Sacudí la cabeza. —Estás haciendo un asunto demasiado grande de… Él me cortó. —Soy Cristo Liron. —Me alegro de conocerte. —Le sonreí, cambiando mi peso para dar un paso atrás, ofreciéndole mi mano. —Soy Jory Harcourt. Su mano subió, y envolvió sus dedos alrededor de mi garganta suavemente, deteniendo mi movimiento. Fue rápida, demasiado 51 rápida, la forma en que él entró en mi espacio personal. —Se supone que tengo que hacer algunos negocios, y luego el resto de la noche es mío, —dijo él, estudiando mi cara, mirándome, midiéndome. —Mi plan era reunirme con amigos, tomar unas copas y luego cenar. ¿Te unirías a mí? —De hecho, no soy muy de fiestas. —Le sonreí, levantando la 10/2017 barbilla para que su mano me tuviera soltar. —Pero tal vez… —Por favor. —Dio un paso adelante pero no intentó tocarme una segunda vez. —Tengo que ir a esta reunión, pero realmente quiero hablar contigo. Lo miré y se volvió y miró a su hermano. —¿Nos disculparías, Eddie? —Dijo rápidamente y luego inclinó la cabeza hacia Adan y Paz. Estábamos sólo nosotros en su entrada momentos después, y me di cuenta del enorme espacio que era. —Escucha, —suspiró, acercándose un paso más así que tuve que volver a mirarlo hacia arriba. —Estaba en mi estudio, y te he visto conducir y bajar de tu coche. No tenía idea de quién eras, pero quería venir aquí y hablar a quienquiera que fueras cuando te eché un vistazo. Esperé a lo que venía después.
—Entonces, —dijo él, aclarándose la garganta—, mis cartas están 52 sobre la mesa. ¿Quieres cenar conmigo? 10/2017 Me aclaré la garganta, dando otro paso atrás. —Tengo un compañero, señor Liron, y él... —Cristo, —me corrigió, acercándose de nuevo, con la mano derecha en la pared a su lado, apoyándose en ella, más cerca de mí. —Ahora, háblame de tu compañero. Di otro paso atrás, pero se movió conmigo, volviendo a no permitir distancia. No me estaba tocando, pero se me estaba arrimando. —Este compañero tuyo, ¿dónde está? —Está fuera por negocios. Él asintió. —Ya veo. ¿Y ha estado fuera por un tiempo? No tenía ninguna razón para mentir. —Sí. —¿Estás seguro de que regresará? —Vivimos juntos, y él va a regresar, —le aseguré con más convicción de la que sentía. No era que Sam no quisiera volver, puestos a elegir, pero en este momento no tenía ni idea de dónde estaba, ni cómo estaba, ni con quién estaba. —Bien. —Él asintió, su sonrisa amable. —Espero reunirme con él, y ahora seremos amigos. Le sonreí. —¿Está bien? ¿Simplemente lo dices y está escrito en piedra? —Sí. —Él sonrió maliciosamente, y vi sus ojos brillar. —Seremos muy buenos amigos. Las palabras eran genuinas, y encontré que, entre lo rápido que había retrocedido, la calidez de sus ojos castaño-dorados, su
profunda risa y su sonrisa, me gustaba. Y el hombre era sin duda 53 agradable a la vista. 10/2017 Era alto y de hombros anchos, musculoso, pero no demasiado, con toda esa figura de V en él. La parte superior del cuerpo se estrechaba hasta una cintura estrecha y las caderas delgadas continuaban en largas y musculosas piernas a las que se aferraban sus pantalones. El hombre parecía entonado y duro por todas partes, y la piel que se asomaba por el cuello abierto de su camisa era de bronce oscuro. Hermoso hombre, sensual, con gracia, seductor, lo mirabas y pensabas “sexo” en luces de neón. Pero tan necesitado como estaba mi cuerpo, no era para mí. Sólo un hombre lo haría, y ya que él no estaba cerca, mis instintos más bajos estaban encerrados. Una noche de sexo sudoroso y alucinante no valía la pena un hombre que soportaba mis mierdas cotidianas, aunque últimamente estuviera ausente de la difícil tarea de vivir conmigo. —¿Ángel? Me di cuenta de que mi mente había estado flotando. —Lo siento. —La sonrisa me dejó saber que ya había decidido que yo era un cabeza de chorlito. —Mierda. Él se rio entre dientes. —¿Qué? —Nada. Me miró a los ojos durante largos minutos antes de sonreír. —No tienes ni idea de quién soy, ¿verdad? —Supongo que no. —Lo miré a los ojos. —¿Debería? —No, no deberías, —me aseguró antes de respirar hondo. — Entonces, Ángel, ¿tu relación con tu pareja permite amistades? ¿Especialmente mientras tu amante está fuera de la ciudad? —Uh, —gemí.
Soltó una carcajada. —¿Qué ha sido eso? —Sólo el \"amante\". Odio esa palabra. Es tan anticuada. —¿Lo es? —Parecía sorprendido. — ¿Amante está pasado de moda? Hice otro ruido y se rio de nuevo. —Eres adorable. Le meneé las cejas. 54 —Espera y verás. Terminaré volviéndote loco. Se encogió de hombros. —Tal vez no. Vamos a probar tu teoría. Toma unas copas conmigo y con Eddie y mis amigos, y luego cena. Vamos a comer en mi cantina favorita, y el dueño cocina especial para mí. Eso sonaba muy bien. Había estado abandonando a mis amigos, 10/2017 haciendo caso omiso de las invitaciones, simplemente entrando en una depresión durante casi cuatro meses. La idea de salir con gente que no me conocía y que no me presionaba por respuestas, que yo no tenía, era algo atractiva. Era como si yo pudiera dejar de ser yo por un segundo. —Y el gazpacho ahí es increíble. Me estaba gustando la idea. Aún era temprano, y después de todo era inofensivo. —Yo conduzco. Sus ojos se oscurecieron, volviéndose casi negros. —Tú conduces, yo dirigiré. —Trato, —dije, notando de nuevo lo oscuros y profundos que eran sus ojos. La forma en que me estaba estudiando, después de un minuto tuve que sonreír. —¿Qué estás intentando averiguar?
—Nada, ven, —dijo, cuando Adan y Paz aparecieron como si hubieran estado esperando en algún lugar cercano, rondando, escuchando su señal para regresar. —Vámonos. Mientras caminábamos hacia mi coche, él se acercó y puso la mano en mi hombro. El hombre era muy demostrativo, y se podía decir que él era sólo así y realmente no significaba mucho. Y era algo amable, así que lo dejé pasar. ¿Qué daño podría hacer? 55 Fui dirigido a conducir hasta el puerto de Chicago, donde el Dog 10/2017 Star estaba anclado. En realidad tuve una buena charla con Cristo en mi antiguo coche Toyota Corolla, en el largo viaje desde Highland Park. Eddie y todos los demás nos siguieron, su hermano no permitió que nadie más viajara con nosotros. Lo tenía desternillándose explicando los horrores de la casa del señor Fisher, sus ojos enormes cuando le expliqué sobre la bobina gigante. Cuando le pasé mi teléfono para que él mismo pudiera ver las fotos, estaba aturdido. —Mierda santa, —exclamó—, pensaba que lo estabas haciendo peor de lo que realmente era. —¿Quién lo necesita? Mira el colgador de plantas de macramé. —Jesús. —Se sorprendió y me hizo prometerle que le enseñaría las fotos cuando las renovaciones estuvieran hechas. Cuando aparcamos en el puerto, todos se unieron a nosotros, una limusina llena de gente, y me di cuenta de que había un montón de mujeres muy atractivas en el grupo.
—No te sientas como si tuvieras que cuidarme, —le dije, inclinando 56 mi cabeza hacia una rubia con las piernas particularmente largas que le estaba echando el ojo. 10/2017 Ordenó a Eddie que se asegurara de que ni la chica ni su amiga se resbalaran y cayeran desde sus tacones, al mismo tiempo que me rodeaba los hombros con un brazo. Tuvimos que subir una escalera para llegar al barco, nave, o lo que fuera, y cuando Cristo se rio debajo de mí, le pregunté qué era tan gracioso. —No es gracioso, — me aseguró, —sólo que la vista es agradable. Me incliné y lo golpeé en la frente. —Awww, —dijo riendo, frotando el espacio entre sus cejas. —Dios, eres un idiota5. —Exacto, así que deja de mirar el mío. —No creo que pueda, —gruñó. —Estás muy bien formado, Ángel. Lo volví a golpear. —¿Por qué ha sido eso? —Jory, no Ángel. —Joder, ¿vas a parar ya con eso? Estaba irritado y yo estaba contento. Una vez que todos llegamos a cubierta, oí el ruido de la música de baile incluso a través de la puerta cerrada. En el interior se veía como un club, las luces bajas, la gente aplastada junta, la nube de humo de cigarrillos, los camareros que se movían entre la multitud con bebidas en bandejas. Empujando a través de la multitud, llegué al borde de un piso y miré hacia abajo a otro, la habitación hundida no para bailar sino para entretener. 5 N. de T. Juego de palabras, “you’re an ass” se traduciría literalmente como “eres un culo”, por eso Jory le dice que no mire el suyo (su culo).
Era como un pequeño bar de deportes. Había enormes pantallas múltiples en las paredes, una máquina de pinball, una mesa de hockey de aire, futbolín, y más de una mesa de billar. Mientras mis ojos estaban asimilando todo a la vez, mi atención fue atrapada por uno de los hombres en la mesa de billar más cercana a mí. Músculos definidos en su amplia espalda flexionados y amontonados bajo una camisa de vestir que se tensaba a través de hombros anchos, abultados bíceps, tríceps, y una camisa por fuera que caía sobre un 57 culo firme, redondo y apretado. Su movimiento era fluido para un hombre grande, y me acordé del espécimen esculpido que habitualmente residía en mi cama. —Oh, mierda. —Contuve el aliento cuando el hombre se volvió, porque estaba mirando a Sam Kage... y no al mismo tiempo. El pelo castaño claro con reflejos en él, de cobre, oro, bronce y 10/2017 trigo, había desaparecido, reemplazado por ondas negras aún más oscuras que las de Dane. Parecía tan extraño. La perilla estaba fuera de lugar, al igual que el bigote sin afeitar, ya que Sam estaba normalmente bien afeitado. La camisa, abierta hasta la mitad de su pecho, revelando su torso ondulante, era una delicia, pero apenas en la zona de confort del hombre. Nunca lo había visto usar joyas con la excepción del anillo de bodas y el reloj, por lo que la cruz de diamantes que colgaba de su cuello era deslumbrante, atrayendo mi atención. También vi que su anillo de boda estaba muy ausente. Tomado en conjunto, se veía extraño, como él, pero no como él, todo al mismo tiempo. Lo reconocí a primera vista; tendría que ser invisible para que yo no lo notara, pero por qué estaba vestido como un extra de Miami Vice de hace un tiempo, no lo podía imaginar. Tendría que hacer una foto para poder enseñársela a sus hermanas. Se reirían durante semanas.
Por más que lo intenté, no pude decidir un plan de acción. Mi primer pensamiento fue que debería saludar con la mano, el segundo, iba a correr a través de la habitación y lanzarme hacia él, y la puerta número tres era yo simplemente gritando hasta que toda mi frustración por su ausencia fuera ventilada. Duraría varios minutos, estaba seguro. Al final no hice nada, porque maravilla de maravillas, mi cerebro en realidad empezó a funcionar. De pie allí, como una estatua, mirando 58 al hombre que amaba, me di cuenta de que ambos estábamos en problemas si le decía ni siquiera una palabra. Obviamente estaba encubierto, como qué, yo no tenía ni idea, pero sabía que lo descubriría si no me alejaba. Tenía que alejarme. E iba a hacerlo, estaba listo para ello, hasta el momento en que levantó la vista y sus ojos chocaron con los míos. Él hizo una rápida toma doble, y fui 10/2017 tragado por el azul ahumado. No podía cambiar sus ojos sin lentes de contacto, y mirar el calor familiar hizo que mis rodillas se pusieran débiles. El gemido en la parte posterior de mi garganta no podía ser detenido. Se movió rápidamente, cruzando el suelo hacia mí. Me preparé para el asalto. —¿Qué diablos haces aquí? —Me gruñó en voz baja en cuanto estuvo cerca. Noté que sus pestañas no habían sido teñidas para que coincidieran con su cabello, y eran aún largas, gruesas y doradas. El cabello negro azabache era teñido, de modo que no había reflejos en él, negro plano, no brillante, pero todavía grueso, todavía ese en el que quería enterrar mis dedos a través y enredarlo. Se vería fenomenal todo revuelto en la cama. Me pregunté si habían teñido el vello entre su ombligo y su ingle de negro también. ¿Se habían metido con el sendero del tesoro? El pensamiento me golpeó como un puño,
atravesándome con tanta fuerza que tuve que tomar una respiración. Me dolía por estar debajo de él. —Jory. —Mi nombre fue dicho profundo y bajo. —Oh, —le dije, deteniéndome, tratando de recordar lo que me había preguntado. Mirándolo, al estar cerca de él, mi mente se había quedado en blanco. —¿J? Espera, ¿dónde estaba yo de nuevo? 59 —Céntrate, —me espetó, la molestia ahí en su tensa voz. Pero él estaba justo allí, frente a mí, y me tomó todo lo que no tenía evitar extender la mano y ponerla en su rostro, la otra en su abdomen duro como una piedra. Quería tocarlo tanto que me dolía el estómago. —¿Qué coño estás…? 10/2017 —He venido con Cristo Liron, —me las arreglé para dejar salir, tosiendo para encontrar el volumen. —Salvé a su hermano Eddie ayer. Sus ojos se llenaron de hielo, se enfrió muy rápido, y yo iba a decir algo cuando una mujer estaba de repente allí, apoyada en él, sobre su hombro, presionando sus pechos contra su pecho agitado. —Aquí estás, Jace, —dijo arrastradamente, sus largas uñas rojas trazando su piel desnuda antes de introducir la palma en la camisa. — Vuelve y siéntate. Quiero estar en tu regazo. Sentí que mi cara se caldeaba mientras me mordía el interior de la mejilla izquierda. Dolía y eso era bueno. —¿Ángel? Girándome hacia el sonido de la voz, encontré a Cristo. Su mano fue al instante a mi hombro para estabilizarme.
—¿Estás bien? —Sonó preocupado, mirándome a los ojos, comprobando. —Parece que estás a punto de desmayarte. No podía respirar. —Ángel. —Se inclinó más, su otra mano deslizándose bajo mi barbilla para echar mi cabeza hacia atrás, levantando mis ojos a los suyos. — ¿Necesitas un poco de aire? —Yo… —Estás blanco como una sábana. Una garganta se aclaró, y Cristo miró más allá de mí mientras en su 60 cara aparecía una sonrisa. —Ah, Avery, aquí estás. Te estaba buscando. ¿Estás listo para hacer negocios? Me dio la vuelta, el brazo sobre mi hombro, y quedé cara a cara con el agente Zane Calhoun disfrazado. La última vez que había visto al 10/2017 agente del FBI, que me odiaba, había sido hacía tres años, en Dallas, cuando yo había huido de él. Y ahora aquí estaba él, con Sam, luciendo ridículo, pareciendo una parodia de un traficante de drogas, como una mala sátira de Saturday Night Live6. Incluso tenía un pendiente. Al menos Sam no tenía un pendiente. Tomé una respiración profunda para no reír o gritar o arrancar las manos de la mujer fuera del amor de mi vida. Sentí que lentamente me ahogaba. —Volveré, —dije, liberándome del brazo de Cristo, caminando desde la habitación en lugar de salir huyendo, orgulloso de mí mismo por no correr y llamar la atención sobre mí mismo. No tenía idea de hacia dónde iba. Simplemente me impulsé y empujé, girando manillas, yendo de una habitación a otra, pasando al 6 Saturday Night Live es un late show estadounidense, emitido en directo, que revolucionó la televisión en los años 1970 con su combinación de sketches, comedia, variedad, actores, músicos, e invitados especiales. Fuente: Wikipedia.
lado de gente hablando, riendo, bebiendo, enrollándose, haciendo rayas de cocaína en las mesas, sólo siendo ruidosos, era una fiesta después de todo, hasta que estuve en alguna habitación con un fregadero, tal vez la cocina, o una cocina de a bordo, ya que estaba en un barco. Debería haber vuelto sobre mis pasos y haber salido. Necesitaba aire. Necesitaba respirar. Agarré la encimera y me concentré en apaciguar mi pulso acelerado. Una fuerte explosión me sobresaltó, haciéndome jadear 61 alarmado. La puerta se había abierto tan fuerte que me sorprendió que permaneciera en sus bisagras. —¿Qué coño está pasando? —Sam me rugió, rodeando la encimera, las manos en mis brazos, los dedos clavándose en mi piel. —¿De qué diablos conoces a Cristo Liron, y por qué cojones tiene sus malditas manos encima tuyo? 10/2017 —¿Quién es la chica? —le pregunté. —¿Me has escuchado? —Gritó. —¿Quién es la chica? —Repetí. —La chica no tiene jodida importancia, —me gruñó, sacudiéndome fuerte. —¡Lo que importa es Cristo Liron, narcotraficante, traficante de armas, un pedazo de asesino de puta mierda que tiene sus malditas manos por todas partes! Tienes dos segundos para decirme qué… La puerta se abrió, y Sam me dejó ir, giró, sacó su arma, y lo hizo apuntando a quienquiera que estuviera allí, tan rápido que mis ojos no pudieron seguir el movimiento. Había sido un movimiento fluido continuo. —¡Esto es in-jodidamente-creíble! —Gritó el Agente Calhoun mientras entraba furioso en la habitación. —¿Me estás tomando el pelo? ¿Qué diablos estás haciendo aquí, Harcourt?
Estaba sin palabras, mirando fijamente a ambos, recibiendo la 62 imagen completa. Yo había viajado atrás en el tiempo, y esperaba a Don Johnson7 con un traje blanco y una camiseta rosa sin mangas en 10/2017 cualquier momento. Ambos estaban vestidos con colores pastel de Pascua. Era surrealista. —¡Estás poniéndonos a todos en peligro al estar aquí! Abrí la boca para decir algo, cualquier cosa, para responderle a él, a la ira en su voz, pero me encontré perdido. —¡Jesucristo! —Gritó, levantando las manos. Y así, viendo su disgusto conmigo, estuve de vuelta. —¿Qué llevas puesto? —Le pregunté, mi voz bajando, de repente tan enfadado como lo estaba él. Recogió el objeto más cercano a él y lo usó para puntualizar sus amenazas. —Voy a hacer que te metan en una… —Estás amenazándome con un batidor, —le señalé sarcásticamente. —Este es un grupo de trabajo permanente que inv… —Sólo estoy diciendo, —le dije, ensanchando los ojos, —batidor. Me arrojó el utensilio de la cocina, el cual evité con facilidad, teniendo que inclinarme sólo hacia un lado de su trayectoria. No es que me hubiera hecho daño. Simplemente no quería darle la satisfacción. —Tú... —Se detuvo, volviéndose hacia Sam. —Arregla esto ahora. —¿Cómo? —preguntó Sam, con los dientes apretados. —Sácalo de aquí. 7 Uno de los actores protagonistas de la serie Miami Vice (en España: Corrupción en Miami; en Hispanoamérica: División Miami, Vicio en Miami o Miami, Policía Especial) es una serie de televisión estadounidense producida por Michael Mann para la NBC 1984-1989. Fuente: Wikipedia.
—¿Cómo? Calhoun me miró y le arqueé una ceja. —Tenemos que salir antes de que alguien note que nos hemos ido, —le dijo a Sam. —No dejaré a Jory solo con ese tipo. Eso no va a suceder. —No puedes arruinar este caso por… —No está preocupado por mí, —mentí automáticamente. —Sólo está preocupado de que vaya a estropear vuestra tapadera. Cuando Sam está en el trabajo, está totalmente en ello, —le aseguré al agente 63 Calhoun. —Tú lo sabes. Me miró con los ojos entornados. —Lo sé. —Bien entonces, ¿lo ves? —Forcé una sonrisa. —Estamos bien. Ambos deberíais alejaros de mí. 10/2017 —Jor… —Estoy bien, —le aseguré a Sam con frialdad. —Id por adelante. Sólo necesito un minuto. Iba a decir algo, pero Calhoun agarró su brazo y tiró con fuerza. Ambos se fueron segundos más tarde. Estaba temblando cuando la puerta se abrió de nuevo, esta vez revelando a Cristo Liron. —Ey, —dijo suavemente, sonando preocupado mientras cruzaba la habitación hacia mí. —¿Qué sucede? ¿Eres claustrofóbico o…? —Estoy bien, —le aseguré, retrocediendo. —Estaba un poco mareado. No he cenado nada, y yo… —Joder, —gruñó, estirándose hacia mí, con las manos en mi cara, sosteniendo suave pero firmemente, inclinando mi cabeza para poder ver mi cara. —Vamos a comer ahora. Los negocios pueden esperar. Yo…
—No. —Sacudí la cabeza, sintiéndome fuera de ella, mi mente tambaleándose mientras me liberaba de su toque, poniendo espacio entre nosotros. —Sólo quiero irme a casa. —Mierda, —dijo en voz baja, tragando con dificultad, moviéndose hacia adelante sólo para que yo lo rodeara. —Tengo que irme a casa. —Necesitaba ver todas mis cosas todavía donde estaban, asegurarme que no había estado completamente loco durante la última hora. 64 Su voz era profunda y sensual. —Ángel, por favor, déjame llevarte a cenar. Me aclaré la garganta. —Me voy. —No debí traerte aquí. Es una pérdida de tiempo para ti porque tengo negocios que llevar a cabo, pero no podía dejarte ir a casa... 10/2017 quería pasar más tiempo contigo. Me moví rápido, poniendo la isla de la cocina entre nosotros antes de que pudiera protestar. Tenía mi manera elegante de salir, y la iba a tomar. —Tienes cosas que hacer, que discutir, y estoy aquí sin hacer nada ocupando tu tiempo. Querías darme las gracias por Eddie, y lo has hecho. Es suficiente. No tienes que hacer más. —No, eso no es... —Eddie tiene mi número, así que quizá la próxima semana podéis hacerme una llamada y los tres podemos almorzar o algo así. O llámame, y podemos cenar, sólo nosotros... pero tengo que terminar aquí esta noche. —Quiero sentarme y hablar contigo. —Llámame entonces. La comida sonaba muy bien. —Traté de sonreírle.
Después de varios largos minutos, asintió. 65 —Llamaré, Ángel, no te equivoques. —Bien. Él sonrió y señaló la puerta. No esperé. Salí huyendo. No busqué a Sam, sólo me moví. Mirada al frente, serpenteando mi camino entre la multitud, estaba de vuelta en la cubierta con el viento en mi cara en lo que parecieron segundos. Bajando la escalera, de vuelta al muelle, corrí hacia el aparcamiento, hacia mi coche. Una vez que estuve conduciendo, finalmente tomé aliento. Nunca había estado tan feliz de volver a casa. 10/2017
Capítulo 4 Me dije a mí mismo novecientas veces que no debería estar 66 enfadado. Sam estaba encubierto. Probablemente la mujer estaba encubierta también, o si no lo estaba, era una novia de tapadera y no 10/2017 la había tocado de ninguna manera que pudiera interpretarse como remotamente romántica. Lo sabía, lo conocía, y todo era demasiado ridículo para considerarlo. Mi cerebro lo entendía. Mi corazón apoyaba la noción, sabiendo cómo se sentía sobre él, sabiendo cómo se sentía por mí, y todo eso estaba muy bien, excepto que mi cuerpo estaba caliente y necesitaba sólo pensar en él. La ducha fría que tomé cuando llegué a casa no funcionó y yo estaba tan duro y dolorido y miserable como yo cuando llegué allí. Tuve que sacar el armamento pesado y ver Saving Private Ryan8. Cualquier persona que pueda hacer cualquier cosa salvo llorar después de los primeros diez minutos de esa película, y mucho menos mantener su líbido en marcha, tiene un loco impulso sexual escalofriante. El mío se encogió y murió, y me quedé dormido en el sofá. El domingo por la mañana estaba loco. No había habido ninguna llamada de él, ni correo electrónico, ni llamada erótica nocturna. Su caso, de lo que fuera, strippers, drogas, música de Hans Zimmer, se 8 Saving Private Ryan (en España Salvar al soldado Ryan, en Hispanoamérica Rescatando al soldado Ryan) es una película bélica épica estadounidense estrenada en 1998 y ambientada en la invasión de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. Dirigida por Steven Spielberg. Fuente: Wikipedia.
me escapaba, pero obviamente era infinitamente más importante. 67 Llamé y cancelé la cena con Dane y Aja porque yo era una horrible compañía. No había razón para hacerlos miserables también. 10/2017 Me quedé en casa y empecé a limpiar, pero nunca conseguía una cosa completamente hecha. Yo tendía a ser un poco disperso con mis proyectos alrededor de la casa, por lo que normalmente los platos eran lavados, pero no secados. La ropa se doblaba, pero no se guardaba. La bañera se limpiaba, pero el suelo no se fregaba. Y todo esto estaría bien, pero dejaba cualquier producto de limpieza disperso en varias habitaciones de mi casa. Sam una vez encontró las toallitas de Clorox en el frigorífico, porque ahí es donde estaba yendo antes de que me desviara por lo que estaba en la TNT en el momento o por algo con lo que la VH1 estaba con la cuenta atrás. Estaba esperando por el mejor cabello de rockero, pero aún no lo habían hecho. Tiene que haber algún tipo de ruido de fondo cuando estoy limpiando, o simplemente en casa, para el caso. El silencio me da escalofríos a menos que esté leyendo, pero puesto que leer normalmente me pone a dormir, todo funciona. Así que el lunes por la mañana, antes del trabajo, estaba caminando por ahí guardando todos los artículos, la aspiradora que todavía estaba en medio del pasillo, y la escoba que estaba al lado de la puerta principal, y todo lo demás, cuando tuve una frenética llamada de Michelle. —Jory, cariño, ¿pediste estar fuera de la cuenta de Fisher? —No, ¿por qué? —Contesté, bostezando. —Porque estás fuera de eso y Fallon va a trabajar conmigo. Odio a Fallon. Yo estaba confundido, así que cuando llegué a trabajar, fui directamente a ver a mi jefe, Becker Rowe, haciendo la maniobra
falsa de izquierda y luego derecha para entrar en su oficina alrededor 68 de su secretaria. 10/2017 —¿Jory? —Dijo con irritación cuando me vio, haciendo una seña con la mano a la señorita Shelton para detenerla cuando entró cargando en la habitación. —Está bien —le dijo—, tenía que ver al señor Harcourt esta mañana, de todos modos. Esto es sólo un poco antes de lo que imaginaba haciendo esto. Haciendo... esto... oh-oh. —Por favor, Jory, toma asiento. Nunca, nunca bueno ser invitado a sentarse y tener una charla con tu jefe como primera cosa el lunes por la mañana. Estaba muy despedido. —Cabreé al señor Fisher, ¿eh? Él me entrecerró los ojos antes de soltar un largo y profundo suspiro. —Sí, lo hiciste, y debo decir que tus payasadas esta vez fueron, de todas las cuentas, completa y absolutamente poco profesionales. Divertido, sí, garantizado para mantener mi trabajo, probablemente no. Me pregunté quién me había delatado. —El señor Fisher llamó y habló con Nora y… —¿El señor Fisher llamó? —Sí. Hayes Fisher había llamado para quejarse de mí. Qué imbécil. Y se había quejado con Nora Talbot, nuestra directora de operaciones. —Ella dijo que estaba indignado. Nora Talbot me odiaba. Incluso si el señor Fisher estaba realmente, realmente molesto, habría estado “indignado” cuando la historia le fue repetida a mi jefe. No es que dudara de que el señor Fisher me odiara. Aparentemente, si el señor Fisher quería o no que Dane
diseñara una casa para él, no era un problema en el panorama general. —Tu completa falta de conveniencia se ha convertido en una carga no deseada para esta empresa y, además… —Señor, —dije, interrumpiéndolo—, realmente no tienes por qué sacar a relucir todos mis defectos. Ambos sabemos que hay muchos, y ninguno de nosotros quiere estar aquí todo el día. ¿Estoy en lo cierto? Yo lo estaba. Siempre tenía razón acerca de cosas malas. Sería 69 bueno estar equivocado de vez en cuando. Todos estaban en la reunión habitual del lunes por la mañana, excepto yo. Estaba limpiando mi escritorio, mi sueldo final en el bolsillo del pecho de mi chaqueta y fuera -no se permitían recuerdos personales, sólo se permitía una foto de familia- antes de que alguien saliera. Por supuesto, estaba mirando una foto de Sam mientras 10/2017 bajaba en el ascensor con mi caja. El guardia de seguridad lo había comprobado a mi salida, y eso no ayudó. Lo peor era que no tenía a quién lloriquear por el desastre que mi vida era en ese momento. Dane estaría enfadado conmigo por ir a ver a Eddie Liron después de que me dijo que no lo hiciera. Si yo esperaba simpatía o un batido de chocolate, que era lo que realmente quería, tendría que confesar. Yo no estaba de humor para confesar o ser un adulto. La idea de cubrir el patio delantero del señor Hayes Fisher con papel higiénico era muy atractiva. Pero Dane cancelaría su cita con el hombre, sin otra razón que pensar que el tipo era un idiota por hacer que me despidieran. Pero en realidad, me hice despedir yo mismo porque no podía mantener la boca cerrada. Y ese rasgo era técnicamente culpa de Dane porque él nunca me hizo mantener la boca cerrada, pero él era mi hermano, así que.... Todo daba vueltas en mi cabeza, pero como yo estaba tratando de coger un taxi con mi caja de nada vacía,
excepto mi foto enmarcada de Sam, me sentí como una mierda. Y entonces empezó a llover. —¿Jory? Me volví a mi izquierda y allí estaba Fallon Strauss. Estaba entrando, y yo salía por última vez. Sacudí la cabeza y empecé a alejarme. Pero de repente estaba allí, delante de mí, levantando un paraguas sobre mí, mirándome a la cara. —¿Qué estás haciendo? —Preguntó, mirándome, de arriba a abajo. —Voy a casa —dije, caminando a su alrededor, la lluvia que 70 empezaba a caer empapándome en segundos. —Jory, —me ladró, interponiéndose en mi camino, el paraguas me impidió ahogarme mientras se acercaba. —¿De qué estás hablando? Los dos estamos atrasados para esa estúpida reunión. Sacudí la cabeza. 10/2017 —Acabo de ser despedido. Sus ojos verde lima se abrieron de par en par. —¿Estás bromeando? —No, no estoy bro… tengo que irme, Fal. Me voy a ahogar aquí. Cogió la solapa de mi chaquetón y me arrastró a medio camino de la calle a un asador que tenía un amplio toldo. El restaurante no estaba abierto, así que estábamos solos, pero era ruidoso, el agua corriendo por los costados como si el cielo se hubiera abierto y sólo arrojara agua. —Jory, —dijo él, sacudiéndose, quitándose las gafas de montura de alambre, que se habían empañado. —¿De qué diablos estás hablando? Puse mi caja, ahora empapada, abajo en el banco debajo de la tabla del menú del restaurante y le cogí las gafas antes de que él pudiera decir una palabra. Mi camiseta, dos capas abajo, debajo de mi
chaqueta del traje, estaba seca. Limpié las gafas con cuidado, el aire 71 frío golpeó mi abdomen, desnudo, como hielo, mientras las limpiaba y luego se las devolví. Su expresión era difícil de leer. 10/2017 —Esa ha sido sin duda una buena vista, —dijo, sonriendo tímidamente. —¿Perdón? Sacudió la cabeza. —Jesús, Jory, ¿eres realmente tan inconsciente? —Me he perdido. Suspiró pesadamente. —¿En serio? ¿Becker te ha despedido? —Sí, justo ahora. Al parecer, cabreé al señor Fisher. El asintió. —Ya veo. Eso explica mi reunión con los clientes esta tarde. Se suponía que iba a ver a Michelle esta mañana. —¿Se suponía? —Sí, —dijo, pasándose la mano por sus cortos y oscuros rizos marrones. —Escucha, he estado trabajando en un trato desde hace un tiempo del que he querido hablar contigo, así que esto es absolutamente asombroso que me encontrara contigo... y jodidamente aterrador al mismo tiempo. Estudié su rostro y me di cuenta de que se veía muy nervioso. —Jory, voy a renunciar hoy y voy a trabajar para Benchmark Limited, y realmente me gustaría que vinieras conmigo. Todavía estaba en casa durmiendo en mi cama, lo sabía. —¿Qué? Exhaló rápidamente. —Tú… te escucho cuando tenemos reuniones y esas cosas, y tus ideas sobre los eventos son buenas. Simplemente nunca te ponen a
cargo de nada porque eres muy desorganizado. Creo que tus pensamientos y esa especie de excitación rabiosa serían grandes si fueran templadas por alguien que te pusiera los pies en la tierra y pudiera ver la tarea hasta el final. Yo estaba en un universo alterno raro donde Fallon Strauss y yo éramos amigos o habíamos hablado más de diez palabras el uno al otro en toda nuestra vida. —Te estoy volviendo loco. 72 —Un poco, pero sigue. —Michelle está tan preocupada de que quieras su trabajo que no puede superarlo. —Me sonrió, pasando de un pie al otro, con la mano inmovilizada en los rizos, tirando de ellos. —Pero ella dijo que en lo referente a los conceptos que van y vienen de la nada tú eres el tipo. Es sólo que tu seguimiento es una mierda. 10/2017 Lo cual era cierto. Michelle me conocía muy bien en el trabajo. —Ella no tenía que decir que era una mierda. Una sonrisa iluminó sus ojos, y yo vi al hombre por primera vez. Tenía el pelo castaño oscuro, grueso, ondulado, la piel aceitunada y las cejas expresivas que le hacían parecer que estaba tramando algo. Guapo, no, pero cálido y fácil de gustar, sí. ¿Por qué no lo había visto antes? —Entonces, Pete Riggs en Benchmark, me dijo que debería traerte, que te sentaras y hablaras con él y ver cómo eres. Quiero decir, es planificación de eventos, y sé que no es lo que quieres hacer con tu vida, pero comprende que eres muy bueno en ello, y la gente te ama o te odia desde el momento en que te conocen. No había discusión ahí.
—Puede que quieras ir a casa, cambiarte y reunirte para almorzar 73 en Carnivale, en el centro, a la una conmigo y con Pete y su socia de negocios, Anna Pearlman. 10/2017 —¿Vas en serio? —Sí, —dijo, riendo entre dientes, —mucho. Creo que tú y yo podríamos trabajar muy bien juntos, y aunque sé que no será por mucho tiempo, ya que, como he dicho, sé que no es tu sueño de toda la vida ni nada de eso, estoy dispuesto a intentarlo. —Cuándo estabas… —Iba a pedirte vernos hoy. Te envié un mensaje de texto. Y después de que se fue, después de que accedí a la reunión, cuando lo comprobé, el mensaje estaba allí en mi teléfono. Comenzaba con J. No Jory, J. Me gustó mucho. Me arreglé bien. Llevaba mi traje Pinwale Cord bajo mi abrigo de tweed para reunirme con mi posible nuevo jefe. Pensé que Fallon iba a desmayarse. —¿Qué? —No, nada —dijo, con los ojos clavados en mí. —Tú sólo... te ves, te ves bien. Le sonreí. —¿Dónde está la mesa? —¿Quieres un trago? —No, estoy bien. Me llevó a la mesa, y en cuanto la alcancé, encendí el encanto. Algo acerca de lo mucho que Fallon quería que esto funcionara se
transfirió en mi interés final. Él estaba emocionado por trabajar conmigo, así que sentí lo mismo. Había pasado mucho tiempo desde que alguien estaba feliz de tenerme. Gina me amaba, pero la agotaba. Para Michelle, yo era una lata. Tenía que estar en guardia y atenta, preocupada por su carrera, por lo tanto, preocupada por lo que yo diría o haría y cómo eso se reflejaría en ella. Y lo entendí todo. Yo cansaba a todo el mundo que entraba en contacto conmigo de manera regular. Tal vez esa era la razón de la prolongada ausencia de Sam. Tal vez sólo necesitaba un descanso. 74 Y no era como si no fuera amado. Tanto Gina como Michelle me adoraban, pero es como cuando tu tío borracho se va a casa y puedes respirar y disfrutar del resto de la reunión familiar en paz. Ponía a Gina y Michelle cautelosas, y yo estaba cansado de hacer eso y de ser tratado de esa manera aunque me estuviera comportando bien. 10/2017 Pero Fallon, Fallon me quería en la cabina de mando con él. No me estaba tratando como si fuera estúpido, o una carga, o un lastre. No estaba poniendo los ojos en blanco, diciéndome que tenía suerte de ser bonito, ya que no era brillante, o aplacándome. Me estaba tratando como a un igual, estaba contando conmigo, y esto era muy diferente y agradable. No quería decepcionarlo. De repente esto era muy importante, y todo lo demás quedó atrás. —Encantado, —le dije al señor Riggs y luego se lo dije a la señora Pearlman también. Yo estaba tranquilo, asentí en todos los momentos correctos, y sonreí cuando alguien me miraba. —¿Qué piensas? —Fallon me preguntó en esa pausa entre cuando pides el almuerzo y cuando llega. Justo después de que todo el mundo pasa al camarero los menús y tienes que empezar un nuevo tema. —¿Sobre qué? —Le pregunté.
—¿J? —¿Realmente lo quieres saber o quieres que me siente aquí y sea educado? —Por mi parte me gustaría saberlo, —dijo la señora Pearlman. Ya me gustaba. El señor Riggs parecía inseguro. No estaba seguro de si era yo quien lo estaba poniendo nervioso, o el restaurante, o su ginebra y tónica, o su corbata, con la que seguía jugando... No lo sabía. Pero la señora Pearlman, Anna, ella, me gustó, y me di cuenta 75 de que yo le gustaba a mi vez. Pero era algo dado. Las mujeres y yo, era una especie de destino. —Creo que la gente no quiere que le mientan. Creo que si su evento es una mierda, o la idea apesta le debes al cliente decir que no, es una mierda, y este es el porqué, y no sólo seguir adelante con ello y señalarlo más tarde, y decir que al menos no era tu idea así que 10/2017 no es culpa tuya. Debido a que tú produjiste el accidente de tren, no importa cómo se mire, así que si apesta, entonces con todo el derecho tú lo haces también. Simplemente escupirlo, ese es mi lema. —Señor Har… —No, espera, —me corregí a mí mismo, pensando. —Ese es el lema de Dane. El mío es que en caso de duda descártalo porque si es realmente importante, puedes pedirle a alguien que te envíe por fax otro. —Señor Har… —Y eso es sólo mi lema de trabajo, claro está. En casa, guardo cosas. Algunas cosas. No como periódicos o esa mierda, no soy un acaparador. Sólo quiero decir cosas como discos viejos o fotos, nunca deberías tirar fotos. Las tres personas me miraban fijamente como si me hubiera crecido otra cabeza.
—¿Qué? 76 —Vale. —El señor Riggs sonrió ampliamente, y lo vi exhalar un suspiro y convertirse en una persona completamente diferente. De 10/2017 repente se sintió cómodo justo delante de mí. —Me gusta la honestidad, me gusta que a la gente se le digan las cosas, y si no quieren que se las digan, no los quiero como clientes. Señor Har… —Jory, —dije. —Jory, —repitió. —Excelente. Creo que tú y Fallon lo haréis bien con nosotros. Hablemos de algunos números y veamos si podemos organizar algún tipo de paquete. La señora Pearlman me ofreció un pan y me dijo que quería que trabajara para ella desde que asistió al evento Price en el Four Seasons hace un año. —Oh, la fiesta del Fiebre del Sábado Noche, —le dije, sonriéndole. —Tu maestro de ceremonias dejó de hablar en el último minuto, y tenías que rellenar. —Ella me sonrió. —Señor Har… Jory, no me he reído tanto desde hace años. Estuve llorando encima de mi esposo. Le cogí la mano y se la apreté. Ella se echó hacia atrás. —Oh, —dijo ella rápidamente, casi asustándose, y todos la miramos. —Acabo de asociar lo que has dicho hace un minuto sobre Dane... ¿estás relacionado con Dane Harcourt, el arquitecto? —Sí, señora. Es mi hermano. Lo que le había gustado de mí segundos atrás se hizo aún mejor, reforzado lo que ya era por mi hermano y su perfecta reputación. —Dane Harcourt es el hombre más asombroso e intrigante... él es realmente... —Algo, —le ofrecí. —Sí, —suspiró ella.
Y la forma en que su voz hizo esa cosa cuando dijo su nombre me dejó saber todo lo que necesitaba. Estaba enamorada de mi hermano. No en el sentido de no amar a su esposo, simplemente del mismo modo en que todas las mujeres que yo conocía se enamoraban un poco de él. Y eso estaba bien. A su esposa no le importaba eso. El coqueteo total, eso era lo único que la irritaba. Todavía recordaba la noche en que Aja y Dane se habían conocido. Era una recaudación de fondos de etiqueta, y la señora había cruzado la sala para pedirle bailar. Y no fue que ella fuera la primera mujer 77 que alguna vez se lo había pedido, sino que fue la manera en que había hablado con él. Con confianza, poderosa, pero caliente todo al mismo tiempo. Sabía quién era, sabía lo que quería y sabía que estaba mirando a su futuro marido. Dane, que necesitaba una compañera, una igual, encontraba que la 10/2017 mayoría de las mujeres deseaban entregarle sus vidas, queriendo que él las dirigiera. Aja Greene era diferente. Quería unir su vida con la suya, no desaparecer. No necesitaba que él cuidara de ella; podría cuidar de sí misma. Nunca era celosa o posesiva, segura de que ella era la única para él. Dane había estado de acuerdo después de sus primeras palabras. Aja no fue la primera mujer en pedirle que bailara, pero fue la última. —¿Jory? —Lo siento, —dije con una tos. —Es agradable oír que te gusta, porque realmente es un poco idiota. Ella se rio entre dientes, asintiendo, apretando mi mano antes de soltarla. —¿Lo es? —Lo juro.
—Bueno, hablemos de ti ahora. Vamos a ver si podemos llegar a un acuerdo que te sirva, —ella suspiró, y el sonido incluía a Fallon también. Tres horas más tarde, yo estaba de pie afuera en un monzón, bajo el toldo esperando un taxi con Fallon Strauss. En un mes, debido a que la compañía estaba trasladando oficinas de un edificio a una ubicación más céntrica en el centro de la ciudad, un lunes, nos reuniríamos con el señor Riggs y la señora Pearlman de nuevo, y 78 tendrían un paquete arreglado para nosotros. Era la promesa de un trabajo sin un contrato firmado, pero debido a la reputación de la compañía, estábamos seguros de ser el equipo creativo más nuevo en Benchmark Limited. —No sé qué decir, —le dije, —lo cual es una estupidez que decir ya que al decir palabras significa que he dicho algo. 10/2017 Sacudió la cabeza. —Jesús, Jory, eres realmente algo. —¿Algo bueno o algo malo? —Bueno, —dijo mientras me sonreía, extendiendo la mano y jugueteando con mi corbata, ajustándola. —Entonces voy a ir a la oficina y limpiar mi escritorio. Vayamos a cenar esta semana y hablemos sobre las cosas, y luego nos reuniremos unas cuantas veces antes de empezar, ¿de acuerdo? —Estás tomando en serio este asunto del equipo, ¿eh? —¿No lo haces tú? Me había arrebatado de la muerte profesional y yo le debía mucho. Pero lo más importante es que lo estaba descubriendo. —¿Qué tal si nos reunimos en Trieste, en Lincoln Park, el sábado a las ocho? Te invitaré a un filete. —¿Sí?
—Sí. Me gustaría que conocieras a mi pareja. —¿De verdad? —Eso fue realmente agradable y significó mucho, el compartir. —Me encantaría. —¿Sí? Asentí. —¿Quieres llevar al detective Kage? Me aclaré la garganta. —Um, el detective Kage está de misión, así que no puede venir. 79 Pero me encantaría ir a conocer a tu hombre. Su sonrisa fue enorme. —Bien, entonces, a las ocho. —A las ocho. Me miró y me lancé. Cuando le estaba abrazando como si le fuera a quitar la vida, lo último de su reserva se derritió. Me rodeó y me sacó 10/2017 el aliento. Mientras lo veía caminar por la calle lejos de mí, finalmente revisé mi teléfono. Cuarenta y dos llamadas perdidas era mucho.
Capítulo 5 Llamé para decirle a Dylan la buena noticia, y ella se alegró de oírla 80 y estuvo un poco celosa. Ella y yo habíamos sido un equipo creativo durante años, y no estaba loca por la idea de que alguien tomara su 10/2017 lugar. Una vez que le expliqué que nadie podía hacerlo, estuvo feliz por mí. Y luego le dije que estaba muy bien por lo de haber sido despedido. Me costó nueve veces más de mí diciendo, “lo juro por Dios”, y ella preguntándome si estaba seguro, antes de que ella casi, tal vez, me creyera. Cuando Michelle llamó, le di el mismo discurso sobre estar bien sin las interminables garantías. Le deseé lo mejor y colgué. No respondí cuando me llamó otra vez, ¿cuál era el punto? Todo el mundo me comprobó después de eso, Wade y Gina entre ellos, y me di cuenta de que había más gente en la firma a la que le importaba una mierda de lo que pensé que había. Pero yo no quería cenar, y no necesitaba beber ni hablar porque no estaba, realmente, al borde del suicidio. Sí, había oído que Fallon había renunciado, y sí, eso era interesante. Sí, podríamos cenar pronto, y yo estaba, de verdad, bien. Esto fue todo en una ráfaga de llamadas telefónicas después del almuerzo. Después de las dos, cuando finalmente terminé de guardar la ropa limpia dispersa, regar las plantas y hacer una lista de comestibles, hubo más llamadas. Me sorprendió la de mi recién ex jefe.
—¿Señor Rowe? —Pregunté mientras caminaba por la tienda, recogiendo los ingredientes para el cangrejo relleno de atún y espinacas. Tenía un antojo. —Jory, —exhaló, —por fin. ¿Me había perdido otras llamadas? —¿No estabas respondiendo a propósito? —No, ¿quizás llamabas a Sam? —¿Sam? 81 —Mi pareja, —le dije. —Su número es sólo un número distinto del mío. —Sonreí al receptor, mordiéndome el labio. Qué gracioso era si el teléfono de Sam, donde demonios estuviera, hubiera estado sonando todo el día. —Creo que tal vez lo llamaste a él. —Oh... quizás. Me aclaré la garganta. 10/2017 —¿Querías algo? Le he dado mis llaves al de seg… —Jory, —dijo él, aclarándose la garganta, —ha habido un error. —¿Cómo es eso? Tosió. —Parece que el señor Fisher le dijo a Nora que sólo quería seguir adelante si supervisabas el proyecto. No te quería fuera del proyecto. Entonces era bueno que hubiera borrado el mail de “jódete mucho” que le escribí al hombre en lugar de enviárselo. También me alegré de no decirle a Dane que Hayes Fisher era un gilipollas y que cancelara su cita. Lo cual era una mierda, pero lo iba a hacer, y Dane le habría jodido porque simplemente yo le gustaba más. —Oh. —Y las cosas que se dijeron en nuestra conversación de esta mañana han sido…
—Todas ciertas, —le dije. —Yo soy inmaduro y ruidoso y doy mi opinión demasiado libremente, —le dije, parafraseándolo. —Y me visto un poco demasiado casualmente y coqueteo y molesto a muchísima gente. —Jory, yo... —Es cierto, —suspiré. —Y por esa razón probablemente sea bueno que me vaya con Fal a Benchmark. Tenerme alrededor es una responsabilidad que no necesitas. De esta manera no tienes que lidiar con ella. 82 Hubo un largo momento de silencio. —¿Señor Rowe? —¿Te vas a ir con Fallon? —Me preguntó, aclarándose la garganta. —Sí. —Ya veo. Tú y Fallon... a Benchmark. ¿Cuándo, puedo preguntar? 10/2017 —En un mes. —Ya veo. —Te lo dijo, ¿no? —Ha dicho que se iba a ir. No ha mencionado que te ibas a ir con él. —Oh, bueno, debería haberlo hecho. —Llamaría a Fallon y le diría que cuando hablaba con otras personas me incluyera. —Bueno, tengo que irme, pero gracias, señor, por todo, y supongo que por haberme despedido ya que tengo un nuevo trabajo que suena como que va a ser bueno. —Jory, me gustaría mucho la oportunidad... —Gracias, señor, buenas noches —dije y colgué. Entonces llamé a Fallon. —¿Hola? —Hola, soy Jory. ¿Puedo hablar con Fal? —¿Jory?
—Su nuevo socio, Jory. 83 Pasaron instantes de silencio. Los estaba recibiendo mucho. —¡Oh! Sí, Jory, me dijo que... Pensé que íbamos... 10/2017 —Sólo tengo que decirle algo rápido, si pudiera. Hubo tos, después: —Sí, um, seguro, sí, espera. Cogí las chalotas y el chutney de mango mientras esperaba. —¿J? —Ey. —Sonreí al teléfono. —Cuando la gente te pregunta quién es tu socio, di que soy yo, ¿de acuerdo? —¿Qué? —Acabo de hablar con el señor Rowe, y ha dicho que… —¿Becker te ha llamado? ¿Por qué? —¿Becker? —me burlé de él. —Pensaba que era gracioso antes porque quiero decir, mierda, tú llamabas por el nombre de pila a nuestro antiguo jefe, ¿sabes? —Sólo… ¿qué quería, Jory? —Algo sobre que hay un error, no lo sé, no estaba escuchando, pero dijo que sabía que te ibas a ir Benchmark, pero él no sabía que yo iba a ir contigo. Así que hazme un favor y dilo, ¿de acuerdo? Dile a la gente que somos un equipo, Strauss y Harcourt, suena bien, ¿verdad? Sonó ronco cuando habló. —Sí, Jory, lo hace. —Entonces dilo, ¿de acuerdo? —Lo haré. —Bueno, así que... —Becker, —dijo, cortándome, —¿no te ha hecho cambiar de opinión?
—¿Cambiar de opinión sobre qué? —Vamos, Jory, quiere que vuelvas. —Puede ser, pero en realidad no, y seguro que no le gusto. Simplemente me aguanta. Y esta mañana me dijo todo tipo de mierda sobre mí, que él sentía que era realmente cierta o él no la habría dicho en primer lugar, así que está bien. No puedo volver, y no quiero volver. Si no me quieres por aquí, no quiero estar cerca, ¿sabes? —Sí, lo sé. 84 —Vale. Suspiró profundamente. —Todavía nos vemos el sábado, ¿verdad? —Sábado, claro, pero ¿qué tal esta noche también? Tengo amigos que van a venir. Me van a felicitar por dar este paso en mi carrera. ¿Por qué no te unes a nosotros? 10/2017 Eso sonaba bien, en realidad. —¿Sí? ¿Estás seguro? —Mucho. —Bueno, de hecho estoy en la tienda si quieres decirme lo que necesitas. —¿Estás bromeando? —No. —¿Puedes cogerme vino blanco, a tu elección, hielo y algún tipo de queso que vaya con frutas y galletas? —Por supuesto. ¿Dos botellas de vino o tres? —Tres serían perfectas. —Vale, ¿dónde vives?
Estaba confundido. Normalmente sabía lo que hacía cuando lo hacía, pero esta vez, estaba perdido. Cuando sonó el teléfono, contesté en el segundo timbrazo. No revisé el número, solo dije hola. —Ángel. —Oh, ey, Cris, —suspiré, habiendo memorizado la voz del hombre con una sola reunión. —Conoces mi voz. Era un gran problema para mucha gente. Nunca entendí realmente por qué. 85 —Por supuesto, pero también eres el único que me llama Ángel. —Vale. —Lo que deberías dejar de hacer, por cierto. —Lo intentaré, —me dijo, aclarándose la garganta. —Suenas horrible. ¿Qué pasa? 10/2017 —No sé, pero me enfadé con Shane, y no tengo ni idea de lo que hice. Él se rio entre dientes. —Ya que no tengo ni idea de quién demonios es Shane, ¿podrías comenzar, quizás, desde el principio? Así que le expliqué cómo había ido al piso en Lincoln Park, había sido pasado con el portero automático a través de la puerta de seguridad, y había esperado fuera en el felpudo para entrar. La puerta se había abierto, y el hombre había estado encantado de verme hasta que le dije quién era yo. Shane McGill me había mirado de arriba y abajo y luego me dejó allí, rondando en el umbral de la puerta, mientras se alejaba. No sabía si mantenerme de pie allí, o entrar, o tocar el timbre, o qué. Yo había asomado la cabeza después de unos minutos, y Fallon estuvo allí para saludarme con cariño,
disculpándose profusamente por su pareja. No tenía ni idea de lo que 86 estaba pasando. 10/2017 Todo el mundo era agradable. Los amigos de Fallon eran divertidos e interesantes, y aunque me ocupé en la cocina, todavía tuve mucho tiempo para pasar conocerlos. —Ángel. —¿Qué? —Pregunté, interrumpiendo mi narración. —¿No crees, quizás, que Sean ha pensado…? —Shane. —Lo siento. Shane. ¿Has pensado siquiera que tal vez Shane quería organizar su propia fiesta? —No, no era así, y él estaba furioso conmigo antes... —Te hago una pregunta. —Claro, —dije mientras caminaba hacia mi coche, nunca me molestaba cuando otras personas me interrumpían ya que lo hacía todo el tiempo yo mismo. —¿Qué llevas puesto? Me reí. —No es uno de esos teléfonos... —Sólo dímelo, idiota —dijo, riendo entre dientes. Miré por mi cuerpo. —Jeans, camiseta de manga larga, zapatillas de deporte... nada genial. —Vale, sé lo que está mal. —¿Qué? No, no lo haces. —Lo hago, —dijo, y noté cuán profunda y suave era su voz. —Sabes que podrías ganar millones de dólares como operador de telefonía sexual. Mucho silencio.
—¿Hola? 87 —¿Piensas alguna vez antes de hablar, o simplemente lo piensas y lo dices al mismo tiempo? 10/2017 —Si somos amigos, como dijiste que éramos, entonces sólo digo lo que se me ocurre. Sólo me censuro si realmente no te conozco. —Ajá. —¿Por qué? Pesado suspiro por su parte, después: —Cristo, Ángel... —Cristo, Ángel ¿qué? —Bueno, —gruñó, —ahora escúchame. El problema es tu nuevo socio de negocios, Fallon, su novio está aterrorizado contigo. —¿Perdón? —No lo había oído bien. Se rio de mí. —Dios, eres mono. ¿Cuántos años tienes? —No soy mono. ¡Tengo treinta! —Oh, cariño, habría pensado que tenías veintitrés, veinticuatro. —¿Eso qué…? —Ángel, te lo prometo, la pareja quiere dejarte caer en una trituradora de madera. —¿Qué? —Dije indignado. No lo hacía. —Esto es asqueroso. Se aclaró la garganta. —¿Qué ha dicho tu nuevo socio? —No lo sé. Sólo ha dicho que Shane tenía algunas preocupaciones acerca de mí, y por eso probablemente no deberíamos pasar el rato por ahí cuando no estemos en el trabajo, y... quiero decir que no quiero causarle ningún… —Es la inseguridad del novio. Simplemente no te conoce. —¿Qué te hace decir eso?
—Si te conociera mejor, sabría que nunca ligarías con su pareja en 88 el trabajo. Ya estás en una relación con tu hombre. 10/2017 Suspiré, pensando en Sam, el hombre que ni siquiera llamó para decirme que estaba en la ciudad. —Sí. —¿Problemas en el paraíso? —No, —murmuré defensivamente. Se aclaró la garganta. —Por lo visto desde cuando te vi por última vez, tienes un nuevo trabajo. —Sí. —¿Haciendo qué? —Una especie de lo que solía hacer cuando tenía mi propio negocio. —¿Tuviste tu propio negocio? —Sí. —Suspiré con nostalgia. —Háblame de eso. Y estaba pensando que quería hablar con él, pero quería ver su cara. Tenía una buena cara. Me preocupé por un segundo de lo que eso significaba. —¿Ángel? —Quiero comer en el lugar mexicano con el gazpacho, pero no quiero que pienses que seremos más que amigos... pero realmente me gustaría que pudiéramos serlo. Él se rio y fue profundo y sensual y agradable. —Podemos serlo, Ángel. —Tienes que parar con... —Jory, —dijo, exhalando mi nombre.
—Escucha, —dije rápidamente, pensando que tenía que darle lo 89 suyo y no ser egoísta con lo que yo quería, un amigo que aún no me conocía, del que sería fácil estar cerca. —Tengo que decirte algo 10/2017 antes de que lleguemos a ser amigos y luego te suelte esto y pienses que te mentí, porque trato de no mentir nunca, ni siquiera pecar por omisión. —Jesús, eres agotador. Lo sabía. —Bien, mi hombre es un policía, —exclamé—, y quizá deberías dejarme en paz si tu negocio es dudoso. —¿Qué tipo de policía? —Vicio. —Ya veo. ¿Cuál es su nombre? Todo lo que tenía que hacer era tener a un mediocre chico para verificar historiales que podía revisar las escrituras de apartamentos en la ciudad. Sería fácil averiguar con quién vivía. —Sam Kage. —Pero se ha ido, dices. —No se ha ido, sólo está fuera. —¿Cuánto tiempo? —Cerca de cuatro meses. —Entonces lo ves, está ocupado cogiendo a alguien más, no a mí. Tal vez no. —No importa. Un policía de antivicio y yo nunca tendríamos un altercado. —¿No? —No, Jory, nunca he sido arrestado por nada. Pensé en eso. —Yo podría estar llevando un micrófono.
—Ves demasiada televisión, —me gruñó. Eso era cierto. —Cuatro meses es mucho tiempo. Sí, lo era. Y Sam estaba en Chicago, pero no había hecho ningún esfuerzo por verme o incluso llamarme. Sam había ignorado por completo mis preguntas acerca de la mujer envuelta sobre él en el yate. A Sam no le había importado que pareciera que yo estaba en una cita. 90 Evidentemente, estaba más preocupado por el hecho de que Cristo Liron era un criminal. Posiblemente un criminal. No tenía forma de confirmar ni negar la existencia de un registro policial, ya que la persona que normalmente me decía estas cosas era la misma que estaba trabajando duro para ignorar mi propia existencia. Me pasó por la mente que no pudiera ni siquiera hacer una llamada telefónica 10/2017 de dos minutos desde un teléfono público en su camino a reportar. Nada de eso habría importado si supiera dónde estaba yo. Y aunque sabía que era amado, no tenía ni idea de dónde estaba con las decisiones que cambiarían su vida. ¿Estaba él cambiando de trabajo, ciudades, prioridades? ¿Y se me consultaría sobre alguna de ellas? No tenía ni idea. Todo lo que sabía era que se sentía como si Sam tenía que decidir entre un trabajo como oficial Marshal de EE.UU. y yo. Y si se llegaba a ello, ¿qué podía elegir realmente? Me amaba, pero el trabajo era quien él era. ¿Qué derecho tenía yo a pedirle que renunciara a su identidad? Me caería directo a la madriguera de conejo si seguía pensando en ello, así que tomé la decisión consciente de parar. —¿Ángel? De vuelta al ahora, tomé un aliento rápido. —Tenemos que conseguir sacar la mierda directamente.
—¿Cómo? 91 —Simplemente parezco estúpido, —le dije. —Pero en realidad no lo soy. Quieres dormir conmigo. 10/2017 Se ahogó con lo que bebía. Esperaba que no hubiera chorreado. —Jesús, Ángel, ¿tienes alguna sutileza en absoluto? —No mucha, no. —suspiré. —Entonces dime, ¿qué piensas que va a pasar aquí? —No lo sé. —Él se aclaró la garganta. —Porque realmente no tengo idea de qué hacer contigo. —¿En qué sentido? —Bueno, salvaste a mi hermano pequeño, y no me tienes miedo, y tu culo tiene que ser el más perfecto que he visto en mi vida. —¿Qué tiene que ver mi culo con nada? —Quiero sostenerlo en mis manos. —Pero no puedes. —Lo sé, pero eso no me hace quererlo menos. —Quizás no deberíamos pasar el rato si eso es… —Puedo controlarme a mí mismo, —dijo con una risita. —Pero ¿por qué tendrías que hacerlo? Estás bueno. Puedes tener a cualquiera que quieras. ¿Por qué perder el tiempo quedando conmigo cuando esto sólo te frustrará? —Porque te quiero más a ti de lo que quiero follarte. —¿Sí? —Estaba sorprendido y esperanzado. —Ángel, eres muy guapo, me duele el estómago mirándote, y estaría mintiendo si dijera que la idea de follarte no ha sido algo en lo que he estado pensando desde que nos conocimos. Yo también, pero en una forma de fantasía, no en una forma de posibilidad-de-que-en-realidad-ocurra.
—Pero encuentro que también quiero sentarme y hablar contigo y tratar de averiguar qué está pasando en tu cabeza. Tragué con dificultad. —Podemos ser amigos, Ángel, pero cuando llevo a otros hombres a casa y te vas a casa solo a una cama vacía, no tienes a nadie más que a ti mismo. Parecía muy seguro de sí mismo, y algo se hizo muy claro. —Nunca has estado enamorado. 92 —¿Qué? —No lo has hecho, —dije, riéndome de él. —Porque si alguna vez lo hubieras estado, entenderías que ir solo a casa es una mierda, estar solo es una mierda, pero lo haces porque no tienes elección. —Ángel… —No es un sacrificio de mi parte no dormir contigo. 10/2017 —No, no quería decir que... —Dormir contigo sería simplemente otro tipo con el que follaste, y yo sólo estaría esperando al tipo que realmente quiero. —Porque, tan loco como estaba, tan solo, tan herido, Sam Kage era el único hombre por el que me quitaría la ropa. —Así que nunca va a suceder. —Ángel… —Tengo que irme, Cris. Hablo contigo más tarde. —No, no hagas eso, no pases de mí. Lo siento, ¿de acuerdo? No tengo la oportunidad de tener gente en mi vida. No tener que preocuparme por en quién puedo confiar para que no me joda, así que vamos, perdóname, ya. Vamos a comer. No estaba seguro. Había sonado como que esto estaba yendo mal rápido. —Ángel. —Se rio y terminó con un suspiro. —Por favor, vamos a cenar. Invito yo. La próxima vez es tu turno.
¿La próxima vez? ¿Mi turno? De repente, todo pareció volver a encarrilarse. No estábamos en una cita, estábamos quedando. —Vale. —Sonreí al teléfono. —¿Donde debería reunirme contigo? Y porque ya no estaba interesado en meterse en mis pantalones, me dijo dónde encontrarlo y terminó diciéndome que me diera prisa porque estaba hambriento. Todo normal. Estaba muy contento con el hombre. 93 10/2017
Capítulo 6 Debería haberme sentido raro, pero como Cristo no lo hizo, 94 comiendo con cinco hombres vigilándolo, dejé de pensar en ello. A dos de los hombres, Paz y Adan, ya los conocía, y aunque no fui presentado a los demás, recibí un saludo. Normalmente no reconocían a nadie, me dijo Cristo, pero ya que había salvado a su hermano pequeño, al parecer yo estaba en una liga diferente de todos los demás. 10/2017 Fiel a su palabra, el restaurante, Corazón9, era pequeño e íntimo, y la propietaria vino a nuestra mesa para preguntarle lo que le gustaría. Resultó que Cristo le había dado el préstamo para comenzar su negocio, e incluso más que eso, eran amigos. —Dime todo sobre ti, —me dijo, bebiendo su cerveza de la botella, apoyando la mejilla en su puño, sus ojos amables en mí. —¿Que quieres saber? —Dime cómo os conocisteis tú y el policía. Así que le conté cómo el simple y totalmente insignificante recado de recoger el perro de mi amiga se había convertido en el momento clave de mi vida. Le conté cómo había sido secuestrado y disparado, y cómo Sam había estado fuera durante tres años y cómo había 9 En castellano en el original.
regresado. Hablé y puse voces y me reí, porque era divertido en 95 retrospectiva. 10/2017 —¿Qué? —le pregunté cuando noté lo grandes que estaban sus ojos. —Jesucristo, Ángel, —dijo sin rodeos, mirándome fijamente. —No es una gran cosa. —Como que sí lo es. Y como que sí lo era, pero ahora estaba a tres años de distancia de eso, y la distancia lo hacía más como una película que cualquier otra cosa. Pero la forma en que me miraba, estudiando mi cara, su expresión tierna, la preocupación en sus ojos, era muy agradable. —Oye, conozco un lugar de tarta muy bueno para después, —le sugerí. —Por supuesto. Comí como un cerdo, lo cual le encantó completamente a la dueña, y le di las gracias por mi cena y la abracé y le dije que el Poc-Chuc y Picadillo eran dos de mis platos favoritos y que su arroz y mollete eran para morirse. —¿Conocías lo que estabas comiendo? —Cristo me sonrió cuando ella se fue. —Por supuesto, —dije, entrecerrando los ojos. —Yo también cocino. El asintió. —¿De verdad? ¿Cocinas? —Sí, cocino. Rápido gruñido de él. —Entonces tú… —Cris.
Ambos miramos a Paz, y sus ojos estaban mirando hacia adelante, concentrados en algo más. Siguiendo su mirada, vi a Sam y al agente Calhoun, otra vez con su ropa de traficante de drogas, caminando con otros dos hombres. Dejé de respirar. Paz y Adan se acercaron más, flanqueándonos a Cristo y a mí mientras se detenían a pocos pasos de nosotros. —¿Podemos unirnos a usted para cenar, señor Liron? —Preguntó uno de los hombres que no conocía. 96 —En realidad, ya hemos terminado, —dijo Cristo, recostándose hacia atrás, cubriendo con su brazo la parte trasera de mi silla. —Pero por favor, uníos a nosotros para tomar una copa antes de que nos vayamos a buscar el postre. —Excelente. —Sonrió con fuerza, volviéndose para mirar a los demás y señalando los asientos vacíos de la mesa. 10/2017 Como me sentía como si estuviera volando en pedazos, me concentré en el aire entrando y saliendo de mis pulmones. Sam se movió rápidamente alrededor de la mesa, tomando asiento a mi lado, sentándose de modo que cuando lo hizo, su rodilla golpeó la mía por debajo de la mesa. —No conozco a su amigo, —replicó el hombre que había pedido acompañarnos, sonriéndome. —Éste es Jory Harcourt. Jory, este es Adrian Miller de… —Harcourt. —Me miró con los ojos entornados. —Sip. — Tomé aliento. —Pariente de Dane, el que no diseñará una casa para usted, sí señor. —¿Por qué no va a diseñar una casa para él? —Me preguntó el hombre a su lado. —Sus razones son suyas.
—¿Cuál es su suposición? —Me preguntó, con los ojos 97 entrecerrados. 10/2017 —Estoy seguro de que no tengo ni idea. Me señaló. —No me gusta su tono, señor Harcourt. Me encogí de hombros. —No puedo evitarlo. —Creo que deberías cambiarlo antes de que lo cambie yo por ti. Me burlé, sonriéndole. Mejor gente que él lo había intentado, y tanto si lo sabía como si no, el hombre que me amaba estaba sentado a mi izquierda con su rodilla contra la mía. Cuando Sam estaba cerca de mí, yo era a prueba de balas. —Tienes que poner un bozal a tu perra, —el tipo le dijo a Cristo. —Y tú no debes faltarme al respeto en mi propia mesa. No tenía ni idea de que la voz de Cristo pudiera ser tan fría, tan dura y tan viciosa. Instintivamente, puse mi mano en su antebrazo. La cubrió con la suya. —Jory no tiene nada que ver con nosotros, y yo iba a mantener las cosas ligeras y no hablar delante de él, pero ahora vas y lo has amenazado, y para mostrarte que no voy a soportar esto, voy a decirte que nuestro trato está cancelado, señor Miller, —dijo, mirando al otro hombre. —Voy a hacer negocios con... —Espera, —le dije, interrumpiéndolo, mirando el rostro del señor Miller, viendo todo el color escapándose del tipo que me había estado insultando. —Por favor. Cristo se volvió para mirarme. —Está bien. Tal vez él se siente por el señor Miller de la manera que yo me siento por Dane. —Lo miré. —¿Cómo puedo reprocharle su lealtad?
Abrió la boca, pero no salió nada, sólo sus cejas se fruncieron mientras me miraba fijamente. Miré hacia Cristo. —Está bien, ¿vale? La calidez se reflejó en sus ojos mientras me miraba, el dorado extendiéndose hasta que volvieron a ser marrones. —Bien, —dijo mientras miraba al hombre. —No vuelvas a amenazar a nadie en mi mesa, Zach, ¿entiendes? Él asintió rápidamente, y sus ojos volvieron a mí. 98 Le devolví la mirada y no pudo sostener mi mirada, apartando la vista después de un minuto. —Jory. Me volví para mirar a Cristo, y su sonrisa me hizo sonreír de vuelta. —Parece que tengo negocios, así que voy a hacer que Paz te lleve a casa. 10/2017 —No, —dije, poniendo las manos en mi regazo, moviendo una antes de levantarme, deslizándola hacia arriba por el muslo de Sam, apretando suavemente, amando, como siempre, la dureza de los músculos. De pie me di cuenta de lo cerca que estaban nuestras sillas, y me volví de costado, arrastrando mi entrepierna por su brazo mientras me apretaba para salir. —Puedo llegar a casa por mi cuenta, no te preocupes. Cristo se levantó y puso una mano en mi hombro. —Te llamaré. —Claro. —Sonreí mientras él me apretujaba suavemente antes de sentarse de nuevo. —Buenas noches. —Sonreí y salí rápidamente de la mesa. Me puse el chaquetón y me dirigí hacia la puerta. —Jory. Me giré y esperé mientras Zach me alcanzaba. —Perdóname.
Me encogí de hombros. 99 —Está bien. —No me he dado cuenta de que tú y Cristo erais... creía que eras 10/2017 uno de sus muchachos. —No, sólo somos amigos. El asintió. —Gracias por intervenir. —De nada. Un rápido asentimiento y se fue, dejándome para mirar detrás de él. No pude llamar la atención de Sam porque estaba inclinado hacia adelante en la mesa, hablando, sin mirarme en absoluto. Era desalentador saber que la atención del hombre no era para mí. Él era el trabajo y nada más. Cristo se dio cuenta de que me demoraba y me hizo un gesto para que regresara. Le saludé con la mano una vez y me metí en la lluvia. No quería verlo más. Me aseguraría de revisar sus llamadas. Su atención, su interés, su deseo podrían rápidamente convertirse en adictivos si no tenía cuidado. Me esforzaría por tener mucho cuidado. Hubo un accidente, así que terminé abandonando el taxi y tomando la línea L a casa, bajando de la plataforma y caminando. Cuando me encerré en mi loft, dejé que el dolor y la frustración finalmente me atravesaran. Odiaba a Sam Kage. Yo lo necesitaba desesperadamente, y él no me necesitaba en absoluto. La idea había estado enconándose durante semanas, y ahora, habiéndole visto dos veces sin una palabra, me
dejó helado y temblando. No tenía idea de que podía sentirme tan vacío después de conocer su corazón. Y tanto como yo quería seguir diciéndome que todo estaba bien, y que él me amaba, y que simplemente regresaría a casa y reanudaríamos nuestra vida, sabía que era una mierda. Algo había cambiado; algo estaba muy mal y roto para él, para mantenerse alejado de mí. Pasara lo que pasara, yo no habría podido mantenerme alejado de él; el hecho de que él pudiera, decía mucho. 100 Tenía que hacer un cambio antes de que me volviera loco. Tenía que salir de la ciudad en lugar de correr el riesgo de girar una esquina y verlo y hacer que actuara como si fuésemos extraños. Di vueltas a través del loft cuando llegué a casa y estaba de pie junto a una de las ventanas comiéndome un yogur cuando hubo un golpe en la puerta principal. Cuando la abrí sin revisar, lo que hacía 10/2017 constantemente, me sorprendió encontrar a Hayes Fisher allí. —Ey. —Le sonreí, calmándome, sólo mirándolo porque él era de mi vida laboral y yo en el modo trabajo era diferente, más genial, y entonces era yo. — ¿Qué estás haciendo aquí? —¿Puedo entrar? —Claro, —dije, moviéndome a un lado. Entró, y cuando cerré la puerta detrás de él y me volví, estaba allí de pie, con aspecto avergonzado, con las manos metidas en los bolsillos. —¿Qué sucede contigo? Te ves fatal. —No quería que te despidieran. Quería que tú fueras el encargado de supervisar el trabajo, el único al que yo vería todos los días y con el que hablaría… —Sí, lo sé. —Asentí, empezando mi yogur de nuevo. —El señor Rowe me lo dijo.
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