Mi ex no dijo nada y pude notar, por la contracción de los músculos 251 en su mandíbula, que no estaba listo todavía para bromas. 10/2017 —Apuesto a que lo tiene. —Hayes me miró lascivamente. —Y por mi parte me encantaría saberlo. Y eso fue todo. —Jódete, señor Fisher, —murmuré, yéndome ofendido junto a la mesa. —Jory. —Hayes se estaba riendo y gimiendo al mismo tiempo. Dolía ser divertido cuando tenías resaca. Me moví rápido. —¡Jory, joder! Detente antes de que mi cabeza explote. Dándome la vuelta hacia él, Hayes se detuvo antes de que me golpeara, y el movimiento le obligó a agarrar la pared. —Mierda. —¿Qué? —Dios, es como si estuviera pasando cada segundo que estoy contigo disculpándome. Me volví para irme, pero agarró mi bíceps, apretando fuerte. —Sólo espera, lo siento, ¿de acuerdo? Eso fue estúpido y... —Degradante. —Sí. Esperé. —Jory. —Me apoyó contra la pared y luego se acercó, apoyó una mano en la pared y me miró. —La noche pasada estaba borracho y estúpido y… —Todavía lo estás, —le dije, levantándome de la pared. Su mano en mi bíceps se apretó, sujetándome, y su otra mano se elevó hacia mi cara. —¿Qué diablos, Hayes? —le ladré, apartándolo de encima de mí.
—Jory, déjame hablar contigo, —dijo bruscamente, alcanzándome de nuevo. —Puedes hablar conmigo sin ponerme las manos encima. Parecía dolorido, y lo comprendí de nuevo. Aquí yo no era nada, nadie, diciéndole lo que podía y no podía hacer. Y normalmente la gente le dejaba salirse con la suya, lo invitaban a acercarse por lo que era y lo que representaba. Y no era como si tuviera un muchacho guardado como Jaden, todavía no, pero compraba regalos y cenas y 252 pagaba por todo, así que realmente era la misma maldita cosa. Él simplemente no tenía a nadie viviendo en su casa y durmiendo en su cama en el día a día. —Jory, por favor, sólo... —Si yo fuera un tipo de sangre azul con el que estuvieras saliendo, si fuera de una familia rica, nunca pensarías en hacer otra cosa que en 10/2017 cortejarme. —¿Cortejarte? ¿De qué estás hablando…? —Pero porque no lo soy, piensas que puedes hacer esto, tratarme como Aaron trata a Jaden, como Aaron solía tratarme y me trata, como una posesión. —No, Jory, yo... —¿No estás en una larga cita con Burke? ¿No te invitó aquí para que los dos pudierais acostaros? Sacudió la cabeza. —No, Jory, Burke y yo estamos buscando algo más. —¿Qué? Se aclaró la garganta. —Fuimos a esa fiesta a... —Oh. —Las cosas quedaron claras. —Fueron audiciones. —¿Qué? ¡No, no fue así! —Estaba incrédulo.
—Fue exactamente así. Joder a todos, comprobar el ajuste, lo 253 entiendo. 10/2017 —Esa es una cosa increíblemente sin gusto... —Pero cierta. —Yo… —Estás buscando a tu propio chico, así que estabas probando los productos. —Jory… —Pensé que estabas buscando amor, pero no lo estás. No estás buscando al único chico, al amor de tu vida. Estás buscando un trofeo como el de Aaron. —Yo… —Deberías pedirle a Aaron que pregunte a Jaden si tiene amigos. Si alguno de ellos es tan caliente como él, lo tienes hecho. Él sólo me miró. —¿No? ¿No estás seguro de qué tipo quieres? —Jory. —Sus ojos parecían doloridos. —Sé lo que quiero. Lo miré con los ojos entornados. —¿Y qué es esa mierda en tu espalda? Oh no... no-no-no. —Es un tatuaje de... —No, —le advertí. —¿Te tatuaste el nombre de tu detective en la espalda? —Se rio en mi cara. —Vuélvete, déjame verlo. Sentí la ira aumentar muy rápido. —Eso es tan Hollywood, escribir el nombre de alguien en ti sólo porque te lo estás follando y luego tienes que quitarlo en seis meses cuando te dejan. Jesús, ¿en qué diablos estabas pensando?
El tatuaje del nombre de Sam había estado en la parte posterior de 254 mi hombro derecho durante más de tres años, y lo hice porque para mí, era una marca. Me encantaba, y lo más importante, a Sam 10/2017 también lo hacía. Pero Hayes Fisher no necesitaba saber eso. Lo que necesitaba saber era que había cruzado la línea. Yo había terminado, así que cuando fui a dejarlo y me agarró fuerte, tratando de forzarme a quedarme, hice el movimiento que sabía, el que Sam me había enseñado. Lo empujé hacia adelante por el cuello, giré, rodé mi hombro izquierdo y lo arranqué de sus pies. Él era más grande, pero todavía estaba un poco borracho, y yo había estado despierto mucho más tiempo. Además, tenía el impulso de mi parte. En el suelo, de espaldas, tragó saliva como un pez fuera del agua. —No jodas conmigo. No me gusta, y conozco a tu madre. —Mierda, —apenas consiguió decir. —Conoces a mi madre. Lo miré. —Jesús, tú conoces a toda mi familia. —¿Por qué es esto una revelación? No se levantó del suelo. Dudaba que pudiera manejarlo, pero inclinó la cabeza para mirarme en serio. —¿Qué? —Mierda santa. Estaba teniendo una especie de epifanía allí en el porche, pero sinceramente no me importaba. Tenía un poco de turismo que quería hacer, y necesitaba empezar. —¡Jory! Volví a mirar hacia donde estaba Aaron y vi que Jaden se había unido a él. Él era el que había gritado, el nuevo hombre en la vida de mi ex, y me di cuenta al instante que su rostro estaba iluminado y
sonreía muy ampliamente, muy feliz. Parecía un niño pequeño, 255 desprotegido y alegre. Estaba señalando hacia abajo a la playa, y cuando miré para ver lo que había atraído su interés, lo vi. Allí, 10/2017 caminando hacia la galería, estaba Sam Kage. —¡Oh, mierda! —Grité y corrí. La ira olvidada, Hayes olvidado, nada importaba en absoluto, excepto llegar a Sam. Todo lo que veía era a Sam. Sam. Se había cambiado, por lo que debió de haber encontrado o sido dirigido a mi habitación porque llevaba una camisa de manga corta y pantalones cortos y estaba descalzo. Normalmente, la piel de Sam era de un bronceado claro, pero al sol, si nos quedábamos varios días en Hawai, se volvería de un cálido marrón miel. Lo había visto cuando tomamos unas vacaciones en Florida el año pasado para visitar a algunos de sus viejos amigos. No podía esperar para verlo asarse en la playa y aún más, sólo tenerlo cerca para que yo pudiera verlo. Como estaba, viéndole acercarse a mí, con la camisa abierta, revoloteando en la brisa, se veía increíble. Su cabello estaba cortado en un corte militar, todo el pelo negro falso desaparecido, así que todo lo que notabas ahora eran los rasgos cincelados, la nariz larga y recta, los labios carnosos y la mandíbula fuerte y cuadrada. Parecía masivo acercándose, con sus anchos hombros, bíceps abultados, tríceps, el pecho tallado y el torso ondulado. Me encantaban sus piernas peludas, largas y duras con músculo grueso. Mi boca se hizo agua sólo de mirar al hombre. —¡Ven aquí! —Me gritó. Me di cuenta de que había dejado de moverme para admirarlo, y él me quería allí, con él. Cuando estuve cerca, me lancé en sus brazos.
Me atrapó con facilidad, me arrancó del aire y me aplastó contra él, presionando su cara en mi hombro. —Llegas pronto. —Les dije que estaba fuera. No había razón para quedarse. Temblaba en sus fuertes brazos, amando la sensación de él, su calidez, su tamaño. Me llevó a un lado de la casa, lejos de las miradas indiscretas, y me empujó contra la pared, fijándome allí. Me levanté cuando se inclinó para besarme, emocionado mientras inclinaba su boca sobre la mía. Separando mis labios, gemí ruidosamente mientras 256 nuestras lenguas se enredaban, frotándose, presionando. El beso se calentó muy rápido, profundo y devastador, y una de sus manos se hundió en mi cabello, la otra amasando mi culo con fuerza. Podía sentir la necesidad en él, y cuando me levantó, le rodeé con las piernas la espalda. 10/2017 —He venido a buscarte, —dijo, su voz ronca mientras su respiración caliente tocaba mi oído. Pasó la nariz por el costado de mi cuello, mordisqueando, chupando, lamiendo, haciéndome perder la cabeza. Estaba temblando, mi cuerpo entero calentándose, enrojecido por la excitación, de modo que cuando su mano se movió entre nosotros, bajo la cinturilla de mis pantalones cortos, gimoteé su nombre. —Ya con fugas, J, —dijo con una risita, el sonido retumbante tan sexy y sensual que no pude evitar empujar mi polla palpitante en su puño. —Sam, —jadeé, dejando caer la cabeza mientras él besaba la columna de mi garganta. —Sólo escupe en tu mano y fóllame, —le supliqué, con la espalda inclinada, mientras sentía que mi cuerpo empezaba a encenderse. —Sí, no, —me dijo, empuñando mi pelo, calmándome antes de que embestir en mi boca, besándome sin aliento.
Cuando me puso abajo, tuve problemas para estar de pie. 257 —Haces lo mismo conmigo, —dijo, con el antebrazo presionado contra la pared, con la cabeza apoyada en él, respirando para calmar 10/2017 su cuerpo. —Haces que mis rodillas se debiliten. —¿Lo hago? —Cada vez que me besas. —Me sonrió y noté la barba incipiente dorada en el labio superior. Todo acerca del hombre era magnífico, y cuando le toqué el rostro, cerró los ojos. —Me amas. —Soy un estúpido cabrón que sabe mejor que no debería dejarte solo. —Soltó una profunda bocanada. —No volverá a suceder. Estuvimos separados durante tres años, y odié cada minuto de esto. Pensarías que habría aprendido mi maldita lección. —Oh, Dios, —le dije, pero no fue en el buen sentido. Acababa de echar un buen vistazo a los moretones en su rostro, y los remiendos feos en su pecho y su torso. —Estoy bien, —insistió, inclinándose hacia adelante, frotando su mejilla sobre la mía lisa antes de besar la curva de mi hombro. —¿Estás seguro? —Lo prometo, —me tranquilizó, levantando la mano para mí porque sabía que era importante. Suspiré profundamente. —Tu anillo. —Donde pertenece, —dijo, y me emocioné al ver la banda de platino, que hacía juego con la mía, en el lugar donde se suponía que tenía que estar, ajustándose cómodamente al dedo anular de su mano izquierda. —Se ve bien. —Sí, lo hace.
—Ven a la cama conmigo. —Me encantaría. Yo estaba tan feliz, estaba seguro de que estaba brillando, pero cuando traté de tirar de él por la casa detrás de mí, no me dejó. —Pensé que querías... —Déjame conocer a tus amigos. —Sam, —gemí, —sabes que no son mis… —Vamos, —me cortó, arrastrándome tras él por las escaleras. 258 Hayes estaba allí. —¿Es éste el detective, Jory? Asentí, mis ojos encima de Sam Kage. —Es un placer, detective, —dijo Hayes, ofreciendo a Sam su mano. El detective Kage se alzaba sobre Hayes Fisher, masivo en comparación, y vi a Hayes asimilar la pared de músculo duro que era 10/2017 mi hombre. —Hola. —Jaden estaba sonriendo y tendió su mano a Sam, empapándose de él, sus ojos no perdiéndose nada. —Soy Jaden. —Un placer, —dijo Sam, la voz resonante profunda sonando aún mejor de lo normal. —Detective, —dijo Aaron, pero no ofreció su mano. —Señor Sutter, —respondió Sam, soltando mi mano para enrollar su brazo alrededor de mis hombros y empujarme a su lado. Sus ojos se encontraron, y después de un largo minuto, Aaron apartó la mirada. Y cuando la mía se dirigió a Jaden, vi la expresión de asombro que estaba por toda su cara. Sam intimidó como el demonio a Aaron Sutter. Y lo entendí, porque había estado observando a la gente responder al hombre durante años. Era la fuerza, no sólo física, sino mental, que mostraba con tanta facilidad. Sam Kage estaba a gusto consigo mismo, y era raro
encontrar a un hombre que realmente lo hiciera. Cuando Sam quería 259 impresionar, cuando quería algo de ti, él podía apuntar todo ese encanto, intelecto y calidez, y enfocarlo de inmediato. Y entonces era 10/2017 abrumador, y todos hacían lo que él quisiera. Dane era exactamente de la misma manera, ambos devastadores, el poder simplemente manejado de manera diferente. Sam era obvio, y Dane más sutil. —Entonces. —Aaron se aclaró la garganta. —¿Os gustaría uniros a nosotros para el almuerzo? —No, gracias, —dijo Sam, apretándome fuerte. —Tengo mucho que hablar con Jory, así que si nos disculpas... —Por supuesto, —dijo Aaron, apartándose para que Sam pudiera guiarme hacia el interior de la casa principal. Se inclinó y presionó un beso en el costado de mi cuello, lo que me hizo quedarme sin aliento y no dejó ninguna duda en la mente de nadie lo que él quería. No me importó. En el camino a la cabaña, levantó mi mano hasta sus labios y me besó los nudillos. —Oh, me has echado de menos, —me burlé. —¡Cállate! —Me gruñó. —Todos esos idiotas que te miran como si fueras comida, que les jodan. Y comprendí entonces por qué Sam no se había limitado a escurrirse por el lateral de la casa conmigo y hacer una rápida escapada. Él me había acompañado deliberadamente por las escaleras para ver a los demás. Quería que nos vieran juntos. Sam me había besado fuerte y largo, así que mis labios estaban rojos e hinchados. Me había mordido y chupado mi piel para dejar marcas. Mi detective era un hombre muy primitivo, y por eso había
dejado que todos vieran que estaba reclamado, que le pertenecía a 260 él. 10/2017 —Llevo un anillo, sabes, —dije, hablando con él como si el diálogo hubiera sido en voz alta y no sólo en mi cabeza. —Pero no les importa. —Lo captó porque había estado pensando exactamente lo mismo. —No significa una mierda para ellos, así que de esta manera pueden ver. Me pregunto si alguien quiere venir a vernos. —Estoy seguro de que Jaden querría hacer algo más que verte hacer algo. —¿Cuál era Jaden? —La versión más joven y más caliente de mí. Se detuvo tan rápido que casi tropecé, pero me atrapó y suave, tiernamente, tomó mi cara en sus manos. Mirándole a los ojos, vi lo pesados que estaban. —No estaba buscando halagos. —Lo sé, puedo saberlo por cómo lo has dicho, —dijo, con los dedos deslizándose por mi mandíbula, por mi garganta, mientras se inclinaba y me besaba en la frente, en el puente de mi nariz y luego en la mejilla. Sus labios apenas me tocaron, pero mi estómago se tensó y mi aliento se detuvo. —Sé que te preocupas por envejecer, por no ser el tipo más bonito de la habitación. Y me preocupaba el envejecimiento, pero no cómo él pensaba. Nunca había pensado que fuera el más bonito, sólo uno de muchos. Mi única preocupación ahora era que Sam Kage pensara que era caliente.
—Pero nunca llegará el momento en que ése sea el caso, —dijo, 261 presionando besos suaves a un lado de mi cuello. 10/2017 Incliné la cabeza hacia atrás para que pudiera alcanzar más de mi garganta. —Para mí, Jory, —me dijo—, tú eres más hermoso ahora de lo que nunca has sido, y no puedo esperar a ver cómo serás a los cuarenta y cincuenta y sesenta y, si Dios quiere, muchos más números después de eso. —Muchos después de eso, —le aseguré cuando mis ojos se abrieron para poder mirar hacia arriba a los suyos azules ahumados. —Lo más importante es que eres mío, que me perteneces, —me dijo, sus manos me apretaron más cerca antes de que me besara. Mi corazón, como lo hacía cada vez, se saltó un latido y se detuvo. Le rodeé con los brazos el cuello, sin importarme dónde estábamos, quién podía vernos, besando al hombre que amaba, nuestros labios se derritieron mientras gemía profundamente, ofreciendo sumisión. El sonido produjo un temblor a través de su poderosa figura, y sonreí contra su boca, arqueándome hacia él. —Jory, —gruñó contra mi boca, retrocediendo justo lo suficiente, dejando entre nosotros un hálito de espacio. —Cariño, ni siquiera veo a nadie más que a ti. ¿Entiendes eso, joder? Lo hacía. —¿Dónde está el maldito bungalow? —Es una cabaña, —le corregí mientras agarraba mi mano y tiraba de mí detrás de él. —Me importa una mierda. —No jures. Su gruñido característico fue todo lo que conseguí.
—Aaron Sutter estuvo en mi cuarto, —le dije mientras 262 caminábamos. 10/2017 —¿Y? —Y pensé que debías saberlo, —Vale. ¿Le dejaste besarte? —No. —¿Tocarte? —Me agarró, pero lo detuve, y luego salí de la cama y me escondí debajo. Dejó de caminar y se volvió para mirarme. —Disculpa, ¿qué? —¿Estás escuchando? —No lo estaba, pero ahora lo estoy. Le lancé una mirada. —Sólo dime. Dejé escapar un suspiro. —Bueno, entonces, estábamos hablando, y luego él... —¿Sabes qué? —Dijo, cortándome, —da igual, no importa. —Sam… —No. —Levantó la mano. —No importa. No pasó nada, ¿verdad? —Por supuesto que no. Encogió sus anchos hombros. —Sí, mira, está bien. Fui manoseado muchas veces por muchas mujeres cuando estaba encubierto. Incluso tuve que besar a una para... —¿Qué? —Le grité. —Me aparté a toda leche de Aaron porque sabía que si alguien te tocaba perdería la cabeza, y no era justo pedirte que comprendieras que lo había hecho sólo porque es mi ex. —Respira, —dijo, riendo entre dientes.
—¡Que te jodan a ti y a tu respiración! —Grité de nuevo, empujándolo lejos a él, así como a sus manos, cuando me quiso agarrar. —Estás mono todo celoso y posesivo. —¡Sam! Se lanzó hacia adelante, me agarró y me besó hasta que estuve sin aliento y jadeante y estuve inestable sobre mis pies. —Ambos sabemos que no hice nada, —dijo, mirándome a los ojos. Fui sostenido allí tan firmemente por su mirada como lo estaba en 263 sus brazos. —¿Y piensas, que después de todo este tiempo, no sé que soy el único? No había manera de que no lo supiera. Los años entre nosotros contaban esa verdad. No pude hablar. Apenas podía respirar cuando 10/2017 sus manos se frotaban por mis brazos. —Sabes que lo sé, ¿verdad? —Sí. —Entonces, ¿por qué me preocuparía? No lo haría. —Te amo, sólo te quiero a ti, y sé que va en ambos sentidos. ¿Hemos terminado? —Sí, hemos terminado. —Bien. Como sospechaba, él tenía una llave y abrió la puerta y me empujó dentro, bloqueándola detrás de él. —Tengo que darme una ducha —le dije. —Estoy cubierto de agua salada. Cuando no respondió, me volví para mirarlo y se abalanzó sobre mí. Me estaba riendo mientras bajaba debajo de él a la cama de
matrimonio, su rostro acariciando mi polla, ahora endurecida, a través del nylon de los shorts. —¿Qué estás haciendo? —Para de reír y retorcerte y tómalo como un hombre. Lo cual me lanzó a reírme a carcajadas mientras en su cara aparecía una enorme sonrisa traviesa que hizo brillar sus oscuros ojos de color azul ahumado. —¡Sam! —Jadeé mientras arrancaba mis pantalones cortos de las 264 caderas y mi dura y necesitada polla saltaba libremente. —Ahora vamos a llegar a algún sitio, —dijo mientras rodeaba con el puño mi eje. Mi espalda se arqueó fuera de la cama, y su otra mano se deslizó bajo mi culo y apretó fuerte. La forma en que me tocaba, cada vez que me tocaba, mostraba posesividad y propiedad, y nadie más que 10/2017 Sam Kage me había tratado así, como si yo fuera suyo. Aaron Sutter había hecho una buena jugada, pero Sam me hacía sentirlo. —Bésame. Normalmente, los besos llegaban después, lentos y lánguidos, una vez que la pasión estaba quemada. En la cama, Sam normalmente me quería debajo de él, enterrado en mí rápido. Le alcancé y se estiró a mi lado, él todavía completamente vestido y yo desnudo. Cuando mis labios tocaron los suyos, oí un profundo suspiro surgir de él. Le encantaba cuando tomaba el control y lo que comenzó tierno y suave pronto se convirtió en devorador y caliente. Pero él pareció contento de besarme, un largo beso húmedo, lenguas enredadas, un beso agresivo tras otro, la mano en la nuca, la otra en el culo, acariciándome. Sentí que la sensación de hormigueo comenzaba en la base de mi espina dorsal, sentía que mis bolas se apretaban, mi polla se
endurecía, casi dolorosamente, cuando empecé a golpear contra él. Cuando sus dedos se arrastraron a lo largo de mí, arranqué mi boca de la suya. —¿Podrías hacerme un favor? —Jadeé mientras frotaba el costado de mi cuello. —¿Cuál? —Preguntó mientras empezaba a acariciarme lentamente. Me estremecí con fuerza. —¿Podrías, por favor, sólo follarme ya? 265 —¿Sí? Lo entendí entonces. Me había tomado un minuto porque su proximidad había cortocircuitado mi cerebro. Aunque me había dicho que yo era especial, él tenía que mostrármelo también. Mostrarme que no era sólo el tipo al que quería follar, sino el tipo al que quería hacer el amor. 10/2017 —Idiota, —le dije. —Lo sé todo sobre tu corazón. La respiración temblorosa que tomó me hizo sonreír antes de que él me diera la vuelta sobre mi estómago y lamió un sendero húmedo por mi espina dorsal. —Sam ¿qué estás…? —Sabes como el océano, —gruñó, chupando, mordisqueando, hasta que llegó a mi culo, separando mis nalgas antes de que su lengua me invadiera con un rápido empuje en mi cuerpo. —¡Sam! —Grité, sacudiéndome bajo el asedio, el empujón más profundo dentro embrollando el resto de mis palabras. Su risa fue malvada cuando el empujón se hizo rítmico, presionando, bañando, mientras usaba la mano que no se clavaba en mi cadera para tirar suavemente de mi polla. —Me voy a correr. —Me contorsioné, me retorcí y luego jadeé cuando retiró la lengua y la reemplazó con resbaladizos y lubricados
dedos deslizantes. Estaba tan fuera de mí, tan lejos, que ni siquiera 266 había oído el ruido de tapa de la botella. Cuando deslizó los dedos sobre mi próstata, una y otra vez, grité su nombre antes de que mi 10/2017 cuerpo se apretara fuertemente y luego se corriera en una precipitada carrera. Fue un orgasmo rompedor, y me habría derrumbado si no hubiera tenido sus manos sobre mí. Con sus labios, sus dedos y su lengua, me había hecho perder la cabeza. Chorreé la cama, mis bolas vaciándose en un estremecimiento, la liberación consumidora, que todavía estaba retorciendo mi cuerpo con las réplicas, cuando Sam levantó mis caderas y se enterró hasta la empuñadura en mi culo. Martilleó con fuerza, fuerte y profundo, y le supliqué que no se detuviera, que nunca se detuviera. Cuando se corrió minutos después, sentí el calor líquido caliente llenar mi canal ondulante y luego correr por la parte posterior de mis muslos. —Tan jodidamente caliente. —¿Sam? —Tu cuerpo me toma todo y me sostiene fuerte y luego tiembla cuando hemos terminado. ¿Tienes idea de lo caliente que es? Sus palabras fueron abrasadoras, pronunciadas en su bajo y seductor gruñido que me trajo lágrimas a los ojos mientras él se inclinaba, presionaba su pecho contra mi espalda, y envolvía los brazos alrededor de mí, estrechamente. —Estás temblando. —Su voz era ronca. Apenas podía respirar. Lentamente, con ternura, se alejó de mi cuerpo que quería sostenerlo, mantenerlo cerca, y cuando mis músculos lo liberaron, se fue esa sensación de peso y plenitud que ansiaba.
Giró sobre su espalda y me tiró en sus brazos, abrazándome fuerte, 267 enterrando su cara en mi pelo. Temblé contra él, y me sostuvo hasta que mi cuerpo se calmó y me detuve. 10/2017 —Sabes, cuando estamos juntos así, puedo sentir cuánto me amas, créeme. Es un regalo. Incliné la cabeza hacia atrás y me besó, y fue tierno y reclamador y todo lo que necesitaba. No eran los besos apasionados y sofocantes de antes; la excitación creciente desapareció, reemplazada por la oleada de sentimientos, la satisfacción del amor. Nunca amé a ningún hombre antes que a Sam Kage. Sólo él era para mí. —Te amo. —Yo también. —Bostezó y sonreí ampliamente. Él estaba agotado y saciado, y me tenía caliente y desnudo en sus brazos. Era hora de tomar una siesta. —Debería darme una ducha, —le dije al costado del cuello. Gruñó. Cerré los ojos y renuncié a la idea de moverme. Sam había pedido al servicio de habitaciones, y por lo tanto ambos estábamos desnudos, no había habido ninguna ducha, y estábamos tumbados en la cama, hablando, con platos de comida entre nosotros. Los temas de conversación habían variado de mí y Dylan haciendo otro intento en nuestro negocio a Sam explicando sobre WITSEC, protección de testigos, y lo que eso implicaba.
Dado que el viejo socio de Sam, Dominic Kairov, había sido colocado en el programa y le habían dado una nueva identidad, le dije que me sorprendió que hubieran dejado a Sam convertirse en un oficial. Pero aparentemente el Servicio de Marshals de los Estados Unidos estaba feliz de tener a Sam Kage, y no era como las películas, no se podía buscar a nadie a quien quisieras. Tenías que tener una razón y la autorización para ir a hurgar en los archivos de las personas y los casos que no te habían sido asignados. —Tú siempre pareces tan aplastado, —me dijo sonriéndome, con la 268 mano en el pelo, el pulgar alisando mi ceja, —cuando descubres que las cosas no son como en las películas y en la televisión. Me puse sobre las manos y rodillas, me incliné hacia adelante y le besé. Se abrió para mí, y lo probé, su boca, y chupé su lengua. Cuando rompió el beso y se arrastró hasta la parte de arriba de la cama, lo 10/2017 seguí. Se dio la vuelta, se recostó contra el cabecero de madera de Koa27 y se inclinó hacia mí. Todavía resbaladizo por la corrida y el lubricante de antes, todavía estirado, me arrastré sobre su regazo, montado sobre sus caderas, y luego alcancé detrás de mí hacia su eje ya endurecido. —Llévame adentro. Alzándome, alineé su polla con mi agujero y lentamente me bajé sobre él, hasta que estuvo completamente asentado dentro. Empalado en la larga longitud, dura, gruesa suya, gemí profundamente. Los ojos del hombre estaban clavados en los míos, y cuando me levanté y volví a bajar, mis músculos se contrajeron a su alrededor, flexionando firmemente y luego relajándose, su aliento se agitó. 27 Acacia koa es una especie de árbol perteneciente a la familia de las fabáceas. Es endémica de las islas Hawai, donde es el segundo árbol más común. Fuente: Wikipedia.
Puse las manos en su pecho mientras él se aferraba a mis muslos y me empujaba hacia adelante. Mi cabeza cayó sobre mis hombros. —Me encanta verte hacer esto. Lo sabía. —Nada… oh, —jadeó, y un escalofrío le atravesó que yo sentí y me encantó. —Jory, —gimió mientras envolvía los dedos alrededor de mi polla y me acariciaba rápidamente. Me corrí fuerte, chorreando sobre su abdomen esculpido, y se 269 metió en mí, presionándome al mismo tiempo; su agarre en mis muslos dejaría los moretones que ansiaba. —Jory, —susurró. Sus labios fueron capturados, devastados y devorados. Me devolvió el besó hasta que tuvo que liberarse para aspirar aire en sus pulmones. 10/2017 —Tenemos que tomar una ducha, —me reí mientras jadeábamos juntos. —Agua, primero. Y beber, servirle un vaso, mirarla correr por la barbilla, fuera de la mandíbula, correr sobre su pecho, fue un placer en el que abandonarse. —Eso ha sido caliente. Yo estaba debajo de él segundos después, mi valoración traducida en deseo, y mis piernas estuvieron a su alrededor mientras presionaba su cuerpo contra el mío. Impregnado de felicidad porque estaba allí, besé sus ojos, su nariz, sus mejillas, y finalmente sus labios. Su piel, su olor que se aferraba a mí, la sensación de él en mis brazos... Le dije que podía morir feliz justo en ese momento. —Nada de morir. —El gruñido sensual llegó de nuevo mientras empujaba la cara contra el costado de mi cuello. —Sólo vivir.
Me aclaré la garganta, porque era ahora o nunca. 270 —¿Qué piensas de adoptar, Sam? Levantó la cabeza y me miró. 10/2017 —¿Perdona? —Estaba pensando que no quiero una sustituta o cualquier otra cosa de la que hayamos hablado, porque lo que realmente quiero es adoptar. ¿Qué piensas? Sus ojos buscaron mi rostro. —Creo que es perfecto. He visto muchos niños sin padres, y podríamos tener un hijo o dos. Asentí mientras las lágrimas llenaban mis ojos y rodaban hacia mis orejas. Fuertes y suaves manos las restañaron. —¿Por qué tenías miedo de decirme que no querías una madre de alquiler? —Porque pensé que sólo querías un niño que compartiera algún ADN contigo, y no quería matar ese sueño si lo querías mucho. Me sonrió. —No me importa una mierda. Un chico no tiene que parecerse a mí para que lo ame. Lo único que importa es que tendré mi propia familia contigo, y eso es todo lo que siempre he querido. Asentí con la cabeza rápidamente. —Lo entiendes, ¿verdad? —Sí. —¿Estás seguro? —Estoy seguro. —Bueno, así que... —arqueó una ceja hacia mí. —Cuando lleguemos a casa, podemos iniciar el proceso de adopción, ¿eh? —Pienso que deberíamos. Voy a tener treinta y uno.
Puso los ojos en blanco antes de que se inclinara, y me abrazó tan fuerte que chirrié. —Eso ha sido adorable. Fue mi turno de gruñirle. 271 10/2017
Capítulo 16 Juntos, habíamos corrido afuera a la luz de la luna, desnudos, y 272 saltamos al océano, pero no estuvimos lejos de la playa y volvimos dentro a la media hora más o menos. Hubo ducha y sexo y dormir y despertar y más sexo y más comida y luego, finalmente, ambos nos desmayamos en algún momento después de la medianoche. Con mi cuerpo saciado, mi cerebro finalmente se apagó, y porque Sam estaba en cucharita a mi alrededor, pegado a mi espalda, dormí como nunca 10/2017 lo había hecho cuando estuvo ausente. Me desperté tarde la mañana siguiente. Sam ya estaba arriba, desayunando en el patio, lo cual ni siquiera yo había pensado en hacer, y leyendo el periódico. Tambaleándome fuera de la cama, conseguí una risita muy divertida. —Buenos días, sol. Me rasqué las bolas y le gruñí. —Eso es atractivo. Después de que me senté, me sirvió café, y tuve un pedazo muy bueno de Ahi a la brasa y huevos revueltos y papaya fresca. El zumo sabía increíble. —¿Cuál es tu plan para el día? —No sé, —dije después de comer, caminando a una hamaca que no había notado antes. —Quiero dar un paseo por la isla en algún momento, e Ipo…
—¿Quién? —Nueva amiga, —respondí, bostezando. —Ella dijo que debería ir al Centro Cultural Polinesio. —Vale. —Estaba sonriéndome mientras caía en la hamaca. —¿Vas a tomar una ducha hoy, campeón, ya que hueles a sudor y sexo? Gruñí y cerré los ojos. Su risa fue cálida mientras le oía dar vuelta a las páginas del periódico. Me sentía incómodo, así que al cabo de un rato me quité los pantalones cortos y me acosté desnudo en la hamaca con el cálido 273 viento alisio que me rozaba, a salvo del sol, fresco en la sombra bajo el toldo del porche. Sam estaba allí, y yo estaba en el cielo. Me sentía drogado y aletargado con la felicidad. —Buenos dí… oh. —Buenos días, señor Fisher, —dijo Sam, bostezando. —¿Cómo 10/2017 puedo ayudarle? —Yo... quería hablar con Jory. —Espere, —dijo, y segundos más tarde sentí lo que probablemente era la camiseta de Sam caer sobre mi culo. Ahora estaba cubierto. — Bien, ahora puede concentrarse. Se aclaró la garganta. —Quería disculparme con Jory, ¿está dormido? —Sí, lo he agotado. —Eso es muy grosero. —A mí qué cojones me importa lo que piense, —se burló. —Usted es el que vino a decirle qué, ¿lo siento por pensar que él estaba mintiendo cuando estaba hablando de mí? Pensó que ya no estaba en su vida, señor Fisher, cuando hago mucho más que estar en ella, soy toda la jodida cosa. —Es muy presumido por su parte pensar que es todo su mundo.
—Él es el mío también. Va en ambos sentidos. Tenemos una vida 274 juntos que, sí, le dejé alejarse un poco, pero ni por un segundo crea que está disponible, porque ese hombre ha sido mío desde la primera 10/2017 vez que lo vi tirado en la calle hace casi diez años. Hubo un carraspeo. —No quería decir que... —Una mierda que no, lo quiere. —Se merece algo mejor que la vida que le da. Y yo habría dicho algo en ese momento, pero Sam respondió demasiado rápido. —No, no lo hace. —Demonios que él… —Merece ser amado, señor Fisher, y lo es. Puedo prometerle que no hay nadie vivo que lo ame más que yo. —Yo… —Lo siento, no estaba cerca para que me viera, así no tendría esperanzas de que alguien podría ocupar mi lugar. Es culpa mía. —Detective… —Por favor, no vuelva más. Lo estoy pidiendo muy amablemente. Hubo un silencio, y luego la camiseta de Sam se había ido, desnudando mi culo antes de que una mano fuerte apretase con fuerza. Gemí mientras los labios se apretaban en mi nalga derecha. —¿Te gusta eso, yo poniéndome todo hombre de las cavernas con él? —Has sido demasiado elocuente para ser comparado con un Neandertal. Mordió, y solté un suspiro, mi polla se endureció rápidamente. —Dios, me encanta tu culo, —dijo, amasándolo antes de morder la otra nalga, más fuerte, y me estremecí. —Puede que necesite
mostrártelo, ¿eh? —preguntó, levantándome al mismo tiempo que la 275 hamaca se inclinaba, se retorcía y finalmente se dio la vuelta, lanzándome fuera y Sam sobre ella mientras luchaba por agarrarme. Terminamos enredados juntos debajo, el brazo de Sam atrapado en ella, junto con mi tobillo. Me estaba riendo tanto que las costillas me dolían. —Mierda, eso no ha sido sexy en absoluto, —Sam gruñó, tirando de su muñeca. Las lágrimas rodaban por mi cara. —Eres muy molesto, ¿sabes? Asentí con la cabeza porque, sí, lo sabía. 10/2017 Yo quería llevarlo a todas las partes que ya había visto y luego ir por toda la isla con él. Mis planes eran enormes, pero después de que tomé una ducha y me cambié, lo encontré dormido en la hamaca enderezada. Me acerqué a la tumbona y me quedé mirando el agua. —Te dejé mentir por mí. Volviendo la cabeza, encontré los pesados párpados de Sam. —¿Qué? —Fui a verte, y puse toda la investigación en peligro por lo que quería y necesitaba. No me importó una mierda nadie más, y luego te dejé que me sacaras del lío. —Eso es lo que hacen los compañeros. Se cuidan el uno al otro. —Eso no lo hace bueno.
—¿Y qué debería haber hecho, Sam? ¿Dejarte atrapado? ¿Dejar que tu reputación y tu carrera se fueran por el inodoro por algo en lo que yo tomé parte al cien por cien? —Jory… —Es como cuando el malo pregunta al policía si está encubierto: \"¿Eres policía?\" El policía nunca dice: \"Sí, soy un policía\", él miente. Me sonrió, y la forma en que sus labios se curvaron, la forma en que me miraba, tan llena de adoración, envió ese aleteo de 276 anticipación a través de mí. —Si hubiera dejado que Cristo Liron ganara, si hubiera dicho que eras tú, si hubiera hecho algo de eso, ¿a quién le habría servido, Sam? —Nunca quise que te involucraras. —No, por supuesto que no, ¿por qué querrías? —Quiero que estés a salvo. 10/2017 —Lo sé. —Le miré con los ojos entrecerrados. —Tienes una pregunta. Puedo decirlo, —suspiró, sonriendo al mismo tiempo. —¿Por qué no es una trampa cuando un tipo dice que eres policía y el policía dice que no? —le pregunté, después de haber pensado en mi ejemplo y darme cuenta de que no había sido realmente bueno. —No sería una operación secreta si todos supieran quién era todo el mundo, ¿no? —No. —Perdóname, por toda esa escena, J, y siento que hayas tenido un tiempo de confesión, completamente inventado, podría agregar, delante de todo el mundo. —Cuando la gente echa de menos a la gente que ama, estoy seguro de que todos se ocupan con sus juguetes y esas cosas, Sam. Sólo estiré la verdad un poco.
—¿Que quieres decir? 277 —Quiero decir que hice lo de echarte de menos en casa solo y no en un gran club ruidoso, —le dije. 10/2017 —Así que tuviste que cuidar de ti mismo mientras estuve fuera. —Muchas veces, sí. —Bueno, ven aquí, —dijo, señalándome. —Y te besaré y lo mejoraré. —¿Por qué no te quitas de la hamaca que anhela la sangre humana y hablamos? Él sonrió mientras su teléfono sonaba. Estaba colocado delante de mí sobre la mesa, y cuando leí la pantalla, vi “A. Calhoun”. —Sam, creo que es tu nuevo mejor amigo, —le dije mientras se lo arrojaba. Él respondió y en el transcurso de los siguientes segundos, su cara se puso larga. Cuando terminó y apagó el teléfono, se volvió hacia mí. —¿Qué sucede? —Aparentemente el caso contra Cristo Liron se ha desmoronado. —No entiendo. Se levantó y el hombre sexy con los ojos entrecerrados que había visto minutos antes fue reemplazado por un detective de policía de Chicago. —Hay pruebas que faltan, testigos desaparecidos... y lo peor de todo es que está libre bajo fianza. —¿Un juez lo dejó salir? —Después de que el juez se enteró de que el caso era débil, puso una cifra y Cristo la pagó. —Entonces podría estar en cualquier parte. —Sí, podría. Miré la ancha y musculosa espalda del hombre al que amaba.
—No soy lo suficientemente importante para él como para preocuparse, Sam. Piensa en la imagen completa. A él no le importa una mierda. —Creo que le importa más de lo que piensas. —Mírame. Se dio la vuelta para mirarme. —Quizá deberíamos irnos a casa, ¿eh? Al menos podrías protegerme mejor allí ya que conoces a todo el mundo. 278 Parecía aliviado. —¿Eso estaría bien contigo? —Por supuesto. —Le sonreí. —Sólo déjame llamar al señor Awana y recoger las cosas de Moses. —Perdona ¿qué? —Cuando me salvaron el otro día, prometí llevar cosas de vuelta. 10/2017 —¿Salvado? Asentí. —¿Llevar qué? —Sólo comida, no armas y drogas. —Estoy tan aliviado. Le meneé las cejas. —Es divertido vivir conmigo, ¿verdad? —Siempre es una aventura. —Se rio, sentándose a mi lado, acariciándome la pierna. —¿Me vas a pasear por esta ciudad, o qué? —Me siento mal. No estás viendo mucho de Hawai, salvo este pequeño trozo de playa y el interior de esta cabaña. —No me importa, —dijo, inclinándose hacia delante, con la mano deslizándose por mi nuca. —Todo lo que quería era verte. Todo lo demás es sólo aderezo.
Él disfrutó caminar a través de la ciudad, sin embargo, y pasó un buen rato al encontrar a mis nuevos amigos cuando vi a Ipo en el mercado de agricultores y ella nos invitó a almorzar en un sábado por la tarde que había pasado de gris a nublado y a verter lluvia. —¿Creía que Hawai se suponía que debía estar soleado todo el tiempo? —¿Cómo piensas que todo permanece verde? —Le preguntó. —Vale. —Él le sonrió, y yo la vi respirar. Le gustaba porque era mono y divertido y pensaba en mí como una 279 de sus amigas. Su reacción a Sam Kage fue toda de chica. Tenía la anchura de sus hombros a considerar, los músculos que se abultaron cuando él sacó las bolsas de comida para perros de la parte trasera de la camioneta para ella, la forma en que le abrió la puerta y las líneas de risa en el rabillo de sus ojos azul ahumado. Se quitó las botas de 10/2017 excursión en la puerta principal, porque nadie entraba en la casa de nadie en Hawai con los zapatos puestos; simplemente no se hacía. Cuando tenías una fiesta, podía haber un montón de chancletas (mi palabra) o zapatillas (la palabra de Ipo) en la puerta principal. Pero las botas de Sam se destacaban en la esquina, y mis zapatillas de deporte, junto a las suyas. Todo el mundo apareció para el almuerzo. Era el fin de semana después de todo, y Sam se sentó en la mesa rodeado de mis nuevos amigos y comió todo lo que se puso delante de él. Ya que Sam pescaba y el patriarca de la familia, mi amigo Tetsuo, pescaba, tuvieron mucho de qué hablar. Mi anfitrión incluso trajo varias de sus cañas para que Sam las mirara, y cuando yo parecí aburrido, Sam explicó lo caras que eran y cómo él no tenía nada tan bueno en casa. Le pregunté por qué lo necesitaría, ya que no pescaba en un barco,
sino en un muelle o en un arroyo. Yo, aparentemente, me había 280 perdido el punto. 10/2017 Fui olvidado. Las mujeres estaban sobre él. Ipo lo encontró fascinante, y la esposa de Tetsuo, Judy, y la esposa de Randy, Maile, no podían dejar de sonreírle. Cuando le mostró a Maile que podía levantar y llevar fácilmente la nevera, llena de comida, que había empaquetado para su hijo, le puso ojos de Bambi. Estaba sacudiendo la cabeza cuando Kawika se unió a mí en la cocina. —Jo, Jory, Sam consigue a todas las wahines28, échale un ojo, ¿eh? El ruido de disgusto que hice le hizo al hombre reír a carcajadas. Cuando volvimos después de pasar el día fuera, Sam llevó la nevera a la habitación mientras yo iba a la recepción para hacer los arreglos para salir a la mañana siguiente, y para el transporte que nos llevaría al aeropuerto. —Jory. Cuando me volví, vi a Aaron sentado en la terraza solo. Cuando terminé de hablar con el empleado, me acerqué a él. —Ey. Se aclaró la garganta. —Cambiaste la facturación de tu habitación. Lo miré con los ojos entornados. —Por supuesto. —Por supuesto, —suspiró, mirando el agua. —Así que nos vamos a ir mañana, pero quería darte las gracias por... —Está bien, —dijo, cortándome, sin mirarme aún. 28 Wahine, “mujer” en hawaiano.
Me senté a su lado, la mano en su muslo, y él se volvió y me miró, inclinándose como si hubiera estado esperando que yo hiciera exactamente lo que hice. —Dime qué podría haber hecho para mantenerte. —Aaron. —Le sonreí. —Ambos sabemos que no has estado suspirando por mí todo este tiempo. Eso es una mierda. —Como he dicho antes, —me dijo, apartándome el pelo de los ojos con sus largos dedos. —Yo nunca me aburrí y, aparentemente, 281 mantener mi interés es bastante duro. —Me gusta Jaden. El asintió. —A mí también. —¿Pero? —No es suficiente para mantenerlo, J, —me dijo, sus ojos ya no en 10/2017 los míos, sino en mi boca. —Cuando llegue a casa. Esto se va a acabar. Me aclaré la garganta y sus ojos me hojearon de nuevo. —Quiere ir a la escuela de cocina. —Hecho. —¿Y un lugar para vivir? —¿Qué eres, su abogado? —Aaron. Puso los ojos en blanco y se echó hacia atrás. —Sí, J, ¿dónde? ¿Centro de la ciudad? ¿Lincoln Park? ¿Qué? —Deja que él elija, ¿de acuerdo? —¿Algo más? —No es por mí, ¿verdad? —Sí y no, —dijo, inclinando la cabeza, mirándome. —Sólo, no entiendo cómo se supone que salga con alguien y no termine por cuidar de ellos.
—Tú… 282 —Y el tipo que me dejará hacerlo, me aburriré de él y no quiero porque acabarán esperando que haga cosas porque ¿qué otra opción 10/2017 tienen? Tenía un punto. —Pero un tipo que no me deja, —me hizo un gesto hacia mí— ese es el tipo que quiero, pero él no me quiere porque no quiere que yo le posea. Empecé a sonreír. —No es gracioso. ¡Es un maldito desastre! —Necesitas un tipo tan rico como tú. —Sí, no va a pasar. —¿No hay jeques gays del petróleo? —Eres tan gracioso. —Pensaba que no era gracioso. Gimió y se inclinó hacia adelante, las manos en mis rodillas. —Ese detective no es tan caliente, ¿sabes? Soy mucho mejor, más inteligente, más joven, mi trabajo no incluye recibir un disparo. No tengo… —Para. —Alcé la mano y le acaricié la mejilla. —Lo es, sabes que lo es. —Sí, lo sé. —Suspiró pesadamente, girando su cabeza para besar mi palma antes de que, de repente, se levantara. —Veo cómo le miras, y eso me mata un poquito. —Sonrió de repente, y fue muy malvado. —Pobre Hayes... al menos yo ya había visto al detective Kage antes. —No te burles. Es grosero. —No tenía ni idea de que el hombre de tu vida pudiera presionarlo. Sonreí ampliamente.
—Ya sabes, renunciaste a ese asunto tuyo sin mucha pelea. 283 —¿Qué? —Oh, perdón, estoy cambiando de tema. Intenta seguir el ritmo. 10/2017 Normalmente yo era el que saltaba de una cosa a otra. —Suena como, por lo que dijo Hayes, que esta cosa de Synergy no era tu idea de la diversión. —No, no lo era. —Y puesto que tal vez trabajar para alguien más que tú mismo es una mala idea, si decides que quieres iniciar tu propia empresa de nuevo y necesitas capital o un préstamo o inversores, por favor, permíteme ayudarte a financiar tu sueño. Puedes devolverme el pago, J. Sería sólo un préstamo. Busqué su mano y él la tomó. —O no, —me dijo. —Me encantaría que no fuera un préstamo. Me encantaría que finalmente, por una vez, me aceptaras algo. —Es una oferta muy amable que prometo tener en cuenta. Su rostro se iluminó. —¿Qué tal un millón de dólares por dormir contigo como en esa película con Robert Redford y Demi Moore? Le puse los ojos en blanco mientras me levantaba. —Quiero almorzar contigo cuando regrese a la ciudad, ¿de acuerdo? ¿Podemos hacer eso? —¿Quieres intentarlo y ser amigos? —Sí. —No funcionó la última vez. —Porque no lo quería tanto. —Me dio una sonrisa agridulce. —Vale.
Él asintió con la cabeza, se inclinó hacia delante, y se detuvo antes de que nuestros labios se tocaran, a un pelo de distancia. Si yo quería el beso, tendría que tomarlo. En su lugar, le di uno en la mejilla. —Cabrón, —dijo antes de marcharse. Me sentí bien mientras corría de regreso a la cabaña a través de la lluvia. El aguacero era increíble, torrencial pero no frío. Pero yo era de Chicago, así que el frío era relativo. En el interior, me di cuenta de 284 que estaba empapado y me estaba riendo mientras miraba a mi alrededor. Sam estaba en el porche, sentado en una silla. —Ey, ¿te has mojado? Nada. —¿Sam? No se movió, no se volvió, y ni siquiera reconoció que yo estaba allí. 10/2017 Me moví con rapidez, y cuando me puse frente a él, sólo entonces me di cuenta de que estaba fuera de combate. Tenía la cabeza inclinada hacia adelante y la barbilla contra el pecho. —Jory. Mi sangre se congeló, y me volví para ver a un hombre vestido de negro con un pasamontañas. Tenía una pistola con silenciador apuntándome. —No te preocupes, Jory, —dijo el desconocido suavemente. —Sólo es cloroformo. Se recuperará en poco tiempo. —¿Quién eres? —pregunté mientras me interponía entre el hombre y Sam, protegiéndole. —¿Crees que eso lo salvará? No, pero no iba a dejarle un disparo claro a Sam. —¿Quién eres? —repetí. —No soy importante.
Realmente sólo había una cosa que podría ser. —¿Por qué te ha enviado Cristo Liron? —No lo sé. No me pagan por preocuparme. —¿Por qué no has matado a Sam? —Se supone que tiene que verlo, —dijo, y finalmente vi al otro hombre que yo esperaba. No había manera de que un tipo sometiera a Sam Kage. Pero si fue sorprendido, llevando algo pesado, y hubieran saltado sobre él con un trapo con cloroformo en la cara... entonces 285 tenía más sentido. Giré la cabeza y vi al segundo hombre, también de negro, con una pequeña cámara de video. La firme luz roja en la parte superior me dejó saber que estaba grabando. —Le disparamos a su detective, grabamos su reacción, y luego le toca a usted, señor Harcourt. 10/2017 Pensando, apostando... ¿Qué es lo que más querría Cristo Liron? ¿Qué tendría que ver para pagar a estos tipos? Lo había humillado. Tendría que recuperar su orgullo perdido, para salvar la cara. Era por eso que necesitaba observar mi reacción, ponerme en mi lugar, mostrarme que tenía todo el poder y yo no tenía ninguno. Así que si él tenía que ver, ¿qué obtendrían si él no lo hacía? Salí corriendo. —¡Jory! ¿Quién se queda ahí a través de un monólogo e intercambia bromas con el tipo malo? Mi vida no era una película de James Bond, en realidad sólo me dispararían en algún momento, y también dispararían a Sam. Pero si querían matar a Sam delante de mí, tal vez aprovechar esa oportunidad me compraría algo de tiempo, y algo era mejor que nada.
—¡Él está muerto, Jory! 286 Utilizar mi nombre como si me conocieran, de verdad odiaba que los asesinos me llamaran por mi nombre de pila como si fuéramos 10/2017 amigos. Cuando les grité, volviendo la esquina rápido, esperaba asustarlos. —Es un crimen amenazar la vida de un oficial de la ley, —grité. —Y le diré a todo el mundo lo que hicisteis si queda algo después de que Cristo Liron termine contigo. —¡Jory! Los silenciadores no son silenciosos. Hacen este tipo de sonido de golpe que es como una pelota de béisbol golpeando una almohada, pero más fuerte, y cuando las cosas explotan a tu alrededor, pillas la idea de que las balas están volando. Un pedazo de madera se hizo añicos junto a mi rostro, después de haber roto un pedazo de la pared, y giré a la izquierda por el lateral de la cabaña, corriendo tan rápido como podía por el camino hacia la carretera. Estaba lloviendo a cántaros, y estaba oscuro, y supongo que aunque ambos estuvieran vestidos como ninjas, ninguno de ellos lo era en realidad. Y no es que fuera un tipo duro. Era sólo que tenía muchos factores a mi favor. Tormenta, campo oscuro no ciudad oscura, y tenían que mover un coche y yo iba a pie. Normalmente, tratar de superar un coche era estúpido. Pero corriendo por el lado de la carretera en la oscuridad y la lluvia, capaz de agacharme y esconderme, pensé que estaba en buena forma. Sólo si tienes suerte, o eres un medallista de oro olímpico, puedes disparar a algo que se mueve al mismo tiempo que tú. Es difícil, no importa lo que cualquier éxito de verano de Jerry Bruckheimer te hiciera creer. Así que corrí, escuché el rugido de un motor de automóvil, y aumenté mi velocidad, agradeciendo a Dios todo el
tiempo por tener mis zapatillas y no las chancletas de goma que había pensado en usar cuando Sam y yo salimos de la cabaña horas antes. Mientras estaba agradeciendo al Creador, incluí una súplica para que no hubieran disparado al amor de mi vida antes de que vinieran detrás de mí. ¿Qué haría si acababan de dispararle? ¿Qué haría yo... si estuviera muerto o sangrando hasta morir mientras corría… qué haría yo? Habíamos pasado por tanto juntos, tanto tiempo había pasado y 287 todavía éramos nosotros, todavía, increíblemente, enamorados y todavía fuertes. Si lo perdía.... Mis pies se enredaron porque mi cerebro había saltado a los funerales y a un agujero del tamaño de Cleveland en mi corazón, y cómo todavía podía estar yo en el mundo sin saber que Sam Kage estaba en algún lugar sonriendo, riendo y respirando el mismo aire 10/2017 que yo. Tropecé porque el dolor amenazó con devorarme por un momento, pero el correr era importante, el correr era necesario. Y en realidad, en una autopista de dos carriles al aire libre, frente a rodar por un acantilado a las rocas de abajo o una caída de terraplén a no sé dónde, mis opciones eran arriesgadas. El chirrido de los neumáticos estuvo cerca de mí, el rugido de un gran motor, y luego mi hombro repentinamente fue aguijoneado antes de que un calor al rojo vivo comenzara a propagarse a través de él. No tenía ni idea de que me estaban disparando con balas mágicas que en realidad podrían encontrar su objetivo en la oscuridad. Mi pie atrapado, se giró raro, y me fui hacia abajo, duro, y dolió antes de que estuviera de nuevo en mis pies. Pero sentí el cambio, el equilibrio, el latido del dolor. Había una curva cerrada a continuación. Oí el funcionamiento del motor, me volví, y quedé cegado por los faros antes de que hubiera
presión por todas partes, y no tuve aire mientras subía y subía, flotando, volando, sintiendo el viento y todo se puso del revés. Yo estaba dando vueltas, el coche estaba cerca, y había gritos. Por favor, Dios, que Sam esté a salvo, pensé antes que no hubiera nada en absoluto. 288 10/2017
Capítulo 17 Estaba genial, no frío, lo cual era agradable. Era suave, 289 independientemente de sobre lo que estuviera, pero el sonido, como un martillo neumático o una lijadora, era fuerte y cercano. Y me 10/2017 estaba ahogando. Lenta, dolorosamente, me estaba ahogando. Era ese palpitar donde tus pulmones van a reventar porque no puedes contener la respiración ni siquiera un minuto más, y era simplemente el final porque el preámbulo había ido y venido sin alivio, y lo sabía porque había despertado en el último momento. Tan cerca. Y luego había manos en mi pelo antes de que me apuñalaran en el costado con un cuchillo. Afilado, caliente, conduciendo un picahielos a través de mi costado. Ni siquiera podía gritar. Pero de repente pude. Debería haber agradecido a alguien por el alivio de estar fuera de la prensa, pero luego mi cuello y la cabeza fueron mantenidos firmes antes de ser levantado, y hubo lluvia. Tenía el rostro azotado por el agua y traté de volver la cara. —¡Asegúralo al tablero! —¡Aguanta, vale, no te muevas! No luché, no pude, no había energía. La lluvia dejó de intentar ahogarme nuevamente, y el tiempo entre las gotas se alargó hasta que desapareció.
Que los chicos malos sepan mi nombre y que yo no tenga ni idea del de ellos simplemente me fastidia mucho. En la escuela secundaria tuve un trabajo en un autocine y tenía que llevar una etiqueta con el nombre. Toda clase de gente había usado mi nombre, quienes nunca me lo habían preguntado, y sabía que era estúpido, que era parte del puesto de venta, pero aun así, eso se había añadido a mi odio al 290 trabajo. Cuando cambié de trabajo a una librería, les había dicho que usaba mi segundo nombre, Sven, así que tenía un nombre que decía, básicamente, que yo era un estudiante de intercambio de Suecia. Ser llamado por un nombre diferente había estado bien, siempre y cuando no fuera mío. 10/2017 —No he pillado todo eso. Abre los ojos y dímelo de nuevo. ¿Abre los ojos? —Por favor, cariño. Había un cálido aliento en mi cara y gemí porque el sonido era un gruñido, profundo y ronco, y sólo un hombre podía hacerlo. —Sam, —dije, pero me di cuenta de que no salía nada. —Jory, —dijo y los labios sedosos y suaves se apretaron contra mi frente. Mis ojos se abrieron y lo vi a mi lado. Se veía horrible. Había círculos oscuros debajo de sus ojos, su color estaba apagado, la barba incipiente en su cara estaba al borde de la barba real, lo cual no tenía sentido, y él estaba temblando sólo un poco. —Sam, —le dije, pero salió un susurro. Me aclaré la garganta y volví a intentarlo. —Sam.
Cerró los ojos un minuto, y vi su mandíbula apretada y los músculos de su cuello acordonarse. Quería tocar su cara, pero estaba herido. Abrir los ojos me había agotado. —Te amo, —dije y los cerré. Estaba dormido en una silla al lado de mi cama cuando desperté de 291 nuevo. Cerca de la puerta, la camisa de manga larga que llevaba, abierta, revelando la funda del hombro y su pistola. 10/2017 —Ey, —le llamé. Sus ojos trataron de abrirse y se cerraron, lo intentaron de nuevo, antes de darse cuenta de dónde estaba y se sacudió despierto. Era como si le hubiera golpeado un rayo de electricidad. Su cabeza se levantó, y me estaba mirando. —Rayo de sol tú mismo, —grazné. Estaba tan feliz de verlo. Traté de alcanzarlo, pero no sucedió nada. Mis brazos no se movieron. Se acercó a la cama y recogió la taza de la bandeja junto a mi cama. —Ten, —dijo, moviendo la pajita a mis labios. —Ten un poco de agua. Bebí un poco y luego lo miré. Las lágrimas llegaron instantáneamente. —Es tan bueno verte. Él asintió y lo vi tragar con fuerza. Obviamente no podía hablar. —Pareces una mierda, —le dije, mirándolo fijamente. Se inclinó y me besó tiernamente, con ligereza, una de sus manos en la mía, la otra en mi cabello, acariciándolo suavemente una y otra
vez, apartándolo de mi rostro. Me miró y vi cómo sus ojos estaban bordeados de rojo y enrojecidos. —Te quiero, Jory. No pude verlo porque las lágrimas de repente estaban haciendo borrosa mi visión. Me besó los ojos, las mejillas y luego los labios. Los separé, y él profundizó el beso, su lengua deslizándose sobre la mía. Fue deliberadamente lento, tierno y excitante. No pude contener el gemido. 292 —Dios, Jory, —exhaló. —Bésame otra vez. Me besó de nuevo, más lento, más profundo, y puse el brazo alrededor de su hombro para mantenerlo allí. Me rodeó con sus brazos tan cuidadosamente como pudo, con los tubos y todo lo demás en medio. Estaba tan caliente, y dejé escapar 10/2017 un profundo suspiro. Nos quedamos cerca durante largos minutos, yo saboreando su calor, y él, pensé, sólo el que yo estuviera allí. Cuando se apartó, limpió las lágrimas de mis mejillas con los dedos, acariciando mi cara en sus manos. —Lo siento, cariño. Todo es culpa mía. Me reí entre dientes. —¿Culpa tuya? —le sonreí. —No lo creo. —Sí, lo es. Debería haber sabido que Cristo Liron enviaría hombres para ajustar las cuentas contigo. Yo nunca, ni en un millón de años, pensé que... —Se apagó, perdido en sus pensamientos, dejando caer las manos antes de alejarse de la cama, al acecho por la habitación. — Debería haber volado aquí y haberte recogido y haber vuelto a casa donde… nunca debería haberte dejado solo. ¡Joder!
—Para. No eres psíquico, y merecemos unas vacaciones, Sam. Olvídalo. —Yo… —Vuelve. Se movió rápidamente, agarró la silla en su camino y la dejó junto a la cama. Mi mano fue tomada en el momento que se sentó, y se inclinó y besó los nudillos mientras frotaba suavemente mi muslo. —¿Están muertos esos tipos? Estaba perdido en sus propios pensamientos, pero lo necesitaba allí 293 conmigo, en lugar de que se despellejara a sí mismo por daños que no había cometido. —Dulzura, —le llamé, lo cual rara vez hacía. Sus ojos se alzaron hacia los míos y vi lo mal que se veían. —Para ya, lo hecho, hecho está. Vivimos. Vamos a celebrarlo. 10/2017 Bésame otra vez. Se inclinó hacia delante, y mantuve los ojos abiertos, más allá de lo que normalmente hacía, y así vi su descenso cerrado, maravillado por las lágrimas que brotaban de las largas pestañas doradas, y oí su suspiro de felicidad. Lo amaba tanto que a veces me dolía. Sus labios sellaron los míos, pero no empujó hacia adentro, en cambio se apartó rápidamente. —Awww, —gruñí, —¿por qué? —Acabas de despertar, y necesitas descansar. Sólo háblame. —Vale, —estuve de acuerdo. —Dime ya, ¿han muerto? ¿Los aprendices de ninjas? —No. Están, sin embargo, bajo custodia, entregando todo atado a Cristo Liron. —Oh bien. —Sonreí mientras me daba otro sorbo de agua.
Él sólo me miró. 294 Intenté sonreír. —Fuiste muy valiente, alejando a esos tipos de mí. 10/2017 —Era una apuesta. Estaba aterrado. —Pero tú la aceptaste, y tomaste una decisión, y resultó, como de costumbre, ser la correcta. Me burlé. —Como de costumbre, una mierda. —Con este tipo de cosas, las cosas de vida o muerte, tu historial es algo increíble. Asentí con la cabeza, sintiéndome vulnerable de repente, sin haber mirado a la habitación en absoluto, con miedo, con miedo de saber lo herido que estaba. Sentí las lágrimas calientes venir rápido. —Oh, cariño, no llores. —Por favor, no me dejes. —Mi voz tembló. —No. —Se inclinó y apoyó la cabeza en mi pecho. Puse la mano en su cabello; estaba tan corto, metiendo mi mano, pero aún suave, como el pelo de cachorro. Me estaba volviendo a dormir. —Quédate conmigo. No me dejes. —No tienes que preocuparte nunca por eso. Mis ojos se abrieron y vi a Sam cambiando los canales del televisor. Me di cuenta instantáneamente de que estaba en una habitación diferente. —Ey, —le dije, tosiendo. —Me han movido.
—Sí. —Sam me sonrió, dejando caer el mando en la silla mientras 295 se movía hacia la cama. Me sirvió un poco de agua y me puso la pajita en los labios. —No hay más UCI para ti. Ocho días es suficiente. 10/2017 —No recuerdo estar ahí tanto tiempo. —Ni siquiera te despertaste el primer día, —me dijo. —Estabas muy cansado. —Eso es bueno, ¿eh? —le sonreí después de beber un poco. — ¿Que me movieran tan rápido? —Muy bueno, —dijo suavemente, apartándome el pelo de la cara. —¿Cómo te sientes? —Dime cómo me siento. —Afortunado, —dijo, deslizando su mano en la mía. —Eres muy afortunado. Le sonreí. —Dime. —Lo primero es lo primero, —murmuró, inclinándose y abrazándome suavemente, besándome la mejilla antes de apartarse. —Te amo. —Yo también te amo. —Vale. —Tomó un respiro. —Esto es lo que pasó. Había sido golpeado por el vehículo y había terminado debajo del coche, pero me había seguido por el terraplén y así, había aterrizado en un ángulo. Yo estaba básicamente en el motor con la capot abollado a mi alrededor. ¿Cómo? Fue sólo la forma en que todo golpeó. Al parecer, podrías chocar un coche cien veces de la misma manera y cada vez algo diferente sucedería. Yo estaba herido pero no muerto por los árboles, la tierra, la lluvia y el viento. Nunca podría ser duplicado.
Una enfermera entró entonces y le dirigió una amplia sonrisa a Sam. Me la presentó como Kaleo, y me dijo que era un ángel de misericordia. Vi sus ojos suavizarse, vi su sonrisa y el fundido básico bajo los ojos azul ahumado de mi novio. Ella era un gatito enamorado. Mi temperatura fue tomada, mi presión arterial también, y luego comprobó los vendajes y la bolsa IV colgando junto a la cama. —Oh, te ves mejor, —me dijo. —Es agradable ver tu color volver. —Gracias por cuidarme. —Le sonreí. 296 —Oh, tienes razón, —le dijo a Sam—, esos son los ojos marrones más hermosos que he visto nunca. Su sonrisa fue enorme, y parecía casi orgulloso. —Cariño, el placer es nuestro, —me dijo. Asentí. Ella me dio una palmadita en la pierna, miró a Sam, y luego se fue. 10/2017 —¿Estoy bien, entonces? —Le pregunté, mirándolo. —No, cariño, —dijo con suavidad, subiendo a la cama, tomando mi mano suavemente. Su voz era como la miel mientras me hablaba. — No estás bien. —¿Qué pasa? —Le miré. —Tenemos que esperar unas cuantas pruebas más, y luego sabremos más. ¿Por qué esperábamos las pruebas? —¿Sam? —Sólo espera. Por favor. Dane estará aquí dentro de unas horas, ¿de acuerdo? Vamos a esperarlo. ¿Dane estaba viniendo? —¿Por qué viene Dane? —Porque es tu hermano.
—Pero tú puedes tomar cualquier decisión por mí. Eres mi pareja, 297 es legal, y... 10/2017 —Ya sé, ellos lo saben, el hospital lo sabe, pero sólo... tenemos que esperar a Dane. —¿Dónde estoy? —Pregunté, mirando alrededor de la agradable habitación privada. —Estás en el Queen's Hospital. Está en el centro de la ciudad, cerca de la capital y Palacio Iolani. Le sonreí. —¿Hay un palacio? El asintió. —Es bonito. Debemos pasar por él antes de que nos vayamos. —Dime ¿por qué va a venir Dane? —Simplemente lo hace. —¿Sam? —Mi voz se elevó. —Shhh, —dijo, inclinándose para poder poner mi cara en su hombro y así podría sostenerme. —Todo está bien. Pase lo que pase, lo afrontaremos. Todo está bien. Yo estaba llorando. Sabía que era estúpido, pero no pude evitarlo. Él me abrazó, y después de unos minutos mis ojos se cerraron. —Descansa un rato, —me dijo. —Sólo me quedaré aquí y te sostendré la mano, ¿de acuerdo? Creo que contesté que estaba bien. Cuando me desperté, era tarde, y estaba oscuro en la habitación. Busqué a Sam, y él estaba allí, en la ventana, de pie a la luz de la luna
que entraba a través del cristal. Cuando lo estudié, vi lo roto que parecía. Necesitaba arreglarlo. —¿Pensaste que estaba muerto? Volvió la cabeza hacia mí. —Cuando llegué allí, al sitio del accidente, estaba realmente fuera de mí, realmente enfermo, pero me di cuenta... que estaban cortando para sacarte fuera del auto. Cuando vi lo que parecía... sí, pensé que estabas muerto. 298 Este era el problema. Estaba teniendo problemas para volver de ese horror. —Lo siento, Sam. Él asintió, apenas. —Cuando te tuvieron asegurado en el tablero, oí que decías mi nombre, —dijo titubeante, mirándome. —No olvidaré nunca lo que 10/2017 sonó en ese momento, J. Algunas cosas se quedan, y esa va a ser una de ellas. Ni siquiera pude permanecer en pie. Alcancé una mano hacia él y cruzó la habitación rápidamente para tomarla. Apreté su cálida palma contra mi corazón. —Me necesitas. —Hago más que necesitarte, —dijo, temblando. —No funciono sin ti. Simplemente no. —Lo mismo digo, —le dije, cerrando los ojos. Estaba cansado de nuevo, y como que se apoderó de mí. Sólo iba a descansar los ojos un segundo.
Era tarde. Sam estaba dormido en un camastro junto a mi cama. 299 Quería sentarme, pero estaba en un ángulo extraño. 10/2017 —¿Qué estás tratando de hacer? —Bostezó, y miré hacia abajo, observándolo estirarse antes de levantarse para llegar a mi cama. —¿Cómo haces eso? —¿Hacer qué? —No estás tan fresco después de dormir. —Lo estoy cuando necesito estarlo. —Va a ser útil para los niños, ¿eh? Él sonrió somnoliento. —¿Qué estás intentando hacer? —Incorporarme. —Vale. —Bostezó de nuevo, temblando con el estiramiento por un segundo antes de presionar los botones en el costado de la cama. Me levanté despacio. —Ahí, ¿cómo está así? —Bien. —¿Quieres un poco de agua? —No. —¿Quieres que vaya a buscarte algo de comer? Te sacaron el catéter hoy, lo que apenas pude mirar, Cristo, y dijeron que mañana podrías tener comida real, así que probablemente puedas empezar esta noche si tú... —Dime que está mal. Sacudió la cabeza. —¿Por qué? ¿Miedo de que si lo dices, entonces podría convertirse en realidad? Sus cejas se fruncieron, y sus ojos se estrecharon; él realmente estaba trabajando mantener la compostura por mí. Tomé una respiración temblorosa.
—Suéltalo. —Dane lo hará… —Dane odia dar malas noticias tanto como tú, y no es justo que lo haga. —No es eso. Sólo quiero que esté aquí para ti. —Te tengo a ti. No necesito que nadie más me sostenga. Él asintió y tomó mi mano. —De acuerdo entonces, hubo un trauma en la columna vertebral, y piensan que está bien, pero las columnas son difíciles, y ahora mismo, 300 tal y como está, no puedes caminar. No había intentado levantarme. Tenía un catéter en mí, estaba herido, y ni siquiera había pensado en moverme. Pero ahora estaba pensando en ello. —¿Qué estás haciendo? 10/2017 Yo estaba tratando de hacer cualquier cosa. Mover los dedos de los pies, levantar la pierna, o doblar las rodillas, pero no había nada. Estaba muerto por debajo de la cintura. —¿J? Absorbí todo lo que había dicho. —Cariño. —Déjame pensar. —De acuerdo. Me aclaré la garganta. —Entonces tal vez estaré bien. —Sí, podría ser que cuando quieras caminar, lo harás. No lo saben. No lo pueden decir. —¿Me operaron la columna vertebral? —No, pero estuvo comprimida de una manera que no hubo sangre, y supongo que necesita eso, al igual que tu cerebro.
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