 107
- 108
- 109
- 110
- 111
- 112
- 113
- 114
- 115
- 116
- 117
- 118
- 119
- 120
- 121
- 122
- 123
- 124
- 125
- 126
- 127
- 128
- 129
- 130
- 131
- 132
- 133
- 134
- 135
- 136
- 137
- 138
- 139
- 140
- 141
- 142
- 143
- 144
- 145
- 146
- 147
- 148
- 149
- 150
- 151
- 152
- 153
- 154
- 155
- 156
- 157
- 158
- 159
- 160
- 161
- 162
- 163
- 164
- 165
- 166
- 167
- 168
- 169
- 170
- 171
- 172
- 173
- 174
- 175
- 176
- 177
- 178
- 179
- 180
- 181
- 182
- 183
- 184
- 185
- 186
- 187
- 188
- 189
- 190
- 191
- 192
- 193
- 194
- 195
- 196
- 197
- 198
- 199
- 200
- 201
- 202
- 203
- 204
- 205
- 206
- 207
- 208
- 209
- 210
- 211
- 212
- 213
- 214
- 215
- 216
- 217
- 218
- 219
- 220
- 221
- 222
- 223
- 224
- 225
- 226
- 227
- 228
- 229
- 230
- 231
- 232
- 233
- 234
- 235
- 236
- 237
- 238
- 239
- 240
- 241
- 242
- 243
- 244
- 245
- 246
- 247
- 248
- 249
- 250
- 251
- 252
- 253
- 254
- 255
- 256
- 257
- 258
- 259
- 260
- 261
- 262
- 263
- 264
- 265
- 266
- 267
- 268
- 269
- 270
- 271
- 272
- 273
- 274
- 275
- 276
- 277
- 278
- 279
- 280
- 281
- 282
- 283
- 284
- 285
- 286
- 287
- 288
- 289
- 290
- 291
- 292
- 293
- 294
- 295
- 296
- 297
- 298
- 299
- 300
- 301
- 302
- 303
- 304
- 305
- 306
- 307
- 308
- 309
- 310
- 311
- 312
- 313
- 314
- 315
- 316
- 317
- 318
- 319
- 320
- 321
- 322
- 323
- 324
- 325
- 326
- 327
- 328
- 329
- 330
- 331
- 332
- 333
- 334
- 335
- 336
- 337
- 338
- 339
- 340
- 341
- 342
- 343
- 344
- 345
- 346
- 347
- 348
- 349
- 350
- 351
- 352
- 353
- 354
- 355
- 356
- 357
- 358
- 359
- 360
- 361
- 362
- 363
- 364
- 365
- 366
- 367
- 368
- 369
- 370
- 371
- 372
- 373
- 374
- 375
- 376
- 377
- 378
- 379
- 380
- 381
- 382
- 383
- 384
- 385
- 386
- 387
- 388
- 389
- 390
- 391
- 392
- 393
- 394
- 395
- 396
- 397
- 398
- 399
- 400
- 401
- 402
- 403
- 404
- 405
- 406
- 407
- 408
- 409
- 410
- 411
- 412
- 413
- 414
- 415
- 416
- 417
- 418
- 419
- 420
- 421
- 422
- 423
- 424
- 425
- 426
- 427
- 428
- 429
- 430
- 431
- 432
- 433
- 434
- 435
- 436
- 437
- 438
- 439
- 440
- 441
- 442
- 443
- 444
- 445
- 446
- 447
- 448
- 449
- 450
- 451
- 452
- 453
- 454
- 455
- 456
- 457
- 458
- 459
- 460
- 461
- 462
- 463
- 464
- 465
- 466
- 467
- 468
- 469
- 470
- 471
- 472
- 473
- 474
- 475
- 476
- 477
- 478
- 479
- 480
- 481
- 482
- 483
- 484
- 485
- 486
- 487
- 488
- 489
- 490
- 491
- 492
- 493
- 494
- 495
- 496
- 497
- 498
- 499
- 500
- 501
- 502
- 503
- 504
- 505
- 506
- 507
- 508
- 509
- 510
- 511
- 512
- 513
- 514
- 515
- 516
- 517
- 518
- 519
- 520
- 521
- 522
- 523
- 524
- 525
- 526
- 527
- 528
- 529
- 530
- 531
- 532
- 533
- 534
- 535
- 536
- 537
- 538
- 539
- 540
- 541
- 542
- 543
- 544
- 545
- 546
- 547
- 548
- 549
- 550
- 551
- 552
- 553
- 554
- 555
- 556
- 557
- 558
- 559
- 560
- 561
- 562
- 563
- 564
- 565
- 566
- 567
- 568
- 569
- 570
- 571
- 572
- 573
- 574
- 575
- 576
- 577
- 578
- 579
- 580
- 581
- 582
- 583
- 584
- 585
- 586
- 587
- 588
- 589
- 590
- 591
- 592
- 593
- 594
- 595
- 596
- 597
- 598
- 599
- 600
- 601
- 602
- 603
- 604
- 605
- 606
- 607
- 608
- 609
- 610
- 611
- 612
- 613
- 614
- 615
- 616
- 617
- 618
- 619
- 620
- 621
- 622
- 623
- 624
- 625
- 626
- 627
- 628
- 629
- 630
- 631
- 632
- 633
- 634
- 635
- 636
- 637
- 638
- 639
- 640
- 641
- 642
- 643
- 644
- 645
- 646
- 647
- 648
- 649